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Sin seguridad social, 26 millones de trabajadores mexicanos

 
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Berenice Ramírez López señaló que el sistema de Afores no funciona en una realidad como la mexicana.
Berenice Ramírez López señaló que el sistema de Afores no funciona en una realidad como la mexicana.

3 de marzo de 2011

• Las instituciones del rubro sólo atienden a 33 por ciento de la población ocupada, advirtió Berenice Ramírez López, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM

En México, 26 millones de trabajadores no tienen acceso a seguridad social. El problema es la caída en la cobertura de las instituciones dedicadas a este rubro, que actualmente atienden sólo al 33 por ciento de la población ocupada. “Lo que está en crisis es la seguridad social contributiva”, advirtió la especialista del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, Berenice Ramírez López.

Las causas principales, explicó, son la falta de plazas y el número creciente de empleos sin prestaciones como atención médica, pensiones en distintas áreas, apoyos monetarios por riesgos ocupacionales, vivienda y guardería. “Si ahora tenemos un déficit y una caída en la cobertura, en 40 años los mayores de 65 años, que representarán 22 por ciento de la población total, no tendrán acceso a estos recursos”.

La especialista refirió que, actualmente, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) maneja más de 40 millones de cuentas, mientras que los trabajadores formales del IMSS no superan los 13.5 millones. “Si este contexto se mantiene, para 2022, año en que iniciarán las primeras pensiones por capitalización individual, sólo el 40 por ciento de los que actualmente aportan tendrán derecho a una”.

Reformas al sistema de pensiones para el retiro

La pensión para el retiro, recordó, depende de los honorarios. Si actualmente 70 por ciento de los ocupados ganan hasta cinco salarios mínimos, es imposible que puedan obtener los recursos para mantener un nivel de vida indispensable para la vejez. Además, si se desea lograr la suma garantizada por el Estado —equivalente a un sueldo mínimo— es necesario hacer aportaciones durante cerca de 25 años.

El cambio de un sistema de pensiones de solidaridad intergeneracional y beneficio definido a uno de capitalización individual y administración privada, el de las Administradoras de Fondos de Ahorro para el Retiro (Afores), “no funciona en una realidad como la mexicana”, aseguró.

En el régimen anterior a las reformas, el trabajador sabía que si estaba afiliado al IMSS, con laborar 500 semanas tenía la posibilidad, al cumplir 60 ó 65 años, de obtener una pensión, con el 100 por ciento del salario de cotización.

Actualmente, es muy difícil tener la certeza de conocer el monto ahorrado para el retiro; es necesario informarse acerca de la rentabilidad de la Afore y pagar comisiones, por ejemplo, para recibir una renta vitalicia. “Esta situación está muy alejada de la concepción clásica de seguridad social, donde salud y pensiones son ejes fundamentales para mantener condiciones adecuadas de vida”, afirmó.

Las Afores manejan un billón 300 mil millones de pesos, equivalentes al 10 por ciento del PIB. El 60 por ciento se canaliza a bonos gubernamentales y, el resto, al desarrollo de infraestructura y acciones. “Es un financiamiento barato para una serie de compañías, alejado del interés básico y del fortalecimiento de la seguridad social”.

La experiencia chilena

En América Latina, Chile fue precursor en adoptar el sistema privado de ahorro para el retiro al establecer, en 1981, las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), en reemplazo del sistema estatal de seguridad social.

El primero de julio de 2008, Michelle Bachelet, entonces presidente de esa nación, anunció la reforma del sistema de pensiones con componentes solidarios y financiados con aportes del Estado, con beneficios para las mujeres por cada hijo nacido vivo o adoptado, después del fracaso del modelo de capitalización para garantizar una pensión digna para enfrentar la vejez.

En México, se cree que el único camino es la capitalización individual, de corte privado. Es necesario situar la seguridad social pública como parte de un modelo de desarrollo y de una política de Estado, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-127-2011/unam.mx

Por las heladas, México requiere importar tres millones de toneladas de alimentos

 
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Emilio Romero Polanco, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.
Emilio Romero Polanco, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

27 de febrero de 2011

• Son necesarias para cubrir el déficit interno, advirtió Emilio Romero Polanco, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM

México tendrá que importar alrededor de tres millones de toneladas de alimentos para cubrir el déficit interno, derivado de los estragos provocados por las heladas ocurridas en el norte del país. “Las pérdidas se calculan en más de 30 mil millones de pesos y afectaron a 200 mil jornaleros que perdieron su empleo”, señaló Emilio Romero Polanco, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM.

En total, apuntó, se registran daños en 600 mil hectáreas de maíz, 300 mil de sorgo y 200 mil de frijol, repartidas entre los estados de Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Chihuahua y Durango.

En Sinaloa, ejemplificó, se afectó el 60 por ciento de las hortalizas y el 90 por ciento del maíz; “la producción estatal de este grano representa la cuarta parte de la cosecha nacional”. Otros productos dañados fueron tomate, ejote, calabaza y chile, dijo.

Las organizaciones de grandes productores, abundó, fueron las más beneficiadas por las facilidades fiscales incluidas en las medidas de recuperación, pero no ayudan a los pequeños productores y a los campesinos, “ellos quedan fuera de estos esquemas”.

En general, se toman medidas de corto plazo para enfrentar las contingencias, en ocasiones tardías e insuficientes, por lo tanto “se replantea la urgencia de revalorar el sector agroalimentario nacional para combatir la pobreza, el desempleo y la migración”, señaló.

Es necesario, prosiguió, establecer políticas de crédito, otorgar asistencia técnica, rescatar canales de comercialización y garantizar precios para estimular los cultivos; “tendríamos muchas regiones del país que, en emergencias, compensarían las pérdidas”.

Debido a las heladas en el noreste del país, se registran estragos en 600 mil hectáreas de maíz, 300 mil de sorgo y 200 mil de frijol, repartidas entre Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Chihuahua y Durango
Debido a las heladas en el noreste del país, se registran estragos en 600 mil hectáreas de maíz, 300 mil de sorgo y 200 mil de frijol, repartidas entre Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Chihuahua y Durango

Repercusiones de las heladas

Analistas, agrupaciones campesinas y de la industria de la tortilla y el nixtamal, advierten acaparamiento, lo que explica incrementos injustificados en los precios. “Por ejemplo, antes de las heladas la tonelada de maíz costaba tres mil 100 pesos, ahora se vende en cuatro mil 750, cuando las cosechas dañadas se levantarían en mayo”, indicó.

México enfrentará en los próximos meses un aumento en el costo de los artículos de primera necesidad, lo que afectará las condiciones alimenticias entre los sectores de la población menos favorecidos. A corto plazo, el gobierno estará obligado a subsidiar esos productos, particularmente maíz y frijol, añadió.

“Actualmente hay 20 millones de pobres alimentarios, es decir, aquellos cuyos ingresos les impiden tener acceso a la canasta básica”; además, las circunstancias climáticas dejaron sin cultivos a los productores de autoconsumo de zonas marginadas de Oaxaca, Guerrero e Hidalgo quienes, “si no son apoyados, inevitablemente padecerán hambruna”, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-118-2011/unam.mx

Necesaria, una regulación más profunda a bancos y sociedades

 
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Alicia Girón del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM.
Alicia Girón del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM.

10 de agosto de 2010

• La prohibición y limitación en el cobro de algunas comisiones sólo es el inicio de una reglamentación que aún es muy flexible, estableció Alicia Girón, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM
• Entre 70 y 80 por ciento de las ganancias de los bancos mexicanos se deriva de las comisiones y no del otorgamiento de créditos

La prohibición y limitación a los bancos y sociedades financieras en el cobro de algunas comisiones sólo es el inicio de una regulación que todavía es muy flexible y que debería ser más profunda, estableció Alicia Girón González, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM.

Hoy, entre 70 y 80 por ciento de los activos de los bancos mexicanos, se obtiene de comisiones y no del otorgamiento de créditos, indicó.

Ante las medidas emitidas por el Banco de México para limitar determinadas comisiones, la economista consideró que se debería cancelar el cobro de innumerables servicios financieros aún no contemplados en las regulaciones y que en su carácter de mercancía, son susceptibles de aplicación del Impuesto al Valor Agregado, lo que eleva mucho los costos.

Sin embargo, Girón advirtió que México no tendrá crecimiento económico en tanto no cuente con un sistema que controle a sus instituciones financieras.

Es necesario, dijo, que México tenga con una auténtica banca de desarrollo. Hace años, se pensó que con la privatización y extranjerización de las instituciones bancarias mejoraría el acceso al crédito, pero no ha sido así.

Al respecto, citó el caso de Brasil, que crece gracias a que cuenta con el banco más grande de América Latina, el de Desenvolvimiento Económico, y que pertenece al Estado; además, dentro de los cinco primeros bancos, tres son de originarios de ese país.

Nuestro país apostó al Tratado de Libre Comercio de América de Norte (TLCAN) y lo único que propició fue que los bancos mexicanos quedaran en manos extranjeras, después de la crisis del 94-95, recalcó.

Por ejemplo, hoy no existe una regulación en tarjetas de crédito. En algunos casos, los bancos emiten “plásticos” con tasas de interés superiores al 50 por ciento anual, e incluso sólo por citar un ejemplo, Banamex ofrece cuentas de ahorro en dólares, que si se cancelan durante el primer año, el banco se apropia del 50 por ciento del ahorro; además, aún se cobra un porcentaje muy elevado por manejo de cuentas.

Lo que van a dejar de percibir las instituciones del ramo con la cancelación de comisiones lo obtendrán de otras, no sólo de las tarjetas de crédito, sino de productos financieros, estimó.

Créditos: UNAM. DGCS -474/unam.mx