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Crean equipo biológico para cultivar piel.

 
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24 de Enero del 2013
Un biorreactor diseñado por científicos del Laboratorio de Ingeniería de Tejidos de la UN recrea las condiciones óptimas para el cultivo a gran escala de membranas artificiales.
La tarea científica, desarrollada con juicio y entrega, da sus frutos. De eso dan constancia varios investigadores que lograron patentar una herramienta con la cual se podrá maximizar la producción de membranas sustitutas que ayuden a remplazar la piel dañada por quemaduras u otras heridas.
Luego de varios años, los integrantes del Grupo de Trabajo en Ingeniería de Tejidos (GIT), del Departamento de Farmacia de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, lograron fabricar una versión local de un biorreactor spinner.
Este es un equipo que ofrece unas condiciones ambientales de aislamiento que permiten cultivar fibroblastos, las células propias de tejidos conectivos del cuerpo (epidermis, dermis y cartílagos, etc.). El aparato puede funcionar sin utilizar una incubadora, como tradicionalmente sucede.
Los investigadores cultivan células y soportes de colágeno (superficie donde crecen los fibroblastos) para crear sustitutos que restauren las funciones que hayan perdido seres humanos o animales. Estos resultan de gran utilidad para reemplazar tejidos dañados cuya cicatrización natural es difícil.
El reto es obtener productos sanos, sin daños en el patrón cromosómico. Para eso, se debe propiciar una eficaz división celular (mitosis) en el laboratorio, tal como sucede en un ser vivo. Este es un punto crucial, pues una inadecuada manipulación del material puede originar fallas que lo inhabilitarían para ser usado en humanos.
“Tratamos de hacer por fuera lo que la naturaleza ha hecho tan bien. Trabajamos con mucosa oral y úlceras, pero siempre habíamos estado limitados por los equipos. Ahora, con los nuevos desarrollos del laboratorio, modificamos las condiciones y podemos producir tejido a gran escala”, asegura Martha Fontanilla, doctora en Ciencias Biomédicas y líder del GIT.
Y es que, en la actualidad, uno de los desafíos más urgentes de la Ingeniería de Tejidos es cultivarlos en grandes volúmenes, para beneficiar a una mayor cantidad de personas. Por esta razón, la Superintendencia de Industria y Comercio reconoció el biorreactor como un modelo de utilidad y le otorgó la patente.
Condiciones propicias
Los procesos bioquímicos y biológicos que se desencadenan gracias a la acción del biorreactor se encuentran controlados y permiten elaborar tejidos artificiales con características superiores a las de los cultivos estáticos (por ejemplo, una incubadora celular). Así, se desarrollan soportes grandes, un ambiente mejor controlado y una mayor área de cultivo.
Asimismo, el equipo permite el crecimiento de células de fibroblastos en mallas de colágeno. Y, a través de agitación continua, efectúa una distribución más adecuada de las sustancias utilizadas y una proliferación celular en condiciones óptimas de esterilidad.
El cultivo de tejido conectivo artificial se hace mediante un sistema de dispersión de gas que facilita la transferencia de CO2 y O2 en el material en crecimiento, al tiempo que optimiza la aireación superficial.
La profesora Fontanilla asegura que los biorreactores normales tienen una capacidad de cincuenta mililitros, pero resalta que en el laboratorio de la UN lograron desarrollarlo de tal manera que su capacidad es de dos litros y funciona fuera de la incubadora de CO2.
“El biorreactor nos permite manipular las condiciones del cultivo y así determinamos cómo se comportan las células, cómo crecen”, asegura Diana Nieto, ingeniera química integrante del equipo de investigadores. Agrega que la importancia de este desarrollo se evidencia en casos como el de los diabéticos, cuyas heridas no cicatrizan fácilmente porque no tienen suficiente oxígeno.
“En estas personas los fibroblastos no son iguales a los de una persona sana. Sin embargo, con nuestro equipo, se simulan las condiciones del diabético (bajo oxígeno) y, a partir de los resultados, determinamos si es esta la causa verdadera de la no cicatrización”, dice Nieto.
Así, el biorreactor determina los soportes y las células propicias para cada caso; como las que están involucradas en la señalización celular y en el cierre de heridas, que son las encargadas de dar las órdenes a otras células para que comiencen el proceso de cicatrización o de regeneración.
Sello UN
Cada uno de los integrantes del GIT ha contribuido a perfeccionar el biorreactor. Gracias a su entrega, los resultados del grupo serán la base de partida para crear una empresa de tipo spin-off (derivada de la investigación científica) que está próxima a ponerse en marcha con el apoyo de Colciencias.
De esta manera, se aprovechará la capacidad instalada del laboratorio, lo que hará más rentable el procedimiento, al producir una mayor cantidad de tejido para beneficiar a más personas.
“Este biorreactor simula las condiciones y estímulos naturales del cuerpo de una manera más exacta que cuando las células son cultivadas en una pequeña caja estática de dos dimensiones. Esto se traduce en una mejor manufactura del producto, que llega a más personas”, concluye el químico Sergio Casadiegos, integrante del grupo.
Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
En el biorreactor se cultiva tejido conectivo artificial, gracias a un sistema de dispersión de gas que facilita la transferencia de CO2 y O2 en el material en crecimiento.

En el biorreactor se cultiva tejido conectivo artificial, gracias a un sistema de dispersión de gas que facilita la transferencia de CO2 y O2 en el material en crecimiento.

24 de Enero del 2013

Un biorreactor diseñado por científicos del Laboratorio de Ingeniería de Tejidos de la UN recrea las condiciones óptimas para el cultivo a gran escala de membranas artificiales.

La tarea científica, desarrollada con juicio y entrega, da sus frutos. De eso dan constancia varios investigadores que lograron patentar una herramienta con la cual se podrá maximizar la producción de membranas sustitutas que ayuden a remplazar la piel dañada por quemaduras u otras heridas.

Luego de varios años, los integrantes del Grupo de Trabajo en Ingeniería de Tejidos (GIT), del Departamento de Farmacia de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, lograron fabricar una versión local de un biorreactor spinner.

Este es un equipo que ofrece unas condiciones ambientales de aislamiento que permiten cultivar fibroblastos, las células propias de tejidos conectivos del cuerpo (epidermis, dermis y cartílagos, etc.). El aparato puede funcionar sin utilizar una incubadora, como tradicionalmente sucede.

Los investigadores cultivan células y soportes de colágeno (superficie donde crecen los fibroblastos) para crear sustitutos que restauren las funciones que hayan perdido seres humanos o animales. Estos resultan de gran utilidad para reemplazar tejidos dañados cuya cicatrización natural es difícil.

El reto es obtener productos sanos, sin daños en el patrón cromosómico. Para eso, se debe propiciar una eficaz división celular (mitosis) en el laboratorio, tal como sucede en un ser vivo. Este es un punto crucial, pues una inadecuada manipulación del material puede originar fallas que lo inhabilitarían para ser usado en humanos.

“Tratamos de hacer por fuera lo que la naturaleza ha hecho tan bien. Trabajamos con mucosa oral y úlceras, pero siempre habíamos estado limitados por los equipos. Ahora, con los nuevos desarrollos del laboratorio, modificamos las condiciones y podemos producir tejido a gran escala”, asegura Martha Fontanilla, doctora en Ciencias Biomédicas y líder del GIT.

Y es que, en la actualidad, uno de los desafíos más urgentes de la Ingeniería de Tejidos es cultivarlos en grandes volúmenes, para beneficiar a una mayor cantidad de personas. Por esta razón, la Superintendencia de Industria y Comercio reconoció el biorreactor como un modelo de utilidad y le otorgó la patente.


Condiciones propicias

Los procesos bioquímicos y biológicos que se desencadenan gracias a la acción del biorreactor se encuentran controlados y permiten elaborar tejidos artificiales con características superiores a las de los cultivos estáticos (por ejemplo, una incubadora celular). Así, se desarrollan soportes grandes, un ambiente mejor controlado y una mayor área de cultivo.

Asimismo, el equipo permite el crecimiento de células de fibroblastos en mallas de colágeno. Y, a través de agitación continua, efectúa una distribución más adecuada de las sustancias utilizadas y una proliferación celular en condiciones óptimas de esterilidad.

El cultivo de tejido conectivo artificial se hace mediante un sistema de dispersión de gas que facilita la transferencia de CO2 y O2 en el material en crecimiento, al tiempo que optimiza la aireación superficial.

La profesora Fontanilla asegura que los biorreactores normales tienen una capacidad de cincuenta mililitros, pero resalta que en el laboratorio de la UN lograron desarrollarlo de tal manera que su capacidad es de dos litros y funciona fuera de la incubadora de CO2.

“El biorreactor nos permite manipular las condiciones del cultivo y así determinamos cómo se comportan las células, cómo crecen”, asegura Diana Nieto, ingeniera química integrante del equipo de investigadores. Agrega que la importancia de este desarrollo se evidencia en casos como el de los diabéticos, cuyas heridas no cicatrizan fácilmente porque no tienen suficiente oxígeno.

“En estas personas los fibroblastos no son iguales a los de una persona sana. Sin embargo, con nuestro equipo, se simulan las condiciones del diabético (bajo oxígeno) y, a partir de los resultados, determinamos si es esta la causa verdadera de la no cicatrización”, dice Nieto.

Así, el biorreactor determina los soportes y las células propicias para cada caso; como las que están involucradas en la señalización celular y en el cierre de heridas, que son las encargadas de dar las órdenes a otras células para que comiencen el proceso de cicatrización o de regeneración.


Sello UN

Cada uno de los integrantes del GIT ha contribuido a perfeccionar el biorreactor. Gracias a su entrega, los resultados del grupo serán la base de partida para crear una empresa de tipo spin-off (derivada de la investigación científica) que está próxima a ponerse en marcha con el apoyo de Colciencias.

De esta manera, se aprovechará la capacidad instalada del laboratorio, lo que hará más rentable el procedimiento, al producir una mayor cantidad de tejido para beneficiar a más personas.

“Este biorreactor simula las condiciones y estímulos naturales del cuerpo de una manera más exacta que cuando las células son cultivadas en una pequeña caja estática de dos dimensiones. Esto se traduce en una mejor manufactura del producto, que llega a más personas”, concluye el químico Sergio Casadiegos, integrante del grupo.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

UN lamenta fallecimiento de la docente Ana Cecilia Gaviria.

 
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24 de Enero del 2013
La comunidad universitaria de la Sede Medellín lamenta el fallecimiento de la docente Ana Cecilia Gaviria. Además, extiende un mensaje de solidaridad y apoyo a sus familiares, compañeros y amigos.
La profesora Gaviria Cartagena, quien era jubilada de la Facultad de Minas, nació el 6 de agosto de 1952. Era ingeniera química de la Universidad Nacional de Colombia y magíster en Metalurgia Extractiva de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica).
De acuerdo con el profesor Oswaldo Bustamante, director del Instituto de Minerales – Cimex, “Ana Cecilia fue pionera y formó parte de una renovada estructura en la metalurgia extractiva en el ámbito colombiano, cuando dentro de la Facultad de Minas y, particularmente, en el Departamento de Recursos Minerales en la década de los ochenta, se reconoce el rol de la Ingeniería de Procesos (química y/o metalúrgica) para desarrollar avances, tanto curriculares como investigativos que se salían de los esquemas clásicos de la Ingeniería de Minas”.
El profesor Bustamante también contó que muchas generaciones de ingenieros pasaron por sus cátedras de Termodinámica metalúrgica, Ciencia de los materiales e Hidrometalurgia.
“Se reconoció a la “profe Ana C” como la ingeniera con mayor conocimiento en Colombia en el diseño de plantas metalúrgicas, su estricta práctica en el laboratorio y ensayos industriales en minería”, expresó.
La profesora Gaviria Cartagena fue por varios años directora de Cimex y se destacó por sus logros investigativos en metalurgia del oro en Colombia, avances de cianuración, ensayos al fuego, regeneración de soluciones cianuradas, entre otros temas.
Por eso, sus estudiantes, compañeros y directivos de la Sede expresan que el legado de la docente Ana Cecilia Gaviria Cartagena seguirá presente en la comunidad universitaria.
Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html
Profesora Ana Cecilia Gaviria Cartagena.

Profesora Ana Cecilia Gaviria Cartagena.

24 de Enero del 2013

La comunidad universitaria de la Sede Medellín lamenta el fallecimiento de la docente Ana Cecilia Gaviria. Además, extiende un mensaje de solidaridad y apoyo a sus familiares, compañeros y amigos.

La profesora Gaviria Cartagena, quien era jubilada de la Facultad de Minas, nació el 6 de agosto de 1952. Era ingeniera química de la Universidad Nacional de Colombia y magíster en Metalurgia Extractiva de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica).

De acuerdo con el profesor Oswaldo Bustamante, director del Instituto de Minerales – Cimex, “Ana Cecilia fue pionera y formó parte de una renovada estructura en la metalurgia extractiva en el ámbito colombiano, cuando dentro de la Facultad de Minas y, particularmente, en el Departamento de Recursos Minerales en la década de los ochenta, se reconoce el rol de la Ingeniería de Procesos (química y/o metalúrgica) para desarrollar avances, tanto curriculares como investigativos que se salían de los esquemas clásicos de la Ingeniería de Minas”.

El profesor Bustamante también contó que muchas generaciones de ingenieros pasaron por sus cátedras de Termodinámica metalúrgica, Ciencia de los materiales e Hidrometalurgia.

“Se reconoció a la “profe Ana C” como la ingeniera con mayor conocimiento en Colombia en el diseño de plantas metalúrgicas, su estricta práctica en el laboratorio y ensayos industriales en minería”, expresó.

La profesora Gaviria Cartagena fue por varios años directora de Cimex y se destacó por sus logros investigativos en metalurgia del oro en Colombia, avances de cianuración, ensayos al fuego, regeneración de soluciones cianuradas, entre otros temas.

Por eso, sus estudiantes, compañeros y directivos de la Sede expresan que el legado de la docente Ana Cecilia Gaviria Cartagena seguirá presente en la comunidad universitaria.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Premian a académicos de la Facultad de ingeniería por desarrollar innovaciones tecnológicas.

 
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23 de Enero del 2013
Por el esfuerzo y logro tangibles en la creación de innovaciones que representan un progreso real y medible para la sociedad, y contribuyen a la mejora y a la creación de nuevos empleos, académicos de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM obtuvieron el Premio Tecnos 2012, en la categoría Productos Tecnológicos.
En este rubro, la distinción se otorga a proyectos resultantes de la creatividad, como productos nuevos, software, artefactos, maquinaria, utensilios, herramientas, material didáctico y de laboratorio, fármacos, compuestos químicos y patentes.
El trabajo premiado se llama Diseño y Desarrollo de un Sistema de Llenado y Sellado de Ampolletas, emplea tres cabezales rotatorios continuos (fill-sealer system), y está a cargo del grupo integrado por Alejandro Ramírez Reivich, Marcelo López Parra, Vicente Borja Ramírez y Víctor J. González Villela, académicos de la FI, y el alumno Bruno Levario Díaz.
En equipo con Edmundo Lozano Carranza y Víctor Rizo Hernández, del Grupo Colomer México, trabajaron en tres generaciones de máquinas para llenar y sellar ampolletas de plástico con líquido para diversos tratamientos capilares.
Para ello evaluaron distintas opciones, en conjunto con la empresa con la que los académicos colaboran desde 1996. De la primera máquina, el sistema manual, se crearon tres conceptos, modificados hasta obtener el más viable, recordó Ramírez Reivich.
Al establecer lazos de vinculación, es necesario trabajar de la mano con las empresas. El proceso requiere comunicación, confianza y trabajo conjunto; se da por etapas y los avances posibilitan líneas de investigación y desarrollo tecnológico, precisó.
El diseño más reciente, el sistema automático de llenado, calentamiento y sellado, alcanza velocidades de 120 unidades por minuto y emplea tres cabezales rotatorios. Con esta innovación, ya patentada en el país, la empresa registra producciones de un millón de ampolletas por semana, con jornadas diarias de tres turnos.
Con esta máquina, ya instalada en la planta ubicada en Balvanera, Querétaro, se atiende la demanda de los tratamientos capilares que produce, tanto a nivel nacional, como por Estados Unidos y Europa.
En el proyecto, Ángel Tomás Pichardo Contreras y Carlos Alberto Vázquez Jiménez, de licenciatura; Ricardo Lozada Bastida, Óscar Fuentes Ríos y Humberto Mancilla Alonso, de maestría, y Gustavo Olivares Guajardo, de doctorado, realizaron sus tesis, con temas relacionados con el diseño y desarrollo de las tres generaciones de los equipos.
Vinculación, proyecto de largo aliento
La colaboración entre la FI y Colomer de México surgió en 1996, a partir de la necesidad de sustituir las ampolletas de vidrio por unas más seguras, fabricadas con materiales alternativos, como el PVC, y ante la exigencia de automatizar y flexibilizar los procesos de producción, a fin de satisfacer un mercado de cosméticos global y competitivo.
Entre 2005 y 2006, arrancó el proceso de mejora e innovación para el cambio de la materia prima utilizada. Así, los procesos para el manejo, llenado, sellado y etiquetado de recipientes de vidrio quedaron obsoletos, lo que detonó proyectos de investigación para el desarrollo de sistemas de producción, acordes a las necesidades industriales.
El reconocimiento
El Premio TECNOS, reconocimiento al desarrollo tecnológico, es otorgado en conjunto por el gobierno del estado de Nuevo León y los sectores empresarial, académico, científico y tecnológico del país, la región de Cataluña y Texas, Estados Unidos.
En sus 18 ediciones, han participado dos mil 908 proyectos y se han entregado 166 preseas con el lema: “La competitividad de las naciones depende cada vez más de su capacidad tecnológica y de innovación”.
Boletín UNAM-DGCS-047
Ciudad Universitaria.
Alejandro Ramírez Reivich explicó que en poco más de una década él y su equipo han logrado optimizar los procesos industriales relacionados con el sellado de ampolletas.

Alejandro Ramírez Reivich explicó que en poco más de una década él y su equipo han logrado optimizar los procesos industriales relacionados con el sellado de ampolletas.

23 de Enero del 2013

Por el esfuerzo y logro tangibles en la creación de innovaciones que representan un progreso real y medible para la sociedad, y contribuyen a la mejora y a la creación de nuevos empleos, académicos de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM obtuvieron el Premio Tecnos 2012, en la categoría Productos Tecnológicos.

En este rubro, la distinción se otorga a proyectos resultantes de la creatividad, como productos nuevos, software, artefactos, maquinaria, utensilios, herramientas, material didáctico y de laboratorio, fármacos, compuestos químicos y patentes.

El trabajo premiado se llama Diseño y Desarrollo de un Sistema de Llenado y Sellado de Ampolletas, emplea tres cabezales rotatorios continuos (fill-sealer system), y está a cargo del grupo integrado por Alejandro Ramírez Reivich, Marcelo López Parra, Vicente Borja Ramírez y Víctor J. González Villela, académicos de la FI, y el alumno Bruno Levario Díaz.

En equipo con Edmundo Lozano Carranza y Víctor Rizo Hernández, del Grupo Colomer México, trabajaron en tres generaciones de máquinas para llenar y sellar ampolletas de plástico con líquido para diversos tratamientos capilares.

Para ello evaluaron distintas opciones, en conjunto con la empresa con la que los académicos colaboran desde 1996. De la primera máquina, el sistema manual, se crearon tres conceptos, modificados hasta obtener el más viable, recordó Ramírez Reivich.

Al establecer lazos de vinculación, es necesario trabajar de la mano con las empresas. El proceso requiere comunicación, confianza y trabajo conjunto; se da por etapas y los avances posibilitan líneas de investigación y desarrollo tecnológico, precisó.

El diseño más reciente, el sistema automático de llenado, calentamiento y sellado, alcanza velocidades de 120 unidades por minuto y emplea tres cabezales rotatorios. Con esta innovación, ya patentada en el país, la empresa registra producciones de un millón de ampolletas por semana, con jornadas diarias de tres turnos.

Con esta máquina, ya instalada en la planta ubicada en Balvanera, Querétaro, se atiende la demanda de los tratamientos capilares que produce, tanto a nivel nacional, como por Estados Unidos y Europa.

En el proyecto, Ángel Tomás Pichardo Contreras y Carlos Alberto Vázquez Jiménez, de licenciatura; Ricardo Lozada Bastida, Óscar Fuentes Ríos y Humberto Mancilla Alonso, de maestría, y Gustavo Olivares Guajardo, de doctorado, realizaron sus tesis, con temas relacionados con el diseño y desarrollo de las tres generaciones de los equipos.


Vinculación, proyecto de largo aliento

La colaboración entre la FI y Colomer de México surgió en 1996, a partir de la necesidad de sustituir las ampolletas de vidrio por unas más seguras, fabricadas con materiales alternativos, como el PVC, y ante la exigencia de automatizar y flexibilizar los procesos de producción, a fin de satisfacer un mercado de cosméticos global y competitivo.

Entre 2005 y 2006, arrancó el proceso de mejora e innovación para el cambio de la materia prima utilizada. Así, los procesos para el manejo, llenado, sellado y etiquetado de recipientes de vidrio quedaron obsoletos, lo que detonó proyectos de investigación para el desarrollo de sistemas de producción, acordes a las necesidades industriales.


El reconocimiento

El Premio TECNOS, reconocimiento al desarrollo tecnológico, es otorgado en conjunto por el gobierno del estado de Nuevo León y los sectores empresarial, académico, científico y tecnológico del país, la región de Cataluña y Texas, Estados Unidos.

En sus 18 ediciones, han participado dos mil 908 proyectos y se han entregado 166 preseas con el lema: “La competitividad de las naciones depende cada vez más de su capacidad tecnológica y de innovación”.

Boletín UNAM-DGCS-047

Ciudad Universitaria.

Pluma de mar, coral con potencial farmacéutico.

 
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22 de Enero del 2013
Los octocorales (organismos coloniales formados por pequeños pólipos con ocho tentáculos cada uno) muestran un sorprendente repertorio de compuestos químicos capaces de combatir problemas de salud.
El más representativo es el Pseudopterogorgia elisabethae, el segundo más abundante en los arrecifes coralinos de los océanos Índico, Pacífico y Atlántico.
En la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, varias investigaciones, mediante ensayos in vivo e in vitro, han estudiado la actividad biológica de este organismo (conocido como pluma de mar) y han descubierto propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, antibacterianas, antifouling (que impiden que se formen películas o se adhieran microorganismos en las embarcaciones) y citotóxicas sobre varias líneas tumorales cancerígenas.
Esta tarea está a cargo del grupo de Estudio y Aprovechamiento de Productos Naturales Marinos y Frutas de Colombia, del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias. Sus investigadores han estudiado por cerca de diez años poblaciones de P. elisabethae del Archipiélago de San Andrés y Providencia.
Pero los análisis van más allá. El grupo de Farmacogenética del Departamento de Farmacia decidió ponerse la escafandra y sumergirse en el profundo universo marino de las plumas de mar, con el objeto de caracterizar su metagenoma (el genoma de una comunidad de organismos determinada) y su ecosistema coralino.
El objetivo es encontrar genes y perfiles metabólicos secundarios (relacionados con el normal funcionamiento del metabolismo animal) que proporcionen candidatos cuya bioprospección farmacéutica y cosmética sea positiva, así como entender la biodiversidad de la comunidad a nivel genómico y organísmico.
Bioinformática
El profesor Fabio Aristizábal, director del Instituto de Biotecnología de la UN y cabeza de esta investigación, cuenta que aislaron el ADN total (metagenoma) de un amplio grupo de microorganismos y lo secuenciaron para analizar sus materiales genéticos.
“Empleamos herramientas moleculares y bioinformáticas de última generación para ejecutar varios procesos: remover los datos no informativos o defectuosos; organizar las secuencias, según la coincidencia entre ellas, para ensamblar segmentos adyacentes; y reconstruir parte de los genomas presentes en la muestra”, explica.
Así, pudieron determinar que la cantidad de información presente en la muestra es realmente colosal, por lo cual no es plausible reconstruir genomas completos. Sin embargo, identificaron materiales genéticos de al menos dos tipos de eucariotas (células con núcleo definido): un alga y un coral.
“Los análisis muestran que los dos organismos viven en una relación de simbiosis –en la cual ambos se benefician– que involucra moléculas sujetas a respuestas ambientales, con especial atención a la protección de la radiación ultravioleta e inmunidad innata, toda vez que parecen requerir uno del otro al tener rutas metabólicas complementarias”, afirma.
A este respecto, destaca que es imprescindible usar tecnologías de última generación que pueden evaluar información genómica total –pues procesan millones de datos–, para detectar capacidades de producir, a nivel biológico, sustancias con un potencial uso biotecnológico en medicamentos, alimentos y cosméticos. “Tal vez los más interesantes son los que permiten la producción de moléculas potencialmente fotoprotectoras”, asegura.
Ingeniería metabólica
Este trabajo científico es financiado por Colciencias, y en él también participan los investigadores Guillermo G. Torres, del Instituto de Biotecnología; Daniela Díaz y Nicolás Salcedo, del Departamento de Biología; y Carmenza Duque, del Departamento de Química, quien es la experta principal.
“Aproximaciones de este tipo permitirán el desarrollo futuro de la ingeniería metabólica hasta obtener sistemas que permitan producir metabolitos de interés en cantidades suficientes para estudiarlas y utilizarlas sin dañar los organismos. Si se hiciese de la fuente natural, llevaría muy posiblemente a la devastación del material biológico”, señala el profesor Aristizábal.
Si bien los científicos reconocen que es difícil calcular los costos de estos adelantos, creen que son mucho más bajos que los de las metodologías clásicas de bioprospección. Además, este tipo de aproximaciones tienen menores impactos ambientales y permiten hacer análisis amplios del potencial bioquímico presente en una comunidad biológica ambiental.
La investigación ya entregó resultados preliminares sobre el primer borrador del metagenoma de la comunidad coralina de pluma de mar del Caribe colombiano, cuya información proporciona las bases para futuros estudios en esta área.
Por su innovación científica, este trabajo obtuvo el premio internacional del XV Congreso de la Federación Farmacéutica Suramericana (2012) a la investigación científica.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Son varios los compuestos orgánicos encontrados en corales blandos, como el P. elisabethae, que tienen potencial farmacéutico y cosmético.

Son varios los compuestos orgánicos encontrados en corales blandos, como el P. elisabethae, que tienen potencial farmacéutico y cosmético.

22 de Enero del 2013

Los octocorales (organismos coloniales formados por pequeños pólipos con ocho tentáculos cada uno) muestran un sorprendente repertorio de compuestos químicos capaces de combatir problemas de salud.

El más representativo es el Pseudopterogorgia elisabethae, el segundo más abundante en los arrecifes coralinos de los océanos Índico, Pacífico y Atlántico.

En la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, varias investigaciones, mediante ensayos in vivo e in vitro, han estudiado la actividad biológica de este organismo (conocido como pluma de mar) y han descubierto propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, antibacterianas, antifouling (que impiden que se formen películas o se adhieran microorganismos en las embarcaciones) y citotóxicas sobre varias líneas tumorales cancerígenas.

Esta tarea está a cargo del grupo de Estudio y Aprovechamiento de Productos Naturales Marinos y Frutas de Colombia, del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias. Sus investigadores han estudiado por cerca de diez años poblaciones de P. elisabethae del Archipiélago de San Andrés y Providencia.

Pero los análisis van más allá. El grupo de Farmacogenética del Departamento de Farmacia decidió ponerse la escafandra y sumergirse en el profundo universo marino de las plumas de mar, con el objeto de caracterizar su metagenoma (el genoma de una comunidad de organismos determinada) y su ecosistema coralino.

El objetivo es encontrar genes y perfiles metabólicos secundarios (relacionados con el normal funcionamiento del metabolismo animal) que proporcionen candidatos cuya bioprospección farmacéutica y cosmética sea positiva, así como entender la biodiversidad de la comunidad a nivel genómico y organísmico.


Bioinformática

El profesor Fabio Aristizábal, director del Instituto de Biotecnología de la UN y cabeza de esta investigación, cuenta que aislaron el ADN total (metagenoma) de un amplio grupo de microorganismos y lo secuenciaron para analizar sus materiales genéticos.

“Empleamos herramientas moleculares y bioinformáticas de última generación para ejecutar varios procesos: remover los datos no informativos o defectuosos; organizar las secuencias, según la coincidencia entre ellas, para ensamblar segmentos adyacentes; y reconstruir parte de los genomas presentes en la muestra”, explica.

Así, pudieron determinar que la cantidad de información presente en la muestra es realmente colosal, por lo cual no es plausible reconstruir genomas completos. Sin embargo, identificaron materiales genéticos de al menos dos tipos de eucariotas (células con núcleo definido): un alga y un coral.

“Los análisis muestran que los dos organismos viven en una relación de simbiosis –en la cual ambos se benefician– que involucra moléculas sujetas a respuestas ambientales, con especial atención a la protección de la radiación ultravioleta e inmunidad innata, toda vez que parecen requerir uno del otro al tener rutas metabólicas complementarias”, afirma.

A este respecto, destaca que es imprescindible usar tecnologías de última generación que pueden evaluar información genómica total –pues procesan millones de datos–, para detectar capacidades de producir, a nivel biológico, sustancias con un potencial uso biotecnológico en medicamentos, alimentos y cosméticos. “Tal vez los más interesantes son los que permiten la producción de moléculas potencialmente fotoprotectoras”, asegura.


Ingeniería metabólica

Este trabajo científico es financiado por Colciencias, y en él también participan los investigadores Guillermo G. Torres, del Instituto de Biotecnología; Daniela Díaz y Nicolás Salcedo, del Departamento de Biología; y Carmenza Duque, del Departamento de Química, quien es la experta principal.

“Aproximaciones de este tipo permitirán el desarrollo futuro de la ingeniería metabólica hasta obtener sistemas que permitan producir metabolitos de interés en cantidades suficientes para estudiarlas y utilizarlas sin dañar los organismos. Si se hiciese de la fuente natural, llevaría muy posiblemente a la devastación del material biológico”, señala el profesor Aristizábal.

Si bien los científicos reconocen que es difícil calcular los costos de estos adelantos, creen que son mucho más bajos que los de las metodologías clásicas de bioprospección. Además, este tipo de aproximaciones tienen menores impactos ambientales y permiten hacer análisis amplios del potencial bioquímico presente en una comunidad biológica ambiental.

La investigación ya entregó resultados preliminares sobre el primer borrador del metagenoma de la comunidad coralina de pluma de mar del Caribe colombiano, cuya información proporciona las bases para futuros estudios en esta área.

Por su innovación científica, este trabajo obtuvo el premio internacional del XV Congreso de la Federación Farmacéutica Suramericana (2012) a la investigación científica.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Dos laboratorios de la UN recibieron acreditación de calidad.

 
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Laboratorio de Análisis de Residuos de Plaguicidas (LARP), de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia.

Laboratorio de Análisis de Residuos de Plaguicidas (LARP), de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia.

18 de Diciembre del 2012

Dos laboratorios de la UN sede Bogotá recibieron certificados de acreditación por parte del Organismo Nacional de Acreditación de Colombia (ONAC).

Se trata del Laboratorio de Análisis de Residuos de Plaguicidas (LARP), de la Facultad de Ciencias y del Laboratorio de Ensayos Eléctricos e Industriales (LABE), de la Facultad de Ingeniería, a los cuales les fue otorgada la certificación internacional ISO/IEC 17025.

La vicerrectora de la Sede Bogotá, María Clemencia Vargas, hizo entrega de los certificados y los diplomas de acreditación este lunes 17 de diciembre.

“Este tipo de reconocimientos fortalece el apoyo que brinda la Universidad al sector productivo, que requiere de laboratorios acreditados bajo la norma ISO/IEC 17025 para demostrar que las materias primas, productos y servicios cumplen con parámetros internacionales de calidad, aspecto estratégico para que Colombia sea competitiva en los mercados que se abren con los tratados de libre comercio con los que cuenta nuestro país”, manifestaron en la Dirección de Laboratorios de sede.

La acreditación es un reconocimiento a la competencia de los laboratorios, es una garantía de que allí se hacen procesos de calidad y  es una exigencia internacional.

Por su parte, el Laboratorio de Ingeniería Ambiental está acreditado y los de Identificación en Genética, Extensión y Asesorías de Química, Ingeniería Química, y Aguas y Suelos están adelantando este proceso.

La Universidad inició los procesos de acreditación desde 2004, como un esfuerzo conjunto de la Sede y de algunos laboratorios del campus, cuyos frutos se están materializando hoy.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html