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Violencia y memoria en la lente de Jesús Abad Colorado.

 
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"Aprendí a hablar con imágenes, es la forma en la que escribo este país”, esa frase de Jesús Abad Colorado resume, en cierta forma, la conferencia que dictó en la Universidad Nacional.
“Aprendí a hablar con imágenes, es la forma en la que escribo este país”, esa frase de Jesús Abad Colorado resume, en cierta forma, la conferencia que dictó en la Universidad Nacional.

5 de Noviembre del 2012

“Aprendí a hablar con imágenes, es la forma en la que escribo este país”, esa frase de Jesús Abad Colorado resume, en cierta forma, la conferencia que dictó en la Universidad Nacional.

Abad Colorado, actualmente reportero gráfico independiente, es considerado uno de los principales conocedores del conflicto armado en Colombia. Durante su conferencia “La fotografía, memoria en un país de conflictos y resistencias”, dirigida a los estudiantes de la especialización de fotografía, mostró imágenes de las masacres que ha cubierto en Colombia. No habló de técnicas fotográficas, si no de la manera humilde y respetuosa en la que se ha dedicado a acompañar y a “documentar”, como el mismo lo llama, a las víctimas del conflicto armado en el país.

Se considera bueno para caminar y se ha dedicado a hacerlo al lado de las víctimas. Recorridos en los que escucha sus tragedias y busca imágenes que contextualicen las historias. Se sabe de memoria los nombres de las personas a las que ha fotografiado.

“Trabajar en medio del conflicto es muy difícil, uno no sale nunca de una universidad preparado para eso, además este país se ha ensañado con la gente más humilde, con los más desprotegidos, con los campesinos”.

“He documentado tantas tragedias que no podría decir si es más fuerte la de Bojayá, porque cae una pipeta y mueren 80 personas dentro de una iglesia,  o la de Machuca donde también mueren 80 personas por la explosión de un oleoducto dinamitado por el ELN. Hace poco estuve documentando la muerte del líder indígena Lisandro Tenorio en el Cauca y  no saben lo que le duele a uno la muerte de un líder, de un sabio, y lo que eso significa para una comunidad”.

Abad Colorado, también ha trabajado sobre educación, salud,  comunidades indígenas y con campesinos dedicados al cultivo de diversos productos agrícolas. “Lo que pasa es que no es lo mismo, en un país como el nuestro, documentar Bojayá, las bellezas del Orinoco o del Amazonas, todo tiene su dimensión porque al otro lado está en juego la vida. Uno tiene ojos para la vida, y en medio de este trabajo le toca a uno ponerse del lado de los que han estado perdiendo, los que pierden el territorio, de las mujeres que sobreviven y que resisten, y eso es un poco el proceso que yo trato de llevar a cabo”, explica.

En la conferencia mostró su trabajo gráfico sobre la resistencia de las poblaciones afectadas por la guerra, imágenes que muestran cómo las  comunidades sobreviven y luchan contra esas adversidades, pero también fotos de los combatientes.

“Hay fotos, en medio de las comunidades afectadas por la guerra, que le hablan a uno de la dignidad y la belleza de Colombia”.

“No mido los hechos por el número de muertos, si no por lo que eso significa para el colectivo. Este país ha sido muy sordo y ciego frente a lo que ha pasado al otro lado del muro, y el otro lado del muro puede estar en la periferia de Bogotá”.

Abad Colorado reconoció que en el periodismo, en general, hay irresponsabilidad e irrespeto con la gente. “Creo que el ánimo de estar haciendo chivas y de buscar el ángulo más espectacular lleva a perder un poco la dimensión humana y la ética, la capacidad de ponernos en los zapatos del otro para respetar sus derechos y su intimidad”.

“Uno primero tiene que ser buena persona, pero aquí en los medios a veces a los periodistas se les premia no solo por su osadía, si no por lograr lo más espectacular y yo siempre trato de decir que hay que hacer lo más digno, lo más respetuoso”.

“A veces a la gente le pesan demasiado los títulos y creo que tenemos que aprender a mirar de una forma muy horizontal a la gente. En este país a veces el periodista mira con demasiada soberbia a la gente humilde y es  arrodillado con el poder, y nada mejor que periodistas que cuenten la historia de su país y que miren con mucha más dignidad a la gente que lo merece”, concluyó Abad Colorado.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Arte forense, una forma de responderle a la violencia.

 
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Esta exposición de fotografía y narrativa es una muestra que promueve las formas de acercamiento a las víctimas de la   violencia a manera de protesta.
Esta exposición de fotografía y narrativa es una muestra que promueve las formas de acercamiento a las víctimas de la violencia a manera de protesta.

29 de Octubre del 2012

En “El Nuevo Arte Forense”, proyecto de fotografía y narrativa de Jairo Orrego, se abordan problemáticas sociales a partir de la labor forense y el trabajo con las víctimas de la violencia.

Jairo León Orrego, médico forense de la Universidad Nacional de Colombia y quien realiza actualmente la maestría en Escrituras Creativas en la UN,  es  funcionario del Instituto Nacional de Medicina Legal, entidad en la que viene desarrollando una línea de trabajo denominada “Nuevo arte forense”, con la que busca combatir y repudiar la violencia, intentando transformar la realidad.

“El arte forense que ahora proponemos es arte verdadero, en respuesta a la violencia y al servicio de la justicia, pero en la forma en que el arte siempre lo ha hecho: generando sensaciones, ayudando a tomar conciencia, siendo en sí mismo una alternativa diferente a la violencia”.

Este nuevo arte pretende utilizar la especial sensibilidad de los artistas, así como el poder que tiene el arte para conmover, en la búsqueda de soluciones al conflicto que desde hace tanto se vive en nuestro país, al igual que en muchas partes del mundo”, comenta Orrego.

Entre sus trabajos se encuentra “Ángeles bocarriba”, exposición fotográfica acompañada de textos literarios, con la cual se inauguró la línea de trabajo del nuevo arte forense en el año 2008. Su trabajo lo expuso por primera vez en el Instituto de Medicina Legal.

También está “Mírame a los Ojos”, producto de su trabajo en la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de la Fiscalía, con personas víctimas del maltrato, de violaciones y lesiones personales. Son ojos de mujeres agredidas acompañados de un texto que busca la reflexión; se trata de una recopilación de fotografías que le sirve para hacer una reflexión sobre la violencia de género.

Por otra parte, está su libro “Apología de la ternura”, donde “escribir sobre la muerte es un verbo que solo conjuga bien quien se ha acercado a ella sin ser su víctima”.

Como maestrante proyecta la realización de una novela forense, así como un monólogo teatral que escenifique la sensibilidad y percepciones frente a la vida y la muerte de las víctimas de las violencias en Colombia.

Con esta nueva línea de investigación artística, que se asoma a las salas del Claustro de San Agustín, el médico forense espera promover nuevas formas de acercamiento a las víctimas de la violencia y fomentar el arte como un escudo, como una respuesta.

Esta es la primera charla presentada como parte de la agenda paralela de la Exposición temporal “Elementos del Crimen” del Museo de Ciencias Forenses de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la UN, que se puede observar en el Claustro de San Agustín, sede de la Dirección de Museos y Patrimonio Cultural de la UN.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

México, país con el porcentaje más alto de mujeres víctimas de violencia sexual

 
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Luciana Ramos Lira, de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Psicología de la UNAM.
Luciana Ramos Lira, de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Psicología de la UNAM.

26 de diciembre de 2011

• Luciana Ramos Lira, de la FP de la UNAM, señaló que más de cuatro de cada 10 mujeres mexicanas han padecido estos ataques

Según un comparativo sobre mujeres que han sufrido violencia sexual en algún momento de su vida (datos publicados en 2010 por la Organización de las Naciones Unidas), en México este tipo de agresión presenta el porcentaje más alto, con 44 por ciento.

Le siguen Costa Rica, con 41 por ciento; República Checa, con 35, y Dinamarca, con 28 por ciento. En contraste, los más bajos se reportan en Azerbaiyán, Francia y Filipinas, con cuatro, cinco y seis por ciento, respectivamente.

Luciana Ramos Lira, de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, agregó que de acuerdo al reporte, más de cuatro de cada 10 mujeres mexicanas ha padecido ataques, que incluyen comportamientos abusivos de diferente intensidad y consecuencias, desde tocamientos indeseados, hasta violación.

La Secretaría de Salud estima que en el país ocurren alrededor de 120 mil violaciones al año; es decir, aproximadamente una cada cuatro minutos, y pese de ello, como documenta el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, “a la fecha no existe una atención integral a las víctimas, entre otras razones, porque esta dependencia no cuenta con una sistematización de los casos y, por tanto, se desconoce la magnitud del problema”.

Ante este panorama, agregó la también investigadora del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, se debe agregar que únicamente uno de cada 10 casos de violencia sexual contra mujeres en América Latina es castigado por la justicia, de acuerdo con cifras de la Oficina Regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

“A nivel nacional existe una alta cifra negra de victimización delictiva -85 por ciento-, pues sólo un 15 por ciento de los delitos son registrados por las autoridades, y de éstos, exclusivamente un cinco por ciento se pone a disposición de un juez”.

Si no cumplen con determinados requisitos, particularmente en ciertos hechos como los de tipo sexual, las agredidas no sólo son ignoradas e invisibilizadas, sino incluso, criminalizadas. Además, si buscan ayuda, corren el riesgo de ser victimizadas secundariamente por el propio sistema de atención.

La también tutora en el Programa de Doctorado de la FP, señaló que las manifestaciones más frecuentes de estas conductas ocurren en el contexto de las relaciones familiares y de pareja.

“Aunque existen avances en las legislaciones nacionales e internacionales a favor de la igualdad de derechos, persiste el desequilibrio en las relaciones de poder, pues la violencia contra ellas tiene raíces sociales y culturales profundas, y se basa en la creencia ancestral de que son propiedad del varón y, por ende, pueden tratarlas como ellos juzguen”, comentó.

“La mayoría de las veces nos enteramos de manifestaciones extremas, como los feminicidios sexuales de Juárez”.

Sin embargo, en prácticamente todos los países es difícil obtener cifras diáfanas, pues aún la información de encuestas no incluye todos los casos, porque con frecuencia existe temor a revelar la situación por vergüenza, culpa u otros factores.

En México, acotó, no existen bases de datos ni estadísticas adecuadas que permitan dar cuenta de un panorama más claro, aunque es innegable que existen aproximaciones a partir de encuestas, como la realizada por el Instituto de Salud Pública.

La violación en general, aseguró, es un delito que está rodeado de falsas creencias, prejuicios y distorsiones que facilitan disminuir la responsabilidad del violador e incrementar la de la víctima.

Por ello, aunque la relación hace visible un sistema patriarcal de dominación, todas las sociedades tienen mecanismos para justificarla, legitimarla y darle un sentimiento silencioso. En consecuencia, es perpetuada, vista como esporádica y como producto de situaciones individuales, en forma tal, que las condiciones que las propician permanecen ocultas.
Créditos: unam.mx/boletin/757/2011

Enseñará BUAP técnicas de defensa personal

 
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17 de agosto del 2011

La violencia, inseguridad y los hechos delictivos se reportan de manera cotidiana en varias partes del país y a todas horas. Basta con leer la prensa o escuchar los medios de comunicación masivos para comprobar: asaltos, agresiones, robos, violaciones y secuestros.

Debido a que cualquier persona puede ser víctima de algunos de estos actos, la Dirección de Deportes de Combate de la BUAP invita al público en general a los cursos de Defensa Personal I y II.

Éste garantiza que el asistente aprenda a sobrevivir en el momento en que su vida esté en peligro o bien defender a sus seres queridos, al emplear técnicas de autodefensa.

En ocho sesiones sabatinas de tres horas, personas de 12 años en adelante conocerán las principales técnicas de protección en caso de asalto o agresión física en espacios cerrados como elevadores y pasillos, así como en bosques, calles y estacionamientos, que son los lugares en donde la gente está más propensa a recibir ataques.

El curso I comprende agarres básicos, comportamiento en el momento de ataque; uso de objetos personales como defensa, por ejemplo, peines, lápices y tacones; desarme de pistola y arma blanca, entre otros temas.

Mientras que el segundo, integra técnicas más avanzadas: uso de bastones como defensa, técnicas básicas de defensa de Aikido y vale todo como defensa, por mencionar algunas.

De esta forma, los cursos servirán para toda la vida, ya que son técnicas de sobrevivencia que permitirán a los alumnos salir librados en una agresión física. Para participar no se necesita condición física, cuerpo atlético ni fuerza, sólo basta con tener el interés de aprender.

Las clases de ambos cursos iniciarán el 10 de septiembre para finalizar el 29 de octubre, en horario de 9:00 a 12:00 horas y de 16:00 a 19:00 horas los días sábados. Su costo es de mil 200 pesos, para trabajadores BUAP se hará descuento vía nómina en cuatro quincenas.

Créditos: buap.mx/comunic/1745

Elabora PUEG estudio sobre el feminicidio en México

 
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27 de julio del 2001

Elisabeth Katzensteiner y María Isabel Belausteguigoitia.
Elisabeth Katzensteiner y María Isabel Belausteguigoitia.

• Presentan proyecto elaborado por estudiante de maestría de Viena, que participa en el programa de estancias académicas del PUEG, de la UNAM, sobre la “Eficacia del Concepto Feminicidio en el Contexto de Violencia en la Frontera Norte. Una Mirada a los Casos de Monterrey y Ciudad Juárez”
• El objetivo es construir una definición cultural y pedagógica del concepto, para ser utilizado y aprendido por diferentes sectores de la población

Para contribuir al estudio sobre el feminicidio en nuestro país, la directora del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la UNAM, María Isabel Belausteguigoitia Rius, presentó la investigación “La Eficacia del Concepto Feminicidio en el Contexto de Violencia en la Frontera Norte. Una Mirada a los Casos de Monterrey y Ciudad Juárez”.

El trabajo, elaborado por Elisabeth Katzensteiner, quien realiza una estancia de investigación en esta casa de estudios, pretende construir una definición cultural y pedagógica del concepto, con el objetivo de ser utilizado y aprendido por diferentes sectores de la población.

La investigación de campo se lleva a cabo en Ciudad Juárez, Chihuahua, y Monterrey, Nuevo León, para que de las conclusiones se logre una definición, se entienda como una violencia hacia las mujeres, y además se conozca la participación del Estado.

Belausteguigoitia, también doctora en Estudios Culturales y de Género por la Universidad de California, en Berkeley, destacó que los casos de feminicidio se registran en varios municipios del país, y de ahí, la necesidad de contar con un concepto que, sin trivializar, sea entendido por sectores sociales diversos, sin entrar en el terreno de lo jurídico.

La directora del Programa aseveró que se trata de un trabajo importante, debido a que como estudiante extranjera, Katzensteiner llevará los conocimientos adquiridos a otras naciones, donde les será útil no sólo por lo que significa la violencia en Latinoamérica, sino en su propio territorio.

Actualmente, mencionó, los casos en Ciudad Juárez y otras regiones de México han dado lugar a una discusión jurídica; sin embargo, en el estudio que Katzensteiner realiza en el PUEG, se investiga el feminicidio desde el punto de vista social y pedagógico. Es, prosiguió, una agresión a la mujer, donde hay impunidad del Estado.

También, el concepto ha sido mal entendido y se aplica de manera errónea, o según convenga. Por ello, dijo, “se trata de hacer justicia pedagógica: lo entiende el profesor, el estudiante, el portero, el ama de casa. Nosotros queremos mucho más, una eficiencia definitoria”.

En su exposición, Katzensteiner refirió que llegó a México a finales del año pasado, para elaborar su tesis de maestría en Antropología y lograr el título en la Universidad de Viena. Desde entonces, ha realizado estudios de campo en Monterrey y, particularmente, en Ciudad Juárez.

Para ello, se entrevistó con autoridades estatales, académicos, miembros de organizaciones no gubernamentales, activistas y especialistas de Chihuahua, así como de Nuevo León.

El feminicidio, prosiguió, es un fenómeno complejo; su definición es mal usada y en las entidades federales se manipula según conveniencias políticas o de la autoridad. Por lo anterior, puntualizó, el reto es dar sentido al concepto.

No se trata sólo del homicidio de una mujer, sino que tiene diversas implicaciones, donde se involucra poder, dominio de un territorio, impunidad, misoginia y violación a los derechos humanos, entre otros factores que generan intranquilidad entre los habitantes de las comunidades más afectadas, pese a que éstos se esfuerzan por mantener una supuesta normalidad.

Créditos: Boletín/2011_440/unam.mx