Tag Archives: salud mental

La depresión, primera causa de problemas de salud y discapacidad a nivel mundial-UNAM

 
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10 de abril de 2017

En México persiste la estigmatización de las enfermedades mentales. Aquí, entre siete y nueve por ciento de la población padece trastornos de ese tipo. Si se considera que somos 119 millones 530 mil 753 personas (Encuesta Intercensal 2015, INEGI), entre ocho y 11 millones, aproximadamente, presentan alguno. Continue reading La depresión, primera causa de problemas de salud y discapacidad a nivel mundial-UNAM

Notas bajas afectan bienestar mental de los estudiantes

 
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salon

29 de mayo de 2015

Medellín, May. 29 de 2015 – Agencia de Noticias UN- Estar en riesgo de perder el vínculo con la universidad, por bajo rendimiento académico, es asumido por los estudiantes como una experiencia dolorosa y angustiante.

Así lo concluyó la tesis de Maestría en Salud Mental que adelantó la psicóloga María Lizbeth Murillo Ramírez, del programa de Acompañamiento Integral de la Universidad Nacional Sede Medellín.

La profesional trabajó con grupos focales y realizó entrevistas semiestructuradas a 18 estudiantes de la Sede Medellín, de diferentes semestres y programas curriculares, con un promedio de entre 3.0 y 3.2. Continue reading Notas bajas afectan bienestar mental de los estudiantes

Hay medio millón de esquizofrénicos en México, la mitad no recibe tratamiento adecuado

 
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4 de noviembre de 2013

La prevalencia de la esquizofrenia en México es igual a la del resto del mundo,
La prevalencia de la esquizofrenia en México es igual a la del resto del mundo,

Aunque afecta por igual a ambos sexos y no distingue clases sociales ni zonas geográficas, hay diferencias importantes en el acceso de estos pacientes a los servicios de salud, señaló Dania Lima, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM

La prevalencia de la esquizofrenia en México es igual a la del resto del mundo, con índices del 0.7 al 1.3 por ciento (según el estudio). La Dirección General de los Servicios de Salud Mental de la Secretaría de Salud, calcula que hay medio millón de afectados en el país y el 50 por ciento no recibe tratamiento adecuado, señaló Dania Lima, académica de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

El padecimiento afecta por igual a ambos sexos y no distingue clases sociales ni zonas geográficas, aunque sí hay diferencias importantes en el acceso de estos pacientes a los servicios de salud mental.

Unos 250 mil individuos no reciben la atención requerida, ni farmacológica ni psiquiátrica, añadió Dania Lima, alumna del Programa de Doctorado en Ciencias Médicas, en el área de Concentración en Psiquiatría.

Quienes presentan esta condición tienen ideas delirantes, generalmente de persecución o daño, acompañadas de alucinaciones, la mayoría auditivas. También muestran síntomas llamados “negativos”, como anhedonia (incapacidad de disfrutar), apatía o desinterés, aplanamiento afectivo (dificultad para expresar e interpretar emociones), aislamiento y disminución del autocuidado.

Cognitivamente, agregó, registran distorsiones, especialmente una tendencia a saltarse a conclusiones a partir de premisas falsas, no contrastar los hechos con la evidencia y una disminución de la empatía (entender y comprender los sentimientos y conductas del otro desde su perspectiva).

Dania Lima, quien realiza su tesis doctoral sobre rehabilitación cognitiva para empatía en un grupo de esquizofrénicos, dice que estos pacientes presentan déficit de empatía desde los pródromos (síntomas iniciales que preceden el desarrollo) de la enfermedad.

En los esquizofrénicos, la empatía (función social básica en las relaciones sociales) está alterada. Muestran dificultad para percibir e interpretar los sentimientos y reacciones de los otros. Además, no logran mantener un trabajo o un vínculo estable por sus conductas inapropiadas o agresivas.

Con medicamentos, este proceso deficitario no muestra mejoría, y sin el tratamiento adecuado, la baja empatía condiciona un pobre funcionamiento que llega hasta el 80 por ciento y afecta el desempeño laboral y las relaciones familiares y de pareja.

Una opción terapéutica es la intervención cognitiva enfocada a la empatía. De ahí, la razón de ser del proyecto de su tesis doctoral: la rehabilitación cognitiva, aplicada a numerosas enfermedades, especialmente en daño cerebral traumático, ataque cerebrovascular, demencias y actualmente en esquizofrenia.

La rehabilitación cognitiva, apuntó, es un conjunto de técnicas y procedimientos cuyo objetivo es alcanzar los máximos rendimientos intelectuales, así como la mejor adaptación familiar, laboral y social de aquellos sujetos que sufren algún déficit.

Su fundamento es la plasticidad cerebral; básicamente, se utilizan estrategia de restauración, compensación y sustitución de las funciones cognitivas, por lo general enfocadas en un entrenamiento en las habilidades afectadas.

En su proyecto, Dania Lima aplica un programa basado en la metacognición (o razonamiento sobre el propio pensamiento); elaborado en el Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf, se centra en disminuir los síntomas de psicosis, mejorar la adherencia al tratamiento y rehabilitar la capacidad de empatía.

Primero, se realizó un estudio de validación de dos instrumentos que se usarán para evaluar la empatía (con el coeficiente propuesto por Baron-Cohen y una tira de prueba cómicas, de Lee), que no habían sido validados en población mexicana.

Este proceso de aval se realizó tanto en población abierta (244 sujetos, 109 hombres y 135 mujeres) como en pacientes esquizofrénicos (47, 24 mujeres y el resto hombres) del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, con una edad promedio de 32 años.

En estudios previos y en los referidos, se ha corroborado que “los pacientes muestran un déficit global de la función de empatía que requiere una intervención”.

La intervención con el programa aun está en revisión por parte del Comité de Ética e Investigación del Fray Bernardino Álvarez. Al proyecto se ha sumado el Hospital Psiquiátrico Villa Ocaranza, de Hidalgo y se planea incorporar población ambulatoria de nosocomios privados.

En espera de la autorización para la intervención grupal, Dania Lima realiza intervenciones individuales. “Enseñamos al sujeto a conocer y a autorregular sus pensamientos para mejorar funciones básicas como percepción, cognición, herramientas sociales y empatía”, aunque aún no se tienen resultados.

Finalmente, señaló la necesidad de instrumentar herramientas para entender y tratar las enfermedades mentales, porque tienen un alto impacto en el funcionamiento de los pacientes y en los costos, tanto por el tratamiento, como por la pérdida de población activa.

En ese sentido, como parte de su proyecto, otra meta es trabajar con población susceptible, como estudiantes y trabajadores de la salud. Con intervenciones breves en grupos (ocho sesiones de una hora), espera no sólo modificaciones de los síntomas psiquiátricos, sino en la calidad de vida, al disminuir indicadores como acoso escolar o violencia.

UNAM-DGCS-655

Podría padecer dislexia hasta 17 por ciento de la población infantil mundial

 
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La dislexia se manifiesta desde los primeros años de vida, en el momento en que el niño empieza a hablar y, después, al aprender a leer, porque se le dificulta la comprensión de ciertos sonidos que deriva en la confusión de una letra por otra.
La dislexia se manifiesta desde los primeros años de vida, en el momento en que el niño empieza a hablar y, después, al aprender a leer, porque se le dificulta la comprensión de ciertos sonidos que deriva en la confusión de una letra por otra.

22 de junio de 2011

• Entre 60 y 80 por ciento de los pacientes son hombres, señaló Benjamín Guerrero, académico de la FM de la UNAM
• Aproximadamente, 80 por ciento de quienes la presentan tienen algún familiar en la misma condición, destacó

En términos generales, se considera que entre seis y 17 por ciento de la población infantil mundial puede tener dislexia, y entre 60 y 80 por ciento de los diagnosticados son hombres, afirmó José Benjamín Guerrero López, coordinador de la Clínica del Programa de Salud Mental de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

Este padecimiento, explicó, está contemplado dentro de los problemas del desarrollo. De hecho, el Manual Estadístico de los Trastornos Mentales lo clasifica como un trastorno del aprendizaje.

Se manifiesta desde los primeros años de vida, en el momento en que el niño empieza a hablar y, después, al aprender a leer, pues se le dificulta la comprensión de ciertos sonidos, algo que deriva en la confusión de una letra por otra, como la p por la q, o la d por la b, ejemplificó.

Asimismo, se detecta si el pequeño tiene dificultades para pronunciar algunas palabras y comprender sonidos; no sólo tiene problemas para hablar, también para entender y leer, apuntó.

El 80 por ciento de los pacientes que presentan esta afección -también conocida como trastorno de la lectura – tienen algún familiar en la misma condición; en el resto de los casos, el origen proviene de complicaciones al nacimiento, que ocasionaron daños neurológicos y alteración en áreas relacionadas con el lenguaje, precisó el psiquiatra.

El diagnóstico

Para diagnosticar este padecimiento se debe tomar en cuenta que en el aprendizaje de la lectura intervienen factores culturales y técnicas de enseñaza. Por ello, se deben aplicar ciertos instrumentos para determinar si realmente es un caso de dislexia o un problema pedagógico.

Este trastorno, prosiguió el especialista en psicoanálisis, no se presenta de la misma forma en todas las personas, “hay quienes sólo tienen confusión de letras al momento de escribir o leer, pero existen pacientes con dificultades más serias de comprensión de textos y palabras”.

Por ello, el abordaje debe ser multidisciplinario, pues hay que detectar si existen problemas neurológicos, pero también emocionales y psicopedagógicos que compliquen el caso. “Si se aborda sólo desde un ángulo, se limita la posibilidad de intervención y quizá el diagnóstico de otros males”, advirtió.

Tratamiento

Por lo general, se detecta en la escuela, y de ahí, se canaliza al pequeño a una institución que brinde una intervención integral.

Para fallas de lenguaje se tienen que rehabilitar las funciones cognoscitivas alteradas, como la atención o la memoria. “No existe medicamento o cirugía que cure la dislexia, lo único que funciona es la terapia”.

Este trastorno no se agrava si no se recibe tratamiento. Las consecuencias se reflejan en las propias limitaciones. Si alguien no aprende a leer a causa de su dislexia, no terminará la escuela; entonces, será menos competitivo en la búsqueda de un empleo o en su desarrollo profesional, indicó.

Además, se generan problemas secundarios como la timidez, dificultades para relacionarse, trastornos afectivos y depresión. Entonces, lo importante es detectar la dislexia a tiempo y recibir tratamiento adecuado, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-370-2011/unam.mx

Desarrollan BUAP y la Universidad de California investigación sobre salud mental

 
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13 de junio de 2011

El Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, trabaja en un proyecto conjunto con la Universidad de California, que busca mejorar la atención en materia de salud mental a la población latina que radica en los Estados Unidos.

La doctora Carmen Lara Muñoz, Jefa del Departamento de Psiquiatría de la BUAP, informó que se trata de un proyecto interinstitucional en el que se está trabajando desde el año pasado, con el objetivo de desarrollar un programa que permita disminuir las disparidades en materia de atención en salud mental entre la población latina que está en Estados Unidos.

Al dar la bienvenida a nueve estudiantes del área de la salud, provenientes del sur de California, la investigadora de la BUAP les informó que durante 10 semanas que durará su estancia académica en la Facultad de Medicina, se entrenaran en diversos aspectos académicos y socio-culturales, que les permitan desarrollar habilidades “que redunden en una mejor atención de nuestros connacionales”.

Informó que “dicha estancia, se realiza por segundo año consecutivo, y en los próximos tres años se recibirán otros grupos de estudiantes que fueron seleccionados y becados para trabajar en este proyecto, el cual también será aprovechado por los alumnos de la BUAP”.

Steven Regeser López, Profesor de Psicología de la Universidad del Sur de California, destacó que los 14 alumnos que integran este grupo, fueron seleccionados de entre 75 aspirantes, cinco de ellos permanecerán en el Distrito Federal y el resto en la BUAP, con recursos del Instituto Nacional de Salud.

“El objetivo principal es entrenarlos y hacer investigación en un sitio internacional, que permita reducir las inequidades para la gente latina en los Estados Unidos; una manera es venir y aprender cómo se desarrolla la investigación, formar investigadores y determinar mejores formas para disminuir las inequidades en salud”, explicó el académico norteamericano.

El representante de la Universidad de California, abundó que además aplicarán programas que han desarrollado en Estados Unidos para gente de habla hispana, relacionados con psicosis y su detección oportuna, que ofrezcan la posibilidad de evitar que se desarrollen casos crónicos en Puebla.

“Aplicaremos el programa en Casas de Salud, para enseñar a los que trabajan ahí a usar campañas psico-educativas y que sepan identificar a personas con enfermedades severas, que éstas reciban ayuda de los residentes de psiquiatría, para disminuir la posibilidad de que desarrollen casos crónicos y vivan el resto de su vida en un hospital psiquiátrico”.

Genaro Ramírez Rojas, Jefe de la Jurisdicción 6 de la Secretaría de Salud, informó que el Gobierno del Estado se une a este proyecto, con la finalidad de vincularse con universidades y contribuir a generar resultados en materia de prevención de salud mental, para enfrentar problemáticas sociales como el suicidio.

“En Puebla se prevé que para diciembre se registren 240 muertes por suicidio; se sabe que un promedio de ocho mil poblanos presentan depresión clínica grave, sobre todo en edades de 13 a 26 años. Es un tema que tenemos que afrontar, no hay que creer en el tabú de que no hay que hablar del suicidio porque ello provoca más suicidios”.

Señaló que de acuerdo a un estudio en hospitales privados, de cada 10 estudiantes adolescentes, cuatro han sufrido un grado de depresión clínica dentro del salón de clases, y ni los maestros, ni los padres de familia están capacitados para atenderlos, de ahí la importancia de preparase y prevenir esta problemática a tiempo.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx