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UNIARTE, proyecto para el registro, inventario y catalogación del patrimonio artístico de México.

 
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La meta es determinar estándares profesionales para la clasificación de obras de arte y colaborar en la formación recursos humanos para realizar esta tarea, dijo Angélica Velázquez, secretaria Académica del IIE de la UNAM.
La meta es determinar estándares profesionales para la clasificación de obras de arte y colaborar en la formación recursos humanos para realizar esta tarea, dijo Angélica Velázquez, secretaria Académica del IIE de la UNAM.

12 de Septiembre del 2012

El registro, inventario y catalogación del patrimonio artístico de México –pinturas, esculturas, textiles y cerámica, entre otros–, es el punto de partida no sólo para su estudio y enseñanza, sino para su conservación y protección. Para ello, el Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM impulsa el proyecto UNIARTE.

Con objetos artísticos que datan de siglos antes de nuestra era, y hasta la actualidad, y desde Baja California, hasta Quintana Roo, “tanto geográfica como temporalmente, la cantidad de patrimonio que posee el país es riquísima”, expuso Angélica Velázquez Guadarrama, secretaria Académica del IIE.

La tarea que implica catalogarlo es titánica. Por ello, a iniciativa del director de esa entidad, Renato González Mello, y de Víctor Sánchez Cordero y Jaime Ríos, hace año y medio inició un seminario interdisciplinario en el que participan expertos en áreas como cómputo, historia del arte y restauración, provenientes de los institutos de Biología (IB), de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información (IIBI), y de Investigaciones Bibliográficas (IIB).

La meta, explicó, es determinar estándares profesionales para el inventario, registro y catalogación de las obras de arte, y formar, mediante diplomados, recursos humanos en todo el territorio, para que realicen esa tarea.

Proyecto UNIARTE

Velázquez explicó que UNIARTE es también un software que permitirá hacer el registro y la catalogación. Surge de uno similar, creado en el IB, llamado UNIBIO (Unidad de Informática para la Biodiversidad), responsable de sistematizar y publicar en Internet la información sobre la riqueza biológica custodiada en las distintas colecciones de la propia entidad, además de desarrollar sistemas para acceder a ella y analizarla.

“Nos dimos cuenta que teníamos un problema similar al de los biólogos, necesidades como las de ellos para registrar, en lugar de especies de flora y fauna, gran cantidad de objetos artísticos”, relató la experta.

Así, el programa informático UNIARTE, desarrollado también por Joaquín Giménez Héau y su equipo del IB, permite hacer desde un registro simple o primario, hasta una clasificación especializada. Es posible, por ejemplo, saber la técnica, tamaño, fecha o descripción y contenido iconográfico de una pintura y, al mismo tiempo, su ubicación (por ejemplo, en el templo de un pueblo alejado).

Tiene la ventaja de conservar registros anteriores, catalogaciones antiguas que forman parte de la historia de cada objeto, y se pueden crear ligas de interés. “Así se enriquece la información”. De modo adicional, expuso, permite hacer bases de datos que se alimentan de forma permanente.

Hidalgo, plan piloto

Mediante la renovación de un convenio de colaboración con el gobierno del estado de Hidalgo, se realizará el proyecto piloto de UNIARTE, donde se pondrá en práctica lo que se ha trabajado en el seminario por más de un año.

Por primera vez, una entidad federativa tendrá un catálogo de sus bienes artísticos. La tarea iniciará en noviembre próximo y se espera que concluya en alrededor de año y medio. Además, en ese mes iniciarán los diplomados para capacitar a quienes llevarán a cabo la tarea, expuso.

El Instituto recibe de todos los rincones del país solicitudes para crear o revisar catálogos, pero “no nos damos abasto”. Por ello, el diplomado se dirige a personal de los gobiernos estatales y municipales, instituciones públicas y sociedad civil, que deseen contribuir al conocimiento y preservación de su patrimonio.

De igual manera, pueden tomarlo representantes de una comunidad que quieran clasificar los bienes artísticos de su colectividad. “La meta es que haya un beneficio, un enriquecimiento mutuo”.

Por medio año, los participantes recibirán una formación multidisciplinaria. Entre los temas a abordar se encuentra un módulo de historia del arte y otro de asuntos jurídicos, para saber cuál es el estatus legal de los objetos, si es un templo abierto al culto, o para conocer los derechos de reproducción, por ejemplo.

Uno más se relaciona a la tecnología, al uso del software, y a la “materialidad” del arte, es decir, los elementos empleados en las obras, para que el alumno distinga las propiedades de un estofado, un yeso, o una tela, entre otras características.

Algunos cursos, como el de historia del arte o el de materiales, se harán in situ. “Cada solicitud se tendría que atender en lo particular, porque no es lo mismo un óleo que un cáliz que requiere de conocimientos en orfebrería”. Otros se harán a distancia o en línea, con la colaboración de la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia.

En el caso de Hidalgo, las autoridades determinarán quiénes deberán ser instruidos, ya con los estándares profesionales.

Luego, especialistas del IIE se encargarían de validar la información recabada y verificar si los registros son correctos. Posteriormente, el acceso a las bases de información será libre, pero sólo hasta cierto nivel, después del cual habrá diferentes candados para proteger la seguridad de las obras.

Aunque por ley la UNAM no tiene la encomienda de catalogar el patrimonio artístico de la nación, sí tiene claro cómo coadyuvar en esta tarea y lo que puede ofrecer a México para contribuir a conservar su riqueza artística, finalizó Velázquez Guadarrama.

Boletín UNAM-DGCS-560
Ciudad Universitaria.

Tradición sucreña aportó al saber de los gestores culturales.

 
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Estudiantes de Gestión Cultural y Comunicativa recorrieron el departamento de Sucre.
Estudiantes de Gestión Cultural y Comunicativa recorrieron el departamento de Sucre.

27 de Agosto del 2012

Estudiantes de Gestión Cultural y Comunicativa de la UN en Manizales recorrieron algunos municipios de Sucre, donde tuvieron un acercamiento a los espacios de interacción social de las comunidades.

Este departamento caribeño fue seleccionado como centro de la visita dado el acervo cultural y la riqueza patrimonial que lo caracterizan; entre otros aspectos, por su diversidad folclórica, que se manifiesta en las corralejas, fandangos, ferias de gallos finos, festivales de gaitas, pitos y acordeones, así como por las obras de sus escritores, poetas, pintores, historiadores, teatreros, danzantes, escultores y músicos.

Igualmente, su patrimonio está asociado con la gastronomía y la arquitectura republicana de la mayoría de los municipios que constituyen la identidad cultural sucreña; también se cuenta con una fuerte vocación artesanal en la que se destaca la elaboración de hamacas, el sombrero “vueltiao”,  cestería y otros elementos elaborados con recursos naturales de la región como fibras y materiales de mar.

“Durante la visita, tuvimos encuentros con comunidades campesinas e indígenas ubicadas en la subregión de los Montes de María, así como  con representantes de entidades encargadas e interesadas en el manejo de la cultura en este departamento; este fue un ejercicio de interacción, observación y discusión alrededor de esta temática”, precisó Sandra Bibiana Vargas Gil, docente de la UN en Manizales.

Entre los lugares que hicieron parte del recorrido y de los aprendizajes para los estudiantes, estuvo el municipio de Sampués, donde los jóvenes realizaron un encuentro alrededor de la cadena productiva de la “caña flecha” y del proceso de elaboración del sombrero “vueltiao”, por parte de campesinos e indígenas de la cultura zenú.
En Sincelejo, la capital, los gestores estuvieron reunidos con agentes del ámbito patrimonial y museológico, que hoy hacen parte importante de la construcción de las políticas culturales para este departamento, a través de su intervención y relación con el Fondo Mixto para la Cultura de Sucre.

También tuvieron un encuentro con el Ballet Folclórico de Sincelejo, con quienes abordaron el tema de las industrias culturales, el apoyo institucional en el ámbito departamental y nacional, y la importancia de dar a conocer su trabajo mediante los montajes y espectáculos que ofrecen.

En la población de Morroa vieron los frutos de los grupos de formación que se conforman desde las Casas de la Cultura y fomentan el desarrollo de las comunidades; asimismo, tuvieron un acercamiento a la tradición recogida en las hamacas y al “Festival Nacional del pito atravesao”.

Por su parte, en el municipio de Ovejas, los gestores de la UN se encontraron con agentes y actores culturales en torno al “Festival Nacional de Gaitas Francisco Llirene”. Allí dieron una mirada a los procesos que se generan a partir de este evento, principalmente, en términos de la formación y educación de los niños de esta región, en la música y las danzas de sus pueblos.

Tolú viejo dio pie para conocer el entorno natural y ecoturístico, una de las áreas más importantes de la gestión cultural; y en la población de  Corozal se hizo un recorrido por el patrimonio arquitectónico más reconocido de Sucre.

La visita a este departamento, como estrategia de apoyo a la formación académica, personal y el complemento a la investigación comunitaria que debe manejar un gestor cultural, no solo ofreció nuevos conocimientos, sino también el desarrollo de competencias y habilidades para la intervención profesional.

“Estos espacios académicos son muy valiosos como parte del proceso educativo, ya que proyectan el trabajo del Programa  hacia las  comunidades y propician un encuentro de experiencias entre los estudiantes y la población. El ejercicio los lleva a trascender el aula y a conocer los escenarios reales que serán su campo de acción, en los cuales confluyen deseos fuerzas, contradicciones, disputas de intereses, conflictos y luchas cotidianas”, concluyó la docente.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Exposición “Cavernas” reabre el antiguo Hotel del Salto

 
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La Casa Museo Salto del Tequendama: Biodiversidad y Cultura, como hoy se le conoce, volvió a abrir sus puertas con la exposición “Cavernas, ecosistemas del mundo subterráneo”.
La Casa Museo Salto del Tequendama: Biodiversidad y Cultura, como hoy se le conoce, volvió a abrir sus puertas con la exposición “Cavernas, ecosistemas del mundo subterráneo”.

24 de Agosto de 2012

La Casa Museo Salto del Tequendama: Biodiversidad y Cultura, como hoy se le conoce, volvió a abrir sus puertas con la exposición “Cavernas, ecosistemas del mundo subterráneo”.

Es una muestra que recrea ese otro universo poco conocido, ese largo etcétera de ecosistemas que existen debajo de las grutas que han sido exploradas en el país. Asimismo, exhibe, a través de una serie de imágenes fotográficas y ejemplares de colección, fauna, sistemas cársticos y las formaciones rocosas propias de estos lugares.

El profesor Ignacio Mantilla, rector de la UN, presidio el acto inaugural y destacó que es un privilegio comenzar un programa tan significativo para la región y para el país; pese a que, generalmente, son propuestas que no reciben el apoyo de los Gobiernos, como es el caso de la universidad y la cultura.

Dijo también que este es un emblemático lugar, que va adquiriendo identidad gracias a esta noble iniciativa, estructurada para dar respuesta a urgentes necesidades de carácter social, cultural y ambiental.

“La labor de la Fundación Granja Ecológica El Porvenir, organización que heredó la recuperación ambiental e histórica de la región del Salto del Tequendama, fue apoyada por la Universidad Nacional de Colombia, a través del Instituto de Ciencias Naturales y de la Dirección Nacional de Museos y Patrimonio Cultural, que diseñaron la muestra”, afirmó.

Para María Victoria Blanco, directora ejecutiva de la fundación, este trabajo tiene como objetivo acercar la academia a la comunidad, toda vez que es de público conocimiento que la UN es fortín del saber, pero  muchas veces a estas comunidades rurales, alejadas de las tecnologías, no les llega este conocimiento.

La idea, manifestó, es que este proyecto sirva para apalancar todo un reconocimiento de la zona por su importancia histórica y cultural.

“Lo que hemos buscado, en primer lugar, es jalonar la recuperación del río Bogotá, de la mano de procesos como el de la Casa Museo Salto de Tequendama: Biodiversidad y Cultura. De aquí en adelante, todas las exposiciones que se van a ir dando tienen que ver con la recuperación de nuestros ecosistemas, así como con la restauración de la casona”, aseguró.

Por su parte, Edmon Castell, jefe de la Dirección Nacional de Museos y Patrimonio Cultural de la UN en Bogotá, hizo hincapié en la relevancia de un museo de esta naturaleza en un lugar tan simbólico para el país.

Además, reiteró que es un punto estratégico para gestionar la biodiversidad de la región y la de su patrimonio cultural.

“El trabajo en este lugar se traduce en el desarrollo de proyectos museográficos, ambientales y de documentación, los cuales van a contribuir a hacerle un mayor reconocimiento a ese espacio y a dar una impronta de un museo que, si bien está cerca de Bogotá, no es tan reconocido como se quisiera”, puntualizó.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Ouro Preto, imágenes de una joya arquitectónica del barroco

 
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Esta ciudad brasileña es una joya del barroco latinoamericano.
Esta ciudad brasileña es una joya del barroco latinoamericano.

16 de Agosto de 2012

La ciudad brasileña de Ouro Preto (Oro Negro) es el tema central de la exposición de estudiantes de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la UN en Manizales.

Imágenes de edificaciones como la iglesia de San Francisco de Asís, la iglesia de Santa Ifigenia, el Museo de la Inconfidencia y el Puente de Piedra, entre otras, hacen parte de la recopilación gráfica tipo postal que se aprecia en esta muestra, ubicada en el corredor principal del campus El Cable.

Desde el punto de vista de su implantación y su topografía, Ouro Preto tiene unas características similares a las de Manizales, pues es una ciudad construida sobre la montaña y, además, tiene una vocación minera, como ocurrió en sus orígenes con la capital caldense.

“El ejercicio se hizo a partir de una analogía con esta ciudad, porque, aunque pertenecen a momentos históricos muy distintos, comparten unas condiciones similares de terreno. Además, Ouro Preto tiene una arquitectura muy interesante que ha sido modelo del barroco en el continente”, señala Jorge Alberto Galindo, director del programa de Arquitectura.

En ocasiones, se piensa que Manizales es un caso excepcional, por la adaptación del ordenamiento territorial a su condición montañosa. Sin embargo, la ciudad brasileña fue construida mucho antes, y ha logrado una excelente factura tanto en obras civiles como religiosas, incluso en espacios públicos como algunos puentes. Por tanto, la comparación entre ambos casos permite aprender valiosas lecciones.

La exposición, que abarca aproximadamente 24 edificios representativos —acompañados de una breve reseña, fotografías y su localización en el mapa—, parte de dos enfoques: el trazo urbano, que presenta fotos panorámicas; y las iglesias, por cuanto esta ciudad tiene quizá los mejores templos barrocos de Suramérica, tanto en sus fachadas como en su construcción interior.

“Esta es una oportunidad para acercarse al barroco latinoamericano, que, curiosamente, conocemos menos que el europeo. El autóctono es hecho por artesanos, no por arquitectos. Es un barroco popular y, guardadas las proporciones, se puede comparar con la arquitectura republicana en Manizales, en cuanto a cómo se construyen, a partir de lo popular, unas expresiones de la cultura muy fuertes y muy ricas”, explica Galindo Díaz.

La exposición fue posible gracias a la calidad de los ejercicios académicos de la asignatura Historia de la Teoría de la Arquitectura de la UN en Manizales. Y, además de ser una excelente manera de hacer circular el conocimiento, es un incentivo a los estudiantes para desarrollar buenos trabajos.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

“Todas las formas de hacer música merecen el mismo respeto”

 
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Conferencia “Música, fiesta y construcción del territorio: transformaciones entre los Nasa”.
Conferencia “Música, fiesta y construcción del territorio: transformaciones entre los Nasa”.

15 de Agosto de 2012

Así lo manifestó Carlos Miñana, profesor del Departamento de Antropología de la UN, tras su conferencia “Música, fiesta y construcción del territorio: transformaciones entre los nasa (Cauca)”.

El experto dice que el estudio de las músicas, para nosotros exóticas o diferentes, es importante. “Con esto, simplemente se muestran las miles de formas diversas de hacer música del ser humano. Y todas estas merecen respeto”, asegura.

Asimismo, señala que la musicología (tema de estudio de la Cátedra Marta Traba) tradicionalmente ha tenido tres grandes ramas: la de tipo teórico; la histórica, que trabaja principalmente sobre fuentes escritas, documentales y grabaciones; y la etnomusicología o musicología comparada, que estudia músicas como creadas en la India, China y África (y, en general, las que se alejan del canon centroeuropeo; algunas de las cuales tienen una gran tradición académica o muy especializada).

Actualmente, las fronteras entre estas tres grandes ramas están siendo cuestionadas, pero cada una de ellas ha desarrollado aportes teóricos y metodológicos importantes al estudio de la música.

En particular, la etnomusicología aborda los problemas que supone estudiar las músicas de los pueblos indígenas de Colombia.

Sin embargo, la misma definición de lo que es música en este campo se complica. Por ejemplo, dice el profesor, si podemos llamar música al toque de maraca de un chamán: ¿es un rezo, un rito, una curación?

“Lo cierto es que no todos los pueblos la definen de la misma forma. Para unos, hay unas maneras de cantar que podríamos asociar a lo musical, pero para otras no. Y esas fronteras son muy complejas, incluso entre nosotros”, afirma. “Las fronteras entre sonido, ruido y música están en permanente definición”, añade.

Los sonidos de los nasa (Paeces)

La exposición del profesor Miñana, después de plantear algunos problemas generales de la etnomusicología, se centró en las músicas que hacen los nasa, las cuales, a través de la historia, han sufrido profundas trasformaciones dentro de algunas continuidades.

Cabe anotar que este es uno de los grupos políticamente más activos, el segundo de mayor población (unos 150 mil habitantes, después de los wayú) y muchos de ellos hablan su lengua: el nasa yuwe.

Si bien el pueblo nasa ha tenido una actitud de resistencia frente a los procesos coloniales y un proyecto de vida bastante consistente, con respecto a la música han sido más flexibles y han adaptado distintos tipos de instrumentos y estilos musicales.

Por ejemplo, en los sesenta, con el movimiento indígena y la lucha por la tierra, crearon nuevas canciones con textos en nasa yuwe (anteriormente la música era solo instrumental) y con sonidos campesinos y caribeños (como el merengue de Bovea y los vallenatos), siguiendo la influencia de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC).

En los ochenta, en cambio, dieron el giro hacia la música andina y boliviana, para expresar una nueva concepción de indianidad más continental. Y en los últimos años, curiosamente, se han dirigido hacia la música tropical.

Lo interesante no es tanto mostrar los cambios musicales, sino su articulación con las transformaciones de su proyecto político y de vida, las formas organizativas, la ritualidad y lo festivo, así como los procesos de construcción territorial.

La investigación del profesor Miñana muestra cómo las diferencias musicales y festivas regionales en el territorio nasa, que se conservan hasta hoy en lo que ellos denominan música autóctona (kuvx), corresponden a las divisiones territoriales de los cacicazgos precolombinos.

Hoy el proyecto de vida de algunos pueblos indígenas, como el nasa, con sus formas de concebir la relación con la tierra y su entorno, con su concepto de propiedad y su manera de entender las relaciones sociales y políticas se presenta como una opción de vida para otras poblaciones.

“Gente de las ciudades, por ejemplo, ha entrado en empatía con estas formas de pensamiento y de vida. Los cambios musicales, desde la primera década de este siglo, apuntan en parte a lograr una mayor difusión de sus propuestas en la población colombiana”, cuenta.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co