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Trabaja IPN con chía para microencapsular enzimas de importancia alimentaria

 
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30 de noviembre de 2017

Proteger sustancias bioactivas de la temperatura extrema, así como mantener su estabilidad, viabilidad y controlar su liberación, son las acciones en las que científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), por ello trabajan con el mucílago de chía para microencapsular enzimas como la glucosa oxidasa y solucionar problemas tecnológicos de la industria de la alimentación. Continue reading Trabaja IPN con chía para microencapsular enzimas de importancia alimentaria

BUSCA FES CUAUTITLÁN CONVERTIRSE EN CENTRO NACIONAL DE GERMOPLASMA DE CHÍA

 
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germoplasmachiaAunque México es origen mundial de la chía (Salvia hispánica), especie vegetal rica en ácidos grasos omega 3 y 6, hoy el mayor productor de esta planta en América Latina es Argentina –con el uso de semillas mexicanas–, con la consecuente mejora económica de los productores agrícolas, apuntó José Luis Sánchez Millán, académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán.

En su caso ocurre un fenómeno similar al de la flor de cempasúchil, que ahora es cultivada y exportada por China.

Ante esta situación, Sánchez Millán, en colaboración con un grupo de investigadores de esa unidad multidisciplinaria, del Instituto de Química (IQ) y de la Facultad de Química (FQ), buscan convertirse en centro nacional de germoplasma de chía y generar paquetes tecnológicos para los interesados en los valles altos, inicialmente.

Los universitarios integran la cátedra de investigación Mejoramiento de plantas comestibles, de la que se desprende el proyecto Caracterización de germoplasma mexicano de chía; este trabajo incluye la recolección de germoplasma en el centro, occidente y oriente de México, así como la solicitud de muestras a bancos nacionales de semilla para su caracterización morfológica-agronómica-genómica.

Otro objetivo es observar el rendimiento de grano y de ácidos grasos poliinsaturados, además de determinar el comportamiento de los mismos en sistemas de producción con fertirriego.

Esta semilla compite con el pescado en cuanto a la concentración de esos ácidos grasos, en específico el linolénico, muy útil para el organismo humano, pues contribuye a prevenir la arterioesclerosis, problemas de cáncer y envejecimiento prematuro.

El mucílago que se forma al remojar las semillas en agua o jugo es el mejor espesante para la industria del yogur. Además, si se hace la extracción del aceite por medios físicos, su fibra compite en calidad con la linaza canadiense; la torta que queda después del prensado es un alimento excepcional de uso pecuario.

El especialista en biología molecular agrícola comentó que según información en Internet, un litro de aceite de chía argentino se cotiza, aproximadamente, en mil pesos mexicanos. “Otros países utilizan a la chía y ahora venden el aceite en euros; es un producto agrícola cuyo origen biológico es mexicano”.

Existe poco conocimiento en los sistemas de producción en México de esa semilla y no se cuenta con variedades de alto rendimiento. “Se desconocen muchos detalles sobre su manejo desde el punto de vista agronómico”, reconoció.

El principal productor en la nación es el municipio de Acatic, Jalisco, que cuenta con una altitud de mil 600 metros sobre el nivel del mar, aproximadamente. Técnicos de esa región señalan que la chía no florece en terrenos cuya altitud rebasa los mil 900 metros sobre el nivel del mar, sin embargo, en Chapa de Mota, Estado de México, ubicado a dos mil 575 metros sobre el nivel del mar, “colectamos chía silvestre. Eso nos habla de que existe poco conocimiento, en términos agronómicos, en relación con la adaptación de este cultivo”.

Ante esa perspectiva, apuntó, el Centro de Enseñanza Agropecuaria de la FES Cuautitlán iniciará con trabajos tan elementales como definir la mejor fecha de siembra, pues es un dato que se desconoce. Posteriormente, en un lapso de no más de tres años, buscarán generar paquetes tecnológicos para los valles altos.

“Consideramos que con un manejo elemental podría alcanzarse una producción de poco más de una tonelada por hectárea, esto nos abre una gran perspectiva”, consideró.

El grupo de investigación involucrado en este proyecto parte desde la base de generar la materia prima mejorada en calidad y cantidad. Para ello, se aprovechará la experiencia de Federico Alfredo García Jiménez, del IQ, quien dirigió una investigación con aceites de maíz.

Tras analizar un promedio de cuatro mil muestras de granos sembrados casi a nivel del mar, encontró que a medida que se avanzaba en altitud, la concentración de ciertos ácidos grasos en los maíces aumentaba. “Esta experiencia puede trasladarse a la producción de chía”.

Por otra parte, Ricardo Víctor Santiago Díaz, académico de la FES Cuautitlán e integrante del grupo, mencionó que se encuentran en proceso de trámite ante la Sagarpa para impulsar la creación de la Red Nacional de Chía; de lograrse, Sánchez Millán sería el coordinador.

“Todo surgió a raíz de una plática que dio en la Dirección de Asuntos Internacionales de la Sagarpa, cuyas autoridades consideraron importante su potencial nutracéutico y económico”, recordó.

El objetivo de la red sería conocer el recurso fitogenético en México, hacer una caracterización y clasificación morfológica y química, aglutinar especialistas que realicen trabajos en este cultivo y conformar un banco nacional de germoplasma en la FES Cuautitlán.

Finalmente, Sánchez Millán puntualizó que “no debe perderse de vista que para ser competitivos no basta con la generación de la materia prima, hay que tener un valor agregado. Cuautitlán tiene la capacidad para ello, pues cuenta con los recursos necesarios para laborar en la industrialización del producto y generar un paquete completo”.

Créditos: UNAM-DGCS-220-2014

Estudian proteína de la Chía para determinar su “Huella Digital”.

 
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En la última década, el consumo de la chía (Salvia hispánica) ha resurgido con fuerza, porque es considerada un alimento nutracéutico o funcional, es decir, con propiedades y efectos positivos para la salud por su alto contenido de antioxidantes y ácidos grasos omega 3, que contribuyen a la prevención de enfermedades coronarias.
Investigadores de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la UNAM, se han dado a la tarea de indagar la caracterización y cuantificación de las prolaminas presentes en cuatro variedades de chía mexicana, provenientes de Jalisco, Colima, Puebla y Michoacán, mediante la técnica de electroforesis capilar.
Esta semilla, de origen mexicano, es una fuente importante de omega 3, superior a la que contienen peces y mariscos, y elimina la necesidad de utilizar antioxidantes artificiales. Además, puede ser almacenada por años, sin que su valor nutritivo se deteriore, o su sabor y olor se enrancie, explicó María Gabriela Vargas Martínez, quien encabeza el equipo universitario.
Además, posee más hierro que las espinacas, más vitamina C que las naranjas, proteína de mejor calidad, y es más digerible que los frijoles, la soya u otras leguminosas, aseguró.
Huella digital
Este proyecto pretende caracterizar componentes de la chía, como las prolaminas (proteínas), en específico para diferenciar entre variedades y determinar su “huella digital”, es decir, sus genotipos y variedades, detalló. Al identificarlas, se podría determinar la cantidad de cada una, si contienen más o menos antioxidantes, y con esos datos, mejorar las razas, como sucede con el maíz.
El interés por este cultivo, aún marginado en el país, pero que se comercializa cada vez más en otras naciones, es contribuir no sólo a fomentar su producción interna, sino incrementar su consumo.
“Aunque es mexicana, los países que más la compran y venden son Australia, Argentina, Chile y Perú, que se la llevaron de aquí y la adaptaron a sus condiciones; los españoles la importan de México y extraen el aceite”, indicó.
Vargas detalló que otro aspecto que forma parte de este proyecto es determinar cómo afecta la temperatura al aceite de chía (rico en omega 3) que, debido a su alto contenido de antioxidantes, no se degrada fácilmente.
En la actualidad, la industria panificadora adiciona semillas de chía a productos integrales. “Buscamos determinar los rangos de temperatura a los que deben hornearse para que el omega 3 no pierda sus propiedades; si debe añadirse molida o entera para preservar sus características”.
En este proyecto también participan María del Carmen Beltrán Orozco, del IPN, y Andrea Trejo Márquez, investigadora de Cuautitlán, así como estudiantes de licenciatura y posgrado.
El análisis de las prolaminas está encaminado a caracterizar los diferentes tipos de semilla, y mejorar sus variedades, ricas en antioxidantes. Se busca fomentar su producción interna, e incrementar el consumo en el país.

El análisis de las prolaminas está encaminado a caracterizar los diferentes tipos de semilla, y mejorar sus variedades, ricas en antioxidantes. Se busca fomentar su producción interna, e incrementar el consumo en el país.

6 de Septiembre del 2012

En la última década, el consumo de la chía (Salvia hispánica) ha resurgido con fuerza, porque es considerada un alimento nutracéutico o funcional, es decir, con propiedades y efectos positivos para la salud por su alto contenido de antioxidantes y ácidos grasos omega 3, que contribuyen a la prevención de enfermedades coronarias.

Investigadores de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la UNAM, se han dado a la tarea de indagar la caracterización y cuantificación de las prolaminas presentes en cuatro variedades de chía mexicana, provenientes de Jalisco, Colima, Puebla y Michoacán, mediante la técnica de electroforesis capilar.

Esta semilla, de origen mexicano, es una fuente importante de omega 3, superior a la que contienen peces y mariscos, y elimina la necesidad de utilizar antioxidantes artificiales. Además, puede ser almacenada por años, sin que su valor nutritivo se deteriore, o su sabor y olor se enrancie, explicó María Gabriela Vargas Martínez, quien encabeza el equipo universitario.

Además, posee más hierro que las espinacas, más vitamina C que las naranjas, proteína de mejor calidad, y es más digerible que los frijoles, la soya u otras leguminosas, aseguró.

Huella digital

Este proyecto pretende caracterizar componentes de la chía, como las prolaminas (proteínas), en específico para diferenciar entre variedades y determinar su “huella digital”, es decir, sus genotipos y variedades, detalló. Al identificarlas, se podría determinar la cantidad de cada una, si contienen más o menos antioxidantes, y con esos datos, mejorar las razas, como sucede con el maíz.

El interés por este cultivo, aún marginado en el país, pero que se comercializa cada vez más en otras naciones, es contribuir no sólo a fomentar su producción interna, sino incrementar su consumo.

“Aunque es mexicana, los países que más la compran y venden son Australia, Argentina, Chile y Perú, que se la llevaron de aquí y la adaptaron a sus condiciones; los españoles la importan de México y extraen el aceite”, indicó.

Vargas detalló que otro aspecto que forma parte de este proyecto es determinar cómo afecta la temperatura al aceite de chía (rico en omega 3) que, debido a su alto contenido de antioxidantes, no se degrada fácilmente.

En la actualidad, la industria panificadora adiciona semillas de chía a productos integrales. “Buscamos determinar los rangos de temperatura a los que deben hornearse para que el omega 3 no pierda sus propiedades; si debe añadirse molida o entera para preservar sus características”.

En este proyecto también participan María del Carmen Beltrán Orozco, del IPN, y Andrea Trejo Márquez, investigadora de Cuautitlán, así como estudiantes de licenciatura y posgrado.

Boletín UNAM-DGCS-549

Ciudad Universitaria.

El riesgo climático es silencioso y se está incubando

 
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La ciudadela El Recreo, en la Localidad de Bosa volvió a inundarse por la emergencia invernal.
La ciudadela El Recreo, en la Localidad de Bosa volvió a inundarse por la emergencia invernal.

20 de diciembre de 2011

Las inundaciones en Chía y Bosa, los derrumbes en Manizales y las víctimas por avalanchas, como la de Nariño, son consecuencia de problemas profundos de desarrollo económico y social y de mala planificación.

Una realidad de a puño, que los expertos no dudan en indicar, es que las causas van más allá de la calentura mediática, e incluso de los mismos fenómenos de la variabilidad y el cambio climático, como “El Niño” o “La Niña”. Sus consecuencias, no solo tienen que ver con la respuesta del Estado.

Por eso, la Agencia de Noticias UN entrevistó al ex director de la anterior Dirección Nacional de Prevención y Atención de Desastres (hoy Unidad Presidencial de Gestión del Riesgo), Omar Darío Cardona Arboleda, quien ratificó que, pese a las buenas intenciones de los gobiernos que han trabajado para mitigar los daños causados por el invierno, agravado por el fenómeno de “La Niña”, la velocidad en el aumento del riesgo ha superado en mucho los esfuerzos para reducirlo y están ocurriendo cambios que nadie se esperaba.

Cardona, profesor de la UN en Manizales, estuvo en Bangkok con motivo de las inundaciones en esa ciudad. Acaba de terminar, como miembro del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), el informe especial sobre extremos climáticos y riesgos, lanzado en Kampala, Uganda.

Carlos Fernando Álvarez: Con este fenómeno, que se pronosticó en mayo pasado por parte del Ideam, ¿cree usted que las autoridades han actuado con asertividad y prevención para afrontar otra vez, inundaciones como las de hace menos de un año?


Omar Darío Cardona:
El problema no es el pronóstico ni el fenómeno mismo, como uno podría pensar a primera vista. El riesgo (las posibles consecuencias) y, por lo tanto, cada desastre (cuando el riesgo se materializa), son el resultado no solo de que se presente el fenómeno, sino también de que existan unas condiciones de exposición –es decir, de ubicación de asentamientos humanos e infraestructura que nunca debieron haber sido localizados en esos sitios–, pero también de vulnerabilidad –es decir, de una serie de factores de susceptibilidad o predisposición a sufrir los efectos adversos cuando se presentan los eventos.

Claramente, factores como la marginalidad, la pobreza, la falta de educación y de gobernabilidad, las condiciones sociales de desigualdad, la fragilidad física de las viviendas y, en general, las condiciones de inseguridad social y económica, son los principales determinantes de los desastres y no solamente los fenómenos climáticos.

Dichos factores se han incubado y gestado durante décadas por falta de planificación y por problemas de desarrollo desigual. Es decir, que el riesgo y los desastres son problemas de desarrollo y no hechos de la mala suerte. Por lo tanto, no se necesita solo de un fenómeno de “La Niña” para que haya desastres. Las solas lluvias estacionales ya son suficientes para afectar los medios de subsistencia de miles de personas cada seis meses. Es obvio que en un año no se pueden resolver 500 años de imprevisión y de una casi total ausencia de la gestión del riesgo o de adaptación al cambio climático.

CFA: El Gobierno Nacional señala a los gobiernos locales y departamentales,  y estos, a su vez, responsabilizan al Nacional de las demoras en las ayudas y de no haber adelantado las obras de mitigación de inundaciones, como jarillones y demás. ¿De quién es la culpa, entonces, de que no se haya trabajado en la primera reconstrucción con los billones de pesos recolectados?

ODC: Una manera de socializar la responsabilidad es echarse la culpa entre todos. En este tema no está funcionando bien la descentralización –por la debilidad de los municipios–, pero la solución tampoco es crear desde cero una Colombia Humanitaria –pensemos lo que se demora algo así para funcionar eficientemente–. No trabajar decididamente con la institucionalidad existente como Planeación Nacional, Findeter, los ministerios, para mencionar algunos que ya tienen experiencia y capacidad, es un desperdicio y un desacierto que se hace cada día más evidente.

CFA: En últimas, ¿de quién es la responsabilidad?

ODC: Es de todos los niveles, pero no basta con tener recursos si no hay capacidad, eficiencia y eficacia. El problema es que el “teatro público” facilita que se ponga la lupa en los debates y opiniones superficiales y no en los asuntos que son realmente de fondo. La verdadera rendición de cuentas, o accountability de los gobiernos frente a sus ciudadanos, como opera en los países más democráticos, debe hacerse con base en el enforcement, es decir, haciendo cumplir la reducción del riesgo en forma anticipada mediante leyes coherentes y recursos apropiados.

Después de un desastre no es extraño que se expidan leyes bonitas sin herramientas técnicas, legales y financieras, así como propuestas de hacer nuevas instituciones coyunturales y paraestatales, sin los medios y las herramientas expeditas, flexibles y prácticas para realizar, ejecutar, implementar la gestión del riesgo y la adaptación al cambio climático.

CFA: En una entrevista con el diario La República, el director del IDEAM, Ricardo Lozano, afirmó que los gobiernos deben hacerles caso a sus meteorólogos. En el Congreso, en un debate sobre la crisis invernal pasada, Lozano volvió a encender las alarmas y anunció el nuevo fenómeno de “La Niña”, pero parece que nadie le hizo caso. ¿Lo cree usted así?

ODC: El problema no es de pronóstico siquiera, sino de gobernabilidad y desarrollo que permita anticiparse al problema. El solo pronóstico no es suficiente para impedir los daños y pérdidas. Por esa razón, sugerí al actual Gobierno que realice un proceso de reconstrucción con “transformación” –es decir, que la reconstrucción es una oportunidad histórica para el país, que se está desaprovechando, y que no se puede rehacer la vulnerabilidad que existía antes del desastre. La gestión del riesgo no es una opción sino una obligación. Hay que reducir la vulnerabilidad y la exposición en áreas propensas. Incluso, creo que la sexta “locomotora” del plan de desarrollo del Presidente Santos debería ser la reconstrucción, si lo que se quiere es prosperidad.

CFA: ¿Hacia dónde apuntaría la solución?

ODC: La solución es reconocer que el riesgo (que es un proceso) y el desastre (que es su producto derivado), son problemas de desarrollo que hay que afrontar seriamente, y no ver los desastres como un simple problema de respuesta de emergencias. La degradación ambiental en las cuencas, la falta de planificación territorial y de incluir el riesgo como determinante de los usos del suelo, la falta de sismorresistencia, el poco esfuerzo de la educación e información pública sobre el tema, la marginalidad, la pobreza y la desigualdad, son las condiciones de vulnerabilidad que favorecen o facilitan que cuando hay un evento se convierta en un desastre.

No puede haber prosperidad ni desarrollo sostenible si no hay, explícitamente, una estrategia que se llama GESTIÓN DEL RIESGO, que hay que entender e incluir en todas las actividades cotidianas e institucionales. Hay que reducir el riesgo interviniendo la vulnerabilidad, contando con instrumentos financieros apropiados y respondiendo en forma asertiva, preparada, expedita, cuando el riesgo se convierta en desastre. La respuesta debe ser apropiada y planificada como lo deben ser también la rehabilitación y la recuperación.

También es la adaptación frente al cambio climático, pero el país está sometido a muchas otras amenazas –que no son sólo de origen hidrometeorológico– y que usualmente no avisan. Posibles eventos que son un peligro latente y silencioso, que está ahí y que se pueden convertir en desastres debido a que el riesgo esta incubándose por causa del aumento de la vulnerabilidad económica y social. Mire el Galeras y los desastres sísmicos que han ocurrido en el pasado.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Estudian en el IPN efecto de Ginko Biloba y chía contra la infertilidad

 
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chia16 de marzo de 2011

• Se han tenido buenos resultados en ratones que padecen infertilidad como producto de niveles altos de colesterol y diabetes

Científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) llevan a cabo un estudio en ratones para determinar el efecto de la planta medicinal Ginkgo biloba y el aceite de chía (Salvia hispanica) contra la infertilidad causada por diabetes e índices de colesterol elevados.

La titular del proyecto de investigación que se realiza en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) Unidad Zacatenco, Leticia Garduño Siciliano, señaló que en los últimos años se han incrementado en México los índices de infertilidad masculina, en gran medida por los altos niveles de colesterol que influyen en la producción de espermatozoides, así como en la calidad y movimiento adecuado de los mismos.

Garduño Siciliano indicó que los especialistas de la ENCB estudiaron con anterioridad los efectos de una planta de origen yucateco denominada Elemuy (Yumel), así como los del alga Spirulina. “Tuvimos muy buenos resultados, sobre todo con el alga Spirulina, y eso motivó a continuar con la evaluación de otras plantas para encontrar las más aptas para el tratamiento de la infertilidad. Hasta el momento hemos tenido buenos resultados con el extracto de Ginkgo biloba, particularmente, y el aceite de chía”, mencionó.

Indicó que los espermatozoides son células con una gran cantidad de mitocondrias y, por lo tanto, necesitan importantes cantidades de energía para mantener sus condiciones anatómico-funcionales de forma óptima, por lo que se requiere un límite en la cantidad de sustancias oxidantes para que realicen sus funciones adecuadamente.

“Una persona diabética o con altos niveles lipídicos produce exceso de sustancias oxidantes que repercuten en la morfología de los espermatozoides y, por ello, se eleva el número de células defectuosas e inviables para la fertilización, asimismo se modifica el líquido seminal y provoca que no tengan el movimiento ni la velocidad adecuados que se requieren para la fecundación”, afirmó.

Detalló que por el momento los estudios se han centrado en ratones machos porque su variación hormonal no es tan heterogénea como la de las hembras. “Al administrar el extracto de Ginkgo biloba a los animales hemos comprobado que esta planta, además de disminuir el nivel de lípidos, ha permitido mejorar la movilidad de los espermatozoides”.

La investigadora de la ENCB Señaló que con el extracto acuoso de Ginkgo biloba el índice de la movilidad de los espermatozoides se incrementa 17 por ciento, y aunque podría parecer una cifra pequeña, si se toma en cuenta que son millones de células contenidas en el líquido seminal, la mejoría es significativa.

Mencionó que como parte de una la línea de investigación de tipo global, no sólo se estudiarán la fertilidad masculina, sino también la femenina, pero los resultados tardarán en obtenerse porque los estudios serán de tipo generacional y de teratogénesis, ya que se tienen que evaluar en varias generaciones de animales los efectos de las plantas Ginkgo biloba y chía para corroborar si no hay influencia en el número y características físicas de las camadas, además de verificar que no presenten malformaciones.

Garduño Siciliano destacó que uno de los propósitos de la investigación en el mediano plazo es ofrecer al público algún producto a través de una empresa de origen politécnico con la que ya se tienen vínculos. “Para llegar a ofrecer un producto se requiere mucha investigación sobre el uso de las plantas, no podemos ser irresponsables y lanzar a la venta ningún producto sin las respectivas pruebas toxicológicas, microbiológicas y los estudios que se requieran, porque de lo contrario podemos ocasionar problemas serios a la salud de la población”, advirtió.

En ese sentido, señaló que particularmente el efecto del Ginkgo biloba es casi inmediato, por lo que no se requiere un uso prolongado. “A través de los estudios que estamos realizando se establecerá la dosis y el tiempo de administración, además se indicarán las precauciones con que se deberá tomar, porque no todas las personas pueden ingerir esta planta”.

Señaló que la gente considera, en muchas ocasiones, que un producto natural se puede tomar por periodos prolongados sin ningún efecto y combinar con otros productos, lo cual es totalmente falso, porque las plantas pueden ser altamente tóxicas e inclusive conducir a problemas de salud serios si se utilizan sin un sustento científico.

Créditos: Comunicación Social/IPN/ Comunicado: 071