Hábitos de docentes afectan su salud vocal

 
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23 de septiembre de 2015

El estudio “Comparación de comportamientos vocales en profesionales con y sin hábitos o conocimiento de higiene vocal”, del Departamento de Fonoaudiología, demostró que los profesores desconocen el cuidado vocal, lo que genera problemas en la laringe e incluso efectos relacionados con la salud emocional y psicosocial.

Andrés Fernando Delprado, fonoaudiólogo de la U.N., explicó que con una muestra de 20 profesores de dos colegios distritales distintos, quienes participaron voluntariamente en el estudio, los estudiantes de fonoaudiología analizaron los comportamientos vocales.

Con una metodología basada en entrevistas y grabaciones de algunas producciones vocales de los maestros, se analizaron los patrones acústicos mediante un software y se tuvo en cuenta la escala GRBAS, en la que se basa el evaluador para hacer una medición: G (grado de desviación), R (ronquera), B (aspiración del aire que entra y hace que las cuerdas vocales no se junten) A (astenia, energía en la voz) y S (fuerza en la voz).

Este estudio comparó los hábitos de 10 profesores que conocían y usaban técnicas de higiene vocal, con 10 que no las conocían y, por consiguiente, no las usaban.

Además, la higiene vocal se refiere a la práctica de conductas vocales que no afectan la estructura laríngea y al comportamiento impropio o abuso vocal, como carraspear o gritar; el mal uso se refiere al manejo inadecuado de las cualidades de la voz, como recurrir a intensidades excesivas o susurradas, explicó el profesor Delprado.

Los hallazgos indicaron que los educadores sin conocimiento de higiene vocal practican algunos hábitos dañinos para su salud vocal, también evidenciaron algunas dificultades en la fisiología laríngea, lo que conlleva a reducir la fuerza o el contacto de los pliegues vocales para disminuir la irritación de la mucosa; en contraste, los profesores que sí la conocían de higiene vocal no evidenciaron dichos resultados.

Los docentes de educación física y química presentan un mayor grado de daño vocal, principalmente porque están expuestos a ambientes más ruidosos o a tóxicos; incluso alcanzan a tener una voz patológica, es decir, con un gran desfase en el tono óptimo y habitual, además de correlacionarse con una hiperfunción laríngea.

Entre los factores de riesgo se encuentran el uso de la voz bajo estrés y en ambientes ruidosos o con deficiente ventilación, poca limpieza y mala acústica de los salones; estas circunstancias dificultan la comunicación y generan incremento en su intensidad vocal.

La continua exposición a sustancias irritantes, como polvo o químicos, deshidratan la mucosa de las cuerdas vocales y generan un uso de la voz poco convencional, que tiene que ver con la forma como vibran las cuerdas vocales. “Un desgaste en estos pliegues hace que la persona  sienta dolor, resequedad y sensación de carraspear”, explica el docente Delprado.

Por consiguiente, se determinó que cuando las personas no saben cómo usar su voz, el rango entre el tono habitual y óptimo sobrepasa los 20 hercios (Hz), lo que ya es un indicador perjudicial.

El desconocimiento del cuidado, sumado a un uso prolongado de la voz, condiciones ambientales desfavorables y otros factores de riesgo, generan un desequilibrio.

Así pues, los profesores que no conocían la higiene vocal mostraron algunos hábitos de abuso o mal uso vocal, como: toser o carraspear, fumar, consumir cafeína y una ingesta muy baja de agua.

Según el investigador, existe una alta despreocupación desde la formación docente por cuidar la voz, ya que quienes conocían de higiene vocal no la practicaban por su actividad de enseñanza, sino por su desempeño en otras actividades en las que es necesario el cuidado de la voz, tales como la locución o el canto.

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