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Experimenta Alfred U´Ren, del ICN de la UNAM, con aplicaciones potenciales de la óptica cuántica.

 
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31 de octubre de 2013

En su laboratorio del Instituto de Ciencias Nucleares desarrolla fuentes de luz no-clásica, útiles en la computación cuántica
En su laboratorio del Instituto de Ciencias Nucleares desarrolla fuentes de luz no-clásica, útiles en la computación cuántica

En su laboratorio del Instituto de Ciencias Nucleares desarrolla fuentes de luz no-clásica, útiles en la computación cuántica.
Por este trabajo obtuvo el Premio de Investigación 2013 de la Academia Mexicana de Ciencias, en el área de Ciencias Exactas.

La transmisión y procesamiento de información efectuados de forma radicalmente más eficiente en comparación con métodos basados en la física clásica, constituyen posibles aplicaciones para la óptica cuántica. Se trata de un área de la física que podría revolucionar la computación y la criptografía.

Experto en óptica cuántica, Alfred Barry U´Ren Cortés, doctor en física e investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM, encabeza uno de los pocos laboratorios experimentales del país en ese campo del conocimiento.

Dentro de la instalación de paredes negras, donde dispositivos precisos emiten, controlan, dirigen y detectan haces de luz, el científico desarrolla procesos cuánticos para generar fuentes de luz no-clásica, útiles en la computación cuántica.

Por esa labor, U´Ren Cortés fue distinguido con el Premio de Investigación 2013 de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), en el área de Ciencias Exactas, que cada año se otorga a cinco científicos menores de 40 años, provenientes de diversas áreas del conocimiento (exactas, naturales, sociales, humanidades e ingeniería y tecnología).

“Es un honor, se trata de un premio nacional en el que compiten investigadores de todo el país. El jurado pudo considerar el hecho de haber desarrollado un laboratorio con posibilidades de hacer ciencia de primer mundo en un área que hoy tiene gran importancia”, dijo.

Desde que estudió la licenciatura en la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, U’Ren Cortés se interesó en combinar la teoría con la experimentación y la fortaleció al cursar el doctorado en la Universidad de Rochester, un sitio con gran tradición en óptica, donde convergen exitosamente la academia y la industria.

“Aunque mi área de investigación es de ciencia básica, experimental, me interesa explorar posibles aplicaciones, eventualmente generar patentes y fomentar la creación de empresas tecnológicas basadas en la investigación que se hace en la UNAM”, comentó.

Hasta ahora, en Europa y Estados Unidos existen algunas empresas que producen y comercializan dispositivos de criptografía cuántica, que se podrían considerar la aplicación más madura de la óptica cuántica.

“La idea es que se pueden enviar mensajes de manera absolutamente segura, pues las mismas leyes de la física garantizan que las acciones de un posible espía quedan al descubierto”, explicó.

Parejas de fotones en fibra óptica

Desde 2008, en el Laboratorio de Óptica Cuántica del ICN, el doctor en física y sus colegas (un técnico académico, un investigador posdoctoral y siete estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado) experimentan con procesos cuánticos en medios ópticos no lineales. “Generamos parejas de fotones aisladas en el tiempo, pues se produce una y, después de un lapso, otra”, detalló.

Una vertiente de su investigación emplea la generación de parejas de fotones en cristales no lineales. “Es una técnica que se utiliza desde hace 40 años, pero tiene la desventaja de que la región de interacción (es decir, donde se pueden generar parejas de fotones) es corta, usualmente de menos de un centímetro”, aclaró.

La otra vertiente (implementada experimentalmente por primera vez hace unos 12 años) produce parejas de fotones en fibras ópticas, lo que tiene ventajas, pues este tipo de fuentes de luz no clásica se pueden compatibilizar con las redes de fibra óptica que ya se encuentran instaladas en el mundo.

“A futuro se podrían incorporar las fuentes de luz no clásica, basadas en fibra óptica, a las redes de fibras ópticas para telecomunicaciones ya existentes. A diferencia del caso de cristales no lineales, la longitud de interacción es esencialmente ilimitada, es factible tener kilómetros de interacción, por lo que la eficiencia de generación puede ser mucho mayor”, apuntó.

Las fibras ópticas tienen flexibilidad para diseñar el tipo de luz emitida. “Las parejas de fotones pueden tener propiedades específicas de utilidad para aplicaciones particulares al elegir las propiedades de la fibra. Por ejemplo, al calentar la fibra, en el laboratorio la podemos estirar para controlar su diámetro y, con ello, las propiedades ópticas y el tipo de luz que se generará”.

La no-linealidad, que regula la eficiencia de la fuente, se modifica drásticamente al disminuir el diámetro y ayuda a tener fuentes más eficientes.

“Controlar el diámetro de la fibra nos permite controlar sus propiedades ópticas, lo que determina el tipo de luz que se emite. Podemos generar desde estados factorizables (que no tienen enredamiento cuántico), hasta estados altamente enredados y todos los tipos intermedios. Es posible adecuar la fuente a diversos tipos de necesidades”, acotó.

Computación cuántica

Uno de los motores de esta investigación es generar estados de luz no clásica apropiados para la computación cuántica.

“Al contar con una fuente de parejas de fotones, podemos detectar a un fotón del par, que anuncia la presencia del otro. Nos hemos enfocado a generar parejas con características apropiadas para garantizar que los individuales anunciados tengan las propiedades requeridas para diversas aplicaciones”, señaló.

Si las parejas de fotones cumplen características específicas, el estado de los fotones individuales anunciados será cuánticamente puro. “Uno de nuestros trabajos con mayor impacto consistió en diseñar técnicas experimentales para lograr la emisión de fotones individuales cuánticamente puros, que es un requisito fundamental de diversas propuestas de procesamiento de información cuántica, incluída la computación cuántica”.

Fortalecer vinculación academia-empresas

U´Ren Cortés consideró importante fortalecer la vinculación entre la ciencia experimental y las empresas en México. “Idealmente los grupos experimentales generaríamos patentes y nuevas empresas que podrían derivar en la creación de empleos de alto nivel y crecimiento económico. Ése es un gran reto, pues aunque la ciencia en el país se puede considerar relativamente madura y establecida, la vinculación apenas empieza”.

A la nación le conviene estar en esta área de la óptica cuántica, pues es estratégica y en los próximos 10 ó 30 años podrían desarrollarse tecnologías novedosas que derivarán en una vinculación directa con la economía del siglo XXI, finalizó.

Creditos: UNAM-DGCS-651

La misión Curiosity llega con éxito a Marte

 
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El robot Curiosity de la NASA amartizó exitosamente este lunes 6; ya está en busca de materia orgánica en el planeta rojo, componente esencial en todas las formas de vida que conocemos
El robot Curiosity de la NASA amartizó exitosamente este lunes 6; ya está en busca de materia orgánica en el planeta rojo, componente esencial en todas las formas de vida que conocemos

06 de Agosto de 2012

Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, es uno de los científicos detrás de la misión Curiosity que llegó a Marte este lunes 6 de agosto. La misión despegó de la Estación Cabo Cañaveral de la Fuerza Aérea, el 10 de noviembre de 2011. Uno de sus objetivos principales es buscar materia orgánica en el planeta rojo, componente esencial en todas las formas de vida que conocemos.

La llegada a Marte

Durante el descenso, que duró aproximadamente siete minutos, Curiosity realizó una serie de procesos muy complicados, incluidos cambios en la configuración del vehículo. Debido a esto, se suspendió momentáneamente la comunicación con el robot. Para el equipo en la Tierra, estos instantes de incertidumbre fueron la parte más tensa de la misión tras el despegue.

Curiosity comenzó el descenso en caída libre a una velocidad aproximada de 21 mil 600 kilómetros por hora. En ese momento, el único medio viable para comenzar la desaceleración de la nave fue la fricción con la atmósfera marciana. Debido a que este proceso generó temperaturas muy altas (de forma similar a cuando un meteorito entra en la atmósfera terrestre y se incendia), Curiosity contaba con un escudo para evitar daños.

Una vez que la velocidad disminuyó lo suficiente (a más o menos mil 450 kilómetros por hora) se abrió un paracaídas.

Cuando la velocidad se redujo hacia los 500 kilómetros por hora, el escudo contra el calentamiento se desechó y Curiosity comenzó a escanear el suelo para encontrar un sitio propicio donde posarse.

A una velocidad de 280 kilómetros por hora, el robot se liberó del paracaídas, y un mecanismo equipado con retrocohetes llamado Sky Crane (“grúa del cielo”) comenzó a funcionar. La grúa se encargó de depositar al Curiosity suavemente en la superficie de Marte por medio de cables.

Una vez que el robot se encontró firmemente en el suelo, cortó los cables que lo conectaban con la grúa. Entonces, el Sky Crane se alejó y cayó en algún sitio distante.

Después de tocar terreno, Curiosity comenzó a comunicarse con la Tierra para informar que todo había salido bien. El robot llegó a una región conocida como el Cráter Gale. En éste hay una elevación de cinco kilómetros de alto en el centro, llamada Montaña Sharp. La primera tarea del Curiosity consiste en acercarse a ésta tan pronto como le sea posible. Para que pueda lograrlo, en junio de 2012 se corrigió la trayectoria de la nave, lo que le permitió descender más cerca de su objetivo.

De acuerdo con Navarro González, esto es de suma importancia, pues “se reducirá a la mitad el camino que recorrerá el robot para llegar a la Montaña Sharp”. Así, evitará los peligros que pudiera encontrar al desplazarse grandes distancias por el terreno marciano, y además se optimizarán los tiempos de la misión.

El robot es capaz de pasar sobre obstáculos de hasta 65 centímetros de altura y de recorrer un máximo de 200 metros al día en el terreno marciano, mientras obtiene su energía de un isótopo radioactivo. Al no depender de la energía solar, no detendrá sus actividades durante la noche.

Tras los rastros de la vida

El Curiosity, cuyo nombre oficial es Mars Sience Laboratory (MSL), es un vehículo robot casi cinco veces más pesado que sus predecesores, llamados Spirit y Opportunity, lanzados en 2003. En su interior lleva un laboratorio móvil que le permitirá hacer pruebas en distintos puntos de la superficie de Marte, para determinar si el ambiente del planeta fue o es propicio para albergar vida microbiana.

Se espera que el robot, con un tamaño similar al de un auto pequeño, envíe información que ayude a los científicos a determinar si hay materia orgánica y verificar si ésta tiene relación con formas de vida.

El robot cuenta con dispositivos que le permitirán identificar los minerales presentes en la superficie marciana, además de tomar fotografías y video de alta definición, así como localizar sitios adecuados para obtener muestras. Éstas se conseguirán taladrando el terreno para estudiar capas más profundas de la superficie, que aquéllas examinadas en misiones anteriores. También se obtendrán muestras con una pala.

Otro experimento que se realizará consiste en evaporar las rocas con un potente láser. El análisis del gas resultante permitirá conocer los elementos químicos presentes en las muestras.

Sobre los objetivos de la misión, Navarro comentó: “para determinar si hubo, hay, o si es posible que en un futuro haya vida en Marte, es necesario saber si existe materia orgánica en su superficie, y si es así, se debe establecer si es de origen biológico o abiótico… Ésta es la misión del Curiosity”.

El experimento SAM

Para analizar las muestras recolectadas en busca de materia orgánica, hay un conjunto de instrumentos dentro del robot llamado “Análisis de Muestras en Marte” (SAM, por sus siglas en inglés). Incluye un cromatógrafo de gases y un espectrómetro de masas.

Las misiones Vikingo I y Vikingo II, lanzadas en 1976, ya habían buscado materia orgánica en el planeta sin éxito. Navarro afirmó al respecto: “Mi equipo de trabajo y yo descubrimos lo que impidió que se detectara materia orgánica en las misiones anteriores… Nuestra colaboración hizo que se modificara el diseño de SAM para evitar caer en las mismas fallas”. En universitario participa como investigador y asesor científico del proyecto, y es el único mexicano que colabora en SAM.

En palabras del Administrador de la NASA, Charles Bolden, “Marte está firmemente en nuestra mira”, y agregó: “El Curioso no sólo aportará una gran cantidad de datos científicos, sino que servirá de misión precursora para la exploración humana del planeta rojo”.

Boletín UNAM-DGCS-482
Ciudad Universitaria.

Participa Rafael Navarro, de Ciencias Nucleares de la UNAM, en la misión Curiosity a Marte

 
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Curiosity descenderá el 5 de agosto del próximo año, y realizará diversos análisis de muestras del planeta rojo. Image Credit: NASA/JPL-Caltech
Curiosity descenderá el 5 de agosto del próximo año, y realizará diversos análisis de muestras del planeta rojo. Image Credit: NASA/JPL-Caltech

27 de noviembre de 2011

• El astrobiólogo colabora en el Mars Science Laboratory de la NASA, que lanzó al espacio hoy el robot Curiosity, con un laboratorio portátil
• El artefacto tocará la superficie marciana el 5 de agosto de 2012; tomará muestras de suelo y rocas en busca de materia orgánica, esencial en todas las formas de vida conocidas hasta ahora

En busca de materia orgánica que ofrezca pistas sobre la existencia de vida pasada o presente en Marte, la misión del Mars Science Laboratory de la NASA, con el robot Curiosity a bordo, fue lanzada hoy al espacio, dentro del cohete Atlas V 541, con destino al planeta rojo.

En esta aventura científica participa un solo científico latinoamericano, el astrobiólogo mexicano Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM.

“Me siento muy emocionado. El proyecto se pospuso una vez, por problemas con las ruedas del robot, que tardaron tres meses en ser reparadas, y ocasionaron un retraso de dos años en el lanzamiento, pues es el tiempo que tarda Marte en darle la vuelta al Sol”, explicó antes de viajar a Estados Unidos para presenciar el lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida.

SAM, análisis in situ

Navarro detalló que el robot Curiosity lleva varios equipos, entre ellos, el instrumento SAM (siglas en inglés de Análisis de Muestras en Marte), un laboratorio muy compacto que contiene un sistema de fracción para obtener los compuestos orgánicos, que se tratarán en un horno para hacerlos volátiles y luego serán detectados por un cromatrógrafo de gases y un espectrómetro de masas.

Aunque parece de ciencia ficción, con SAM se podrán realizar análisis químicos automatizados in situ, para luego enviar los resultados a la Tierra y detectar la presencia, o no, de materia orgánica, un elemento fundamental de todas las formas de vida conocidas en el planeta que habitamos.

“En SAM participamos varios científicos. Mi tarea es ayudar, junto con otros investigadores, a interpretar los resultados que vamos a obtener en el momento que el robot comience a analizar las muestras del suelo, a partir de agosto del próximo año”, precisó.

Correcciones a las misiones Viking

Navarro recordó que las misiones Vikingo I y Vikingo II, lanzadas por la NASA en 1976 al planeta rojo, ya habían buscado, sin éxito, materia orgánica.

Sin embargo, recientemente, un grupo científico encabezado por Navarro encontró evidencia de que los experimentos que habían llevado a cabo las misiones no eran adecuados para detectarla.

Con la utilización del Desierto de Atacama, en Chile, como modelo para estudiar al planeta, el investigador del ICN realizó indagaciones que fueron determinantes para el diseño de la prueba que hará SAM.

“Descubrimos qué fue lo que impidió que se detectara materia en las misiones anteriores. Nuestra colaboración hizo que se modificara el diseño para evitar incurrir en las mismas fallas”, precisó.

Análisis de rocas y suelo

El viaje a Marte tardará ocho meses y medio en llegar a su destino. Curiosity descenderá el 5 de agosto y, a partir de esa fecha, analizará durante dos años muestras de roca y de suelo en el cráter Gale, ubicado cerca del ecuador marciano, de unos 150 kilómetros de diámetro y con un montículo central de cinco kilómetros de altura.

El sitio se ha seleccionado porque se estima que en él podrá estudiarse gran parte de la historia geológica, además de que, según los investigadores, presenta huellas que sugieren que pudo haber sido un lago.

“Ahí vamos a analizar si hay o no compuestos, y descifrar si son de origen biológico o químico”, precisó.

Navarro recibirá la información durante los primeros tres meses en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL por sus siglas en inglés) de la NASA en Pasadena, California.

Después de ese periodo, cada investigador principal se llevará sus datos a donde fue construido. SAM fue desarrollado en Maryland y ahí se moverá el centro de mando de ese equipo. En esa etapa, Navarro recibirá los datos a distancia desde México.

Curiosity, al contrario que sus antecesores, no llegará al suelo de Marte protegido por bolsas de aire, sino que se descolgará desde el vehículo que lo transportará desde la Tierra.

Pesa cerca de mil kilogramos, tiene un tamaño similar al de un automóvil compacto, y está equipado con seis ruedas. Su velocidad máxima será de 90 metros por hora. Diariamente enviará los datos a los satélites que orbitan Marte, que los reenviarán a nuestro mundo.
Créditos: unam.mx/boletin/698/2011

Obtiene investigador de la UNAM premio SCOPUS 2010

 
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Peter Otto Hess Bechstedt Peter Otto Hess Bechstedt, del Instituto de Ciencias Nucleares, fue galardonado por su aportación al desarrollo de la ciencia mexicana en el área de la física
La distinción, impulsada por Elsevier y el Conacyt, se otorga a científicos con artículos más publicados, consultados y citados en trabajos realizados por colegas, en los últimos 10 años

Por su compromiso y aportación al impulso y desarrollo de la ciencia mexicana en el área de la física, el investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM, Peter Otto Hess Bechstedt, recibió el Premio Scopus México 2010.

Esta distinción se otorga a los científicos con artículos más publicados, consultados y citados –según la base de datos de Editorial Elsevier– en trabajos realizados por colegas, en los últimos 10 años. Además, a especialistas que han cubierto estándares internacionales, y que han impulsado el crecimiento de la ciencia mexicana.

La distinción, impulsada por Elsevier –líder mundial en productos y servicios de información científica, técnica y médica– y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), consta de un trofeo y diploma, que acreditan al investigador como uno de los más destacados en su labor.

Otto Hess comentó que éste es un reconocimiento y una confirmación de la labor realizada a lo largo de su trayectoria profesional. Por ello, su meta es continuar con la investigación en el campo teórico de física–matemática, que aplica en diversas áreas como física nuclear, partículas elementales, física atómica.

Los intereses del universitario versan sobre modelos colectivos, geométricos y microscópicos, el decaimiento doble beta, la teoría de grupos y sus aplicaciones a la física nuclear, las partículas elementales, y los sistemas de gluones en la cromodinámica cuántica.

Peter Otto Hess Bechstedt ha publicación 140 trabajos en revistas de circulación internacional con arbitraje, 52 trabajos como memorias en extenso, tres artículos de divulgación y ocho notas; hasta el momento, cuenta con mil 30 citas.

Además, a lo largo de su trayectoria profesional ha sido galardonado con reconocimientos como la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Investigadores, el Premio en Ciencias Exactas de la Academia de la Investigación Científica (ahora Academia Mexicana de Ciencias), la Medalla Marcos Moshinsky, y el Premio a la Investigación Científica de la Sociedad Mexicana de Física.

Créditos: UNAM-DGCS-671/unam.mx

Difícil la vida en Titán a temperaturas de 200 grados bajo cero: Rafael Navarro

 
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Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.
Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.

24 de junio de 2010
• El astrobiólogo del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM opinó que la reducción de acetileno e hidrógeno en el suelo de esa luna de Saturno, detectado por la sonda Cassini, no es concluyente sobre la presencia de vida
• En 2005, sus colegas de la NASA, Christopher McKay y Heather Smith, propusieron que ambos gases disminuían al ser “respirados” por algún microorganismo

Es muy difícil que exista algún tipo de vida en Titán, una de las lunas de Saturno, porque la temperatura ahí es de 200 grados Celsius bajo cero, afirmó el astrobiólogo Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM.

Hace unos días, la sonda Cassini de la NASA detectó en la atmósfera de Titán la disminución de dos gases, acetileno e hidrógeno, que podrían ser fuentes energéticas en esa luna rica en metano.

El hallazgo apoyó una hipótesis desarrollada en 2005 por los científicos de la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA), Christopher McKay y Heather Smith, quienes propusieron desde la teoría que la reducción de acetileno e hidrógeno en Titán podría deberse a que ambos son “respirados” por algún microorganismo exótico.

Otro estudio, publicado en la revista Journal of Geophysical Research, desarrolló un mapa de los hidrocarburos presentes en la superficie de Titán. Justamente faltaba el acetileno, considerado como la mejor fuente de alimento y energía para una potencial forma de vida basada en el metano.

Colega de McKay en la NASA, Navarro consideró que la hipótesis de los estadounidenses, apoyada en los resultados de Cassini y el mapa, “es interesante, pero definitivamente no es concluyente”.

“Muchos científicos que trabajamos química planetaria concluimos que Titán es un buen ejemplo de lo que pudo ser la vida primitiva en la Tierra, hace cuatro mil millones de años, cuando se llevaban a cabo los procesos de evolución que condujeron a la formación de compuestos orgánicos complejos necesarios para la vida.

Pero una característica que lo hace totalmente diferente a la Tierra primitiva es su baja temperatura, de 200 grados bajo cero, que deriva en agua. Consideramos que una de las características para la vida es la existencia de agua líquida. Eso hace difícil pensar en la vida en Titán”, opinó.

Es muy difícil que exista algún tipo de vida en Titán, una de las lunas de Saturno, porque la temperatura en ese sitio es de 200 grados Celsius bajo cero.
Es muy difícil que exista algún tipo de vida en Titán, una de las lunas de Saturno, porque la temperatura en ese sitio es de 200 grados Celsius bajo cero.

Atmósfera rica en metano

McKay y Smith propusieron que en Titán podría haber vida sin agua líquida en lagos, acuíferos y océanos basados en metano. Estimaron que la existencia podría ser posible, y que hay compuestos orgánicos necesarios para que pudieran ocurrir reacciones químicas.

“La hipótesis de los estadounidenses sostiene que Titán tiene una atmósfera rica en metano, que se descompone con la luz ultravioleta en la estratósfera del satélite, formando acetileno e hidrógeno. Ambos gases fluyen hacia la parte inferior de esa luna, y ellos consideraron que organismos exóticos podrían utilizarlos como forma de obtención de energía”.

En teoría, tomarían el acetileno (formado por dos átomos de carbono unidos por una triple ligadura) y, en presencia de hidrógeno, formarían etano e incluso metano, y esto cerraría el ciclo. El alimento sería el metano, un hidrocarburo abundante.
Esta hipótesis sería comprobable al medir la disminución del acetileno y el hidrógeno en la atmósfera baja de Titán.

“Pero no necesariamente esos resultados demuestran la existencia de vida, pues pueden haber otros mecanismos que consuman los gases. Por ejemplo, si hubiera metales en la superficie de Titán, podrían atrapar al hidrógeno, y la disminución del hidrógeno se debería a una reacción química. Otra posibilidad es que esta tesis se basa en modelos teóricos y no en experimentación, y podrían estar equivocados”, destacó Navarro.

Frío y lentas reacciones químicas

“Considero que el principal argumento en contra de la posible vida exótica en Titán son las bajas temperaturas. Sabemos que las reacciones químicas dependen de una energía de activación, requieren esa misma para proceder, pero además su velocidad depende de la temperatura. Entre más alta es la temperatura, más rápido se realizan las reacciones, y en temperaturas bajas, los procesos son muy lentos”, señaló.

Como ejemplo, citó a la contaminación ambiental, que se agudiza cuando hay temperaturas altas debido a que los óxidos de los autos en días cálidos y sin nubes se convierten rápidamente en ozono.

Además, explicó que los mamíferos controlamos la temperatura, pero no los reptiles ni las bacterias, que dependen del exterior.

“Y estamos hablando de cambios de temperatura entre 25 y cero grados Celsius. Muy lejos de los 200 grados bajo cero que hay en Titán”, recordó.

El investigador del ICN consideró curioso que un artículo considerado en su publicación como “muy especulativo”, cause entusiasmo entre la comunidad de astrobiología.

“Lo interesante sería que estos debates científicos impulsen nuevas misiones a Titán y a otros posibles sitios con vida”, dijo.

Navarro apuntó que podría haber vida en lugares cercanos, como la luna Europa de Júpiter.

“Europa tiene una temperatura superficial tan baja como la de Titán, pero la diferencia es que tiene mareas gravitacionales al rotar con Júpiter, que hacen que se caliente por fricción, y ello hace que el agua congelada pase a estado líquido”, concluyó.
Créditos: UNAM. DGCS -370/unam.mx