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ESTRENARÁ LA SALA DE QUÍMICA DE UNIVERSUM MODELO DE MOLÉCULA DE ADN

 
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estrenansala07 de julio de 2014

La Sala de Química de Universum, Museo de las Ciencias, está en constante movimiento: actualiza sus conceptos, modifica equipos, adquiere elementos y en breve estrenará un modelo tridimensional de la molécula de ADN, una presentación de dos metros.

El objetivo primordial de este concepto museográfico, único en el mundo, es acercar la química a la gente. En pantallas, juegos, incluso en tiras cómicas, los visitantes se percatan de la cotidianidad de esa disciplina, presente en alimentos, ropa y utensilios.

“La gente vive más y, en general, mejor gracias a ella”, señaló Benjamín Ruiz Loyola, de la Facultad de Química (FQ), durante un recorrido por las áreas, distribuidas en mil 300 metros cuadrados.

Al tiempo de mostrar actividades interactivas en máquinas, señaló la información que niños, jóvenes, profesores y visitantes en general pueden encontrar. Nuestro guía hizo hincapié en que se debe quitar la solemnidad que siempre acompaña a esta materia en los salones de clases.

Mientras grupos de estudiantes caminaban de un sitio a otro, el experimentado químico habló de las estaciones que conforman este espacio: “baño, sala, cocina, recámaras, las partes que integran una casa habitada por cualquiera de los visitantes”.

De lo general a lo particular, con explicaciones sencillas, los asistentes pasan por simulaciones de un jardín y de otras áreas de un domicilio para vincularlos con la química. En un excusado gigante aprenden cómo funciona el papel de baño; su composición permite arrojarlo directamente a la taza sin que haya complicaciones. No aplica lo mismo con otro tipo de papel, como el de cuadernos o libros.

Esta explicación que imita a la realidad se complementa y refuerza con la información escrita en paneles informativos colocados en las paredes. Además, los anfitriones, chicos que cumplen con el servicio social, recurren a videos, animaciones y juegos interactivos para ampliar las presentaciones.

Ruiz Loyola asesoró el contenido temático de este espacio, ha estado al pendiente de las modificaciones y ampliaciones desde hace seis años. Su colaboración es permanente, fungió como coordinador del equipo académico y enlace con la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC) que, junto con la FQ, participan en la composición de esta sala.

Caducidad

Otro aspecto que se enseña a los visitantes en la Sala de Química, es leer las etiquetas de los medicamentos. Desde el punto de vista de esta disciplina, aprenden el contenido de los fármacos y para qué sirven.

El universitario lo explicó así: “No hay tanto problema con la fecha de caducidad, usualmente se calcula con un margen de entre cinco y 10 por ciento posterior a las indicadas; es decir, la mayoría de las medicinas puede consumirse un mes después, pasado ese lapso no es conveniente, por la descomposición. Donde hay que tener cuidado y ser estrictos es en el caso de los antibióticos”.

Los ingredientes de uno de los más comunes, la aspirina, poco a poco se deterioran y de ácido acetilsalicílico cambia a ácido salicílico y ácido acético, agresivo para el estómago. Funciona aún como analgésico, pero puede acelerar problemas de úlcera, alertó.

Lejos de parecer un curso escolar, la visita muestra cómo la química influye en nuestras vidas a fin de acercarla a la cotidianidad y así evitar ese temor, al que Ruiz Loyola llama quimifobia, originado por la obligación de memorizar más de 100 elementos y sus reacciones.

“En lugar de eso, se enteran que en la pasta de dientes hay aproximadamente 40 compuestos diferentes y cada uno sirve para una función distinta. Es una mejor forma de relacionar las cosas y así los niños son más receptivos a los elementos que encuentran en ese producto y en el enjuague bucal”, indicó.

En constante renovación

Ruiz Loyola se dijo orgulloso del concepto de la sala, pues algunas de sus áreas han sido solicitadas para ser reproducidas en otros lugares del país.

Todo cuanto hay aquí (excepto los aditamentos electrónicos) es de diseño nacional, como el piso móvil formado por placas cuadradas, debajo de las cuales corren líneas de datos, electricidad e información.

Este espacio, sostuvo, se enlaza con otras áreas similares de Universum –que funciona desde hace 15 años–, que son renovadas constantemente. Esa modernización cuesta mucho dinero y el museo se mantiene de los ingresos de los visitantes; hay colaboración de patrocinadores, pero se deben cuidar los montajes y darles mantenimiento, así como innovar en diseño de equipos y exhibiciones.

La primera versión de la Sala de Química, de 400 metros cuadrados, comenzaba de forma tradicional, es decir, con el átomo, pero en 2008, a raíz del interés de los visitantes, iniciaron los cambios y la DGDC optó por renovar todo el museo, recordó.

Los contenidos académicos estuvieron a cargo de personal de la FQ, así como el guión museográfico, las fichas de información y demás textos.

Crédisots: UNAM-DGCS-387-2014

BEAKMAN EN UNIVERSUM

 
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beakmanComo si el calendario hubiera dado marcha dos décadas atrás, antes de que dieran las tres de la tarde, miles de personas se reunieron para ver “al gurú del saber, al varón de la claridad, al único, al inigualable Beaaakmaan”, como en los días de infancia.

La diferencia es que ahora no lo hicieron frente a un televisor, sino en la explanada de Universum, Museo de las Ciencias, y que esos niños de la década de los 90 hoy son adultos, algunos incluso inscritos en carreras como Química o Física, quizá influenciados por este personaje de bata verde y cabello alborotado.

Uno de ellos es Neftalí Antonio Arroyo, estudiante de la Facultad de Ingeniería, que recuerda que sus primeros experimentos no los hizo en la escuela, “fueron en casa, mientras veía este show en canal 11. Beakman siempre decía ‘no intenten esto sin supervisión de un adulto’; francamente nunca le hice caso”.

Y es que la “beakmanía” está de vuelta, como demostraron los usuarios de redes sociales al enterarse de que este personaje interpretado por Paul Zaloom se presentaría en México, en el 70 Encuentro de Ciencias, Artes y Humanidades, en el marco de los 75 años del Instituto de Física de la UNAM.

Preparativos

Al mediodía, en un gran templete montado en la explanada de Universum, vestido de playera y visera gris, hacía pruebas de sonido y restallaba un látigo que utilizaría más tarde en uno de sus experimentos. ¿Y a ése que le pasa?, preguntaba uno de los anfitriones del museo. Sin la bata verde o la peluca, nadie reconocía al neoyorquino.

Mientras, afuera del sitio una larga fila aguardaba para entrar. Los asistentes intercambiaban recuerdos de los 90 e incluso una mujer vendía carteles de Beakman y la rata Lester, evidentemente recién salidos de la impresora láser de su casa.

Para recibirlo en la UNAM, 13 jóvenes se disfrazaron de científicos como Newton, Einstein y madame Curie; se pasearon por el lugar y levantaron curiosidad entre el público, que pedía tomarse fotos con ellos.

El show debe comenzar

En punto de las dos y media, desde las bocinas del templete se escuchó un redoble y la petición de aplausos para “el Don King del bada-bing”, el mismísimo Beakman. Los fans de la serie extrañaron a las ayudantes y sobre todo a la rata Lester, pero no a Juan Carralero, el actor de doblaje que en los 90 dio voz en español no sólo al Príncipe del Rap, sino al científico de bata verde.

De los tiempos en que grababa El mundo de Beakman, una de las cosas que más gustaban a Zaloom era la interacción con los niños. “Me mandaban cartas con preguntas y a veces los telefoneaba de vuelta y escuchaba su emoción del otro lado de la línea; claro, todo tiene su excepción, una vez llamé a un pequeño en Chinatown y me pidió que marcara luego”, dijo Zaloom.

Han pasado 20 años, pero Paul no ha cambiado, aún le gusta ese contacto con la gente y lo demostró en su presentación al pedir a los asistentes que subieran con él al estrado para realizar los experimentos, un alud de manos levantadas fue lo que recibió por contestación.

¿Es posible evitar que alguien se levante de una silla con apenas tocarle la cabeza? ¿Somos capaces de crear estallidos sónicos como los de las naves espaciales con objetos comunes? ¿Podemos inflar un globo gigantesco de un soplido? Con demostraciones sencillas respondió a cada una de las preguntas (y si alguien tiene duda de qué pasa, la respuesta es sí a las tres).

La presentación duró poco más de media hora, cuando Beakman se despidió del público con una petición. “No se vayan, regreso enseguida”, aunque lo haría sin la bata, ahora como Paul Zaloom.

Un cheque de 62 centavos

La parte final de la presentación fue con Zaloom de cara desmaquillada y sin peluca. “Si querían saber si ese era mi pelo natural, no, ya ni siquiera tengo tanto como antes”, explicó al tiempo que se levantaba la gorra para mostrar una cabellera corta y gris.

Tampoco soy científico, sino titiritero, pero eso sí, un apasionado de la ciencia, añadió.

En las pantallas de Universum, Paul proyectó la imagen de un cheque por 62 centavos. “¿Ven eso ahí? Es real, es lo que me dieron en 2013 por las repeticiones de El mundo de Beakman y da una idea de dónde están los intereses de quienes diseñan la programación.

Sin embargo, se dijo satisfecho por haber participado en ese proyecto. “Con frecuencia hay jóvenes que me dicen “¿sabes que me dediqué a la ciencias por ti? Es una experiencia rara pero estimulante”.

Créditos: UNAM-DGCS-107bis-2014

Prioritario, que recursos excedentes se destinen a la educación pública: José Narro

 
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Con motivo del Año Internacional de la Química, en Universum, Museo de las Ciencias, el rector de la UNAM, José Narro Robles, inauguró la sala “La Química está en todo”.
Con motivo del Año Internacional de la Química, en Universum, Museo de las Ciencias, el rector de la UNAM, José Narro Robles, inauguró la sala “La Química está en todo”.

16 de febrero de 2011

• El rector de la UNAM dijo que el gobierno debe “escarbar” para ver si encuentra fondos adicionales
• Se inauguró el Año Internacional de la Química 2011, con la apertura de la sala La química está en todo, en Universum, Museo de las Ciencias

El rector de la UNAM, José Narro Robles, señaló que las autoridades gubernamentales deben “escarbar” más para ver si encuentran recursos adicionales; en las universidades públicas podemos contribuir a invertirlos de mejor manera, apuntó.

Siempre serán bienvenidos los apoyos a la instrucción de todo tipo, “pero es preferible si se destinan a la educación pública”, estableció.

En la apertura de la sala “La química está en todo”, en Universum, Museo de las Ciencias, acto que inauguró en el país las conmemoraciones por el Año Internacional de la Química (AIQ) 2011, el rector dijo que sería mejor que los fondos federales adicionales con los que se apoyarán deducciones fiscales en materia educativa, pudieran destinarse a la investigación científica.

La UNAM y las universidades públicas han demostrado ser instituciones capaces de formar profesionales de la más alta categoría y calidad, que pueden terminar su formación en centros de excelencia y, con el apoyo adecuado, poner en alto el nombre de nuestro país, expuso en presencia del Premio Nobel de Química, Mario Molina.

Se debe reforzar la investigación y generar más compromisos con el desarrollo de nuevo conocimiento, pues es una tarea indispensable, añadió.

En su oportunidad, Mario Molina, presidente honorario del comité organizador del AIQ en México, comentó que si bien hoy día esta disciplina no es muy aceptada en varios sectores de la sociedad, porque en ocasiones sus productos se asocian con contaminación o daños, es necesario cambiar esta imagen, pues es un campo fundamental para la civilización moderna.

En ese sentido, Eduardo Bárzana García, presidente del comité organizador y director de la Facultad de Química, agregó que es una paradoja que esta ciencia pase desapercibida e incluso sea estigmatizada, aunque sea parte de nosotros y esté en todo momento presente en nuestras vidas.

A su vez, René Drucker Colín, director General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, mencionó que el objetivo de la sala –que constituye un espacio único en el mundo-, es mostrar la importancia de esta disciplina en todos los aspectos de la vida, de una manera divertida e interactiva.

La sala cuenta con 34 equipos interactivos distribuidos en mil 500 metros cuadrados y un foro de demostraciones para 100 personas. La museografía está basada en un hilo conductor que alude a la cotidianidad a través de un recorrido por las habitaciones de una casa: baño, botiquín, sala, recámara, cocina, estudio y jardín.

Además, posee un espacio para que los visitantes experimenten procesos químicos en forma interactiva, y también un foro para diversas demostraciones en este ámbito.

El Año Internacional de la Química 2011, declarado así por la Organización de las Naciones Unidas, es organizado por la FQ en México, en coparticipación con diversas instituciones del país.

Asistieron, entre otros, Sergio M. Alcocer Martínez de Castro, secretario General; Carlos Arámburo de la Hoz, coordinador de la Investigación Científica, y Francisco Bolívar Zapata, investigador emérito de la UNAM, así como Eusebio Juaristi Cosío, presidente de la Sociedad Química de México.
Créditos: UNAM-DGCS-097-2011/unam.mx