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Colaborará UNAM en elaboración de catálogo de basura espacial

 
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Igor Molotov, Vladimir Pavlov y José Franco.
Igor Molotov, Vladimir Pavlov y José Franco.

17 de septiembre de 2010

• Con ello, no sólo la Universidad, sino el país, empezarán a jugar un papel práctico en seguridad espacial, afirmó José Franco, director del IA
• Se pretende instalar un telescopio en San Pedro Mártir para dar seguimiento a la trayectoria de esos desechos, señaló

Para formar recursos humanos que contribuyan en la elaboración de un catálogo de los objetos que circulan alrededor de la Tierra, conocidos como basura espacial, el Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM y el Instituto Keldysh de Matemáticas Aplicadas de la Academia de Ciencia de Rusia, firmaron una carta de intención.

Con ello, no sólo esta casa de estudios, sino el país, empezarán a jugar un papel práctico en seguridad espacial, señaló José Franco, director del IA.

Con este acuerdo, México se integraría al proyecto international Scientific Optical Observation Network (ISON), donde actualmente participan 12 países.

El objetivo, añadió, es instalar un telescopio en San Pedro Mártir para dar seguimiento a la trayectoria de la basura espacial y, al mismo tiempo, generar cuadros, sobre todo con estudiantes de posgrado, que se especialicen en técnicas de matemáticas aplicadas y cómputo, que han desarrollado académicos del Instituto Keldysh.

También, se pretende que los alumnos realicen estancias en la institución rusa, para lograr una formación integral. Además del IA también participarán los institutos de Geofísica y de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas, y la Facultad de Ciencias.

Con la iniciativa, la UNAM se convierte en el punto de partida de estos trabajos, pero probablemente con este esfuerzo habrá más organismos que se sumen al proyecto, consideró.

La basura espacial

La basura espacial se constituye de partículas de todos los satélites que ya no funcionan y de los pedazos que se han generado por explosiones o colisiones; las piezas pueden medir desde unas cuantas micras hasta decenas de metros, y “se estima que tenemos una población 600 mil objetos de más de un centímetro de longitud”, detalló Franco López.

Entonces, resaltó, es importante tener un catálogo, porque en el espacio pueden colisionar no sólo con satélites, sino con las estaciones espaciales y, en ese sentido, representan un peligro para la vida de los astronautas.

Por ello, abundó, se considera que este proyecto incide en la seguridad presente y futura.

A su vez, Vladimir Agapov e Igor Molotov, académicos del Instituto Keldysh, precisaron que para analizar estos objetos, se utilizan telescopios ópticos. Lo primero que se debe hacer es medir su posición en función del tiempo y con mucha precisión respecto a las estrellas, dijeron.

Con ese fin, los científicos desarrollaron un software complejo, que permite analizar imágenes y seguir con precisión, en el espacio y el tiempo, la trayectoria y altura de las piezas.

Cuando se tiene una serie de imágenes de un mismo objeto, se genera su trayectoria a través de métodos matemáticos complejos y algoritmos computacionales, abundaron.

Con datos confiables, se observa cómo evolucionarían con el transcurso del tiempo, para predecir colisiones.

Asimismo, aunado a la información sobre la posición de los satélites, se podría proporcionar alertas sobre peligros futuros, para que quienes controlan esas misiones, puedan maniobrar y retirarse de los sitios de riesgo.

Los expertos consideraron que San Pedro Mártir es uno de los mejores cuatro lugares en el mundo para hacer observaciones; además, cuenta con instrumentos científicos de primera calidad.

Es importante trabajar con universidades como la UNAM, no sólo por la experiencia que tienen en el manejo de observatorios, sino porque son semilleros de gente joven, con capacidad de desarrollar proyectos de gran trascendencia, concluyeron.
Créditos: UNAM. DGCS-550/unam.mx

CON CUATRO PROYECTOS MUNDIALES, LA UNAM MODERNIZA EL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO NACIONAL

 
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• Telescopios robotizados, equipos en red para monitorear el cielo y una cámara prototipo hecha en la Universidad, son parte de la tecnología que actualizará el sitio ubicado en San Pedro Mártir, Baja California
• Mediante convenios con Francia, China, España, Taiwán y Estados Unidos, se impulsa la investigación espacial y la formación de recursos humanos competitivos, dijo José Franco López, director del IA

A través de convenios de colaboración científica con Francia, China, España, Taiwán y Estados Unidos, el Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM trabaja en cuatro proyectos para estimular la investigación internacional conjunta, impulsar el desarrollo de recursos humanos y modernizar el Observatorio Astronómico Nacional (OAN) de San Pedro Mártir, uno de los sitios más privilegiados del mundo para estudiar el cielo y las estrellas.

Ubicado a dos mil 830 metros sobre el nivel del mar en la Sierra de San Pedro Mártir, en Baja California, el lugar es uno de los más altos y oscuros del país, condiciones que permiten observaciones del Universo sin interferencias.

La parte general del proyecto implica una relación estrecha entre investigadores mexicanos y extranjeros, así como un nexo entre telescopios espaciales y terrestres, detalló en entrevista José Franco López, director del IA.

“Los telescopios espaciales observan en alguna longitud de onda, como rayos X, gamma o ultravioleta, mientras los terrestres observan en el óptico infrarrojo. La idea es tener equipos robóticos que hagan un monitoreo constante del cielo. Aunque no tienen mucha resolución, cuando detectan algo de interés científico dan las coordenadas de ubicación de un evento, y un telescopio terrestre observa en esa dirección con más profundidad en el óptico infrarrojo”, comentó.

Proyectos BOOTS y SVOM

El proyecto BOOTS se realizará con investigadores españoles del Instituto de Astrofísica de Andalucía, quienes desarrollan investigación espacial.

“La idea es poner un telescopio óptico pequeño, de 60 centímetros, en el Observatorio de San Pedro Mártir, que sería parte de una red que ese grupo español hace en varias partes del mundo, como Nueva Zelanda, Rusia y ahora México”, dijo Franco.

Los telescopios robóticos en red estarán distribuidos en varias partes del mundo para tener observación del cielo durante las 24 horas del día desde los dos hemisferios del planeta.

“BOOTS es una red de monitoreo para hacer seguimiento de estallidos que puedan ocurrir en el Universo, en diferentes latitudes de onda, y está asociada a telescopios en el espacio”, enfatizó.

El responsable científico por parte de México es Leonid Georgiev, investigador del IA. Se estima que ese telescopio se instale en Baja California en 2011.

Por su parte, el proyecto SVOM implica instalar en el Observatorio Astronómico Nacional un telescopio robótico de 1.3 metros, que estaría relacionado con un satélite espacial que China y Francia planean lanzar hacia 2013 para realizar observaciones en rayos gamma.

“El satélite espacial daría la alerta de algún estallido de rayos gamma y el telescopio terrestre ubicado en San Pedro Mártir observaría a profundidad el fenómeno”, detalló.

Por parte de la UNAM, los responsables en México son William Lee y Jesús González, ambos investigadores del IA.

TAOS y la cámara RATIR

Un tercer plan internacional se proyecta con científicos de Taiwán y Estados Unidos, quienes ya tienen un grupo de telescopios en la isla de Taiwán y quieren ampliarlo a esta parte del mundo.

“Su primera opción es Hawai, y la segunda, San Pedro Mártir. Tenemos que esperar a que decidan si instalan su equipo en México, lo que podría ocurrir el año entrante. Se trata de un telescopio robótico de 1.3 metros, que es pequeño pero estaría comunicado con la red que ya tienen”, explicó Franco.

Del lado de la UNAM, el plan está a cargo de Mauricio Reyes Ruiz, investigador del IA en la sede de Ensenada.

El cuarto proyecto, implica el diseño y construcción en la Universidad Nacional de la cámara RATIR, que formará parte del telescopio de 6.5 metros que ya se construye en colaboración con las universidades de California y Arizona, ambas de Estados Unidos, así como con el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), de México.

“El proyecto del telescopio de 6.5 metros ya está en marcha, pero entre el Instituto de Astronomía de esta casa de estudios y la Universidad de California desarrollaremos una cámara muy compleja, será un prototipo que podrá estar listo a fin de año y ya estamos trabajando con financiamiento de la NASA”, señaló Franco.

Se contempla robotizar un telescopio de 1.5 metros que ya existe en San Pedro Mártir, para instalar en ese equipo la cámara RATIR, en el que trabajarán Alan Watson, Michael Richer y David Hiriart, tres investigadores del IA al frente del proyecto por parte de esta casa de estudios, quienes a fin de año planean concluirla.

A diferencia de los otros proyectos, en los que España, Taiwán y Francia traerán sus equipos a México, en el caso de RATIR habrá un desarrollo tecnológico propio.

“Estos planes permiten tener la experiencia de implementar la robotización, que implica que tenemos los recursos humanos para hacer el mantenimiento y manejo de otros telescopios. Con esta experiencia multiplicada por cuatro podremos hacer ciencia, desarrollos tecnológicos y capacitar personal especializado”, destacó Franco.

El astrónomo indicó que los telescopios robóticos permiten ser más eficientes en la observación, pues se mueven muy rápido y se pueden programar por día, semana o mes.
Fuente:
Boletín UNAM-DGCS-144
dgcs.unam.mx

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