Exceso de fertilizantes en rosas aumenta gases efecto invernadero

 
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BOGOTÁ D. C., 25 de febrero de 2016 — Agencia de Noticias UN-

Para este trabajo, Carmen Alicia Parrado, investigadora de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional, calculó los gases emitidos en tres cultivos de rosas en la sabana de Bogotá.El estudio se centró en los tres gases de efecto invernadero principales en la agricultura (óxido nitroso, metano y CO2); también se tuvo en cuenta el manejo del suelo y la fertilización de la planta.

Para las observaciones, se escogieron tres municipios de Cundinamarca, Tenjo, Guasca y Nemocón, caracterizados por sus cultivos comerciales de rosas, con el fin de estudiar el contraste entre los diferentes tipos de suelo.

Durante siete meses y medio se realizaron mediciones una vez a la semana, entre las siete y nueve de la mañana, y para ello se emplearon tecnologías de cromatografía de gases y técnicas de infrarrojos.

“Este tipo de mediciones requieren la instalación de cámaras que miden, durante un periodo de tiempo, el flujo de los gases del cultivo y las muestras se recogen en una jeringa con válvula. También, se midió la humedad y temperatura del ambiente y el suelo, y el pH del terreno”, explica la investigadora.

Los resultados del estudio muestran que los fertilizantes son los que tienen un mayor efecto en la producción de gases efecto invernadero. Los plaguicidas, aunque no tienen un efecto directo, alteran los microorganismos que están en el suelo y estos a su vez emiten gases a la atmósfera.

Los terrenos de Guasca y Tenjo, caracterizados por tener suelos con textura franco arenosa, alta porosidad y humedad, reportaron la mayor cantidad de gases emitidos.

Según Carmen Alicia Parrado, “si se tiene demasiada humedad en el suelo, se pueden generar procesos anaeróbicos, es decir, no hay oxígeno suficiente y por lo tanto se producen mayor cantidad de gases”.

La producción de flores en Colombia es un sistema agrícola intensivo que requiere una atención especial, por sus presuntas consecuencias ambientales ligadas al cambio climático, contaminación de aguas y degradación de suelos.

“Pese al gran impacto de esta actividad no se tienen datos reales de su afectación, solo estimaciones; de ahí que es necesario conocer qué estamos aportando realmente al cambio climático”, agrega la investigadora, quien es doctora en Agroecología.

Las conclusiones muestran que la emisión de estos gases podría disminuir si se optimizan los procesos de cultivo. “Se encontró que los floricultores están usando más nitrógeno (fertilizantes) del que se necesita, esto no solo está produciendo más gases, también genera pérdidas económicas por el desperdicio de fertilizantes”, anotó.

Asimismo, se debe tener cuidado con la cantidad de agua que se le riega a la flor, pues por el escurrimiento del líquido el fertilizante cae al suelo, evite el flujo de oxígeno y genera mayor emisión de óxido nitroso.

El estudio también recomienda fertilizar los cultivos en la mañana para evitar que aumente la temperatura del suelo y así disminuir la actividad microbiológica.

La investigación se llevó a cabo con una alianza entre la U.N., el SENA, la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Ceniflores y Asocolflores.

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