Los Juanetes, más frecuentes en mujeres?

 
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30 de junio de 2015

pie

Si el pie está de frente, deberá observarse un ligero arco transversal en donde el primer dedo y el quinto estén apoyados al piso, mientras los tres intermedios queden al aire. Si esta elevación se pierde, gradualmente se ensancha el antepié (donde empieza el empeine), se desvía el dedo gordo y forma un juanete.

Hallux valgus, como también se le conoce, se presenta más en mujeres, en una proporción de tres o cuatro por cada hombre, explicó Octavio Sierra Martínez, académico de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

La pérdida del arco transversal no es el único factor de predisposición a esta deformidad: se ha descubierto que los antecedentes hereditarios, el uso de calzado puntiagudo y la artritis reumatoide lo favorecen.

Los casos con antecedente hereditario ocurren en la adolescencia. “En ocasiones se produce dolor por la presión generada en la articulación metarso-falángica del dedo gordo, también se enrojece y se forman callos en esa zona”, abundó el también ortopedista del Hospital General Dr. Manuel Gea González.

Medidas correctivas

Antes de determinar alguna medida correctiva se evalúa la manera de caminar del paciente, la fuerza de los músculos del pie y cómo lo apoya. Si el diagnóstico es positivo se colocan plantillas especiales con elevación de entre seis y ocho milímetros que levantarán la parte caída del arco, de tal forma que los dedos medios suban y los exteriores se alineen con el suelo.

Si los juanetes causan dolor, dificultad para caminar o calzar, se requiere tratamiento quirúrgico como la osteotomía, en el que se corta el hueso para cambiar su posición y corregir la curvatura del dedo. La técnica debe elegirse con cuidado, según la edad del paciente, el grado de deformidad y el análisis de ángulos para saber dónde se tiene el problema.

No obstante, aclaró el experto, la cirugía no es suficiente porque el pie es una estructura sometida a diversas cargas. Para mejorar el apoyo deberán usarse plantillas hasta que desaparezca el dolor y, en algunos casos, de por vida para evitar nuevamente la deformidad. También son necesarios ejercicios constantes que fortalezcan los dedos y evitar calzado que favorezca el crecimiento de juanetes.

“La importancia de atenderse adecuadamente va más allá de la estética, pues en varios casos la deformidad progresa y puede ser muy grave; todo depende de la forma de los huesos”.

Los métodos tradicionales son medidas pasivas con efectos relativos; por ejemplo, los aparatos de uso nocturno pueden hacer una corrección momentánea, pero la acción de los músculos durante el día regresa el pie a la posición anterior, concluyó.

UNAM-DGCS-374-2015

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