En el siglo XXI la cooperación internacional llevará el hombre a Marte

 
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05 de mayo de 2015

Bogotá D. C., may. 05 de 2015 – Agencia de Noticias UN- Las agencias espaciales internacionales trabajan en la idea de hacer acrobacia entre la Tierra y la Luna, con el fin de probar las técnicas que se necesitan para llegar al conocido como planeta rojo: Marte.

Así lo afirmó el ingeniero aeroespacial César Ocampo, desarrollador del software Copérnico, que permite encontrar las rutas más rápidas y seguras para los vuelos espaciales, y que hoy es la herramienta usada por la NASA en sus misiones. 

Para el diseño, el experto explicó que se enfocó en temas como la astrodinámica y la mecánica orbital, que en resumen es como llevar una nave espacial de un punto A a un punto B, de la forma más eficiente. “En esencia es la utilización de los caminos que se usan para viajar en el espacio”, dijo.

Este colombiano, nacido en Quindío y residente en Estados Unidos, fue uno de los invitados al tercer ciclo de la Cátedra Huellas que Inspiran, organizada por el Departamento de Ingeniería Química y Ambiental y el Departamento de Ingeniería Industrial y de Sistemas de la U.N.

Durante la conferencia ofrecida en el Auditorio León de Greiff, Ocampo recordó que a los cuatro años fue uno de los televidentes que tuvo la oportunidad de apreciar en directo el último vuelo que llevó una misión tripulada a la Luna. Las imágenes de esa gran aeronave surcando el espacio lo marcarían de por vida.

César Ocampo cuenta con una maestría y doctorado en Astrodinámica de la Universidad de Colorado. Fue profesor asociado de la Universidad  de Texas. Es experto en mecánica celeste y control óptimo. Ha trabajado como investigador de planta en diferentes centros espaciales como el Jet Propulsion Laboratory, Goddard y Johnson. Además, fue director científico del primer satélite colombiano desarrollado por la Universidad Sergio Arboleda, institución con la que continúa colaborando.

Asimismo, el doctor Ocampo trabajó por seis años con la empresa Hughes Space and Communications Company, diseñando órbitas para satélites comerciales. En 1998 participó en la recuperación de un satélite geoestacionario.

Al respecto, aseguro que al emplear el combustible que poseía el satélite pudo enviarlo a la Luna, en lo que se denomina una trayectoria de retorno libre. Después de dos órbitas lunares y utilizando la energía gravitacional, este satélite pudo ser colocado en la órbita adecuada alrededor de la Tierra. Fue la primera vez que se usó este método para colocar en órbita un satélite comercial.

También diseñó las miles de trayectorias para el LCROSS (Satélite de detección y observación de cráteres lunares, por sus siglas en inglés),  misión que pretendía impactar la base de un cráter en los polos de la Luna para buscar agua. “Diseñé las miles de trayectorias porque no sabíamos en que fecha iba a salir la misión”.

El profesor Marcelo Enrique Riveros, coordinador de la Cátedra Huellas que Inspiran, afirmó: “Hay un común denominador en los 24 invitados que hasta ahora han pasado por la Cátedra: pasión, dedicación, sueños cumplidos y dificultades para lograr lo propuesto, pero salieron adelante y son referentes mundiales en su campo”.

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