Category Archives: alimentación

Ortorexia, obsesión por la calidad en la alimentación

 
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En la ortorexia prima la calidad de la alimentación, tener una dieta perfecta, es decir, pura biológicamente.
En la ortorexia prima la calidad de la alimentación, tener una dieta perfecta, es decir, pura biológicamente.

16 de febrero de 2012

El término ortorexia fue establecido por el médico naturista Steven Bratman, para definir la obsesión por una alimentación saludable y exenta de contaminantes.

Ortorexia viene de los términos griegos “ortos” (correcto) y “orexis” (comer). Dicha determinación regularmente está ligada a la anorexia y la bulimia, trastornos compulsivos y obsesivos de las personas preocupadas por perder peso y estar delgadas, pero en la ortorexia lo que prima es la calidad en la alimentación, tener una dieta perfecta, es decir, pura biológicamente.

Todavía no está muy catalogado el término en el Manual estadístico de enfermedades mentales y diagnóstico, ni tampoco está dentro de una entidad aparte de los trastornos alimentarios. María del Carmen Iñárritu Pérez, nutrióloga y profesora del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, expresó al programa UN Análisis de UN Radio: “Es muy bueno tener una alimentación saludable, pero cuando llega a ser una obsesión y su vida gira en torno solo a esa nutrición perfecta, y esto empieza a afectar la vida del individuo con los demás, es preciso hablar de ortorexia”.

Existe la creencia de que al principio el trastorno se puede considerar una conducta correcta; sin embargo, Iñárritu Pérez señaló que “con tanto problema de obesidad se propone que se hagan elecciones inteligentes en cuanto al consumo de alimentos saludables, pero cuando se convierte en algo compulsivo deja de ser deseable”.

Por su parte, Doris Ramírez, docente de Nutrición Clínica de Adultos del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia y directora del Grupo de Investigación en Nutrición y Hormonas, indicó que “no hay muchos estudios que digan con credibilidad y evidencia cuáles son los síntomas y cómo se manejan. Apenas se está investigando en el ámbito académico”.

Como todos los problemas alimenticios, tanto en la bulimia como en la anorexia el comportamiento y efectos se observan diferentes. Ramírez explicó que “los obesos regularmente toman la ortorexia para suplir necesidades; aun así, son más susceptibles a caer en este tipo de trastornos personas psicorrígidas o que necesitan controlar su vida desde todo punto de vista”.

Los ortoréxicos no se preocupan por la cantidad sino por la calidad, vigilan exhaustivamente sus alimentos y por lo regular prefieren no comer fuera de su casa, ya que detallan cada uno de los componentes de la comida, incluso desde la preparación hasta los recipientes e instrumentos de elaboración.

Al respecto, Dayana Gómez Gómez, dietista-nutricionista, socia y colaboradora de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad de Madrid (Addinma), dijo que “actualmente es algo novedoso y tiene que ver con el entorno social, la publicidad, lo que nos venden en la televisión. Estar sano y comer bien puede aumentar el estatus pero no es el camino correcto”.

Frente a lo anterior, la profesora Ramírez apuntó que “las personas que sufren los síntomas de la ortorexia empiezan a buscar la perfección en los productos digeribles, y uno de los principales desechos es la carne, dados los antibióticos y medicamentos que se introducen a los animales. Después están los productos prefabricados como enlatados, embutidos y preparaciones rápidas, los cuales son considerados artificiales”.

Por ello, desde el punto de vista dietético y nutricional, los expertos aseguran que para evitar o tratar la ortorexia es necesaria una prevención adecuada y un diagnóstico precoz. Asimismo, en la detección se deben cubrir los requerimientos nutricionales básicos hasta llegar a los niveles adecuados y reestructurar gradualmente los hábitos alimentarios.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

La comida en el mundo está mal distribuida

 
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Las frutas, las hortalizas, las raíces y los tubérculos son los alimentos con la tasa más alta de desaprovechamiento.
Las frutas, las hortalizas, las raíces y los tubérculos son los alimentos con la tasa más alta de desaprovechamiento.

10 de diciembre de 2011
Un estudio encargado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), demostró que anualmente se desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos.

Luis Acero, director del Observatorio Legislativo del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga, afirmó que este problema ha sido una constante en la historia de la humanidad. El politólogo señaló que los humanos adoptaron nuevos productos en su dieta, mientras que la dinámica económica desató un consumismo exacerbado.

Acero señaló que no existe en el mundo un déficit de alimentos, pues existe una cantidad suficiente para el abastecimiento. “El problema es de costos y de su pésima distribución”.

Según el informe de la FAO, los países industrializados y en vías de desarrollo desechan una cantidad similar de alimentos cada año: más de 600 millones de toneladas.

Gilberto Herrera, profesor del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, recordó que en Colombia está reconocido el derecho a no morir de hambre; sin embargo, no se ha logrado dar el mismo estatus a la seguridad alimentaria y nutricional.

Herrera cuestionó la conveniencia de programas gubernamentales como Familias en Acción, los cuales se abordan desde lo que definió como una perspectiva de la limosna. “En investigaciones de campo, hemos encontrado familias que no buscan una opción de ingreso por temor a perder el subsidio”, advirtió.

Iniciativas locales, como los bancos de alimentos, buscan romper con esa mentalidad, cobrando un pequeño porcentaje del valor real de la comida que se distribuye.

El director ejecutivo de la Fundación Banco Arquidiocesano de Alimentos, Daniel Saldarriaga, señaló que cuando la gente debe pagar por la comida se separa de la mentalidad asociada con la mendicidad. “No brindamos una limosna humillante, creemos en un compartir fraterno”, dijo.

Germán Jaramillo Villegas, director ejecutivo de la Fundación Éxito, explicó que los almacenes separan los productos que han alcanzado su punto de maduración para ser distribuidos rápidamente entre la población necesitada.

Finalmente, el director de Bibliotecas y Comunicación de la Fundación Sur en España, Rafael Sánchez, afirmó que en África se importa el 70 por ciento de los alimentos que se consumen.

Denunció que 50 millones de hectáreas han pasado a manos de inversores extranjeros, quienes producen comida que va a ser consumida en otros continentes. “La adquisición masiva de tierras está causando pérdida de soberanía y de disponibilidad de terrenos necesarios para la producción de alimentos de la población local”.

Se calcula que los consumidores de los países ricos desperdician 222 millones de toneladas de comida cada año, una cantidad semejante a la totalidad de la producción alimentaria de África (230 millones de toneladas).

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

La espirulina, con alto grado proteínico y auxiliar en padecimiento de hígado graso

 
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 Los beneficios del consumo de la espirulina en México han podido constatarse en personas desnutridas, pues tiene un alto nivel de proteínas (60 por ciento del peso seco) y todos los aminoácidos indispensables.
Los beneficios del consumo de la espirulina en México han podido constatarse en personas desnutridas, pues tiene un alto nivel de proteínas (60 por ciento del peso seco) y todos los aminoácidos indispensables.

6 de noviembre de 2011

• También, tiene aplicaciones como antidepresivo en estrés psicológico

Los beneficios del consumo de la espirulina en México han podido constatarse en personas desnutridas, pues tiene un alto nivel de proteínas (60 por ciento del peso seco) y todos los aminoácidos indispensables. De ahí, su uso en la elaboración de alimentos para humanos y animales, dijo Marco Antonio Juárez Oropeza, del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, y quien ha realizado estudios en distintos campos.

La espirulina es una cianobacteria de aspecto azul-verdoso, que además de tener buenas propiedades nutritivas, tiene otras biológicas de interés médico, pues es auxiliar en el tratamiento de alteraciones lipídicas en los diabéticos, para la mejora del sistema inmunológico en pacientes con cáncer oral, y en los hipertensos, debido a su efecto antihipertensor.

También tiene aplicaciones industriales, pues contribuye a la limpieza del ambiente y del subsuelo de aguas estancadas, por su acción como fijador de metales pesados.

Aplicaciones

En 1993, pruebas realizadas en animales de laboratorio, alimentados con una dieta rica en fructosa, mostraron que los animales desarrollaron esteatosis hepática, y la administración de la espirulina previno su desarrollo. Posteriormente, en otros modelos experimentales de hígado graso, también se ha demostrado que previene o atenúa su desarrollo.

Aunque han sido pocos casos, en humanos con ese padecimiento, en dosis de 4.5 gramos diarios durante tres meses, los niveles de triacilgliceroles, colesterol, así como de enzimas marcadoras de daño hepático (como las aminotransferasas), tendieron a normalizarse.

Otro grupo de voluntarios humanos, con igual suministro por seis semanas, sin modificaciones en el estilo de vida, redujo la hipertensión y la dislipidemia. Pese a que la espirulina tiene efectos antihipertensivo y antidislipemiante en el diabético, no necesariamente mejora los valores de glucosa, por lo que su uso previene las comorbilidades, mismas que dependen del tiempo de evolución e intensidad de la enfermedad, como en el caso del hígado graso.

Juárez Oropeza indicó que aminora daños de estrés oxidante y psicológico. El primero se asocia con las comorbilidades del síndrome metabólico, mientras que el segundo, con la ansiedad y depresión. En ambos podría ser útil su consumo.

Los planes en el laboratorio 10 del Departamento de Bioquímica de la FM, agregó, apuntan a profundizar sobre los mecanismos moleculares de los efectos observados, así como valorar su utilidad en otros problemas vasculares, como derrames o embolias cerebrales.

Especificaciones

Los tipos de espirulina que se han utilizado con mayor frecuencia son la maxima y plantensis; la primera era muy común en el lago de Texcoco, y la otra, se cultiva de manera natural en el lago Chad, en África.

Por su aporte nutricional, cuenta con aminoácidos y ácidos grasos esenciales, incluye vitaminas del complejo B, y es antioxidante por su cantidad de selenio, clorofila, retinoides, tocoferoles y ficocianina.

El valor de esta cianobacteria es tal que en Chile su comercialización registra altos niveles, y en Estados Unidos, la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) la registró este año como suplemento alimenticio.

En México, su consumo es libre y en diferentes presentaciones asociadas a productos naturistas. Los aztecas la identificaron como “tecuitlatl” (lodo de piedra, en náhuatl), la dejaban secar y después, como una especie de hojuelas, las consumían. Su sabor suele ser asociado al pescado y al queso. No obstante, después de la Conquista cayó en desuso.

Créditos: unam.mx/boletin/652/2011

La cocina tradicional mexicana, una respuesta al sobrepeso y obesidad

 
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Los platillos desarrollados por las culturas mesoamericanas son naturalmente equilibrados y podrían contrarrestar los padecimientos ocasionados por dietas de países industrializados.
Los platillos desarrollados por las culturas mesoamericanas son naturalmente equilibrados y podrían contrarrestar los padecimientos ocasionados por dietas de países industrializados.

16 de octubre de 2011
• Los platillos desarrollados por las culturas mesoamericanas son naturalmente equilibrados y podrían contrarrestar los padecimientos ocasionados por dietas de países industrializados, expuso Amanda Gálvez Mariscal, investigadora de la Facultad de Química de la UNAM, en ocasión del Día Mundial de la Alimentación

En México, día con día aumenta el número de personas declaradas formalmente obesas. Este hecho ha asombrado a médicos de todas las especialidades, quienes hace una década no imaginaban que los índices se dispararían a los niveles registrados en la actualidad.

Desde las instituciones dedicadas al cuidado de la salud se han lanzado diversas campañas y programas con el fin de controlar este fenómeno. Como medidas para contrarrestar este mal se han propuesto dietas, rutinas de ejercicios y costosos tratamientos, casi todos, excepto una alternativa que menguaría, de manera sencilla y económica, muchos de estos problemas, “regresar a la comida tradicional”, señaló Amanda Gálvez Mariscal, investigadora de la Facultad de Química (FQ) de la UNAM, en ocasión del Día Mundial de la Alimentación que se conmemora este 16 de octubre.

Antes consumíamos pozole, hoy lo usual es comprar sopas instantáneas; cada vez son menos los platos de huauzontle servidos a la mesa y más los pedidos telefónicos a la pizzería, y los tlacoyos ceden su lugar a las hamburguesas, mientras que los nopales y aguas frescas sucumben al embate de las papas fritas y los refrescos; “la vida moderna nos ha obligado a cambiar muchos de nuestros hábitos, y en este trueque no necesariamente ganamos”, añadió la también coordinadora del Programa Universitario de Alimentos (PUAL).

Adoptar patrones alimenticios que vienen de fuera ha hecho mella a lo largo del país, advirtió Gálvez Mariscal, “y los consecuencias están a la vista de todos, aproximadamente un tercio de los niños mexicanos tienen sobrepeso y siete de cada 10 adultos, también”.

Además, indicó que los males derivados del aumento de peso son, principalmente, diabetes y enfermedades isquémicas del corazón y cerebro-vasculares, “justo las tres principales causas de muerte en México”.

Cultura contra evolución

Aunque hay quienes lo ven como un asunto simple, alimentarse es un proceso psicosocial sumamente complejo, explicó Gálvez, pues más allá de los simplismos que señalan, “se trata, sencillamente, de comer para nutrirse”, en realidad esto comprende variables relacionadas con los gustos, la cultura e incluso con el momento emotivo que atraviesa cada individuo; “por ejemplo, hay gente que come si está triste, otra lo hace al sentirse contenta e incluso hay quienes elevan su ingesta al consumir alcohol, porque esto deprime la conciencia”.

Un personaje literario famoso justamente por beber y comer desmedidamente, especialmente al estar eufórico, es Pantagruel, un gigante salido de la pluma de Rabelais y que sirvió al escritor francés para satirizar los excesos alimenticios de Occidente, pues en la mesa de esta criatura no había un solo espacio libre, todo estaba ocupado por copas rebosantes de vino, carnes grasosas y pastelería saturada de azúcar, “algo que la naturaleza jamás supuso que el hombre tendría que digerir”.

Si tuviéramos que determinar un momento que nos ayude a entender cómo la alimentación humana se comenzó a transformar, es decir, “un érase una vez” que sirva de punto de partida para este relato, deberíamos remontarnos al Paleolítico Superior, dijo.

En ese entonces, nuestros ancestros se alimentaban a la manera de los primates, con lo que encontraban en la naturaleza. “Se comía a cada rato y la dieta era prácticamente vegetariana, a menos que encontraran algún animalillo por ahí, entonces carne”.

¿Qué pasó para que aquellos masticadores de plantas tuvieran descendientes aficionados a los banquetes pantagruélicos? “Millones de años de evolución dictaban que debíamos comer ciertas cosas; lo que nos llevó a esta transición la invención de la agricultura, nacida hace apenas 10 mil años, que nos impuso otros alimentos muy diferentes a los de la caza que se consumían eventualmente. A partir de ahí, comenzamos a comer granos harinosos”, comentó.

El sembrar semillas permitió escoger especies y darles las características que hoy tienen; ejemplo de esto es el maíz, que en un principio era una especie de pasto (el teocintle) con apenas unos cuantos granos duros, muy diferente de la mazorca actual, tan útil para ser cosechada y tan inútil para reproducirse sola, sin la intervención de una mano campesina, y la caña de azúcar, creada por los egipcios, es un caso muy similar.

“Así entraron elementos hasta entonces extraños en nuestra dieta, pues el hombre no evolucionó para ingerir harinas en gran cantidad, y mucho menos azúcar refinada, estamos diseñados para consumir bayas, verduras, frutas, nueces, hierbas y, ocasionalmente, un poco de carne”.

La tradición mesoamericana

En el mercado de la gran Tenochtitlán era común ver (a decir de Alfonso Reyes en Visión de Anáhuac) “verduras en cantidad, y sobre todo, cebolla, puerro, ajo, borraja, mastuerzo, berro, acedera, cardos y tagarninas. Los capulines y las ciruelas son las frutas que más se venden. Miel de abejas y cera de panal; miel de caña de maíz, tan untuosa y dulce como la de azúcar y miel de maguey”.

“El uso de estas variedades en nuestra cocina tradicional es reflejo de la sabiduría prehispánica”, expuso Amanda Gálvez, quien indicó que la combinación de acelgas, quintoniles, nopales y demás plantas cultivadas en la milpa, al combinarse, tienen propiedades alimenticias difícilmente vistas en cocinas nacidas en otros lados del mundo.

“¿Sabías que las proteínas contenidas en el maíz y las del frijol son deficientes, pero que al juntarlas se vuelven tan efectivas que con ellas se iguala prácticamente el valor nutrimental de la carne? Las leguminosas complementan las carencias de los cereales y viceversa, lo que crea una sinergia muy interesante; sin embargo, cada vez se consume más fast food y menos enfrijoladas”.

Además, añadió, hay una máxima que las abuelas, sin ser nutriólogas, sabían y aplicaban en sus recetas: “hay que comer más verduras y más variado”, y la ciencia ha corroborado que su decir es cierto, pues se ha demostrado que en los platillos preparados en las estufas de antaño, y con estos tradicionales ingredientes, están presentes una serie de moléculas muy pequeñas, pero muy importantes para nuestra salud, conocidas como fitoquímicos.

“Los ingredientes típicos de nuestra gastronomía están cargados de fitoestrógenos, isoflavonoides, antocianinas y sulforafanos, entre otras sustancias que protegen nuestra salud por ser antioxidantes, evitar accidentes cardiovasculares, mejorar la visión y, además, contienen una buena cantidad de vitaminas. Por ello, hace unos 25 años, especialistas rebautizaron a estos alimentos como nutracéuticos (neologismo formado a partir de las palabras nutrición y farmacéutico) tras descubrir lo benéficos que resultan, aunque esto nuestras abuelas lo supieron desde siempre”.

Recientemente, en el Instituto Nacional de Salud Pública, el grupo de Lizbeth López realizó una serie de estudios epidemiológicos que arrojaron resultados que corroboran que la dieta incide directamente en nuestra salud, pero no siempre de la manera más obvia. Por ejemplo, los datos obtenidos demuestran que mujeres que comen frijol y cebolla, de manera cotidiana, son menos propensas a desarrollar cáncer, “y ése es sólo uno de los casos encontrados, pero hay que indagar más, porque la veta de investigación es muy rica”, expuso la académica.

“No obstante, con los nuevos patrones de ingesta adoptados —tan ricos en grasa y azúcares y tan bajos en verdura y fibra— la gente tiende a engordar y desarrollar males degenerativos e incurables, como la diabetes o los padecimientos del corazón, derivados de haber abandonado nuestra tradición y los menús que ésta nos sugiere”.

Por ejemplo, los herederos de los amerindios tenemos genes que nos hacen propensos a la diabetes, porque antes de la llegada de los europeos no consumíamos carbohidratos refinados como el azúcar y las harinas blancas y no se freían los alimentos. Debemos tener presente este tipo de variables, y no sólo para desarrollar planes de atención médica para las próximas décadas, sino para prevenir desde ahora.

“Claro que al decir tradicional nos referimos a estilos de comer más cercanos a lo mesoamericano, a la milpa y la chinampa, y no a quesadillas bañadas en aceite ni nada por el estilo, porque para nuestros antepasados la fritura era algo desconocido. Ahora, con la vida cotidiana y su prisa perpetua, es cada vez más tentadora la comida rápida, o los productos ofertados en la tiendita de la esquina, y por ello, cada vez son más los sujetos con enfermedades propias de las sociedades modernas”, concluyó.

Créditos: unam.mx/boletin/610/2011

Imagen: pordescubrir.com

Investigan estructura molecular del café

 
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Como resultado se obtiene una huella digital de cada tipo de café.
Como resultado se obtiene una huella digital de cada tipo de café.

4 de octubre de 2011
Agencia de Noticias UN- Un estudiante de la maestría en Ciencias Físicas de la UN en Manizales investiga la estructura interna del café con técnicas microscópicas para diferenciar molecularmente los tipos de grano.

El café ha sido objeto de múltiples estudios dado que representa un gran porcentaje de las exportaciones colombianas, pero son pocas las investigaciones que analizan su estructura molecular.

“El trabajo consiste en tomar un grano de café al azar, se parte a la mitad y se corta en laminillas, se ubica una bajo el lente del microscopio, se enfoca y se le aplica un rayo láser de 473 nanómetros”, explicó el investigador Gabriel Soler Barrera.

Dicho rayo se caracteriza por contener alta energía y al entrar en contacto con la muestra proyecta una emisión de luz única, exclusiva para cada material que se convierte en su huella digital.

Este estudio es un insumo para que los investigadores del producto en empresas como Cenicafé (Centro Nacional de Investigaciones de Café) puedan diferenciar con mayor precisión a qué especie pertenecen.

“Existen diferentes clases de café, entre las más reconocidas están la arábiga y el robusta, sucede que en muchas trilladoras las están mezclando y lo que hacemos en el laboratorio es definir sus características internas, así no habrá confusión para que a los consumidores no nos engañen vendiéndonos otras calidades con contenidos distintos de cafeína”, puntualizó Soler Barrera.

La investigación es adelantada como parte del trabajo del Grupo de Propiedades Ópticas de los Materiales, dirigida por el profesor Carlos Vargas Hernández.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co