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EXPANSIÓN DE CRÉDITOS PÚBLICOS A LA VIVIENDA FOMENTÓ EL ABANDONO DE ZONAS CÉNTRICAS EN GRANDES URBES DEL PAÍS

 
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grandesurbes18 de septiembre de 2014

En 70 de las 100 ciudades más grandes de México la expansión de créditos hipotecarios públicos se relaciona con el abandono de viviendas en las zonas céntricas. Es buen momento para reconsiderar las políticas de expansión, planteó Paavo Monkkonen, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), Estados Unidos.

Entre 1990 y 2010 la población en las mayores localidades del país creció más que la mancha urbana. El análisis confirma el abandono de las zonas céntricas y, en algunos casos, grandes densidades en la periferia metropolitana, expuso en la charla La vivienda deshabitada en México, causas y repercusiones, en el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de esta casa de estudios.

En este contexto, Manuel Perló Cohen, director de esa entidad, aludió a la relevancia de nuevas perspectivas para estudiar el problema, “un tema crítico y de interés en el país”.

Crédito y abandono

Monkkonen, profesor investigador en el Departamento de Planeación Urbana de la UCLA, expuso que a partir de la década pasada se registró la expansión del crédito hipotecario público, aunada a la construcción de grandes desarrollos por parte de compañías privadas, la mayoría en la periferia de las ciudades.

El modelo de financiamiento facilitó el abandono de las zonas céntricas para aprovechar la oferta inmobiliaria, en lugar de rehabilitar las construcciones existentes. Las tasas de vivienda deshabitada son más elevadas en metrópolis fronterizas e industriales, como Pachuca, Mexicali, Nuevo Laredo y Matamoros. En 2010, una de cada cuatro casas en Ciudad Juárez estaba vacía, refirió.

Para atender la problemática, recomendó, es necesario reformar el sistema de colocación de créditos públicos, estandarizar agentes inmobiliarios y modernizar las instituciones del mercado primario de suelo y de vivienda, entre otras estrategias.

Además, se sugiere fomentar la densificación, reajuste en las normatividades de uso de suelo, otorgar bonos de densidad para uso de transporte público y eliminar la exigencia de estacionamiento en edificios nuevos, medidas para lograr economías de escala y un desarrollo rentable en los centros de las ciudades.

Lo más relevante es promover la productividad de los gobiernos locales y mejorar la recaudación de impuestos y programas de incentivos para invertir los recursos públicos en infraestructura urbana o subsidios, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-542-2014

Estilo de vida, factor condicionante para la salud

 
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10 de agosto del 2011

La cotidianidad de las grandes urbes contagia a sus habitantes y afecta su salud, por lo que es necesario adoptar un estilo de vida de calidad, que se vea reflejado en el desarrollo humano y no sólo en el crecimiento económico de los países, consideró Ricardo Tecanhuey Sandoval, profesor e investigador de la Facultad de Medicina de la BUAP.

Señaló que, contrario a lo que se supone, los más altos índices de desarrollo humano no se encuentran en los países número uno en economía, ya que de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, el primer lugar en nivel adquisitivo, escolaridad, salud y educación lo ocupa Noruega.

Entonces valdría la pena tener en cuenta “que lo más importante no es sólo ubicarse entre los primeros lugares en desarrollo económico, sino también humano, ya que en términos generales, las grandes economías del mundo enfrentan estilos de vida que alteran la salud de sus habitantes”, resaltó.

Dijo que “todas las enfermedades se agravan por los estilos de vida y eso por supuesto, se ve muy claro en las grandes urbes; para ver un ejemplo no hay que ir a México, aquí en Puebla nos estamos enfermando, los estilos de vida se están contagiando: mayor prisa se relaciona con más eficiencia, presión y demanda”.

Tecanhuey Sandoval reconoció que vivir con prisa, ansiedad o estrés puede alterar la fisiología de uno o varios órganos del cuerpo; además “dichas actitudes tienden a ser adoptadas por los hijos, la pareja y la gente a nuestro alrededor, lo que las vuelve más contagiosas que cualquier infección”.

Afirmó que formas negativas de interactuar, como sucede con los conductores agresivos, generan alteraciones transitorias en la salud, que de repetirse insistentemente, crean las condiciones para que un individuo se enferme; por ello insistió en “la importancia de tener una visión más amplia del cuidado y mantenimiento de la salud que no sólo comprende el hacer ejercicio o comer alimentos saludables”.

Ante este panorama, expresó el académico “he trabajado para influir en la cultura y educación de los alumnos de la Facultad de Medicina, quienes adquieren una visión integral de salud, conscientes de que, al no lograr un equilibrio se presentan alteraciones fisiológicas”.

“Si los futuros médicos adoptan esta visión, apoyados de las nuevas tecnologías, podrán enfrentar enfermedades multisistémicas y contribuir en una cultura del cuidado integral del ser humano”.

Concluyó que no es posible huir a lugares lejanos para escapar de la urbe, “por lo que es mejor educarnos bajo tres componentes básicos de salud: física, mental y social”.

Créditos: cmas.siu.buap.mx/1735

Preocupantes, las políticas territoriales con criterios neoliberales

 
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Ciudades y regiones con políticas territoriales con criterios neoliberales se vuelven más vulnerables a la recesión y crisis económicas, aumenta la pobreza y marginación, y la inseguridad se apodera de los espacios habitados.
Ciudades y regiones con políticas territoriales con criterios neoliberales se vuelven más vulnerables a la recesión y crisis económicas, aumenta la pobreza y marginación, y la inseguridad se apodera de los espacios habitados.

• Lejos de contribuir a resolver las distorsiones del desarrollo, exacerban las asimetrías entre ciudades y regiones, dijo José Gasca Zamora, del IIEc de la UNAM
• El costo de una estrategia territorial limitada revela tensiones, conflictos y problemáticas urbanas, que es necesario afrontar, señaló Verónica Villarespe Reyes

Las políticas territoriales con criterios neoliberales resultan preocupantes, pues lejos de contribuir a resolver las distorsiones del desarrollo, exacerban las asimetrías entre ciudades y regiones, consideró el académico del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, José Gasca Zamora.

En ese sentido, dijo que los lugares se vuelven más vulnerables a situaciones de recesión y crisis económicas, crece el desorden en la ocupación y uso del territorio, aumenta la población en situación de pobreza y marginación, y la inseguridad se apodera de los espacios habitados.

En la inauguración del XX Seminario de Economía Urbana y Regional Ciudades y regiones, en un proyecto de nación, el también coordinador del evento, apuntó que la transición de un patrón de acumulación, basado en el mercado interno y en una amplia intervención del Estado, a uno de corte neoliberal, a partir de los años 80, ha generado una serie de cambios no sólo en escalas macroeconómicas y sectoriales, sino también en la territorial, explicó.

Por su parte, la directora del IIEc, Verónica Villarespe Reyes, acotó que desde la adopción de ese modelo, la liberalización del comercio y la desregulación económica favorecieron un proceso de reorganización productiva bajo el impulso generado por algunas ramas exportadoras de la industria manufacturera, que beneficiaron el crecimiento de ciertas urbes.

“El costo de una estrategia territorial limitada o desarticulada revela tensiones, conflictos y problemáticas que es necesario afrontar. En un contexto donde privan los principios neoliberales, las políticas públicas de desarrollo encuentran nuevas posibilidades, pero también enfrentan viejos obstáculos y nuevos retos difíciles de sortear”, precisó.

Finalmente, el investigador del IIEc, Carlos Bustamante Lemus, mencionó que las políticas de desarrollo regional en el país no han logrado disminuir las desigualdades. En muy pocas ocasiones han atendido y respondido a necesidades reales de la población; más bien, lo han hecho a los intereses y demandas del sistema económico mundial.

Créditos: UNAM. DGCS -462/unam.mx