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Participa Biblioteca Lafragua de la BUAP en Catálogo Colectivo de Marcas de Fuego

 
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buap09 de febrero de 2011

Con la finalidad de reconstruir las bibliotecas digitales, ya que existe una dispersión de ejemplares que emigraron a otros lugares durante la época colonial y del siglo XIX por el conflicto entre la iglesia y el estado, la Biblioteca Histórica “José María Lafragua” de la BUAP, en colaboración con la Universidad de las Américas Puebla, forma un Catálogo Colectivo de Marcas de Fuego.

Manuel de Santiago Hernández, Director de esta institución, indicó que muchas bibliotecas recibieron obras de conventos, lo que ocasionó que muchos ejemplares de una misma colección estuvieran perdidos.

“El Catálogo de Marcas de Fuego permitirá saber que hay libros de un determinado convento, por ejemplo el de San Agustín, en bibliotecas de Puebla, de la Ciudad de México o en Toluca”.

Ésta es una herramienta que además permitirá saber cuántas marcas existen, cuántos libros fueron marcados y cómo fue realizada la dispersión de las bibliotecas conventuales.

Dijo que una marca de fuego es una señal carbonizada que se coloca en los cantos (extremos o bordes) superior, inferior y frontal de los libros, por medio de un instrumento metálico candente, plasmando figuras o letras.

Informó que el Catálogo Colectivo de Marcas de Fuego se inició en enero de 2009 para concluir en noviembre de 2010; sus avances ya fueron presentados en el Segundo Encuentro Nacional de Bibliotecas con Fondos Antiguos efectuado en la ciudad de San Luis Potosí.

Señaló que este catálogo puede ser consultado en la página de Internet www.marcasdefuego.buap.mx. Por el momento tiene registradas 187 marcas de las bibliotecas Lafragua y Franciscana, “muestra fotografías, medidas precisas, ubicación e identificación, relacionada con otros elementos de propiedad como anotaciones manuscritas”.

De Santiago Hernández destacó que al proyecto del Catálogo Colectivo de Marcas de Fuego. se han unido las bibliotecas Lafragua de la BUAP, la Franciscana de la UDLA, la Palafoxiana y la del Convento de Santa Mónica en Puebla; así como la “Eusebio Francisco Kino” de la

Compañía de Jesús en la Ciudad de México; del Seminario Guadalupano Josefino de San Luis Potosí; Elías Amador de la División General de Bibliotecas del gobierno del estado de Zacatecas, y el Archivo Histórico de Tlaxcala, lo que lo convierte en una labor nacional.

“Las demás bibliotecas están en proceso de capacitación para incorporar sus marcas, por lo que se pretende que a mediados de este año se tengan registradas 250 marcas y llegar a 300 en este 2011; el trabajo continuará sucesivamente, con la finalidad de localizar colecciones completas de libros”.

De Santiago Hernández finalizó que la Biblioteca Histórica “José María Lafragua” es la encargada de impartir la capacitación sobre la aplicación de la metodología para este procedimiento que tiene requerimientos técnicos para las imágenes, cómo tomar una marca, cómo sujetar un libro, qué elementos se consideran de la marca, y cuál es el uso de los instrumentos.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx

Para evitar un accidente con rieles corroídos se selló la tumba de Pakal

 
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 Lápida de la tumba de Pakal.
Lápida de la tumba de Pakal.

7 de febrero de 2011

• Dañados por la humedad y el paso del tiempo, los dispositivos, que mantenían suspendida la lápida para separarla del sarcófago, corrían el riesgo de caer y destruirla, advirtió Guillermo Bernal Romero, del Centro de Estudios Mayas del IIFl de la UNAM
• Tras retirar las piezas afectadas, la lápida quedó sobre el sarcófago, como originalmente dispusieron los mayas del periodo Clásico, hace mil 300 años

Para evitar un accidente con los rieles que mantenían suspendida la lápida de la tumba de Pakal, que la separaban del sarcófago que contiene los restos del monarca maya, los dispositivos fueron retirados y la placa de piedra volvió a sellar los vestigios, como dispusieron los mayas del periodo Clásico hace mil 300 años.

Los rieles metálicos, explicó Guillermo Bernal Romero, académico del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFl) de la UNAM, estaban corroídos por la humedad característica de Palenque, Chiapas, y por el paso del tiempo, pues fueron instalados luego que el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier descubriera, en 1952, la tumba dentro del Templo de las Inscripciones.

Suspender la lápida y separarla del sarcófago fue necesario entonces para poder analizar el ajuar, los glifos, relieves y otras inscripciones contenidas en ambas piezas funerarias.

Pero, actualmente, los arqueólogos cuentan con suficientes muestras y datos para estudiar la tumba sin necesidad de correr el riesgo de que los rieles se rompan y dejen caer la lápida sobre el sarcófago, con los consecuentes daños a uno de los tesoros arqueológicos más significativos de Palenque. Por ello, especialistas de esta casad estudios y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) los retiraron.

Entre julio y octubre de 2010, se sustituyeron por vigas de madera, para luego colocar la lápida directamente sobre el sarcófago, como lo hicieron los mayas.

La labor requirió casi 40 horas de maniobras subterráneas dentro de la cámara funeraria, y logró colocar en su sitio original la lápida, una losa monolítica de siete toneladas de peso, 2.20 metros de ancho y 3.60 metros de largo.

Estos trabajos se realizaron bajo la supervisión Rogelio Rivero Chong, subdirector de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH y restaurador, y de Abraham Roberto Sánchez Ramírez, jefe del Laboratorio de Estructuras y Materiales del Instituto de Ingeniería (II) de la UNAM.

Guillermo Bernal Romero, académico del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFl) de la UNAM.
Guillermo Bernal Romero, académico del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFl) de la UNAM.

Cerrada al público desde 2004

Aunque desde 2004 los visitantes no pueden entrar a la cámara funeraria en la zona arqueológica de Palenque, existen dos réplicas exactas para que el público conozca este vestigio maya, explicó Bernal Romero.

“Una de ellas está en el Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México, donde también está el ajuar original que cubría los restos del rey Pakal. La otra, la construimos en el museo de sitio Alberto Ruz Lhuillier, en la zona arqueológica de Palenque”, detalló.

El especialista en grafología maya consideró que el cierre al público es una adecuada medida de conservación, pues la entrada masiva a la cámara funeraria y la extrema humedad del sitio han ocasionado graves daños en el estuco que rodea la tumba.

“Cerrada para el público, se mantiene el nivel de temperatura y humedad, evitando más daños. Y con las réplicas se ofrece al público una idea clara y didáctica de ese vestigio maya”, finalizó.
Créditos: UNAM-DGCS-0077-2011/unam.mx

El expediente Madero, ahora al alcance de la sociedad

 
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El expediente de Madero se puede consultar en la dirección electrónica
El expediente de Madero se puede consultar en la dirección electrónica

6 de febrero de 2011

• Un grupo de especialistas del Archivo Histórico de la UNAM digitalizó y puso en línea el documento completo del proceso judicial que enfrentó el político coahuilense
• Es prácticamente inédito y da cuenta de un evento que definió el cauce que tomaría la Revolución

Especialistas de la Universidad Nacional rescataron y digitalizaron los documentos que, en 1910, integraron las autoridades mexicanas para enviar a prisión a Francisco I. Madero. “Se trata de textos prácticamente inéditos, que ponemos en línea, a disposición de todo el público, que podrá revisar, en su totalidad, el expediente del proceso judicial en su contra”, expuso José Roberto Gallegos Téllez Rojo, del Archivo Histórico de la UNAM (AHUNAM).

Los universitarios rescataron y digitalizaron los documentos, que fueron encontrados en el archivo del escritor Martín Luis Guzmán, actualmente bajo resguardo del AHUNAM.

Su reproducción total no había sido posible debido a las más de 850 fojas (hoja de papel de documentos oficiales) que lo componen. En otros tiempos, la impresión tradicional del testimonio hubiera resultado complicada por los recursos materiales requeridos; sin embargo hoy, con la digitalización, resultó más sencillo integrar el texto y subirlo a la red.

El expediente del político coahuilense, que desde hace dos meses puede ser consultado en la dirección electrónica www.iisue.unam.mx/ahunam/madero, consta de 11 cuadernos con mil 116 documentos y más de 850 fojas. Además, incluye la transcripción de los escritos, su ficha catalográfica y anexos.

 Armado Torres, Fernando Hernández y José Roberto Gallegos, especialistas del Archivo Histórico de la UNAM.
Armado Torres, Fernando Hernández y José Roberto Gallegos, especialistas del Archivo Histórico de la UNAM.

Un evento que cambió la vida de México

Fue tal la trascendencia de este hecho, que sin él, difícilmente se explicaría el rumbo que tomó la Revolución y, por ende, el México actual, han señalado diversos historiadores; por ello, hace 59 años el novelista Martín Luis Guzmán se dedicó a editar esta pieza documental, pero nunca pudo completar su empresa, y después de su deceso, el material fue a dar al acervo del AHUNAM.

“De ahí, la importancia de hallar este documento y de terminar la labor inconclusa de Martín Luis Guzmán”, comentó Gallegos Téllez Rojo.

Es la primera vez que esta pieza es presentada de manera íntegra, y se ofrece al alcance de quien tenga una computadora con acceso a Internet, añadió.

“Nosotros, los universitarios, somos uno de los sectores más informados, y nuestro deber es hacer que la colectividad tenga acceso a la información, para que forme sus criterios y actúe en consecuencia, y trabajos como éste, son una manera de cumplir con esa misión”.

La “revolución” se verá por Internet

Para el AHUNAM y el Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación (IISUE), esta edición abre nuevas dimensiones en lo que al mundo digital se refiere, porque es producto del conocimiento y experiencia acumulada a lo largo de los años y deriva de un trabajo colectivo e interdisciplinario, implementado por técnicos académicos, voluntarios y estudiantes.

“No sólo se trató de hallar el expediente del juicio contra Madero, sino de desarrollar una edición en línea que pudiera ser consultada gratuitamente por cualquier persona, y eso implicó un proceso largo”, expuso Gallegos Téllez Rojo.

La longitud del expediente es tal, que publicarlo en papel o en cualquier otro medio resultaría imposible por los costos; sin embargo, las nuevas tecnologías no sólo garantizan que éste tipo de documentos estén disponibles en todo el mundo, sino que “el usuario pueda revisarlos y que a partir de su lectura se forme su propio criterio, sin que medien interpretaciones ajenas”, abundó.

Por su parte, Armando Torres Romero, también del AHUNAM, subrayó que para hacer exitosa esta labor de difusión, no sólo se pensó en la fidelidad con que serían consignadas digitalmente las hojas, sino que la interfase creada para ese fin fuera de fácil navegación por cualquier usuario.

“Se trata de una iniciativa al alcance de todos; lo único que pedimos es que se registren para tener un control y estadísticas de las visitas. Una vez proporcionados los datos personales, podremos ver el expediente completo, desde las tapas hasta el último papel. El sitio contiene más de mil 600 documentos, porque se añadió una versión del Código Federal de Procedimientos Penales, funcional en la época, y la Ley de Amnistía”.

En la página, explicó, se pueden observar los documentos, individualmente o con su transcripción. Otra opción es ir a una foja específica o realizar búsquedas de palabras.

Mirar al pasado para pensar el futuro

Al digitalizar el texto se buscaron parámetros que lo hicieran legible para el usuario. Se pretendió un equilibrio entre el peso de la imagen y su facilidad de lectura, señaló Fernando Hernández Olvera, integrante del proyecto y del Archivo Histórico.

“Intentamos que las digitalizaciones se asemejen lo más posible al original: tono, detalles y texturas. Además, la opción de presentar una imagen con su transcripción, nos podría acercar a la posibilidad de digitalizar otro tipo de materiales, como los microfilms”, dijo.

Aunque la idea surgió en 2005, señaló el especialista, fue hasta 2010 que se dedicaron a trabajar de lleno en el expediente Madero. “Nos llevó más de 13 meses de labor; sin embargo, es gratificante, pues publicamos una obra poco conocida, que no está reproducida en ninguna parte y que abre las vías para otras series de estudios”.

El tiempo que tardamos, agregó, fue útil, pues tuvimos la opción de probar nuevas tecnologías y ensayar con otras opciones; por ejemplo, se cambió el uso del scanner a cámara digital para procesar los archivos.

“Este proyecto busca revitalizar los estudios democráticos en el país. Dentro de los procesos sociales está la recuperación de la memoria a través de los estudios, porque no hay un futuro sin historia”, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-0075-2011/unam.mx

El penacho de Moctezuma, detonador de memoria

 
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Patrick Johansson Keraudren señaló que el tocado, más que el de un gobernante, es el de un sacerdote de Quetzalcóatl.
Patrick Johansson Keraudren señaló que el tocado, más que el de un gobernante, es el de un sacerdote de Quetzalcóatl.

30 de enero de 2011

• El eventual préstamo a México de este objeto es una oportunidad inmejorable para que los académicos den a conocer al gran público nuestra historia prehispánica, argumentó Patrick Johansson Keraudren
• El integrante del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM añadió que el verdadero valor del tocado no es el del objeto en sí, sino el que tiene como estandarte cultural

Ante el eventual préstamo del penacho de Moctezuma a México por parte de Austria, los académicos tenemos una oportunidad inédita para hacer llegar a todos los mexicanos un conocimiento mucho más veraz de algo de lo que se habla mucho, pero se desconoce aún más, nuestro pasado prehispánico, expuso Patrick Johansson Keraudren, del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) de la UNAM.

“Esta pieza, que salió del país en el siglo XVI, se ha estudiado tanto que en realidad tiene poco que decir a los especialistas sobre arte plumario o su confección, pero si sabemos usar a nuestro favor el ruido mediático que generará su arribo, le sacaremos provecho al verdadero valor del tocado, o quetzalapanecáyotl, que no es el del objeto en sí, sino el que tiene como detonador de memoria”, añadió.

Sin embargo, el investigador advirtió sobre ciertas creencias sin fundamento que se han generado alrededor del penacho, como que fue robado a México, algo que ha provocado malentendidos y fricciones innecesarias con Austria, “pues si algo nos han demostrado las evidencias, es que el penacho salió lícitamente del territorio, como regalo de las autoridades novohispanas a la corona española”.

Por ello, criticó los reclamos iracundos y acusaciones de expolio contra la nación que han usado algunos políticos, probablemente más interesados en ganar gente para sus causas que en defender el patrimonio histórico. “Para evitar esto, debemos ver el penacho como un estandarte, pero cultural, jamás partidista”.

Con la luz del Sol

Mucho se ha debatido si el penacho que está en Austria perteneció en realidad a Moctezuma, y el tema resultó tan polémico que los directores del Museo de Etnología de Viena decidieron colocar a su lado una placa descriptiva con la leyenda Altmexikanischer Federkopfschmuck (antiguo tocado mexicano de plumas para la cabeza) en sustitución del antiguo Kopfschmuck Moctezumas.

“Hay cosas que jamás podremos saber de este objeto, como si en realidad lo portó alguna vez este gobernante azteca, pero de lo que sí estamos ciertos es que perteneció a un sacerdote de Quetzalcóatl; tenemos muchas evidencias de ello”.

En ocasiones, la historia y la leyenda forman un entramado que se confunde, recordó Johansson, al señalar que, según narraban los abuelos de los abuelos, cuando Quetzalcóatl supo que era su hora de morir, se dirigió a la orilla del mar, y justo al romper la mañana se prendió fuego. Más allá de la inmolación, lo sorprendente fue que al consumirse por las llamas, su cuerpo produjo una columna de humo de la que súbitamente comenzaron a surgir quetzales.

“Desde entonces, este pájaro, también llamado ‘ave del alba’, se encuentra asociado a esta divinidad solar. De ahí que el penacho esté hecho en su mayoría de plumas de quetzal, y que los engarces sean de oro, metal ligado al astro rey. Además, sus dimensiones son espectaculares, 1.75 metros de largo por 1.15 de alto, debido a sus muy largas péndolas verdes, dispuestas como si irradiaran, casi en emulación del Sol”.

Entonces, si este tocado perteneció a alguien dedicado al sacerdocio de Quetzalcóatl, ¿nunca fue de Moctezuma? “Tampoco podemos descartar eso, pues algo que no debemos olvidar es que este gobernante era también sacerdote”.

De hecho, jugar a que esta pieza pudo haber sido del tlatoani azteca nos revela mucho de lo que pasó tras la llegada de los europeos a lo que hoy es México, expuso Johansson.

“Por ejemplo, en El códice florentino, libro XII, capítulo cuarto, nos enteramos que cuando aparece Hernán Cortés, Moctezuma estaba seguro de que se trataba del mismísimo Quetzalcóatl, ¿y qué más podría haber creído? El europeo llegó en un año Ce Acatl (el nombre calendárico de este dios era Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl), y lo hizo desde el Este, en donde nace el Sol. Por ello, creyó prudente darle una ofrenda, ¿y qué otras cosas podía enviarle el gobernante azteca sino objetos propios de esta deidad? Entre la infinidad de obsequios que recibió el conquistador, figuraba un quetzalapanecáyotl, ¿por qué no pensar que podría ser el que está hoy en Viena?”.

Este tipo de datos, que hacen más interesante la historia, son los que debemos difundir los académicos, indicó Johansson, quien añadió que por ello, el préstamo del tocado a México sería una de las mejores cosas que le podrían pasar a personas como él, pues brindaría una oportunidad inmejorable para que los especialistas hablen de códices, arte prehispánico y del mundo indígena actual y del de antaño, y hacer que los medios también lo hagan, “pues no hay mejor manera de llegar a la gente”.

“Probablemente ésta sea una vía para salir de la inercia cultural en la que nos encontramos”; hace cinco siglos los aztecas esperaban el regreso de Quetzalcóatl; los mexicanos actuales no aguardamos eso, pero quizá sí podamos esperar con ansia el regreso de su penacho.

El tesoro de Moctezuma

Las leyendas hablan de un supuesto tesoro de Moctezuma, oculto en un pequeño pueblo de España o en un lugar inaccesible en México, conformado por tal cantidad de oro que, si se pudieran equiparar los mitos, sería parecido al del rey Midas. “Lo curioso es que para los indígenas prehispánicos, las plumas eran más valiosas que el metal áureo”, explicó el profesor Johansson.

Lo que ellos valoraban era el arte que había en cada pieza dorada y no el material en sí. “De hecho, la palabra náhuatl que se usaban para designar a este elemento era teocuitl, o excrecencia mineral (voz emparentada con cuitlacoche, o excrecencia vegetal); por ello, una de las cosas que más extrañó a los pobladores originarios era ver cómo los españoles tomaban las figurillas y ornamentos de ese metal, finamente trabajados, para fundirlos y formar esos rectángulos sin gracia que damos en llamar lingotes”.

Al respecto, añadió que esa ceguera para ver lo realmente trascendente es muy parecida a lo que evidenciamos hoy; si vemos un billete de 100 pesos sólo pensamos en cuánto vale en el mercado, sin siquiera reparar que tiene impresa la efigie de Nezahualcóyotl, “un rey que además era poeta, y que en sus versos nos dejó la postal de un pasado que poco a poco hemos perdido”.

“Probablemente necesitemos modificar nuestra de manera de observar las cosas para así ver la verdadera trascendencia que tendrá el regreso del penacho de Moctezuma si se concreta el préstamo, pues lo importante no es el valor que tenga el objeto en sí, sino la huella que dejará en el alma y conciencia de los mexicanos… Ése es el verdadero tesoro”.

Créditos: UNAM-DGCS-062-2011/unam.mx

En Sonora, revelan huellas de dinosaurio, tamaño, comportamiento y presencia

 
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Como no es posible retirar las huellas de su sitio original, son fotografiadas, luego se cubren con plástico y se copian para tener una calca del tamaño, forma y profundidad de cada una de ellas.
Como no es posible retirar las huellas de su sitio original, son fotografiadas, luego se cubren con plástico y se copian para tener una calca del tamaño, forma y profundidad de cada una de ellas.

29 de enero de 2011

• Un rastro de 11 pisadas de la especie Pico de Pato, con una antigüedad de 70 millones de años, son analizadas por René Hernández Rivera, del Instituto de Geología de la UNAM, tras ser descubiertas en Esqueda, Sonora
• Su estudio revela que no todos eran gigantes, vivían en grupo y muchos comían plantas cerca de lagos o arroyos
• En México, se han encontrado vestigios de dinosaurios en Coahuila, Sonora, Puebla, Michoacán y Oaxaca, dijo el paleontólogo

Con las huellas que tres dinosaurios dejaron a su paso hace 70 millones de años en el suelo que hoy ocupa Sonora, el paleontólogo René Hernández Rivera, investigador del Instituto de Geología (IGl) de la UNAM, descifra la ubicación, tamaño y comportamiento de esos emblemáticos animales de la era Mesozoica y del periodo Cretácico Superior.

Con los huesos se puede identificar la especie y su longitud, detalló el especialista; su comportamiento y su forma de moverse se obtiene de las pisadas.

Con su más reciente estudio, que comenzó el año pasado luego de que un grupo de trabajadores de la construcción encontró un rastro de 11 pisadas en lajas de cantera en Esqueda, Sonora, Hernández Rivera ha ayudado a derribar varios mitos, como el que sostiene que eran animales solitarios, pues las pisadas confirman que vivían en grupos, o el que señala que eran gigantes, pues aunque hubo especies de 44 metros de longitud, existieron otras del tamaño de una gallina.

Tampoco todos eran carnívoros o agresivos, explicó el paleontólogo, pues los hadrosaurios Pico de Pato, a los que corresponden la mayoría de las pisadas halladas, se alimentaban de plantas.

Además, no podían estar en el agua, como sostiene otra creencia popular, pues por su peso y morfología, solamente podían acercarse a lagos o arroyos a beber agua, pero no nadar.

A estas conclusiones ha llegado Hernández tras analizar, primero en el sitio del hallazgo y luego en su laboratorio de la UNAM, la información guardada en cada pisada, que se suma a datos obtenidos en campañas anteriores, donde huesos localizados en varias zonas del mundo ayudan a atar cabos y completar las piezas de este rompecabezas del pasado.

Con las huellas que tres dinosaurios dejaron a su paso hace 70 millones de años en el suelo que hoy ocupa Sonora, se descifra la ubicación, tamaño y comportamiento de esos emblemáticos animales de la era Mesozoica y del periodo Cretácico Superior.
Con las huellas que tres dinosaurios dejaron a su paso hace 70 millones de años en el suelo que hoy ocupa Sonora, se descifra la ubicación, tamaño y comportamiento de esos emblemáticos animales de la era Mesozoica y del periodo Cretácico Superior.

Primeras huellas en Sonora

Hace un año trabajadores en Sonora encontraron en las lajas de cantera de Esqueda grandes huecos hundidos, dieron aviso al paleontólogo Carlos González León, responsable de la Estación Regional del Noroeste del Instituto de Geología de esta casa de estudios (ubicada en Hermosillo), quien hizo una primera revisión en el sitio.

Para confirmar la autenticidad de las pisadas, las primeras halladas en esa entidad, González León pidió la opinión de René Hernández, quien viajó a Esqueda (municipio de Fronteras) y, desde entonces, trabaja en el descubrimiento.

“Fuimos a Esqueda y comprobamos que sí son huellas de dinosaurio. Continuamos la búsqueda en otras dos partes de la cantera, de ocho metros de alto, y encontramos más huellas, para sumar 20, pertenecientes a tres dinosaurios distintos”, señaló el paleontólogo, con 33 años de experiencia en su especialidad.

Hace 70 millones de años esos dinosaurios pisaron un suelo blando, cercano a un cuerpo de agua, pero con el paso del tiempo, se formó la cantera y quedaron sus pisadas para la posteridad. Por eso es posible encontrar huellas en diferentes estratos, aunque entonces todas estaban en una planicie.

Calca al laboratorio

Como no es posible retirar las huellas de su sitio original, Hernández y sus colaboradores las fotografiaron, luego las cubrieron con plástico, y las copiaron para tener una calca del tamaño, forma y profundidad de cada una de ellas.

Esa calca en plástico es lo que llevan al laboratorio para un análisis más detallado, que permite conocer la profundidad de la pisada, su talla, dirección y separación entre cada una.

“El rastro de 11 huellas delanteras es de un dinosaurio Pico de Pato; lo sabemos porque tiene tres dedos redondeados, característicos de los que comían plantas, mientras que los carnívoros tenían dedos más largos y puntiagudos”.

Cada huella, añadió, mide 43 centímetros de la base a la punta y corresponde a un individuo de 18 metros de longitud.

El especialista de la UNAM también encontró en la cantera algunas pisadas de un carnívoro. “El hallazgo es importante porque es el primero para Sonora. Hay registros en Coahuila y Puebla, donde es precursor el Instituto de Geología”, relató.

Además de las pisadas, el universitario comenzará a trabajar con algunos huesos encontrados en el lugar, para completar su estudio.

Créditos: UNAM-DGCS-060-2011/unam.mx