Category Archives: alimentación

Plantas medicinales, de la tradición popular a la ciencia.

 
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Según los expertos, en Colombia desde hace mucho tiempo las plantas medicinales has dejado de verse como un producto de "chamanería".

Según los expertos, en Colombia desde hace mucho tiempo las plantas medicinales has dejado de verse como un producto de “chamanería”.

6 de Septiembre del 2012

Reconocidos investigadores de Colombia, Chile y México destacan la relevancia que ha cobrado el estudio de la naturaleza, en donde, afirman, está la cura para muchas enfermedades del ser humano.
El conocimiento de las plantas medicinales ya no es un don que solo tienen los yerbateros. Sábila, caléndula, limoncillo, diente de león y cientos más han dejado de ser la preocupación de los conocidos también como chamanes, para convertirse en un punto de referencia de científicos del mundo que hoy en día han reconocido sus innumerables bondades.
Para la profesora Pilar Luengas, del Departamento de Farmacia de la UN en Bogotá, en Colombia, desde hace mucho tiempo, las plantas medicinales han dejado de verse como un producto de “chamanería”, pues hay una evolución que se ve reflejada en la misma población.
“Por ejemplo, a comienzos de los años noventa, considerar que un fitoterapéutico era un medicamento era todo un desafío para los industriales y académicos. En este momento, nadie duda de que posee todas las calidades necesarias”, afirma la profesora Luengas, química farmacéutica.
Un aspecto fundamental, que también destaca el profesor Horacio Olivo, de la Universidad de Iowa, es la inclinación del ser humano a acercarse a ese conocimiento empírico; lo que lo ha llevado a estudiar sus componentes.
“Por miles de años, los seres humanos hemos estado tratando de encontrarle un beneficio a las plantas. En la antigüedad, ese conocimiento se reproducía oralmente. Hoy en día investigamos sus compuestos activos mediante los avances tecnológicos de punta, muchas veces, mejorando sus mismos compuestos”, dice el profesor Olivo.
Sin embargo, según otros investigadores, como el chileno José Luis Martínez Salinas, el conocimiento de la medicina tradicional aborigen ha sido permeado por la llegada de los españoles y es una mezcla entre lo autóctono y lo moderno.
“En nuestros países latinos existe una medicina natural modificada en el sentido de que, antes de que los españoles llegaran a América, era una y, después de la Conquista, fue otra; pues los misioneros veían en estos productos prácticas de brujería y chamanería y, entonces, eliminaron a los médicos indígenas para incorporar su propia medicina”, explica.
Colombia: biodiversa, pero…
La profesora Pilar Luengas asegura que en nuestro país siempre se ha hablado de que la biodiversidad tiene un gran potencial, pero realmente es muy poco lo que se ha hecho para que este se materialice.
“El desarrollo de productos fitofarmacéuticos, fitoterapéuticos, suplementos dietarios, cosméticos, entre otros, permite crear la posibilidad real de aprovechar esa biodiversidad. Sin embargo, una de las grandes limitaciones que tenemos es tener materia prima vegetal o ingredientes naturales con cantidades y calidades uniformes, esto se deriva de que los cultivos son incipientes y están limitados a algunas especies”, dice Luengas.
Por eso, en la medida en que se tengan más cultivos y en que las mismas plantas de producción e ingredientes se tecnifiquen y vean la necesidad de tener productos con mejor calidad, “va a tenerse no solo mercado nacional, sino también colonizar mercados internacionales”.
Por su parte, el profesor José Luis Martínez indica que los problemas políticos han influido mucho en el desarrollo del sector, porque, a pesar de que Colombia sea un país muy diverso, en algunas políticas las plantas medicinales no son una prioridad.
“Siempre las preocupaciones para la Organización Panamericana de la Salud son: la biotecnología, las enfermedades tropicales, el sida y las vacunas, pero las plantas medicinales no aparecen por ningún lado. En cuanto los entes políticos empiecen a mirar a las universidades y hacia el pueblo, estas van a recuperar el terreno que han perdido”, concluye el profesor Martínez.
Estos investigadores hacen parte de los conferencistas del V Congreso Internacional de Plantas Medicinales que se desarrollará desde hoy hasta el 8 de septiembre en la UN en Palmira.

Reconocidos investigadores de Colombia, Chile y México destacan la relevancia que ha cobrado el estudio de la naturaleza, en donde, afirman, está la cura para muchas enfermedades del ser humano.

El conocimiento de las plantas medicinales ya no es un don que solo tienen los yerbateros. Sábila, caléndula, limoncillo, diente de león y cientos más han dejado de ser la preocupación de los conocidos también como chamanes, para convertirse en un punto de referencia de científicos del mundo que hoy en día han reconocido sus innumerables bondades.

Para la profesora Pilar Luengas, del Departamento de Farmacia de la UN en Bogotá, en Colombia, desde hace mucho tiempo, las plantas medicinales han dejado de verse como un producto de “chamanería”, pues hay una evolución que se ve reflejada en la misma población.

“Por ejemplo, a comienzos de los años noventa, considerar que un fitoterapéutico era un medicamento era todo un desafío para los industriales y académicos. En este momento, nadie duda de que posee todas las calidades necesarias”, afirma la profesora Luengas, química farmacéutica.

Un aspecto fundamental, que también destaca el profesor Horacio Olivo, de la Universidad de Iowa, es la inclinación del ser humano a acercarse a ese conocimiento empírico; lo que lo ha llevado a estudiar sus componentes.

“Por miles de años, los seres humanos hemos estado tratando de encontrarle un beneficio a las plantas. En la antigüedad, ese conocimiento se reproducía oralmente. Hoy en día investigamos sus compuestos activos mediante los avances tecnológicos de punta, muchas veces, mejorando sus mismos compuestos”, dice el profesor Olivo.

Sin embargo, según otros investigadores, como el chileno José Luis Martínez Salinas, el conocimiento de la medicina tradicional aborigen ha sido permeado por la llegada de los españoles y es una mezcla entre lo autóctono y lo moderno.

“En nuestros países latinos existe una medicina natural modificada en el sentido de que, antes de que los españoles llegaran a América, era una y, después de la Conquista, fue otra; pues los misioneros veían en estos productos prácticas de brujería y chamanería y, entonces, eliminaron a los médicos indígenas para incorporar su propia medicina”, explica.

Colombia: biodiversa, pero…

La profesora Pilar Luengas asegura que en nuestro país siempre se ha hablado de que la biodiversidad tiene un gran potencial, pero realmente es muy poco lo que se ha hecho para que este se materialice.

“El desarrollo de productos fitofarmacéuticos, fitoterapéuticos, suplementos dietarios, cosméticos, entre otros, permite crear la posibilidad real de aprovechar esa biodiversidad. Sin embargo, una de las grandes limitaciones que tenemos es tener materia prima vegetal o ingredientes naturales con cantidades y calidades uniformes, esto se deriva de que los cultivos son incipientes y están limitados a algunas especies”, dice Luengas.

Por eso, en la medida en que se tengan más cultivos y en que las mismas plantas de producción e ingredientes se tecnifiquen y vean la necesidad de tener productos con mejor calidad, “va a tenerse no solo mercado nacional, sino también colonizar mercados internacionales”.

Por su parte, el profesor José Luis Martínez indica que los problemas políticos han influido mucho en el desarrollo del sector, porque, a pesar de que Colombia sea un país muy diverso, en algunas políticas las plantas medicinales no son una prioridad.

“Siempre las preocupaciones para la Organización Panamericana de la Salud son: la biotecnología, las enfermedades tropicales, el sida y las vacunas, pero las plantas medicinales no aparecen por ningún lado. En cuanto los entes políticos empiecen a mirar a las universidades y hacia el pueblo, estas van a recuperar el terreno que han perdido”, concluye el profesor Martínez.

Estos investigadores hacen parte de los conferencistas del V Congreso Internacional de Plantas Medicinales que se desarrollará desde hoy hasta el 8 de septiembre en la UN en Palmira.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Hallan hongos benéficos en cultivos de chontaduro.

 
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El chontaduro es uno de los cultivos de más importancia económica en la región de litoral pacífico colombiano.

El chontaduro es uno de los cultivos de más importancia económica en la región de litoral pacífico colombiano.

3 de Septiembre del 2012

Investigadores de la UN en Palmira encontraron, en suelos de los cultivos de chontaduro, tres hongos benéficos que favorecen a las raíces de las palmas y a la población de controladores biológicos.
El chontaduro (Bactris gasipaes H. B. K.) es uno de los cultivos de mayor importancia económica en la región del litoral pacífico colombiano. Esta especie es sembrada en las vegas aluviales y colinas del bosque cálido húmedo, en asocio con otros cultivos como las musáceas y el borojó (Borojoa patinoi cuatrec) para el consumo de las comunidades que lo cosechan, principalmente.
Según investigadores de la UN en Palmira, la palma de chontaduro es afectada por una amplia gama de microorganismos patógenos, que en condiciones de alta humedad en el suelo y en el ambiente pueden ocasionar graves problemas fitosanitarios y provocar pérdidas considerables a nivel económico.
“Entre las enfermedades asociadas a protistas, hongos y bacterias, se encuentran la pudrición del cogollo o de la flecha (relacionada con Phytophthora palmivora o Erwinia chrysanthemi); la mancha negra de las hojas (causada por Colletotrichum spp.); la mancha foliar (Pestalotia spp.), así como la pudrición del tallo y quema de hojas por Erwinia spp.”, afirma el profesor Arnulfo Gómez Carabalí, integrante de la investigación.
El manejo tradicional de este cultivo, según los científicos, no permite la identificación temprana de enfermedades, sus síntomas y agentes causales. Esto lleva a la utilización indiscriminada de fungicidas por parte de los agricultores, quienes desconocen que dichos productos pueden tener efectos nocivos sobre la biota natural del suelo, incluidas poblaciones microbianas benéficas.
Por eso, los investigadores emprendieron un proyecto cuyo fin era reconocer la presencia de hongos benéficos en palmas de chontaduro sembradas en agroecosistemas y huertos de los corregimientos de Citronela y Sabaletas, así como en la ciudad de Buenaventura, en el Valle del Cauca.
“Hicimos el aislamiento y la cuantificación de las poblaciones fungosas cultivables presentes en la rizósfera de chontaduro con potencial benéfico, así como su caracterización en cuanto a género, con el fin de determinar su diversidad”, dice el profesor Gómez Carabalí.
El objetivo del proyecto también se enfocó en preservar los aislamientos obtenidos, con el propósito de crear un almacenamiento de cepas para su posterior uso en estudios de biocontrol y programas de manejo integrado de problemas fitosanitarios asociados a este cultivo.
Los resultados de la investigación mostraron que, en la localidad de Citronela, las poblaciones permanecieron estables durante los dos primeros muestreos, independientemente de los cambios ocurridos en el régimen de lluvias entre épocas.
Por su parte, en Sabaletas, durante estos mismos periodos, los registros de lluvias fueron más altos; lo que pudo crear condiciones anaerobias en la rizósfera y limitar la expresión poblacional fúngica.
En el tercer muestreo, en ambas localidades aumentó la población y diversidad de géneros.
Según el profesor Gómez Carabalí y el equipo de investigadores: “esto coincide con la época de alta precipitación pluvial y llenado de frutos en las palmas, condiciones que aparentemente favorecerían la liberación de exudados en las raíces y, en consecuencia, el desarrollo de las poblaciones microbianas benéficas de la rizósfera”.
Los géneros de hongos aislados en este estudio fueron: Trichoderma (en ambas localidades), Fusarium y Rhizopus (solo en Citronela), Penicillium y Thielaviopsis (solo en Sabaletas).
El docente concluye: “estos microorganismos fungosos podrían tener potencial benéfico para ser utilizados en programas de manejo integrado dentro del sistema de producción del chontaduro en la región del Pacífico de Colombia”.

Investigadores de la UN en Palmira encontraron, en suelos de los cultivos de chontaduro, tres hongos benéficos que favorecen a las raíces de las palmas y a la población de controladores biológicos.

El chontaduro (Bactris gasipaes H. B. K.) es uno de los cultivos de mayor importancia económica en la región del litoral pacífico colombiano. Esta especie es sembrada en las vegas aluviales y colinas del bosque cálido húmedo, en asocio con otros cultivos como las musáceas y el borojó (Borojoa patinoi cuatrec) para el consumo de las comunidades que lo cosechan, principalmente.

Según investigadores de la UN en Palmira, la palma de chontaduro es afectada por una amplia gama de microorganismos patógenos, que en condiciones de alta humedad en el suelo y en el ambiente pueden ocasionar graves problemas fitosanitarios y provocar pérdidas considerables a nivel económico.

“Entre las enfermedades asociadas a protistas, hongos y bacterias, se encuentran la pudrición del cogollo o de la flecha (relacionada con Phytophthora palmivora o Erwinia chrysanthemi); la mancha negra de las hojas (causada por Colletotrichum spp.); la mancha foliar (Pestalotia spp.), así como la pudrición del tallo y quema de hojas por Erwinia spp.”, afirma el profesor Arnulfo Gómez Carabalí, integrante de la investigación.

El manejo tradicional de este cultivo, según los científicos, no permite la identificación temprana de enfermedades, sus síntomas y agentes causales. Esto lleva a la utilización indiscriminada de fungicidas por parte de los agricultores, quienes desconocen que dichos productos pueden tener efectos nocivos sobre la biota natural del suelo, incluidas poblaciones microbianas benéficas.

Por eso, los investigadores emprendieron un proyecto cuyo fin era reconocer la presencia de hongos benéficos en palmas de chontaduro sembradas en agroecosistemas y huertos de los corregimientos de Citronela y Sabaletas, así como en la ciudad de Buenaventura, en el Valle del Cauca.

“Hicimos el aislamiento y la cuantificación de las poblaciones fungosas cultivables presentes en la rizósfera de chontaduro con potencial benéfico, así como su caracterización en cuanto a género, con el fin de determinar su diversidad”, dice el profesor Gómez Carabalí.

El objetivo del proyecto también se enfocó en preservar los aislamientos obtenidos, con el propósito de crear un almacenamiento de cepas para su posterior uso en estudios de biocontrol y programas de manejo integrado de problemas fitosanitarios asociados a este cultivo.

Los resultados de la investigación mostraron que, en la localidad de Citronela, las poblaciones permanecieron estables durante los dos primeros muestreos, independientemente de los cambios ocurridos en el régimen de lluvias entre épocas.

Por su parte, en Sabaletas, durante estos mismos periodos, los registros de lluvias fueron más altos; lo que pudo crear condiciones anaerobias en la rizósfera y limitar la expresión poblacional fúngica.

En el tercer muestreo, en ambas localidades aumentó la población y diversidad de géneros.

Según el profesor Gómez Carabalí y el equipo de investigadores: “esto coincide con la época de alta precipitación pluvial y llenado de frutos en las palmas, condiciones que aparentemente favorecerían la liberación de exudados en las raíces y, en consecuencia, el desarrollo de las poblaciones microbianas benéficas de la rizósfera”.

Los géneros de hongos aislados en este estudio fueron: Trichoderma (en ambas localidades), Fusarium y Rhizopus (solo en Citronela), Penicillium y Thielaviopsis (solo en Sabaletas).

El docente concluye: “estos microorganismos fungosos podrían tener potencial benéfico para ser utilizados en programas de manejo integrado dentro del sistema de producción del chontaduro en la región del Pacífico de Colombia”.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

La aerobiología, con gran potencial para el diagnóstico temprano en fitosanidad.

 
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La aerobiología es de gran utilidad para la detección de hongos patógenos antes de que infecten cultivos y causen pérdidas de cosechas, que en el caso de la soya, el frijol y la jícama, representan cerca de 948 mil toneladas, equivalentes a más de ocho mil 600 millones de pesos en 2011.
El hongo que ocasiona esa situación en la agricultura mexicana es Phakopsora pachyrhizi (causante de la roya asiática); tan sólo en leguminosas puede llegar a afectar al 90 por ciento de los cultivos.
Esta plaga está presente en nuestro país desde 2005, y ha dañado sembradíos en San Luis Potosí, Tamaulipas, Chiapas, Campeche y Veracruz. Además, en este último ha causado grandes mermas en jícama.
Puede atacar frijol, haba y chícharo, así como a especies utilizadas como forraje: trébol, cascabelillo, flamboyan, carrapiceo y frijol jacinto, entre otras.
Debido a que la aerobiología es fundamental en la vigilancia, alerta y monitoreo de plagas, investigadoras del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM proponen un seguimiento fitosanitario para diagnosticar la propagación y dispersión de plagas por regiones aerobiológicas.
María del Carmen Calderón Ezquerro e Hilda Adriana Guerrero Parra plantean que el monitoreo del aire se haga a través de una red de vigilancia epidemiológica fitosanitaria, apoyada en mapas de riesgo para cada plaga, y en modelos de dispersión del patógeno P. pachyrhizi, con el fin de dar la aviso sanitario a las autoridades correspondientes.
Asesorada por Calderón Ezquerro, Guerrero Parra realizó el estudio Monitoreo aerobiológico y detección de urediniosporas de Phakopsora pachyrhizi en cultivos de soya de Tamaulipas, como tesis de maestría en Ciencias.
En el auditorio Julián Adem del CCA-UNAM presentó resultados y conclusiones de su estudio de caso, cuyo monitoreo se realizó en el campo experimental Las Huastecas, municipio de Altamira, Tamaulipas, a cargo del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias.
El objetivo, dijo Hilda Guerrero, fue evaluar el potencial de detección de ADN específico de urediniosporas de P. pachyrhizi, en muestras colectadas del aire de cultivos de soya, mediante la prueba de PCR, y estimar su concentración en el aire durante un ciclo agrícola.
PCR y QPCR son métodos de biología molecular que, en conjunción con distintas trampas de esporas en monitoreo aerobiológico, se aplicaron con éxito para determinar la presencia (o ausencia) y cuántos de estos fitopatógenos se encontraban en el aire de los cultivos.
También, utilizó nuevos oligonucleótidos específicos, diseñados en el CCA (secuencias cortas de ADN) para mejorar la sensibilidad de la detección de P. pachyrhizi mediante PCR. Una vez estandarizada esta prueba, realizó la detección molecular en muestras de campo.
Antes, se hicieron estudios de laboratorio para determinar si bajo condiciones controladas era posible realizar el monitoreo y la detección molecular con PCR. Se estandarizó el seguimiento del cultivo de soya y se analizaron las variables ambientales del campo experimental (temperatura, precipitación y humedad). Además de colectar las urediniosporas, de hojas infectadas y de cortes de las cintas de las trampas donde quedaron impactadas.
Por primera vez en México, afirmó Guerrero Parra, se realizó con éxito y de manera eficiente la detección molecular de urediniosporas de P. pachyrhizi, y se demostró la viabilidad de esta prueba en laboratorio y campo.
Además, se determinó la sensibilidad y el límite de detección de oligonucleótidos específicos, y se encontró la presencia mínima de 4 urediniosporas/µl de muestra. Con los nuevos oligonucléotidos se incrementó la sensibilidad de detección, y se pudo detectar hasta 1 urediniospora.
“Pudimos detectar, cinco semanas antes del reporte del Comité Estatal de Sanidad Vegetal, que las urediniosporas ya estaban en el aire”. Esto habla del potencial de diagnóstico temprano que ofrece la aerobiología, lo que permite tomar acciones para evitar la infección.
Guerrero Parra consideró necesario establecer una red de puntos en el país, susceptibles de desarrollar la roya asiática de la soya, y que los monitoreos de alerta se puedan subir a una página web desarrollada por la Dirección General de Sanidad Vegetal (DGSV-SENASICA).
Al respecto, mostró como ejemplo la USDA Public PIPE Website, plataforma del Departamento de Agricultura de EU. Ahí se realiza y sube monitoreo, y los productores pueden ver las zonas con probabilidad de ser infectadas por el hongo, o que ya tienen la plaga.

Hilda Adriana Guerrero Parra realizó el estudio Monitoreo aerobiológico y detección de urediniosporas de Phakopsora pachyrhizi en cultivos de soya de Tamaulipas, como tesis de maestría en Ciencias.

Hilda Adriana Guerrero Parra realizó el estudio Monitoreo aerobiológico y detección de urediniosporas de Phakopsora pachyrhizi en cultivos de soya de Tamaulipas, como tesis de maestría en Ciencias.

3 de Septiembre del 2012

La aerobiología es de gran utilidad para la detección de hongos patógenos antes de que infecten cultivos y causen pérdidas de cosechas, que en el caso de la soya, el frijol y la jícama, representan cerca de 948 mil toneladas, equivalentes a más de ocho mil 600 millones de pesos en 2011.

El hongo que ocasiona esa situación en la agricultura mexicana es Phakopsora pachyrhizi (causante de la roya asiática); tan sólo en leguminosas puede llegar a afectar al 90 por ciento de los cultivos.

Esta plaga está presente en nuestro país desde 2005, y ha dañado sembradíos en San Luis Potosí, Tamaulipas, Chiapas, Campeche y Veracruz. Además, en este último ha causado grandes mermas en jícama.

Puede atacar frijol, haba y chícharo, así como a especies utilizadas como forraje: trébol, cascabelillo, flamboyan, carrapiceo y frijol jacinto, entre otras.

Debido a que la aerobiología es fundamental en la vigilancia, alerta y monitoreo de plagas, investigadoras del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM proponen un seguimiento fitosanitario para diagnosticar la propagación y dispersión de plagas por regiones aerobiológicas.

María del Carmen Calderón Ezquerro e Hilda Adriana Guerrero Parra plantean que el monitoreo del aire se haga a través de una red de vigilancia epidemiológica fitosanitaria, apoyada en mapas de riesgo para cada plaga, y en modelos de dispersión del patógeno P. pachyrhizi, con el fin de dar la aviso sanitario a las autoridades correspondientes.

Asesorada por Calderón Ezquerro, Guerrero Parra realizó el estudio Monitoreo aerobiológico y detección de urediniosporas de Phakopsora pachyrhizi en cultivos de soya de Tamaulipas, como tesis de maestría en Ciencias.

En el auditorio Julián Adem del CCA-UNAM presentó resultados y conclusiones de su estudio de caso, cuyo monitoreo se realizó en el campo experimental Las Huastecas, municipio de Altamira, Tamaulipas, a cargo del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias.

El objetivo, dijo Hilda Guerrero, fue evaluar el potencial de detección de ADN específico de urediniosporas de P. pachyrhizi, en muestras colectadas del aire de cultivos de soya, mediante la prueba de PCR, y estimar su concentración en el aire durante un ciclo agrícola.

PCR y QPCR son métodos de biología molecular que, en conjunción con distintas trampas de esporas en monitoreo aerobiológico, se aplicaron con éxito para determinar la presencia (o ausencia) y cuántos de estos fitopatógenos se encontraban en el aire de los cultivos.

También, utilizó nuevos oligonucleótidos específicos, diseñados en el CCA (secuencias cortas de ADN) para mejorar la sensibilidad de la detección de P. pachyrhizi mediante PCR. Una vez estandarizada esta prueba, realizó la detección molecular en muestras de campo.

Antes, se hicieron estudios de laboratorio para determinar si bajo condiciones controladas era posible realizar el monitoreo y la detección molecular con PCR. Se estandarizó el seguimiento del cultivo de soya y se analizaron las variables ambientales del campo experimental (temperatura, precipitación y humedad). Además de colectar las urediniosporas, de hojas infectadas y de cortes de las cintas de las trampas donde quedaron impactadas.

Por primera vez en México, afirmó Guerrero Parra, se realizó con éxito y de manera eficiente la detección molecular de urediniosporas de P. pachyrhizi, y se demostró la viabilidad de esta prueba en laboratorio y campo.

Además, se determinó la sensibilidad y el límite de detección de oligonucleótidos específicos, y se encontró la presencia mínima de 4 urediniosporas/µl de muestra. Con los nuevos oligonucléotidos se incrementó la sensibilidad de detección, y se pudo detectar hasta 1 urediniospora.

“Pudimos detectar, cinco semanas antes del reporte del Comité Estatal de Sanidad Vegetal, que las urediniosporas ya estaban en el aire”. Esto habla del potencial de diagnóstico temprano que ofrece la aerobiología, lo que permite tomar acciones para evitar la infección.

Guerrero Parra consideró necesario establecer una red de puntos en el país, susceptibles de desarrollar la roya asiática de la soya, y que los monitoreos de alerta se puedan subir a una página web desarrollada por la Dirección General de Sanidad Vegetal (DGSV-SENASICA).

Al respecto, mostró como ejemplo la USDA Public PIPE Website, plataforma del Departamento de Agricultura de EU. Ahí se realiza y sube monitoreo, y los productores pueden ver las zonas con probabilidad de ser infectadas por el hongo, o que ya tienen la plaga.

Boletín UNAM-DGCS-543

Ciudad Universitaria.

En la Dieta Tradicional Mexicana, elementos para una buena alimentación y nutrición.

 
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En nuestro país, el consumo de frijol ha disminuido en los últimos 15 años, refirió Amanda Gálvez Mariscal, coordinadora del Programa Universitario de Alimentos y profesora de la Facultad de Química de la UNAM.
En nuestro país, el consumo de frijol ha disminuido en los últimos 15 años, refirió Amanda Gálvez Mariscal, coordinadora del Programa Universitario de Alimentos y profesora de la Facultad de Química de la UNAM.

28 de Agosto del 2012

El frijol es una fuente importante de proteína vegetal y, combinado con la tortilla, ancestralmente ha sido clave en la dieta de México por milenios. No obstante, en los últimos 15 años ha sido notable la disminución en el consumo de esta leguminosa, refirió Amanda Gálvez Mariscal al presentar “pequeños avances” de una investigación realizada por científicos de la UNAM y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ).

Al participar en el Seminario Alimentos Funcionales, realizado en la Facultad de Química (FQ), la coordinadora del Programa Universitario de Alimentos (PUAL) señaló que el consumo de este producto disminuyó de 19 a nueve kilogramos por persona al año (datos de 2009).

“Lo mismo pasó con la tortilla, que tiene más fibra que el pan blanco”, agregó Gálvez Mariscal al impartir la charla Aislados proteínicos como alimentos funcionales.

Esta merma se debe a cambios en los hábitos de alimentación, lo que ha llevado a la prevalencia actual de diabetes y obesidad entre los mexicanos. Hoy se registra mayor disponibilidad de alimentos procesados ricos en hidratos de carbono y en grasas, incluso en las poblaciones rurales, añadió.

Ante eso, Gálvez Mariscal, académica de la FQ, consideró prioritario revalorar algunos comestibles tradicionales que forman parte de la dieta, que hemos abandonado y que contribuyen a tener buena salud.

Como parte de las investigaciones desarrolladas en la FQ, se emprendió el aislamiento de proteínas de una de las leguminosas más consumida en México, el frijol negro (aunque este grupo es mucho más amplio y comprende garbanzos, habas y lentejas, entre otras). También se estudian otras proteínas vegetales.

En el estudio realizado en conjunto con el INCMNSZ, se buscó entender, mediante la observación de animales de laboratorio, cómo funcionan ciertos factores de transcripción, es decir, las señales metabólicas de la lipogénesis. Se trabajó con aislados proteínicos de frijol, soya y caseína.

Entre los resultados, se observó que las proteínas de los dos primeros productos tienen comportamientos similares. El control para comparar los resultados fue la proteína láctea caseína, que promueve el aumento de peso de animales un poco mejor que las leguminosas. La glucosa en el suero se incrementa lentamente tanto con frijol como con soya, al igual que las concentraciones de insulina.

Gálvez Mariscal dijo que las proteínas del frijol eran importantes en la dieta mexicana hasta hace 15 años, momento en que empezó a declinar su consumo, pese a que la tradicional fomenta una buena alimentación y, por ende, una nutrición adecuada para nuestra población.

Para finalizar, la coordinadora del PUAL señaló que como tecnólogos de alimentos “perfilamos un modelo proteínico de frijol con ventajas para mejorar formulaciones alimenticias”.

Carencias en la legislación

A diferencia de Japón, Estados Unidos y Europa, en México no existe una definición de lo que es un alimento funcional en la legislación de salud, señaló Carolina Peña Montes, ex alumna del DAAD (siglas en alemán para Servicio Alemán de Intercambio Académico), al impartir la ponencia Introducción a los alimentos funcionales.

La académica de la FQ habló de los nutracéuticos (palabra acuñada en 1989, formada por las voces ‘nutrimento’ y ‘farmacéutico’). Algunos de ellos se venden en forma de suplementos. “En México, hay un vacío legal al respecto porque no son considerados alimentos ni medicamentos”.

Los compuestos bioactivos contenidos en los comestibles tienen propiedades que mejoran la salud, ya sea al prevenir enfermedades o reducir el riesgo de adquirirlas, de ahí la tendencia a aislar y concentrar las sustancias benéficas. Ya se han identificado muchas, pero no todas las reivindicaciones de salud han sido formales, expuso.

En Japón, indicó, hay una amplia variedad de alimentos específicos para ciertos aspectos físicos, conocidos como FOSHU (Foods for Specific Health Use). De 1993 a la fecha, en ese país se han aprobado 69. En la nación asiática el consumidor tiene plena confianza de que han sido validados científicamente y llevan una etiqueta que los avala.

En Estados Unidos también hay alimentos funcionales regulados por la FDA, cuyos componentes se han probado científicamente. Se sabe, por ejemplo, que el betaglucano, presente en la avena, disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

En México, por el contrario, la legislación de salud no considera a los alimentos funcionales ni a los nutracéuticos. Existen los suplementos, definidos como un producto cuyo uso incrementa la ingesta dietética total y se presenta en forma farmacéutica.

Las otras dos figuras previstas en la ley de salud son: medicamento herbolario y remedio herbolario: el primero tiene un fin terapéutico comprobado científicamente y, el segundo, alivia síntomas según conocimiento tradicional o popular.

Por eso, para Peña Montes, es fundamental generar mayor conocimiento sobre los componentes bioactivos de los alimentos, específicamente de los nutracéuticos, desde las perspectivas de la nutrigenética o la nutrigenómica, para eventualmente alcanzar una nutrición personalizada.

Con esto no se pretende curar enfermedades, sino desacelerar factores que las disparan, puntualizó, y advirtió que “no cualquier compuesto benéfico se puede comprar en píldoras, no todos los extractos están estandarizados ni tampoco cada compuesto es puro”.

Boletín UNAM-DGCS-528
Ciudad Universitaria.

Desarrollan en la UNAM, proyecto de borregas lecheras.

 
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El proyecto Borregas Lecheras del Centro de Enseñanza Práctica e Investigación en Producción y Salud Animal (CEPIPSA) de Topilejo, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM, contempla, además de la producción láctea, la elaboración de quesos tipo manchego.
A tres años de su puesta en marcha, continúa la experimentación con cruzas de la raza East Friesian X Pelibuey, combinación de la primera, de origen alemán y especializada en la producción de leche, y la segunda, de origen africano, especializada en la producción de carne y plenamente adaptada a las condiciones del país.
En las instalaciones, ubicadas en la delegación Tlalpan, hay dos sementales East Friesian, 16 borregas cruza East Friesian X Pelibuey, y 26 corderos de dos meses y medio, amamantados de forma natural y artificial para estudiar su comportamiento. Las hembras son ordeñadas dos veces al día.
Cada hembra proporciona 1.2 litros en promedio de leche diario. A partir de ello, en esta fase de prueba se han obtenido cerca de cuatro kilogramos diarios de queso tipo manchego.
Con este cruzamiento se persigue una mayor producción de leche, incrementar la resistencia de los animales y procurar que éstos no sean muy grandes para aminorar gastos de manutención. Para los productores del rumbo, así como de otras entidades del país, contar con estos animales puede ser atractivo, aunque para hacerse cargo de ellos necesitarán capacitación.
Javier Gutiérrez Molotla, director técnico de CEPIPSA, está al frente del proyecto, en el que colaboran el especialista Augusto Lizarazo Chaparro y la tesista Melba Martínez Puebla. Hace tres años se contó con la participación de Eduardo Posadas Manzano, secretario de Producción, Jorge Armando Álvarez, especialista en ovinos, y Juan de Dios León Zavaleta, coordinador.
Ordeña
Dos veces al día, con diferencia de seis horas, las borregas pasan a la plataforma de ordeña. Ahí, Lizarazo y Melba Martínez limpian las ubres y colocan las pezoneras, que succionan a razón de 120 pulsaciones por minuto.
De las líneas de leche, el producto llega al tanque, de donde pasa a otro similar de enfriamiento mantenido a temperaturas que fluctúan entre tres y cuatro grados centígrados. Al lado, se localiza la quesería, en la que son elaboradas las piezas circulares de manchego.
La limpieza de las ubres es fundamental. Por ello, se usa un presellador antes de colocar las pezoneras. Al terminar, se utiliza un sellador con solución yodada al uno por ciento que cierra los esfínteres y evita la entrada de microorganismos.
El forraje habitual que consume el ganado es ensilado de maíz combinado con avena y un concentrado comercial hecho a base de sorgo y soya, entre otros productos. En este proceso, los animales reciben 500 gramos de alimento concentrado, con 16 por ciento de proteína cruda.
Quesos
Del tanque colector en la plataforma de ordeña, la leche pasa al enfriador, donde puede permanecer entre tres o cuatro días, para posteriormente ser pasteurizada a 63 grados centígrados, durante 30 minutos.
A continuación es enfriada, hasta alcanzar 37 grados centígrados, y se agregan cultivos lácticos especiales para queso manchego, así como cuajo. Después, el suero es retirado y el producto se coloca en moldes, donde es prensado entre ocho y 12 horas para salarse por salmuera.
Por último, las piezas de queso son secadas y se maduran un par de meses, proceso a cargo de Patricia Negrete, coordinadora de Lácteos, con apoyo de Socorro Flores y alumnos que prestan su servicio social.
En el CEPIPSA se atiende a cerca de nueve mil alumnos al año, quienes adquieren diversas habilidades prácticas en las que se incluyen la ordeña de vacas, cabras y ahora ovejas. Laboran especialistas, académicos y trabajadores universitarios. Actualmente cuenta con 100 ejemplares bovinos, 200 caprinos y 400 ovinos.

Los ejemplares producen más leche y son más resistentes a enfermedades y a las condiciones del país.
Los ejemplares producen más leche y son más resistentes a enfermedades y a las condiciones del país.

27 de Agosto del 2012

El proyecto Borregas Lecheras del Centro de Enseñanza Práctica e Investigación en Producción y Salud Animal (CEPIPSA) de Topilejo, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM, contempla, además de la producción láctea, la elaboración de quesos tipo manchego.

A tres años de su puesta en marcha, continúa la experimentación con cruzas de la raza East Friesian X Pelibuey, combinación de la primera, de origen alemán y especializada en la producción de leche, y la segunda, de origen africano, especializada en la producción de carne y plenamente adaptada a las condiciones del país.

En las instalaciones, ubicadas en la delegación Tlalpan, hay dos sementales East Friesian, 16 borregas cruza East Friesian X Pelibuey, y 26 corderos de dos meses y medio, amamantados de forma natural y artificial para estudiar su comportamiento. Las hembras son ordeñadas dos veces al día.

Cada hembra proporciona 1.2 litros en promedio de leche diario. A partir de ello, en esta fase de prueba se han obtenido cerca de cuatro kilogramos diarios de queso tipo manchego.

Con este cruzamiento se persigue una mayor producción de leche, incrementar la resistencia de los animales y procurar que éstos no sean muy grandes para aminorar gastos de manutención. Para los productores del rumbo, así como de otras entidades del país, contar con estos animales puede ser atractivo, aunque para hacerse cargo de ellos necesitarán capacitación.

Javier Gutiérrez Molotla, director técnico de CEPIPSA, está al frente del proyecto, en el que colaboran el especialista Augusto Lizarazo Chaparro y la tesista Melba Martínez Puebla. Hace tres años se contó con la participación de Eduardo Posadas Manzano, secretario de Producción, Jorge Armando Álvarez, especialista en ovinos, y Juan de Dios León Zavaleta, coordinador.

Ordeña

Dos veces al día, con diferencia de seis horas, las borregas pasan a la plataforma de ordeña. Ahí, Lizarazo y Melba Martínez limpian las ubres y colocan las pezoneras, que succionan a razón de 120 pulsaciones por minuto.

De las líneas de leche, el producto llega al tanque, de donde pasa a otro similar de enfriamiento mantenido a temperaturas que fluctúan entre tres y cuatro grados centígrados. Al lado, se localiza la quesería, en la que son elaboradas las piezas circulares de manchego.

La limpieza de las ubres es fundamental. Por ello, se usa un presellador antes de colocar las pezoneras. Al terminar, se utiliza un sellador con solución yodada al uno por ciento que cierra los esfínteres y evita la entrada de microorganismos.

El forraje habitual que consume el ganado es ensilado de maíz combinado con avena y un concentrado comercial hecho a base de sorgo y soya, entre otros productos. En este proceso, los animales reciben 500 gramos de alimento concentrado, con 16 por ciento de proteína cruda.

Quesos

Del tanque colector en la plataforma de ordeña, la leche pasa al enfriador, donde puede permanecer entre tres o cuatro días, para posteriormente ser pasteurizada a 63 grados centígrados, durante 30 minutos.

A continuación es enfriada, hasta alcanzar 37 grados centígrados, y se agregan cultivos lácticos especiales para queso manchego, así como cuajo. Después, el suero es retirado y el producto se coloca en moldes, donde es prensado entre ocho y 12 horas para salarse por salmuera.

Por último, las piezas de queso son secadas y se maduran un par de meses, proceso a cargo de Patricia Negrete, coordinadora de Lácteos, con apoyo de Socorro Flores y alumnos que prestan su servicio social.

En el CEPIPSA se atiende a cerca de nueve mil alumnos al año, quienes adquieren diversas habilidades prácticas en las que se incluyen la ordeña de vacas, cabras y ahora ovejas. Laboran especialistas, académicos y trabajadores universitarios. Actualmente cuenta con 100 ejemplares bovinos, 200 caprinos y 400 ovinos.

Boletín UNAM-DGCS-527

Ciudad Universitaria.