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Publican en Nature Geoscience resultados de investigación universitaria relacionada con el cambio climático.

 
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    14 de noviembre de 2013
  • La aparente contradicción entre el aumento sostenido en las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono (CO2)
    La aparente contradicción entre el aumento sostenido en las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono (CO2)

    El estudio de los académicos de esta casa de estudios, en colaboración con las universidades de Boston y Libre de Ámsterdam, determina que el cambio climático sostenido inició en 1960

La aparente contradicción entre el aumento sostenido en las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono (CO2) y una disminución en la tasa de incremento en la temperatura global registrada desde finales de los años 90, ha sido uno de los principales argumentos de los escépticos para cuestionar el efecto de la actividad humana sobre el clima del planeta.

Sin embargo, una investigación publicada el pasado 10 de noviembre en la revista Nature Geoscience muestra que, por el contrario, gran parte de esta disminución en el ritmo de calentamiento se debe a la intervención humana con el sistema clima.

La investigación es producto de la colaboración entre académicos del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM y las universidades de Boston y Libre de Ámsterdam.

“A diferencia de gran parte de los estudios centrados en evaluar la contribución humana al calentamiento global, el presente análisis no utiliza modelos físicos de clima, sino datos observados de temperatura y forzamiento radiativo”, indicó Benjamín Martínez López, del CCA.

Mediante el uso de métodos econométricos avanzados —la mayoría desarrollados por Pierre Perron, coautor del artículo—, los autores logran describir el calentamiento durante el periodo observado y atribuir gran parte de sus características a la intervención humana.

Al respecto, Francisco Estrada Porrúa, investigador de doctorado en el Departamento de Economía Ambiental del Instituto de Estudios Ambientales, en la Universidad Libre de Ámsterdam y académico del CCA, indicó que el texto “refuerza lo señalado por el IPCC en su último reporte, es decir, que la mayor parte del cambio climático global observado durante el siglo XX, es de origen antropogénico”.

“Los resultados muestran que las temperaturas global y hemisféricas comparten una misma tendencia de largo plazo con el forzamiento radiativo de origen antropogénico y este factor es el que ha determinado, en gran medida, la evolución de las temperaturas en el siglo XX”. El estudio revela que el calentamiento global sostenido inició alrededor de 1960, impulsado por el rápido crecimiento en las emisiones de gases de efecto invernadero, resultante del boom económico posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Dos periodos de interés en las temperaturas global y hemisféricas que han sido discutidos ampliamente por climatólogos y físicos de la atmósfera son el enfriamiento ocurrido a mediados del siglo XX y la disminución en la tasa de calentamiento de las últimas dos décadas. De acuerdo con Estrada, Perron y Martínez-López, grandes eventos socioeconómicos del siglo pasado contribuyeron a la ocurrencia de ambos, aunque otros factores naturales y antropogénicos jugaron un papel importante.

El enfriamiento ocurrido entre 1940 y 1970 ha sido comúnmente explicado como el resultado de variabilidad natural del clima y el efecto de los aerosoles atmosféricos antropogénicos, resultantes de la recuperación de la actividad industrial en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

“Sin duda, estos factores son importantes para explicar el comportamiento de las temperaturas en ese periodo”, añadió Martínez López. Sin embargo, el estudio muestra que los efectos de las dos guerras mundiales y la Gran Depresión de los años 30 sobre el producto interno bruto de Estados Unidos y Europa, llevaron a reducciones sin paralelo en las emisiones de CO2 y a una pausa en el forzamiento radiativo de gases de efecto invernadero.

Los investigadores comentaron que “sin estas reducciones en las emisiones de CO2, el efecto de los aerosoles atmosféricos hubiera sido compensado por el forzamiento radiativo de los gases de efecto invernadero y probablemente el periodo de enfriamiento hubiera sido difícilmente detectable”.

El estudio también aborda la disminución en la tasa de calentamiento que se ha registrado desde finales de la década de los 90 y que ha sido un argumento de los escépticos de la ciencia del cambio climático para cuestionar el impacto que la actividad humana ha tenido en el sistema clima.

“Por el contrario, nuestro análisis indica que, en gran medida, la disminución de la tasa de calentamiento ha sido causada por acciones humanas”, dijo Francisco Estrada. Las reducciones en las emisiones de clorofluorocarburos, derivadas del Protocolo de Montreal, junto con las registradas en las de metano dadas por cambios en prácticas agrícolas en Asia, contribuyeron de manera importante a la disminución en el calentamiento.

“Estas dos medidas produjeron una reducción en el forzamiento radiativo y, en consecuencia, para el año 2010 la temperatura global fue de alrededor de 0.1ºC menor de la que se hubiera registrado sin ellas”, añadió Benjamín Martínez. Esto muestra que los acuerdos internacionales pueden ser exitosos para bajar la tasa de calentamiento en el corto plazo.

Desafortunadamente, la reducción en la tasa de calentamiento podría ser breve. “Mientras no se cuente con un acuerdo internacional que limite las emisiones de CO2, el planeta continuará calentándose y metas tales como limitar el incremento en la temperatura global a menos de 2ºC serán únicamente buenos deseos”.

Créditos: UNAM-DGCS-680

Construcción sostenible, en equilibrio con los elementos

 
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 Si se quiere balancear el recurso aire se debe entender que cuando se inhala y exhala se produce dióxido de carbono.
Si se quiere balancear el recurso aire se debe entender que cuando se inhala y exhala se produce dióxido de carbono.

17 de Agosto de 2012

Sostenibilidad significa preservar los recursos para las futuras generaciones. Por eso, el investigador Pliny Fisk explica que es necesario establecer una metodología para no dejarla en palabras.

El desarrollo sostenible es un amplio concepto que se incluye en muchas disciplinas (como la sociología, la minería, las ingenierías, la ecología), pero es desde la arquitectura donde este investigador estadounidense, cofundador y codirector del Centro para Sistemas Constructivos con Máximo Potencial, lo plantea para mejorar los hábitos de vida del mundo, empezando desde el hogar y ascendiendo hasta lograr el objetivo.

Así, la metodología propuesta por el profesor Fisk implica preservar el ambiente y especificar que no debe ser usado por humanos. Pero simultáneamente supone detectar las muchas oportunidades en las que los recursos sí puedan y deban ser utilizados, además de considerar cuáles aspectos representan amenazas.

“Hay que balancear los recursos de manera que se considere el ciclo de vida de todos los materiales. Y la forma más sencilla de examinar este balance es a través de las cinco áreas básicas de apoyo: aire, agua, comida, energía y materiales”, explica.

Lo que se hace en el Centro es mirar la huella que deja cada individuo sobre el ambiente al ejecutar sus actividades cotidianas. Así, se comienzan a balancear cada una de estas acciones, según el impacto negativo que tienen sobre el ecosistema en cada una de esas áreas básicas.

Si se quiere equilibrar el recurso aire se debe  entender que, cuando se inhala y exhala, se produce dióxido de carbono. Entonces, esta contaminación tiene que balancearse con un área de vegetación que pueda compensar esa necesidad. La inhalación requiere 500 m2 de un muy buen suelo rico en vegetación y bosque. La exhalación demanda 750 m2, y esto por cada persona que habita el globo.

“La misma clase de relaciones se pueden hacer para equilibrar el agua, la fuente de la comida, la cantidad de orgánicos que hay que tratar, etcétera. Nosotros llamamos a estos ciclos técnicas ecológicas; lo que estamos haciendo es administrar la naturaleza”, dice el profesor Fisk.

Un estadounidense necesita 25 cuadras de tierra para poder balancear todos estos cinco aspectos. Si se quisiera manejar toda la huella que deja la actividad humana en Estados Unidos se necesitarían 2 o 3 veces el área del país.

Se hacen necesarias unas construcciones más sostenibles que aprovechen materiales renovables. Además, el investigador afirma que hay muchas maneras de reducir la huella; por ejemplo, no incrementar la necesidad de energía y mantener el nivel energético así aumente la población. Esto se lograría a través de incentivos.

Pliny Fisk vino a la UN a propósito del Taller de Desarrollo Sostenible y Materiales Alternativos organizado por la Facultad de Minas de la UN en Medellín.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co