Category Archives: alimentación

Universitarios no tienen buenos hábitos alimenticios.

 
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Entre las causas de la inadecuada alimentación se encuentran el afán cotidiano y diversos factores culturales.
Entre las causas de la inadecuada alimentación se encuentran el afán cotidiano y diversos factores culturales.

21 de Septiembre del 2012
Una investigación hecha por Salud Estudiantil de la UN en Palmira evidenció que, en el Valle del Cauca, los estudiantes no se alimentan bien. Expertos plantean soluciones a esta problemática.

Los resultados fueron obtenidos mediante una encuesta efectuada por los administradores Esteban Henao y Augusto Fernando Rojas a 702 estudiantes de las universidades del Valle, Santiago de Cali, Antonio Nariño y la UN en Palmira.

Según el estudio, a pesar de que los pesos son estables con respecto a la estatura de la mayoría de los estudiantes, los resultados mostraron que, en el desayuno, el almuerzo y la cena, los universitarios no consumen las cantidades de nutrientes requeridos para una buena alimentación. Y no solo eso: a ellos mismos el asunto no les preocupa mucho.

“Un ejemplo de esto es el desayuno: el 79% de los estudiantes respondieron que solo consumen alimentos ligeros (como pan, pandebonos, buñuelos, jugos, café o chocolate), sin incluir cereales, frutas o jugos naturales. En el caso del almuerzo y la cena, la mayoría de ellos solamente consumen la bandeja”, afirma Henao.

Para Carmen Eugenia Arias, coordinadora de Salud Estudiantil de la sede, aunque las causas de estos malos hábitos alimenticios principalmente se encuentran en la cultura, el afán cotidiano es un factor clave que influye significativamente.

“Generalmente, la causa de estos malos hábitos es el factor cultural, ya que vienen con una costumbre familiar de comer solo ciertos alimentos. Sin embargo, por andar de afán, los estudiantes también comen lo que es más rápido, que no necesariamente es lo que alimenta”, dice.

Vegetarianismo, ¿una salida?

Ante esta situación, el médico y epidemiólogo de la Universidad del Valle Freddy Briceño plantea que el vegetarianismo podría ser una salida a la inadecuada alimentación de los estudiantes universitarios, pues es una opción saludable y económica.

“Una dieta vegetariana disminuye notoriamente problemas como hipertensión, diabetes, controla el colesterol y, en el embarazo, disminuye el riesgo de sufrir de preeclampsia. Es un estilo de vida saludable que cada persona debe tomar en serio y con responsabilidad”, afirma.

Según el experto, los vegetales podrían remplazar cualquier tipo de alimento, incluso el que muchas personas creen que no puede faltar: la carne.

“Los vegetales ofrecen un buen contenido de proteína; por ejemplo, 100 gramos de nueces de almendras reemplazan 100 gramos de carne desde el punto de vista proteínico. Una dieta normal debe tener un 20% de proteínas, y las legumbres y verduras contienen entre el 15 y el 20% de estas”, asegura.

Nutrirse bien no es costoso

Para el médico nutricionista y dietista Alexander Berrío Zapata, colaborador de la UN en Medellín, las actividades de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad son fundamentales para que los universitarios comprendan la importancia de alimentarse bien.

“Hay que enseñarles a los estudiantes qué es una alimentación saludable y cuáles son los riesgos de no seguirla. Esta significa ingerir todos aquellos alimentos que nos proporcionen la energía que necesitamos diariamente y los nutrientes (vitaminas y minerales) indispensable para el cuerpo”, señala.

Sin embargo, algunas personas creen que alimentarse bien es costoso. Pero no es así, según el nutricionista.

“Uno debe alimentarse seis veces al día. Pero eso no significa que se deba gastar mucho dinero, sino que hay que comer una menor cantidad y de manera frecuente, de manera tal que se consuma todos los grupos de los alimentos. Debemos dividir bien las porciones del día; por ejemplo, no es necesario consumir tanto arroz en una sola porción, la podemos dividir”, concluye.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Por incremento del pollo y huevo, cae 30% la industria alimenticia del país.

 
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Su escasez se debe a la influenza aviar en Jalisco; los daños se calculan en ocho mil 617 millones de pesos.
Su escasez se debe a la influenza aviar en Jalisco; los daños se calculan en ocho mil 617 millones de pesos.

21 de Septiembre del 2012
Los incrementos en los precios del huevo y carne de pollo persistirán hasta mayo de 2013, por la inestabilidad internacional causada por la reducción en la producción avícola de China y Estados Unidos. Además de golpear el bolsillo de los mexicanos, afecta la actividad económica de los sectores relacionados con estos productos en un 30 por ciento, advirtió el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM.

La demanda del producto, escaso en territorio nacional por la influenza aviar en granjas de Jalisco (con daños estimados en ocho mil 617 millones de pesos), no puede satisfacerse totalmente con importaciones, pues las naciones referidas emplean su maíz en la generación de biocombustibles.

Esto provoca inestabilidad en el precio de los productos avícolas, lo que, a su vez, significa el aumento de artículos relacionados o derivados, como gelatinas, alimentos procesados y huevo deshidratado, entre otros, establecieron Luis Lozano, David Lozano, Jaime Vázquez y David Moctezuma, integrantes del CAM.

Por ejemplo, una pieza de pan dulce se vende a los consumidores hasta en ocho pesos en algunas regiones. Además, ante el incremento, los pedidos mayores de restaurantes, fondas y cocinas económicas, disminuyeron.

Tan sólo en las últimas tres semanas, esto significó una pérdida de entre cinco y siete por ciento en el volumen de ventas en negocios pequeños, como panaderías, tiendas de abarrotes y fondas.

Se estima que el 30 por ciento de estos establecimientos no resistirá los costos cada vez más elevados y la escasez de pollo y huevo, e incluso, se vería obligado a cerrar, lo que significaría pérdida de empleos.

Los próximos meses

En el caso del pan, los insumos necesarios cada vez son más costosos. En noviembre, de acuerdo con los productores, una pieza pequeña del tradicional pan de muerto llegaría a costar hasta 40 pesos.

A fin de año, los alimentos alcanzarán los precios más elevados. Además, se registrará una baja sustancial en las ventas de restaurantes. No sólo las personas dejarán de comprar, ya no utilizarán cierto tipo de servicios.

Es necesario establecer medidas para contrarrestar sus efectos como, por ejemplo, destinar mayores recursos al sector agrícola del país.

Si el campo no tiene un incremento en su presupuesto superior al 20 por ciento para la producción de alimentos, padeceremos las consecuencias de no garantizar nuestra soberanía alimentaria, concluyeron.

Boletín UNAM-DGCS-578
Ciudad Universitaria.

Hongos de las orquídeas protegen cultivos de arroz.

 
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Las micorrizas de las orquídeas disminuyen la patogenicidad de los cultivos de arroz. Se espera que tengan el mismo efecto en otros cultivos.
Las micorrizas de las orquídeas disminuyen la patogenicidad de los cultivos de arroz. Se espera que tengan el mismo efecto en otros cultivos.

20 de Septiembre del 2012
El uso de micorrizas de las orquídeas disminuye el nivel de patogenicidad de los cultivos de arroz, al funcionar como una vacuna contra plagas. Se espera emplearlas en otras plantas.

Después de inocular plántulas de arroz con hongos de las raíces de las orquídeas (o micorrizas) en condiciones de invernadero, investigadores del Departamento de Ciencias Biológicas de la UN en Palmira corroboraron un efecto de protección. Pues el hongo actúa como una “vacuna” para la planta y activa sus defensas, lo que le permite evitar el ataque de patógenos.

Este hallazgo permitirá desarrollar nuevas técnicas de biocontrol de plagas que reduzcan las aplicaciones de pesticidas.

“A pesar de que solo hemos trabajado en cultivos de arroz, este trabajo abre muchas perspectivas. Así, queremos evaluar qué pasa fuera del invernadero con otros cultivos, como la papa, uno de los más atacados”, asegura el profesor de la UN en Palmira Joel Tupac Otero, director del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA).

De esta manera, el Grupo de Investigación en Orquídeas de la Facultad de Ciencias Agropecuarias continúa trabajando con otros grupos e instituciones en la implementación de métodos de control eficientes y ecológicos.

De las orquídeas a los grandes cultivos

Se estima que existen unas 30.000 especies de la llamada “flor nacional”, que exhiben llamativos mecanismos de polinización gracias a sus perfumes y contextura.

Estas interactúan con los hongos de sus raíces, de los cuales obtienen nutrientes y ayuda para que sus semillas germinen.

Sin embargo, las micorrizas actúan de una manera diferente en otras plantas, cuando las condiciones físicas de temperatura y humedad son adecuadas para su desarrollo.

“La micorriza patógena penetra en el cuello y bloquea los tejidos vasculares de algunas plantas hasta matarlas. En fríjol, papa, arroz, maíz y algunas plántulas de especies forestales, han sido devastadoras y han causado muchos daños económicos a los productores”, agrega el profesor Otero.

Por esta razón, el trabajo de los investigadores adquiere una mayor importancia, tras usarlas en arroz como mecanismo de defensa.

Finalmente, el trabajo continuará para extender su uso en cultivos en los que aún no se ha identificado resistencia ni tolerancia a plagas, pues la micorriza de la orquídea podría ser una respuesta eficiente y amigable con el ambiente.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Incierto, el panorama mundial ante la crisis alimentaria.

 
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18 de Septiembre del 2012
La sequía en Estados Unidos, los desastres climáticos registrados en Europa y Asia, la especulación financiera, la volatilidad en los mercados agrícolas y la orientación de cultivos a la producción de biocombustibles, configuran una nueva tendencia en el alza de precios de granos básicos y plantean un escenario mundial incierto ante la crisis alimentaria, coincidieron académicos y expertos en el V Seminario de Actualización Crisis, Seguridad y Soberanía alimentaria, realizado en la UNAM.
Las consecuencias de esta problemática tienen múltiples aristas en México, desde el alza en los productos de la canasta básica, el precio de los energéticos y el impacto en los recursos naturales, hasta la disminución de la superficie agrícola, el abandono y deterioro de tierras cultivables, así como el bajo aprovechamiento del potencial productivo del campo, a lo que se suman la violencia en el medio rural y la migración.
Nuestro país importa 40 por ciento de los alimentos que requiere, para lo que se destinan más de 20 mil millones de dólares al año. Tan sólo en el primer semestre de 2012, se gastaron dos mil millones de dólares para satisfacer las necesidades de consumo de maíz. Ello revela la urgencia de impulsar estrategias que aseguren la soberanía alimentaria nacional, advirtieron.
Hasta el 5 de octubre, las actividades del Seminario se realizarán en las instalaciones del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) y el Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM.
En el encuentro, organizado por el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de esta casa de estudios y la Asociación Mexicana de Estudios Rurales (AMER), en colaboración con el IIEc y el IIA, participan más de 40 especialistas provenientes de 11 instituciones; representantes de organizaciones civiles y consultores privados.
Panorama incierto
En la apertura del Seminario, Elena Lazos Chavero, investigadora del IIS y coordinadora académica del encuentro, subrayó que la crisis alimentaria es un problema grave, caracterizado por el control de ciertas compañías transnacionales sobre las cadenas agroalimentarias.
Verónica Villarespe, directora del IIEc, señaló que el aumento desmesurado de los precios al consumidor en el mundo confluye en México, con el deterioro del ingreso de amplios sectores de la población, el desempleo y el acceso cada vez más restringido a servicios básicos de salud y alimentación. Tenemos el reto de avanzar en el análisis de esta problemática con el objetivo de proponer soluciones viables.
En la sala de videoconferencias del IIEc, Rosalba Casas Guerrero, directora del IIS, resaltó que la problemática se profundiza por distintos factores, que explican la situación actual. Es un foro para nuevos planteamientos, con el fin de abordar los temas relacionados con la seguridad alimentaria, orientados a la solución de los problemas nacionales.
Escasez, especulación y crisis
En la mesa redonda Especulación financiera en los mercados, bolsas de productos agrícolas y su impacto en la seguridad alimentaria, Blanca Rubio Vega, también del IIS, expuso que al coincidir desastres climáticos y restricciones a las exportaciones de alimentos, con el declive de las ganancias especulativas, se generan condiciones para la crisis en la materia, en la que está inmersa la economía mundial desde 2008. El panorama es incierto, ante la evidente recesión en Estados Unidos y la volatilidad de los precios en los mercados agrícolas, advirtió.
Al respecto, Víctor Suárez Carrera, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo, sostuvo que México requiere recuperar soberanía a través de políticas públicas orientadas a reducir las importaciones, equivalentes a más de 20 mil millones de dólares por año; restablecer las reservas públicas de alimentos, impulsar a pequeños y medianos productores, fomentar sistemas regionales y locales de producción, y eliminar los monopolios. Con recursos propios, la nación podría satisfacer sus necesidades de maíz hasta 2050, ejemplificó.
A su vez, Miguel Meza Castillo, del Instituto de Estudios para el Desarrollo Rural “Maya”, refirió que en 2010, un total de 21 millones de mexicanos padecían condiciones de pobreza alimentaria, lo que muestra las repercusiones de la tendencia a la alza en los mercados agrícolas y la volatilidad en los incrementos. La crisis se profundiza, con impactos negativos en la población de escasos recursos, precisó.
Alternativas energéticas y crisis alimentaria
En la mesa Biocombustibles y competencia con la producción de alimentos, Edit Antal, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, mencionó que el uso de esos energéticos es un fenómeno global, propiciado por la demanda de países industrializados. Como alternativa, sólo ofrecen una solución parcial y limitada en el tiempo, y colocan a la soberanía alimentaria en peligro.
Michelle Chauvet Sánchez Pruneda, de la UAM Azcapotzalco, sostuvo que México carece de una política de generación de energía alternativa. La estrategia nacional en este rubro consiste en un viraje hacia la promoción del biodiésel, sin un análisis integral de la relación compleja de este sector con la producción de alimentos.
Yolanda Massieu Trigo, de la UAM Xochimilco, estableció que ante la expansión reciente de los agrocombustibles, que representa un nuevo vinculo entre el sector agroalimentario, el hambre creciente y la crisis energética, es necesario plantear otro modo de vida, sostenido por un menor consumo energético y la disminución de la desigualdad social.
En su oportunidad, Arcelia González Merino, de la UAM Azcapotzalco, expuso que el monocultivo de cualquier producto agrícola implica la pérdida de biodiversidad, como sucede con la producción de etanol. Por ello, la promoción y el desarrollo de biocombustibles es un riesgo a la sostenibilidad, advirtió.
A su vez, Yolanda Castañeda, de la misma instancia, consideró que México no tiene una política energética integral a largo plazo, sustentada en estrategias que garanticen la seguridad alimentaría del país. No se ha implementado ningún proyecto acorde a la realidad nacional.
Boletín UNAM-DGCS-572
Ciudad Universitaria.
En el primer semestre de 2012, México gastó dos mil millones de dólares para satisfacer las necesidades de consumo de maíz.

En el primer semestre de 2012, México gastó dos mil millones de dólares para satisfacer las necesidades de consumo de maíz.

18 de Septiembre del 2012

La sequía en Estados Unidos, los desastres climáticos registrados en Europa y Asia, la especulación financiera, la volatilidad en los mercados agrícolas y la orientación de cultivos a la producción de biocombustibles, configuran una nueva tendencia en el alza de precios de granos básicos y plantean un escenario mundial incierto ante la crisis alimentaria, coincidieron académicos y expertos en el V Seminario de Actualización Crisis, Seguridad y Soberanía alimentaria, realizado en la UNAM.

Las consecuencias de esta problemática tienen múltiples aristas en México, desde el alza en los productos de la canasta básica, el precio de los energéticos y el impacto en los recursos naturales, hasta la disminución de la superficie agrícola, el abandono y deterioro de tierras cultivables, así como el bajo aprovechamiento del potencial productivo del campo, a lo que se suman la violencia en el medio rural y la migración.

Nuestro país importa 40 por ciento de los alimentos que requiere, para lo que se destinan más de 20 mil millones de dólares al año. Tan sólo en el primer semestre de 2012, se gastaron dos mil millones de dólares para satisfacer las necesidades de consumo de maíz. Ello revela la urgencia de impulsar estrategias que aseguren la soberanía alimentaria nacional, advirtieron.

Hasta el 5 de octubre, las actividades del Seminario se realizarán en las instalaciones del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) y el Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM.

En el encuentro, organizado por el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de esta casa de estudios y la Asociación Mexicana de Estudios Rurales (AMER), en colaboración con el IIEc y el IIA, participan más de 40 especialistas provenientes de 11 instituciones; representantes de organizaciones civiles y consultores privados.

Panorama incierto

En la apertura del Seminario, Elena Lazos Chavero, investigadora del IIS y coordinadora académica del encuentro, subrayó que la crisis alimentaria es un problema grave, caracterizado por el control de ciertas compañías transnacionales sobre las cadenas agroalimentarias.

Verónica Villarespe, directora del IIEc, señaló que el aumento desmesurado de los precios al consumidor en el mundo confluye en México, con el deterioro del ingreso de amplios sectores de la población, el desempleo y el acceso cada vez más restringido a servicios básicos de salud y alimentación. Tenemos el reto de avanzar en el análisis de esta problemática con el objetivo de proponer soluciones viables.

En la sala de videoconferencias del IIEc, Rosalba Casas Guerrero, directora del IIS, resaltó que la problemática se profundiza por distintos factores, que explican la situación actual. Es un foro para nuevos planteamientos, con el fin de abordar los temas relacionados con la seguridad alimentaria, orientados a la solución de los problemas nacionales.

Escasez, especulación y crisis

En la mesa redonda Especulación financiera en los mercados, bolsas de productos agrícolas y su impacto en la seguridad alimentaria, Blanca Rubio Vega, también del IIS, expuso que al coincidir desastres climáticos y restricciones a las exportaciones de alimentos, con el declive de las ganancias especulativas, se generan condiciones para la crisis en la materia, en la que está inmersa la economía mundial desde 2008. El panorama es incierto, ante la evidente recesión en Estados Unidos y la volatilidad de los precios en los mercados agrícolas, advirtió.

Al respecto, Víctor Suárez Carrera, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo, sostuvo que México requiere recuperar soberanía a través de políticas públicas orientadas a reducir las importaciones, equivalentes a más de 20 mil millones de dólares por año; restablecer las reservas públicas de alimentos, impulsar a pequeños y medianos productores, fomentar sistemas regionales y locales de producción, y eliminar los monopolios. Con recursos propios, la nación podría satisfacer sus necesidades de maíz hasta 2050, ejemplificó.

A su vez, Miguel Meza Castillo, del Instituto de Estudios para el Desarrollo Rural “Maya”, refirió que en 2010, un total de 21 millones de mexicanos padecían condiciones de pobreza alimentaria, lo que muestra las repercusiones de la tendencia a la alza en los mercados agrícolas y la volatilidad en los incrementos. La crisis se profundiza, con impactos negativos en la población de escasos recursos, precisó.

Alternativas energéticas y crisis alimentaria

En la mesa Biocombustibles y competencia con la producción de alimentos, Edit Antal, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, mencionó que el uso de esos energéticos es un fenómeno global, propiciado por la demanda de países industrializados. Como alternativa, sólo ofrecen una solución parcial y limitada en el tiempo, y colocan a la soberanía alimentaria en peligro.

Michelle Chauvet Sánchez Pruneda, de la UAM Azcapotzalco, sostuvo que México carece de una política de generación de energía alternativa. La estrategia nacional en este rubro consiste en un viraje hacia la promoción del biodiésel, sin un análisis integral de la relación compleja de este sector con la producción de alimentos.

Yolanda Massieu Trigo, de la UAM Xochimilco, estableció que ante la expansión reciente de los agrocombustibles, que representa un nuevo vinculo entre el sector agroalimentario, el hambre creciente y la crisis energética, es necesario plantear otro modo de vida, sostenido por un menor consumo energético y la disminución de la desigualdad social.

En su oportunidad, Arcelia González Merino, de la UAM Azcapotzalco, expuso que el monocultivo de cualquier producto agrícola implica la pérdida de biodiversidad, como sucede con la producción de etanol. Por ello, la promoción y el desarrollo de biocombustibles es un riesgo a la sostenibilidad, advirtió.

A su vez, Yolanda Castañeda, de la misma instancia, consideró que México no tiene una política energética integral a largo plazo, sustentada en estrategias que garanticen la seguridad alimentaría del país. No se ha implementado ningún proyecto acorde a la realidad nacional.

Boletín UNAM-DGCS-572

Ciudad Universitaria.

Agricultura se beneficiaría con cambios de las plantas.

 
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Los cambios metabólicos de las plantas pueden ser útiles para aumentar la resistencia de los cultivos a los insectos herbívoros.
Los cambios metabólicos de las plantas pueden ser útiles para aumentar la resistencia de los cultivos a los insectos herbívoros.

17 de Septiembre del 2012
La respuesta de las plantas al ataque de insectos herbívoros se manifiesta como un proceso natural de cambios metabólicos. Su estudio puede tener aplicaciones en la agricultura.

“Estoy estudiando cómo las plantas cambian su fisiología en respuesta a los daños que les causan los insectos, y cómo esos cambios de su fenotipo afectan, a su vez, el entorno de las comunidades de insectos”, aseguró Andre Kessler, doctor en Ecología Química de la Universidad de Cornell (EE. UU.).

Los efectos de esta resistencia inducida han sido estudiados extensamente, pero muy poco se conoce sobre su papel en la estructura de comunidades de artrópodos y su influencia en la dinámica de las poblaciones de insectos herbívoros.

Asimismo, el análisis de estas respuestas es muy desconcertante por la gran variedad de cambios metabólicos que, a su vez, funcionan como defensas directas o indirectas contra los atacantes.

“Cada respuesta es inducida por el propio ataque e incrementa la resistencia de la planta a los actuales y futuros ataques de los herbívoros”, agregó.

Los cambios en estos organismos tienen fuertes consecuencias ecológicas en su sistema de defensa, en sus costos y en los beneficios de inducir dichas respuestas.

Igualmente, los efectos sobre las comunidades de insectos pueden ser representativos al cambiar las condiciones de la obtención de alimento y la dinámica de comunicación de las plantas.

La guerra informativa de las plantas

Los cambios que se dan en estas y en las interacciones mutualistas entre ellas modifican radicalmente la estructura de las comunidades de artrópodos y afectan la dispersión herbívora.

Por otra parte, la adaptación a su “nuevo estilo de vida” podría beneficiar considerablemente su salud y ser de gran utilidad para conservar los cultivos.

“Estos estudios pueden servir como guía para el análisis objetivo de las respuestas de la planta inducidas por el ataque de los herbívoros y tienen un uso potencial en la agricultura”, precisó.

Finalmente, en el desarrollo de esas respuestas están comprometidas sus interacciones mutualistas con otros organismos, que generalmente son enemigos naturales de los herbívoros o de los  polinizadores.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html