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Se presenta en la UNAM nueva ruta científica para buscar vida en Marte

 
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Alejandro Frank, Christopher McKay, Carlos Arámburo, Peter Smith y Rafael Navarro en la conferencia en la que se presentó, en esta casa de estudios, una nueva ruta científica para buscar vida en Marte.
Alejandro Frank, Christopher McKay, Carlos Arámburo, Peter Smith y Rafael Navarro en la conferencia en la que se presentó, en esta casa de estudios, una nueva ruta científica para buscar vida en Marte.

8 de septiembre de 2010

• Tras reinterpretar resultados del proyecto Vikingo y compararlos con estudios en el Desierto de Atacama, Rafael Navarro González, del Instituto de Ciencias Nucleares, descubrió que los compuestos percloratos podrían asociarse a materia orgánica
• El hallazgo, publicado en el “Journal of Geophysical Research-Planets”, ofrece un nuevo parámetro para la búsqueda de vida en el planeta rojo
• Colaboran Christopher McKay, del Centro de Investigación Ames de la NASA, y Peter Smith, de la Universidad de Arizona, quienes con Navarro dieron la primicia en esta casa de estudios

Una investigación conjunta entre la UNAM, la NASA y la Universidad de Arizona, en torno a un compuesto muy oxidante llamado perclorato, formado por un átomo de cloro y cuatro de oxígeno, abre una nueva ruta para buscar, de forma indirecta, rastros de vida en Marte.

Hasta ahora, la presencia de agua ha sido la evidencia más prometedora para encontrar algún tipo de existencia microbiana en el planeta rojo.

En la UNAM, el astrobiólogo Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN), reanalizó los resultados de la misión Vikingo, lanzada a Marte por la NASA en 1975, y concluyó que los percloratos encontrados hace 35 años no provienen de contaminación terrestre, como se dijo entonces, sino de la quema y oxidación de compuestos orgánicos ocurridos en territorio marciano, que podrían ser una evidencia de vida.

El hallazgo, publicado en la revista científica Journal of Geophysical Research-Planets, modifica el pensamiento de la comunidad científica, que durante los últimos 30 años estimó que el planeta rojo era un lugar carente de moléculas orgánicas.

En conferencia de medios –transmitida en directo desde esta casa de estudios a la NASA– Carlos Arámburo de la Hoz, coordinador de la Investigación Científica, dijo que “es un orgullo para la UNAM ofrecer estos resultados conjuntos con la NASA y la Universidad de Arizona, pues demuestran la calidad de la indagación que se hace en México y sus alcances internacionales”.

La identificación de percloratos como una nueva estrategia para la búsqueda de vida es resultado de un trabajo de colaboración largo y constante entre Rafael Navarro, del ICN; Christopher McKay, del Centro Ames de la NASA, y Peter Smith, del Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona.

En el auditorio de la Coordinación de la Investigación Científica, Navarro señaló que “esta investigación no demuestra que haya vida en Marte, pero podría cambiar la concepción que se tiene de ese planeta. Ahora tendríamos que diseñar nuevas misiones para determinar la estructura de los compuestos orgánicos”.

En su oportunidad, Alejandro Frank, director del ICN, destacó la importancia de apoyar la ciencia nacional y estimular la colaboración de investigadores universitarios con colegas de otros países.

Nuevas pistas en oxidantes

Para utilizar a los percloratos como indicadores de presencia de compuestos orgánicos, Navarro repitió el experimento de la misión Vikingo, con el uso de muestras en el chileno Desierto de Atacama, descubierto por el investigador mexicano como una zona análoga a la superficie marciana.

Su análisis demostró que la escasa materia orgánica en la zona, detectada antes del experimento, ya no se veía, pues los percloratos, que sí estaban presentes, la habían descompuesto.

El estudio realizado en el laboratorio, junto con un modelo computacional, demostró que no sólo podría haber materia orgánica, sino que los niveles podrían ser mil veces mayores a los considerados después de las primeras investigaciones de las misiones Vikingo, comentó Navarro.

A fines de 2012, la NASA lanzará el módulo de descenso Curioso, con ruedas resistentes que le permitirán moverse para analizar un rango más amplio de muestras. Llevará a bordo el instrumento SAM (siglas en inglés de Análisis de Muestras en Marte), y podrá buscar materia orgánica en el suelo y en algunas rocas trituradas.

Al respecto, Chistopher McKay indicó que “este resultado sobre los percloratos, logrado por Rafael Navarro, nos permitirá ampliar la investigación hacia dos tipos de análisis y desarrollar nuevos equipos más eficientes para captar estos compuestos, así como materia orgánica en el hielo marciano”.

En tanto, Peter Smith, de la Universidad de Arizona, consideró que el hallazgo de Navarro es semejante a las raíces de un árbol, “pues nos permite abrir nuevas líneas de investigación en esta búsqueda de vida”.

Créditos: UNAM. DGCS-528/unam.mx

Difícil la vida en Titán a temperaturas de 200 grados bajo cero: Rafael Navarro

 
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Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.
Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.

24 de junio de 2010
• El astrobiólogo del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM opinó que la reducción de acetileno e hidrógeno en el suelo de esa luna de Saturno, detectado por la sonda Cassini, no es concluyente sobre la presencia de vida
• En 2005, sus colegas de la NASA, Christopher McKay y Heather Smith, propusieron que ambos gases disminuían al ser “respirados” por algún microorganismo

Es muy difícil que exista algún tipo de vida en Titán, una de las lunas de Saturno, porque la temperatura ahí es de 200 grados Celsius bajo cero, afirmó el astrobiólogo Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM.

Hace unos días, la sonda Cassini de la NASA detectó en la atmósfera de Titán la disminución de dos gases, acetileno e hidrógeno, que podrían ser fuentes energéticas en esa luna rica en metano.

El hallazgo apoyó una hipótesis desarrollada en 2005 por los científicos de la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA), Christopher McKay y Heather Smith, quienes propusieron desde la teoría que la reducción de acetileno e hidrógeno en Titán podría deberse a que ambos son “respirados” por algún microorganismo exótico.

Otro estudio, publicado en la revista Journal of Geophysical Research, desarrolló un mapa de los hidrocarburos presentes en la superficie de Titán. Justamente faltaba el acetileno, considerado como la mejor fuente de alimento y energía para una potencial forma de vida basada en el metano.

Colega de McKay en la NASA, Navarro consideró que la hipótesis de los estadounidenses, apoyada en los resultados de Cassini y el mapa, “es interesante, pero definitivamente no es concluyente”.

“Muchos científicos que trabajamos química planetaria concluimos que Titán es un buen ejemplo de lo que pudo ser la vida primitiva en la Tierra, hace cuatro mil millones de años, cuando se llevaban a cabo los procesos de evolución que condujeron a la formación de compuestos orgánicos complejos necesarios para la vida.

Pero una característica que lo hace totalmente diferente a la Tierra primitiva es su baja temperatura, de 200 grados bajo cero, que deriva en agua. Consideramos que una de las características para la vida es la existencia de agua líquida. Eso hace difícil pensar en la vida en Titán”, opinó.

Es muy difícil que exista algún tipo de vida en Titán, una de las lunas de Saturno, porque la temperatura en ese sitio es de 200 grados Celsius bajo cero.
Es muy difícil que exista algún tipo de vida en Titán, una de las lunas de Saturno, porque la temperatura en ese sitio es de 200 grados Celsius bajo cero.

Atmósfera rica en metano

McKay y Smith propusieron que en Titán podría haber vida sin agua líquida en lagos, acuíferos y océanos basados en metano. Estimaron que la existencia podría ser posible, y que hay compuestos orgánicos necesarios para que pudieran ocurrir reacciones químicas.

“La hipótesis de los estadounidenses sostiene que Titán tiene una atmósfera rica en metano, que se descompone con la luz ultravioleta en la estratósfera del satélite, formando acetileno e hidrógeno. Ambos gases fluyen hacia la parte inferior de esa luna, y ellos consideraron que organismos exóticos podrían utilizarlos como forma de obtención de energía”.

En teoría, tomarían el acetileno (formado por dos átomos de carbono unidos por una triple ligadura) y, en presencia de hidrógeno, formarían etano e incluso metano, y esto cerraría el ciclo. El alimento sería el metano, un hidrocarburo abundante.
Esta hipótesis sería comprobable al medir la disminución del acetileno y el hidrógeno en la atmósfera baja de Titán.

“Pero no necesariamente esos resultados demuestran la existencia de vida, pues pueden haber otros mecanismos que consuman los gases. Por ejemplo, si hubiera metales en la superficie de Titán, podrían atrapar al hidrógeno, y la disminución del hidrógeno se debería a una reacción química. Otra posibilidad es que esta tesis se basa en modelos teóricos y no en experimentación, y podrían estar equivocados”, destacó Navarro.

Frío y lentas reacciones químicas

“Considero que el principal argumento en contra de la posible vida exótica en Titán son las bajas temperaturas. Sabemos que las reacciones químicas dependen de una energía de activación, requieren esa misma para proceder, pero además su velocidad depende de la temperatura. Entre más alta es la temperatura, más rápido se realizan las reacciones, y en temperaturas bajas, los procesos son muy lentos”, señaló.

Como ejemplo, citó a la contaminación ambiental, que se agudiza cuando hay temperaturas altas debido a que los óxidos de los autos en días cálidos y sin nubes se convierten rápidamente en ozono.

Además, explicó que los mamíferos controlamos la temperatura, pero no los reptiles ni las bacterias, que dependen del exterior.

“Y estamos hablando de cambios de temperatura entre 25 y cero grados Celsius. Muy lejos de los 200 grados bajo cero que hay en Titán”, recordó.

El investigador del ICN consideró curioso que un artículo considerado en su publicación como “muy especulativo”, cause entusiasmo entre la comunidad de astrobiología.

“Lo interesante sería que estos debates científicos impulsen nuevas misiones a Titán y a otros posibles sitios con vida”, dijo.

Navarro apuntó que podría haber vida en lugares cercanos, como la luna Europa de Júpiter.

“Europa tiene una temperatura superficial tan baja como la de Titán, pero la diferencia es que tiene mareas gravitacionales al rotar con Júpiter, que hacen que se caliente por fricción, y ello hace que el agua congelada pase a estado líquido”, concluyó.
Créditos: UNAM. DGCS -370/unam.mx