Category Archives: agricultura

Con genética buscan mejorar producción de papa en Antioquia

 
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Un nuevo clon podría mitigar las afectaciones económicas en el mercado de la papa.
Un nuevo clon podría mitigar las afectaciones económicas en el mercado de la papa.

25 de enero de 2012

Con nuevos materiales genéticos que buscan mejorar la calidad y resistencia de la papa, se intentará renovar el mercado de este producto en Antioquia.

Investigadores de la Universidad Nacional de las Sedes Bogotá y Medellín trabajan en la evaluación de clones promisorios para la siembra en el departamento, rezagado en avances tecnológicos para el desarrollo de variedades de este tubérculo.

La papa que se consume en Antioquia es conocida como capira, pero últimamente las cosechas de esta variedad han presentado dificultades por su vulnerabilidad ante enfermedades, tanto del tubérculo como del suelo, por lo que los costos de producción se han incrementado y los papicultores resultan con balance negativo después de las ventas.

Carlos Eduardo Ñústez, director del Programa de Mejoramiento Genético   de Papa de la Sede Bogotá, advirtió cómo “Antioquia no ha adoptado ninguna de las variedades que se han liberado y que son exitosas en el resto del país. Esto ha generado problemas desde el punto de vista económico, porque hay una desventaja tecnológica dado que las variedades que hay son muy antiguas y, por ende, tienen dificultades fitosanitarias que se traducen en pérdida de competitividad”.

En el oriente antioqueño se cultiva la papa capira, pero según el comerciante Elkin Álvarez, “esta tiene muy bajo rendimiento. Esperamos que esta nueva variedad que se presentará abra un nuevo horizonte para los cultivadores”.

En el Centro Agropecuario Paysandú de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UN en Medellín, se realizaron pruebas y resultó que los nuevos clones rinden mucho más y tienen muy buena tolerancia a la principal enfermedad, que se conoce con el nombre de “gota”.

Según Enrique Tediño Galeano, gerente de Fedepapa, “hay tres o cuatro materiales muy promisorios; en las pruebas que se han realizado, los resultados han sido buenos y han superado el 20%, quizás el 30% de su rendimiento”.

El desarrollo de variedades es un proceso lento. El plazo más corto ha sido de siete años con la variedad Betina. Ñústez explica que se hace una “selección de parentales, cruzamientos, obtención de familias, siembras iniciales, recolecciones, evaluación de semillas, ambientes, enfermedades y características agronómicas, entre otras”, y de ahí, se sacan conclusiones sobre la efectividad de las nuevas variedades.

Dice Ñústez que “en Antioquia se han dado cuenta del problema. Ya tenemos unas opciones, en particular un clon que puede empezar a aliviar en algo esa situación crítica de competitividad”.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Agricultura urbana: una forma de traer el campo a la ciudad

 
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En el tercer piso de la casa, en medio de cables de luz, tendidos para secar la ropa y camas de cultivo, crecen sin problema lechugas, zanahorias, cubios, arvejas, cilantro, cebolla cabezona, pepino, uchuva y remolacha.
En el tercer piso de la casa, en medio de cables de luz, tendidos para secar la ropa y camas de cultivo, crecen sin problema lechugas, zanahorias, cubios, arvejas, cilantro, cebolla cabezona, pepino, uchuva y remolacha.

8 de enero de 2012

La UN en Orinoquia y el Fondo de Desarrollo de la Localidad de Usme buscan que las terrazas de las casas sean sitios de siembra de productos primarios, dentro del programa Bogotá Bien Alimentada.

El paisaje es un contraste de tonalidades: el verde de la montaña y los colores diversos de las casas y calles de concreto ubicadas a lo largo de la zona empinada de la colina. Este es el común denominador en la Localidad de Usme, límite de la Bogotá urbana y rural, del campo y la ciudad.

En la parte superior de este tapiz de ladrillos y cemento, ubicado en el barrio El Rubí, resalta una vivienda que se ha convertido en una pequeña huerta combinada con flores de jardín. Es la terraza de la casa de Josué Riveros, un hombre cercano a los setenta años de edad, quien ve en la tierra y en la fuerza de sus manos la mejor forma de darle un sustento a su familia.

Don Josué es un campesino nacido en Aquitania (Boyacá), que hace 38 años llegó a Bogotá huyendo de la falta de oportunidades en el campo y en procura de bienestar y porvenir para su esposa e hijas.

En el tercer piso de la casa, en medio de cables de luz, tendidos para secar la ropa y camas de cultivo, crecen sin problema lechugas, zanahorias, cubios, arvejas, cilantro, cebolla cabezona, pepino, uchuva y remolacha. Es una pequeña parcela ubicada alrededor de la estructura de su vivienda, en la que sobresalen hojas y flores de verduras sembradas a mano y cuidadas día a día por este hombre, que hoy debe acomodarse a los avatares de la urbe capitalina.

Su rostro se transforma y con orgullo hace un inventario de los productos sembrados, no sin antes retirar las hojas secas y los restos que le impiden ver los espacios reservados para nuevos cultivos. Ya tiene en su cabeza otras cosechas, a sabiendas de que se avecina el tiempo de recoger lo plantado tres meses atrás.

Proyecto comunitario

La de los Riveros es una de las huertas más prósperas que han surgido del programa de la UN, que desde mayo del 2009 promueve prácticas de agricultura urbana y permite el acompañamiento y capacitación a cerca de 70 familias que han convertido las terrazas y patios de sus casas en zonas aptas para el cultivo de hortalizas y verduras; esto les permite enriquecer su dieta, además de pensar en una posible fuente de ingresos.

Dicha huerta ha dado cuatro cosechas desde que empezó el programa y ahora se especializa en la producción de lechuga y cilantro. El resultado es un ejemplo y orgullo de este hombre que no pierde la oportunidad de contar, a quienes visitan su casa, que este trabajo es el producto de la participación de toda su familia: esposa, hermana, cuñado y hasta sus nietos.

Las verduras predominan en la cosecha y son utilizadas para el sustento familiar. “La verdad es que consumimos lo que se va produciendo. Por ahí a los vecinos se les vende de a manojitos, tres o cuatro maticas, pero no es mucho”, cuenta don Josué.

Como líder comunal piensa en sus vecinos, por lo que espera que el proyecto sea sostenible en el tiempo. “La idea es que se extienda a muchas personas más porque, así como a mí me ha servido, lo haría con los demás. Muchos tienen sus terrazas de balde y este programa los ayudaría”, dice.

El proyecto

Bogotá Bien Alimentada es el resultado de un convenio entre la UN en Orinoquia y el Fondo de Desarrollo de la Localidad de Usme que busca aumentar la cobertura de los programas de atención, promoción e implementación de prácticas de Agricultura urbana a 70 unidades familiares, para lo cual se busca convertir las terrazas y patios de las casas en espacios de cultivo de hortalizas. Los beneficiados viven en las diferentes Unidades de Planeamiento Zonal (UPZ) de la localidad.

De acuerdo con el ingeniero agrícola Freddy Leonardo Arias Guerrero, coordinador del convenio, “el resultado es muy positivo. Uno de los temas más importantes es la interacción de la Universidad con las comunidades, aprendiendo de ellas y retroalimentando su quehacer”.

¿Qué es la Agricultura urbana?

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) la define como “pequeñas superficies (por ejemplo, solares, huertos, márgenes, terrazas y recipientes) situadas dentro de una ciudad y destinadas a la producción de cultivos y la cría de ganado menor o vacas lecheras para el consumo propio o para la venta en mercados de la vecindad”.

Cifras y datos

6 UPZ de la Localidad de Usme se benefician con el proyecto de Agricultura urbana.

70 familias permanentes y, aproximadamente, otras 150 están relacionadas con el proyecto.

52 unidades familiares tienen cultivos en terraza.

18 familias cuentan con huerta en lote.

388 capacitaciones, de temáticas diversas, se realizaron.

79% de la población se beneficia con la producción de sus cultivos.

3 y 4 ciclos de producción de cultivos se han cumplido en las UPZ.

138 cosechas llegan a término, mientras que 43 cosechas se pierden.

Productos cosechados exitosamente: lechuga, cilantro, cebolla larga y zanahoria.

Cultivos adicionales: cebolla cabezona, espinaca y repollo.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Técnica mejorada para clasificar granos de polen

 
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Mediante un montaje de microscopía holográfica digital se reconstruirán los mapas en 3D de granos de polen y se avanzará en la optimización de su clasificación.
Mediante un montaje de microscopía holográfica digital se reconstruirán los mapas en 3D de granos de polen y se avanzará en la optimización de su clasificación.

29 de diciembre de 2011
Mediante un montaje de microscopía holográfica digital se reconstruirán los mapas en 3D de granos de polen y se avanzará en la optimización de su clasificación.

En colaboración con el grupo de Palinología del Instituto de Ciencias Naturales de la UN de Colombia, Freddy Monroy, profesor del Departamento de Física y director del Laboratorio de Óptica Aplicada, desarrolla un proyecto financiado por Colciencias en el que se reconstruirán los mapas en 3D del índice interno de refracción de los granos de polen.

De acuerdo con el docente, “el Grupo de Palinología ya tiene una forma de clasificar los granos, desarrollada a partir de la experiencia y el trabajo realizado, contrastándolos manualmente, pero sin tener ninguna técnica que les permita cuantificar y dar características únicas de algunos tipos de granos de polen”.

El aporte del proyecto es “proporcionarle a este grupo una técnica interferométrica que le permita reconstruir los mapas en 3D, de tal forma que, de manera unívoca, pueda distinguirse a qué tipo de grano de polen nos estamos refiriendo”, planteó Monroy.

Cuando se realiza esta reconstrucción se logra una visión externa e interna de la composición del grano de polen. Según Monroy, “con otras técnicas microscópicas se pueden lograr visualizaciones pero no se puede cuantificar. Lo que hacemos es reconstruir numéricamente los mapas de fase, dado que mediante un computador se recopila toda la información numérica y asimismo se desarrolla una imagen tridimensional del objeto analizado”.

El trabajo posterior, se plantearía para cambiar los granos de polen por tejidos y células, “a esto, los científicos suizos le llaman holografía celular, la idea es que a través de la comparación de mapas reconstruidos mediante esta técnica, se identifique y se puedan diagnosticar enfermedades y malformaciones celulares”, concluyó el docente.

Este trabajo se desarrolla con la colaboración del Grupo de Óptica Aplicada de la UN en Medellín y con el Grupo de Palinología del Instituto de Ciencias Naturales.

La microscopía holográfica digital es una técnica utilizada para reconstruir mapas en 3D de índices de refracción de objetos semitransparentes microscópicos.

Colciencias financia este proyecto con 200 millones de pesos para dos líneas de trabajo; una experimental, que se adelantará con la compra de equipos para el montaje y, una segunda, relacionada con el desarrollo numérico y el análisis cuantitativo de la información recopilada con el montaje.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

UN produce sensores de control climático para mejorar cultivos

 
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El cultivo que sirvió como experimentación también fue reconocido en el Salón de Inventores. Con un sistema de aspersión se introducen los nutrientes en la planta, ayudando a la economía de recursos.
El cultivo que sirvió como experimentación también fue reconocido en el Salón de Inventores. Con un sistema de aspersión se introducen los nutrientes en la planta, ayudando a la economía de recursos.

12 de octubre de 2011

Agencia de Noticias UN- Los sensores ayudan a controlar el ambiente para obtener mejores condiciones en los cultivos. Son capaces de hacer mediciones en temperatura, dirección y velocidad del viento.

También pueden monitorear cantidad de lluvia y radiación fotosintéticamente activa (benéfica para las plantas). “Éstas son las variables fundamentales que influyen sobre un cultivo y que también permiten establecer las condiciones climáticas de la zona donde se esté midiendo”, explicó Gonzalo Vargas Quiroz, docente e investigador de la Escuela de Física.

Gracias a este proyecto,  el Taller de Física de la UN en Medellín recibió Mención de Honor en el Salón de Inventores de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos.

Esta nueva tecnología se encamina hacia las tendencias presentadas en la agricultura, donde prima una mayor productividad y control de calidad y de recursos como el agua. Al tiempo que se busca bajar la aguja en tiempos de producción, problemas con el clima e impacto en el ambiente con la disminución en el uso de pesticidas.

Los sensores se encuentran en un invernadero donde se desarrolla la experimentación. Se trata de una estructura de 8×12 metros en su base y se levanta del suelo en forma de domo con acero y plástico, adecuado para el monitoreo de los rayos solares, la temperatura y la humedad.

Los dispositivos están conectados por un sistema inalámbrico a la red, por lo que se puede revisar el monitoreo desde cualquier lugar del mundo.

Estos son útiles en diversas áreas de la física y solo se encontraban en el extranjero. Producirlos en la Universidad ya es un gran logro, indica el profesor Vargas.

Luego de cuatro años de investigación, la meta se enfoca ahora en una proyección industrial a mediano plazo. Para los investigadores es prioritario que este estudio llegue a los cultivadores de pequeña y gran escala.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Cada año, México pierde 30 porciento de sus granos y semillas por mal almacenamiento

 
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11 de julio 2011

Sin título-1• Guardarlos de manera inadecuada provoca que disminuyan su germinación, se contaminen por hongos y sean atacados por insectos; sólo 10 por ciento de la producción nacional se mantiene en buenas condiciones, advirtió Enrique Martínez Manrique, de la FES Cuautitlán

• En el proceso de cocción de frijol deteriorado, se pierde hasta 50 por ciento de lisina y triptófano, aminoácidos esenciales para el ser humano, añadió

En México, se calcula que cada año se pierde alrededor del 30 por ciento de los granos y semillas que se cosechan –sobre todo frijol y maíz– debido a su inapropiado almacenamiento, señaló Enrique Martínez Manrique, de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la UNAM.

Además, sólo 10 por ciento de la producción se mantiene en buenas condiciones y, en el caso del frijol, se considera que 80 por ciento permanece en circunstancias inadecuadas, es decir, a una temperatura de 30 grados centígrados o más, con humedad relativa del 70 por ciento, dijo.

Si se guardan de manera inadecuada, los granos y semillas registran modificaciones porque empiezan a absorber agua, pero no en cantidades suficientes para germinar, sólo para activar su metabolismo, lo que genera mayor dureza.

En ese proceso, la calidad se deteriora, en especial la del frijol, que en la cocción llega a perder hasta 50 por ciento del contenido de lisina y triptófano, aminoácidos esenciales para la nutrición humana.

Malas condiciones de almacenamiento

En el Laboratorio de Bioquímica y Fisiología de Granos y Semillas, perteneciente a la Unidad de Investigación en Granos y Semillas (Unigras), académicos de Cuautitlán trabajan en la evaluación de los cambios bioquímicos que se generan en el almacenamiento y los efectos que tienen sobre sus propiedades nutrimental, sanitaria y agrícola.

Enrique Martínez explicó que si se guardan de manera idónea, con humedad y temperatura adecuadas, el tiempo de conservación es mucho mayor. El problema es que en el país es difícil hacerlo.

Se ha comprobado que el almacenamiento deficiente deriva, en el caso de las semillas, en contaminación por hongos, ataque de insectos, deterioro paulatino y pérdida de la calidad sanitaria, alimentaria y agrícola; en consecuencia, ya no germinan.

Deterioro del frijol

En la actualidad, el frijol es uno de los granos más consumidos en el país, después del maíz, con un promedio anual per cápita de 12 kilogramos. Si permanece guardado por uno o dos meses con la humedad y temperatura propias de algunas regiones del país (entre 25 y 30 grados, en promedio, y una humedad relativa de 70 ó 75 por ciento), empieza a estropearse.

Esta leguminosa es muy apreciada por su calidad y alto contenido proteínico; tiene componentes básicos como los aminoácidos esenciales, que el ser humano no puede sintetizar en el organismo y debe obtener de los alimentos (contiene los ocho básicos para adultos, principalmente lisina y triptófano).

En el laboratorio se evaluó el efecto del deterioro del frijol en almacenamiento, y se determinó que éste provocó aumento en el tiempo de cocción.

Con el análisis, ya cocido, se observó que se eliminan, en más del 50 por ciento, sus principales componentes nutrimentales (lisina y triptófano). Se estudió la cocción en olla de presión y en un recipiente abierto, y se descubrió que con el primer método la pérdida es en menor porcentaje.

También, se deterioran otros aminoácidos, pero en cantidades diferenciadas, por lo que es importante conservarlos frescos, tanto para comercializarlos, como para su ingesta en el medio rural, recomendó.

Nuevas investigaciones

En la actualidad, los universitarios analizan el motivo por el que algunas variedades son más susceptibles al ataque de los insectos.

Asimismo, trabajan para mejorarlas genéticamente, para que sean más resistentes ante el almacenamiento inadecuado. Para ello, analizan la función de las enzimas ramnogalacturonasa y galactanasa, que mediante diversos procesos disminuyen el tiempo de cocción.

Además, se busca que la semilla produzca –mediante modificación genética o por recruzas– esas enzimas en mayor porcentaje. Al respecto, Martínez Manrique subrayó que la modificación genética no afectaría a estas especies, “aunque para evitar suspicacias y malos entendidos, es preferible utilizar el método tradicional”, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-401-2011/unam.mx