Tag Archives: catástrofes

Casi 80 por ciento de los fenómenos naturales que causan devastación son metereorológicos

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

En este 2011, el Día Meteorológico Mundial lleva por tema “El clima y tú”.
En este 2011, el Día Meteorológico Mundial lleva por tema “El clima y tú”.

21 de marzo de 2011

• No es necesario que sean más intensos para que aumenten las afectaciones, pues los asentamientos humanos han ocupado espacios donde antes había otros entornos naturales, explicó Enrique Azpra Romero, del CCA de la UNAM
• El 23 de marzo se conmemora el Día Meteorológico Mundial, que en 2011 lleva por tema El clima y tú

De todos los fenómenos naturales que causan devastación y víctimas, casi 80 por ciento se debe a factores meteorológicos y climáticos, afirmó Enrique Azpra Romero, académico del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), cada año, los desastres relacionados con peligros meteorológicos, hidrológicos y climáticos causan significativas pérdidas de vidas, además de detrimentos económicos y sociales que pueden durar años.

Entre 1980 y 2005, ejemplificó, cerca de siete mil 500 catástrofes naturales alrededor del mundo provocaron el deceso de más de dos millones de personas y mermas patrimoniales estimadas en más de 1.2 trillones de dólares.

El 90 por ciento del total de esos fenómenos, y 75 por ciento de los daños económicos, fueron derivados de sequías, inundaciones, ciclones tropicales, tormentas, temperaturas extremas, deslizamientos de tierra e incendios, entre otros.

De ahí la importancia de conmemorar el 23 de marzo el Día Meteorológico Mundial, que en 2011 lleva por tema “El clima y tú”, refirió el universitario.

Aunque suena sencilla, la frase refleja lo que se padece cada vez más alrededor del mundo. Ejemplo de ello es que 2010 ha sido uno de los tres años más calientes desde que existen registros de temperatura.

“Se trata de lo que podemos hacer para que no se modifique tanto el clima debido a nuestras actividades, y darnos cuenta de la relación que tiene con nosotros”.

Inundaciones y ciclones tropicales afectan al territorio nacional anualmente, porque México está rodeado por océanos; además, en invierno, la llegada de masas de aire provenientes del norte del hemisferio puede causar nevadas o fríos muy intensos.

Las sequías también producen daños; sin sistemas de riego “estamos sujetos a los vaivenes de las precipitaciones”, abundó el experto.

Sin embargo, no es necesario que los fenómenos naturales sean más intensos para que aumenten los perjuicios, aclaró Azpra, pues los asentamientos humanos han ocupado espacios donde antes había otros entornos naturales, como cuencas lacustres. Es el caso del huracán Alex, en Monterrey, donde se invadió el lecho de un río, ejemplificó.

Con la cooperación internacional, hoy se cuenta con mejores herramientas para hacer pronósticos adecuados, destacó. Se tiene información y modelos físico-matemáticos, así como personal capacitado para hacer una interpretación de los resultados y emitir datos útiles para la población.

Día Meteorológico Mundial

En este contexto, recordó que el Día Meteorológico Mundial se conmemora el 23 de marzo, porque en 1950 se acordó establecer la OMM para que los países compartieran su información al respecto.

Así, se sustituyó a una antigua agrupación llamada Organización Meteorológica Internacional, que se declaró desparecida en 1951, año en que la OMM pasó a formar parte de la ONU como uno más de sus organismos especializados.

Al hablar de la importancia de compartir esos datos, Enrique Azpra expuso que la mitad del año México está afectado por fenómenos de latitudes tropicales, y la otra mitad, de latitudes medias.

“Si no tuviéramos información de regiones más al norte, en invierno sería difícil pronosticar las invasiones de aire frío, o si en verano no contáramos con las observaciones de naciones caribeñas, se dificultaría pronosticar la llegada de huracanes”, añadió.

Además, mencionó, la Organización ha diseñado un sistema de vigilancia mundial apoyado con satélites.

Por último, dijo que pequeñas acciones individuales como el ahorro de agua y energía, la recarga de acuíferos en áreas verdes y la siembra de árboles, contribuyen a la preservación del entorno. “Dañarlo, tarde o temprano se nos va a revertir”.

Créditos: UNAM-DGCS-166-2011/unam.mx

Más de 50 por ciento de las catástrofes del país de deben a inundaciones, huracanes y sequías

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

Falta de planeación y de medidas de mitigación, drenajes obsoletos y rectos que aumentan la presión del agua, y la obstrucción de coladeras y ductos con basura, algunas de las causas de inundaciones, señaló Oralia Oropeza Orozco, del IGg.
Falta de planeación y de medidas de mitigación, drenajes obsoletos y rectos que aumentan la presión del agua, y la obstrucción de coladeras y ductos con basura, algunas de las causas de inundaciones, señaló Oralia Oropeza Orozco, del IGg.

30 de julio de 2010

• Esos fenómenos hidrometeorológicos, junto con heladas, granizadas, ondas frías y de calor afectan cada año a la población, sus bienes y entorno, dijo Oralia Oropeza Orozco, del IGg de la UNAM
• En la zona metropolitana, Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Chalco, Ecatepec y Naucalpan son los sitios más afectados

Más del 50 por ciento de las catástrofes que ocurren cada año en el país es causado por fenómenos hidrometeorológicos como inundaciones, huracanes, otros tipos de lluvias torrenciales y sequías, afirmó Oralia Oropeza Orozco, investigadora del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM.

En ese grupo de fenómenos también se incluyen granizadas, nevadas, ondas frías y de calor, que afectan considerablemente a la población, sus bienes y entorno, señaló la académica adscrita al Departamento de Geografía Física.

“Ocurren inundaciones grandes, donde el nivel del agua alcanza más de un metro de alto, que ponen en peligro la vida de las personas, pero otras, de unos 15 centímetros, son suficientes para causar daños materiales como la pérdida de muebles y refrigeradores, que afectan seriamente la economía de las familias”, dijo.

Aunque no existe una medida oficial para identificar el alcance de la acumulación de agua de lluvias, se considera encharcamiento a un tirante del líquido de 10 a 15 centímetros de alto, mientras que un nivel de 25 a 30 centímetros, es una inundación, acotó.

Los principales daños ocasionados por las inundaciones se deben a que grupos humanos, generalmente marginados, habitan en viviendas inadecuadas, en zonas de riesgo como costas, riberas y áreas de deslave.

“Entre las causas figuran la falta de planeación y de medidas de mitigación, los drenajes obsoletos y rectos que aumentan la presión del agua, y la obstrucción de coladeras y ductos con basura”, reconoció.

Zonas de riesgo

Coautora de varios mapas sobre regiones propensas a inundaciones, que forman parte del Atlas Nacional de México del IGg, Oropeza Orozco recordó que los sitios de mayor riesgo en el país son el Distrito Federal, Estado de México, Nuevo León, Jalisco, Tabasco, Baja California y Veracruz, así como la costa de Chiapas, y la costa y valles de Oaxaca, Guerrero, Puebla y Campeche.

“En la Ciudad de México las delegaciones que más se inundan son Iztapalapa y Gustavo A. Madero, y en la zona metropolitana los municipios de Chalco, Ecatepec y Naucalpan”, indicó.

En un estudio sobre la frecuencia de esos desastres por entidad, la universitaria encontró que, entre 1970 y 2004, el Estado de México, Distrito Federal, Veracruz y Chiapas alcanzaron los valores más altos, con 202, 196, 194 y 106 inundaciones, respectivamente.

Agua de mayo a octubre

También, descubrió que la distribución mensual de inundaciones muestra que, en promedio, de mayo a octubre se presenta el mayor número de eventos (de 100 a más de 500), mientras en agosto hay un ligero descenso, quizá asociado a la sequía de medio verano o canícula.

En la época invernal, enero y febrero son los meses donde más se presentan inundaciones, aunque no rebasan las 100. Por otra parte, de los dos mil 443 municipios del país, 635 de ellos (el 25.9 por ciento) tienen registro de una a más de 40 inundaciones entre 1970 y 2004. Las jurisdicciones que han sido afectadas se distribuyen tanto en las costas como tierra adentro.

Entre las que han tenido más eventos se encuentran Ecatepec y Naucalpan, en el Estado de México (con 43 y 32, respectivamente); Acapulco, Guerrero (38); Tijuana, Baja California (31); Guadalajara, Jalisco (28); Iztapalapa, Distrito Federal (26); Tapachula, Chiapas (25); Monterrey, Nuevo León (24), y Torreón, Coahuila (23).

Entre las medidas de prevención para evitar las inundaciones en temporada de lluvias, la investigadora recomendó la construcción de diques y canales, la reducción de la deforestación y erosión del suelo, así como la aplicación de un plan de prevención con enfoque científico que considere las condiciones territoriales, ambientales y sociales de cada región vulnerable del país.

Créditos: UNAM. DGCS -452/unam.mx

Viviendas bien edificadas y educación civil, reducen catástrofes en un terremoto

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

• La mejor protección ante un sismo es habitar en edificios que respeten las reglas de construcción, dijo Ma

Mario Ordaz Schroeder, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM.
Mario Ordaz Schroeder, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

rio Ordaz Schroeder, del Instituto de Ingeniería

La reducción de las catástrofes a consecuencia de un sismo está directamente relacionada con viviendas bien construidas. En Haití, ante el terremoto de magnitud 7.0 ocurrido del 12 de enero, no existía normatividad en la materia, dijo Mario Ordaz Schroeder, investigador del Instituto de Ingeniería (II) de la UNAM.

“En cambio, en Chile, donde el terremoto de magnitud 8.8 ocurrido el 27 de febrero ocasionó una liberación de energía 600 veces mayor a la de Haití, la estricta reglamentación y la educación civil, redujeron los daños a más de 600 víctimas”, añadió.

Ordaz reconoció que en el caso de la isla caribeña también contribuyó que el epicentro fue muy somero, a una profundidad de 10 a 15 kilómetros bajo Puerto Príncipe, su urbe más poblada.

En tanto, en Chile, el epicentro se ubicó a más de 40 kilómetros de profundidad, y los mayores efectos ocurrieron en Concepción y no en Santiago, la ciudad capital con mayor número de habitantes.

Por su parte, Luis Quintanar Robles, jefe del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM, señaló que en el mundo ocurren cada año más de 15 eventos sísmicos de magnitud mayor a 7.0.

“La mayoría sucede en la frontera entre placas tectónicas, como en el caso de Haití, donde hubo un choque entre la Placa del Caribe, que se movió hacia el este, y la de Norteamérica, que lo hizo hacia el oeste”, ejemplificó.

En el caso de Chile, donde históricamente han ocurrido la mayoría de los temblores de mayor magnitud en el mundo, participaron cinco placas tectónicas que se ubican en esa región.

Los investigadores Mario Ordaz y Luis Quintanar participaron en la “Mesa redonda sobre impactos de los sismos y medidas preventivas”, que se realizó en el auditorio Alberto Barajas Celis de la Facultad de Ciencias (FC).

México, rompecabezas tectónico

Luis Quintanar recordó que México es un país sísmico que tiene bajo su suelo cinco placas tectónicas y fallas activas dentro del Eje Neo-Volcánico.

La mayor parte del territorio mexicano se encuentra sobre la Placa de Norteamérica, que contiene a toda esa región, a parte del océano Atlántico y de Asia.

La península de Baja California está sobre la Placa del Pacífico, en la que se ubica el estado de California, en Estados Unidos, y gran parte del Océano Pacífico.

El sur de Chiapas está sobre la Placa del Caribe, que también contiene a gran parte de las islas de la zona y las naciones de Centroamérica.

Otras dos placas, más pequeñas, conforman el rompecabezas tectónico de México, Cocos y Rivera. Ambas, están bajo el Océano Pacífico.

Sobre las medidas de prevención necesarias en los países sísmicos, Mario Ordaz destacó la identificación del riesgo, la existencia de profesionales de la construcción, las adecuadas tradiciones constructivas, la existencia y aplicación de reglamentos de construcción y el uso de mecanismos de transferencia de riesgo, a cargo de las compañías aseguradoras.

Créditos: UNAM. DGCS-221/ unam.mx