Tag Archives: instituto de biología

El calentamiento global ha extinguido al 12 por ciento de las poblaciones de lagartijas mexicanas

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

15 de mayo de 2010

• Desde 1975, en el mundo ha desaparecido casi el cuatro por ciento de esos reptiles, advierte un estudio internacional en el que participó Fausto Méndez de la Cruz, del Instituto de Biología de la UNAM
• De no frenarse el calentamiento global, para 2080 la extinción será del 20 por ciento, alerta el artículo publicado en la revista Science

El calentamiento global ha causado la extinción del 12 por ciento de las poblaciones de lagartijas que viven en México, uno de los países con mayor diversidad de reptiles en el planeta, reveló un estudio internacional publicado en la revista Science.

A nivel mundial, la situación también es alarmante, pues desde 1975 y hasta la fecha, en el planeta ha desaparecido casi el cuatro por ciento.

De no frenarse de inmediato el calentamiento global, para 2080 la extinción de esos reptiles será de 20 por ciento, advierte el análisis, encabezado por el investigador estadounidense Barry Sinervo, de la Universidad de California en Santa Cruz, y en el que participó Fausto Méndez de la Cruz, del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, entre otros científicos de varios países.

Se compararon datos de poblaciones de lagartijas presentes en los cinco continentes; con esa información, detalló Méndez de la Cruz, se desarrolló un modelo de riesgo de extinción, que incluye variables climáticas y fisiológicas relacionadas con la regulación térmica de estos reptiles.

El trabajo concluye que podrían desaparecer de la faz de la Tierra mil 300 especies de las cinco mil 100 conocidas, debido a la paulatina extinción del 39 por ciento de las poblaciones locales.

Focos rojos para la biodiversidad

De acuerdo con el estudio, si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero (como el dióxido de carbono), podrá extinguirse el 20 por ciento de las lagartijas antes de fin de siglo.

Por desgracia, ya es inevitable la desaparición del seis por ciento de las especies para 2050, añade la investigación, que califica de “desalentador” el panorama para un grupo animal, con presencia en muchas regiones del planeta, y cuya diversidad es aún poco conocida.

El cambio climático global es una grave amenaza para todos los biomas y ecosistemas. Los organismos generalmente responden a los cambios ambientales a través de mecanismos como la migración hacia otros sitios, o la adaptación local, ajustando su comportamiento y fisiología, señaló Méndez de la Cruz.

Pero cuando las especies no cuentan con el tiempo suficiente para adecuarse, las poblaciones sufren un colapso demográfico, que continúa hasta su extinción. Desafortunadamente, “el calentamiento global avanza más rápido que la capacidad evolutiva de las lagartijas”, reconoció.

Estos animales buscan todas las soluciones a su alcance para sobrevivir, y aunque tienen gran capacidad de adaptación a diferentes ambientes, dependen de la temperatura y la radiación solar.

“Cuando en esta colaboración con Barry Sinervo realizamos un estudio de distribución de lagartijas en montañas cercanas a la Ciudad de México, como el Ajusco, nos percatamos que las poblaciones que habíamos analizado años atrás ya no estaban, y su ubicación, a una altura máxima de tres mil metros, ahora la encontramos a tres mil 500 metros, lo que representa un cambio muy drástico, pues los huevos no eclosionaban por el frío”, explicó.

La pérdida de grandes poblaciones de lagartijas y lagartos tendrá consecuencias para toda la cadena alimentaria, que sufre ya un desequilibrio en muchas regiones del mundo, destacó.

“Las lagartijas son presas comunes para aves, mamíferos y algunos reptiles más grandes, que con esta reducción de población tendrán menos alimento; también, son depredadoras de insectos y, en ese sentido, controladoras de plagas”, indicó el investigador del IB.

México es uno de los países megadiversos del mundo, y es uno de los que tiene mayor cantidad de reptiles. “La extinción de las lagartijas representa una seria amenaza a su biodiversidad”, resumió el universitario.

En la nación, existen mil 204 especies de anfibios y reptiles, el 60 por ciento de ellos son endémicos, y de esa cantidad, 400 son lagartos. Es decir, aquí habitan cerca del nueve por ciento de los lagartos descritos hasta ahora en el planeta.

Mucho Sol, poco alimento

El estudio, que incluyó el análisis de 48 especies de lagartijas que residen en 200 regiones del mundo, reveló que el blanco de afectación por el calentamiento global es el mecanismo termorregulador de esos reptiles.

Normalmente, se exponen al Sol para regular su temperatura corporal, pero después de cierto tiempo se resguardan en un sitio más fresco.

Ahora, para escapar del exceso solar, pasan escondidos más tiempo del habitual; en consecuencia, se alimentan menos, se debilitan y reducen su reproducción.

Méndez de la Cruz reconoció que, al calentamiento global, se suman otras amenazas, como la fragmentación y pérdida de su hábitat, la deforestación, los pesticidas, la caza y comercio.
Créditos: UNAM. DGCS -293/unam.mx

Apoya Instituto de Biología, ingreso de México a la “Alianza para la extinción cero”

 
Facebooktwittergoogle_plusmail

La paloma Socorro, Tuxtleña o Bigotona, la pardela del Pacífico, el pájaro Cuitlacoche de Cozumel, el colibrí Coqueta y la vaquita marina, algunas de las especies propuestas para su conservación
La paloma Socorro, Tuxtleña o Bigotona, la pardela del Pacífico, el pájaro Cuitlacoche de Cozumel, el colibrí Coqueta y la vaquita marina, algunas de las especies propuestas para su conservación

9 de mayo de 2010

• El país tiene el 10 por ciento de sitios con especies en estado crítico, ubicados Oaxaca, Veracruz y Quintana Roo, entre otros
• Se realizó en la UNAM una reunión para crear el Capítulo México de la AZE, iniciativa global que identifica y conserva áreas naturales donde las pérdidas tienen más posibilidades de ocurrir en forma inminente

En 595 sitios del planeta se concentran 794 especies de animales y plantas en inminente peligro de extinción. La mayoría son pequeñas, con poca movilidad y áreas de distribución restringida, señala un reporte de la Alianza para la Extinción Cero (AZE, por sus siglas en inglés), comentado en la UNAM por el secretario de ese organismo, Michael Parr.

Según el diagnóstico de la AZE, México tiene el 10 por ciento de las áreas con especies en condición crítica, ubicadas en la Sierra de Juárez, Oaxaca; la selva de Los Tuxtlas, Veracruz; las Islas Revillagigedo, Colima, y la Isla de Cozumel, Quintana Roo, entre otras.

Por ser uno de los cinco países megadiversos del mundo que contienen gran endemismo, académicos del Instituto de Biología (IB) de esta casa de estudios, junto con organismos ambientales no gubernamentales y la AZE, trabajan en la creación del Capítulo México de la Alianza para la Extinción Cero.

Se trata de un esfuerzo conjunto para detener la pérdida de especies de animales y plantas en el país, utilizando un modelo implantado por la AZE, que identifica y conserva sitios naturales en donde esos organismos son más vulnerables y están en condición crítica, explicó Patricia Escalante Pliego, investigadora del IB.

Un primer paso hacia ese objetivo se concretó en una reunión celebrada en la Sala de Videoconferencias del IB, donde se firmó un memorando de entendimiento.

La AZE es una iniciativa global formada por 52 organizaciones de conservación de la biodiversidad de 18 países, que identifica y conserva sitios naturales, en donde las extinciones tienen más posibilidades de ocurrir. Los miembros pueden contribuir al nivel que deseen y según sus capacidades, y también trabajan de forma independiente en sus propias prioridades fuera de la Alianza; algunos sólo se dedican a las aves, otros a los vertebrados o las coníferas, y en la agrupación realizan una labor conjunta.

Escalante Pliego, también curadora de la Colección Nacional de Aves del IB de la UNAM, comentó que hasta ahora Colombia y Brasil son los países de América Latina que colaboran con la AZE, y México, se encamina a ser el tercero.

A su vez, Tila María Pérez Ortiz, directora del IB, señaló que en el marco de las celebraciones del Año Mundial de la Biodiversidad en esta casa de estudios, el evento es de gran relevancia, porque está enfocado a detener la pérdida de la variedad de especies; se intenta prevenir la extinción de aquellas que tienen una distribución restringida y que están en inminente peligro.

La universitaria dio la bienvenida a un grupo de investigadores encabezado por el secretario de la AZE, Michael Parr; David Younkman, de American Bird Conservancy, así como a los coordinadores de la reunión, Patricia Escalante Pliego, investigadora del IB, y Juan Martínez Gómez, presidente de Endémicos Insulares, A.C., miembro del Comité Directivo Internacional de AZE y secretario provisional de AZE México.

A la reunión acudieron también integrantes de grupos conservacionistas, académicos y gubernamentales. “Es una triple hélice de la conservación, donde participan la academia, el gobierno y las organizaciones no gubernamentales, en las que está incluida la sociedad en su conjunto”, añadió Pérez Ortiz.

Estrategia hacia el hábitat

La AZE (siglas en inglés de Alliance for Zero Extinction) realiza labores de conservación en zonas específicas y elige sitios prioritarios con al menos una especie en peligro de extinción, reconocida en la “lista roja”, que cada año publica la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Selecciona un lugar para proteger, por ser el único donde existe ese grupo, o por contener a la población más significativa en el mundo.

Su estrategia se centra en la identificación de áreas clave, donde la desaparición es inminente. Luego, inicia el proceso de restauración, que consiste en la eliminación de las amenazas o en la restauración del hábitat, acciones que permiten la recuperación.

Memorando de entendimiento

“La idea de la reunión es suscribir un memorando de entendimiento entre la AZE, organizaciones no gubernamentales y la academia, para formar el Capítulo México de la Alianza para una Extinción Cero”, reiteró Escalante.

La especialista señaló que en este esfuerzo se ha formado una coalición con American Bird Conservancy y Conservación Internacional, entre otras organizaciones mundiales.

“Este trabajo tiene pocos años; en una base de datos se comenzó a juntar la información de primera mano, obtenida en trabajo de campo. Hay datos de varios grupos, pero se trata de coordinar el esfuerzo y escoger lugares de México que alberguen la última población de una especie en particular, para que no se extinga ninguna”, detalló.

Hasta ahora, se ha recopilado información sobre todo de vertebrados, que son los más carismáticos, pensando que a través de ellos, se puede salvaguardar más biodiversidad.

También, se contemplan plantas coníferas, pero el objetivo es reunir documentación, proponer más especies y saber en dónde urgen las medidas de resguardo.

“En la base de datos tenemos una serie de sitios ya reconocidos, donde hay alta vulnerabilidad, como la isla Socorro, donde vivía la paloma del mismo nombre, que está extinta en la naturaleza, pero su hábitat se está restaurando para regresarla, pues aún existe en cautiverio en criaderos de Europa y Estados Unidos, y la pardela de Revillagigedo, la última población de su especie”, añadió la investigadora.

En la Isla de Cozumel se protegerá al pájaro Cuitlacoche (Toxostoma guttatum), endémico de la zona. Mientras, en Los Tuxtlas, en Veracruz (donde el IB tiene una estación) está la paloma Tuxtleña o Bigotona (Geotrygon carrikeri), endémica de los bosques de neblina, y en peligro de extinción.

También, se atenderá al colibrí Coqueta cresta corta (Lophornis brachylopha), exclusivo de la Sierra de Atoyac, en Guerrero; a la vaquita marina (Phocoena sinus) de Baja California y a varias especies de anfibios. “Hay muchos sitios en México donde solamente existe cierta especie de rana o salamandra, que también hay que considerar”, concluyó Escalante.

Créditos: UNAM. DGCS -283/unam.mx