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MÉXICO OCUPA TERCER LUGAR MUNDIAL EN DIVERSIDAD DE MAMÍFEROS

 
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mexicoyelmar07 de julio de 2014

Los mamíferos constituyen uno de los grupos más sobresalientes de las comunidades terrestres de vertebrados. En la actualidad hay más de cinco mil 400 especies que habitan la mayoría de los ecosistemas del planeta, desde el murciélago abejorro, que pesa un gramo, hasta la ballena azul, con más de 100 toneladas. Los expertos estiman que podrían existir entre mil y dos mil aún por descubrir en el siglo XXI.

En el país se reportan 564 especies distribuidas en todo el territorio –aproximadamente 13 por ciento de la diversidad total– para ubicarlo en el tercer lugar mundial en esta riqueza. Aquí, 77 de cada 100 son especies menores a cinco kilogramos y pertenecen, principalmente, a los órdenes Rodentia (roedores), Chiroptera (murciélagos) y Soricomorpha (topos y musarañas).

Este grupo es uno de los más estudiados y ofrece interesantes retos teóricos y de manejo. En general, ha visto disminuidas sus poblaciones como resultado de las actividades humanas y algunos están en peligro de extinción. Así lo establece el artículo Biodiversidad de Chordata (Mammalia) en México, que integra el Suplemento Biodiversidad de México, de la Revista Mexicana de Biodiversidad, publicada por el Instituto de Biología (IB) de la UNAM.

En éste, Víctor Sánchez-Cordero, director de la instancia, así como Ruth Areli Gómez Rodríguez, Francisco Botello, José Juan Flores Martínez, Lázaro Guevara, Gabriel Gutiérrez Granados y Ángel Rodríguez Moreno, investigadores del IB, refieren que 10 especies de roedores y cuatro de murciélagos están en esta situación; nueve son endémicas (únicas del país) y a cuatro sólo se les encuentra en islas.

Es el caso de los roedores, Dipodomys gravipes, Neotoma martinensis y Peromyscus guardia, además del murciélago Myotis vivesi, están en esa condición por la introducción de fauna exótica como ratas y gatos en su hábitat, detallan.

Panorama nacional

Oaxaca posee la mayor riqueza de mamíferos en la nación con 199 especies, seguido de Jalisco con 177 y Chiapas con 171. Tlaxcala tiene la menor cantidad, con 28.

Recientemente se amplió el conocimiento sobre la distribución en regiones no inventariadas. Por ejemplo, en el Distrito Federal se registraron 63 especies en 2005; a pesar del perímetro reducido que ocupa (mil 479 km2), actualmente cuenta con 87.

De las 564 especies distribuidas en el territorio nacional, 157 (28 de cada 100) son endémicas, 112 son roedores, 20 soricomorfos (topos y musarañas) y 15 murciélagos, entre otros, diversidad que ubica al país en la segunda posición global, sólo superado por Indonesia.

Del total de mamíferos, cerca del 75 por ciento habita en los bosques templados de la Faja Transvolcánica Mexicana, el noroeste de Oaxaca y en las selvas del Occidente central.

En el texto, los autores estiman que no es improbable que en México se documenten descripciones de especies nuevas (los expertos consideran que podrían existir entre mil y dos mil aún por descubrir en el siglo XXI). Esto dependerá, en gran medida, del grado de conocimiento que se acumule como resultado de más colectas y el análisis de ejemplares depositados en colecciones biológicas.

Riqueza en peligro

Además de las especies en peligro de extinción, distintas poblaciones son mermadas o desaparecieron por la cacería furtiva y la destrucción de su hábitat. Es el caso del lobo mexicano, el oso pardo (que sólo existen en cautiverio) y la foca monje del Caribe (que ya desapareció).

También están en condición de riesgo el conejo de Omiltemi (Sylvilagus insonus), siete de 39 carnívoros, el tapir centroamericano, las tres especies de monos que habitan en las selvas del sureste y la Península de Yucatán, la vaquita marina y la ballena enana.

Los autores aluden a la importancia de continuar la recolecta científica ante el redescubrimiento de especies que se creían extintas. Es indispensable realizar actividades de manejo, uso y conservación de este grupo de vertebrados, reto cada vez mayor para los expertos del país, concluyen.

Crédisots: UNAM-DGCS-388-2014

REALIZAN EN CANALES DE XOCHIMILCO UN CENSO PARA CONOCER CUÁNTOS AXOLOTES EXISTEN EN EL SITIO

 
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axolotxochimilcoLa población de axolotes (ajolote, del náhuatl axolotl) en Xochimilco aún se reduce drásticamente; éste es uno de los pocos sitios del Valle de México donde esos anfibios endémicos han vivido desde que los aztecas cohabitaron con ellos.

De seis mil ejemplares por kilómetro cuadrado que había en 1998 (año en que la investigadora Virginia Graue, de la Universidad Autónoma Metropolitana, realizó el primer censo poblacional), en 2003 la cifra disminuyó seis veces, a mil individuos por kilómetro cuadrado, indicó Luis Zambrano González, investigador del Instituto de Biología (IB) de la UNAM y responsable del segundo censo.

El doctor en ecología y sus colaboradores del Laboratorio de Restauración Ecológica del IB realizaron un tercer censo en 2008, que tuvo como resultado 100 ejemplares por kilómetro cuadrado.

“Como se estimaba, la cantidad aún disminuye de manera grave. Por eso propusimos un plan para revertir esas cifras, evitar la desaparición y restablecer sus poblaciones junto con su ecosistema, que es Xochimilco”, planteó Zambrano.

El proyecto integral involucra a científicos de diversas disciplinas y a los chinamperos, en un esfuerzo que busca recuperar las condiciones ecológicas, económicas y culturales del sitio.

Nuevo censo

Para saber con precisión cuántos axolotes existen, en 2013 se realizó –por tres meses– la primera fase del cuarto censo poblacional en la zona (correspondiente a 2013-2014), que inició su segunda etapa la primera semana de febrero.

Se llevará a cabo durante otros tres meses en aproximadamente 40 canales, los más grandes y conservados de ese ecosistema, alejados de la zona urbana, en donde Zambrano y sus colaboradores han trabajado durante 10 años y han hecho del axolote su “especie bandera” para lograr el rescate integral del ecosistema chinampero del sur de la ciudad de México.

“En 2013, durante la primera etapa del actual censo, no pudimos colectar ninguno, aunque sí los vimos. Ha sido, como lo esperábamos, mucho más difícil encontrarlos. Pero en la segunda fase tenemos más esperanza de ubicarlos porque en la época fría se reproducen y generalmente salen más”, dijo.

El científico aclaró que, una vez que se ubica cierta cantidad de axolotes, se realizan análisis poblacionales que relacionan avistamientos con respecto a colectas y datos anteriores, para saber cuántos hay.

“No se trata de que si hoy no encontré axolotes es porque ya se extinguieron. Todavía no sabemos cuántos hay actualmente, trabajamos en eso y en mayo tendremos los resultados”, precisó.

Una vez que se cuentan los individuos que se ven, se hace una extrapolación, una medición matemática poblacional que permite calcular el conjunto de individuos. En este proyecto colabora Jaime Zúñiga, académico de la Facultad de Ciencias y experto en poblaciones que son difíciles de encontrar.

Por primera vez, el censo de axolotes aumentará su conteo a Milpa Alta y Tláhuac, pues las autoridades de patrimonio cultural de esas delegaciones han solicitado el estudio, que ellos financiarán.

Ecosistemas naturales y culturales

En el momento que los resultados de los censos indicaban que la cantidad de axolotes seguiría a la baja, Zambrano y su equipo pusieron en marcha un plan de recuperación del anfibio y su ecosistema.

Partieron de la premisa de que la conservación de una especie incluye a su hábitat y se desechó la conservación en zoológicos y la reintroducción de individuos gemelos, que reducen la variabilidad genética.

“Los axolotes se extinguen porque el sistema está mal, así que nos abocamos a restaurarlo”. Con esto se recupera aquel y se ayuda a Xochimilco, en una relación ganar-ganar. Para ello, el investigador del IB y sus colaboradores han creado refugios entre las chinampas, donde pueden reproducirse y crecer libres de pesticidas y fertilizantes.

El trabajo funcionará al integrar a los chinamperos en la recuperación del lugar, algo en lo que ya trabajan los científicos. “Para que se involucren necesitan que su labor sea reconocida no sólo económicamente, sino también culturalmente”, destacó.

Además de ser el máximo productor de alimentos del Valle de México, Xochimilco es un ecosistema natural y cultural ancestral, donde las chinampas son una aportación de agricultura sustentable, basada en policultivos.

Créditos: UNAM-DGCS-172-2014