Costo de síndrome del túnel carpiano disminuye con corticoides

 
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11 de noviembre de 2014

Bogotá D. C., nov. 11 de 2014 – Agencia de Noticias UN– Un tratamiento de hormonas evitaría intervenciones quirúrgicas por esta enfermedad, que cada año genera millonarios costos para las entidades de salud y traumas de recuperación a 3.000 pacientes registrados en Colombia.

El síndrome del túnel carpiano (STC) consiste en un desorden músculo-esquelético en el que se inflaman los tendones que pasan por el túnel del carpo (ubicado a nivel de la muñeca) y que comprimen el nervio mediano, causando parestesias (sensación de hormigueo en los dedos) que disminuyen la fuerza de agarre y que, por consiguiente, afectan la salud y el rendimiento laboral.

El STC que afecta especialmente a personas que trabajan en cadenas de montaje o en construcción, y que adelantan sus labores durante largos períodos, como cajeros o digitadores, ha puesto a temblar el bolsillo de las Empresas Prestadoras de Salud (EPS).

Cada cirugía le cuesta a las EPS entre dos y cuatro millones de pesos, incluyendo posibles complicaciones e incapacidades, dichas intervenciones pueden llegar a representar hasta 12.000 millones de pesos al año.

Ante este panorama, Francisco Palencia Sánchez, médico cirujano y magíster en Epidemiología de la Universidad Nacional de Colombia, aplicó una metodología llamada “Evaluación económica de tecnologías en salud”, como parte de su tesis de grado de la maestría. Su aplicación busca minimizar el impacto en la productividad y los costos en el tratamiento de los trabajadores afectados por esta patología.

El doctor Palencia se dio a la tarea de construir una serie de árboles de decisión (metodología apoyada en estadísticas y leyes de probabilidad para tomar decisiones en procesos de incertidumbre) con el fin de establecer los tratamientos más recomendados para tratar el STC, no solo desde el punto de vista económico sino desde la recuperación y el pronto reintegro de los empleados a la vida productiva.

El último estudio de enfermedades profesionales, realizado en 2005 por el entonces Ministerio de Protección Social, demostró que los trabajadores se ausentaban en promedio 17 días al año por este síndrome, incrementándose a 120 días en caso de complicaciones quirúrgicas y recaídas.

Revisión sistemática

En consecuencia, el trabajo realizado comenzó con la revisión sistemática de la literatura y de los tratamientos con evidencia y soporte científico. Desde esa documentación, que incluye búsqueda y consulta de bases de datos como PubMed, Science Direct, Ebsco y Medline, se seleccionó la información de mayor confiabilidad.

Mediante un software se crearon árboles de decisión que llevaron a diseñar tres escenarios en los que se compararon los diferentes tratamientos. Así, en los de corto plazo (tres meses) se evaluó el uso de férulas frente a la fisioterapia; en los de mediano plazo (seis meses), se equipararon los corticoides con el ultrasonido; y en los de largo plazo (12 meses), se contrastó la intervención quirúrgica con los corticoides.

El estudio encontró que en el escenario de corto plazo, la fisioterapia es más efectiva, pero genera mayores costos. En el caso de la férula, el tratamiento es menos costoso, pero el tiempo de recuperación es más largo, a lo cual se suma que la férula no está incluida en el Plan Obligatorio de Salud, a menos que el paciente llegue por enfermedad laboral.

En el escenario de mediano plazo, se evidenció el alto costo del ultrasonido y su poca efectividad, por lo que el modelo sugiere la aplicación de corticoides, hormonas que se originan en la glándula suprarrenal, se reproducen fácilmente en laboratorios y se pueden suministrar vía venosa, intramuscular, en pastillas o cremas. La principal acción terapéutica es la inmunosupresión ósea y su uso es frecuente en procesos reumáticos, alérgicos e inflamatorios.

El tercer escenario (largo plazo) ha generado mayores conflictos. Los ortopedistas de mano prefieren la cirugía.

En tal sentido, el doctor Germán Alonso Hincapié Buitrago, de la Universidad de Manizales, considera que el uso de corticoides en el túnel del carpo es una muy buena opción para aquellos pacientes que presentan un diagnóstico no muy severo  en el examen clínico y en la electromiografía, aunque para quienes acuden al centro médico con cuadros más delicados, lo único efectivo es el recurso quirúrgico.

Sin embargo, tres fisiatras consultados por el investigador, pertenecientes no solo a empresas promotoras de salud sino también a administradoras de riesgos laborales, sugieren evitar la intervención y ser más conservadores con otros tratamientos.

Al margen de estas opiniones, el estudio realizado determinó que la cirugía implica un mayor costo y menor efectividad en un horizonte temporal (hasta 120 días de recuperación cuando surgen complicaciones) en comparación con el uso de corticoides locales (17 días en recuperación). Otros beneficios para el paciente con este último procedimiento son: menos dolor posquirúrgico y más comodidad en la recuperación.

Esta alternativa, además, le representaría al sistema de salud de Colombia y a las empresas de riesgos laborales, una disminución del costo por persona tratada, de uno a cuatro millones de pesos.

En conclusión, los resultados y sugerencias del estudio son de utilidad para el sistema de salud, pues destacan, entre otros factores, que incluir las férulas de tratamiento en el POS es de suma importancia, que el ultrasonido es un tratamiento costoso que no produce mejorías significativas en el paciente y que se debe anteponer la aplicación de corticoides a la cirugía como primera opción de tratamiento, gracias a su relación de costo-efectividad.

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