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UNIVERSITARIA INDAGA LA RESISTENCIA DE LAS PLANTAS A BAJAS TEMPERATURAS

 
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plantasbajocero21 de julio de 2014

En el mundo los productores agrícolas reportan millones de dólares de pérdidas en sus cultivos a causa de las bajas temperaturas producidas por las heladas. Cada año las cosechas de agricultores mexicanos resultan afectadas por estos fenómenos climáticos.

En Tamaulipas, por ejemplo, entre noviembre y diciembre del año pasado los frentes fríos afectaron más de 30 mil hectáreas de sembradíos, con una merma estimada en 300 millones de pesos, de acuerdo a reportes de la delegación estatal de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Dora Luz Cano Ramírez, estudiante de la maestría en Ciencias Bioquímicas de la UNAM, indaga los mecanismos utilizados por las plantas para resistir bajas temperaturas, conocimiento útil en el desarrollo de semillas resistentes al frío, una línea de investigación poco explorada a nivel mundial.

En sus trabajos observó que los esfingolípidos, abundantes en la membrana de las células vegetales, funcionan como moléculas estructurales involucradas en la percepción de temperatura, así como señalizadores en el proceso de adaptación al frío. Así, las plantas modifican la composición y propiedades físicas de sus membranas celulares para sobrevivir a cambios climáticos.

A futuro, con la aplicación de este conocimiento básico los agricultores tendrían acceso a semillas para sembrar plantas resistentes a nevadas y heladas, con el fin de reducir daños en los cultivos sensibles al frío y evitar las pérdidas en la producción, comentó la galardonada con la beca Carl Storm International Diversity Fellowship.

Vigías del clima

Una helada es la ocurrencia de una temperatura del aire de cero grados centígrados (0°C) o inferior, medida a una altura de entre 1.25 y dos metros por encima del nivel del suelo. La congelación ocurre si el agua dentro de la planta pasa de líquido a hielo. Esto puede o no dañar el tejido, según la tolerancia adquirida o inherente de cada especie vegetal.

Un evento de esa naturaleza se convierte en congelación al formarse hielo dentro o fuera de las células vegetales, reiteró, y el deterioro ocurre si se dañan las estructuras membranales y se deshidratan las células, lo que conduce a su muerte, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

El grupo de investigación al que pertenece la universitaria analiza la contribución de los esfingolípidos en distintas funciones estructurales y de señalización celular en las plantas en condiciones adversas, como el ataque de agentes patógenos o bajas temperaturas.

Con la asesoría de Marina Gavilanes-Ruiz, investigadora del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Química, “estudiamos cómo las plantas son capaces de “sensar”, transmitir y adaptarse a cambios de temperatura en su entorno, lo que les permite sobrevivir a modificaciones climáticas”.

Se trata de conocer, con exactitud, el “cableado” desde el exterior de las plantas, hasta el núcleo de las células que las forman y lo que sucede en la membrana de estas últimas para adaptarse al frío. Los trabajos son necesarios para comprender el fenómeno y después aplicarlo en la industria y el campo, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-416-2014

ÚNICO EN SU TIPO, PROGRAMA DE TRABAJADORES AGRÍCOLAS TEMPORALES MÉXICO-CANADÁ

 
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programaagricolaEl Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales México-Canadá (PTAT), iniciado en 1974, es un modelo único en su género; ha dado buenos resultados, con unos 20 mil participantes cada año, señalaron Sara Hradecky, embajadora de Canadá en México, y Ana Luisa Fajer Flores, directora general para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

Al participar en la ceremonia inaugural del Coloquio Internacional México-Canadá, 70 años de relaciones diplomáticas: una conmemoración, Hradecky destacó que la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) marcó un momento crucial en las relaciones entre México y Canadá, no sólo en comercio, sino también en el intercambio académico.

En el acto, organizado por el Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, en colaboración con la SRE, la Coordinación de Difusión Cultural (mediante la Dirección de Teatro) y la Facultad de Estudios Superiores Aragón, comentó que este año es especial en la historia de las relaciones bilaterales, pues se celebran 20 años de la entrada en vigor del TLCAN, 40 del PTAT y 10 de la alianza entre ambas naciones.

En las últimas dos décadas hemos visto cambios en nuestra relación comercial, se pasó del simple intercambio mutuo de bienes, a la creación de una plataforma integrada de producción conjunta. “Sin embargo, no podemos pasar por alto que tenemos muchos retos por delante, debemos ser conscientes de que aún no terminamos el trabajo para que nuestras economías estén a la vanguardia de la innovación, en un mundo cada vez más competitivo”, abundó.

En su reciente visita a México, el primer ministro canadiense, Stephen Harper, declaró su compromiso de colaborar más en educación superior e innovación, herramientas clave para fortalecer la relación bilateral, refirió.

En su intervención, Fajer Flores consideró que las inversiones entre ambas naciones han crecido significativamente; “Canadá es la cuarta fuente de inversión extranjera directa para México, después de Estados Unidos, Países Bajos y España”.

Nuestra nación firmó el Tercer Plan de Acción Conjunto 2014-2016 y seguiremos con el trabajo para fortalecer la infraestructura consular mexicana en Canadá.

Al inaugurar el encuentro, Gerardo Torres Salcido, secretario Técnico de Investigación y Vinculación de la Coordinación de Humanidades, resaltó la importancia de este tipo de encuentros, pues permiten fortalecer las relaciones académicas y culturales, más allá de los aspectos económicos.

Créditos:UNAM-DGCS-153-2014

INDAGAN DESDE LA AGROGENÓMICA LA RELACIÓN ENTRE PLANTAS DE CULTIVO Y SUS PATÓGENOS

 
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agrogenomasCon la combinación de las ciencias agrícolas y la genómica, académicos de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad León de la UNAM indagan la relación entre las plantas de cultivo y sus patógenos.

Realizan su trabajo en el laboratorio de investigación de la licenciatura en Ciencias Agrogenómicas, una instalación que funciona también como laboratorio de enseñanza para los alumnos de la naciente carrera universitaria, en marcha desde agosto de 2013.

“Las instalaciones fueron creadas para hacer investigación de vanguardia en el campo de la genómica –relacionado con las ciencias agrícolas– y estudiar los mecanismos moleculares de resistencia y susceptibilidad que tienen las plantas a fin de defenderse de sus patógenos”, explicó en entrevista Julio Vega Arreguín, fundador (junto con su colega Harumi Shimada Beltrán) del laboratorio y de la nueva carrera e impulsor de un novedoso modelo de enseñanza.

Desde las etapas iniciales, la licenciatura combina docencia e investigación como dos fases de la instrucción. “Promovemos un modelo innovador donde la característica central es el fuerte vínculo con la investigación. Desde que ingresan, los alumnos participan en proyectos que se hacen en laboratorio”, precisó el biólogo y doctor en biología molecular de plantas.

Soluciones sustentables para el campo

Al combinar las ciencias agrícolas y la genómica, académicos y alumnos escudriñan el funcionamiento de los genes y su lenguaje para explorar las relaciones de las plantas con diversos parásitos y con microorganismos benéficos, como los que participan en la fijación del nitrógeno.

También buscan soluciones biológicas sustentables con el objetivo de tratar plagas de cultivos fundamentales como jitomate, aguacate, papa y chile; así, sustituyen el uso de agroquímicos contaminantes que afectan el medio ambiente.

“El laboratorio se fundó, junto con la licenciatura, con líneas de investigación basadas en la interacción entre plantas y patógenos. Trabajamos con genómica funcional para identificar los genes que participan en esta interacción. Esto nos ayuda a saber cuáles son importantes, a nivel molecular, para que se establezca la infección o resistencia”, explicó.

Conocer los genes relevantes permitirá a los científicos trasladar el mecanismo de resistencia de algunas plantas a otras de interés agrícola que son susceptibles a parásitos y pueden ser devastadas.

“Se calcula que aproximadamente el 15 por ciento de la producción mundial de alimentos se pierde a causa de patógenos”, resaltó.

Oomicetos en estudio

Entre los agentes que dañan los sembradíos destacan virus, bacterias, hongos, insectos, nemátodos y oomicetos, grupo con el que trabajan actualmente en la ENES León. “Morfológicamente, los oomicetos se parecen a los hongos, pero son organismos evolutivamente distantes de éstos y representan un gran problema para plantaciones de papa, jitomate y chile, entre otras”.

Un oomiceto considerado como patógeno clásico es Phytophthora infestans, causante de la llamada “hambruna de la papa” –ocurrida en Irlanda en 1847–; esta plaga ocasionó la migración de cerca de un millón de irlandeses a Estados Unidos por la falta de comida.

“Su alimentación y economía dependía de ese cultivo, así que provocó devastación y la muerte por hambre a aproximadamente un millón de personas”, apuntó.

Actualmente, afecta sembradíos de papa y jitomate en nuestro país, de ahí la importancia de estudiar sus mecanismos de infección a fin de encontrar soluciones basadas en las ciencias agrogenómicas.

Otro oomiceto que también estudian los universitarios es la especie Phytophthora capsici, quedaña el chile, jitomate, calabaza y berenjena, especialmente en México, Estados Unidos y España. “Aquí ha producido grandes estragos en Guanajuato, Aguascalientes, Zacatecas, Sinaloa y Querétaro”, abundó.

Un patógeno más que se comienza investigar a nivel agrogenómico es Phytophthora cinnamomi, que impacta en el aguacate (uno de los cultivos más importantes de exportación), que se produce especialmente en Michoacán.

“Con el uso del sistema planta-oomiceto hemos desarrollado una estrategia de silenciamiento de genes del patógeno a través de la planta hospedera. Esta tecnología la usamos para acelerar el descubrimiento y análisis funcional de genes efectores que son fundamentales para establecer la interacción entre el patógeno y la planta”, finalizó Vega Arreguín.

Créditos: UNAM-DGCS-109-2014

ENVEJECIMIENTO RURAL, UN RETO PARA MÉXICO

 
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Ante el envejecimiento de la población dedicada a las actividades agrícolas, fenómeno demográfico que se agudiza por el abandono y desmantelamiento del campo y la emigración de los jóvenes, México enfrenta el reto de diseñar políticas públicas que incentiven la producción para el rescate de tierras improductivas y la creación de paraestatales dedicadas al sector, consideró Óscar Gerardo Hernández Lara, alumno del programa de doctorado en Geografía de la UNAM.
La edad promedio de los ejidatarios y pequeños propietarios es de 65 años; sus hijos y nietos no están interesados en continuar con estas tareas, debido a la escasa remuneración y emigran a Estados Unidos o Canadá. Al volver, establecen pequeños negocios, ajenos a la actividad agrícola, explicó.
En el trabajo Geografía del envejecimiento en la zona metropolitana Puebla-Tlaxcala, refiere que durante sus estudios de maestría observó que los campesinos cuentan con edades avanzadas, mientras que la población que podría dedicarse a estas tareas aspira a trabajar en las ciudades del país o en el extranjero, en actividades industriales o del sector terciario. Esto implica un riesgo para la seguridad y soberanía alimentarias, advirtió.
El proceso coincide con el desmantelamiento y abandono del ámbito rural desde hace tres décadas, la falta de políticas públicas, de programas y de paraestatales de apoyo, la caída de la producción, el incremento en las importaciones de alimentos y las limitaciones y restricciones en los apoyos para los productores, puntualizó.
Envejecimiento
El envejecimiento es un fenómeno demográfico mundial, con desfase entre países desarrollados, subdesarrollados y en desarrollo. En Europa, la transición es evidente en Francia y España, donde la población de personas de la tercera edad supera a la de jóvenes y niños.
En México, la pirámide poblacional se modificará gradualmente hacia el año 2050, por el aumento en la esperanza de vida y la decisión de las parejas de no tener hijos. La población de cero a 14 años se reducirá hasta ser menor que la de 25 años. En 2002, refirió, la edad promedio del campesinado era de 52 años.
Hernández Lara indicó que ante la falta de interés en la agricultura, debido a la reestructuración en el sector y la escasez de oportunidades laborales, de vivienda y servicios en zonas rurales, se registran movimientos migratorios hacia otros municipios urbanos, entidades federativas o a Estados Unidos y Canadá.
En primera instancia, los jóvenes que residen en el campo eligen trabajar en áreas urbanas cercanas a sus comunidades y no dedicarse a las tierras que heredan de padres o abuelos, mismas que venden o rentan, cambian el uso de suelo a habitacional o establecen un negocio en la propiedad, detalló.
El panorama es desalentador si habitan en ciudades o emigran al extranjero, porque los terrenos son abandonados, lo que reduce su precio en el mercado de tierras (legalizados a partir de la reforma al artículo 27 constitucional, en vigor desde 1992).
Esto favorece la entrada de empresas transnacionales dedicadas a la agroindustria, que comprarían tierras baratas para fomentar el uso de transgénicos, con el argumento de lograr producciones a gran escala para garantizar la seguridad alimentaria del país, sostuvo.
Estrategia
En este contexto, se requiere la participación de arquitectos, diseñadores industriales, agrónomos, planificadores, geógrafos, sociólogos, antropólogos y etnógrafos que desarrollen infraestructura rural adecuada para la población de la tercera edad.
Además, se necesitan esquemas para transformar las tareas del campo en una actividad económica atractiva y bien remunerada para los jóvenes. Para lograrlo, es necesario impulsar la educación rural, a fin de enseñar a los niños a trabajar la tierra y fomentar el arraigo e identidad con sus comunidades.
El desinterés en el ámbito educativo está relacionado con un modelo económico que trastoca las esferas de la sociedad. En las escuelas rurales ya no interesan las labores agrícolas, al sólo instruir a los menores en el uso de máquinas para que sean trabajadores competitivos en las empresas o como obreros en talleres, entre otras actividades que se consideran más productivas, sostuvo.
A nivel federal es necesario establecer empresas paraestatales que apoyen la producción y comercialización. Actualmente, los programas son asistenciales y selectivos al destinar los recursos con criterios muy estrictos, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-768-2013

envejecimientoruralAnte el envejecimiento de la población dedicada a las actividades agrícolas, fenómeno demográfico que se agudiza por el abandono y desmantelamiento del campo y la emigración de los jóvenes, México enfrenta el reto de diseñar políticas públicas que incentiven la producción para el rescate de tierras improductivas y la creación de paraestatales dedicadas al sector, consideró Óscar Gerardo Hernández Lara, alumno del programa de doctorado en Geografía de la UNAM.

La edad promedio de los ejidatarios y pequeños propietarios es de 65 años; sus hijos y nietos no están interesados en continuar con estas tareas, debido a la escasa remuneración y emigran a Estados Unidos o Canadá. Al volver, establecen pequeños negocios, ajenos a la actividad agrícola, explicó.

En el trabajo Geografía del envejecimiento en la zona metropolitana Puebla-Tlaxcala, refiere que durante sus estudios de maestría observó que los campesinos cuentan con edades avanzadas, mientras que la población que podría dedicarse a estas tareas aspira a trabajar en las ciudades del país o en el extranjero, en actividades industriales o del sector terciario. Esto implica un riesgo para la seguridad y soberanía alimentarias, advirtió.

El proceso coincide con el desmantelamiento y abandono del ámbito rural desde hace tres décadas, la falta de políticas públicas, de programas y de paraestatales de apoyo, la caída de la producción, el incremento en las importaciones de alimentos y las limitaciones y restricciones en los apoyos para los productores, puntualizó.

Envejecimiento

El envejecimiento es un fenómeno demográfico mundial, con desfase entre países desarrollados, subdesarrollados y en desarrollo. En Europa, la transición es evidente en Francia y España, donde la población de personas de la tercera edad supera a la de jóvenes y niños.

En México, la pirámide poblacional se modificará gradualmente hacia el año 2050, por el aumento en la esperanza de vida y la decisión de las parejas de no tener hijos. La población de cero a 14 años se reducirá hasta ser menor que la de 25 años. En 2002, refirió, la edad promedio del campesinado era de 52 años.

Hernández Lara indicó que ante la falta de interés en la agricultura, debido a la reestructuración en el sector y la escasez de oportunidades laborales, de vivienda y servicios en zonas rurales, se registran movimientos migratorios hacia otros municipios urbanos, entidades federativas o a Estados Unidos y Canadá.

En primera instancia, los jóvenes que residen en el campo eligen trabajar en áreas urbanas cercanas a sus comunidades y no dedicarse a las tierras que heredan de padres o abuelos, mismas que venden o rentan, cambian el uso de suelo a habitacional o establecen un negocio en la propiedad, detalló.

El panorama es desalentador si habitan en ciudades o emigran al extranjero, porque los terrenos son abandonados, lo que reduce su precio en el mercado de tierras (legalizados a partir de la reforma al artículo 27 constitucional, en vigor desde 1992).

Esto favorece la entrada de empresas transnacionales dedicadas a la agroindustria, que comprarían tierras baratas para fomentar el uso de transgénicos, con el argumento de lograr producciones a gran escala para garantizar la seguridad alimentaria del país, sostuvo.

Estrategia

En este contexto, se requiere la participación de arquitectos, diseñadores industriales, agrónomos, planificadores, geógrafos, sociólogos, antropólogos y etnógrafos que desarrollen infraestructura rural adecuada para la población de la tercera edad.

Además, se necesitan esquemas para transformar las tareas del campo en una actividad económica atractiva y bien remunerada para los jóvenes. Para lograrlo, es necesario impulsar la educación rural, a fin de enseñar a los niños a trabajar la tierra y fomentar el arraigo e identidad con sus comunidades.

El desinterés en el ámbito educativo está relacionado con un modelo económico que trastoca las esferas de la sociedad. En las escuelas rurales ya no interesan las labores agrícolas, al sólo instruir a los menores en el uso de máquinas para que sean trabajadores competitivos en las empresas o como obreros en talleres, entre otras actividades que se consideran más productivas, sostuvo.

A nivel federal es necesario establecer empresas paraestatales que apoyen la producción y comercialización. Actualmente, los programas son asistenciales y selectivos al destinar los recursos con criterios muy estrictos, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-768-2013

Se esperan alternativas de solución al campo mexicano en el Congreso Nacional de la AMER

 
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24 de mayo de 2011

Con la idea de exponer alternativas de solución a las diversas problemáticas que aquejan actualmente al campo mexicano se llevará a cabo el Octavo Congreso Nacional Campesinos y Procesos Rurales. Diversidad, Disputas y Alternativas a partir de este martes 24 en el Edificio Carolino de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Isabel Mora Ledesma, presidenta de la Asociación Mexicana de Estudios Rurales (AMER), institución convocante, señaló que uno de los objetivos fundamentales del evento es promover la discusión sobre los distintos fenómenos que afectan el desarrollo del campo mexicano, pero sobre todo, proponer soluciones que le devuelvan su viabilidad.

En el congreso, dividido en 10 ejes temáticos, se realizarán 120 mesas de trabajo en las que se presentarán 542 ponencias, con la participación de mil 60 investigadores de todo el país. Además, en este marco se prevé la presentación de 15 libros.

Los temas a discutir serán: Globalización y sistemas agroalimentarios, cambios tecnológicos y alternativas sociales; Educación, saberes locales y formación para el desarrollo rural; Estado, políticas públicas y respuestas sociales, y Actores sociales: estrategias y modos de vida.

Así también se analizarán: Migración y trabajo; Pueblos indios, autonomías y derechos; Movimientos y organizaciones sociales; Configuraciones rurales, territorio y regiones; Recursos naturales, sustentabilidad y patrimonio cultural, y además, Teoría y metodología de los estudios rurales.

La también investigadora del Colegio de San Luis expuso que un aspecto a destacar del congreso es la participación de 12 organizaciones campesinas, de las cuales la mitad proviene de Puebla, y el resto de los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Tlaxcala.

Kim Sánchez Saldaña, vicepresidenta de la AMER, y también académica de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, remarcó que con la participación de estas organizaciones se pretende dejar de ver a los campesinos como sujetos dependientes:

“Ya que ellos son protagonistas fundamentales, sabedores del cuidado de su entorno ambiental, que conocen nuevas técnicas de cultivo, que combinan con sus saberes tradicionales, pero que requieren de apoyos crediticios, de comercialización, y de políticas públicas orientadas a su realidad”.

Agregó que entre las instituciones educativas participantes destacan la UNAM, la BUAP, la Universidad Autónoma de Zacatecas, así como centros de investigación como el Colegio de Michoacán, el Colegio de la Frontera Norte, además de universidades privadas como la Iberoamericana y la UDLA.

En esta ocasión, el país invitado será Cuba, con cuya presencia se pretende ofrecer un panorama sobre la situación del campo en esa nación caribeña y las alternativas que ha desarrollado para proveer de alimentos a su población.

Durante el Octavo Congreso Nacional Campesinos y Procesos Rurales. Diversidad, Disputas y Alternativas se premiará a las mejores tesis sobre el campo mexicano de licenciatura, maestría y doctorado.