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Los jóvenes, la población más expuesta a la gonorrea.

 
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7 de Enero del 2013
La infección por Neisseria gonorrhoeae, bacteria que produce una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes, se ha convertido en un verdadero problema de salud pública.
Cada vez es más difícil recomendar tratamientos efectivos, dados los múltiples mecanismos de resistencia desarrollados por el patógeno.
La alta invulnerabilidad de la bacteria que produce la gonorrea, Neisseria gonorrhoeae o gonococo, preocupa cada vez más a la medicina. Los tratamientos con quinolona y azitromicina están a punto de desaparecer por su poca efectividad. Ahora la esperanza está puesta en el uso de cefalosporinas de tercera generación, como una recomendación de primer orden, pues reportan una resistencia inferior al 1%.
“Este microorganismo muta con el tiempo y evade la eficiencia de los fármacos, lo que impide su eliminación y permite su propagación. Lo preocupante es que la industria farmacéutica no ha hecho grandes avances en el tema”, asegura Edith Ángel Müller, profesora del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá.
El grupo de antibióticos de gran espectro conocido como quinolonas surgió como una gran alternativa para el manejo de estas infecciones. Sin embargo, durante la década de los noventa, el gonococo desarrolló defensas rápidamente para estos fármacos y alcanzó un alarmante 77% de inmunidad en algunas partes del mundo. Esto llevó a su retiro del mercado.
Asimismo, según algunos reportes médicos, el microorganismo está bloqueando los niveles de eficacia de la azitromicina. Y, aunque los casos no se encuentran documentados, se considera que la resistencia va en aumento. Este fármaco también se prescribe, en dosis inferiores, para atacar a la bacteria Chlamydia, causante de otra enfermedad de transmisión sexual.
Su invulnerabilidad está determinada por la clase de antibiótico que se use. La doctora Sara Rodríguez asegura: “después de identificar el mecanismo de acción del antibiótico, dentro de la bacteria se produce una mutación genética, y el gen resultante de este proceso altera el blanco del antibiótico”.
Según los últimos registros, también existen niveles significativos de resistencia a la penicilina (que llega al 11,2%) y al grupo de las tetraciclinas (44,5%). Pero es difícil establecer con exactitud dichos niveles, porque, además, las guías del Comité Nacional de Estándares de Laboratorios Clínicos de los EE. UU. (NCCLS, por sus siglas en inglés) no han definido parámetros específicos para los “microbial sensitivity tests” de azitromicina, un método propio para medir este fenómeno.
Revisión científica
Con la intención de conocer el estado actual de invulnerabilidad del gonococo, las doctoras de la UN Sara Rodríguez y Edith Ángel Müller revisaron los artículos científicos publicados desde 1980.
Evidenciaron la rápida evolución de sus mecanismos de resistencia antibiótica en las últimas décadas y una correlativa disminución progresiva de las alternativas de tratamiento disponibles. La investigación fue reconocida por los Laboratorios Lafrancol, en el concurso Excelencia Educativa, con una Mención Honorífica otorgada el 10 de agosto de 2012.
“Esperamos motivar el desarrollo de nuevas revisiones y proyectos de investigación que permitan conocer datos locales sobre el tema, para crear políticas públicas aplicadas a nuestra población”, manifiesta Ángel.
La revisión incluyó pacientes diagnosticados por cuadro clínico o por cualquier método de confirmación, así como una evaluación de cura microbiológica o clínica.
De la revisión histórica concluyeron que siempre se han usado múltiples esquemas de tratamiento antibiótico cuya eficiencia inicial ha sido alta, pero ha disminuido en corto tiempo. En algunos casos, niveles de invulnerabilidad del 10% llegaron a picos del 90% en tan solo quince años, como sucedió con la sulfonilamida en la década de los treinta.
Asimismo, otro antibiótico desarrollado específicamente para la gonorrea en 1973, la espectinomicina, empezó con un resultado eficiente; pero, para 1985, se documentó una resistencia del 7% y, en 1987, se suspendió su uso por alcanzar una del 50%. Sin embargo, en la actualidad existen varios lugares del mundo en los que aún recomiendan su uso.
Hoy en día, la ceftriaxona (del grupo de las cefalosporinas) es el antibiótico más eficiente, pero existe la necesidad de efectuar más estudios para desarrollar nuevos antibióticos, dado el carácter cambiante de N. gonorrhoeae.
Problema de salud pública
La gonorrea es una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes en el mundo. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a 2011 estaban infectados unos 106 millones de personas. Las fallas en su diagnóstico o la falta de tratamientos antibióticos adecuados pueden traer complicaciones, como la orquiepididimitis (inflamación de los testículos y del epidídimo) o la enfermedad pélvica inflamatoria, con sus respectivas secuelas.
En los hombres produce uretritis, que se caracteriza por el flujo purulento en la uretra, e inflamación de los testículos. En las mujeres origina flujo vaginal, infección en el cuello del útero, inflamación de las trompas y, a largo plazo, infertilidad u embarazos ectópicos (que se gestan fuera del útero). Las madres también pueden dar a luz niños con afecciones en la vista.
Adolescentes, en riesgo
En Colombia, el reporte consolidado más actual (de 2010), emitido por el Ministerio de la Protección Social, estableció que en ese año hubo 91.123 personas diagnosticadas con alguna enfermedad de transmisión sexual, concentradas en Bogotá, Antioquia, Valle, Atlántico y Cauca. Cerca de la cuarta parte corresponde a gonorrea (OMS). En general, las personas entre los 13 y los 29 años de edad son las más vulnerables y corresponden al 60% de los infectados.
En este contexto, la OMS estima que hasta un 18% de las mujeres y un 3% de los hombres adolescentes adquieren el gonococo. No obstante, los reportes de países como Reino Unido, EE. UU. o Japón indican que, debido a la poca efectividad de los medicamentos, la infección está creciendo hasta llegar a un 25%, situación que podría ser más grave en países en vías de desarrollo, dadas sus características sociales. En Colombia, a esto se suma la escasez de información estadística precisa sobre la enfermedad.
Por lo pronto, según las especialistas de la UN, no existe una forma eficaz de combatir los altos niveles de resistencia de la bacteria, aunque sí es posible evitar el contagio mediante el uso de preservativos, mejores políticas públicas sobre salud sexual y reproductiva y un sistema de salud que permita detectar la infección de forma temprana.
Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
Los adolescentes y jóvenes entre los 13 y los 29 años deben reforzar las medidas de protección para evitar infecciones como la que produce el gonococo.

Los adolescentes y jóvenes entre los 13 y los 29 años deben reforzar las medidas de protección para evitar infecciones como la que produce el gonococo.

7 de Enero del 2013

La infección por Neisseria gonorrhoeae, bacteria que produce una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes, se ha convertido en un verdadero problema de salud pública.

Cada vez es más difícil recomendar tratamientos efectivos, dados los múltiples mecanismos de resistencia desarrollados por el patógeno.

La alta invulnerabilidad de la bacteria que produce la gonorrea, Neisseria gonorrhoeae o gonococo, preocupa cada vez más a la medicina. Los tratamientos con quinolona y azitromicina están a punto de desaparecer por su poca efectividad. Ahora la esperanza está puesta en el uso de cefalosporinas de tercera generación, como una recomendación de primer orden, pues reportan una resistencia inferior al 1%.

“Este microorganismo muta con el tiempo y evade la eficiencia de los fármacos, lo que impide su eliminación y permite su propagación. Lo preocupante es que la industria farmacéutica no ha hecho grandes avances en el tema”, asegura Edith Ángel Müller, profesora del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá.

El grupo de antibióticos de gran espectro conocido como quinolonas surgió como una gran alternativa para el manejo de estas infecciones. Sin embargo, durante la década de los noventa, el gonococo desarrolló defensas rápidamente para estos fármacos y alcanzó un alarmante 77% de inmunidad en algunas partes del mundo. Esto llevó a su retiro del mercado.

Asimismo, según algunos reportes médicos, el microorganismo está bloqueando los niveles de eficacia de la azitromicina. Y, aunque los casos no se encuentran documentados, se considera que la resistencia va en aumento. Este fármaco también se prescribe, en dosis inferiores, para atacar a la bacteria Chlamydia, causante de otra enfermedad de transmisión sexual.

Su invulnerabilidad está determinada por la clase de antibiótico que se use. La doctora Sara Rodríguez asegura: “después de identificar el mecanismo de acción del antibiótico, dentro de la bacteria se produce una mutación genética, y el gen resultante de este proceso altera el blanco del antibiótico”.

Según los últimos registros, también existen niveles significativos de resistencia a la penicilina (que llega al 11,2%) y al grupo de las tetraciclinas (44,5%). Pero es difícil establecer con exactitud dichos niveles, porque, además, las guías del Comité Nacional de Estándares de Laboratorios Clínicos de los EE. UU. (NCCLS, por sus siglas en inglés) no han definido parámetros específicos para los “microbial sensitivity tests” de azitromicina, un método propio para medir este fenómeno.


Revisión científica

Con la intención de conocer el estado actual de invulnerabilidad del gonococo, las doctoras de la UN Sara Rodríguez y Edith Ángel Müller revisaron los artículos científicos publicados desde 1980.

Evidenciaron la rápida evolución de sus mecanismos de resistencia antibiótica en las últimas décadas y una correlativa disminución progresiva de las alternativas de tratamiento disponibles. La investigación fue reconocida por los Laboratorios Lafrancol, en el concurso Excelencia Educativa, con una Mención Honorífica otorgada el 10 de agosto de 2012.

“Esperamos motivar el desarrollo de nuevas revisiones y proyectos de investigación que permitan conocer datos locales sobre el tema, para crear políticas públicas aplicadas a nuestra población”, manifiesta Ángel.

La revisión incluyó pacientes diagnosticados por cuadro clínico o por cualquier método de confirmación, así como una evaluación de cura microbiológica o clínica.

De la revisión histórica concluyeron que siempre se han usado múltiples esquemas de tratamiento antibiótico cuya eficiencia inicial ha sido alta, pero ha disminuido en corto tiempo. En algunos casos, niveles de invulnerabilidad del 10% llegaron a picos del 90% en tan solo quince años, como sucedió con la sulfonilamida en la década de los treinta.

Asimismo, otro antibiótico desarrollado específicamente para la gonorrea en 1973, la espectinomicina, empezó con un resultado eficiente; pero, para 1985, se documentó una resistencia del 7% y, en 1987, se suspendió su uso por alcanzar una del 50%. Sin embargo, en la actualidad existen varios lugares del mundo en los que aún recomiendan su uso.

Hoy en día, la ceftriaxona (del grupo de las cefalosporinas) es el antibiótico más eficiente, pero existe la necesidad de efectuar más estudios para desarrollar nuevos antibióticos, dado el carácter cambiante de N. gonorrhoeae.


Problema de salud pública

La gonorrea es una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes en el mundo. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a 2011 estaban infectados unos 106 millones de personas. Las fallas en su diagnóstico o la falta de tratamientos antibióticos adecuados pueden traer complicaciones, como la orquiepididimitis (inflamación de los testículos y del epidídimo) o la enfermedad pélvica inflamatoria, con sus respectivas secuelas.

En los hombres produce uretritis, que se caracteriza por el flujo purulento en la uretra, e inflamación de los testículos. En las mujeres origina flujo vaginal, infección en el cuello del útero, inflamación de las trompas y, a largo plazo, infertilidad u embarazos ectópicos (que se gestan fuera del útero). Las madres también pueden dar a luz niños con afecciones en la vista.


Adolescentes, en riesgo

En Colombia, el reporte consolidado más actual (de 2010), emitido por el Ministerio de la Protección Social, estableció que en ese año hubo 91.123 personas diagnosticadas con alguna enfermedad de transmisión sexual, concentradas en Bogotá, Antioquia, Valle, Atlántico y Cauca. Cerca de la cuarta parte corresponde a gonorrea (OMS). En general, las personas entre los 13 y los 29 años de edad son las más vulnerables y corresponden al 60% de los infectados.

En este contexto, la OMS estima que hasta un 18% de las mujeres y un 3% de los hombres adolescentes adquieren el gonococo. No obstante, los reportes de países como Reino Unido, EE. UU. o Japón indican que, debido a la poca efectividad de los medicamentos, la infección está creciendo hasta llegar a un 25%, situación que podría ser más grave en países en vías de desarrollo, dadas sus características sociales. En Colombia, a esto se suma la escasez de información estadística precisa sobre la enfermedad.

Por lo pronto, según las especialistas de la UN, no existe una forma eficaz de combatir los altos niveles de resistencia de la bacteria, aunque sí es posible evitar el contagio mediante el uso de preservativos, mejores políticas públicas sobre salud sexual y reproductiva y un sistema de salud que permita detectar la infección de forma temprana.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Se pierden 4 millones de litros diarios de leche por mastitis

 
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La mastitis bovina afecta la producción de leche y la reproducción de las vacas.
La mastitis bovina afecta la producción de leche y la reproducción de las vacas.

09 de Agosto de 2012

A través de un proyecto conjunto, la UN, Colciencias y el SENA asesoran a los productores de leche de Cundinamarca para controlar la mastitis bovina, evitar las pérdidas e incrementar la producción.

El proyecto, que trabaja con cinco cooperativas de Guatavita (Cundinamarca) y que reúne a unos 400 productores, redujo la incidencia de la enfermedad y logró así subir el precio de venta. “Hasta hace seis meses costaba 900 pesos. Ahora lo venden a 1.120 pesos”, indica René Alejandro Pérez, veterinario de la UN y presidente del Consejo Nacional de la Calidad de la Leche y Prevención de la Mastitis (CNLM), entidad que también participa en la investigación.

La mastitis es la inflamación de la glándula mamaria de las vacas, que  es el órgano productor de leche. Cuando la vaca está enferma produce entre un 10% y un 100% menos de leche. El objetivo del proyecto es recuperar los litros perdidos. Además, la enfermedad afecta la reproducción.

Según Pérez, esta enfermedad es muy frecuente. Un estudio efectuado en Cundinamarca mostró una incidencia de un 28%, que se puede generalizar a las 250 mil vacas del departamento. Esto quiere decir que las pérdidas diarias se acercan a los 4 millones de litros. “Por eso, no somos competitivos en mercados locales ni en los de afuera”, puntualiza.

El proyecto es un programa de gestión llamado “Hato controlado, hato seguro”, por el cual van mensualmente a las fincas, hacen un diagnóstico de la sanidad de la ubre, determinan qué porcentaje de mastitis hay, de qué naturaleza es, qué la produce, cómo se previene y adelantan un seguimiento de las pérdidas (en litros y en dinero), para entender qué se debe hacer mejor.

“El proyecto beneficia a los productores de las fincas, a los industriales, a los que producen leche pasteurizada y derivados lácteos y a los consumidores, porque mejora la calidad del producto desde el principio de la cadena”, señala Martha Cecilia Suárez, profesora del Laboratorio de Microbiología de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la UN.

La profesora dice, además, que, por primera vez, el proyecto estudia detalladamente los microorganismos presentes en la leche, así como algunas características que permiten evaluar la calidad sanitaria del animal; la higiénica, relacionada con la obtención y almacenamiento de la leche; y la industrial, referida a la vida útil del alimento.

Pérez precisa que el país ordeña cerca de 1 millón 400 mil vacas diariamente y que produce alrededor de 16 millones de litros diarios de leche, de la que solo se consume la mitad. El resto se consume artesanalmente, se convierte en queso, cuajada y arequipe, entre otros.

Sobre los síntomas

El síntoma más común es la disminución de la calidad y del volumen de la leche y, cuando es muy grave, alteraciones de sus características.

Según Pérez, para hacer un kilo de queso se necesitan siete litros de leche. Pero, cuando la vaca tiene mastitis, se pueden gastar hasta doce; lo que quiere decir que el queso le está costando el doble al productor, que lo vende al mismo precio. “Es muy importante que cualquier productor de  leche sepa cómo está la sanidad de la ubre de sus vacas”, asegura.

La prevención es clave. Se deben tener buenas prácticas de ordeño y desarrollar el proceso con los más altos niveles de asepsia. “Hay que cumplir la regla de oro del ordeño, que es ordeñar pezones limpios, secos y sanos. Así, se tienen menos inconvenientes”, explica.

“Las bacterias de la ubre han logrado hacer sinergia con la vaca. Por eso, ha sido tan difícil erradicarlas. En este sentido, hay que hablar es de control, prevención y tratamiento, porque ahí van a estar y lo que hay que hacer es tenerlas controladas”, concluye Pérez.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Secuencian ADN de bacteria que asoló a Europa en la Edad Media

 
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De estos individuos anónimos se extrajeron los huesos y dientes para secuenciar el ADN de la bacteria de la Peste Negra
De estos individuos anónimos se extrajeron los huesos y dientes para secuenciar el ADN de la bacteria de la Peste Negra

10 de diciembre de 2011

La misma técnica del genetista colombiano Hernán Burbano que permitió hallar ADN antiguo en fósiles de Neandertal, fue usada para secuenciar cepas centenarias de la bacteria que causó la Peste Negra.

Esta es la nueva crónica de la más reciente edición de Matices. Historias detrás de la investigación, publicación de la Universidad Nacional de Colombia. En ella se describen, además de los avances científicos del descubrimiento, aspectos de la Edad Media, época convulsionada en la que, según cálculos, murieron 25 millones de europeos por la enfermedad.

La técnica de Burbano consistió en extraer ADN de los dientes de víctimas de la Peste Negra, exhumados del cementerio londinense East Smithfield (Inglaterra), para generar bibliotecas genómicas, que son bases de datos donde se colecciona o guarda la información genética. A partir de estas, él puede “pescar” el ADN de cepas antiguas de la bacteria Yersinia pestis, comparándolas con muestras actuales.

Uno de los resultados del cotejo es que el bicho no ha evolucionado mucho desde que provocó la epidemia en el año 1348. La pregunta de los investigadores fue: ¿Qué hizo tan letal a la Peste Negra en el siglo XIV, si el microorganismo que provoca la enfermedad conserva todas sus características en el presente?

Una de las respuestas posibles es que existen diferentes factores que influencian la severidad de la infección. Se pueden mencionar la variación genética presente en las poblaciones humanas afectadas, el clima, la dinámica de los vectores de la enfermedad (la pulga y la rata negra), las condiciones sociales y la interacción sinérgica entre diferentes enfermedades.

“Si existen variantes genéticas en los humanos sobrevivientes a la plaga y los que sucumbieron a la enfermedad, es una pregunta que podría responderse, científicamente, caracterizando genéticamente restos fósiles en diferentes cementerios de Europa”, explicó Burbano. Otros detalles de este importante trabajo científico los encontrará en la edición 35 de Matices o en su versión electrónica en el enlace http://historico.agenciadenoticias.unal.edu.co/matices/.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Evalúan vacuna contra bacteria causante de meningitis

 
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Hasta junio de 2009, 133 países de un total de 198 ya incluían en sus esquemas de inmunización la vacuna contra Hib. No obstante, estas naciones albergan sólo 40 por ciento de los niños menores de cinco años que hay en el mundo.
Hasta junio de 2009, 133 países de un total de 198 ya incluían en sus esquemas de inmunización la vacuna contra Hib. No obstante, estas naciones albergan sólo 40 por ciento de los niños menores de cinco años que hay en el mundo.

26 de septiembre de 2010

• En México, unos 15 millones de niños de cinco años y menos, se encuentran protegidos de ésa y otras enfermedades causadas por Haemophilus influenzae b

En México, así como en otros países, la bacteria Haemophilus influenzae del serotipo b (Hib) ha sido causa de enfermedades que comúnmente afectan a la población infantil, como la meningitis, neumonía, epiglotitis y artritis séptica. En naciones en vías de desarrollo, donde aún no se emplean vacunas conjugadas, esas afecciones aún son problemas prioritarios de salud pública.

“En las décadas de los 70 y 80, antes de la introducción de una inoculación en el esquema nacional de inmunización infantil (en 1997), la bacteria Hib fue una de las principales causas de meningoencefalitis bacteriana en menores de cinco años.

“Este microorganismo se aislaba con una frecuencia de 25 por ciento o más, con relación a los demás agentes etiológicos bacterianos de meningitis”, explicó Patricia Gómez de León, investigadora de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, y especialista en epidemiología molecular e inmunología.

De los padecimientos ocasionados por Hib, el más serio es la meningitis, pues a pesar del uso oportuno de antimicrobianos, cinco por ciento de los infantes que contraen la enfermedad mueren, y entre 30 y 40 por ciento quedan con secuelas neurológicas a corto y largo plazo, como discapacidades auditivas o visuales, en ausencia de la vacuna.

“El periodo en que los pequeños corren mayor riesgo de adquirir infecciones invasivas serias como meningitis por Hib es durante el primer año y medio de edad”, dijo la investigadora.

Protección eficiente

Junto con la inoculación contra la poliomielitis, las vacunas conjugadas contra enfermedades por H. influenzae b son los mejores ejemplos de eficiencia y eficacia preventiva.

Hasta junio de 2009, 133 países de un total de 198 ya incluían en sus esquemas de inmunización la vacuna contra Hib. No obstante, estas naciones albergan sólo 40 por ciento de los niños menores de cinco años que hay en el mundo.

Así, cada año siguen registrándose a nivel mundial tres millones de casos de afecciones por Hib entre ese grupo de infantes. En México, se han liberado dos vacunas conjugadas: en 1999 y 2007, lo que derivó en que 15 millones de pequeños de cinco años y de menor edad estén protegidos.

Aunque ambas inoculaciones contienen el mismo antígeno capsular (polisacárido capsular polirribosil ribitol fosfato o PRP) que induce la respuesta inmuno protectora, la primera incluye el componente completo de Bordetella pertussis, y la segunda, un componente acelular de esta bacteria.

Según la evaluación del impacto de la segunda vacuna en el país, que la investigadora y sus colaboradores realizaron en el Laboratorio de Biología Molecular del Departamento de Salud Pública de la FM, los resultados de concentración de anticuerpos IgG antipolisacárido en sangre, y de avidez (eficiencia de los anticuerpos para enlazar al antígeno polisacarídico de Hib) son lo suficiente eficaces para proteger a la población infantil de infecciones invasivas por H. influenzae b.

Los datos de esta evaluación están por publicarse en una revista científica de primer nivel como parte de la serie de trabajos que Gómez de León y su equipo realizan en colaboración con Sandra R. Steiner, del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Atlanta, en Estados Unidos.

Las vacunas conjugadas son denominadas así por contener una proteína acarreadora, que confiere los atributos de memoria inmunológica, que en teoría protegen a la persona por períodos prolongados.

“De acuerdo con datos publicados, 97 por ciento de los sueros de niños analizados en México están protegidos de enfermedades invasivas causadas por H. influenzae, y 14 por ciento están prevenidos del estado de portador”, anotó Gómez de León.

Meningitis por Hib, la más discapacitante

Hasta la fecha, no se cuenta en el país con estadísticas o datos precisos que reflejen la morbilidad y mortalidad por enfermedades invasivas causadas por Hib, por los otros serotipos de esta bacteria o por cepas de H. influenzae no tipificables.

No obstante, sí se sabe que la meningitis por Hib es la enfermedad más discapacitante, por las secuelas neurológicas.

Antes de las vacunas, la incidencia anual en pequeños de cinco años y de menor edad en Estados Unidos era de 15 a 60 casos por cada 100 mil habitantes, y en países como Gambia, Senegal, Brasil y Australia, la proporción era de 100 a 350 casos por cada 100 mil niños.

En las naciones con un esquema de vacunación ampliada se han conseguido reducciones de la incidencia anual en torno a 90-100 por ciento, y en contraste con cifras prevacunales anteriores, se ha logrado una reducción de la incidencia en menores de cinco años de hasta 2.88 casos por cada 100 mil niños de ese grupo.

“En México, sin embargo, debería evaluarse el impacto que tiene la vacunación en poblaciones con inequidades y rezago social. Habría que mirar en zonas distantes como las serranías, donde ‘a penas’ se tiene acceso a un servicio de salud”, dijo la investigadora.

Se debe tener en cuenta que en los hogares en condiciones de pobreza, el riesgo de que los niños presenten desnutrición es tres veces mayor que en los de más altos ingresos.

Por otro lado, si bien se tiene una muestra representativa de los casos que llegan a los centros hospitalarios de concentración pediátrica de México, no todos los niños con alguna enfermedad causada por H. influenzae pueden llegar oportunamente a los hospitales, porque viven en zonas donde no hay vías de comunicación.

Por el rociado de pequeñas gotas de saliva

Haemophilus influenzae se transmite al estornudar o toser, por el rociado de pequeñísimas gotas de saliva (micro-gotas de Flügge) conocido como flush. Para que se inicie un proceso infeccioso basta de una a 30 bacterias o unidades formadoras de colonia, según la virulencia de la cepa, y de qué tan favorable resulte el medio en sus aspectos nutrimentales, inmunológicos y físico-químicos.

Al ser expelidas, las micro-gotas viajan a 170 kilómetros por hora. La bacteria alcanza la superficie mucosa del epitelio respiratorio y entra en contacto con las células receptoras del hospedero. Ahí coloniza y prolifera.

Cuando alcanza el torrente sanguíneo ocurre la bacteriemia, un incremento considerable del numero de bacterias circulantes en la sangre; con ello, pueden presentarse algunos síntomas como fiebre alta, escalofríos y náuseas. A medida que avanza, la persona puede sufrir un shock séptico, potencialmente peligroso para su vida.

Uno de los más importantes factores de riesgo de contagio es la proximidad cuerpo a cuerpo en espacios reducidos, como las guarderías; entonces, los menores de un año que asisten a esos sitios son más susceptibles, concluyó.
Créditos: UNAM. DGCS-571/unam.mx

Gana universitaria premio Casas Campillo

 
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Isabel Gómez Gómez obtuvo el premio Carlos Casas Campillo 2010, que otorga la Sociedad Mexicana de Biotecnología y Bioingeniería.
Isabel Gómez Gómez obtuvo el premio Carlos Casas Campillo 2010, que otorga la Sociedad Mexicana de Biotecnología y Bioingeniería.

23 de agosto de 2010

*Isabel Gómez Gómez, del IBt, recibirá el galardón que otorga la SMBB, por su estudio sobre la toxicidad de las proteínas Cry, con las que se desarrollan bioinsecticidas para el control de plagas en cultivos agrícolas

Por su trabajo sobre la toxicidad de las proteínas Cry, presentes en un tipo de bacteria, y con las que se desarrolla una nueva generación de bioinsecticidas contra plagas en cultivos agrícolas, Isabel Gómez Gómez, del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM, recibirá el Premio Carlos Casas Campillo 2010, que otorga la Sociedad Mexicana de Biotecnología y Bioingeniería (SMBB).

Desde 1996, el galardón reconoce, cada dos años, a jóvenes investigadores que se han distinguido por su contribución en esa área del conocimiento.

Además, honra la memoria del químico Casas Campillo, precursor de la biotecnología en México, co-fundador de la sociedad que otorga el galardón, y quien fuera miembro de El Colegio Nacional hasta su desaparición, en 1994.

“Estoy muy contenta y orgullosa con la distinción, porque fue a través de la SMBB que conocí al IBt. En su congreso anual presenté mis primeros resultados en la licenciatura y nació mi interés por cursar el posgrado en la UNAM”, recordó Gómez, quien desde 2004 es investigadora del Departamento de Microbiología Molecular del instituto universitario, con sede en Cuernavaca, Morelos.

Ingeniera ambiental por el Instituto Politécnico Nacional (IPN), y maestra y doctora en Ciencias Bioquímicas por el IBt, Isabel Gómez cursó además una estancia posdoctoral en la Universidad de Drexel, en Filadelfia, Estados Unidos.

Actualmente, la joven académica indaga el mecanismo de toxicidad de las proteínas Cry, presentes en la bacteria Bacillus thuringiensis, que han resultado la alternativa biotecnológica más exitosa para el control de insectos, y ha dado lugar a un importante porcentaje de cultivos transgénicos en el mundo.

Bioinsecticidas limpios y específicos

Interesada desde estudiante en la biorremediación y la degradación de contaminantes, Gómez encontró en el IBt un grupo robusto de académicos; por ello, se incorporó al área de bioinsecticidas, un campo con gran potencial.

“Siempre tuve curiosidad por hacer cosas que ayudaran a mejorar el medio ambiente y hacer más sustentable al planeta”, recordó.

Desde niña, su interés por la ciencia delineó su camino hacia la investigación. “Una Navidad pedí un microscopio, pero me trajeron una muñeca y me sentí triste”, recordó.

En el laboratorio de Mario Soberón, Isabel Gómez estudia la bacteria Bacillus thuringiensis, muy importante a nivel mundial porque elimina insectos y se ocupa como bioinsecticida.

“Es biorremediable, no afecta a otros organismos que no sean insectos y no es tóxica para el ser humano”, destacó.

Desde el doctorado, la investigadora se centró en entender cómo esta bacteria mata esos organismos. “La idea es hacer insecticidas que sean más potentes y controlen mejor las plagas”.

Una vez conocido el mecanismo básico con el que funciona la bacteria y sus proteínas Cry, hace dos años Gómez y sus colaboradores publicaron un artículo en la revista Science, donde explicaron cómo la toxina se procesa al entrar al intestino del insecto, lo que permitió diseñar una proteína que ahora no depende de los primeros receptores.

“Si entendemos mejor los mecanismos moleculares con los que la toxina se activa dentro del insecto, podemos mejorarla. De hecho, ya tenemos el primer ejemplo”.

Este proceso permite ir adelante del proceso natural de resistencia que esos animales desarrollan ante la presencia de insecticidas.

“Cuando salieron las primeras plantas transgénicas se predecía que en unos 10 años los insectos comenzarían a desarrollar inmunidad. Los primeros casos en el campo comenzaron a aparecer a los 13 años”, recordó. Por ello, es importante entender cómo la toxina mata y qué proteínas utiliza dentro del intestino.

Las proteínas Cry

La toxina de las proteínas Cry es cosmopolita, vive en la tierra, sobre las hojas y es muy común en el ambiente.

“En el IBt, Alejandra Bravo de la Parra cuenta con una amplia colección de cepas de la toxina, que ha aislado en muchas partes del país. En el laboratorio trabajamos con algunas como modelo, lo que nos sirve para comparar nuestros resultados con los de otros laboratorios del mundo”, indicó Gómez.

La investigadora recordó que cuando comenzó su doctorado, el mecanismo de las proteínas Cry era “una caja negra”. “Pero si entendemos su estructura, podemos modificar la toxina y a una familia más amplia de ellas.

Actualmente, aísla genes de esas toxinas, que obtiene del intestino de los insectos, purifica su ADN y lo clona en laboratorio. “La estructura es muy parecida entre varias proteínas Cry, pero su secuencia es diferente, y creemos que eso les da especificidad”, concluyó.
Créditos: UNAM. DGCS-498/unam.mx