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RODRIGO GUTIÉRREZ, EL PRIMER EGRESADO DE UNA CARRERA QUE “REINVENTARÁ” EL FUTURO

 
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Rodrigo Gutiérrez Rivas confía en que los egresados de la carrera de Tecnología harán que México sea cada vez menos dependiente de los desarrollos extranjeros.
Rodrigo Gutiérrez Rivas confía en que los egresados de la carrera de Tecnología harán que México sea cada vez menos dependiente de los desarrollos extranjeros.

10 de mayo de 2011

• El joven de 22 años recién concluyó la licenciatura en Tecnología, impartida por el CFATA de Juriquilla, Querétaro, y la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM
• Se refieren muchas cosas para explicar qué hacen quienes se inscriben a este plan de estudios, pero la palabra que mejor nos describe es la de inventor, expuso el universitario

“Inventor es quien crea algo, tangible o intangible, nunca antes hecho. Por ello, toda idea o proyecto que me viene a la mente, aspiro a que tenga estas características y, sobre todo, que beneficie a la sociedad”, compartió Rodrigo Gutiérrez Rivas, primer egresado de la licenciatura en Tecnología de la UNAM.

El universitario, que obtuvo su título gracias a su 9.6 de promedio, pronosticó que esta carrera será una verdadera “fábrica de inventores”, algo de especial importancia hoy en día, porque la gente ha comenzado a olvidar lo relevante que es contar con personas capaces de aplicar su ingenio para generar cosas nuevas.

“Probablemente esto se deba a que aquello que demanda la sociedad ya ha sido creado y lo que se oferta son objetos diseñados a partir de algo ya conocido. Sin embargo, el objetivo que nos hemos marcado es muy diferente; nuestra misión es crear elementos útiles y que no se parezcan a nada que se haya visto antes”, explicó Rodrigo.

Para el integrante de la primera generación de esta licenciatura
—impartida en el Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (CFATA) de Juriquilla y la FES Cuautitlán— resulta evidente que para la mayoría es difícil concebir que aún se pueda crear algo nuevo, pero la realidad es que resta mucho por hacer en este campo, y la historia da muchos ejemplos de que, al final, la inventiva termina por desmentir a los incrédulos, comentó el joven de 22 años.

Por ejemplo, en 1899, el obispo protestante Milton Wright aseveró: “Pensar que algún día el humano volará es una blasfemia, eso está reservado para pájaros y ángeles. De hecho, el hombre ha inventado ya todo lo que está a su alcance hacer, señal de que el mundo llega a su fin”.

Sin embargo, sólo debieron pasar cuatro años para que los hijos de ese pastor, Orville y Wilbur (mejor conocidos como los hermanos Wright), realizaran el primer viaje en avión del que se tenga memoria.

Y los libros están salpicados de episodios similares y de personas incapaces de plantearse otros escenarios, pero afortunadamente siempre hay individuos capaces de ver a futuro, sea en épocas de los hermanos Wright o en el siglo XXI, expuso el joven, quien añadió que “imaginar que podemos materializar lo imposible es nuestro oficio, y para aterrizar eso y que no quede sólo en la fantasía, debemos echar mano de prácticamente todas las áreas del conocimiento, y eso es sumamente complicado”.

Incluso Thomas Alva Edison, quien a decir de sus biógrafos inventaba algo nuevo cada 15 días, llegó a señalar que quien se dedicara a lo mismo que él, debía invertir, en cada jornada, “un uno por ciento de inspiración y un 99 por ciento de transpiración”.

“¡Y vaya que articular diversas áreas con este afán creativo hace transpirar, porque en ocasiones los distintos saberes parecen tan variados y dispersos que es muy difícil descifrar cómo se engarzan; pero afortunadamente tanto la estructura de esta nueva carrera como su plan de estudios están diseñados para apoyarnos y guiarnos en esta labor”.

Inventar una nueva carrera para inventar el futuro

La licenciatura en Tecnología surgió hace cuatro años, para responder a distintos retos académicos. El plan de estudios, desarrollado por el CFATA y la FES-Cuautitlán, fue aprobado el 3 de diciembre de 2007 y hoy, a cuatro años de distancia, tiene ya a su primer egresado.

“De no haber estudiado esto, no sé qué hubiera hecho. Antes de concluir el bachillerato ignoraba a qué dedicarme, pero tenía la inquietud de estudiar todo. La física y las matemáticas eran mis favoritas, pero la biología, la química y las etimologías también me gustaban. Sin embargo, al salir de Prepa 9, me enteré de esta carrera, que me atrajo inmediatamente. Creo que me convenció por ser multidisciplinaria, ya que prácticamente ves de todo”, recordó Rodrigo.

Dejar el DF para vivir en Querétaro y aventurarse en una materia casi desconocida para familiares y amigos le resultó complicado, “y padecí mucho, pero en retrospectiva todo valió la pena, y lo valdrá a futuro, porque si hoy México es un país que importa tecnología, dentro de poco, los egresados de esta carrera ayudaremos a revertir la tendencia”.

Como el primer egresado de una disciplina nueva, Rodrigo se enfrenta con frecuencia a las mismas preguntas, “¿y esa carrera de Tecnología, qué?, ¿qué eres y qué vas a hacer?”, y el joven siempre ofrece la misma respuesta, “porque por más vueltas que le doy, y después de todos mis intentos por explicar qué fui a hacer a Juriquilla, siempre llego a la misma conclusión, ‘¿qué es lo que soy y qué hago?’, soy inventor y me dedico a producir inventos, no hay nada más que decir”.
Créditos: UNAM-DGCS-277-2011/unam.mx

INVESTIGAN EN QUERÉTARO DIVERSIDAD DE ORGANISMOS CAVERNÍCOLAS

 
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Juan Morales Malacara, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias de la UNAM.
Juan Morales Malacara, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

22 de abril de 2011

• En la cueva Los Riscos, enclavada en la Sierra Gorda de esa entidad, Juan Morales Malacara, de la Facultad de Ciencias, indaga las particularidades de la vida en esos ecosistemas subterráneos, húmedos y oscuros
• En ese hábitat singular, afectado por los daños humanos en la superficie terrestre, murciélagos, arañas, insectos, ranas, reptiles y ratones conviven con bacterias, protozoarios, ácaros y hongos

Ecosistemas singulares, las cavernas son laboratorios naturales en donde vive una gran diversidad de especies animales, así como algunas vegetales; en ellas, escasea el aire y los recursos energéticos, y abundan la oscuridad, humedad y temperaturas extremas.

Indagar la variedad de organismos cavernícolas que incluyen a especies macroscópicas como murciélagos, arañas, insectos, ranas, reptiles y ratones, y a otras microscópicas, como bacterias, protozoarios, hongos y ácaros, es la labor de Juan Morales Malacara, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM.

“Hago estudios biológicos en cavernas, bioespeleología o espeleobiología”, resumió el académico, que hace años imparte un taller sobre esa especialidad en la FC, donde es profesor e investigador.

Morales Malacara, que actualmente trabaja en el campus Juriquilla de la UNAM, donde coordina las tareas para poner en marcha la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación (UMIDI) de la FC en Querétaro, describe a las cuevas como sitios vulnerables que no son ajenos a los daños ambientales.

Equilibrio vulnerable

Aunque parezca que están más protegidas, por su ubicación relativamente aislada y un microclima húmedo y relativamente estable que, según la zona puede ser muy caliente (áreas volcánicas) o muy frío (sitios templados), las cuevas son sensibles a las modificaciones que ocurren en la superficie.

“Lo que pasa arriba puede afectar lo que hay abajo: si llueve mucho, si hay sequías, si se tala, si hay contaminación; a la larga, todo penetra por filtración a las cuevas, de ahí que sea un laboratorio evolutivo y de especies que podemos detectar como bioindicadoras de contaminación y perturbación ecológica”, describió.

A diferencia de ambientes externos, donde existe gran diversidad, en esos espacios hay menos organismos, que tienen que adaptarse a los pocos recursos energéticos, “y al hacerlo, cualquier modificación de ese equilibrio se refleja en la fauna de las cavernas”, destacó.

Algunos cambios adaptativos son drásticos, con especies que pierden pigmentación y otras que no desarrollan ojos, pues sobreviven en la oscuridad.

En esos sitios, Morales Malacara y sus colaboradores observan la parte taxonómica, que se dedica a conocer qué especies hay y cuáles son sus características, así como la parte ecológica, que registra cómo el ser humano y diversos fenómenos naturales afectan a las cuevas y sus habitantes.

Exploración en Los Riscos

Desde hace cuatro años, el universitario y su equipo indagan en la cueva Los Riscos, enclavada en la Sierra Gorda de Querétaro. Se desarrolló hace miles o millones de años sobre roca sedimentaria caliza, tiene una longitud de 500 metros, una profundidad de 25 metros bajo la superficie del suelo y es mixta, pues tiene formación horizontal y vertical.

“Consta de varias entradas. Por una, se puede avanzar con caminata y descenso por rocas, mientras otras, tienen tiros pequeños. Posee una boca, donde se formó una especie de puente natural. En una parte se cayó el techo, que también era de roca sedimentaria, y por ahí, entra luz y se han desarrollado varias plantas endémicas”, explicó.

Los científicos estiman que hace mucho tiempo el río Jalpan entraba en la caverna, donde comenzó a degradar la roca. Después se formó la gruta y se desvió de forma natural el curso de la corriente, que actualmente pasa a un lado y filtra la humedad.

“Hay estalactitas y estalacmitas. Hemos trabajado más de cuatro años en el sitio y determinamos parte de la fauna, que suma más de 60 especies diferentes, además de las plantas”, relató el biólogo.

Mientras la vegetación crece en la boca de la cueva, en la zona de luz, en las partes de penumbra y oscuridad se han desarrollado varios tipos de bacterias, hongos, protozoarios, anfibios y una ranita (Eleutherodactylus longipes) de escasos tres centímetros, que aunque no está del todo adaptada, es afín al ambiente, tiene un ciclo de vida nocturno y se alimenta de insectos.

“Le llamamos troglófila, de filos, que significa amigo, y troglos, caverna; es decir, amiga de las cavernas”, detalló el investigador.

En Los Riscos, donde abundan los murciélagos, también se han encontrado dos de las tres especies de vampiros: Desmodus rotundus y Diphylla ecaudata.

“Los murciélagos salen de las cuevas a comer, y al defecar aportan nutrientes; mueren adentro y su cadáver es alimento para otros organismos. En las cavernas se aprovecha todo, pues es un ambiente extremo”, finalizó.

Créditos: UNAM-DGCS-237/2011/unam.mx

Deben estudiantes de Antropología contribuir en su formación profesional

 
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2 de marzo de 2011

Los estudiantes de Antropología no deben conformarse sólo con los conocimientos que reciben en las escuelas y universidades, sino incrementarlos a través de la participación en eventos académicos y presentando sus trabajos de investigación para retroalimentarse, afirmó el maestro Iván Deance Bravo y Troncoso, profesor e investigador de la Dirección de la Universidad Veracruzana Intercultural.

Durante su participación en el Primer Encuentro Regional de Estudiantes en Ciencias Antropológicas (ERECA), zona centro-sur, que se realiza en el Colegio de Antropología Social de la BUAP, con la conferencia ¿Y de eso vas a vivir mijo?, el ejercicio de la antropología en los ámbitos institucionales, personales y laborales, aseguró que contribuir en su formación los hará profesionistas más competitivos.

“Los estudiantes de antropología debemos entendernos como sujetos de nuestra propia formación y contribuir en ella y no dejar por completo esta responsabilidad a las instituciones”.

Ante estudiantes y académicos de Antropología de diversos estados del país, habló también de la importancia que tienen los programas de estudio para incrementar la eficiencia terminal en las instituciones de educación superior y puso como ejemplo la experiencia que tiene la Universidad Veracruzana en este tema. “Desde el primer semestre el programa de estudios abarca cuatro etapas: exploración, problematización, propuestas de intervención y sistematización de la realidad, de manera que al finalizar cada periodo escolar los alumnos presenten un producto integrador”.

Este proceso se repite cada semestre y el resultado es que cada proyecto integrador es potencialmente un capítulo de tesis, la cual deben concluir los estudiantes en el octavo semestre. Así es como se garantiza una eficiencia terminal del 100 por ciento en la Dirección de la Universidad Veracruzana Intercultural, abundó.

El antropólogo afirmó que los estudiantes no deben esperar a que los planes de estudio de las universidades se modifiquen; en cambio pueden seguir estrategias que coadyuven en su formación, entre éstas, buscar la participación en foros y congresos donde expongan sus trabajos de estudio e investigación.

También está la creación de antologías, el trabajo en equipo o colectivo para la discusión y reflexión de los temas, el redactar en blogs o redes sociales para perder “el miedo a la hoja en blanco”, y compartir estos trabajos con el fin de enriquecerlos con la retroalimentación.

Además tanto el alumno como el profesional, jamás deben dejar de cuestionar, “ el porqué muchas veces la información que tenemos es sesgada y no se correlaciona con la realidad, por eso hay que cuestionar los problemas viejos con nuevas preguntas”, concluyó el maestro Iván Deance Bravo y Troncoso.

El Primer Encuentro Regional de Estudiantes en Ciencias Antropológicas, zona centro-sur, fue inaugurado por el doctor Alejandro Palma Castro, director de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP, quien celebró la organización de este por parte de estudiantes, además de que “ el Colegio de Antropología se muestra dinámico y activo, tratando de proyectar hacia el exterior los puntos de vista de quienes son los continuadores inmediatos de esta disciplina”.

A este encuentro que organizan delegados en Puebla de la Red Nacional de Estudiantes en Ciencias Antropológicas, asisten alumnos y académicos de 17 instituciones de educación superior del estado de Puebla, así como la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y las Universidades Autónomas “Benito Juárez” de Oaxaca, de San Luis Potosí, Querétaro, Tlaxcala y Yucatán.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx