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El 32% de los hogares receptores de remesas en México son indígenas-UNAM

 
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18 de septiembre de 2017

De los 30 mil 652 hogares que se estima reciben remesas en el país, 32 por ciento son indígenas, principalmente de Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Veracruz y Yucatán, afirmó Carolina Sánchez García, del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad de la UNAM. Continue reading El 32% de los hogares receptores de remesas en México son indígenas-UNAM

ANALIZAN MIGRACIÓN Y EFECTOS DE REMESAS EN COMUNIDADES INDÍGENAS

 
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analizanmigracion¿Qué tipo de fenómenos económicos, sociales y culturales se presentan en las comunidades indígenas si algunos de sus miembros emigran al extranjero en busca de empleo y oportunidades para mejorar sus niveles de vida?

Un grupo de especialistas del Programa Universitario México Nación Multicultural y del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM planteó ésta y otras preguntas en un estudio de largo aliento titulado Remesas, migración y desarrollo en las comunidades indígenas del México actual, 1980-2010.

Al presentar las primeras conclusiones de la investigación, en la que intervienen más de 30 analistas (coordinados por Genoveva Roldán), Carolina Sánchez y José Gasca señalaron que ante el abandono de las áreas rurales –acentuado en las zonas indígenas, donde se requiere inversión y apoyo a los pequeños productores– la población se ve obligada a dejar las labores agrícolas de autoconsumo y se incorpora al trabajo asalariado en distintos sectores.

Históricamente, los indígenas han sido participantes en el proceso de desarrollo, aunque bajo un esquema de explotación y despojo. Sin embargo, el esfuerzo de su labor, sus formas de producción, sus productos y el trabajo en la migración –convertido en remesas–, se insertan de diferentes formas al desarrollo del país.

“Hay diversos ejemplos de la riqueza que generan, no obstante, los salarios que reciben jornaleros o migrantes indígenas son más bajos que los de otros segmentos de la población. Ahí se advierte la exclusión, que es más elevada en comparación con otros grupos”, consideraron los académicos.

Ser indígena conlleva discriminación, que se acentúa en las zonas de migración y se agrava en las mujeres. Los riesgos y la vulnerabilidad son considerables en ellas, subrayaron Sánchez y Gasca.

Remesas, más altas que la venta de hidrocarburos

Al analizar las formas de ingreso de divisas, los estudiosos corroboraron que las remesas que envían a sus lugares de origen han ascendido en el patrón de ingresos. “Ocupan un lugar sólo por debajo de la venta de hidrocarburos. En ocasiones han superado al turismo y a la inversión extranjera directa, que han caído en los últimos años”.

En términos de valor, en 2006 –año considerado en este estudio como el momento de mayor auge– las remesas alcanzaron más de 25 mil millones de dólares y al cierre de 2013 descendieron a 22 mil millones.

Si se consideran de manera global (del total de la población migrante), el estudio encontró diferencias con los envíos monetarios de la población indígena. “Independientemente de la importancia que puedan tener en la modificación de la economía de las zonas indígenas, donde se observa claramente su impacto es en su papel de proporcionar alimento a las familias que se quedan.

“También, para cubrir necesidades de infraestructura en esas colectividades, organizadas en el marco de una estructura social comunitaria en donde la totalidad, incluso los miembros que están fuera de sus hogares, tienen la obligación de aportar en beneficio de todos. En suma, los recursos se utilizan para carreteras, mejora de vivienda, clínicas y para fiestas patronales”, detallaron los voceros del grupo.

Dinero indígena y economía nacional

México es un país de migrantes y la presencia de la población indígena en el envío de remesas es de 12 por ciento, aproximadamente. “Hace años, sólo algunos grupos migraban, ahora la mayoría de esos pueblos participan en este proceso. Sin embargo, aunque no modifiquen la situación económica de los lugares de origen, su aportación es relevante porque para muchos de ellos es una estrategia de sobrevivencia”, apuntaron.

En el caso de Oaxaca, donde una tercera parte de su población está catalogada como indígena, se encontraron datos que indican que el fenómeno migratorio y, por lo tanto, el de la recepción de remesas, es relevante.

En contraste, en otros estados considerados en el estudio por tener grupos originarios representativos en la migración internacional, como Michoacán, sus remesas no alcanzan montos significativos, por el hecho de que parte de su población no se cataloga en ese segmento. Ese estado reporta flujos de población migrante hacia Estados Unidos desde hace un siglo.

Por otra parte, el análisis ha determinado que los municipios indígenas de Chiapas y Veracruz crecieron en recepción de remesas entre 2000 y 2012, porque varios grupos de estas entidades recién experimentan flujo migratorio.

De dónde vienen y adónde van

De acuerdo con los analistas, los municipios con alta concentración de esos grupos que participan con frecuencia en el proceso, se ubican en el sureste y centro del país. Por ejemplo, Oaxaca ocupa un sitio destacado, al que le sigue Chiapas (aunque es relativamente reciente su presencia en la migración) y luego Guerrero.

No obstante, quienes ocupan los primeros lugares –medidos por el número de municipios que tienen hogares receptores de remesas– son los mayas, que se desplazan a San Francisco y los poblanos, a Nueva York, Chicago, Nueva Jersey y San Diego.
El estudio aborda las dos facetas de la migración: nacional e internacional. “La población indígena de Oaxaca reporta desplazamientos internos y al exterior. Incluso hay que diferenciar los grupos por entidad y diversidad.

Algunos de ellos tienen antigüedad en el proceso migratorio, como los mixtecos, que han desempeñado un papel singular en la población a la que organiza políticamente en Estados Unidos, si bien debe incluirse a los zapotecos y a los purépechas de Michoacán, menores en número.

Tradicionalmente, la mayor concentración ocurría en California, pero ahora se tiene mayor conocimiento de los mercados de trabajo, además, se han consolidado las redes de apoyo que les permite desplazarse en grupo a diferentes lugares de EU. En la actualidad no desempeñan sólo actividades agrícolas, se encuentran en zonas urbanas incorporados a diversas áreas, desde la industria de la construcción, hasta negocios propios en el sector de servicios y comercio.

Otro aspecto de las remesas que los investigadores consideran relevante son las estimaciones por hogar. “No sólo el valor en dólares, sino en cuanto al número de hogares indígenas que las captan. A Chiapas llega a poco más del 12 por ciento; al 11 por ciento de guerrerenses, mientras que a Hidalgo a una cuarta parte de los municipios indígenas. A Michoacán a sólo 3.4 por ciento, Puebla se sostiene en la cifra de 7.3, Veracruz 5.8, Oaxaca 35 por ciento y Yucatán, el caso más destacado, 52 por ciento.

Para concluir, indicaron que un aspecto relacionado es el desmantelamiento de los sistemas productivos indígenas locales. “En la medida en que emigra más población, se deja de producir, los mecanismos de seguridad alimentaria entran en un proceso de alta vulnerabilidad y se tienen que comprar los alimentos en otro tipo de mercados”.

Créditos: UNAM-DGCS-214-2014

Con el envío de remesas, los migrantes contribuyen a la tributación

 
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En 2008 el gasto de las remesas familiares generó una recaudación por pagos directos del IVA de mil 500 millones de dólares, cuatro por ciento del gravamen recibido por la SHCP en ese año.
En 2008 el gasto de las remesas familiares generó una recaudación por pagos directos del IVA de mil 500 millones de dólares, cuatro por ciento del gravamen recibido por la SHCP en ese año.

22 de agosto de 2010

• De acuerdo con estudios del CRIM de la UNAM, en 2008 el gasto de las remesas familiares generó una recaudación por pagos directos de IVA, de mil 500 millones de dólares

Los migrantes que trabajan en Estados Unidos contribuyen a las finanzas públicas de sus países de origen, porque los hogares que reciben sus remesas gastan dinero en productos de mercado que generan Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Lo anterior se desprende de un estudio realizado por Fernando Lozano y Marcos Valdivia, investigadores del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM. Los especialistas destacaron que en 2008 el gasto de las remesas familiares generó una recaudación por pagos directos del IVA de mil 500 millones de dólares, que representó cuatro por ciento del gravamen recibido por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en ese año.

Esta contribución al erario público, explicaron, fue equivalente a 40 por ciento de los recursos destinados al programa Oportunidades; 67 por ciento, del gasto federal ejercido en el Seguro Popular de Salud, y 117 por ciento, a Procampo en el mismo año.

Frente a otros relacionados con la población migrante, como el Programa 3×1, el aporte asociado al flujo de los envíos es significativamente mayor, pues por cada dólar pagado por IVA, el gobierno federal aportó a éste el equivalente a tres centavos de dólar en 2008.

Lo anterior tiene fuertes implicaciones redistributivas en los hogares que reciben las remesas. En esta investigación se encontró que ayudan a muchas familias mexicanas a evitar caer en situación de pobreza (sobre todo en el área rural).

Pero esto, a su vez, tiene un efecto perverso en términos de carga fiscal, pues los hogares mexicanos de más bajos ingresos que perciben estos recursos, contribuyen proporcionalmente con más impuestos que sus contrapartes que no lo hacen.

Créditos: UNAM. DGCS-497/unam.mx

Se recuperarán las remesas en el mediano plazo, sostiene investigador de la UAM

 
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remesas

*Ello se debe a la mejora paulatina de la economía de Estados Unidos

La caída de las remesas se recuperará en el mediano plazo debido sobre todo al programa  contracíclico diseñado por el gobierno estadounidense, el cual empieza a rendir frutos con el incremento del empleo y el repunte paulatino de la economía, consideró el doctor Roberto Diego Quintana, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El investigador de la Licenciatura en Agronomía de la Unidad Xochimilco indicó que la mayoría de la gente no percibe las “dimensiones catastróficas” del problema, ya que por ejemplo los paisajes áridos pueden ser agradables a la vista, aunque “en realidad eso se debe a los efectos de la erosión en una tierra que era agrícola y que hoy se ha perdido, y la cual permitía el desarrollo económico de una región determinada”.

Desde 1987, recordó, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación ha definido la desertificación como la pérdida de la capacidad productiva de las tierras por deforestación, erosión, disminución de la fertilidad y de los recursos hídricos, además de salinización en ambientes climáticos áridos, semiáridos y subhúmedos secos.

El profesor vaticinó que las grandes corporaciones buscarán “retrasar” y minar una propuesta de estas características, que implicaría una multa de 8 a 10 por ciento de los ingresos anuales de las empresas y la prisión de sus directivos de tres y hasta diez años cuando cometan estos actos.

El investigador del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco estableció que frente a esta situación las autoridades mexicanas deben implementar un programa económico para fomentar el mercado interno y establecer precios competitivos de los productos agropecuarios, con la finalidad de mejorar los términos de intercambio del sector agropecuario que se han deteriorado desde 1992.

Se trata, comentó el doctor Diego Quintana, de pagar un precio justo a los productores y aplicar un programa de financiamiento y apoyos técnicos para que las unidades económicas del campo y de la industria generen ingresos, y con ello dinamizar la economía.

El profesor de la Maestría en Desarrollo Rural reconoció que el problema que vive el campo es de grandes proporciones, y que se requiere de una serie de medidas económicas que permita generar la producción agropecuaria, con el objetivo de que la población rural no viva en la subsistencia que se agrava por la caída de las remesas.

Luego de referir que en el primer trimestre de este año las remesas descendieron 4.9 por ciento respecto al mismo periodo de 2009 de acuerdo con datos del Banco de México, apuntó que ello se debe principalmente al desempleo que afectó a la economía estadounidense y que repercutió en forma más grave en la población latina, además de que se redujeron y dificultaron las contrataciones de los trabajadores sin papeles.

La situación es que la reducción de las remesas afecta a las comunidades de los estados de Oaxaca, Guerrero y Michoacán, que dependen básicamente de estos ingresos.

La disminución en el envío de estos recursos es preocupante, pues los habitantes de varias entidades mexicanas viven también de los subsidios que les entrega el Gobierno Federal, y no existe una producción propia que les genere ingresos.

Un dato atípico es que muchas familias mexicanas que tienen parientes en Estados Unidos han preferido mandarles dinero para pagar sus gastos más inmediatos, pues resulta más caro regresar a México y que después tengan que cruzar la frontera norte, existe ahora un proceso a contraflujo de las remesas como no se había visto antes.

La importancia de las remesas para la economía mexicana es de tal magnitud que se compara con la Inversión Extranjera Directa (IED), incluso se plantea que tiene una mayor jerarquía.

El doctor Diego Quintana comentó que en la actualidad los ingresos principales que recibe el país son el petróleo, las remesas, la inversión extranjera y el narcotráfico, en una situación de esa naturaleza el futuro se avizora con severas complicaciones para los mexicanos.

La migración ya no sólo se da por razones económicas, sino que ahora familias enteras emigran por la alta inseguridad que impera en varias regiones de México, señaló.

Créditos: UAM/Dirección de Comunicación Social