Category Archives: agricultura

Desarrollan prototipo de biofertilizante sólido

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

Prototipo de formulación sólido de biofertilizante. Foto: archivo particular.
Prototipo de formulación sólido de biofertilizante.

31 de marzo de 2012
Investigación muestra que un microorganismo es capaz de sobrevivir en un fertilizante sólido, sin perder sus capacidades fisiológicas. Su uso ha mostrado óptimos resultados en cultivos de leguminosas.

Según el ingeniero biotecnológico Diego Rivera, estudiante de la Maestría en Ciencias Farmacéuticas de la UN, se trata de un prototipo especial en sí mismo y todo un desafío como prueba de biofertilizante sólido seco, toda vez que en el mercado nacional no se encuentran bioproductos de esta naturaleza, pues comercialmente solo se los produce de forma líquida.

“Se alcanzaron buenos rendimientos en el proceso de nodulación (simbiosis entre la bacteria y la leguminosa), debido a que se tiene constantemente una dosificación localizada (continuo intercambio de nutrientes entre estas) en la zona rizosférica, lo que hace que el microorganismo se esté liberando gradualmente en la formulación”, señala Rivera.

La formulación de este biofertilizante sólido garantiza una mejor respuesta en el proceso de nodulación y rendimiento en la planta. Según el ingeniero, “este modelo permite liberar, de forma controlada, la bacteria y cederla constantemente en el medio, a través de la utilización de polímeros compatibles con el microorganismo”.

“Este prototipo ofrece una mayor versatilidad, protege al microorganismo de condiciones de estrés ambiental y le permite desarrollar su actividad biológica de forma eficiente”, agrega.

Es de resaltar, según el investigador, que los resultados de este arquetipo —en invernadero— evidencian el potencial de este avance tecnológico, que le apunta a la sostenibilidad del medio ambiente y a contribuir de forma integral a la seguridad alimentaria de los agricultores.

Helber Barbosa Barbosa, director de la tesis, define este trabajo “como una buena propuesta, pues le apunta a resolver problemas de gente que realmente lo necesita. Sin duda, un aporte farmacéutico”.

De este modo, su contribución está relacionada, antes que nada, con la mitigación de los efectos del uso de agroquímicos (que alteran las capacidades del suelo y su biodiversidad nativa), debida a la utilización de forma sostenible de recursos propios del suelo colombiano. Pero es igualmente relevante para el agricultor, que puede utilizar insumos biológicos que le hacen obtener igual o mayor rendimiento en sus cultivos de leguminosas, lo que la convierte en una propuesta biotecnológicamente sustentable. En otras palabras, mejora su calidad de vida.

De acuerdo con el investigador, entre las recomendaciones que se hacen están: la realización de estudios a nivel de campo para evidenciar una mejor respuesta a las condiciones normales a las que el microorganismo se enfrenta; y, la efectuar evaluaciones para estandarizar y validar los resultados obtenidos, dado que este es el primer modelo de aplicación de este tipo.

La base del prototipo

Rhizobium sp. es una especie de bacilo que se mueve por medio de flagelos. Las colonias son generalmente de color blanco o beis, de características mucoides y pueden crecer en el medio de un cultivo YMA dentro de tres a cinco días. Estas bacterias pueden contribuir a la sustitución de fertilizantes de síntesis nitrogenada hasta en un 100%, al permitir fijar el nitrógeno atmosférico y ponerlo a disposición de la planta leguminosa mediante un proceso simbiótico entre el microorganismo y la planta hospedera.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Huertas familiares, claves en la restitución de tierras

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

El primer paso para diseñar planes de manejo y conservación es identificar las especies nativas útiles y presentes en los huertos.
El primer paso para diseñar planes de manejo y conservación es identificar las especies nativas útiles y presentes en los huertos.

24 de marzo de 2012

Además de la restitución de tierras, el Gobierno debe adoptar las huertas familiares como mecanismo para evitar la posible venta de estas años después y lograr una integración de la comunidad.

Así lo aseguró Orlando Rangel, botánico y profesor del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la UN, al evaluar los resultados del trabajo de maestría de Néstor David Jiménez Escobar.

“Tenemos que ser creativos. No se trata solo de restituir la tierra. Se deben crear mecanismos que logren que la comunidad tenga sentido de pertenencia y apego a la tierra. Con el sistema de huertos familiares se lograría que una comunidad se vincule y tenga objetivos comunes. Los huertos, al ser un trabajo de todos, se convertirían en una fuente básica de suministros para la dieta y, desde el punto de vista social, se lograría que la gente se integre cada vez más”, asegura Rangel.

Además de la discusión actual sobre la restitución de tierras, el docente recomienda este modelo por los resultados que arrojó la investigación de Jiménez Escobar, que, mediante el estudio del uso de árboles en la comunidad campesina de la bahía de Cispatá (Córdoba), logró establecer las relaciones de las personas con los árboles.

El biólogo, que estudio los huertos familiares durante su investigación, constató su importancia en la comunidad. “Los huertos de esta región suplen gran parte de sus necesidades básicas y, en la actualidad, son fundamentales para la seguridad alimentaria de los pobladores. Este hecho se refleja en la riqueza, la abundancia y la importancia cultural que le dan los pobladores a las especies comestibles”, afirma.

Jiménez Escobar encontró que, aunque por lo general en los huertos la mayoría de especies son introducidas, en el caso de esta comunidad hay un mayor número de especies nativas. Para el biólogo, este es un fenómeno interesante desde el punto de vista de conservación porque, en el futuro, se pueden desarrollar planes de manejo de los árboles existentes.

Resultados de la investigación

“Esta comunidad cuenta con una larga tradición de cultivo. Cuando llegaron a estas tierras, que antiguamente no se podían cultivar por ser lugares salinos, desarrollaron un sistema para que la agricultura fuera viable. Empezaron con el arroz, siguieron con el coco y, poco a poco, plantearon estrategias para ampliar las áreas de cultivo. Es un ejemplo de cómo en condiciones tan difíciles se pueden suplir las necesidades de consumo”, anota Jiménez.

En el estudio se encontraron 21 especies propias nativas del manglar y 83 especies de árboles en los huertos. Una de las conclusiones a las que llegó el biólogo es que, a pesar de no poseer especies que faciliten la seguridad alimentaria, el manglar es vital para esta comunidad porque de allí se extraen las principales maderas para la construcción. Para su alimentación se basan en el huerto.

Entre las especies promisorias que se encontraron está el corozo (Bactris guineensis) y la palma de coroza (Elaeis oleífera). Además, en los huertos se pueden hallar especies maderables, como roble (Tabebuia rosea), cedro (Cedrela odorata) y caoba (Swietenia macrophylla). El mangle colorado es el árbol más importante para esta comunidad porque, aunque no se cultiva, garantiza la obtención de la leña y la materia prima para herramientas y la construcción de viviendas.

El coco tiene un significado especial para los habitantes de la bahía Cispatá: para las mujeres es un alimento base en la cocina; para el hombre, un instrumento para la construcción. La mujer tiene un papel activo en esta comunidad, pues es, por lo general, la encargada de los huertos. Los hombres, por su parte, se encargan de otras labores, como las obras y la edificación.

“Las huertas familiares, además de proveer productos fundamentales para el sostenimiento del núcleo familiar, son espacios vitales, generadores de procesos que fortalecen el tejido social. Es un lugar donde hay intercambio de productos agrícolas, donde juegan los niños y donde hay un flujo constante de saberes entre los pobladores”, puntualiza Jiménez Escobar. Además, resalta la importancia de rescatar la tradición de los huertos y considera que estos son una herramienta para estudiar la biodiversidad de la cual pueden surgir planes de manejo y conservación.

Rangel, codirector de la investigación, destacó que el 90% del contenido del estudio ha sido divulgado en artículos científicos y dijo que una de las virtudes de este trabajo es que incorpora nuevas tendencias: “No es solo ver la utilidad de las plantas. Es estudiar y entender su significado para la comunidad y cuál es su relación con esos huertos y el medio natural. Así lograremos convencer acerca de la necesidad de conservar áreas naturales de donde salgan los recursos para estos”.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Ácaros defienden cultivos de naranja

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

Se recolectaron muestras de hojas, ramas y frutas, aparentemente afectadas por los ácaros.
Se recolectaron muestras de hojas, ramas y frutas, aparentemente afectadas por los ácaros.

23 de marzo de 2012´
Científicos de la UN en Palmira encontraron un grupo de ácaros benéficos capaces de controlar biológicamente a dos parásitos que causan pérdidas de hasta el 40% a los citricultores del país.

El Departamento del Valle del Cauca es el principal productor de naranja, con 4.835 hectáreas, de donde se extrajeron 219.557 toneladas en 2010. Pese a estas cifras, en la actualidad, el sector enfrenta pérdidas hasta del 40% por la mala calidad del fruto, a causa de dos dañinos parásitos.

Se trata del ácaro tostador (Phyllocoptruta oleivora) y el ácaro blanco (Polyphagotarsonemus latus), de los cuales no se sabía lo suficiente hasta hace poco. Se ignoraba, por ejemplo, cuándo afectaban a la naranja y en qué momento era adecuado establecer un control.

Científicos del Grupo de Investigación en Acarología (GA), de la UN en Palmira, estudian la biología de estos artrópodos e identifican cómo actúan y de qué modo se expanden en los naranjales.

“Los agricultores cuentan con poca asistencia técnica calificada y hacen un manejo tradicional del cultivo: aplican acaricidas químicos sin tener en cuenta los niveles de infestación y sin hacer un mínimo uso de alternativas de control biológico”, afirma la profesora Nora Cristina Mesa, directora del GA.

Se recolectaron muestras de hojas, ramas y frutas, aparentemente afectadas por los ácaros, para ser analizadas en laboratorio e identificar el daño, las especies, su importancia económica, la distribución por zonas y la fauna parásita benéfica asociada.

“Identificamos que el ácaro blanco tiene un ciclo de vida de 3,1 días (mínimo 2,75 y máximo 4,74 días) durante el cual puede infestar las hojas nuevas de los brotes. Como consecuencia, estas se decoloran, presentan bronceado del envés (parte inferior de la hoja) y se vuelven estrechas y rígidas, lo que ocasiona severos problemas y deformaciones”, asegura la investigadora Isaura Viviana Rodríguez.

No obstante, el ácaro tostador (P. oleivora) es la especie más nociva entre los Eriophyidae que afectan a los cítricos. A pesar de sus consecuencias en la producción nacional, hasta el momento no existían reportes sobre la magnitud de la afectación, debido a su tamaño minúsculo y a la dificultad para observarlos.

En la búsqueda se logró identificar un grupo de ácaros fitoseídos que actúan como enemigos naturales de los ácaros fitófagos perjudiciales. Fue así como, en un proyecto de maestría, el estudiante Karol Imbachí estableció crías masivas de las especies benéficas y las liberó en cultivos de naranja. Luego evaluó el impacto sobre los ácaros blanco y tostador.

“Evaluamos el efecto del abamectina, un acaricida químico-biológico hecho a base de Paecilomyces fumosoroseus y que contiene, además, un aceite agrícola. Obtuvimos una reducción del 25% del nivel de daño”, asegura el investigador.

El estudiante sostiene que todavía faltan análisis que permitan ratificar el efecto positivo de estas alternativas de control biológico. Dice también que su trabajo “sienta un precedente importante a nivel científico para continuar con los estudios sobre manejo integrado de la plaga”.

La profesora Mesa concluye que “la información fue divulgada a los citricultores del país y se entregaron cartillas informativas que abarcan los principales resultados de la investigación; esto les permitirá conocer algunos aspectos básicos sobre el comportamiento y los daños que causan en los cultivos”.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Conservan maíz criollo en cultivos del Valle del Cauca

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

El Girfin conserva 23 razas de maíces criollos en su colección de trabajo.
El Girfin conserva 23 razas de maíces criollos en su colección de trabajo.

11 de marzo de 2012

23 razas de este recurso genético indígena son protegidas por científicos de la UN en Palmira. Para su conservación, el material es multiplicado en cultivos de tierra fría del departamento.

A tan solo hora y media de la sede Palmira de la UN, veinte familias del corregimiento de Tenerife, en el Valle del Cauca, han tomado conciencia de la importancia de la conservación del maíz criollo colombiano, un recurso genético indígena del que no se conoce mucho en Colombia y que el Grupo de investigación en Recursos Genéticos Neotropicales (Girfin) se ha encargado de proteger.

Son 23 razas de maíz de todos los tamaños, formas y colores, que fueron adquiridos por este grupo de investigación en el 2008, en el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) en México, en vista de que en Colombia no se sabe mucho de las razas ancestrales colectadas en los años cincuenta.

La recolecta de las semillas de maíz criollo e indígena, que se dio en esta época en Colombia, se hizo en los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Nariño, Cauca y Norte de Santander. “A efectos de nuestra investigación, pedimos dicha información a las entidades correspondientes, pero no obtuvimos una respuesta clara del paradero de las semillas. Por eso, acudimos al Cimmyt, que tenía también el material”, afirma Linda Vásquez, coordinadora del proyecto.

“Comenzamos un proyecto para la conservación de maíces criollos de clima frío, a través de un proceso de mejoramiento participativo con productores del corregimiento de Tenerife. Pues era sumamente importante que hiciéramos también el trabajo de multiplicación de dichas semillas”, precisa la profesora Creucí María Caetano, investigadora del Girfin.

En este frío corregimiento del Valle, dedicado generalmente al cultivo de la cebolla larga, se convocó, a través de la emisora local, a las veinte familias que sembraron las semillas suministradas por el grupo de investigación y recolectaron las mazorcas al terminar la etapa de cultivo.

Según Linda Vásquez, “la idea no fue crear una estrategia que propendiera por grandes producciones de maíz, sino que velara por el mantenimiento de la diversidad genética y biológica del material”. Asimismo, se llevó a cabo de tal forma que “los productores entendieran la importancia de la conservación para su propia seguridad alimentaria”.

Se trata de una estrategia que logró captar la atención de sus habitantes y obtuvo resultados satisfactorios, pese a las duras condiciones climáticas que soportaron los cultivos de maíz sembrados en sus predios.

Así lo expresa don Luis González, productor oriundo del corregimiento de Tenerife: “Yo nací entre cultivos de maíz, desde pequeño me enamoré de ellos y es importante que la Universidad brinde su apoyo para que no perdamos las semillas de este gran recurso, que ha sido importante por años en el país”.

Pero así como los investigadores repartieron y multiplicaron estas semillas en predios de Tenerife, los productores entregaron luego nuevas semillas que permitieron identificar mejores materiales y revalorar el uso de este material para la alimentación.

“Además de sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de la conservación de este recurso, logramos diagnosticar maíces criollos propios, multiplicar diez introducciones en la colección de trabajo del campus de la UN en Palmira, e identificar materiales con mayor potencial de adaptación a las condiciones agroclimáticas de la región”, concluyó la profesora Caetano.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Herramienta ergonómica para cosechar papa criolla

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

Desde la academia se pueden generar soluciones prácticas para mejorar las técnicas de recolección de productos agrícolas.
Desde la academia se pueden generar soluciones prácticas para mejorar las técnicas de recolección de productos agrícolas.

11 de febrero de 2012

La vida en el campo es dura, literalmente. Por eso, se hace necesario diseñar instrumentos que mejoren las posiciones corporales de los agricultores en sus faenas diarias.

Holman Albarracín Pinzón, diseñador industrial del Grupo de Tecnología en Invernaderos y Agroplasticultura (GTI) de la UN, ideó un recolector de papa criolla que evita las malas posturas.

Para ello, contó con el asesoramiento de profesionales en ergonomía, quienes analizaron detalladamente la forma como los campesinos manipulan sus herramientas tradicionales.

Se dieron cuenta de que la extremidad superior utilizada (derecha o izquierda, según el caso) es la parte que más se afecta, ya que mano, muñeca, antebrazo y brazo deben hacer un sobreesfuerzo no adecuado.

“Utilizamos una metodología en la cual vinculamos todo el proceso de diseño estandarizado, teniendo en cuenta las necesidades que ellos nos expresaron, las que no son tan obvias y las que nosotros vemos”, dice Albarracín.

Durante el desarrollo de la nueva herramienta, los integrantes del GTI hicieron partícipes a los agricultores sobre el avance del diseño, con el objetivo de fabricar un producto que respondiera a las expectativas de todos los interesados.

Holman aclara que no se quiso crear un objeto completamente distinto, sino uno que fuera aceptado fácilmente, debido a que los procesos de adaptación a nuevas tecnologías, por simples que sean, no se dan de la noche a la mañana.

El resultado fue una especie de pala alargada, con un mango ergonómico, que mejora el agarre y evita que la persona adopte ángulos no apropiados para su espalda.

Otra ventaja es que, a la hora de recoger la papa criolla, el cultivador ya no tendrá que dejarla en el suelo mientras es empacada adecuadamente, sino que se puede sacar de la tierra y de inmediato guardarla en el costal.

Esto responde a una de las condiciones que exigen los mercados mundiales de buenas prácticas agrícolas, asegura John Fabio Acuña, director del GTI y profesor del Departamento de Ingeniería Civil y Agrícola.

“El agro colombiano está ávido de este tipo de soluciones prácticas, que hagan más competitivo al sector ante el mundo. En este caso queremos que los pobladores se apropien de la herramienta y que empresarios se interesen en fabricarla”, destaca.

Los ingenieros y diseñadores de la UN esperan que los recolectores de papa criolla dejen de utilizar los resortes de los ejes de los camiones como utensilio de cosecha y prefieran artefactos más adecuados.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co