Category Archives: agricultura

Cada año, México pierde 30 porciento de sus granos y semillas por mal almacenamiento

 
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11 de julio 2011

Sin título-1• Guardarlos de manera inadecuada provoca que disminuyan su germinación, se contaminen por hongos y sean atacados por insectos; sólo 10 por ciento de la producción nacional se mantiene en buenas condiciones, advirtió Enrique Martínez Manrique, de la FES Cuautitlán

• En el proceso de cocción de frijol deteriorado, se pierde hasta 50 por ciento de lisina y triptófano, aminoácidos esenciales para el ser humano, añadió

En México, se calcula que cada año se pierde alrededor del 30 por ciento de los granos y semillas que se cosechan –sobre todo frijol y maíz– debido a su inapropiado almacenamiento, señaló Enrique Martínez Manrique, de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la UNAM.

Además, sólo 10 por ciento de la producción se mantiene en buenas condiciones y, en el caso del frijol, se considera que 80 por ciento permanece en circunstancias inadecuadas, es decir, a una temperatura de 30 grados centígrados o más, con humedad relativa del 70 por ciento, dijo.

Si se guardan de manera inadecuada, los granos y semillas registran modificaciones porque empiezan a absorber agua, pero no en cantidades suficientes para germinar, sólo para activar su metabolismo, lo que genera mayor dureza.

En ese proceso, la calidad se deteriora, en especial la del frijol, que en la cocción llega a perder hasta 50 por ciento del contenido de lisina y triptófano, aminoácidos esenciales para la nutrición humana.

Malas condiciones de almacenamiento

En el Laboratorio de Bioquímica y Fisiología de Granos y Semillas, perteneciente a la Unidad de Investigación en Granos y Semillas (Unigras), académicos de Cuautitlán trabajan en la evaluación de los cambios bioquímicos que se generan en el almacenamiento y los efectos que tienen sobre sus propiedades nutrimental, sanitaria y agrícola.

Enrique Martínez explicó que si se guardan de manera idónea, con humedad y temperatura adecuadas, el tiempo de conservación es mucho mayor. El problema es que en el país es difícil hacerlo.

Se ha comprobado que el almacenamiento deficiente deriva, en el caso de las semillas, en contaminación por hongos, ataque de insectos, deterioro paulatino y pérdida de la calidad sanitaria, alimentaria y agrícola; en consecuencia, ya no germinan.

Deterioro del frijol

En la actualidad, el frijol es uno de los granos más consumidos en el país, después del maíz, con un promedio anual per cápita de 12 kilogramos. Si permanece guardado por uno o dos meses con la humedad y temperatura propias de algunas regiones del país (entre 25 y 30 grados, en promedio, y una humedad relativa de 70 ó 75 por ciento), empieza a estropearse.

Esta leguminosa es muy apreciada por su calidad y alto contenido proteínico; tiene componentes básicos como los aminoácidos esenciales, que el ser humano no puede sintetizar en el organismo y debe obtener de los alimentos (contiene los ocho básicos para adultos, principalmente lisina y triptófano).

En el laboratorio se evaluó el efecto del deterioro del frijol en almacenamiento, y se determinó que éste provocó aumento en el tiempo de cocción.

Con el análisis, ya cocido, se observó que se eliminan, en más del 50 por ciento, sus principales componentes nutrimentales (lisina y triptófano). Se estudió la cocción en olla de presión y en un recipiente abierto, y se descubrió que con el primer método la pérdida es en menor porcentaje.

También, se deterioran otros aminoácidos, pero en cantidades diferenciadas, por lo que es importante conservarlos frescos, tanto para comercializarlos, como para su ingesta en el medio rural, recomendó.

Nuevas investigaciones

En la actualidad, los universitarios analizan el motivo por el que algunas variedades son más susceptibles al ataque de los insectos.

Asimismo, trabajan para mejorarlas genéticamente, para que sean más resistentes ante el almacenamiento inadecuado. Para ello, analizan la función de las enzimas ramnogalacturonasa y galactanasa, que mediante diversos procesos disminuyen el tiempo de cocción.

Además, se busca que la semilla produzca –mediante modificación genética o por recruzas– esas enzimas en mayor porcentaje. Al respecto, Martínez Manrique subrayó que la modificación genética no afectaría a estas especies, “aunque para evitar suspicacias y malos entendidos, es preferible utilizar el método tradicional”, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-401-2011/unam.mx

Investigadores realizaron un estudio sobre los costos energéticos en la producción de albahaca

 
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28 de junio 2011

Ésta representa la actividad económica más rentable en la rama agrícola de BCS

Noel Roberto Romero Nájera, egresado de la carrera de Administración de Agronegocios de la UABCS, realizó una investigación sobre los costos energéticos en la producción  de la albahaca, como parte de su tesis de licenciatura, dirigida por el Dr. Francisco Higinio Ruiz Espinoza, profesor-investigador del Departamento Académico de Agronomía. El objetivo del estudio fue determinar el costo energético de las principales operaciones agrícolas, mecanizadas en dos formas de preparación de suelo, y cuantificar el posible ahorro utilizando el manejo agroecológico, comparado con el manejo convencional, partiendo de la hipótesis de que es posible economizar energía disminuyendo los niveles de labranza.

El investigador señala que en la agricultura se utiliza energía directamente, en el uso de máquinas (tractores, cosechadoras, entre otras), así como en la elaboración de insumos mediante procesos industriales que requieren energía para su producción y transporte (fertilizantes, pesticidas, concentrados para alimentación y otros). La utilización de energía está relacionada a la quema de combustibles fósiles (petróleo, gasolina, diesel o carbón) y a la emisión de dióxido de carbono y otros gases que causan el efecto invernadero. Esto ha sido estudiado por diferentes autores en un sin número de trabajos relacionados con el costo energético en la agricultura.

En su investigación, Noel Roberto Romero Nájera señala que la producción de albahaca orgánica es la actividad económica más rentable en la rama agrícola orgánica de BCS. “La albahaca orgánica de este estado se comercializa en Estados Unidos y en otros países, donde prevalece la cultura de la producción y consumo de alimentos y otros productos derivados de cultivos orgánicos. A la albahaca se le reconoce por contener en sus hojas un número de compuestos orgánicos únicos que favorecen la salud humana”.

En su estudio Romero Nájera asegura que la tecnología de preparación del suelo, a través del manejo agroecológico, significó un ahorro de mano de obra al invertir menos tiempo (4hrs) de empleo de maquinaria, un incremento en la eficiencia del empleo de la misma y un menor gasto energético total. Este ahorro representó un 33% de reducción respecto al manejo convencional. Asimismo, el manejo agroecológico en la preparación del suelo, en las condiciones de aridez de BCS, permitió alcanzar mejores resultados en la producción de la albahaca, de tal modo que la rentabilidad económica fue de 88%, y el incremento en la utilidad fue de 45.4%, por arriba del manejo convencional.

Créditos: www.uabcs.mx/difusion/noticias

Cultivar alimentos en casa contribuye a la salud y economía familiar

 
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7 de junio de 2011

Hoy en día es importante retomar costumbres de nuestros antepasados, como el cultivo de alimentos en los hogares, que puedan contribuir a la salud y la economía de las familias, así como en la preservación del ambiente en las ciudades, expresó la ingeniera agrónoma Peggy Groschupf.

Durante el taller “Cultiva tus alimentos”, que impartió en el Jardín Botánico de la BUAP, expuso aspectos teóricos sobre hortalizas, semillas y especias que pueden crecer en un entorno casero, ya que como dijo, “muchos creemos que es fácil hacer un cultivo, pero tenemos que tomar en cuenta algunos detalles”, como la fisiología de las plantas y el manejo de la tierra o el agua.

La atención se centró en ejemplares como romero, tomillo, lavanda, acelga, jitomate, frijol, cebolla y diferentes tipos de plantas, hierbas aromáticas, flores y otros cultivos como rábanos, zanahorias y coles, que son propicios para sembrarse en esta época del año, comentó.

Una vez terminada la clase teórica en el Aula Verde del Jardín Botánico, los participantes al taller conocieron las parcelas del Jardín y las técnicas para la siembra de semillas y plantas, y la forma de aplicar un sustrato. Más tarde, tuvieron la oportunidad de practicar lo aprendido al sembrar sus propias plantas y reconocer los cuidados requeridos para su crecimiento.

Groschupf abundó que para cultivar dichos vegetales no se requieren de grandes espacios, ya que en macetas, cajas, huacales, azoteas, zotehuelas y balcones, e incluso en una porción de jardín se puede preparar una pequeña huerta, que provea a las familias de sus propios alimentos.

Para el último caso, “la huerta puede tener dimensiones desde los cuatro metros cuadrados, contar con tierra de buena calidad, provista de agua, sin piedras, y no muy compacta, y plantar en ella semillas o plántulas de diferentes tipos”, dijo.

Agregó que para quienes consuman verduras en grandes cantidades, la opción de cultivar algunos de sus propios alimentos es sumamente beneficiosa, económicamente hablando; además, si las huertas antes mencionadas superan los diez metros cuadrados de espacio, una familia puede proveerse de sus propias verduras, “cuyo sabor es más intenso, agradable y sano”.

La Coordinadora del taller, señaló asimismo que un aspecto relevante en el cultivo de alimentos, es la satisfacción que produce a su gestor, ya que ellos mismos consumen lo que alguna vez sembraron. El ver que otras personas se entusiasmen por esto, puede propiciar incluso el intercambio de verduras entre familias.

La ingeniera agrónoma concluyó que el retomar una costumbre de generaciones pasadas, como es la siembra y cosecha de hortalizas, contribuirá no sólo al consumo de productos que llevan una estima de por medio, sino que además son sanos, contribuyen a la economía familiar y a la preservación de espacios verdes en las ciudades, y por ende, coadyuvarán a mejorar la calidad del aire, y a no generar residuos inorgánicos por la compra de productos empaquetados.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx

BIOfosfoBUAP, un producto que incrementa la asimilación de fosfatos del suelo y las cosechas

 
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28 de mayo de 2011

El fósforo es uno de los macroelementos esenciales para el buen desarrollo de las plantas y los adecuados rendimientos agrícolas de las cosechas, por ello es importante fijarlo a las semillas para protegerlas de la desnutrición, informó el maestro Moisés Carcaño Montiel, Coordinador del Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas del Instituto de Ciencias de la BUAP.

Indicó que para ayudar a los plantas en la asimilación de este nutriente, el Laboratorio de Microbiología de Suelos del ICUAP desarrolló el producto denominado BIOfosfoBUAP, que aumenta la asimilación de fosfatos del suelo e incrementa las cosechas.

Su bajo costo de producción permite que su precio sea accesible, no causa contaminación, es fácil de transportar y es un recurso natural renovable de cepas bacterianas asociadas a diversos cultivos en México.

El maestro Carcaño Montiel señaló que BIOfosfoBUAP contiene bacterias solubilizadoras de fosfatos insolubles, “con el objetivo de poner a disponibilidad de la planta el fósforo que está en el suelo”. Estas bacterias permiten un mejor aprovechamiento de este nutriente, sobre todo cuando se combina con otros elementos como hierro, aluminio, calcio y magnesio”.

Para disponer de ellos, explicó “se incorporan a la tierra bacterias solubilizadoras de fosfato, que tienen la capacidad de producir ácidos orgánicos que liberan a éste elemento de los demás, para ser así asimilado por las raíces”.

Carcaño Montiel agregó que estas bacterias producen unas encimas llamadas fosfatasas, que liberan las formas orgánicas de fosfato en el suelo y las incorporan a la planta. Además son reguladoras del crecimiento porque producen hormonas.

Al hablar de las investigaciones que dieron como resultado este producto, el investigador explicó el experimento que se realizó en un invernadero, donde se inocularon las bacterias solubilizadoras de fosfatos en maíz, logrando un incremento de éstos asimilables en el suelo del 12 al 46 por ciento; mientras que el aumento en el contenido de fosfatos en la planta fue de 4 a 49 por ciento, además de que la masa seca de raíz aumentó en un 26 por ciento.

Indicó que los efectos benéficos están en la transformación de fosfatos del suelo a fosfatos asimilables para las plantas, la producción de sustancias reguladoras del crecimiento vegetal, y la existencia de una mayor cantidad de fosfatos disponibles. Todo ello “contribuye a que las plantas crezcan más vigorosas y tengan mejores rendimientos por hectárea”.

Carcaño Montiel destacó que BIOfosfoBUAP puede ser utilizado en cultivos de maíz, trigo, sorgo y cebada, así como en todas aquellas plantas que necesiten asimilar microorganismos.

Las personas interesadas en adquirir este producto de la BUAP, pueden acudir al Laboratorio de Microbiología de Suelos, ubicado en el Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas, en Ciudad Universitaria.

Para conocer más sobre su utilidad y aplicación, pueden comunicarse al teléfono 229 55 00, extensiones 2548 y 2553, o bien solicitar la información a los correos electrónicos: mgcarca@siu.buap.mx y biofertibuap@gmail.com.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx

En México existe ambigüedad en las políticas públicas del campo, afirmó investigadora de la UNAM

 
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24 de mayo de 2011

Desde hace tres o cuatro sexenios en México, se ha desarrollado una ambigüedad política respecto al campo, que por un lado maneja el interés por la conservación del maíz criollo, y por otro, se da cabida a empresas trasnacionales para que regulen la red agroalimentaria, lo que ha despertado una gran discusión sobre los transgénicos y las siembras experimentales, afirmó la doctora Elena Lazos Chavero, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

En el inicio del Octavo congreso Nacional de la Asociación Mexicana de Estudios Rurales, “Campesinos y Procesos Rurales: Diversidad, Disputas y Alternativas”, que se realiza en la BUAP, la investigadora señaló que dicha ambigüedad “corresponde al contexto nacional en el que vivimos actualmente, tanto en los avances de la democratización, como en la criminalización de los movimientos rurales o urbanos”.

“Esto hace difícil que haya acciones colectivas para la defensa del campo mexicano posteriores al ajuste de la política neoliberal, a partir de la cual hay una acelerada pérdida de granos básicos, desnutrición, conflictos socioambientales y descapitalización de las inversiones del campo; aspectos que por sí solos pululan en nuestro campo y que además están atravesados por la violencia y el narcotráfico”.

Durante la conferencia “Resistencias y luchas: controversias y vulnerabilidades en torno a la agrobiodiversidad en México”, la doctora Lazos Chavero sostuvo que el campo ha sido continuamente traicionado, ya que se han manejado acuerdos en política alimentaria bajo los conceptos de seguridad o soberanía, que no se concretan o no se respetan,

“Tomemos en cuenta lo que sucedió con el tortillazo del 2007, cuando el presidente Felipe Calderón tuvo un pacto con muy pocas asociaciones de productores, evidenciando una clara relación entre el gobierno y las empresas trasnacionales y oligopólicas, donde los campesinos quedaron fuera de las negociaciones”.

Desde ese entonces, subrayó, se ha incrementado en un 42 por ciento el costo de la canasta básica alimentaria.

Por otra parte, afirmó que en el campo mexicano existe una vulnerabilidad ecológica-ambiental con altas tasas de deforestación debido a la ganadería, erosión de suelos, contaminación de agua, y pérdida de biodiversidad.

“También está la vulnerabilidad social, pues la mayoría de comunidades rurales presentan conflictos de linderos, ya sea por acaparamiento o arrebato de propiedades, venta de tierra ejidal y contratos a grandes empresas”.

La conferencia de la doctora Lazos Chavero, se basó en una investigación que realizó entre 2004 y 2006 en los estados de Oaxaca y Sinaloa, para analizar las controversias y luchas que había por mantener la agrobiodiversidad en el campo.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx