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Impulsan UNAM y organizaciones civiles, tecnologías limpias para el desarrollo rural.

 
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En el campus Morelia de la UNAM, se inauguró la feria del Primer Encuentro Nacional de Ecotecnias. Tecnologías para el desarrollo rural.

En el campus Morelia de la UNAM, se inauguró la feria del Primer Encuentro Nacional de Ecotecnias. Tecnologías para el desarrollo rural.

6 de Septiembre del 2012

Extraer fósforo de la orina humana, para aprovechar un mineral fertilizante no renovable; convertir aceite usado de cocina en biodiésel, útil como combustible de camiones, y utilizar en las comunidades rurales estufas de leña que guardan calor, para optimizar el uso de la energía y reducir la liberación de humo, son las propuestas presentadas por la UNAM en la feria del Primer Encuentro Nacional de Ecotecnias. Tecnologías para el desarrollo rural, que inició en el campus Morelia de esta casa de estudios.
Organizado por el Centro de Investigaciones en Ecosistemas (CIEco) de la Universidad Nacional, y el Grupo Interdisciplinario de Tecnología Rural Apropiada (GIRA), agrupación civil local, el evento reúne a 35 ponentes y expositores de tecnologías limpias, así como a más de 180 asistentes de todo el país.
“Este encuentro es muy importante, porque convoca a muchos de los que estamos interesados en generar opciones para construir un nuevo mundo”, dijo en la inauguración el director del CIEco, Alejandro Casas Fernández.
Se trata de un primer esfuerzo de la UNAM y organizaciones no gubernamentales, que debe proyectarse hacia el futuro. “La Universidad tiene un interés particular en investigaciones que puedan atender las grandes problemáticas que aquejan al planeta. Este puente que establecen las ecotecnologías son fundamentales para lograrlo”, señaló.
Dedicado a lo rural
“El énfasis de este encuentro está en el sector rural, no como antítesis de lo urbano, sino como un área con rasgos propios, y complementaria a las ciudades. Destacamos esas zonas como un primer punto de convergencia, pues pensamos que aquí, a pesar de existir un rico acervo de experiencias ecotecnológicas, han tenido menos oportunidad de conocerse y sistematizarse. Además, en ese medio el modelo tecnológico dominante muestra algunos de sus mayores fracasos”, dijo Omar Masera Cerutti.
El coordinador académico de la Unidad de Ecotecnologías del CIEco, y co-organizador del evento, indicó que el 60 por ciento de los pobladores en el agro viven en extrema pobreza, y la mayoría tiene problemas graves de acceso a servicio e infraestructuras dignas en salud, energía, vivienda y agua potable.
“Esto contrasta con el potencial que representa un país megadiverso como México, con 244 mil localidades, 25 millones de habitantes rurales y 79 etnias, en donde 70 por ciento de los bosques, y buena parte de las tierras con vocación agropecuaria, está en manos de ejidos, comunidades y pequeños productores”, acotó.
En su oportunidad, Jaime Navia Anteziana, presidente de GIRA, recordó cómo un herrero-artesano que rehacía aparatos para responder a problemas concretos inspiró su labor, y agradeció a la UNAM los 25 años de trabajo conjunto.
Esther García Garibay, directora general del Consejo Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación, comentó que aunque este primer encuentro busca iniciar un nuevo camino para fortalecer las ecotecnias, la Universidad y las organizaciones civiles ya han hecho una larga caminata conjunta.
Recuperar orina del fósforo
José Luis Martínez Palacios, investigador del Instituto de Ingeniería (II), presentó un proyecto de recuperación experimental de fósforo de orina humana, que contribuye con 50 por ciento de ese mineral en el agua residual.
“Ese elemento es un recurso mineral no renovable, que se puede aprovechar como biofertilizante en la agricultura. Además, al recobrarlo es posible el reciclaje de agua libre de metales pesados”, explicó.
Mediante un tratamiento físico-químico realizado en un dispositivo de columna, se puede separar de la orina y evitar su llegada a las aguas de tratamiento. “Existe del orden de un gramo de fósforo por litro, y con dos o tres gramos es posible mejorar un cultivo”, expuso.
En una segunda etapa del proyecto, también busca recuperar nitrógeno, útil como fertilizante orgánico.
Biodiésel de aceite de cocina
En un proyecto conjunto entre la Unidad de Ecotecnologías del CIEco y la empresa Moreco, de Morelia, se ensaya la obtención de diésel a partir de aceite de cocina usado.
La transformación ocurre dentro de un reactor, a través de una reacción química sencilla, con el uso de hidróxido de sodio (la sosa que se utiliza para limpiar las cocinas) y un alcohol, llamado metanol, para producir biodiésel. Se puede usar aceite vegetal o animal, y en ambos casos funciona, aseguró Alfredo Fuentes Gutiérrez, responsable técnico de dicha Unidad.
Además, como subproducto obtienen glicerina, útil en las industrias farmacéutica y cosmética. “Hemos recolectado aceite usado de cocina de la cafetería del campus Morelia, de restaurantes, de fondas de la Universidad Michoacana, y hemos hecho pruebas de calidad”, añadió.
Varios camiones que llevaron asistentes al Primer Encuentro de Ecotecnias utilizaron el biodiésel obtenido mediante este tratamiento; mientras, el estante de la empresa Moreco recordó que, por cada litro de aceite de cocina que se tira al drenaje, se contaminan 100 litros de agua.
Estufa Patsari, de la academia al campo
Uno de los proyectos más exitosos y probados del CIEco es la estufa de leña Patsari, diseñada por Masera Cerutti para gastar menos leña y sacar el humo de la cocina.
“Permite cocinar limpio, fácil y seguro, y aprovechar un 60 por ciento más la leña”, apuntó Carmen Patricio, integrante de la Red Tsiri de mujeres que hacen tortillas con maíces nativos de Pátzcuaro, y promueven el uso de este aparato sustentable.
“El contacto con los investigadores de la UNAM no ha sido difícil, porque cada quien aporta su conocimiento”, destacó Carmen, mientras probó el uso del aditamento con gorditas y tortillas de Michoacán.

Extraer fósforo de la orina humana, para aprovechar un mineral fertilizante no renovable; convertir aceite usado de cocina en biodiésel, útil como combustible de camiones, y utilizar en las comunidades rurales estufas de leña que guardan calor, para optimizar el uso de la energía y reducir la liberación de humo, son las propuestas presentadas por la UNAM en la feria del Primer Encuentro Nacional de Ecotecnias. Tecnologías para el desarrollo rural, que inició en el campus Morelia de esta casa de estudios.

Organizado por el Centro de Investigaciones en Ecosistemas (CIEco) de la Universidad Nacional, y el Grupo Interdisciplinario de Tecnología Rural Apropiada (GIRA), agrupación civil local, el evento reúne a 35 ponentes y expositores de tecnologías limpias, así como a más de 180 asistentes de todo el país.

“Este encuentro es muy importante, porque convoca a muchos de los que estamos interesados en generar opciones para construir un nuevo mundo”, dijo en la inauguración el director del CIEco, Alejandro Casas Fernández.

Se trata de un primer esfuerzo de la UNAM y organizaciones no gubernamentales, que debe proyectarse hacia el futuro. “La Universidad tiene un interés particular en investigaciones que puedan atender las grandes problemáticas que aquejan al planeta. Este puente que establecen las ecotecnologías son fundamentales para lograrlo”, señaló.

Dedicado a lo rural

“El énfasis de este encuentro está en el sector rural, no como antítesis de lo urbano, sino como un área con rasgos propios, y complementaria a las ciudades. Destacamos esas zonas como un primer punto de convergencia, pues pensamos que aquí, a pesar de existir un rico acervo de experiencias ecotecnológicas, han tenido menos oportunidad de conocerse y sistematizarse. Además, en ese medio el modelo tecnológico dominante muestra algunos de sus mayores fracasos”, dijo Omar Masera Cerutti.

El coordinador académico de la Unidad de Ecotecnologías del CIEco, y co-organizador del evento, indicó que el 60 por ciento de los pobladores en el agro viven en extrema pobreza, y la mayoría tiene problemas graves de acceso a servicio e infraestructuras dignas en salud, energía, vivienda y agua potable.

“Esto contrasta con el potencial que representa un país megadiverso como México, con 244 mil localidades, 25 millones de habitantes rurales y 79 etnias, en donde 70 por ciento de los bosques, y buena parte de las tierras con vocación agropecuaria, está en manos de ejidos, comunidades y pequeños productores”, acotó.

En su oportunidad, Jaime Navia Anteziana, presidente de GIRA, recordó cómo un herrero-artesano que rehacía aparatos para responder a problemas concretos inspiró su labor, y agradeció a la UNAM los 25 años de trabajo conjunto.

Esther García Garibay, directora general del Consejo Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación, comentó que aunque este primer encuentro busca iniciar un nuevo camino para fortalecer las ecotecnias, la Universidad y las organizaciones civiles ya han hecho una larga caminata conjunta.

Recuperar orina del fósforo

José Luis Martínez Palacios, investigador del Instituto de Ingeniería (II), presentó un proyecto de recuperación experimental de fósforo de orina humana, que contribuye con 50 por ciento de ese mineral en el agua residual.

“Ese elemento es un recurso mineral no renovable, que se puede aprovechar como biofertilizante en la agricultura. Además, al recobrarlo es posible el reciclaje de agua libre de metales pesados”, explicó.

Mediante un tratamiento físico-químico realizado en un dispositivo de columna, se puede separar de la orina y evitar su llegada a las aguas de tratamiento. “Existe del orden de un gramo de fósforo por litro, y con dos o tres gramos es posible mejorar un cultivo”, expuso.

En una segunda etapa del proyecto, también busca recuperar nitrógeno, útil como fertilizante orgánico.

Biodiésel de aceite de cocina

En un proyecto conjunto entre la Unidad de Ecotecnologías del CIEco y la empresa Moreco, de Morelia, se ensaya la obtención de diésel a partir de aceite de cocina usado.

La transformación ocurre dentro de un reactor, a través de una reacción química sencilla, con el uso de hidróxido de sodio (la sosa que se utiliza para limpiar las cocinas) y un alcohol, llamado metanol, para producir biodiésel. Se puede usar aceite vegetal o animal, y en ambos casos funciona, aseguró Alfredo Fuentes Gutiérrez, responsable técnico de dicha Unidad.

Además, como subproducto obtienen glicerina, útil en las industrias farmacéutica y cosmética. “Hemos recolectado aceite usado de cocina de la cafetería del campus Morelia, de restaurantes, de fondas de la Universidad Michoacana, y hemos hecho pruebas de calidad”, añadió.

Varios camiones que llevaron asistentes al Primer Encuentro de Ecotecnias utilizaron el biodiésel obtenido mediante este tratamiento; mientras, el estante de la empresa Moreco recordó que, por cada litro de aceite de cocina que se tira al drenaje, se contaminan 100 litros de agua.

Estufa Patsari, de la academia al campo

Uno de los proyectos más exitosos y probados del CIEco es la estufa de leña Patsari, diseñada por Masera Cerutti para gastar menos leña y sacar el humo de la cocina.

“Permite cocinar limpio, fácil y seguro, y aprovechar un 60 por ciento más la leña”, apuntó Carmen Patricio, integrante de la Red Tsiri de mujeres que hacen tortillas con maíces nativos de Pátzcuaro, y promueven el uso de este aparato sustentable.

“El contacto con los investigadores de la UNAM no ha sido difícil, porque cada quien aporta su conocimiento”, destacó Carmen, mientras probó el uso del aditamento con gorditas y tortillas de Michoacán.

Boletín UNAM-DGCS-548

Morelia, Michoacán.

Auspicia UNAM encuentro nacional de ecotecnias, tecnologías para el desarrollo rural

 
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El objetivo, fomentar nuevas técnicas y usos de vivienda, agua, energía, sistemas alimentarios y manejo de residuos que respeten el ambiente y promuevan la participación comunitaria, señaló Omar Masera Cerutti, del CIEco
El objetivo, fomentar nuevas técnicas y usos de vivienda, agua, energía, sistemas alimentarios y manejo de residuos que respeten el ambiente y promuevan la participación comunitaria, señaló Omar Masera Cerutti, del CIEco

23 de Agosto de 2012

Canjear una tecnología que se compra por otra que se construye, y pasar de ser un consumidor a un ciudadano participativo y respetuoso del ambiente, es un ejercicio que podemos experimentar si sabemos cómo funciona un dispositivo para generar energía solar, de qué manera se almacena y reutiliza el agua de lluvia, o cuál es la mejor forma de cultivar alimentos y manejar residuos en vez de convertirlos en basura.

Éstos y otros conceptos, además de novedosos aditamentos ambientales pensados en y para comunidades del campo, podrán conocerse en el Primer Encuentro Nacional de Ecotecnias, tecnologías para el desarrollo rural, que organizan en Michoacán el Centro de Investigaciones en Ecosistemas (CIEco) de la UNAM, y la asociación civil Grupo Interdisciplinario de Tecnología Rural Apropiada (GIRA).

La reunión, a realizarse del 5 al 7 de septiembre en el campus Morelia de esta casa de estudios, y en el Centro de Ecotecnias de GIRA en Tzentzénguaro, Pátzcuaro, “es un esfuerzo para articular trabajos en la materia que existen en México, y crear una Red Nacional de Ecotecnias que permita vincular a la investigación con la sociedad, así como retroalimentarnos para tener impactos concretos”, indicó Omar Masera Cerutti, investigador y coordinador académico de la Unidad de Ecotecnología del CIEco.

Desde hace años, el grupo académico de Masera en la UNAM y GIRA mantienen una colaboración que permite ensayar nuevos dispositivos desarrollados en el CIEco, en comunidades rurales organizadas del país, con las que trabaja esa organización no gubernamental.

Ecotecnias, tecnologías con acento social

Las ecotecnias son dispositivos concretos, como un biodigestor, un colector solar o una estufa de leña, que se inscriben dentro de las ecotecnologías y se distinguen de otras de corte “verde” por su acento social.

“En las ecotecnologías importa mucho el desarrollo integral, incluso la parte ambiental y social. Se trata de no impactar al ambiente, pero que además promueva la participación de la gente, que incluya el conocimiento tradicional rural y apoye procesos de organización, lo que se llama el empoderamiento de las comunidades”, explicó Masera, físico con maestría y doctorado en energía y recursos naturales.

En las ciudades, aquéllas se relacionan con una forma de vida, más allá del uso de un dispositivo ecológico. “Tienen que ver con movimientos vinculados al empleo del transporte público y la bicicleta, con un modo alternativo de relacionarnos con el medio y con la urbe”, precisó el universitario, distinguido en 2007 con el Premio Nobel de la Paz como integrante del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).

Ambas vertientes, la rural y la urbana, buscan concebir un futuro diferente, que elimine la marcada división entre el campo y la ciudad, y propicie una relación armónica.

“Se trata de generar una cultura para entender que necesitamos un modelo de desarrollo distinto al actual, ambiental, participativo y social”, resumió Masera, quien en 2004 creó la estufa de leña Patsari, que hoy suma cuatro prototipos, varios premios internacionales, la implementación de 100 mil estufas en diversas zonas rurales del país y de otras naciones, como Guatemala, Honduras y Mali, en África.

Iniciativa de la Unidad de Ecotecnología

El evento es una iniciativa de la Unidad de Ecotecnología del CIEco, creada hace dos años para fomentar el uso de tecnologías alternas que no dañen el ambiente, así como buscar financiamiento para realizar estudios en estos temas, señaló Alfredo Fuentes Gutiérrez, ingeniero químico, candidato a doctor en energía y técnico académico del CIEco.

“Vimos una convocatoria del Programa de Investigación en Cambio Climático, propusimos nuestro proyecto y fue aprobado con el compromiso de atender tres puntos: hacer un compendio de ecotecnologías en México (porque no se tiene un documento con datos concretos sobre cuántos dispositivos hay y dónde están); realizar un simposio de éstas, y crear una red de las mismas para estar en contacto. Así que este encuentro responde a dos de los tres compromisos”, dijo.

Las temáticas a tratar se refieren al agua (que incluye captación, tratamiento de la residual, purificación y almacenamiento); energía (captación con celdas solares, producción de electricidad, uso de estufas para cocción de alimentos); vivienda (construcción y diseño sustentables); manejo de residuos (compostas, tratamiento del líquido residual); sistemas alimentarios (huertos familiares, redes de productor-consumidor), así como conceptos generales sobre el cambio climático.

Para aprender algunas técnicas se realizarán talleres específicos el 7 de septiembre. “El objetivo es constituir la red, y a través de ella, facilitar la organización, sistematizar el trabajo y brindar este tipo de servicios”, acotó Masera, quien consideró que estas iniciativas deben pasar de ser esfuerzos aislados, a sumarse en una estrategia de país para modificar nuestra forma de vida.

En el Primer Encuentro Nacional de Ecotecnias también habrá mesas de discusión, talleres demostrativos, conferencias magistrales y una feria, que contará con estantes de exhibición, demostraciones de tecnologías, exposiciones, videos y venta de productos orgánicos.

Más información sobre el programa, e inscripciones, en el sitio www.oikos.unam.mx/ecotecnias2012/Encuentro_Ecotecs/Inicio.html
Boletín UNAM-DGCS-517
Juriquilla, Querétaro.