Solo el 2,7% de la población con discapacidad va a la universidad.

 
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13 de Noviembre del 2012
Así lo revelan las más recientes cifras del DANE. Diferentes instituciones reflexionan sobre la necesidad de diseñar alternativas para hacer efectiva la inclusión educativa y social de estas personas.
“El principal reto que tiene nuestra sociedad es cambiar la mentalidad respecto a esta población, porque existe la creencia de que no tienen las capacidades para estudiar. Y eso no es verdad. Es necesario que, desde el núcleo familiar, se apoyen sus metas y sueños y que, en las instituciones, aprovechemos las herramientas tecnológicas para promover espacios más incluyentes”, señaló Mauricio Oliveros, jefe del Área de Acompañamiento Integral de Bienestar Universitario.
En este sentido, Camilo Andrés Restrepo, coordinador del Aula Conectando Sentidos de la alianza Comfenalco Antioquia, Surcoe y el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación, resaltó el valor de la familia y la vinculación de la academia como eje integrador de la inclusión de este grupo poblacional.
Según cifras reveladas por el DANE, el 48% de esta comunidad accede a la educación básica primaria, el 17%, a la secundaria y solo el 2,7%, a la superior.
“En teoría todo el sistema de educación superior debe ser incluyente, la norma lo exige. Pero, en la realidad, faltan muchas transformaciones: desde los espacios físicos, los exámenes de ingreso, las pedagogías de enseñanza y las oportunidades para acceder a las herramientas tecnológicas”, dijo.
Por eso, a fin de aportar iniciativas para disminuir esta brecha, la UN adelanta diferentes estrategias para facilitar el acceso y permanencia en la Institución de las personas en situación de discapacidad.
“Desde el mismo momento del ingreso se le facilita al aspirante el proceso de inscripción. Mediante una opción especial en la página web, se le ofrece un acompañamiento durante el examen y asesoría si es admitido”, explicó Mauricio Oliveros.
Asimismo, el Área de Acompañamiento Integral avanza en el desarrollo de campañas de sensibilización para transformar la manera de pensar de los miembros de la comunidad universitaria respecto a la inclusión educativa.
“Tenemos un proyecto del Observatorio de Discapacidad a nivel nacional. En este nos vamos a unir docentes, funcionarios y voluntarios, para desarrollar investigaciones y hacer de la Universidad un espacio más incluyente”, puntualizó.
En la UN adelantan sus estudios 98 personas con discapacidad, 18 de los cuales están en la sede Medellín. Las limitaciones más comunes entre la comunidad universitaria, según Oliveros, son de tipo visual, auditivo y motriz.
Precisamente, Diego Mauricio Echeverri, arquitecto de la UN en Medellín, es un ejemplo por seguir para quienes padecen alguna limitación, pues perder sus dos piernas no fue impedimento para empezar a escribir una nueva historia en su vida, superar los obstáculos, tener una profesión y ser hoy una gran promesa de la arquitectura incluyente en la ciudad.
Estas reflexiones se dieron durante el simposio Discapacidad y Familia, liderado por la Red Accesible. De esta hacen parte diferentes instituciones, entre ellas la UN en Medellín, la cual, además, se sumó con la participación de estudiantes voluntarios que apoyaron labores de logística.
Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
En Colombia, solo el 2,7% de la población con discapacidad accede a la educación superior.

En Colombia, solo el 2,7% de la población con discapacidad accede a la educación superior.

13 de Noviembre del 2012

Así lo revelan las más recientes cifras del DANE. Diferentes instituciones reflexionan sobre la necesidad de diseñar alternativas para hacer efectiva la inclusión educativa y social de estas personas.

“El principal reto que tiene nuestra sociedad es cambiar la mentalidad respecto a esta población, porque existe la creencia de que no tienen las capacidades para estudiar. Y eso no es verdad. Es necesario que, desde el núcleo familiar, se apoyen sus metas y sueños y que, en las instituciones, aprovechemos las herramientas tecnológicas para promover espacios más incluyentes”, señaló Mauricio Oliveros, jefe del Área de Acompañamiento Integral de Bienestar Universitario.

En este sentido, Camilo Andrés Restrepo, coordinador del Aula Conectando Sentidos de la alianza Comfenalco Antioquia, Surcoe y el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación, resaltó el valor de la familia y la vinculación de la academia como eje integrador de la inclusión de este grupo poblacional.

Según cifras reveladas por el DANE, el 48% de esta comunidad accede a la educación básica primaria, el 17%, a la secundaria y solo el 2,7%, a la superior.

“En teoría todo el sistema de educación superior debe ser incluyente, la norma lo exige. Pero, en la realidad, faltan muchas transformaciones: desde los espacios físicos, los exámenes de ingreso, las pedagogías de enseñanza y las oportunidades para acceder a las herramientas tecnológicas”, dijo.

Por eso, a fin de aportar iniciativas para disminuir esta brecha, la UN adelanta diferentes estrategias para facilitar el acceso y permanencia en la Institución de las personas en situación de discapacidad.

“Desde el mismo momento del ingreso se le facilita al aspirante el proceso de inscripción. Mediante una opción especial en la página web, se le ofrece un acompañamiento durante el examen y asesoría si es admitido”, explicó Mauricio Oliveros.

Asimismo, el Área de Acompañamiento Integral avanza en el desarrollo de campañas de sensibilización para transformar la manera de pensar de los miembros de la comunidad universitaria respecto a la inclusión educativa.

“Tenemos un proyecto del Observatorio de Discapacidad a nivel nacional. En este nos vamos a unir docentes, funcionarios y voluntarios, para desarrollar investigaciones y hacer de la Universidad un espacio más incluyente”, puntualizó.

En la UN adelantan sus estudios 98 personas con discapacidad, 18 de los cuales están en la sede Medellín. Las limitaciones más comunes entre la comunidad universitaria, según Oliveros, son de tipo visual, auditivo y motriz.

Precisamente, Diego Mauricio Echeverri, arquitecto de la UN en Medellín, es un ejemplo por seguir para quienes padecen alguna limitación, pues perder sus dos piernas no fue impedimento para empezar a escribir una nueva historia en su vida, superar los obstáculos, tener una profesión y ser hoy una gran promesa de la arquitectura incluyente en la ciudad.

Estas reflexiones se dieron durante el simposio Discapacidad y Familia, liderado por la Red Accesible. De esta hacen parte diferentes instituciones, entre ellas la UN en Medellín, la cual, además, se sumó con la participación de estudiantes voluntarios que apoyaron labores de logística.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

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