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El Valle invierte en conservar sus cuencas hidrográficas.

 
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11 de Febrero del 2013
Según el profesor Fernando Montealegre, los habitantes y las autoridades competentes deben velar por la protección de estos recursos vigilando que las inversiones planeadas se hagan efectivas.
Gracias a un convenio firmado por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), el Departamento Administrativo de Gestión del Medioambiente (Dagma) y las Alcaldías de Cali y Buga con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, se invertirán $ 3.545 millones para recuperar las principales cuencas del Valle.
Al menos 2.355 hectáreas de bosques de tres de los principales ríos del departamento serán recuperadas, según lo acordaron las instituciones mencionadas.
El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Gabriel Uribe, afirma: “Nuestro objetivo principal es combatir los efectos del cambio climático y contrarrestar la deforestación que está sufriendo el país en nuestros páramos y en las riberas de los ríos, así como en los humedales y las reservas acuíferas. Por eso nos reunimos: para detener la pérdida de bosques y, en especial, los que están en el departamento del Valle del Cauca, que son de los más importantes para el país y su biodiversidad”.
El profesor Fernando Montealegre León, ingeniero geógrafo y profesor de la UN en Palmira, afirma que esta propuesta de inversión es absolutamente necesaria, pues las cuencas son las primeras productoras de agua para satisfacer las necesidades hídricas de la población y están reglamentadas.
“Ellas requieren un manejo especial. Por eso, están incluidas en los planes de ordenamiento territorial (POT) y en los planes de ordenamiento para el manejo de las cuencas hidrográficas (POMCH). El Decreto 1729 de agosto de 2002 asigna a las corporaciones autónomas regionales la responsabilidad de elaborar estos planes a fin de atender las necesidades de prevención, protección y conservación de los recursos naturales, especialmente el hídrico”, señala.
El profesor, que también es asesor en el Consejo de Planeación del Municipio de Palmira, asegura que estos planes deben estar articulados con los planes de vida, de desarrollo estructural y de expansión sectorial.
“Revisando, por ejemplo, los ajustes del POT de Palmira, en el documento se recomienda implementar los POMCH en el río Amaime, una acción valiosa para garantizar el agua”, sostiene.
En estos planes la participación ciudadana es fundamental. Y lo que se observa, según el experto, es que estas inversiones son un avance con relación a años pasados, pues se ve que el marco legal apunta a conservar estas cuencas hidrográficas.
Sin embargo, el ingeniero indica que la responsabilidad es compartida entre las entidades que regulan y vigilan los recursos naturales, el sector empresarial y los habitantes de las zonas aledañas, que deben convertirse en guardianes.
En ese sentido, concluye: “precisamente dentro de estos POMCH se considera a la comunidad como un actor clave, no solo para que las conserve, sino también para que esté atenta a las inversiones que hacen las autoridades y las protejan y sepan que hay muchos mecanismos legales para hacerles seguimiento”.
Con una inversión de $ 2.212 millones, el ministerio precisa que 1.455 hectáreas de zonas boscosas ubicadas sobre las cuencas hidrográficas de los ríos Cali y Meléndez serán restauradas, pues, según esta cartera, desde 1990 hasta 2010 se han perdido cerca de 6 millones de hectáreas de bosque, lo que equivale a un 5,4% de la superficie del país.
Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
Se invertirán $ 3.545 millones para recuperar las principales cuencas del Valle.

Se invertirán $ 3.545 millones para recuperar las principales cuencas del Valle.

11 de Febrero del 2013

Según el profesor Fernando Montealegre, los habitantes y las autoridades competentes deben velar por la protección de estos recursos vigilando que las inversiones planeadas se hagan efectivas.

Gracias a un convenio firmado por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), el Departamento Administrativo de Gestión del Medioambiente (Dagma) y las Alcaldías de Cali y Buga con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, se invertirán $ 3.545 millones para recuperar las principales cuencas del Valle.

Al menos 2.355 hectáreas de bosques de tres de los principales ríos del departamento serán recuperadas, según lo acordaron las instituciones mencionadas.

El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Gabriel Uribe, afirma: “Nuestro objetivo principal es combatir los efectos del cambio climático y contrarrestar la deforestación que está sufriendo el país en nuestros páramos y en las riberas de los ríos, así como en los humedales y las reservas acuíferas. Por eso nos reunimos: para detener la pérdida de bosques y, en especial, los que están en el departamento del Valle del Cauca, que son de los más importantes para el país y su biodiversidad”.

El profesor Fernando Montealegre León, ingeniero geógrafo y profesor de la UN en Palmira, afirma que esta propuesta de inversión es absolutamente necesaria, pues las cuencas son las primeras productoras de agua para satisfacer las necesidades hídricas de la población y están reglamentadas.

“Ellas requieren un manejo especial. Por eso, están incluidas en los planes de ordenamiento territorial (POT) y en los planes de ordenamiento para el manejo de las cuencas hidrográficas (POMCH). El Decreto 1729 de agosto de 2002 asigna a las corporaciones autónomas regionales la responsabilidad de elaborar estos planes a fin de atender las necesidades de prevención, protección y conservación de los recursos naturales, especialmente el hídrico”, señala.

El profesor, que también es asesor en el Consejo de Planeación del Municipio de Palmira, asegura que estos planes deben estar articulados con los planes de vida, de desarrollo estructural y de expansión sectorial.

“Revisando, por ejemplo, los ajustes del POT de Palmira, en el documento se recomienda implementar los POMCH en el río Amaime, una acción valiosa para garantizar el agua”, sostiene.

En estos planes la participación ciudadana es fundamental. Y lo que se observa, según el experto, es que estas inversiones son un avance con relación a años pasados, pues se ve que el marco legal apunta a conservar estas cuencas hidrográficas.

Sin embargo, el ingeniero indica que la responsabilidad es compartida entre las entidades que regulan y vigilan los recursos naturales, el sector empresarial y los habitantes de las zonas aledañas, que deben convertirse en guardianes.

En ese sentido, concluye: “precisamente dentro de estos POMCH se considera a la comunidad como un actor clave, no solo para que las conserve, sino también para que esté atenta a las inversiones que hacen las autoridades y las protejan y sepan que hay muchos mecanismos legales para hacerles seguimiento”.

Con una inversión de $ 2.212 millones, el ministerio precisa que 1.455 hectáreas de zonas boscosas ubicadas sobre las cuencas hidrográficas de los ríos Cali y Meléndez serán restauradas, pues, según esta cartera, desde 1990 hasta 2010 se han perdido cerca de 6 millones de hectáreas de bosque, lo que equivale a un 5,4% de la superficie del país.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Cuencas hidrográficas, de fuentes de vida a focos de contaminación.

 
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29 de Enero del 2013
La acción del hombre como agente contaminador ha convertido el agua en foco de enfermedades y tragedias. Se culpa de ello a la naturaleza, sin que el ser humano asuma la responsabilidad que le compete.
La humanidad siempre ha buscado desarrollar sus poblados al lado de un cuerpo de agua o en su área de influencia, ya que este líquido vital es indispensable para llevar a cabo las actividades prioritarias de una sociedad, como la alimentación y las acciones de salubridad.
En el contexto de Latinoamérica, las cuencas hidrográficas han articulado los territorios, es decir, la ciudad crece en torno, al lado o paralela a las cuencas, y muchas veces estas se convierten en el centro de la población –como sucede en Medellín– y, a partir de allí, se articula todo su eje vial y de servicios públicos.
Sin embargo, aun conociendo la importancia del agua para la existencia  del hombre, hay una absurda inconciencia de su parte frente al cuidado y el respeto que se le debe a este recurso natural.
“Se ha cambiado la percepción de las fuentes de agua como benefactoras o fuentes de vida porque sencillamente tomamos este líquido de un grifo que lo ha transportado desde otro sitio más lejano. Como este es un proceso que pasa desapercibido a los ojos de muchos, olvidamos que proviene de aquel río que nos rodea, se desdibuja su importancia y ese cuerpo de agua que era el benefactor se convierte en foco de mosquitos y contaminación; también puede ser el sitio de consumo de drogas o donde se esconden los delincuentes, entre otros”, indicó Williams Jiménez García, estudiante de la Maestría en Hábitat de la Sede Manizales.
En Colombia, al igual que en Latinoamérica, las cuencas se han vuelto las cloacas o los alcantarillados de las ciudades, lo que ha generando una serie de problemáticas para la cotidianidad de quienes viven en las riberas, así como un imaginario de peligro para los demás habitantes de la ciudad.
“Dicho cambio de percepción sobre las cuencas ha contribuido a modificar el trato que las personas les dan, pues se ven como botaderos de basura. Esto justifica que no haya una intervención estatal seria y coherente para descontaminarlas, o que se valgan del argumento de que es un trabajo que cuesta mucho dinero y quedaría desperdiciado porque se volverían a contaminar”, expresó el investigador.
El uso inadecuado que el hombre hace del agua genera una reacción de la naturaleza que se traduce en el fenómeno conocido como impacto ambiental. Este concepto no es más que las consecuencias materializadas en desastres y tragedias que, por lo general, él mismo ha provocado y es su responsable, ya que afecta socioeconómicamente a una población.
“Esto acarrea problemas en todas las ciudades. En las zonas costeras se presentan inundaciones y arroyos que cobran vidas y, en las del interior, ocurren fenómenos como inundaciones, deslizamientos y avalanchas, que de manera absurda despiertan el repudio de los  pobladores a esos cuerpos de agua fundamentales para sustentar la vida en las ciudades, pero no cuestionan su responsabilidad en dichas situaciones”, precisó Jiménez García.
Este tema fue presentado por el estudiante en el Congreso de Hábitat Popular e Inclusión Social – Ciudades de la Gente, en el Tercer Encuentro de Hacedores de Ciudades, realizado en Brasil.
Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
El hombre ha convertido el agua en foco de enfermedades y tragedias.

El hombre ha convertido el agua en foco de enfermedades y tragedias.

29 de Enero del 2013

La acción del hombre como agente contaminador ha convertido el agua en foco de enfermedades y tragedias. Se culpa de ello a la naturaleza, sin que el ser humano asuma la responsabilidad que le compete.

La humanidad siempre ha buscado desarrollar sus poblados al lado de un cuerpo de agua o en su área de influencia, ya que este líquido vital es indispensable para llevar a cabo las actividades prioritarias de una sociedad, como la alimentación y las acciones de salubridad.

En el contexto de Latinoamérica, las cuencas hidrográficas han articulado los territorios, es decir, la ciudad crece en torno, al lado o paralela a las cuencas, y muchas veces estas se convierten en el centro de la población –como sucede en Medellín– y, a partir de allí, se articula todo su eje vial y de servicios públicos.

Sin embargo, aun conociendo la importancia del agua para la existencia  del hombre, hay una absurda inconciencia de su parte frente al cuidado y el respeto que se le debe a este recurso natural.

“Se ha cambiado la percepción de las fuentes de agua como benefactoras o fuentes de vida porque sencillamente tomamos este líquido de un grifo que lo ha transportado desde otro sitio más lejano. Como este es un proceso que pasa desapercibido a los ojos de muchos, olvidamos que proviene de aquel río que nos rodea, se desdibuja su importancia y ese cuerpo de agua que era el benefactor se convierte en foco de mosquitos y contaminación; también puede ser el sitio de consumo de drogas o donde se esconden los delincuentes, entre otros”, indicó Williams Jiménez García, estudiante de la Maestría en Hábitat de la Sede Manizales.

En Colombia, al igual que en Latinoamérica, las cuencas se han vuelto las cloacas o los alcantarillados de las ciudades, lo que ha generando una serie de problemáticas para la cotidianidad de quienes viven en las riberas, así como un imaginario de peligro para los demás habitantes de la ciudad.

“Dicho cambio de percepción sobre las cuencas ha contribuido a modificar el trato que las personas les dan, pues se ven como botaderos de basura. Esto justifica que no haya una intervención estatal seria y coherente para descontaminarlas, o que se valgan del argumento de que es un trabajo que cuesta mucho dinero y quedaría desperdiciado porque se volverían a contaminar”, expresó el investigador.

El uso inadecuado que el hombre hace del agua genera una reacción de la naturaleza que se traduce en el fenómeno conocido como impacto ambiental. Este concepto no es más que las consecuencias materializadas en desastres y tragedias que, por lo general, él mismo ha provocado y es su responsable, ya que afecta socioeconómicamente a una población.

“Esto acarrea problemas en todas las ciudades. En las zonas costeras se presentan inundaciones y arroyos que cobran vidas y, en las del interior, ocurren fenómenos como inundaciones, deslizamientos y avalanchas, que de manera absurda despiertan el repudio de los  pobladores a esos cuerpos de agua fundamentales para sustentar la vida en las ciudades, pero no cuestionan su responsabilidad en dichas situaciones”, precisó Jiménez García.

Este tema fue presentado por el estudiante en el Congreso de Hábitat Popular e Inclusión Social – Ciudades de la Gente, en el Tercer Encuentro de Hacedores de Ciudades, realizado en Brasil.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html