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CULTURA DEL AGUA, HERRAMIENTA PARA ANTICIPAR LA ESCASEZ

 
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culturaprevencion16 de junio de 2014

La cultura del agua constituye una herramienta indispensable en la instrumentación de medidas para anticipar las carencias y aprovechar eficientemente el recurso en nuestras actividades. Asimismo, se requieren estudios científicos para el diseño de estrategias orientadas a reducir los riesgos ante la escasez, estableció Víctor Magaña Rueda, del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM.

En México la sequía es parte de la variabilidad climática y se presenta en todas sus formas, desde falta de lluvias hasta déficit para solventar el consumo de la población. El país es vulnerable al fenómeno, que generaría costos sociales, económicos y ambientales muy altos, advirtió en ocasión del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) conmemora este 17 junio.

Los recursos económicos disponibles se orientan a la atención del desastre y, en menor cantidad, a su prevención, bajo el argumento de que esto es impredecible. La investigación científica puede aportar información climática sobre los factores que pueden culminar en sequía meteorológica, a la que podrían acudir los tomadores de decisiones en la materia, subrayó.

Además, es necesario impulsar la cultura hídrica para reducir el consumo y eliminar el desperdicio. En la Ciudad de México se estima que cada habitante utiliza cerca de 300 litros por día, aunque sólo requeriría la mitad, refirió.

Pueden instalarse dispositivos ahorradores en el hogar, aprovechar la lluvia e instalar sistemas de tratamiento en cada colonia, medidas que, instrumentadas en conjunto, reducirían el dispendio, detalló el investigador, que participa en el Programa Nacional Contra la Sequía (Pronacose).

Prevención, acción crucial

En mayo de 2013, el Monitor de la Sequía reportó eventos extremos en Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas. A excepción de Colima, todas las entidades presentaron un porcentaje de sus territorios con una intensidad de “anormalmente seco”. En total, mil 66 municipios del país registraron escasez de agua.

Magaña Rueda explicó que la sequía es de cuatro tipos. La meteorológica está relacionada con la falta de lluvias; la hidrológica se presenta de acuerdo al déficit en ríos, lagos, acuíferos y otros cuerpos; la agrícola, si el agua es insuficiente para las cosechas, y social, de presentarse carencias para solventar las necesidades de la población. “En la primera no hay intervención humana, mientras que las otras pueden ocurrir por un manejo inadecuado”, detalló.

Para evitar los daños relacionados con la meteorológica, es necesario analizar la variabilidad climática en el territorio y su relación con fenómenos como La Niña o El Niño. La relación de las temperaturas oceánicas en el Pacífico y el Atlántico es determinante para saber qué ocurrirá si se prolonga en el país, estableció el académico.

Los resultados de los estudios deben llegar a los tomadores de decisiones para instrumentar las medidas necesarias según la gravedad de los fenómenos. La investigación científica puede proporcionar pronósticos de clima y riesgo, lo que apoyaría la planeación, aseveró.

Un buen manejo del agua disponible es indispensable. En la Ciudad de México se desperdician grandes volúmenes en fugas y consumos excesivos, los acuíferos se contaminan y el abasto depende del suministro desde cuencas alejadas de la urbe. Son condiciones que pueden terminar en una crisis ambiental, económica y social, aún sin sequía severa, advirtió.

En un modelo ideal, el agua de la cuenca del Valle de México podría aprovecharse para el consumo de la zona y el Sistema Cutzamala funcionaría como reserva en caso de escasez. Se trata de reducir la demanda sin incrementar necesariamente la oferta, apuntó.

Aprender a vivir con las variaciones climáticas es importante para instrumentar las acciones requeridas en caso de sequía y las orientadas a mitigar sus daños. Los estados de abundancia y escasez son parte del clima del territorio y es necesario afrontarlos con anticipación, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-349-2014

Cátedra de seguridad vial prevendrá accidentes en el país

 
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seguridadvialMedellín, mar. 21 de 2014 – Agencia de Noticias UN- Según las estadísticas del Ministerio de Transporte, respaldadas por Medicina Legal, los accidentes de tránsito constituyen una de las principales causas de muerte en Colombia.

En el país se estima que cada año estos hechos dejan unos 6.000 muertos y alrededor de 40.000 heridos de gravedad. Las cifras indican que en 2013 los accidentes de tránsito aumentaron en Colombia en un 6% con relación al 2012.

Es por eso que la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín adoptó la Cátedra Nacional de Seguridad Vial, creada recientemente por el Fondo de Prevención Vial para que varias universidades la dicten.

Según explicó Víctor Valencia Alaix, profesor adscrito al Departamento de Ingeniería Civil de la Facultad de Minas, se trata de un curso que puede servir como asignatura de pregrado, posgrado o como diplomado.

Para esto, el Fondo contrató a una asesora internacional especializada, con el fin de crearlo y propender por mejorar las condiciones de seguridad en las carreteras y las ciudades colombianas.

Es así como en el mes de noviembre de 2013, la entidad presentó ante universidades de Medellín, Cali, Bucaramanga, Barranquilla y Bogotá la propuesta general para que fuera evaluada.

Justamente, la U.N. en Medellín manifestó su interés de adaptarla a los cursos que ya se brindan, e incluso compartió la información de una asignatura creada para posgrado, llamada Seguridad Vial. Si bien “no se ha dictado todavía, queríamos ofrecerla este año y en ese sentido estábamos retomando el tema, entonces coincidimos con la creación de la cátedra”, explica Valencia.

El profesor Valencia trabaja como colaborador en la construcción de esta cátedra que se presentó recientemente en su versión definitiva a unas 15 universidades del país, quienes autónomamente deciden si la ofrecen o no.

La cátedra está compuesta por unas 1.500 diapositivas que componen nueve módulos: Introducción a la seguridad vial, Marco institucional, Uso y características de bases de datos, Sistemas de gestión de seguridad, Factores contribuyentes e identificación del problema, Herramientas estadísticas, Medidas correctivas, Evaluación y selección de medidas correctivas y un último módulo de Conclusiones finales.

En ese sentido, uno de los temas en los que se puede contribuir es en la modificación de la infraestructura, que va precisamente en línea con el módulo 5 (factores contribuyentes). “En el tránsito hay cinco factores que están involucrados: el humano (el conductor o peatón), el vehículo, la infraestructura, el medioambiente y la interacción entre ellos. Teniendo en cuenta que la infraestructura es diseñada comúnmente por ingenieros civiles, ahí está la pertinencia”, dijo el encargado de la cátedra.

Por eso, el docente asegura que al diseñar una vía se deben tener en cuenta distintos aspectos que le otorguen seguridad. Precisamente, la cátedra está dirigida principalmente a los ingenieros civiles porque les indica cómo entender la accidentalidad y cómo se asocia con la infraestructura, para hacer mejores vías a partir de eso.

Una de las características más destacadas de esta cátedra es que se han creado varios módulos que pueden utilizarse en forma independiente por varios públicos. “Es flexible y se puede adaptar a cualquier nivel de enseñanza”, agrega el ingeniero civil.

Particularmente, en la U.N. el profesor propuso dos asignaturas, una de pregrado y otra de posgrado, relacionadas estrechamente con la cátedra de seguridad vial.

Por eso, se espera que ambas estén aprobadas en este primer semestre y se ofrezcan en el segundo, inicialmente en el pregrado de Ingeniería Civil y los posgrados afines a esta área, y más adelante en las Facultades como Derecho, Arquitectura y Psicología.

Frente a la iniciativa, Alejandra Medina, investigadora asociada al Instituto de Transporte de Virginia Tech y contratada por el Fondo, resaltó que tan solo bastan seis segundos de distracción en un conductor para que se aumente en un 23% el riesgo de un accidente de tránsito.

Finalmente, Mauricio Pineda, director de Ingeniería y Control de la Corporación Fondo de Prevención Vial, recordó que recientemente el Gobierno expidió una ley por medio de la cual se crea una Agencia Nacional de Seguridad Vial para trabajar este tema.

Y por eso, es pertinente que los profesionales involucrados de alguna forma en este campo, se capaciten.

Créditos: UNAL-413-2014