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Esta noche, la inauguración de la megaofrenda 2012.

 
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Este año estará dedicada a Los indios de México y a Fernando Benítez, maestro universitario de muchas generaciones, quien en esta obra reveló la cosmovisión y cultura de los pueblos originarios.
Este año estará dedicada a Los indios de México y a Fernando Benítez, maestro universitario de muchas generaciones, quien en esta obra reveló la cosmovisión y cultura de los pueblos originarios.

30 de Octubre del 2012

En cada hogar de México, las ofrendas del Día de Muertos son muestra del legado de los pueblos indígenas, una manera de compartir el pan y la sal con nuestros ancestros, y de decorar altares y cementerios con papel picado, copal y cempasúchil, manifestaciones vivas de una tradición.

La Megaofrenda de CU, nacida en 1997, se ha convertido en un referente del Distrito Federal. En 2011, tuvo una afluencia de 150 mil personas, para sumar más de un millón de visitantes entre todas sus ediciones.

Esta noche será inaugurada en la explanada central de Ciudad Universitaria, en su decimaquinta edición, dedicada a la obra Los indios de México, y a su autor, Fernando Benítez, antropólogo, historiador, periodista, cronista, y maestro de universitarios, quien reveló la cosmovisión y cultura de los pueblos originarios de nuestro país.

Hasta el 4 de noviembre, el Festival Universitario de Día de Muertos permanecerá abierto a quien quiera visitar CU para recorrer los 91 altares y disfrutar de 10 intervenciones artísticas, divididos en 11 ofrendas, dedicadas a otomíes, mayas, tepehuanes, nahuas, mazatecos, coras, huicholes, mixtecos, tzeltales, tzotziles y tarahumaras, a partir de las 10 de la mañana y hasta las nueve de la noche.

Este año, además del recorrido en Las Islas, la Megaofrenda abarcará la explanada de los edificios de la Rectoría y la Biblioteca Central.

En los montajes participaron 42 instancias universitarias, entre escuelas, facultades, centros, institutos y dependencias, además de 21 colectivos universitarios y 40 instituciones del Sistema Incorporado.

Por primera vez, estarán estudiantes de una secundaria, la número 66 Maestra Ida Appendini Dagasso, quienes montarán una dedicada al pueblo tzotzil.

También, se contará con la presencia del estado de Aguascalientes, con El altar de la Catrina, que festejará el centenario del personaje creado por José Guadalupe Posada.

A la par, se ofrecerá un amplio programa de actividades artísticas, académicas y culturales, como danza, grupos musicales de jazz, cine, artes circenses, expresiones multidisciplinarias, teatro, cuentacuentos, taller de elaboración de máscaras, entre otras, en cuatro escenarios.

En el Refugio de exequias, instalado a un costado de la Biblioteca Central, se realizarán charlas y talleres; en el foro Delubrum, a unos pasos de la Facultad de Arquitectura, se exhibirán expresiones artísticas del mundo; frente a la Facultad de Derecho, en el campo santo, tendrán lugar expresiones mexicanas; por último, el Mictlán, localizado frente al Auditorio Alfonso Caso, estará dedicado a presentaciones de grupos de rock. En total habrá 235 actividades a lo largo de cinco días.

Boletín UNAM-DGCS-663
Ciudad Universitaria.

Indígenas de la UN rescatan sus saberes ancestrales.

 
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Oriun nace a raíz de la necesidad de fortalecer la cultura e identidad de estos estudiantes.
Oriun nace a raíz de la necesidad de fortalecer la cultura e identidad de estos estudiantes.

29 de Octubre del 2012

Los estudiantes indígenas, agremiados en Oriun, buscan proteger, conservar y fortalecer saberes ancestrales. Para ello, aprovechan los espacios que les da la academia en la UN en Manizales.

La Organización de Indígenas Universitarios (Oriun) es un ente creado por los estudiantes de la Sede Manizales que pertenecen a estas comunidades, a raíz de la necesidad de fortalecer su cultura e identidad, y para impedir que la vida en la ciudad los absorba totalmente.

“Así como venimos a aprender en la Universidad, nosotros también tenemos mucho que enseñarles”, dijo Luis Alberto Peregueza Piarpuezan, gobernador del Cabildo Indígena Universitario de Los Pastos.

En esta organización, los jóvenes también hacen una profunda reflexión acerca de situaciones como la crisis humanitaria vivida recientemente en Toribío (Cauca), la explotación de recursos mineros en territorio sagrado para su cultura, las amenazas y asesinatos de líderes indígenas, entre otros de los múltiples atropellos a los que se ven sometidos en el país.

“Pero estas situaciones no son una problemática nueva. La lucha por la continuidad de los pueblos originarios data de hace más de 520 años, a partir de la conquista española; desde aquella época venimos siendo explotados, nuestro territorio nos fue arrebatado, nuestros derechos violados, nuestros usos y costumbres satanizados”, agregó Peregueza Piarpuezan.

Por otra parte, Oriun busca acoger e integrar a los cerca de 80 jóvenes indígenas de la sede y lograr que se unan a esta causa, dado que han estado muy dispersos. Consideran que es su deber y compromiso generar estrategias para que las costumbres, creencias y tradiciones de sus pueblos no desaparezcan, empezando por el choque cultural que ellos mismos viven al estar inmersos en una ciudad.

Como parte de la Oriun, los estudiantes indígenas han logrado visibilizarse dentro de la UN, tener mayor participación en actividades políticas, sociales y culturales, reivindicar su sabiduría ancestral con la conformación del grupo de danzas y otro de música andina, “Killari” (que en lengua aymara significa “luz de luna”), al igual que con las muestras gastronómicas.

“Actualmente, estamos trabajando en la creación de una cátedra indígena abierta a toda la ciudadanía, en un espacio donde nosotros  mismos e incluso nuestros taitas puedan replicar sus saberes acerca de aspectos como medicina tradicional, soberanía alimentaria, nuestra   conformación socio-política, legislación, la cosmovisión, entre un sinnúmero de temas que integran nuestros principios milenarios”, indicó Julián Esteban Ortega López, presidente de Oriun y estudiante de Ingeniería Civil.

Otro de los proyectos que se están ejecutando en el momento es el Primer Campeonato Deportivo de Juegos Tradicionales, donde participan jóvenes indígenas de las universidades de la ciudad, con prácticas como “cuspe” (trompo que se hace bailar y desplazar con el golpe de un fuete) y “habas tostadas”, una especie de juego de azar en el que estas legumbres son protagonistas.

Créditos:http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

Se acentúa la migración de indígenas por falta de oportunidades

 
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Pueblos enteros de Guerrero, Oaxaca y Chiapas marchan al norte del país para trabajar por lo menos seis meses. Con base en información de la ONU, existen 170 mil desplazados por el narcotráfico, comentó Sergio Sarmiento Silva, del IIS de la UNAM
Pueblos enteros de Guerrero, Oaxaca y Chiapas marchan al norte del país para trabajar por lo menos seis meses. Con base en información de la ONU, existen 170 mil desplazados por el narcotráfico, comentó Sergio Sarmiento Silva, del IIS de la UNAM

08 de Agosto de 2012

Miles de indígenas en México se ven obligados a migrar por causas que van desde la búsqueda de trabajo temporal, hasta desplazamientos inherentes al fenómeno del narcotráfico, situaciones que acentúan la falta de oportunidades en comunidades de todo el país.

El Día Internacional de las Poblaciones Indígenas, que se conmemora este 9 de agosto, es motivo de reflexión, pues cada año ocurre un éxodo en busca de mejores condiciones de vida.

Muchos marchan a las hortalizas de Sinaloa y Sonora, donde por lo menos les ofrecen trabajo por seis meses; los chiapanecos van a Cancún, y otros, principalmente de Guerrero y Oaxaca, buscan la frontera con Estados Unidos, refirió Sergio Sarmiento Silva, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.

Desplazamientos por el narcotráfico

Un fenómeno adicional en el país es la presencia del narcotráfico, que ha desplazado a los habitantes de esas zonas. “Ninguna autoridad ha querido reconocer que esas células están sobre los recursos naturales”.

Según datos de este año de la ONU, indicó Sarmiento Silva, existen 170 mil desplazados. “Las comunidades se vacían porque esos grupos de delincuentes controlan la vida de esas poblaciones, y a sus autoridades”.

Malas acciones

Las últimas administraciones federales se han caracterizado por mantener un perfil bajo de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI). Además, no se han cumplido las principales demandas, por ejemplo los Acuerdos de San Andrés Larráinzar, comentó.

En el mismo sentido, no se ha resuelto la autonomía de los pueblos, así como de los recursos naturales que hay en las comunidades que habitan.

También, están en su contra los intereses de los grandes capitales. Sarmiento Silva citó a mineras canadienses que laboran a cielo abierto, “destruyen un cerro para sacar un kilo de oro. Usan químicos para obtener minerales, pero se valen de líquidos que contaminan los mantos freáticos”.

Asuntos pendientes y esperanzas

El universitario se dijo consciente de que en estos temas quedan asuntos pendientes, aunque reconoce por igual esperanzas para concretar avances en atención estas comunidades.

“Asuntos que tienen que ver con la autonomía y la autodeterminación no se han resuelto, tampoco el disfrute colectivo de los recursos naturales. Están como ejemplo las mineras en Guerrero, a las que han otorgado concesiones hasta por 50 años; toda la parte de la montaña es prácticamente entregada a ese tipo de empresas canadienses”, detalló.

No obstante, reiteró, hay esperanzas. En Oaxaca, “de sus 570 municipios, 423 se rigen por usos y costumbres; en la costa-montaña han conseguido que el gobierno otorgue reconocimiento a la policía comunitaria y la dote de uniformes, equipos de comunicación y transporte para beneficio de los habitantes”, ejemplificó.

Efemérides

El 23 de diciembre de 1994, la Asamblea General de Naciones Unidas decidió celebrar, el 9 de agosto de cada año, el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas (resolución 49/214), durante el Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo.

La fecha rememora el día en que se celebró la primera reunión del grupo de trabajo sobre las Poblaciones Indígenas de la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos. El objetivo del Decenio Internacional es consolidar la cooperación para la solución de los problemas que enfrentan esas poblaciones, en tópicos como derechos humanos, medio ambiente, desarrollo, educación y salud.

Boletín UNAM-DGCS-487
Ciudad Universitaria.

Apelan movimientos indígenas de México y Ecuador a los sentimientos e indignación moral

 
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Isabel de la Rosa Quiñones, egresada de la maestría en Estudios Latinoamericanos de la UNAM.
Isabel de la Rosa Quiñones, egresada de la maestría en Estudios Latinoamericanos de la UNAM.

24 de diciembre de 2010

• Al tocar lo humano rebasan ideologías y suman a otros grupos en su movilización, afirmó Isabel de la Rosa Quiñones, egresada de la UNAM
• Menos activos que en años anteriores, estos grupos continúan latentes con organización e interlocución ante los gobiernos, dijo la ganadora del Tercer Concurso de Tesis sobre América Latina o el Caribe, organizado por el CIALC

Más que a ideologías o posiciones políticas, los movimientos indígenas contemporáneos de México y Ecuador apelan a los sentimientos y a la indignación moral, afirmó Isabel de la Rosa Quiñones, egresada de la maestría en Estudios Latinoamericanos de la UNAM.

“En los últimos años ambos grupos articularon discursos muy distintos a los de movimientos campesinos u obreros de años anteriores”, explicó De la Rosa.

La socióloga afirmó que aunque actualmente permanecen latentes y su labor es menos álgida que en años pasados, mantienen su organización, cohesión y poder de interlocución con los gobiernos de sus países.

Con su tesis Movimientos indígenas contemporáneos en América Latina. Convergencias y divergencias. Análisis de los casos de Ecuador y México, De la Rosa ganó el Tercer Concurso de Tesis sobre América Latina o el Caribe, en la categoría de maestría.

El concurso anual es auspiciado por el Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, para estimular estudios inéditos que generen nuevo conocimiento y análisis sobre la región.

Desde hace tres años, el CIALC otorga esa distinción a tesis de maestría y doctorado para reconocer a quienes realicen trabajo académico que genere nuevos conocimientos sobre los procesos históricos, las estructuras políticas y económicas, los problemas sociales, el pensamiento, las expresiones literarias y los rasgos culturales comunes a los países de América Latina y el Caribe.

Simultaneidad de movimientos indígenas

El interés de Isabel de la Rosa por comparar ambos casos nació por la simultaneidad de movimientos indígenas; en México con la actividad del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y en el país sudamericano con el trabajo de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE).

“Más que un grupo ecuatoriano, en particular trabajé con la CONAIE, que me interesó porque integra a distintos congregaciones y por ser la principal interlocutora con el gobierno de ese país”, señaló.

La académica abordó al EZLN como una organización que también logró cohesionar a diversos grupos indígenas, aunque mantiene su centro en Chiapas. “Lo interesante fue la simultaneidad de los tiempos en los que ambas organizaciones encabezaron movilizaciones que lograron tener una incidencia política importante”, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-808/unam.mx

Dos indígenas de Puebla que hallaron la amistad en el aula universitaria

 
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Luis Alberto y Andrés actualmente trabajan juntos en la tesis y entre sus planes se encuentra poner un negocio entre los dos.
Luis Alberto y Andrés actualmente trabajan juntos en la tesis y entre sus planes se encuentra poner un negocio entre los dos.

27 de julio de 2010

• Aunque nacieron en poblados cercanos, Andrés Bautista, totonaco, y Luis Alberto Lechuga, de origen náhuatl, se conocieron 18 años después, en la FES Aragón

Andrés Bautista y Luis Alberto Lechuga nacieron hace 22 años en la sierra de Puebla, en comunidades no muy lejanas una de la otra, aunque tuvieron que viajar más de 150 kilómetros para conocerse. Andrés es un indígena totonaco, Luis es náhuatl, y aunque pertenecen a etnias que en algún momento se declararon odio, tan sólo bastó que coincidieran en un salón de clase para que ambos terminaran siendo los mejores amigos.

“Venir a estudiar Ingeniería a la FES-Aragón no fue nada fácil, la Ciudad de México es muy grande y la gente aquí es muy diferente a lo que yo estaba acostumbrado. Vengo de un pueblo muy pequeño, Santiago Ecatlán, de menos de mil personas, donde la gente se ayuda y no es raro que deje abiertas las puertas de su casa día y noche, mientras que aquí es todo lo contrario. Me han asaltado cuatro veces en el microbús e incluso ya me acostumbré a mirar por encima de mi hombro para ver si alguien me sigue”.

Pero en realidad, aquello que acecha a Andrés en cada esquina no son los carteristas, sino la nostalgia por casa, que de vez en vez llega cuando menos lo espera.

“Por eso, una vez terminada la carrera y trabajar un rato aquí, planeo regresar y aplicar lo que he aprendido para ayudar a mi comunidad, que se dedica a la siembra de café, porque siento que me sería difícil vivir sin el verde de las montañas o el olor a vegetación”.

Calles y avenidas que son un laberinto, un afán casi contagioso por llegar rápido a no importa qué lugar y un tránsito cada vez más intransitable fue la bienvenida que el Distrito Federal le dio a Andrés, quien en algún momento llegó a sentirse como Claudio Magris cuando visitó por primera vez la Ciudad de México. “Es el único lugar donde he temido perderme para siempre”, dijo en aquella ocasión el escritor italiano.

“Afortunadamente apareció Luis, con quien me identifiqué desde el principio, no sólo porque conocemos los mismos paisajes, sino porque tenemos costumbres y gustos parecidos. Aunque aquí vivo con mi hermana, con él fue como hallar a alguien más de mi familia”.

Aprendiendo juntos

Para Luis, viajar a la Ciudad de México es la travesía más larga que ha realizado hasta ahora. De hecho, pocas veces había salido de su pueblo, al que ha visto crecer tanto que tuvo que ser rebautizado. “Cuando era niño se llamaba Villa Juárez, hoy es Xicotepec de Juárez”.

“¿Y si el pueblo se transformó, por qué yo no?”, se preguntó Luis un día y, sin conocer a nadie en el Distrito Federal, se aventuró a hacer examen de admisión en la UNAM.

“Para mí eso implicó muchos cambios, pues originalmente yo quería estudiar medicina y lo más probable es que lo hubiera hecho en la ciudad de Puebla o en Pachuca, como la mayoría de mis conocidos que decidieron hacer una carrera, pero en algún momento me dije, quiero hacer algo diferente”.

Sabiéndose bueno para las matemáticas y las ciencias exactas, “y habiendo pasado el examen de admisión con uno de los promedios más altos”, viajó a la capital para inscribirse en una disciplina muy diferente a la que había pensado en un principio: Ingeniería.

“En la ciudad puede haber más de 20 millones de personas, pero cuando llegué nunca me sentí tan solo”, recordó el joven, quien confesó que durante los primeros meses consideró seriamente desertar y regresarse en el primer camión con destino a Villa Juárez.

“Pero después encontré a Andrés y las cosas fueron diferentes. Al principio no sabíamos que veníamos de comunidades tan cercanas. Entré en contacto con él porque me di cuenta de que era una persona muy dedicada al estudio, pero pronto, platicando, nos dimos cuenta de que teníamos mucho en común y que crecimos prácticamente en la misma zona”.

La amistad que comenzó hace cuatro años se ha transformado en una relación fraterna, “y es que hemos pasado muchas cosas juntos para sobrevivir aquí en el DF, hemos trabajado como meseros, buscado becas y cuando hemos necesitado dinero y nuestras familias no han podido apoyarnos, he compartido lo poco que tengo con él, y también él lo ha hecho conmigo”.

Hoy, a punto de graduarse, ambos están escribiendo la tesis juntos y ya tienen planes de, más adelante, poner un negocio y aprovechar lo que aprendieron en la carrera.

“Resulta raro, porque cuando salí del pueblo esperaba volver con un título bajo el brazo” comentó Andrés, para inmediatamente agregar “nunca esperé regresar con un nuevo hermano”.
Créditos: UNAM. DGCS -446/unam.mx