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La relación México-Mercosur requiere definiciones: UNAM

 
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inves

03 de septiembre de 2015

La relación económica entre México y los países que conforman el Mercado Común del Sur (Mercosur) es indefinida y se caracteriza por puentes y vacíos centrados especialmente en la industria automotriz, dijo María Esther Morales Fajardo, del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM. Continue reading La relación México-Mercosur requiere definiciones: UNAM

DESCUBREN NUEVO TIPO DE CAMINATAS ALEATORIAS EN MONOS CAPUCHINOS

 
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monoscapuchinos15 de septiembre de 2014

Los monos capuchinos, que viven en selvas y bosques de varios países de América del Sur, en su hábitat natural realizan movimientos muy variados, más de la mitad destinados a buscar alimento y, el resto, a viajar y descansar.

Interesado en la “ecología del movimiento”, Denis Boyer, del Instituto de Física (IF) de la UNAM, desarrolló con su alumna de doctorado Citlali Solís Salas, un modelo matemático propio para estudiar el movimiento animal, en este caso de un grupo de monos capuchinos libres en la isla de Barro Colorado, Panamá, para indagar si se mueven al azar o siguen algún patrón.

Con datos de campo que le compartió la primatóloga Meg Crofoot, de la Universidad de California en Davis, Boyer y Solís realizaron un trabajo de abstracción que les permitió seleccionar algunas variables, elegir las más relevantes y reducir las caminatas a ecuaciones matemáticas.

Azar o memoria

La pregunta inicial de los investigadores fue si los monos capuchinos se mueven o no al azar.

“En física existe una gran tradición en procesos markovianos (llamados así por el matemático ruso Andréi Markov), que son aleatorios, azarosos y carentes de memoria. En estos eventos, la probabilidad de que ocurra un suceso no depende de acontecimientos anteriores”, explicó el doctor en física.

Aunque las caminatas de los primates en general eran lentas y no muy lejanas de un territorio común, el modelo reveló que, analizados a largo plazo, los movimientos son no-markovianos, pues no son independientes entre sí y están correlacionados con el tiempo.

“Encontramos que los monos utilizan la memoria y el aprendizaje para moverse a sitios conocidos que no están en su rango de percepción inmediata. Ello no depende de la movilidad inmediatamente anterior, sino de hechos guardados en su memoria por mucho tiempo, que rescatan y utilizan para desplazarse y buscar alimento”, detalló.

Memoria y auto organización

Los resultados de este trabajo, publicados recientemente en la revista Physical Review Letters, ubicaron una tasa de 0.4 por ciento de uso de memoria en un minuto de tiempo.

“Aunque parece poco, tiene importancia, pues después de cuatro a seis meses determina patrones espaciales de ocupación”, comentó.

Los resultados del trabajo de Boyer “proporcionan evidencia adicional de que la memoria es un factor clave para la organización de los territorios o hábitos hogareños de los animales”. Aunque el instinto los guía para cubrir sus necesidades básicas, la memoria también influye al realizar sus actividades cotidianas.

Actualmente, el universitario trabaja en un nuevo modelo matemático en el que considera el decaimiento de la memoria. “Entonces pueden emerger vuelos de Lévy, donde los movimientos cortos de la población de monos capuchinos se mezclan con otros largos (que se dan con menor frecuencia).

Créditos: UNAM-DGCS-534-2014

Virosis en lechones pueden prevenirse con protocolos de limpieza

 
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Bogotá D. C., nov. 26 de 2013 – Agencia de Noticias UN- Son varias las infecciones virales que causan cuadros de inflamación intestinal en los lechones que se convierten en la principal sintomatología de los pequeños porcinos, incluso a los pocos días de nacidos.
Roberto  Guedes, profesor asociado de Patología Animal y Enfermedades de Cerdos de la Universidad Federal de Minas de Gerais, en Brasil, aseguró que la principal reacción a estas enfermedades entéricas es la diarrea. “Sabemos que con tan solo 1.000 a 10.000 bacterias es una cantidad suficiente para inducir infección y eliminarse en las heces, dos o tres semanas después de la inoculación”, explicó Guedes.
Desde hace cinco años que el investigador trabaja con estas enfermedades. Lo primero que hizo fue una caracterización del problema para comprender cuáles son las causas más frecuentes. Después comparó las pruebas de diagnósticos con el fin de saber cuál es la mejor para detectar los problemas y ahora desarrolla posibles vacunas para lograr un control efectivo.
Dentro de las infecciones virales más comunes está el rotavirus, que afecta a lechones hasta los cinco días de nacidos; otra es el coronavirus, que es una gastroenteritis transmisible, y por último la diarrea epidémica porcina, que no es común en América del Sur, pues solo se han conocido tres reportes en Argentina hace un par de años.
Hay otra producida por un parásito llamado coccidia que causa diarrea en lechones desde los cinco días de edad hasta las tres semanas, cuando ocurre el destete.
“A pesar de la posibilidad real de estos eventos, hasta hoy, lo más cerca que hemos llegado en relación a estas conclusiones es la sobrevivencia de las bacterias en las heces por más de dos semanas”, explica Guedes.
Por eso, el ambiente en que se crían los lechones es muy importante; de ahí que la limpieza en las instalaciones entre lotes de animales sea fundamental.
“Después del destete de los lechones todos los animales tienen que salir, luego limpiar y desinfectar el lugar, para que el próximo grupo llegue a un ambiente limpio y desinfectado y no ocurra contaminación precoz en los lechones. La infección viral es muy contagiosa, con que se enferme un lechón varios son infectados”. También afirma que los grupos de investigación son pocos en este campo, pero trabajan muy fuerte.
Guedes agrega que la carne de cerdo, al igual que en Colombia, ya está tomando una gran importancia en Brasil y se convierte en la tercera en preferencia después de la de res y la de pollo. El promedio per capita en el país de la samba se encuentra en 15 kilos para una población de 190 millones de personas. En Colombia el consumo llega a 5,7 kilos.
Así mismo, el investigador comenta que al igual que en otras partes del mundo, la gente empieza a valorar lo poco grasosa y muy nutritiva que es esta carne, situación diferente a lo que sucedía hace cuarenta o cincuenta años.
Guedes fue uno de los invitados al Seminario Internacional Enfermedades Entéricas y Reproductivas en Porcinos, que se cumplió en el auditorio de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín.
Créditos: UNAL-690-2013Bogotá D. C., nov. 26 de 2013 – Agencia de Noticias UN- Son varias las infecciones virales que causan cuadros de inflamación intestinal en los lechones que se convierten en la principal sintomatología de los pequeños porcinos, incluso a los pocos días de nacidos.

unal27112013-1Roberto  Guedes, profesor asociado de Patología Animal y Enfermedades de Cerdos de la Universidad Federal de Minas de Gerais, en Brasil, aseguró que la principal reacción a estas enfermedades entéricas es la diarrea. “Sabemos que con tan solo 1.000 a 10.000 bacterias es una cantidad suficiente para inducir infección y eliminarse en las heces, dos o tres semanas después de la inoculación”, explicó Guedes.

Desde hace cinco años que el investigador trabaja con estas enfermedades. Lo primero que hizo fue una caracterización del problema para comprender cuáles son las causas más frecuentes. Después comparó las pruebas de diagnósticos con el fin de saber cuál es la mejor para detectar los problemas y ahora desarrolla posibles vacunas para lograr un control efectivo.

Dentro de las infecciones virales más comunes está el rotavirus, que afecta a lechones hasta los cinco días de nacidos; otra es el coronavirus, que es una gastroenteritis transmisible, y por último la diarrea epidémica porcina, que no es común en América del Sur, pues solo se han conocido tres reportes en Argentina hace un par de años.

Hay otra producida por un parásito llamado coccidia que causa diarrea en lechones desde los cinco días de edad hasta las tres semanas, cuando ocurre el destete.

“A pesar de la posibilidad real de estos eventos, hasta hoy, lo más cerca que hemos llegado en relación a estas conclusiones es la sobrevivencia de las bacterias en las heces por más de dos semanas”, explica Guedes.

Por eso, el ambiente en que se crían los lechones es muy importante; de ahí que la limpieza en las instalaciones entre lotes de animales sea fundamental.

“Después del destete de los lechones todos los animales tienen que salir, luego limpiar y desinfectar el lugar, para que el próximo grupo llegue a un ambiente limpio y desinfectado y no ocurra contaminación precoz en los lechones. La infección viral es muy contagiosa, con que se enferme un lechón varios son infectados”. También afirma que los grupos de investigación son pocos en este campo, pero trabajan muy fuerte.

Guedes agrega que la carne de cerdo, al igual que en Colombia, ya está tomando una gran importancia en Brasil y se convierte en la tercera en preferencia después de la de res y la de pollo. El promedio per capita en el país de la samba se encuentra en 15 kilos para una población de 190 millones de personas. En Colombia el consumo llega a 5,7 kilos.

Así mismo, el investigador comenta que al igual que en otras partes del mundo, la gente empieza a valorar lo poco grasosa y muy nutritiva que es esta carne, situación diferente a lo que sucedía hace cuarenta o cincuenta años.

Guedes fue uno de los invitados al Seminario Internacional Enfermedades Entéricas y Reproductivas en Porcinos, que se cumplió en el auditorio de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín.

Créditos: UNAL-690-2013

La Antártica, elemental para el control del clima

 
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La paleobotánica tiene múltiples aplicaciones; constituye una herramienta útil para comprender la distribución pretérita de los taxones y encontrar cuáles están emparentados, o para conocer cómo fue el clima en el pasado.
La paleobotánica tiene múltiples aplicaciones; constituye una herramienta útil para comprender la distribución pretérita de los taxones y encontrar cuáles están emparentados, o para conocer cómo fue el clima en el pasado.

29 de marzo de 2011

• Las plantas de ese territorio permiten entender cómo es posible encontrar taxones emparentados y semejantes en América del Sur, Australia o Nueva Zelanda
• Conocer la distribución añeja de especies vegetales es fundamental para saber si la teoría de Pangea, el supercontinente formado por la unión de todos los continentes actuales, es coherente

Con el calentamiento global, el hielo de la Antártica podría descongelarse, y las flores no retornarían porque en ese territorio no hay continentes unidos, como en el Cretácico. Además, es imprescindible impedir la modificación en las condiciones ambientales para así posibilitar que esa área siga con el control del clima del planeta, señaló en la UNAM, Tânia Leal Dutra, del programa de Posgrado en Geología de la Universidade do Vale do Rio dos Sinos, Brasil.

En su visita al Instituto de Biología para hablar de Plantas fósiles de la Península Antártica, indicó que la paleobotánica tiene múltiples aplicaciones; constituye una herramienta útil para comprender la distribución pretérita de los taxones y encontrar cuáles están emparentados, o para conocer cómo fue el clima en el pasado.

Tânia Leal Dutra, del programa de Posgrado en Geología de la Universidade do Vale do Rio dos Sinos, Brasil, en su visita al Instituto de Biología de la UNAM.
Tânia Leal Dutra, del programa de Posgrado en Geología de la Universidade do Vale do Rio dos Sinos, Brasil, en su visita al Instituto de Biología de la UNAM.

En al auditorio del Jardín Botánico, explicó que conocer la repartición añeja de las especies vegetales es fundamental para saber si la teoría de Pangea, el supercontinente formado por la unión de todos los continentes actuales, que se piensa existió durante las eras Paleozoica y Mesozoica, así como de Gondwana (el antiguo bloque continental que resultó de la porción meridional de Pangea), es coherente.

Las plantas de la Antártica permiten entender cómo es posible encontrar taxones emparentados y semejantes en América del Sur, Australia o Nueva Zelanda, por la dificultad de esos organismos para “cruzar” barreras oceánicas.

Además, prosiguió, los vegetales fósiles arrojan información valiosa de cómo fue el clima pasado, pero también cómo fue su adaptación a los diversos ambientes, expuso.

La Antártica, refirió, es la zona más fría y seca de la Tierra, sin divisiones territoriales, que no pertenece a ningún país y con una extensión un poco más pequeña que América del Sur.

Se trata de un área aislada al sur del planeta, rodeada de vientos que pueden llegar a los 300 kilómetros por hora, con temperaturas mínimas, cerca del Polo, de menos 89.2 grados, y 99 por ciento cubierta por hielo, “que guarda secretos que recién se develan”.

Geológicamente es muy variada, expuso; parece homogénea porque está cubierta de hielo, pero esa capa, en realidad, cubre dos áreas distintas en su historia: la “Antártica occidental”, “pequeña Antártica” o “península Antártica”, que es un conjunto de islas, y la “Oriental”, “gran Antártica” o “continente Antártico”. Ambas masas de tierra fueron unidas por una gran colisión.

La última conexión de la Antártica fue la que tuvo con América del Sur; de hecho, los depósitos geológicos son semejantes entre la parte norte de la península de esa porción de tierra y el sur americano.

Esa “disgregación” provocó la presencia de una corriente fuerte de vientos y aguas frías, llamada circunantártica; a partir de entonces, la zona se cubrió de hielo.

Las flores del final del Cretácico investigadas en la región, añadió, indican un pequeño intervalo de frío; en el Paleoceno, el clima se tornó mejor y los componentes eran semejantes a las floras de Valdivia, Chile, o el sur de Brasil.

Después, el hielo se hizo cada vez más presente. En el Eoceno y el Oligoceno, la vegetación arbórea casi se extinguió, pero permaneció el género de árboles Nothofagus, que al final también desapareció, como casi todo el resto,
Créditos: UNAM-DGCS-181/2011/unam.mx