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ESTUDIA UNIVERSITARIA PROPIEDADES DEL AMARANTO

 
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propiedadesamaranto23 de junio de 2014

En años recientes, varios investigadores de la UNAM, entre ellos, Teresa Reyna Trujillo, agroclimatóloga del Instituto de Geografía (IGg), se han dedicado a estudiar vegetales que crecen en Mesoamérica y que desde la época prehispánica fueron objeto de un proceso de domesticación y cultivo para que formaran parte de la dieta de distintas culturas, como la maya, la azteca y la totonaca, entre otras.

Uno de esos vegetales es el amaranto, palabra que en griego significa “el que no se marchita”. Sus semillas endulzadas son conocidas comúnmente como “alegría”, nombre que, en opinión de Reyna Trujillo, restringe su potencialidad.

“Si oímos el nombre ‘alegría’ lo relacionamos con la barra, con la palanqueta que nos comemos, pero los usos de esta planta son variados. Por ejemplo, con su harina se puede hacer pan, galletas, atole, tamales y pasta para sopas; además, sus tallos y hojas verdes se aprovechan en diferentes sitios como verdura para ensaladas, sopas y condimentos de guisos. Incluso ahora es posible encontrar productos con amaranto que se consideran gourmet”.

Alto nivel proteico

Una de las características principales del amaranto es que posee un nivel proteico mayor que el trigo, el maíz, la cebada y el arroz: hasta de 18 por ciento por cada 100 gramos de sus semillas. De ahí que la universitaria proponga asignarle más superficie de cultivo, mayor abasto y comercialización, pues resulta una opción viable para nutrir a la población, en especial la infantil y la de adultos mayores.

Alguna vez el DIF (Desarrollo Integral de la Familia) incluyó productos derivados del amaranto en los desayunos escolares; desgraciadamente fue por un periodo corto.

“Ahora que se habla de campañas contra el hambre, sería deseable que en lugar de frituras y pastelitos, los pequeños tuvieran la oportunidad de comer algo que realmente los nutra, como panecillos, galletas y atole de amaranto, o semillas reventadas y tostadas, mezcladas con leche y fruta. De este modo, consumirían una inmejorable proteína vegetal”, consideró Reyna Trujillo.

Resistente a la sequía

Otra de sus características es que resiste más que otros cultivos las condiciones de sequía temporal y se adapta a zonas desérticas del país, donde la precipitación pluvial es baja.

“Por eso su nombre significa ‘el inmarcesible, el que no muere, el que resiste’. Para mí fue una sorpresa encontrarlo cultivado a más de tres mil metros de altitud en la región andina, mezclado con quinua, otra planta de la familia de las quenopodiáceas, que se da en los países andinos y cuyas semillas igualmente han resultado un éxito en el mundo por su calidad proteínica”.

En México, las especies que mejor se adaptan a las zonas templadas y a las cálidas son Amaranthus hypochondriacus y Amaranthus cruentus, respectivamente. “Esta última se adecúa a las condiciones climatológicas de Morelos, por ejemplo”, añadió la investigadora.

El consumo se ha incrementado en zonas urbanas del país porque su distribución y comercialización están mejor organizadas; sin embargo, las superficies de plantación no han crecido debido a que su cultivo y aprovechamiento todavía se llevan a cabo de manera artesanal.

Para la cultura incaica, refirió, el amaranto fue fundamental como alimento y en la actualidad se consume mucho más en Perú y Bolivia que en México.

“La gente da a su ganado y aves las hojas, tallos tiernos y, en épocas de sequía, la paja del amaranto, con lo que éstos hacen un consumo proteínico importante”.

El amaranto se ha reincorporado paulatinamente a nuestra alimentación cotidiana, pero según la investigadora de la UNAM, falta trabajar para que más mexicanos, en particular de escasos recursos y de zonas marginales, tengan acceso a él y se vean beneficiados con sus bondades nutricionales.

Créditos: UNAM-DGCS-361-2014

Método preciso para detectar atropina en la sangre

 
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La atropina es un alcaloide que se encuentra en las semillas de ciertas plantas como la Atropa belladonna.
La atropina es un alcaloide que se encuentra en las semillas de ciertas plantas como la Atropa belladonna.

20 de enero de 2012

Estudiantes del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional desarrollaron un método para hallar atropina en la sangre y así poder identificar casos de intoxicación con esta sustancia.

La atropina es un alcaloide que normalmente se encuentra en las semillas de ciertas plantas, como la Atropa belladonna, y que se usa como medicamento.

En casos donde se hacen fumigaciones con pesticidas hay personas que resultan intoxicadas; en estas circunstancias, se utiliza la atropina como antídoto. También es usada en los exámenes oftalmológicos para dilatar las pupilas y, en pocas ocasiones, es empleada para algunas cardiopatías.

Sin embargo, como medicamento en exceso o sin estar formulado puede producir intoxicación. Hasta ahora, el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses no tenía la forma de determinar si una persona había sido afectada por esta sustancia.

En este caso, se desarrolló y validó una metodología altamente sensible para la detección de atropina en la sangre, empleando condiciones cromatográficas en las que se separan sus  distintos componentes para identificarlos y determinar sus cantidades precisas. Bajo estas condiciones, el método permite la cuantificación precisa del alcaloide, si lo hay, en el orden de nanogramos (cantidades muy pequeñas), y un resultado exacto si la persona tiene (o no) una concentración terapéutica o letal, resultado altamente útil en el análisis forense.

La atropina, al igual que la escopolamina, es una amina terciaria lípido soluble capaz de atravesar la barrera hematoencefálica y ejercer algunos efectos sobre el sistema nervioso central. Del mismo modo, puede causar un síndrome central anticolinérgico, que se caracteriza por una progresión de síntomas, que van desde la desazón y alucinaciones hasta la sedación e inconsciencia.

Emilse Vargas, estudiante de Farmacia de la UN, y quien ayudó a desarrollar este método, explicó cómo puede afectar la atropina: “Tiende primero a deprimir y luego a excitar el sistema nervioso. Primero hay una inhibición de la frecuencia cardiaca y después un aumento. Puede presentarse visión borrosa, así como una disminución del movimiento intestinal y del control sobre la vejiga y el estómago”.

En los niños se puede presentar intoxicación por atropina en un caso de destilación conjuntival (así se llama cuando se aplican gotas en los ojos). Es probable que el alcaloide pase del ojo al conducto lagrimal, de aquí a la mucosa nasal y que, posteriormente, se absorba al cuerpo. Para un niño, 10 miligramos –dosis muy pequeña– pueden ser letales.

Desde ahora, Medicina Legal podrá –a través de este método–, determinar y decir, ante los jueces o la entidad correspondiente, si hubo o no una intoxicación por atropina.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Cada año, México pierde 30 porciento de sus granos y semillas por mal almacenamiento

 
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11 de julio 2011

Sin título-1• Guardarlos de manera inadecuada provoca que disminuyan su germinación, se contaminen por hongos y sean atacados por insectos; sólo 10 por ciento de la producción nacional se mantiene en buenas condiciones, advirtió Enrique Martínez Manrique, de la FES Cuautitlán

• En el proceso de cocción de frijol deteriorado, se pierde hasta 50 por ciento de lisina y triptófano, aminoácidos esenciales para el ser humano, añadió

En México, se calcula que cada año se pierde alrededor del 30 por ciento de los granos y semillas que se cosechan –sobre todo frijol y maíz– debido a su inapropiado almacenamiento, señaló Enrique Martínez Manrique, de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la UNAM.

Además, sólo 10 por ciento de la producción se mantiene en buenas condiciones y, en el caso del frijol, se considera que 80 por ciento permanece en circunstancias inadecuadas, es decir, a una temperatura de 30 grados centígrados o más, con humedad relativa del 70 por ciento, dijo.

Si se guardan de manera inadecuada, los granos y semillas registran modificaciones porque empiezan a absorber agua, pero no en cantidades suficientes para germinar, sólo para activar su metabolismo, lo que genera mayor dureza.

En ese proceso, la calidad se deteriora, en especial la del frijol, que en la cocción llega a perder hasta 50 por ciento del contenido de lisina y triptófano, aminoácidos esenciales para la nutrición humana.

Malas condiciones de almacenamiento

En el Laboratorio de Bioquímica y Fisiología de Granos y Semillas, perteneciente a la Unidad de Investigación en Granos y Semillas (Unigras), académicos de Cuautitlán trabajan en la evaluación de los cambios bioquímicos que se generan en el almacenamiento y los efectos que tienen sobre sus propiedades nutrimental, sanitaria y agrícola.

Enrique Martínez explicó que si se guardan de manera idónea, con humedad y temperatura adecuadas, el tiempo de conservación es mucho mayor. El problema es que en el país es difícil hacerlo.

Se ha comprobado que el almacenamiento deficiente deriva, en el caso de las semillas, en contaminación por hongos, ataque de insectos, deterioro paulatino y pérdida de la calidad sanitaria, alimentaria y agrícola; en consecuencia, ya no germinan.

Deterioro del frijol

En la actualidad, el frijol es uno de los granos más consumidos en el país, después del maíz, con un promedio anual per cápita de 12 kilogramos. Si permanece guardado por uno o dos meses con la humedad y temperatura propias de algunas regiones del país (entre 25 y 30 grados, en promedio, y una humedad relativa de 70 ó 75 por ciento), empieza a estropearse.

Esta leguminosa es muy apreciada por su calidad y alto contenido proteínico; tiene componentes básicos como los aminoácidos esenciales, que el ser humano no puede sintetizar en el organismo y debe obtener de los alimentos (contiene los ocho básicos para adultos, principalmente lisina y triptófano).

En el laboratorio se evaluó el efecto del deterioro del frijol en almacenamiento, y se determinó que éste provocó aumento en el tiempo de cocción.

Con el análisis, ya cocido, se observó que se eliminan, en más del 50 por ciento, sus principales componentes nutrimentales (lisina y triptófano). Se estudió la cocción en olla de presión y en un recipiente abierto, y se descubrió que con el primer método la pérdida es en menor porcentaje.

También, se deterioran otros aminoácidos, pero en cantidades diferenciadas, por lo que es importante conservarlos frescos, tanto para comercializarlos, como para su ingesta en el medio rural, recomendó.

Nuevas investigaciones

En la actualidad, los universitarios analizan el motivo por el que algunas variedades son más susceptibles al ataque de los insectos.

Asimismo, trabajan para mejorarlas genéticamente, para que sean más resistentes ante el almacenamiento inadecuado. Para ello, analizan la función de las enzimas ramnogalacturonasa y galactanasa, que mediante diversos procesos disminuyen el tiempo de cocción.

Además, se busca que la semilla produzca –mediante modificación genética o por recruzas– esas enzimas en mayor porcentaje. Al respecto, Martínez Manrique subrayó que la modificación genética no afectaría a estas especies, “aunque para evitar suspicacias y malos entendidos, es preferible utilizar el método tradicional”, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-401-2011/unam.mx

Cada año, México pierde 30 por ciento de sus granos y semillas por mal almacenamiento

 
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10 de julio de 2011

Enrique Martínez Manrique, de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM.
Enrique Martínez Manrique, de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM.

• Guardarlos de manera inadecuada provoca que disminuyan su germinación, se contaminen por hongos y sean atacados por insectos; sólo 10 por ciento de la producción nacional se mantiene en buenas condiciones, advirtió Enrique Martínez Manrique, de la FES Cuautitlán
• En el proceso de cocción de frijol deteriorado, se pierde hasta 50 por ciento de lisina y triptófano, aminoácidos esenciales para el ser humano, añadió

En México, se calcula que cada año se pierde alrededor del 30 por ciento de los granos y semillas que se cosechan –sobre todo frijol y maíz– debido a su inapropiado almacenamiento, señaló Enrique Martínez Manrique, de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la UNAM.

Además, sólo 10 por ciento de la producción se mantiene en buenas condiciones y, en el caso del frijol, se considera que 80 por ciento permanece en circunstancias inadecuadas, es decir, a una temperatura de 30 grados centígrados o más, con humedad relativa del 70 por ciento, dijo.

Si se guardan de manera inadecuada, los granos y semillas registran modificaciones porque empiezan a absorber agua, pero no en cantidades suficientes para germinar, sólo para activar su metabolismo, lo que genera mayor dureza.

En ese proceso, la calidad se deteriora, en especial la del frijol, que en la cocción llega a perder hasta 50 por ciento del contenido de lisina y triptófano, aminoácidos esenciales para la nutrición humana.

Malas condiciones de almacenamiento

En el Laboratorio de Bioquímica y Fisiología de Granos y Semillas, perteneciente a la Unidad de Investigación en Granos y Semillas (Unigras), académicos de Cuautitlán trabajan en la evaluación de los cambios bioquímicos que se generan en el almacenamiento y los efectos que tienen sobre sus propiedades nutrimental, sanitaria y agrícola.

Enrique Martínez explicó que si se guardan de manera idónea, con humedad y temperatura adecuadas, el tiempo de conservación es mucho mayor. El problema es que en el país es difícil hacerlo.

Se ha comprobado que el almacenamiento deficiente deriva, en el caso de las semillas, en contaminación por hongos, ataque de insectos, deterioro paulatino y pérdida de la calidad sanitaria, alimentaria y agrícola; en consecuencia, ya no germinan.

Deterioro del frijol

En la actualidad, el frijol es uno de los granos más consumidos en el país, después del maíz, con un promedio anual per cápita de 12 kilogramos. Si permanece guardado por uno o dos meses con la humedad y temperatura propias de algunas regiones del país (entre 25 y 30 grados, en promedio, y una humedad relativa de 70 ó 75 por ciento), empieza a estropearse.

Esta leguminosa es muy apreciada por su calidad y alto contenido proteínico; tiene componentes básicos como los aminoácidos esenciales, que el ser humano no puede sintetizar en el organismo y debe obtener de los alimentos (contiene los ocho básicos para adultos, principalmente lisina y triptófano).

En el laboratorio se evaluó el efecto del deterioro del frijol en almacenamiento, y se determinó que éste provocó aumento en el tiempo de cocción.

Con el análisis, ya cocido, se observó que se eliminan, en más del 50 por ciento, sus principales componentes nutrimentales (lisina y triptófano). Se estudió la cocción en olla de presión y en un recipiente abierto, y se descubrió que con el primer método la pérdida es en menor porcentaje.

También, se deterioran otros aminoácidos, pero en cantidades diferenciadas, por lo que es importante conservarlos frescos, tanto para comercializarlos, como para su ingesta en el medio rural, recomendó.

Nuevas investigaciones

En la actualidad, los universitarios analizan el motivo por el que algunas variedades son más susceptibles al ataque de los insectos.

Asimismo, trabajan para mejorarlas genéticamente, para que sean más resistentes ante el almacenamiento inadecuado. Para ello, analizan la función de las enzimas ramnogalacturonasa y galactanasa, que mediante diversos procesos disminuyen el tiempo de cocción.

Además, se busca que la semilla produzca –mediante modificación genética o por recruzas– esas enzimas en mayor porcentaje. Al respecto, Martínez Manrique subrayó que la modificación genética no afectaría a estas especies, “aunque para evitar suspicacias y malos entendidos, es preferible utilizar el método tradicional”, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-392-2011/unam.mx

BIOfosfoBUAP, un producto que incrementa la asimilación de fosfatos del suelo y las cosechas

 
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28 de mayo de 2011

El fósforo es uno de los macroelementos esenciales para el buen desarrollo de las plantas y los adecuados rendimientos agrícolas de las cosechas, por ello es importante fijarlo a las semillas para protegerlas de la desnutrición, informó el maestro Moisés Carcaño Montiel, Coordinador del Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas del Instituto de Ciencias de la BUAP.

Indicó que para ayudar a los plantas en la asimilación de este nutriente, el Laboratorio de Microbiología de Suelos del ICUAP desarrolló el producto denominado BIOfosfoBUAP, que aumenta la asimilación de fosfatos del suelo e incrementa las cosechas.

Su bajo costo de producción permite que su precio sea accesible, no causa contaminación, es fácil de transportar y es un recurso natural renovable de cepas bacterianas asociadas a diversos cultivos en México.

El maestro Carcaño Montiel señaló que BIOfosfoBUAP contiene bacterias solubilizadoras de fosfatos insolubles, “con el objetivo de poner a disponibilidad de la planta el fósforo que está en el suelo”. Estas bacterias permiten un mejor aprovechamiento de este nutriente, sobre todo cuando se combina con otros elementos como hierro, aluminio, calcio y magnesio”.

Para disponer de ellos, explicó “se incorporan a la tierra bacterias solubilizadoras de fosfato, que tienen la capacidad de producir ácidos orgánicos que liberan a éste elemento de los demás, para ser así asimilado por las raíces”.

Carcaño Montiel agregó que estas bacterias producen unas encimas llamadas fosfatasas, que liberan las formas orgánicas de fosfato en el suelo y las incorporan a la planta. Además son reguladoras del crecimiento porque producen hormonas.

Al hablar de las investigaciones que dieron como resultado este producto, el investigador explicó el experimento que se realizó en un invernadero, donde se inocularon las bacterias solubilizadoras de fosfatos en maíz, logrando un incremento de éstos asimilables en el suelo del 12 al 46 por ciento; mientras que el aumento en el contenido de fosfatos en la planta fue de 4 a 49 por ciento, además de que la masa seca de raíz aumentó en un 26 por ciento.

Indicó que los efectos benéficos están en la transformación de fosfatos del suelo a fosfatos asimilables para las plantas, la producción de sustancias reguladoras del crecimiento vegetal, y la existencia de una mayor cantidad de fosfatos disponibles. Todo ello “contribuye a que las plantas crezcan más vigorosas y tengan mejores rendimientos por hectárea”.

Carcaño Montiel destacó que BIOfosfoBUAP puede ser utilizado en cultivos de maíz, trigo, sorgo y cebada, así como en todas aquellas plantas que necesiten asimilar microorganismos.

Las personas interesadas en adquirir este producto de la BUAP, pueden acudir al Laboratorio de Microbiología de Suelos, ubicado en el Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas, en Ciudad Universitaria.

Para conocer más sobre su utilidad y aplicación, pueden comunicarse al teléfono 229 55 00, extensiones 2548 y 2553, o bien solicitar la información a los correos electrónicos: mgcarca@siu.buap.mx y biofertibuap@gmail.com.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx