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EN MÉXICO, ENTRE OCHO Y NUEVE POR CIENTO DE LOS INFANTES TIENE RASGOS DEPRESIVOS

 
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Existen estudios que pueden reportar sintomatología hasta en el 20 por ciento de ciertas poblaciones, como infantes enfermos o maltratados.
Existen estudios que pueden reportar sintomatología hasta en el 20 por ciento de ciertas poblaciones, como infantes enfermos o maltratados.

30 de abril de 2011

• Hasta los nueve años, niñas y niños se ven afectados por igual, pero con el inicio de la pubertad empiezan a “actuar” las hormonas y la relación cambia a dos mujeres por varón, dijo María Teresa Gutiérrez Alanís, académica de la Facultad de Psicología
• No obstante, existen estudios que pueden reportar sintomatología hasta en el 20 por ciento de ciertas poblaciones, como infantes enfermos o maltratados, señaló

Para prevenir aislamiento y depresión infantiles es necesario recuperar los espacios de afecto, convivencia y comunicación familiar; además, tener un grupo social de soporte y actividades deportivas, recreativas o culturales para abrir la posibilidad de crecimiento en todas las áreas, incluidas las de expresión de las emociones, propuso Ma. Teresa Gutiérrez Alanís, académica de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

Según la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica, el estudio realizado a escolares arrojó que la incidencia de menores con rasgos depresivos oscila entre ocho y nueve por ciento. En tanto, 30 por ciento de los mexicanos de 18 a 65 años padece algún trastorno psiquiátrico; los más frecuentes, ansiedad, adicciones y depresión.

Uno de los precursores más importantes de la depresión es el estrés, problema de nuestro tiempo. Las exigencias cada vez mayores y las escasas oportunidades se suman a los pocos soportes sociales que se han debilitado, como la familia, el grupo social inmediato, y hasta las creencias religiosas.

De pronto, estamos expuestos a variadas fuentes de tensión, que se pueden complicar y derivar en las condiciones referidas, y lo mismo ocurre entre los menores, señaló la experta.

La depresión va en aumento. Las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud indican que para 2025 será el primero o segundo lugar en la lista de problemas de salud pública. “Es impresionante, porque además los pacientes tardan en diagnosticarse y atenderse”.

Los adultos de 2025 son los niños de hoy. Empero, en las políticas del área no se promueve la salud mental, sólo se trata de acciones que no tienen gran peso; además, no es un tema socializado en las escuelas.

La depresión, un asunto multicausal

La depresión es un asunto multicausal, donde intervienen factores genéticos, biológicos, bioquímicos cerebrales, de estilos de crianza y de desarrollo de habilidades para afrontar dificultades en la vida. A ello, se pueden sumar situaciones como la pérdida de un ser querido, que hacen más vulnerables a ciertas personas.

Es aceptado que la incidencia de menores con rasgos depresivos oscila entre ocho y nueve por ciento (según la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica), aunque las cifras al respecto son variables, pues existen estudios que pueden reportar sintomatología hasta en el 20 por ciento de ciertas poblaciones (enfermos o maltratados, entre otros), y a ello se aúna la dificultad para medir y detectar el fenómeno en niños.

Entre la población infantil existen pocas investigaciones, reconoció, pero se sabe que si un pequeño presenta el problema, tendrá mayor propensión a sufrir más episodios depresivos a lo largo de su vida que quien no los vive a temprana edad, dijo Gutiérrez Alanís. Las niñas y niños de hasta nueve años se ven afectados por igual, pero luego de esa etapa, con el inicio de la pubertad, empiezan a “actuar” las hormonas y la proporción cambia a dos mujeres por cada hombre.

A ello se suma el uso excesivo de videojuegos e internet, que contribuye a su aislamiento; dejan de hacer otras actividades, de convivir y relacionarse, además de que mantenerlos en un mundo de fantasía, con otras reglas y límites que los pueden confundir.

El problema central es la pérdida de contacto con otros humanos, de la oportunidad de conversar con familiares y amigos, de divertirse y aprender a lidiar con la vida real, a jugar y negociar las reglas, a perder y ganar. “En muchos de estos casos puede tratarse de aquellos que no saben tolerar la frustración, lo que los sitúa en desventaja”.

Síntomas de la depresión infantil

El cuadro de depresión es el mismo en niños y adultos: tienen síntomas emocionales y físicos, conductuales y cognitivos. En el caso de los menores, a veces se llama depresión enmascarada o encubierta; la sintomatología ocurre a través de los denominados equivalentes depresivos, y cambia en función del grado de desarrollo del chico.

Un infante no puede expresar con un grado de maduración que está preocupado, triste o presionado, pero su equivalente sería una queja por dolencia física o somática, dolor de cabeza, estómago, enuresis o algún trastorno de conducta, como volverse más inquieto o irritable.

Los más pequeños externarían su malestar con dolencias, miedo, crisis de llanto, pesadillas o no querer separarse de su madre; de los nueve ó 10 años en adelante, se asemejan más a los adolescentes, y los indicios se asocian más con una conducta antisocial, como rebeldía.

No obstante, reconoció, el mayor problema es detectar el padecimiento, porque se enmascara o se pasa por alto; además, no se pone cuidado en atender a un niño que da problemas o se aísla, aunque haya tenido intentos de suicidio.

El tratamiento, aclaró Teresa Gutiérrez, consiste en psicoterapia de varios tipos, como la de corte cognitivo-conductual; en caso de que sea una depresión mayor, con toda la sintomatología, se requiere el uso de antidepresivos.

Por último, recomendó a los padres estar pendientes de sus hijos y detectar si el llanto aumenta, si se enoja, hace berrinches, tiene pesadillas o si ocurre cualquier cambio, para brindarle atención oportuna.
Créditos: UNAM-DGCS-252-2011/unam.mx

LA OPTOGENÉTICA, NECESARIA PARA PRECISAR CIRCUITOS NEURONALES IMPLICADOS EN DIFERENTES CONDUCTAS

 
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Erika Gutiérrez Martínez, académica de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.
Erika Gutiérrez Martínez, académica de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

28 de abril de 2011

• Erika Gutiérrez Martínez, de la Facultad de Psicología, expuso que mediante esa técnica se altera la capacidad de captación de calcio de las neuronas y se programan para activarse con luz
• Se requiere, para ello, una modificación genética de los organismos

La optogenética, técnica creada en Nueva York en 2002, y que forma parte de las neurociencias, permite conocer con precisión qué neuronas están implicadas en conductas determinadas, como el aprendizaje espacial, explicó Erika Gutiérrez Martínez, de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

La académica recordó que existen varias alternativas, como la resonancia magnética, para identificar qué áreas cerebrales se activan, por ejemplo, con las emociones. Sin embargo, no se sabía en este caso cuáles células del hipocampo trabajan en específico, porque existen diversos tipos de neuronas y muchos circuitos.

Con la optogenética, abundó, se alteran genéticamente los canales que controlan el paso de varios iones (átomos con carga eléctrica) entre el interior y el exterior de las neuronas de cualquier zona del cerebro que sea necesario. Se las “programa” para activarse a voluntad con luz (un rayo de láser amarillo o azul, de acuerdo con lo que se quiera, abrir o cerrar los canales).

Así, es posible conocer exactamente cuáles trabajan, como ocurrió en un experimento con moscas, con el que se determinó cuáles células están involucradas en procesos de aprendizaje.

Aunque, aclaró la especialista universitaria, el área identificada podría ser sólo una de las implicadas en ese u otro proceso mental.

Gutiérrez Martínez dijo que en 2005, después de esos insectos, en la Universidad de Stanford, Estados Unidos, se experimentó con ratones, cuya estructura cerebral es más parecida a la humana.

En California, se produjeron virus para provocar un cambio en el código de las células cerebrales y posibilitar que la descendencia de las ratas naciera con los genes alterados.

La optogenética podría ser utilizada con varias especies, particularmente de mamíferos, en los que se pueden realizar cambios genéticos; en los humanos, eso es “éticamente imposible”.

Modificación de conductas

Al hablar de la modificación de conductas, Gutiérrez dijo que la zona ventral medial del hipocampo se relaciona con la agresión y el sexo. “El hipocampo es parte de lo que llamamos el cerebro reptiliano, donde controlamos los aspectos básicos de la vida, como la respiración o alimentación”.

Ahí, sólo puede estar “prendida” una u otra función, de manera que el comportamiento agresivo se “olvida” si está activado el sexual. De ese modo, una manera de eliminar los comportamientos agresivos hasta en 25 por ciento o reducirlos significativamente en el resto de los casos, es con la presencia de una hembra a los machos.

Otra manera de inhibir la agresión en los humanos, finalizó, es el uso de medicamentos.

Créditos: UNAM-DGCS-248/2011/unam.mx

La mayoría de las caricaturas trasmiten antivalores, afirma investigador de la BUAP

 
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Viernes 15 de abril de 2011

En el fondo del inocente mundo de las caricaturas, se transmiten antivalores como problemas alimenticios, trastornos de la conducta, preferencias sexuales alternas, entre otros aspectos, que no se trabajan correctamente, aseveró el doctor Erick Gómez Tagle López, Profesor Investigador del área de Criminología de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la BUAP.

Señaló que es fundamental hacer una reflexión de las caricaturas desde un enfoque psicológico y criminológico, para conocer a fondo el mensaje presentan los dibujos animados a la niñez, y advirtió que “divulgar información de temas delicados de manera inconsciente hacia la niñez, sin la supervisión de los padres, es un riesgo”.

El Doctor en Ciencias Penales impartió su conferencia El inocente mundo de las caricaturas, ante estudiantes, académicos y padres de familia en el auditorio José María Morelos y Pavón de la FDCS, quienes coincidieron con el ponente en el sentido de que la violencia que se ve en la mayoría de las caricaturas, explica de cierta forma el ambiente de crimen que se vive hoy en día en las calles y el hogar.

Al analizar el comportamiento de los diferentes personajes que los menores ven en la televisión o en películas, Gómez Tagle López explicó que algunos son modelos a imitar como Barbie, que se presenta como un ícono de la belleza y el cual ha sufrido transformaciones con el paso de los años, por los cambios en los estereotipos de la perfección.

Otros, indicó, expresan acoso y hostigamiento sexual como Pucca, caricatura que tiene muchos seguidores y seguidoras; otra es Stewie Griffin, un personaje que con tan sólo un año, quiere acabar con su madre y dominar al mundo, lo que muestra un claro ejemplo de comportamiento precoz.

Una muestra de metrosexualidad es el Pitufo Vanidoso, quien centra su personalidad en la belleza; y uno de los clásicos que rompe con los estereotipos tradicionales es la familia de Los Simpson.

El académico manifestó que las caricaturas también se centran en los adultos, transmitiendo contenido erótico, lo que se puede observar con la llegada de Jessica Rabbit a la pantalla.

En algunas caricaturas se observan diversas orientaciones sexuales: travestismo, homosexualidad, lesbianismo y transexualidad, aspectos que unos toman de manera más natural, pero otros son gravemente criticados, situaciones que son difíciles de explicar a los niños.

Advirtió que “la mayoría de los dibujos animados traen a la mente recuerdos, momentos y personajes gratos, pero debe repensarse el tipo de valores que trasmiten, porque estos comportamientos son el modelo que los infantes tomarán en cuenta durante su desarrollo”.

“La etapa de la niñez es de inocencia y realmente lo que se hace es adelantar temas de manera incorrecta y sin ninguna censura”. Por ello, consideró, debe de analizarse el mensaje que dan las caricaturas y repensar el tipo de educación que ofrecen.

“La televisión debe convertirse en un medio de comunicación que genere valores educativos, debido a que los infantes pasan mucho tiempo frente a ella”, finalizó Gómez Tagle López.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx

Conocer lo que genera conductas agresivas, permitirá prevenirlas

 
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Lunes 11 de abril de 2011

Con el fin de conocer las causas físicas y sociales que originan un comportamiento violento en las personas y analizar las formas en las que éste se puede prevenir y sancionar, la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, realizó el Simposium Neurociencia y Violencia.

Participaron especialistas en neurociencias como el doctor José Luis Díaz Gómez, investigador de la Facultad de Medicina de la UNAM, quien habló sobre los fundamentos biológicos de las conductas violentas en el ser humano y aclaró que los impulsos agresivos del cerebro forman parte de la naturaleza del hombre.

A través de imágenes, presentó a estudiantes de Criminalística algunas zonas del cerebro humano que participan predominantemente en la regulación de las conductas agresivas, que presentan las personas ante diferentes estados de ánimo o situaciones sociales

Un factor importante que influye en las conductas agresivas, dijo, depende de dos aspectos: el natural y su “ser social, ya que tenemos mecanismos innatos que son adquiridos por la cultura o el aprendizaje”.

Díaz Gómez, reconoció que “estamos en una época donde no hay disciplinas definidas y tener poco interés en las conductas del ser humano, ha provocado que la violencia y los diferentes tipos de agresiones se estén incrementando”.

Por su parte el doctor Carlos Moreno, profesor de Neurociencia de la Universidad del Rosario de Colombia habló de Carlos Darwin, de quien dijo, con su Teoría de la Evolución demostró que las conductas agresivas de la especie tienen una función adaptativa.

A su vez el Dr. Fernando Chico Ponce, miembro del Consejo Mexicano de Cirugía Neurológica A.C., y docente de la UNAM explicó que en el sistema límbico es donde residen las emociones naturales del ser humano, y analizó los avances científicos que se han realizado sobre el funcionamiento del cerebro y las conductas violentas y agresivas.

El Dr. Guillermo Nares Rodríguez director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, al dar la bienvenida a los asistentes señaló que eventos como este Simposio son importantes para la formación integral de los estudiantes, que con mayores conocimientos podrán contribuir mejor en la prevención de la delincuencia y el desarrollo de sociedades dignas y justas.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx

Las representaciones sociales permiten conocer causas de violencia familiar

 
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Martes 5 de abril de 2011

Realizar representaciones sociales acerca de las situaciones que enfrentan los niños que sufren violencia familiar, permite analizar y construir soluciones que logren su bienestar, afirmó el maestro Eulogio Romero Rodríguez, académico de la Facultad de Psicología de la BUAP, al hablar sobre “Imágenes de la Infancia y sus efectos en las relaciones familiares”.

Durante su presentación en el Foro “Infancia y Violencia en el Hogar, Consideraciones para las Políticas Públicas”, que realizan el instituto de Ciencias sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” y la Fundación JUCONI, señaló que los niños y las niñas juegan un papel muy importante en la sociedad que tiene la obligación de asegurar que tengan un sano desarrollo.

Cuando enfrentan violencia familiar, los especialistas deben crear constantemente representaciones sociales que les permitan identificar hechos o acontecimientos que suceden alrededor del niño y detectar los factores de riesgo que están generando violencia en el hogar.

Al analizar la situación emocional que viven los menores que son maltratados física o psicológicamente, el especialista comentó que “algunas de las causas por las cuales el menor no habla del maltrato que sufre tienen que ver con las creencias, Se le ha enseñado que el hogar es un espacio privado donde los problemas familiares ahí deben quedar”.

Hacer una escenificación sobre alguna situación determinada que haya vivido y provocado algún trauma, es importante para “darnos cuenta de lo que vive el niño o la niña” y empezar el tratamiento no sólo con el menor sino con toda la familia, comentó.

Romero Rodríguez agregó que “si nosotros partimos de la idea de que este es un problema complejo, entonces es necesario convertirnos en investigadores con el fin de buscar más y mejores soluciones”, pero también promover la vinculación con autoridades con el fin de colaborar a reducir este problema que no es privativo de nuestro país.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx