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Indígenas del Amazonas, ejemplo de salud oral.

 
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21 de Enero del 2013
Los índices de enfermedades bucales como gingivitis o periodontitis son mínimos en comunidades indígenas del Amazonas. Variables evolutivas y prácticas de higiene autóctonas podrían ser las responsables.
Las comunidades indígenas de los corregimientos de La Chorrera y Tarapacá, en el departamento del Amazonas, reúnen todos los factores de riesgo para tener altos índices de enfermedad periodontal. Esta es una afección inflamatoria de las encías, progresiva e infecciosa que destruye el soporte del diente.
Extrañamente, los niveles hallados en estas personas son mínimos, según determinaron investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá y estudiantes de la Maestría de Periodoncia.
En un estudio desarrollado durante el 2012 en La Chorrera, en el que examinaron a 95 nativos (58 mujeres y 37 hombres), entre los 18 y 80 años, de las etnias uitoto, bora, ocaine y munaine, encontraron que su sangrado en encías era del 56%; la placa bacteriana (cúmulo de comida sobre la superficie de los dientes), del 83%; y los cálculos, del 50%.
Los datos coinciden con los del primer estudio, adelantado en 2011 en el Corregimiento de Tarapacá, en el cual examinaron a 80 habitantes de la etnia ticuna (28 hombres y 52 mujeres), entre los 20 y 81 años. En este caso, el sangrado fue del 48%; la placa bacteriana, del 77%; y los cálculos, del 41%.
Andrea Escalante, especialista en Periodoncia de la UN, explica que hay un espacio poco profundo entre el diente y la encía, llamado surco gingival, que en personas sanas debe ser igual o menor a tres milímetros. Pero, cuando sobrepasa los cuatro milímetros, se considera que hay una pérdida de inserción debida al desgaste o destrucción del tejido que rodea al diente.
“En el caso de Tarapacá, se halló que el 82% tiene surcos gingivales menores o iguales a tres milímetros; en el de la Chorrera, el 89,9%. Esto significa que la mayoría tiene buena salud periodontal”, destaca la experta. En cambio, según la Tercera Encuesta Nacional de Salud Bucal (ENSB), hecha en Colombia en 1998 (el estudio más actual), la enfermedad afecta al 50,2% de la población general.
Costumbres propias
Los investigadores hicieron encuestas para determinar los factores de riesgo de padecer la enfermedad periodontal. Indagaron sobre hábitos de higiene oral, costumbres y consumo de tabaco o de cigarrillo.
La mayoría usa instrumentos de aseo bucal, pero en muchas ocasiones el cepillo es utilizado por toda la familia y no siempre tienen los medios económicos para adquirir crema dental.
Sus prácticas de limpieza incluyen utilizar palitos de plantas, sal y limón, carbón en polvo y ceniza (en algunos casos, también arena). Asimismo, recurren a fibras de la palma chambira o cumare (Astrocaryum chambira), que usan como seda dental.
Pero los profesores determinaron que estos pueblos amazónicos están perdiendo la costumbre de masticar hojas como las del cogollo de guayaba, yie nery y wocha, entre otras, que les ayudan a sanar enfermedades bucales.
Luego, en el estudio clínico, a cada paciente le revisaron todos los dientes; lo que es un valor agregado, pues otros estudios solo evaluaban el estado de máximo seis piezas. Después llevaron a cabo talleres para fortalecer hábitos y costumbres de higiene oral.
Para los expertos de la UN, el tamaño de la muestra es significativa, si se la compara con la ENSB de 1998, en la cual examinaron a 8.448 adultos en el país; de los cuales solo 528 eran habitantes de la zona oriental de Amazonas y de Orinoquia, entre los 15 y 44 años y los 55 y 74 años, respectivamente.
“La población de La Chorrera es de unos 3.200 habitantes y tenemos muestras de 95 adultos; en Tarapacá son casi 2.800 habitantes y la muestra fue de 80”, precisa María Hilde Torres, directora del estudio y profesora del Departamento de Salud Oral de la Facultad de Odontología.
“A pesar de que estadísticamente la muestra fue tomada por conveniencia y no de forma aleatoria simple –pues es difícil el acceso a esas comunidades–, tenemos una representación bastante grande en comparación con el tamaño de esa población”, asegura Escalante.
Los investigadores sostienen que es extraño que los resultados de la ENSB aseguren que en el Amazonas la enfermedad periodontal es una de las más altas del país, contrario a lo que evidencia el estudio de la UN.
¿Qué los protege?
“Sospechamos que hay factores filogenéticos (variables evolutivas) propios de nuestras comunidades indígenas que permiten la defensa de sus encías e impide el progreso de la enfermedad”, asegura la profesora Torres.
Por lo pronto, harán una investigación sobre los microorganismos que tienen en la boca, para determinar si son favorables para que no se desarrolle este mal y si son los mismos que tienen quienes habitan en las ciudades.
La profesora dice que, además, investigarán la condición genética de estas comunidades, para saber cuál es el mecanismo de defensa y cómo actúa el componente bioquímico e inmunológico de esa protección.
“Eso servirá para que los nativos sean conscientes, preserven su forma de autocuidado y no vayan a presentar los niveles de enfermedad periodontal severos del resto de la población del país. A nosotros esto nos permitirá conocer cómo prevenirla en la comunidad en general”, concluye.
Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
Los hábitos alimenticios de los indígenas podrían estar relacionados con la baja incidencia de la enfermedad periodontal.

Los hábitos alimenticios de los indígenas podrían estar relacionados con la baja incidencia de la enfermedad periodontal.

21 de Enero del 2013

Los índices de enfermedades bucales como gingivitis o periodontitis son mínimos en comunidades indígenas del Amazonas. Variables evolutivas y prácticas de higiene autóctonas podrían ser las responsables.

Las comunidades indígenas de los corregimientos de La Chorrera y Tarapacá, en el departamento del Amazonas, reúnen todos los factores de riesgo para tener altos índices de enfermedad periodontal. Esta es una afección inflamatoria de las encías, progresiva e infecciosa que destruye el soporte del diente.

Extrañamente, los niveles hallados en estas personas son mínimos, según determinaron investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá y estudiantes de la Maestría de Periodoncia.

En un estudio desarrollado durante el 2012 en La Chorrera, en el que examinaron a 95 nativos (58 mujeres y 37 hombres), entre los 18 y 80 años, de las etnias uitoto, bora, ocaine y munaine, encontraron que su sangrado en encías era del 56%; la placa bacteriana (cúmulo de comida sobre la superficie de los dientes), del 83%; y los cálculos, del 50%.

Los datos coinciden con los del primer estudio, adelantado en 2011 en el Corregimiento de Tarapacá, en el cual examinaron a 80 habitantes de la etnia ticuna (28 hombres y 52 mujeres), entre los 20 y 81 años. En este caso, el sangrado fue del 48%; la placa bacteriana, del 77%; y los cálculos, del 41%.

Andrea Escalante, especialista en Periodoncia de la UN, explica que hay un espacio poco profundo entre el diente y la encía, llamado surco gingival, que en personas sanas debe ser igual o menor a tres milímetros. Pero, cuando sobrepasa los cuatro milímetros, se considera que hay una pérdida de inserción debida al desgaste o destrucción del tejido que rodea al diente.

“En el caso de Tarapacá, se halló que el 82% tiene surcos gingivales menores o iguales a tres milímetros; en el de la Chorrera, el 89,9%. Esto significa que la mayoría tiene buena salud periodontal”, destaca la experta. En cambio, según la Tercera Encuesta Nacional de Salud Bucal (ENSB), hecha en Colombia en 1998 (el estudio más actual), la enfermedad afecta al 50,2% de la población general.


Costumbres propias

Los investigadores hicieron encuestas para determinar los factores de riesgo de padecer la enfermedad periodontal. Indagaron sobre hábitos de higiene oral, costumbres y consumo de tabaco o de cigarrillo.

La mayoría usa instrumentos de aseo bucal, pero en muchas ocasiones el cepillo es utilizado por toda la familia y no siempre tienen los medios económicos para adquirir crema dental.

Sus prácticas de limpieza incluyen utilizar palitos de plantas, sal y limón, carbón en polvo y ceniza (en algunos casos, también arena). Asimismo, recurren a fibras de la palma chambira o cumare (Astrocaryum chambira), que usan como seda dental.

Pero los profesores determinaron que estos pueblos amazónicos están perdiendo la costumbre de masticar hojas como las del cogollo de guayaba, yie nery y wocha, entre otras, que les ayudan a sanar enfermedades bucales.

Luego, en el estudio clínico, a cada paciente le revisaron todos los dientes; lo que es un valor agregado, pues otros estudios solo evaluaban el estado de máximo seis piezas. Después llevaron a cabo talleres para fortalecer hábitos y costumbres de higiene oral.

Para los expertos de la UN, el tamaño de la muestra es significativa, si se la compara con la ENSB de 1998, en la cual examinaron a 8.448 adultos en el país; de los cuales solo 528 eran habitantes de la zona oriental de Amazonas y de Orinoquia, entre los 15 y 44 años y los 55 y 74 años, respectivamente.

“La población de La Chorrera es de unos 3.200 habitantes y tenemos muestras de 95 adultos; en Tarapacá son casi 2.800 habitantes y la muestra fue de 80”, precisa María Hilde Torres, directora del estudio y profesora del Departamento de Salud Oral de la Facultad de Odontología.

“A pesar de que estadísticamente la muestra fue tomada por conveniencia y no de forma aleatoria simple –pues es difícil el acceso a esas comunidades–, tenemos una representación bastante grande en comparación con el tamaño de esa población”, asegura Escalante.

Los investigadores sostienen que es extraño que los resultados de la ENSB aseguren que en el Amazonas la enfermedad periodontal es una de las más altas del país, contrario a lo que evidencia el estudio de la UN.


¿Qué los protege?

“Sospechamos que hay factores filogenéticos (variables evolutivas) propios de nuestras comunidades indígenas que permiten la defensa de sus encías e impide el progreso de la enfermedad”, asegura la profesora Torres.

Por lo pronto, harán una investigación sobre los microorganismos que tienen en la boca, para determinar si son favorables para que no se desarrolle este mal y si son los mismos que tienen quienes habitan en las ciudades.

La profesora dice que, además, investigarán la condición genética de estas comunidades, para saber cuál es el mecanismo de defensa y cómo actúa el componente bioquímico e inmunológico de esa protección.

“Eso servirá para que los nativos sean conscientes, preserven su forma de autocuidado y no vayan a presentar los niveles de enfermedad periodontal severos del resto de la población del país. A nosotros esto nos permitirá conocer cómo prevenirla en la comunidad en general”, concluye.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

“Universidad Saludable”, apuesta por el bienestar.

 
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20 de Diciembre del 2012
Con el fin de promover en la comunidad universitaria hábitos de vida saludable, la Sede Medellín le apuesta al desarrollo integral de los individuos.
Por eso, desde el año 2011 avanza en la estrategia denominada “Universidad Saludable”, un concepto que integra además de la salud, aspectos relacionados con la cultura, el deporte, la recreación y el sano esparcimiento. “El bienestar es un compromiso que debemos asumir todos”, dijo Eugenia González, directora de Bienestar Universitario de la UN en Medellín.
Precisamente, para cerrar el año académico se realizó la novena jornada “Por una Universidad Saludable”, en la que las distintas dependencias de la sede dieron a conocer los servicios a los que pueden acceder los miembros de la comunidad y las alternativas para la práctica deportiva, la promoción de la salud oral, nutricional, sexual y prevención de la enfermedad. También fue un espacio en el que los asistentes disfrutaron del talento de los artistas de los grupos culturales.
“Es muy satisfactorio continuar impulsando actividades que promueven una forma de vida saludable y en las que la comunidad participa activamente”, resaltó González.
La funcionaria también destacó que en el presente año se logró ampliar la cobertura. “En este momento tenemos más cuatro mil estudiantes que se benefician de las diferentes iniciativas de las cinco áreas del Sistema de Bienestar (Acompañamiento Integral, Cultura, Recreación y Deportes, Gestión y Fomento Socioeconómico y de los programas de Egresados y la Escuela UN”.
Ejemplo de ello son los estudiantes beneficiarios del bono alimentario que sumaron 417 en total (193 en el primer semestre de 2012 y 224 en el segundo). También, los 94 jóvenes que fueron acogidos en las residencias estudiantiles durante el primer periodo y 98 en el segundo.
Según la directora, para el nuevo Plan de Desarrollo (2013-2015) la idea es continuar fortaleciendo los programas y aumentar la cobertura, con el fin de beneficiar a un mayor número de estudiantes.
Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
Sede Medellín le apuesta al desarrollo integral de los individuos, a través de la implementación de hábitos de vida saludable.

Sede Medellín le apuesta al desarrollo integral de los individuos, a través de la implementación de hábitos de vida saludable.

20 de Diciembre del 2012

Con el fin de promover en la comunidad universitaria hábitos de vida saludable, la Sede Medellín le apuesta al desarrollo integral de los individuos.

Por eso, desde el año 2011 avanza en la estrategia denominada “Universidad Saludable”, un concepto que integra además de la salud, aspectos relacionados con la cultura, el deporte, la recreación y el sano esparcimiento. “El bienestar es un compromiso que debemos asumir todos”, dijo Eugenia González, directora de Bienestar Universitario de la UN en Medellín.

Precisamente, para cerrar el año académico se realizó la novena jornada “Por una Universidad Saludable”, en la que las distintas dependencias de la sede dieron a conocer los servicios a los que pueden acceder los miembros de la comunidad y las alternativas para la práctica deportiva, la promoción de la salud oral, nutricional, sexual y prevención de la enfermedad. También fue un espacio en el que los asistentes disfrutaron del talento de los artistas de los grupos culturales.

“Es muy satisfactorio continuar impulsando actividades que promueven una forma de vida saludable y en las que la comunidad participa activamente”, resaltó González.

La funcionaria también destacó que en el presente año se logró ampliar la cobertura. “En este momento tenemos más cuatro mil estudiantes que se benefician de las diferentes iniciativas de las cinco áreas del Sistema de Bienestar (Acompañamiento Integral, Cultura, Recreación y Deportes, Gestión y Fomento Socioeconómico y de los programas de Egresados y la Escuela UN”.

Ejemplo de ello son los estudiantes beneficiarios del bono alimentario que sumaron 417 en total (193 en el primer semestre de 2012 y 224 en el segundo). También, los 94 jóvenes que fueron acogidos en las residencias estudiantiles durante el primer periodo y 98 en el segundo.

Según la directora, para el nuevo Plan de Desarrollo (2013-2015) la idea es continuar fortaleciendo los programas y aumentar la cobertura, con el fin de beneficiar a un mayor número de estudiantes.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Modificación de hábitos nutricionales, estrategia para una alimentación sana.

 
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16 de Octubre del 2012
Ante el incremento generalizado de los precios de los alimentos a nivel mundial, y los niveles de pobreza, sobrepeso y obesidad en México, se requieren estrategias para impulsar y consolidar el sector agropecuario, modificar los hábitos nutricionales de la población y promover estilos saludables de vida, consideró Blanca Rubio, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.
Los efectos son más evidentes en países que requieren importar esos productos para satisfacer su demanda interna, con repercusiones graves en sectores más vulnerables, como mujeres, niños, migrantes y población rural.
Para afrontar la situación, México debe impulsar la producción interna y evitar la importación; ello es fundamental para garantizar la autosuficiencia y no depender de la fluctuación de precios, dijo.
Si se les pagara a los productores un monto rentable, implicaría garantizar la satisfacción de la demanda de alimentos con la producción nacional; el gobierno podría establecer precios subsidiados para la población, y así sortear la especulación y el alza.
En la coyuntura mundial de elevación de precios, las naciones que fortalezcan sus agriculturas serán las que se posicionarán mejor. En tanto, las que no actúen profundizarán su dependencia, y sus soberanías podrían estar en entredicho, añadió.
Pobreza y malos hábitos
La exclusión y marginación, explicadas por un esquema económico centrado en el mercado, generan desnutrición, sobrepeso y obesidad, entre otros problemas de salud. El fenómeno global de alzas generalizadas sólo los profundizó, dijo.
Además, las carencias de amplios sectores poblacionales, que les impiden acceder a alimentos nutritivos, concurren con un modelo que promueve el consumo de productos industrializados, ricos en conservadores, aditivos y sodio, que provocan esos males. También influyen aquéllos con alto contenido de carbohidratos, presentes en harinas, y productos con azúcar, que llegan a ocasionar adicción.
Rubio refirió que el problema de la obesidad es complejo, pues se combina la disminución de la capacidad de compra de la sociedad marginal, con un modelo de consumo dirigido. Se ha comprobado que la mayor parte de los apoyos que reciben las poblaciones más pobres del país, que deberían destinarse a la alimentación sana de los niños, son gastados en comida chatarra, refirió.
Comer un cereal en la mañana equivale, en términos de nutrientes, a ingerir un pan blanco con una taza de azúcar, más la leche. En términos reales, los menores consumen grandes cantidades de carbohidratos, lo que explicaría el incremento de la obesidad infantil, explicó.
Regulación, indispensable
Recientemente, recordó, se informó acerca del fracaso de los planes para reducir la obesidad. Los esfuerzos de las instituciones de salud pública son loables, sin embargo, implican nadar contra la corriente.
En general, estos programas consisten en recomendar una dieta saludable y en convencer de los beneficios que implica reducir de peso, pero no atacan la raíz del problema, sostuvo.
Para resolverlo, un elemento fundamental es la regulación de las actividades de las empresas transnacionales, para evitar la especulación y el alza de precios. Además, desde la sociedad civil, debe pugnarse por erradicar la venta de productos chatarra en las escuelas, y promover el consumo de sanos.
Hoy se debate la relación consumo de maíz transgénico, alergias y resistencia a antibióticos. En México no existe una reglamentación para etiquetar las importaciones del grano modificado; ingresa de manera indiscriminada al país y es utilizado para alimentar al ganado destinado al consumo humano. Por ello, es necesario imponer una reglamentación estricta al respecto, concluyó la universitaria.
Boletín UNAM-DGCS-634
Ciudad Universitaria.
Los efectos de la crisis mundial en la materia son más evidentes en países que dependen de las importaciones para satisfacer su demanda interna, con repercusiones más graves en sectores más vulnerables como mujeres, niños, migrantes y población rural.

Los efectos de la crisis mundial en la materia son más evidentes en países que dependen de las importaciones para satisfacer su demanda interna, con repercusiones más graves en sectores más vulnerables como mujeres, niños, migrantes y población rural.

16 de Octubre del 2012

Ante el incremento generalizado de los precios de los alimentos a nivel mundial, y los niveles de pobreza, sobrepeso y obesidad en México, se requieren estrategias para impulsar y consolidar el sector agropecuario, modificar los hábitos nutricionales de la población y promover estilos saludables de vida, consideró Blanca Rubio, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.

Los efectos son más evidentes en países que requieren importar esos productos para satisfacer su demanda interna, con repercusiones graves en sectores más vulnerables, como mujeres, niños, migrantes y población rural.

Para afrontar la situación, México debe impulsar la producción interna y evitar la importación; ello es fundamental para garantizar la autosuficiencia y no depender de la fluctuación de precios, dijo.

Si se les pagara a los productores un monto rentable, implicaría garantizar la satisfacción de la demanda de alimentos con la producción nacional; el gobierno podría establecer precios subsidiados para la población, y así sortear la especulación y el alza.

En la coyuntura mundial de elevación de precios, las naciones que fortalezcan sus agriculturas serán las que se posicionarán mejor. En tanto, las que no actúen profundizarán su dependencia, y sus soberanías podrían estar en entredicho, añadió.


Pobreza y malos hábitos

La exclusión y marginación, explicadas por un esquema económico centrado en el mercado, generan desnutrición, sobrepeso y obesidad, entre otros problemas de salud. El fenómeno global de alzas generalizadas sólo los profundizó, dijo.

Además, las carencias de amplios sectores poblacionales, que les impiden acceder a alimentos nutritivos, concurren con un modelo que promueve el consumo de productos industrializados, ricos en conservadores, aditivos y sodio, que provocan esos males. También influyen aquéllos con alto contenido de carbohidratos, presentes en harinas, y productos con azúcar, que llegan a ocasionar adicción.

Rubio refirió que el problema de la obesidad es complejo, pues se combina la disminución de la capacidad de compra de la sociedad marginal, con un modelo de consumo dirigido. Se ha comprobado que la mayor parte de los apoyos que reciben las poblaciones más pobres del país, que deberían destinarse a la alimentación sana de los niños, son gastados en comida chatarra, refirió.

Comer un cereal en la mañana equivale, en términos de nutrientes, a ingerir un pan blanco con una taza de azúcar, más la leche. En términos reales, los menores consumen grandes cantidades de carbohidratos, lo que explicaría el incremento de la obesidad infantil, explicó.


Regulación, indispensable

Recientemente, recordó, se informó acerca del fracaso de los planes para reducir la obesidad. Los esfuerzos de las instituciones de salud pública son loables, sin embargo, implican nadar contra la corriente.

En general, estos programas consisten en recomendar una dieta saludable y en convencer de los beneficios que implica reducir de peso, pero no atacan la raíz del problema, sostuvo.

Para resolverlo, un elemento fundamental es la regulación de las actividades de las empresas transnacionales, para evitar la especulación y el alza de precios. Además, desde la sociedad civil, debe pugnarse por erradicar la venta de productos chatarra en las escuelas, y promover el consumo de sanos.

Hoy se debate la relación consumo de maíz transgénico, alergias y resistencia a antibióticos. En México no existe una reglamentación para etiquetar las importaciones del grano modificado; ingresa de manera indiscriminada al país y es utilizado para alimentar al ganado destinado al consumo humano. Por ello, es necesario imponer una reglamentación estricta al respecto, concluyó la universitaria.

Boletín UNAM-DGCS-634

Ciudad Universitaria.