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ALUMNOS DE LA FES ZARAGOZA REALIZAN JORNADA DE ATENCIÓN EN LA MIXTECA OAXAQUEÑA

 
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jornadamixteca13 de septiembre de 2014

Por segunda ocasión, un grupo de 40 estudiantes de Psicología de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la UNAM, coordinados por los académicos Otilia Aurora Ramírez Arellano, Raúl García Hernández, Ricardo Meza Trejo y Lorena García Miranda, llevó a cabo una jornada de atención, ahora en la localidad de San Andrés Dinicuiti, en la región mixteca de Oaxaca.

En el marco de un convenio signado entre la entidad universitaria y ese municipio, se realizaron actividades vinculadas a la salud integral, derechos humanos y desarrollo sustentable en el cabildo.

Las tareas de los universitarios se enfocaron en tres áreas: psicología social, clínica y educativa.

En la primera se organizaron talleres dirigidos a alumnos de secundaria y preparatoria acerca de competencias emocionales, sexualidad, autoestima y asertividad; formas de prevenir la violencia en la relación de pareja y en la familia; respeto a la diversidad; tolerancia, así como el fortalecimiento de la convivencia grupal.

Este equipo de estudiantes y su profesor también ofrecieron apoyos psicológicos individuales, visitas domiciliarias para identificar formas de convivencia y una reunión de intercambio metodológico y de planeación con el personal docente, directivo y el supervisor de telesecundaria de esta región mixteca.

Atención directa a la población

Otro equipo de brigadistas impartió a los habitantes de la comunidad talleres con temáticas acerca de duelo, redes de trabajo, gestión de recursos públicos, así como pláticas de desarrollo sustentable.

En las instalaciones del Ayuntamiento, los alumnos realizaron una emisión de radio experimental y cine debate. En la primera entrevistaron a pobladores de San Andrés para recabar información sobre identidad y tradición comunitaria, y en la segunda, se discutió el tema de migración.

Aunado a ello, los jóvenes sostuvieron entrevistas con adultos mayores, con la finalidad de hacer una reconstrucción histórica de la comunidad y fomentar la identidad en los pobladores.

Dentro del ámbito de la psicología clínica, los brigadistas se vincularon con el personal de salud de la clínica comunitaria y, posteriormente, llevaron a cabo visitas domiciliarias con familias de pacientes diagnosticados en esta última. De igual manera, realizaron talleres sobre aspectos como ciclo vital familiar, relación padres e hijos, así como duelo y pérdida.

Raúl García Hernández, junto con representantes del área de salud del poblado, hizo gestiones con el Centro Nueva Vida (instancia del gobierno federal) en la ciudad de Huajuapan de León, Oaxaca, para coordinar esfuerzos institucionales con la clínica, encaminados a la detección oportuna de grupos de riesgo en adicciones.

Intervenciones psicoeducativas

La labor efectuada en psicología educativa consistió en la realización de intervenciones psicoeducativas grupales con preescolares, relacionadas con motricidad fina, estimulación de la percepción visomotriz, descomposición en sílabas, ejercicios de escritura, creatividad y cooperación.

Asimismo, contempló el trabajo de aula con alumnos de educación básica con temáticas sobre valor posicional, seriación y conteo; también, sesiones colectivas para el fomento a la lectura. Además, los brigadistas llevaron a cabo actividades de recreación e integración con partidos de futbol y baloncesto.

Finalmente, Otilia Aurora Ramírez Arellano, coordinadora del proyecto, aseguró que “trabajar en esta comunidad ha sido una experiencia invaluable, porque se aprende mucho, pero sobre todo, se adquiere un compromiso profesional con sus habitantes, lo que nos exige, en lo sucesivo, diversificar el trabajo para atender la demanda social y profundizar en los recursos con los que los pobladores cuentan”.

Créditos: UNAM-DGCS-533-2014

Inaugura la UNAM el primer horno solar del país, único en su tipo en Iberoamérica

 
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El rector de la UNAM, José Narro, puso en marcha el primer horno solar del país, en el Centro de Investigación en Energía.
El rector de la UNAM, José Narro, puso en marcha el primer horno solar del país, en el Centro de Investigación en Energía.

18 de marzo de 2011
• El rector de la Universidad Nacional, José Narro Robles, también puso en marcha la planta solar fotocatalítica para el tratamiento de aguas residuales
• Es una muestra de cómo la inversión en tecnología fortalece la soberanía nacional, porque “sin ciencia no hay futuro y sólo ausencia”, y “sin cultura, sólo hay sepultura”, asentó
• En Cuernavaca, asistió a la apertura de un nuevo edificio en el Instituto de Ciencias Físicas, y recorrió diversas instalaciones en el Instituto de Biotecnología
• En los últimos tres años, la UNAM ha iniciado o concluido 20 nuevos laboratorios, informó Carlos Arámburo, coordinador de la Investigación Científica

El rector de la Universidad Nacional, José Narro Robles, puso en marcha el primer horno solar del país, único en su tipo en Iberoamérica, así como la planta solar fotocatalítica para el tratamiento de aguas residuales.

Es una muestra, dijo en el Centro de Investigación en Energía (CIE), de cómo la inversión en ciencia y tecnología fortalece la soberanía nacional. La dependencia excesiva en este ámbito, sea del norte o del sur, pone en riesgo y condiciona el futuro, añadió

Preocupa que haya voces que descalifican el reclamo de los universitarios, en cuanto a solicitar mayores recursos para obras y avances científicos como los que hoy atestiguamos, apuntó.

Poco antes, Narro Robles inauguró en Cuernavaca un nuevo edificio del Instituto de Ciencias Físicas (ICF). Alojará un taller; el laboratorio de óptica, que permitirá desarrollar una nueva área de investigación; el de cómputo, y cubículos para investigadores, posdoctorantes y estudiantes.

Además, como parte de estas instalaciones del campus Morelos, visitó los laboratorios Universitario de Proteómica y de Bioseguridad Nivel 2, y la Unidad Universitaria de Secuenciación Masiva de DNA en el Instituto de Biotecnología; asimismo, conoció algunos de los proyectos de investigación.

Sin ciencia, no hay futuro y sólo ausencia, abundó el rector en la Plaza Quetzalcóatl del CIE. Sin cultura, añadió, sólo hay sepultura. Por ello, queremos que se consolide la educación superior pública, porque es factible combinar el esfuerzo académico, la política pública y la participación de la empresa.

Por su parte, el coordinador de la Investigación Científica, Carlos Arámburo de la Hoz, informó que durante los últimos tres años de la actual gestión universitaria, se han iniciado o concluido 20 nuevos laboratorios, varios de ellos con carácter nacional. Tenemos que potenciar nuestras capacidades en beneficio de nuestra comunidad y del país, indicó.

En tanto, el director del CIE, Claudio Estrada Gasca, instó a apostarle al futuro y, para ello, consideró fundamental impulsar proyectos como éste, que reducen la dependencia tecnológica. Así, nos metemos de lleno a la competencia en el desarrollo de fuentes alternas, para enfrentar el futuro energético.

El rector de la UNAM, acompañado por varios directores de centros e institutos, recorrió las instalaciones del CIE. En particular, conoció un refrigerador solar y, después, presenció el funcionamiento del horno con una placa de acero al carbón de un cuarto de pulgada, que se fundió a una temperatura de mil 400 grados.

El horno cuenta con una persiana vertical, única en su género en el mundo. También, el helióstato ampliará su capacidad; en este arranque puede concentrar temperaturas de hasta tres mil 500 grados centígrados. En la segunda fase, podría llegar hasta cinco mil.

El concentrador cuenta con 211 espejos y, duplicará su capacidad para llegar a 409. La idea es que el desarrollo tecnológico solar en esta entidad abra la posibilidad para generar combustibles solares.

La planta solar fotocatalítica se utilizará en el tratamiento de aguas residuales provenientes de la industria farmacéutica, textil, alimentaria, perfumes y de aguas poco contaminadas por el humano, como de lluvia, pozos y lagos.

El tiempo de purificación depende del tipo de molécula que se quiera limpiar. Por ejemplo, en el caso de los detergentes es de tres a cuatro horas por metro cúbico, y de los plaguicidas, de seis a ocho horas. Por el momento, el líquido sólo es reutilizable para la industria.

Créditos: UNAM-DGCS-160-2011/unam.mx

Logran estudiantes de la UNAM medalla de oro en el concurso “iGEM” del MIT

 
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Estudiantes de quinto semestre de la licenciatura en Ciencias Genómicas que obtuvieron una medalla de oro en el concurso iGEM 2010.
Estudiantes de quinto semestre de la licenciatura en Ciencias Genómicas que obtuvieron una medalla de oro en el concurso iGEM 2010.

30 de diciembre de 2010

• El grupo de nueve alumnos de la licenciatura en Ciencias Genómicas del CCG compitió con el proyecto “WiFi Coli: A Communicolight System”, en el que tres células bacterianas se comunican mediante luces de colores
• Con el iGEM, el Instituto Tecnológico de Massachusetts impulsa la biología sintética, un área que convierte organismos en maquinarias de ingeniería

Un grupo de nueve jóvenes estudiantes de quinto semestre de la licenciatura en Ciencias Genómicas de la UNAM obtuvieron medalla de oro en el concurso iGEM 2010, organizado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de Boston, Estados Unidos.

El proyecto, denominado “WiFi Coli: A Communicolight System”, consistió en el diseño y construcción de un circuito de comunicación basado en luz, que demuestra teórica y experimentalmente que la comunicación lumínica entre células bacterianas es posible, aunque existan barreras físicas y químicas.

El nombre del proyecto combina palabras sobre los dos sistemas que utilizan: WiFi se refiere a la comunicación electrónica, y Coli es parte del nombre de la bacteria que los alumnos, de entre 19 y 22 años, utilizan en su proyecto.

“Lo que queremos lograr son interfases entre el sistema in vivo, que son nuestras células, y un sistema in silico, que sería una computadora. Lo haremos a través de una interfase luminosa, con el desarrollo de receptores y emisores de luz, para comunicar estas dos plataformas”, explicó Héctor Francisco Medina Abarca, alumno de la licenciatura en Ciencias Genómicas, que se imparte en el Centro de Ciencias Genómicas (CCG) de la UNAM, ubicado en Cuernavaca, dentro del campus Morelos de esta casa de estudios.

Con el concurso iGEM, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) impulsa la biología sintética, área que convierte organismos biológicos en maquinarias de ingeniería, y que a través de estos procesos, pretende atender problemas médicos, ambientales y de desarrollo de nuevos materiales, entre otros.

Quince células, un lenguaje luminoso

En su trabajo, los estudiantes utilizaron 15 células de la bacteria Escherichia coli (el modelo bacteriano más conocido por la ciencia) y las organizaron en seis módulos, tres emisores y tres receptores, a los que acoplaron por color, es decir, por longitud de onda.

“La idea es lograr que la señal luminosa indique si hay o no, y el detalle de su tipo. En el color enviamos información a la bacteria”, explicó Héctor Medina.

Para acoplar el sistema biológico a la computadora, los estudiantes utilizaron diodos emisores de luz (conocidos como LED´s por sus siglas en inglés) y una cámara receptora de luz, para que la computadora controle lo que la bacteria hace.

Seleccionaron los colores azul, verde y rojo, porque están en el espectro visible, pero alejados entre sí. “Según la aplicación de cada color podemos dar una información específica”, detalló Héctor.

Van por más

Los alumnos de Ciencias Genómicas aclararon que su medalla reconoce la calidad de su proyecto, pero no los hace ganadores absolutos.
“Obtuvieron medalla de oro cerca de la mitad de los 130 grupos participantes de todo el mundo. Estamos felices, pero ahora debemos avanzar para la competencia general del 2011 por el mejor proyecto”, dijo la alumna Daniela Azucena García Soriano.

Compartieron su medalla de oro con otro equipo mexicano, el del TEC de Monterrey, mientras que los otros participantes del país, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, lograron una medalla de bronce.

En su exposición, los alumnos universitarios presentaron su proyecto en dos partes: una, sobre modelado matemático, y otra, de montaje de las proteínas bacterianas en el laboratorio.

“A fines de marzo definimos el proyecto y nos dividimos en dos equipos para trabajar el modelado matemático y la parte del laboratorio”, recordó Daniela, muy estimulada con el resultado.

José Fabricio López Hernández, también miembro del equipo, dijo que lo que más disfrutó de esta experiencia fue estar en contacto con ciencia de primera mano.

Jorge Eduardo Buendía, otro integrante del grupo, recordó la colaboración que tuvieron con estudiantes de la Universidad de Edimburgo, con la discusión de ideas que están a la par de los estudiantes de las mejores escuelas del mundo.

“Fue una experiencia increíble. La limitación es que en México no es tan fácil hacer ciencia, hay barreras económicas y burocráticas. Por ejemplo, esperamos un mes para que nos llegaran materiales que necesitábamos para las biopartes, y eso redujo mucho el tiempo de trabajo”, señaló Buendía.

En tanto, Amhed Misel Vargas Velázquez, quien planea estudiar un doctorado sobre neurociencias o cáncer, se dijo muy estimulado para competir el año próximo en el área de procesamiento de información.

Completan el grupo de los nueve alumnos que compitieron: Mariana Ruiz Velasco, Nelson Augusto Berrocal Quezada, Jorge Arturo Zepeda Martínez y Claudia Ivonne Hernández Armenta, así como los instructores Enrique Paz Cortés y Luis Fernando Montaño Gutiérrez, de la licenciatura en Ciencias Genómicas de la UNAM.

Uno de sus maestros, el biólogo y doctor en ciencias biomédicas Miguel Ángel Ramírez, destacó que la planeación, diseño, administración y puesta en marcha del proyecto fue totalmente de los alumnos.

Ramírez destacó que el novedoso modelo de la licenciatura en Ciencias Genómicas de la UNAM es autogestivo, sin clases tradicionales en el aula y con un fuerte intercambio de información y discusión en los laboratorios.

Créditos: UNAM-DGCS-819/unam.mx