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Estudian el fenómeno del Niño y producción atunera

 
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Walter Ritter Ortiz, jefe de la sección Bioclimatología del CCA.
Walter Ritter Ortiz, jefe de la sección Bioclimatología del CCA.

2 de enero de 2011
• Revela el estudio que la oscilación hace decrecer hasta en un 14 por ciento la producción de atún, pero ese fenómeno oceanográfico también renueva esa especie y la mantiene por arriba de sus proporciones
• Se observó que su advenimiento hace que las poblaciones, incluso pelágicas, aumenten en el orden de 40 por ciento, dijo Walter Ritter Ortiz, jefe de del Departamento de Bioclimatología de esa entidad

Un estudio realizado en el Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, reveló que la dinámica de las poblaciones de atún está vinculada por el fenómeno de ENOS, es decir, los eventos oceánicos conocidos como El Niño y La Niña (calentamiento y enfriamiento atípico de las aguas tropicales).

En la investigación Efectos climáticos en la abundancia pelágica atunera, se encontró que el efecto de El Niño hace decrecer hasta en un 14 por ciento la población atunera; sin embargo, se constató que tras ese trastorno oceanográfico se produce un rejuvenecimiento de la misma, de tal forma que se forman rizos de recuperación, explicó Walter Ritter Ortiz, jefe del Departamento de Bioclimatología del CCA.

El universitario, junto con Sergio Guzmán Ruiz, realiza modelos matemáticos sobre los recursos naturales, sean pesqueros, o vinculados a los bosques o pastizales, entre otros.

Ritter Ortiz recordó que el Océano Pacífico oriental es la zona más productiva del mundo en atún aleta amarilla, que beneficia a más de 20 países. Se trata, dijo, de un recurso valuado en miles de millones de dólares, y es también el sitio donde se forman climáticamente todos los fenómenos atmosféricos del hemisferio norte.

Si el evento es muy grande, como el de 1982 (momento en que el caudal de la especie llevaba más de 14 años por debajo de su nivel de equilibrio), los cardúmenes rejuvenecen y se mantienen por arriba de sus proporciones. Entonces se observó que el advenimiento de El Niño hizo que las poblaciones, incluso pelágicas, aumentaran en 40 por ciento.

En simulaciones se han reproducido varios fenómenos de ENOS y se ha pronosticado su presencia con el empleo de índices de biomasas atuneras, en lugar de los niveles de calor o frío, comentó el maestro en climatología. Estos bancos de peces son “muy sensibles a las temperaturas, lo que permite utilizar su abundancia como un indicador de la existencia de este fenómeno, reiteró.

De esta forma, puntualizó el especialista en simulación y manejo de recursos naturales, no sólo la temperatura, sino la presencia atunera, puede usarse para pronosticar la presencia de El Niño. “Los hemos estudiado, pero con una visión de una matemática y una física nueva denominada Análisis de Sistemas Dinámicos Complejos.

A este procedimiento también se le conoce como Teoría del Caos con Sistemas Dinámicos, con el que se han llegado a determinar los rejuvenecimientos poblacionales y, además, es otra forma de predecir futuros eventos.

“Hemos propuesto una nueva visión en la modelación matemática de estos recursos, a través de Sistemas Dinámicos Complejos, que hacen una mejor representación del fenómeno natural que las fórmulas tradicionales”.

Ello, añadió Ritter, presenta ventajas, como un mayor conocimiento de la física; “nos percatamos que los métodos clásicos son necesarios, pero no suficientes, y necesitamos una nueva visión transdisciplinaria e interdisciplinaria que permita hacer una mejor administración”.

Si se siguen estas metodologías y se complementan con las ya existentes, los beneficios serán muy importantes –pueden incrementarse, algunas veces, hasta en un 40 por ciento, lo que representa cientos de millones de dólares–, porque actualmente se abre una temporada de captura y otra de veda, y según el volumen obtenido, que es una cantidad constante, se cierra el área a la pesca.

Con este modelo, la variabilidad del recurso determina qué tanto se explota; también, representa mayor seguridad en que no será afectado y llevado a la extinción, concluyó.

Créditos: unam.mx/boletin/002/2012

Crean modelo para predecir nivel de compuestos en partículas con potencial carcinogénico

 
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Omar Amador Muñoz, técnico e integrante del Grupo de Mutagénesis Ambiental del CCA.
Omar Amador Muñoz, técnico e integrante del Grupo de Mutagénesis Ambiental del CCA.

4 de diciembre de 2011

• En el CCA de la UNAM, integrantes del Grupo de Mutagénesis Ambiental, lo diseñaron con el análisis en tres zonas del área metropolitana de la Ciudad de México

Partículas suspendidas, así como su composición orgánica con potencial efecto carcinogénico, que prevalecen en el aire de la capital y su zona metropolitana, son estimadas con un novedoso modelo diseñado en el Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

A partir de la masa de las partículas suspendidas en el aire de muestras colectadas en tres zonas de la capital (Tlalnepantla, la Merced y San Agustín, rumbo a Pachuca), en el laboratorio se determinan compuestos orgánicos que se adhieren a los pulmones, explicó Omar Amador Muñoz, técnico e integrante del Grupo de Mutagénesis Ambiental del CCA.

Amador Muñoz y su colegas Efrén Ospina Noreña y Rafael Villalobos Pietrini, estudian partículas respirables con diámetros menores o iguales a 2.5 µm (micrómetros) (PM2.5), porque disminuyen la eficiencia respiratoria, exacerban la ocurrencia de paros respiratorios y cardiacos, participan en el desarrollo de ateroesclerosis y causan cáncer pulmonar.

Estos efectos dependen de su composición química, como los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) emitidos, en su mayoría, por los cuatro millones de vehículos que transitan diariamente en la ciudad, y cuya importancia radica en sus efectos biológicos, pues forman aductos con el ADN y metabolitos reactivos que producen inflamación y muerte celular; actúan como modificadores endocrinos y son mutagénicos y carcinogénicos.

Además, existen otros compuestos orgánicos que afectan al clima, pues modifican el albedo de las nubes, la generación de la lluvia y la dispersión y absorción de la energía proveniente del Sol, detalló Amador Muñoz.

Análisis y modelación

Para analizar la cantidad y distribución espacio temporal de estos contaminantes en el aire metropolitano, los científicos obtuvieron de las tres zonas de la urbe muestras de PM2.5, que tienen gran capacidad de penetración en las vías respiratorias.

En su laboratorio del CCA, las someten a un tratamiento analítico y al estudio por cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas, técnica que separa a los compuestos orgánicos de interés y detecta y cuantifica a las moléculas ionizadas (con carga eléctrica).

Con el uso de algunos parámetros meteorológicos y contaminantes criterio de la zona noroeste (Tlalnepantla), se logró un modelo de regresión lineal multivariado para estimar PM2.5, materia orgánica y HAP no sólo para esta área, sino para el noreste y centro de la capital. Los datos estimados fueron verificados con los observados en cada sitio, con buenas aproximaciones.

El modelo permite estimar y predecir tendencias a futuro, tras conocer las concentraciones de cada contaminante, y el comportamiento de los parámetros meteorológicos en cada sitio de la metrópoli.

“Es sencillo, ha dado buenos resultados y desarrolla alertas tempranas, predicción de cancerígenos y ubica marcadores de fuentes de emisión”. El trabajo está financiado por la UNAM mediante el proyecto PAPIIT IN116810, concluyó.
Créditos: unam.mx/boletin/711/2011

Obtiene universitaria Premio al Mérito Ecológico 2011

 
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Ana Cecilia Conde Álvarez, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.
Ana Cecilia Conde Álvarez, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.

25 de mayo de 2011

• Ana Cecilia Conde, del CCA, obtuvo el reconocimiento en la categoría de Investigación, por sus aportaciones en el área de cambio climático

Por su destacada trayectoria como académica y formadora de recursos humanos en estudios de cambio climático, y su contribución en el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), institución galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2007, Ana Cecilia Conde Álvarez, obtuvo el Premio al Mérito Ecológico 2011, en la categoría de Investigación, que otorga la secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Básicamente, se reconocen los trabajos que tienen impacto en contrariedades ambientales en México, y “tengo años con proyectos llamados de principio a fin”, destacó la investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

Después de años de realizar análisis rigurosos de física atmosférica, se observaron modificaciones en el clima, y sabemos que a futuro podría haber más; por ello, estamos convencidos que se debe incluir a especialistas de otras disciplinas como biología, geografía y economía, subrayó.

“En mi grupo empezamos a laborar con productores de maíz, y actualmente de café, con el proyecto Vulnerabilidad y capacidad adaptativa de los productores de café en la región central de Veracruz, México, ante los desastres hidrometeorológicos. Éste es un caso interesante porque si se continúa la deforestación, entonces el país contribuye con ese fenómeno global pero, además, se pierde biodiversidad, producción y se agravan los conflictos del suelo y del agua”, apuntó.

Para evitar este deterioro, aseveró la especialista en variabilidad climática, es necesario involucrar a los productores de café; en ese sentido, “nuestra labor no sólo es explicarles qué hacemos, sino buscar alternativas, lograr que tomen conciencia sobre la importancia de los servicios ambientales y que ellos son guardianes de ese bosque mesófilo de montaña, donde crece esa semilla”.

Conde Álvarez recordó que, desde la década de los 90, realiza investigaciones en el área y eso cambió su vida porque le permitió estar en el IPCC, discutir con productores de maíz y café, tomadores de decisiones y especialistas de otras disciplinas.

“Creo que la fortaleza de nuestro trabajo es que no llegamos con todo hecho, sino escuchamos qué les angustia de este problema y entonces hacemos el estudio. De este modo es más fácil crear conciencia”, subrayó la secretaria Académica del CCA.

El Premio

“Recibo este premio con la idea que es producto de un trabajo de grupo, afortunadamente hemos laborado bien, en un ambiente de respeto y colaboración, donde todos aprendemos y construimos conceptos nuevos”, indicó.

El galardón se refleja en ella por ser quien asiste a las conferencias, pero en su equipo “hay gente valiosa que, reciba premios o no, va a modificar la forma de hacer ciencia”.

La Universidad Nacional, prosiguió, hace la diferencia en la forma de indagar y “nosotros no sólo hacemos proyectos que nos dejen dinero, aunque se debe reconocer que su calidad permite generar recursos extraordinarios, pero sin duda, es en el marco crítico del trabajo universitario, donde se genera la interdisciplina y el conocimiento original”.

El premio consiste en un reconocimiento y un estímulo económico para apoyar su investigación en curso. “Pienso invertir la mayor parte en otorgar becas a estudiantes de la Universidad Veracruzana, porque así como es importante que la UNAM sea líder, también es necesario apuntalar la formación de recursos en el lugar donde está el problema”.
Créditos: UNAM-DGCS-309-2011/unam.mx

En los próximos años, la precipitación pluvial en México será seis por ciento menor

 
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Juan Suárez Sánchez advirtió que el aumento en la demanda de agua y el decremento en la lluvia, disminuirán un 14 por ciento el almacenamiento del acuífero para 2015.
Juan Suárez Sánchez advirtió que el aumento en la demanda de agua y el decremento en la lluvia, disminuirán un 14 por ciento el almacenamiento del acuífero para 2015.

5 de abril de 2011

• La disminución será producto del cambio climático, dijo Juan Suárez Sánchez, de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, al impartir una conferencia en el Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM

En los próximos años, se espera una disminución del seis por ciento en la precipitación pluvial de México por efecto del Cambio Climático Global (CCG), señaló Juan Suárez Sánchez, investigador de la Universidad Autónoma de Tlaxcala.

Se calcula que los patrones de precipitación global se alterarán a escalas regionales en el presente siglo. El cambio mermará la renovación del agua subterránea y el impacto sobre los acuíferos afectará a las fuentes superficiales de agua y a los ecosistemas.

“El aumento en la demanda de agua y el decremento en la lluvia, disminuirán un 14 por ciento el almacenamiento del acuífero para 2015”, agregó el científico en la conferencia La disponibilidad de agua y el CCG en la subcuenca del río Zahuapan, Tlaxcala, México.

Invitado por el Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, Suárez Sánchez analizó el impacto del crecimiento poblacional y el CCG en el balance de la subcuenca del Río Zahuapan, en Tlaxcala, y refirió algunas acciones de mitigación ante esta circunstancia.

“Conocemos los efectos del cambio climático en la Tierra y en los ecosistemas más grandes e importantes del mundo. Por ejemplo, la retracción de glaciares ecuatoriales en Perú, Ecuador y Bolivia, o la merma en la disponibilidad de agua de los ríos del sureste asiático.

Sin embargo, a escala local estos cambios no son tan perceptibles y mucho menos lo serán aquellas variables ambientales no tan visibles y medibles, como la reserva acuífera, indicador de la cantidad potencial per cápita de un país, región o cuenca.

Para ello, explicó Suárez Sánchez, se generaron escenarios a partir de un modelo de simulación en WEAP (Water Evaluation and Planning System), con el año 2005 como base para el ajuste respectivo.

En el Salón de Seminarios del CCA, el investigador sostuvo que los resultados mostraron que en la subcuenca se captan 779.6 millones de metros cúbicos al año, de los que 65 por ciento se evapotranspiran, 30 por ciento se escurren, y cinco por ciento, se infiltran.

El consumo anual de agua en Tlaxcala es de 40.2 millones de metros cúbicos, de los que 80 por ciento es para uso doméstico y 20 por ciento para agricultura de riego. Si se mantiene el mismo comportamiento de consumo y crecimiento poblacional, para 2015, la demanda aumentará 27 por ciento respecto del año base.

La reforestación de las zonas erosionadas de la subcuenca del río Zahuapan representaría un incremento del 11 por ciento en el almacenamiento del acuífero para el año 2015 y el tratamiento y uso de aguas residuales para la agricultura de riego, disminuiría en 16 por ciento la demanda para el mismo periodo.

La disponibilidad per cápita pasará de mil 165.34 (año base) a 873.77 metros cúbicos por tlaxcalteca al año

Créditos: UNAM-DGCS-200/2011/unam.mx

Casi 80 por ciento de los fenómenos naturales que causan devastación son metereorológicos

 
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En este 2011, el Día Meteorológico Mundial lleva por tema “El clima y tú”.
En este 2011, el Día Meteorológico Mundial lleva por tema “El clima y tú”.

21 de marzo de 2011

• No es necesario que sean más intensos para que aumenten las afectaciones, pues los asentamientos humanos han ocupado espacios donde antes había otros entornos naturales, explicó Enrique Azpra Romero, del CCA de la UNAM
• El 23 de marzo se conmemora el Día Meteorológico Mundial, que en 2011 lleva por tema El clima y tú

De todos los fenómenos naturales que causan devastación y víctimas, casi 80 por ciento se debe a factores meteorológicos y climáticos, afirmó Enrique Azpra Romero, académico del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), cada año, los desastres relacionados con peligros meteorológicos, hidrológicos y climáticos causan significativas pérdidas de vidas, además de detrimentos económicos y sociales que pueden durar años.

Entre 1980 y 2005, ejemplificó, cerca de siete mil 500 catástrofes naturales alrededor del mundo provocaron el deceso de más de dos millones de personas y mermas patrimoniales estimadas en más de 1.2 trillones de dólares.

El 90 por ciento del total de esos fenómenos, y 75 por ciento de los daños económicos, fueron derivados de sequías, inundaciones, ciclones tropicales, tormentas, temperaturas extremas, deslizamientos de tierra e incendios, entre otros.

De ahí la importancia de conmemorar el 23 de marzo el Día Meteorológico Mundial, que en 2011 lleva por tema “El clima y tú”, refirió el universitario.

Aunque suena sencilla, la frase refleja lo que se padece cada vez más alrededor del mundo. Ejemplo de ello es que 2010 ha sido uno de los tres años más calientes desde que existen registros de temperatura.

“Se trata de lo que podemos hacer para que no se modifique tanto el clima debido a nuestras actividades, y darnos cuenta de la relación que tiene con nosotros”.

Inundaciones y ciclones tropicales afectan al territorio nacional anualmente, porque México está rodeado por océanos; además, en invierno, la llegada de masas de aire provenientes del norte del hemisferio puede causar nevadas o fríos muy intensos.

Las sequías también producen daños; sin sistemas de riego “estamos sujetos a los vaivenes de las precipitaciones”, abundó el experto.

Sin embargo, no es necesario que los fenómenos naturales sean más intensos para que aumenten los perjuicios, aclaró Azpra, pues los asentamientos humanos han ocupado espacios donde antes había otros entornos naturales, como cuencas lacustres. Es el caso del huracán Alex, en Monterrey, donde se invadió el lecho de un río, ejemplificó.

Con la cooperación internacional, hoy se cuenta con mejores herramientas para hacer pronósticos adecuados, destacó. Se tiene información y modelos físico-matemáticos, así como personal capacitado para hacer una interpretación de los resultados y emitir datos útiles para la población.

Día Meteorológico Mundial

En este contexto, recordó que el Día Meteorológico Mundial se conmemora el 23 de marzo, porque en 1950 se acordó establecer la OMM para que los países compartieran su información al respecto.

Así, se sustituyó a una antigua agrupación llamada Organización Meteorológica Internacional, que se declaró desparecida en 1951, año en que la OMM pasó a formar parte de la ONU como uno más de sus organismos especializados.

Al hablar de la importancia de compartir esos datos, Enrique Azpra expuso que la mitad del año México está afectado por fenómenos de latitudes tropicales, y la otra mitad, de latitudes medias.

“Si no tuviéramos información de regiones más al norte, en invierno sería difícil pronosticar las invasiones de aire frío, o si en verano no contáramos con las observaciones de naciones caribeñas, se dificultaría pronosticar la llegada de huracanes”, añadió.

Además, mencionó, la Organización ha diseñado un sistema de vigilancia mundial apoyado con satélites.

Por último, dijo que pequeñas acciones individuales como el ahorro de agua y energía, la recarga de acuíferos en áreas verdes y la siembra de árboles, contribuyen a la preservación del entorno. “Dañarlo, tarde o temprano se nos va a revertir”.

Créditos: UNAM-DGCS-166-2011/unam.mx