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ALUMNOS DE LA FES ZARAGOZA REALIZAN JORNADA DE ATENCIÓN EN LA MIXTECA OAXAQUEÑA

 
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jornadamixteca13 de septiembre de 2014

Por segunda ocasión, un grupo de 40 estudiantes de Psicología de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la UNAM, coordinados por los académicos Otilia Aurora Ramírez Arellano, Raúl García Hernández, Ricardo Meza Trejo y Lorena García Miranda, llevó a cabo una jornada de atención, ahora en la localidad de San Andrés Dinicuiti, en la región mixteca de Oaxaca.

En el marco de un convenio signado entre la entidad universitaria y ese municipio, se realizaron actividades vinculadas a la salud integral, derechos humanos y desarrollo sustentable en el cabildo.

Las tareas de los universitarios se enfocaron en tres áreas: psicología social, clínica y educativa.

En la primera se organizaron talleres dirigidos a alumnos de secundaria y preparatoria acerca de competencias emocionales, sexualidad, autoestima y asertividad; formas de prevenir la violencia en la relación de pareja y en la familia; respeto a la diversidad; tolerancia, así como el fortalecimiento de la convivencia grupal.

Este equipo de estudiantes y su profesor también ofrecieron apoyos psicológicos individuales, visitas domiciliarias para identificar formas de convivencia y una reunión de intercambio metodológico y de planeación con el personal docente, directivo y el supervisor de telesecundaria de esta región mixteca.

Atención directa a la población

Otro equipo de brigadistas impartió a los habitantes de la comunidad talleres con temáticas acerca de duelo, redes de trabajo, gestión de recursos públicos, así como pláticas de desarrollo sustentable.

En las instalaciones del Ayuntamiento, los alumnos realizaron una emisión de radio experimental y cine debate. En la primera entrevistaron a pobladores de San Andrés para recabar información sobre identidad y tradición comunitaria, y en la segunda, se discutió el tema de migración.

Aunado a ello, los jóvenes sostuvieron entrevistas con adultos mayores, con la finalidad de hacer una reconstrucción histórica de la comunidad y fomentar la identidad en los pobladores.

Dentro del ámbito de la psicología clínica, los brigadistas se vincularon con el personal de salud de la clínica comunitaria y, posteriormente, llevaron a cabo visitas domiciliarias con familias de pacientes diagnosticados en esta última. De igual manera, realizaron talleres sobre aspectos como ciclo vital familiar, relación padres e hijos, así como duelo y pérdida.

Raúl García Hernández, junto con representantes del área de salud del poblado, hizo gestiones con el Centro Nueva Vida (instancia del gobierno federal) en la ciudad de Huajuapan de León, Oaxaca, para coordinar esfuerzos institucionales con la clínica, encaminados a la detección oportuna de grupos de riesgo en adicciones.

Intervenciones psicoeducativas

La labor efectuada en psicología educativa consistió en la realización de intervenciones psicoeducativas grupales con preescolares, relacionadas con motricidad fina, estimulación de la percepción visomotriz, descomposición en sílabas, ejercicios de escritura, creatividad y cooperación.

Asimismo, contempló el trabajo de aula con alumnos de educación básica con temáticas sobre valor posicional, seriación y conteo; también, sesiones colectivas para el fomento a la lectura. Además, los brigadistas llevaron a cabo actividades de recreación e integración con partidos de futbol y baloncesto.

Finalmente, Otilia Aurora Ramírez Arellano, coordinadora del proyecto, aseguró que “trabajar en esta comunidad ha sido una experiencia invaluable, porque se aprende mucho, pero sobre todo, se adquiere un compromiso profesional con sus habitantes, lo que nos exige, en lo sucesivo, diversificar el trabajo para atender la demanda social y profundizar en los recursos con los que los pobladores cuentan”.

Créditos: UNAM-DGCS-533-2014

Langostas Marinas, útiles como modelo de estudios biológicos, ecológicos y pesqueros.

 
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29 de Enero del 2013
Los crustáceos representan un grupo importante de invertebrados por los diversos papeles que desempeñan en los ecosistemas marinos; algunos son bioindicadores de contaminación, forman parte de las redes tróficas y se utilizan como fuente de alimentación. En el caso de las langostas marinas, junto con otras especies comestibles, también tienen trascendencia económica.
Patricia Briones Fourzán, investigadora de la Unidad Académica en Puerto Morelos, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM, indicó que el grupo de las langostas marinas constituyen un recurso pesquero de gran relevancia a nivel mundial, además de su importancia ecológica en los ecosistemas que habitan.
La especialista en biología, ecología y comportamiento de langostas espinosas (familia Palinuridae), explicó que éstas forman parte de las comunidades arrecifales coralinas y de la mayoría de las redes tróficas mediante las cuales se transfiere la energía en estos ecosistemas.
Son consideradas como animales modelo para probar diferentes hipótesis biológicas, ecológicas y pesqueras que podrían tener implicaciones para variadas especies marinas, no sólo para las propias langostas.
También tienen depredadores y en estudios de campo y laboratorio se ha encontrado que presentan diversos mecanismos de defensa que aumentan sus probabilidades de sobrevivir a los ataques, ejemplificó. “Algunas especies son muy gregarias y se defienden en grupo; utilizan, en conjunto, sus largas antenas espinosas para ahuyentar a quienes las atacan. En las especies menos gregarias, los individuos más bien escapan o intentan pasar desapercibidos”.
El conocimiento derivado de estas investigaciones podría aplicarse a otras, lo que permitiría determinar por qué, dentro de un grupo animal determinado, unas son más vulnerables que otras.
El comportamiento gregario permite a las langostas aprovechar mejor los recursos disponibles en su hábitat e incrementar su supervivencia. “Como no pueden construir sus refugios, deben buscar resguardo en cualquier tipo de estructura que les brinde protección, como grietas en fondos duros o huecos en los arrecifes”.
Los pescadores, conocedores empíricos de esa situación, han diseñado refugios artificiales (“casitas”) que colocan en lugares donde saben que hay langostas; con ello no sólo favorecen que se congreguen, sino que aumentan la biomasa, “porque debido a la defensa grupal, se incrementa la supervivencia de los individuos más pequeños, que comparte refugios con animales más grandes”.
En este momento la universitaria se enfoca en determinar algunos factores que podrían afectar de manera importante la abundancia local de la especie, tales como la distancia a la costa de las zonas oceánicas en las que realiza su metamorfosis de larva a poslarva, proceso complejo en este crustáceo, porque sus poblaciones dependen de la llegada de estos nuevos reclutas.
“Hemos encontrado en mar abierto –con el apoyo del buque oceanográfico Justo Sierra de la UNAM– zonas potenciales de metamorfosis a distancias de entre 20 y 50 kilómetros de la costa. Dado que las poslarvas no se alimentan, pero deben nadar hacia los hábitats costeros para continuar su ciclo de vida, esto puede explicar, en parte, la variación significativa en distintos indicadores, tanto físicos como bioquímicos, del estado nutricional de las poslarvas que llegan a la costa y, por tanto, de su potencial de supervivencia”, añadió.
La langosta es uno de los mariscos con mayor valor unitario en el orbe, su explotación brinda empleo a miles de personas y su comercialización genera millones de dólares. “Es muy apreciada, sobre todo en restaurantes y hoteles”. Sin embargo, en la última década, su captura ha disminuido en el mundo, particularmente en el Caribe. “Consideramos que se debe a una combinación de factores naturales y antropogénicos, como la sobrepesca, la degradación de los hábitats costeros y el cambio climático, entre otros”.
El manejo de recursos pesqueros necesita apoyarse en información científica formal relacionada con la ecología, la dinámica poblacional, las enfermedades, e incluso con el comportamiento de las langostas, lo que afecta la respuesta de las poblaciones a la presión de pesca.
“Como investigadores, nuestra función es generar conocimiento sobre los procesos que causan esas variaciones en la abundancia de las poblaciones locales, para que quienes administran este recurso pesquero puedan desarrollar estrategias de manejo más sólidas”.
Una alternativa sería la acuacultura, pero un aspecto importante es que hasta el momento no hay cultivos comerciales de langostas espinosas a partir del huevo, como sucede con algunos camarones, peces y moluscos. Ello se debe a la complejidad de su ciclo de vida, pues la fase larvaria, que dura entre seis y 10 meses y está constituida por entre nueve y 12 estadios, se desarrolla en aguas oceánicas, cuyas características son difíciles de reproducir en estanques.
No obstante, con el uso de sistemas a pequeña escala se ha logrado completar esa fase en laboratorio, en unas cuantas especies. Se espera que con los avances tecnológicos se logren mayores tasas de supervivencia de larvas y poslarvas, así el cultivo a nivel comercial a partir del huevo estaría más cercano, pues una vez que pasan esa fase resulta relativamente fácil llevarlas a talla comercial”, concluyó.
Boletín UNAM-DGCS-063
Ciudad Universitaria.
Las langostas espinosas (familia Palinuridae), forman parte de las comunidades arrecifales coralinas y de la mayoría de las redes tróficas mediante las cuales se transfiere la energía en estos ecosistemas.

Las langostas espinosas (familia Palinuridae), forman parte de las comunidades arrecifales coralinas y de la mayoría de las redes tróficas mediante las cuales se transfiere la energía en estos ecosistemas.

29 de Enero del 2013

Los crustáceos representan un grupo importante de invertebrados por los diversos papeles que desempeñan en los ecosistemas marinos; algunos son bioindicadores de contaminación, forman parte de las redes tróficas y se utilizan como fuente de alimentación. En el caso de las langostas marinas, junto con otras especies comestibles, también tienen trascendencia económica.

Patricia Briones Fourzán, investigadora de la Unidad Académica en Puerto Morelos, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM, indicó que el grupo de las langostas marinas constituyen un recurso pesquero de gran relevancia a nivel mundial, además de su importancia ecológica en los ecosistemas que habitan.

La especialista en biología, ecología y comportamiento de langostas espinosas (familia Palinuridae), explicó que éstas forman parte de las comunidades arrecifales coralinas y de la mayoría de las redes tróficas mediante las cuales se transfiere la energía en estos ecosistemas.

Son consideradas como animales modelo para probar diferentes hipótesis biológicas, ecológicas y pesqueras que podrían tener implicaciones para variadas especies marinas, no sólo para las propias langostas.

También tienen depredadores y en estudios de campo y laboratorio se ha encontrado que presentan diversos mecanismos de defensa que aumentan sus probabilidades de sobrevivir a los ataques, ejemplificó. “Algunas especies son muy gregarias y se defienden en grupo; utilizan, en conjunto, sus largas antenas espinosas para ahuyentar a quienes las atacan. En las especies menos gregarias, los individuos más bien escapan o intentan pasar desapercibidos”.

El conocimiento derivado de estas investigaciones podría aplicarse a otras, lo que permitiría determinar por qué, dentro de un grupo animal determinado, unas son más vulnerables que otras.

El comportamiento gregario permite a las langostas aprovechar mejor los recursos disponibles en su hábitat e incrementar su supervivencia. “Como no pueden construir sus refugios, deben buscar resguardo en cualquier tipo de estructura que les brinde protección, como grietas en fondos duros o huecos en los arrecifes”.

Los pescadores, conocedores empíricos de esa situación, han diseñado refugios artificiales (“casitas”) que colocan en lugares donde saben que hay langostas; con ello no sólo favorecen que se congreguen, sino que aumentan la biomasa, “porque debido a la defensa grupal, se incrementa la supervivencia de los individuos más pequeños, que comparte refugios con animales más grandes”.

En este momento la universitaria se enfoca en determinar algunos factores que podrían afectar de manera importante la abundancia local de la especie, tales como la distancia a la costa de las zonas oceánicas en las que realiza su metamorfosis de larva a poslarva, proceso complejo en este crustáceo, porque sus poblaciones dependen de la llegada de estos nuevos reclutas.

“Hemos encontrado en mar abierto –con el apoyo del buque oceanográfico Justo Sierra de la UNAM– zonas potenciales de metamorfosis a distancias de entre 20 y 50 kilómetros de la costa. Dado que las poslarvas no se alimentan, pero deben nadar hacia los hábitats costeros para continuar su ciclo de vida, esto puede explicar, en parte, la variación significativa en distintos indicadores, tanto físicos como bioquímicos, del estado nutricional de las poslarvas que llegan a la costa y, por tanto, de su potencial de supervivencia”, añadió.

La langosta es uno de los mariscos con mayor valor unitario en el orbe, su explotación brinda empleo a miles de personas y su comercialización genera millones de dólares. “Es muy apreciada, sobre todo en restaurantes y hoteles”. Sin embargo, en la última década, su captura ha disminuido en el mundo, particularmente en el Caribe. “Consideramos que se debe a una combinación de factores naturales y antropogénicos, como la sobrepesca, la degradación de los hábitats costeros y el cambio climático, entre otros”.

El manejo de recursos pesqueros necesita apoyarse en información científica formal relacionada con la ecología, la dinámica poblacional, las enfermedades, e incluso con el comportamiento de las langostas, lo que afecta la respuesta de las poblaciones a la presión de pesca.

“Como investigadores, nuestra función es generar conocimiento sobre los procesos que causan esas variaciones en la abundancia de las poblaciones locales, para que quienes administran este recurso pesquero puedan desarrollar estrategias de manejo más sólidas”.

Una alternativa sería la acuacultura, pero un aspecto importante es que hasta el momento no hay cultivos comerciales de langostas espinosas a partir del huevo, como sucede con algunos camarones, peces y moluscos. Ello se debe a la complejidad de su ciclo de vida, pues la fase larvaria, que dura entre seis y 10 meses y está constituida por entre nueve y 12 estadios, se desarrolla en aguas oceánicas, cuyas características son difíciles de reproducir en estanques.

No obstante, con el uso de sistemas a pequeña escala se ha logrado completar esa fase en laboratorio, en unas cuantas especies. Se espera que con los avances tecnológicos se logren mayores tasas de supervivencia de larvas y poslarvas, así el cultivo a nivel comercial a partir del huevo estaría más cercano, pues una vez que pasan esa fase resulta relativamente fácil llevarlas a talla comercial”, concluyó.

Boletín UNAM-DGCS-063

Ciudad Universitaria.

Salvavidas a orquídeas silvestres en extinción.

 
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El estudio se realizó teniendo en cuenta su gran valor biológico y el sentido de apropiación social que tienen las orquídeas en las comunidades.

El estudio se realizó teniendo en cuenta su gran valor biológico y el sentido de apropiación social que tienen las orquídeas en las comunidades.

1 de Octubre del 2012
Cuatro mil especies de orquídeas convierten al país en el más rico en este recurso. No obstante, es la planta con mayor riesgo de extinción. Por ello, una estrategia regional impulsa su conservación.
El inmenso valor biológico y el sentido de apropiación social que, por su belleza, despiertan las orquídeas en las comunidades, fue motivo suficiente para que Edicson Alfonso Parra, estudiante de la Maestría en Ciencias de la UN en Palmira e investigador del Grupo en Recursos Fitogenéticos, iniciara un trabajo en tres reservas comunitarias del Valle del Cauca, para apostarle a su preservación.
Según el investigador, en Colombia existen alrededor de 4.000 especies de orquídeas silvestres, las cuales representan aproximadamente el 15% del total en el mundo; sin embargo, en términos cuantitativos, es la familia de plantas en mayor peligro de extinción.
A partir de este diagnóstico, el estudiante realizó visitas a diferentes asociaciones comunitarias como Asobolo, la Junta de Protección del Acueducto de la Reserva la Acuarela, la Fundación Dapaviva y la Reserva La Esperanza.
“En las caminatas que realizamos con los líderes comunitarios, los aproximamos a los conocimientos taxonómicos y ecológicos de las familias más representativas de cada localidad. Ello ha incentivado el sentido de territorialidad en la comunidad y su biodiversidad, impulsando la declaración de flores como símbolo emblemático de las reservas”, manifiesta el estudiante.
Estrategias de conservación
Este trabajo entre la academia y los líderes de cada zona, ha permitido la capacitación de la comunidad en técnicas de conservación, propagación y reintroducción de orquídeas a su ambiente. Así, no solo se preserva la biodiversidad de plantas, sino que se generan opciones de ingreso a partir del ecoturismo, engrosando el portafolio de servicios hacia el sector de turistas académicos.
“El componente científico del estudio incluye un monitoreo del microclima de cada localidad, insumo que permitirá caracterizar y cuantificar el cambio climático en los bosques tropicales de niebla, con el fin de determinar los procesos biológicos que pueden ser afectados”, señala Parra. Agrega que este un proyecto piloto para el monitoreo del impacto y la respuesta de estos ecosistemas y sus especies frente a este fenómeno ambiental.
La investigación se enmarca en las estrategias del país para generar y transferir conocimiento científico y tecnológico directamente a la comunidad.
“Como proyecto se apoyará el Plan Plurianual de Inversiones 2011-2014, la Política Nacional de Biodiversidad y el Conpes 3582 para la Protección de la biodiversidad y sus servicios, con el fin de mejorar la toma de decisiones a nivel ambiental, enfocando la protección y restauración de la biodiversidad, así como sus servicios ecosistémicos con información científica actualizada”, dice el investigador de la UN en Palmira.
Impacto social
El proyecto también busca borrar las huellas de violencia que han dejado los diferentes grupos armados, a través de la identidad ecológica y el reconocimiento de los recursos naturales autóctonos.
“Las personas que habitan este territorio han pasado por situaciones críticas del conflicto; por eso, con su participación en el proyecto buscan quitarle a la reserva el estigma de zona de muerte. Hemos generado conciencia sobre las prácticas tradicionales como la tala selectiva y remoción de musgos y líquenes de la montaña, entendiendo que este recurso es también un importante legado para sus pobladores y para la humanidad”, concluye el investigador.
Con este proyecto se contribuye de manera eficiente a una gestión ambiental para el desarrollo sostenible del departamento, así como a incentivar nichos alternativos de mercado como el ecoturismo científico, académico y vivencial.
Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

1 de Octubre del 2012

Cuatro mil especies de orquídeas convierten al país en el más rico en este recurso. No obstante, es la planta con mayor riesgo de extinción. Por ello, una estrategia regional impulsa su conservación.

El inmenso valor biológico y el sentido de apropiación social que, por su belleza, despiertan las orquídeas en las comunidades, fue motivo suficiente para que Edicson Alfonso Parra, estudiante de la Maestría en Ciencias de la UN en Palmira e investigador del Grupo en Recursos Fitogenéticos, iniciara un trabajo en tres reservas comunitarias del Valle del Cauca, para apostarle a su preservación.

Según el investigador, en Colombia existen alrededor de 4.000 especies de orquídeas silvestres, las cuales representan aproximadamente el 15% del total en el mundo; sin embargo, en términos cuantitativos, es la familia de plantas en mayor peligro de extinción.

A partir de este diagnóstico, el estudiante realizó visitas a diferentes asociaciones comunitarias como Asobolo, la Junta de Protección del Acueducto de la Reserva la Acuarela, la Fundación Dapaviva y la Reserva La Esperanza.

“En las caminatas que realizamos con los líderes comunitarios, los aproximamos a los conocimientos taxonómicos y ecológicos de las familias más representativas de cada localidad. Ello ha incentivado el sentido de territorialidad en la comunidad y su biodiversidad, impulsando la declaración de flores como símbolo emblemático de las reservas”, manifiesta el estudiante.

Estrategias de conservación

Este trabajo entre la academia y los líderes de cada zona, ha permitido la capacitación de la comunidad en técnicas de conservación, propagación y reintroducción de orquídeas a su ambiente. Así, no solo se preserva la biodiversidad de plantas, sino que se generan opciones de ingreso a partir del ecoturismo, engrosando el portafolio de servicios hacia el sector de turistas académicos.

“El componente científico del estudio incluye un monitoreo del microclima de cada localidad, insumo que permitirá caracterizar y cuantificar el cambio climático en los bosques tropicales de niebla, con el fin de determinar los procesos biológicos que pueden ser afectados”, señala Parra. Agrega que este un proyecto piloto para el monitoreo del impacto y la respuesta de estos ecosistemas y sus especies frente a este fenómeno ambiental.

La investigación se enmarca en las estrategias del país para generar y transferir conocimiento científico y tecnológico directamente a la comunidad.

“Como proyecto se apoyará el Plan Plurianual de Inversiones 2011-2014, la Política Nacional de Biodiversidad y el Conpes 3582 para la Protección de la biodiversidad y sus servicios, con el fin de mejorar la toma de decisiones a nivel ambiental, enfocando la protección y restauración de la biodiversidad, así como sus servicios ecosistémicos con información científica actualizada”, dice el investigador de la UN en Palmira.

Impacto social

El proyecto también busca borrar las huellas de violencia que han dejado los diferentes grupos armados, a través de la identidad ecológica y el reconocimiento de los recursos naturales autóctonos.

“Las personas que habitan este territorio han pasado por situaciones críticas del conflicto; por eso, con su participación en el proyecto buscan quitarle a la reserva el estigma de zona de muerte. Hemos generado conciencia sobre las prácticas tradicionales como la tala selectiva y remoción de musgos y líquenes de la montaña, entendiendo que este recurso es también un importante legado para sus pobladores y para la humanidad”, concluye el investigador.

Con este proyecto se contribuye de manera eficiente a una gestión ambiental para el desarrollo sostenible del departamento, así como a incentivar nichos alternativos de mercado como el ecoturismo científico, académico y vivencial.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Hallan hongos benéficos en cultivos de chontaduro.

 
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El chontaduro es uno de los cultivos de más importancia económica en la región de litoral pacífico colombiano.

El chontaduro es uno de los cultivos de más importancia económica en la región de litoral pacífico colombiano.

3 de Septiembre del 2012

Investigadores de la UN en Palmira encontraron, en suelos de los cultivos de chontaduro, tres hongos benéficos que favorecen a las raíces de las palmas y a la población de controladores biológicos.
El chontaduro (Bactris gasipaes H. B. K.) es uno de los cultivos de mayor importancia económica en la región del litoral pacífico colombiano. Esta especie es sembrada en las vegas aluviales y colinas del bosque cálido húmedo, en asocio con otros cultivos como las musáceas y el borojó (Borojoa patinoi cuatrec) para el consumo de las comunidades que lo cosechan, principalmente.
Según investigadores de la UN en Palmira, la palma de chontaduro es afectada por una amplia gama de microorganismos patógenos, que en condiciones de alta humedad en el suelo y en el ambiente pueden ocasionar graves problemas fitosanitarios y provocar pérdidas considerables a nivel económico.
“Entre las enfermedades asociadas a protistas, hongos y bacterias, se encuentran la pudrición del cogollo o de la flecha (relacionada con Phytophthora palmivora o Erwinia chrysanthemi); la mancha negra de las hojas (causada por Colletotrichum spp.); la mancha foliar (Pestalotia spp.), así como la pudrición del tallo y quema de hojas por Erwinia spp.”, afirma el profesor Arnulfo Gómez Carabalí, integrante de la investigación.
El manejo tradicional de este cultivo, según los científicos, no permite la identificación temprana de enfermedades, sus síntomas y agentes causales. Esto lleva a la utilización indiscriminada de fungicidas por parte de los agricultores, quienes desconocen que dichos productos pueden tener efectos nocivos sobre la biota natural del suelo, incluidas poblaciones microbianas benéficas.
Por eso, los investigadores emprendieron un proyecto cuyo fin era reconocer la presencia de hongos benéficos en palmas de chontaduro sembradas en agroecosistemas y huertos de los corregimientos de Citronela y Sabaletas, así como en la ciudad de Buenaventura, en el Valle del Cauca.
“Hicimos el aislamiento y la cuantificación de las poblaciones fungosas cultivables presentes en la rizósfera de chontaduro con potencial benéfico, así como su caracterización en cuanto a género, con el fin de determinar su diversidad”, dice el profesor Gómez Carabalí.
El objetivo del proyecto también se enfocó en preservar los aislamientos obtenidos, con el propósito de crear un almacenamiento de cepas para su posterior uso en estudios de biocontrol y programas de manejo integrado de problemas fitosanitarios asociados a este cultivo.
Los resultados de la investigación mostraron que, en la localidad de Citronela, las poblaciones permanecieron estables durante los dos primeros muestreos, independientemente de los cambios ocurridos en el régimen de lluvias entre épocas.
Por su parte, en Sabaletas, durante estos mismos periodos, los registros de lluvias fueron más altos; lo que pudo crear condiciones anaerobias en la rizósfera y limitar la expresión poblacional fúngica.
En el tercer muestreo, en ambas localidades aumentó la población y diversidad de géneros.
Según el profesor Gómez Carabalí y el equipo de investigadores: “esto coincide con la época de alta precipitación pluvial y llenado de frutos en las palmas, condiciones que aparentemente favorecerían la liberación de exudados en las raíces y, en consecuencia, el desarrollo de las poblaciones microbianas benéficas de la rizósfera”.
Los géneros de hongos aislados en este estudio fueron: Trichoderma (en ambas localidades), Fusarium y Rhizopus (solo en Citronela), Penicillium y Thielaviopsis (solo en Sabaletas).
El docente concluye: “estos microorganismos fungosos podrían tener potencial benéfico para ser utilizados en programas de manejo integrado dentro del sistema de producción del chontaduro en la región del Pacífico de Colombia”.

Investigadores de la UN en Palmira encontraron, en suelos de los cultivos de chontaduro, tres hongos benéficos que favorecen a las raíces de las palmas y a la población de controladores biológicos.

El chontaduro (Bactris gasipaes H. B. K.) es uno de los cultivos de mayor importancia económica en la región del litoral pacífico colombiano. Esta especie es sembrada en las vegas aluviales y colinas del bosque cálido húmedo, en asocio con otros cultivos como las musáceas y el borojó (Borojoa patinoi cuatrec) para el consumo de las comunidades que lo cosechan, principalmente.

Según investigadores de la UN en Palmira, la palma de chontaduro es afectada por una amplia gama de microorganismos patógenos, que en condiciones de alta humedad en el suelo y en el ambiente pueden ocasionar graves problemas fitosanitarios y provocar pérdidas considerables a nivel económico.

“Entre las enfermedades asociadas a protistas, hongos y bacterias, se encuentran la pudrición del cogollo o de la flecha (relacionada con Phytophthora palmivora o Erwinia chrysanthemi); la mancha negra de las hojas (causada por Colletotrichum spp.); la mancha foliar (Pestalotia spp.), así como la pudrición del tallo y quema de hojas por Erwinia spp.”, afirma el profesor Arnulfo Gómez Carabalí, integrante de la investigación.

El manejo tradicional de este cultivo, según los científicos, no permite la identificación temprana de enfermedades, sus síntomas y agentes causales. Esto lleva a la utilización indiscriminada de fungicidas por parte de los agricultores, quienes desconocen que dichos productos pueden tener efectos nocivos sobre la biota natural del suelo, incluidas poblaciones microbianas benéficas.

Por eso, los investigadores emprendieron un proyecto cuyo fin era reconocer la presencia de hongos benéficos en palmas de chontaduro sembradas en agroecosistemas y huertos de los corregimientos de Citronela y Sabaletas, así como en la ciudad de Buenaventura, en el Valle del Cauca.

“Hicimos el aislamiento y la cuantificación de las poblaciones fungosas cultivables presentes en la rizósfera de chontaduro con potencial benéfico, así como su caracterización en cuanto a género, con el fin de determinar su diversidad”, dice el profesor Gómez Carabalí.

El objetivo del proyecto también se enfocó en preservar los aislamientos obtenidos, con el propósito de crear un almacenamiento de cepas para su posterior uso en estudios de biocontrol y programas de manejo integrado de problemas fitosanitarios asociados a este cultivo.

Los resultados de la investigación mostraron que, en la localidad de Citronela, las poblaciones permanecieron estables durante los dos primeros muestreos, independientemente de los cambios ocurridos en el régimen de lluvias entre épocas.

Por su parte, en Sabaletas, durante estos mismos periodos, los registros de lluvias fueron más altos; lo que pudo crear condiciones anaerobias en la rizósfera y limitar la expresión poblacional fúngica.

En el tercer muestreo, en ambas localidades aumentó la población y diversidad de géneros.

Según el profesor Gómez Carabalí y el equipo de investigadores: “esto coincide con la época de alta precipitación pluvial y llenado de frutos en las palmas, condiciones que aparentemente favorecerían la liberación de exudados en las raíces y, en consecuencia, el desarrollo de las poblaciones microbianas benéficas de la rizósfera”.

Los géneros de hongos aislados en este estudio fueron: Trichoderma (en ambas localidades), Fusarium y Rhizopus (solo en Citronela), Penicillium y Thielaviopsis (solo en Sabaletas).

El docente concluye: “estos microorganismos fungosos podrían tener potencial benéfico para ser utilizados en programas de manejo integrado dentro del sistema de producción del chontaduro en la región del Pacífico de Colombia”.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html