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Estudiante de la BUAP desarrollará en Estados Unidos y Canadá un proyecto de equidad de género en educación superior

 
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30 de agosto de 2018

José Juan Pérez Mendoza, estudiante de la Escuela de Artes Plásticas y Audiovisuales (Arpa) de la BUAP, forma parte de la Generación Elena Garro, Puebla 2018, del Programa de Formación Internacional del gobierno del estado y el Colegio de la Globalización, para impulsar proyectos con enfoque de género e impacto social. Continue reading Estudiante de la BUAP desarrollará en Estados Unidos y Canadá un proyecto de equidad de género en educación superior

Nueva herramienta optimizaría toma de imágenes médicas

 
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BOGOTÁ D. C., 05 de septiembre de 2016 — Agencia de Noticias UN-

Este es uno de los objetivos de la investigación adelantada por Andrea Abril Fajardo, candidata a doctora en Ciencias Física de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quien combina estas dos técnicas para obtener imágenes anatómicas y funcionales que brinden una mayor información de la condición del paciente y permitan lograr un diagnóstico más preciso.  Continue reading Nueva herramienta optimizaría toma de imágenes médicas

Preparan universitarios misiones espaciales del futuro

 
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Crear plataformas integradas con microsatélites que contengan instrumentos de investigación, el objetivo
Crear plataformas integradas con microsatélites que contengan instrumentos de investigación, el objetivo

5 de abril de 2012
• Crear plataformas integradas con microsatélites que contengan instrumentos de investigación, el objetivo
• Se desarrollan dos proyectos conjuntos: QUETZAL, con el Instituto Tecnológico de Massachusetts, y CONDOR, con el Instituto de Aviación de Moscú

Científicos universitarios perfeccionan un proyecto aeroespacial de largo plazo que permitirá estudiar la contaminación atmosférica y obtener imágenes satelitales para diferentes usos, como el estudio de áreas forestales, la distribución urbana y otras aplicaciones.

Saúl Santillán Gutiérrez, coordinador del Centro de Alta Tecnología de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, campus Juriquilla, Querétaro, expuso los avances respectivos.

A la fecha, se realiza un proyecto con el Instituto de Aviación de Moscú, informó el científico. Se trata de desarrollar plataformas satelitales integradas con instrumentos de investigación para la ionósfera y toma de imágenes de la Tierra.

Se ha logrado conformar un núcleo de especialistas, preparados en Rusia, a fin de crear un grupo de desarrollo tecnológico en ingeniería espacial. El proyecto CONDOR ha servido para la formación de expertos que se incorporarán a la planta académica de la UNAM.

Parte fundamental de ese proyecto es la transferencia de tecnología y habilidades en el desarrollo y administración de planes de colaboración internacional. El objetivo es operar sistemas de percepción remota, es decir, obtener fotografías del territorio nacional y verificar una teoría sobre el monitoreo de la ionósfera y sus posibles efectos sobre el clima y las comunicaciones.

Es parte de la Red Universitaria del Espacio, y también se colabora con la Agencia Espacial Mexicana para fomentar la ciencia y tecnología espacial.

La tarea no ha sido sencilla, afirmó Santillán, como responsable de la Red Temática de Conacyt en Ciencia y Tecnología del Espacio, que agrupa a cerca de 140 investigadores de 25 instituciones y a una decena de empresas. Aseguró que México participa en varias misiones espaciales y se espera que se incremente la velocidad de desarrollo de la nación en este sector.

No hay que preguntar si tenemos la capacidad de participar en este tema; de hecho, científicos del Instituto de Investigaciones Nucleares, como Rafael Navarro González, miembro de la misión a Marte en busca de vida, o Gustavo Medina Tanco, integrante del Extreme Universe Space Observatory on the Japanese Experiment Module (JEM-EUSO, por su siglas en inglés), son muestra de ello.

Asimismo, Esaú Vives, del Instituto de Ingeniería, y Jorge Prado, del Instituto de Geografía, que ya transfirió tecnología a Vietnam, entre otras entidades de la UNAM.

Santillán Gutiérrez afirmó que cambia el paradigma para diseñar satélites. Hoy en día hay auténticos laboratorios de cinco o seis toneladas, que orbitan a 600 ó 700 kilómetros de la Tierra, pero demasiado onerosos.

En ese sentido, la alternativa es desarrollar constelaciones satelitales integradas por microsatélites (30 a 100 kilogramos de peso) y desarrollar experimentos puntuales con nanosatelites (de uno a 10 kilogramos de peso, los llamados cube sats), que son más baratos y accesibles.

Un satélite científico de esas características puede financiarse en México, y es un medio para desarrollar tecnología de punta y fomentar alianzas estratégicas internacionales, consideró.

En el concierto mundial de la tecnología espacial, las misiones con proyectos complejos y costosos (que incluyen satélite, misión científica, estaciones terrenas para procesamiento de información, control de órbita, telemetría y comando), así como el procesamiento y distribución de la información, hacen necesaria la colaboración internacional.

De acuerdo con el investigador, diseñar uno representa retos tecnológicos, como compactar instrumentación o controlar su posición, pero los beneficios son enormes, pues se genera conocimiento y tecnología propia. “Los vemos como algo muy lejano de nuestras actividades, pero no es así”.

Las aplicaciones tienen enormes posibilidades: diseñar un sistema de monitoreo GPS especial para el territorio nacional, para seguir el tráfico de vehículos terrestres o aéreos; también, se pueden aplicar a un sistema de alerta temprana para inundaciones, deforestación e incendios forestales, entre otros.

Además, se desarrolla el proyecto QUETZAL MIT UNAM, un satélite para el monitoreo de contaminantes atmosféricos; se inició con capital semilla del MIT (Massachusetts Institute of Technology) a través de su programa MISTI (MIT International Science and Technology Initiatives), y ha servido para que participen especialistas del MIT, y alumnos y profesores de la Facultad de Ingeniería.

Recientemente, se hizo la entrega de la primera etapa de ese proyecto, que consta de la planeación de la misión: el tipo de aparato, el tamaño, su posible órbita donde participaron estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado, y con ello, las especificaciones para los diferentes sistemas.

“Actualmente estamos en la etapa de desarrollar modelos y prototipos de los sistemas del satélite con electrónica y sistemas convencionales, para que una vez que se tengan las pruebas se pueda proceder al desarrollo con los sistemas que integren electrónica y componentes con calidad espacial.

“Ahora arrancamos la segunda fase; si el proyecto es exitoso, podemos decir que tendremos el primer microsatélite mexicano en dos o tres años para el monitoreo de contaminantes atmosféricos”.

Participan en el proyecto, por parte de Ingeniería, Carlos Romo, Alberto Ramírez y Saúl de la Rosa; por Ciencias de la Atmósfera, Michel Grutter, y de Geografía, Jorge Prado. Además, “es importante la participación de alumnos de CU y el campus Juriquilla, tanto de licenciatura como de posgrado”, finalizó Santillán Gutiérrez.

Créditos: unam.mx/boletin/184/2012