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Desarrollan método para reconstruir fósiles.

 
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Método para la reconstrucción volumétrica de los fósiles.
Método para la reconstrucción volumétrica de los fósiles.


20 de Septiembre del 2012

Gracias a un estudio de paleontología en la alta Guajira, liderado por Pedro Patarroyo, profesor del Departamento de Geociencias de la UN, se identificaron las estructuras internas de algunos fósiles.

Se trata de una nueva metodología que tiene que ver con cortes que se les hacen, con el fin de efectuar su reconstrucción volumétrica (en 3D, por ejemplo), a partir de programas de computador.

Según el profesor Patarroyo, con esta técnica se puede reconstruir la estructura externa de los organismos y, de paso, identificar estructuras internas que a simple vista no son identificables.

“A diferencia de los biólogos, nosotros encontramos los organismos dentro de la roca, entonces solo vemos lo de afuera. Pero, con estos cortes, se pueden identificar sus formas y sus estructuras internas; lo que es necesario para hacer estudios de evolución y determinar la edad de las rocas y los nombres científicos de los fósiles”, señala.

Con esta investigación, centrada en organismos marinos, se aportaron datos muy reveladores en términos paleontológicos. De hecho, se demostró que algunas de estas especies existen en el país. “Se puede decir que las rocas que los contienen se formaron en unos mares de aguas tropicales hace unos 100 millones de años o un poco más”, asegura.

Este resultado sirve para saber cómo las especies actuales tienen relación con esas antiguas. Se puede hablar, además, de momentos calientes y fríos de la Tierra, entre otros.

“Esas rocas son muy importantes para el país porque en aquellos momentos, entre 100 y 80 millones atrás, hubo una gran cantidad de vida en los mares. Con base en esta se empezó a formar el petróleo que actualmente estamos explotando en el norte de Suramérica o en otras partes del mundo. Esto significa que, de alguna forma, tiene conexión con la actualidad”, dice.

Si bien los resultados son más de tipo técnico, destaca que el estudio tiene sus pros y sus contras. Con respecto a las ventajas, indica que las muestras fósiles no demandan preparación, se logran determinaciones taxonómicas y tendencias evolutivas. En relación con las desventajas, hace referencia a la destrucción de estas para examinarlas.

El método es útil para el adiestramiento técnico de geólogos y paleontólogos en formación, así como para los biólogos que trabajan cuestiones de evolución.

Finalmente, sostiene que se está impulsando la enseñanza de la geología en la educación media, pues se cree que esta ciencia estudia los artefactos humanos y sus asentamientos, los cuales, en realidad, son examinados por los arqueólogos. La geología involucra un tiempo más largo (desde hace 4.600 millones de años), que es el tiempo que se calcula para la formación de la Tierra.

Este trabajo fue presentado en el marco de la X Semana Técnica de la Geología e Ingeniería Geológica, llevada a cabo en la UN y organizada por los estudiantes de Geología del Departamento de Geociencias.

Créditos: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/inicio.html

En vacaciones, dos museos de la UN lo acercan más a la ciencia

 
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4 de Agosto del 2011

museo
En la sala arqueológica sobresalen tumbas y restos de fauna excavados en Chía, Tequendama y Gachalá, con 9.000 y 6.000 años de antigüedad.

Bogotá D.C.  Agencia de Noticias UN- El Museo de Historia Natural y el Museo Paleontológico de Villa de Leyva se convierten en una excelente alternativa para vivir la biodiversidad y la paleontología más de cerca en esta temporada de descanso.

El Museo de Historia Natural en la Sede Bogotá de la Universidad Nacional de Colombia busca incentivar los procesos de educación no formales, culturales y sociales, mediante la integración de tres ejes temáticos: evolución, biodiversidad y conservación. Alberga cerca de 2.000 ejemplares representativos de la riqueza biogeográfica de nuestro país en las áreas de botánica, zoología, paleontología y arqueología. De este hacen parte los siguientes recintos:

Sala de Evolución: con un panel didáctico se exponen temas como tiempos geológicos, deriva continental y origen y evolución de las formas de vida en el planeta.

Sala de Arqueología: en esta se explican los eventos de poblamiento y modos de vida, se exhiben herramientas en piedra, hueso y cerámica. También sobresalen tumbas y restos de fauna excavados en Chía, Tequendama y Gachalá con 9.000 y 6.000 años de antigüedad. Asimismo, se muestran piezas etnobotánicas de uso actual.

Sala de Mundo Marino: presenta como elemento central el montaje interactivo de un esqueleto de la Ballena Sei (Balaenoptera borealis), un diorama de arrecife coralino, diferentes especies de tiburones, peces óseos, reptiles, mamíferos, moluscos, equinodermos y corales.

Sala de Colecciones Zoológicas: en ella se realiza un recorrido por la fauna representativa de algunos ecosistemas colombianos como selva lluviosa tropical, sabana, bosque andino y páramo.

Museo Paleontológico de Villa de Leyva

Esta población del departamento de Boyacá, al igual que sus alrededores, es una región mundialmente conocida por su arquitectura colonial e importancia histórica, pero además porque guarda en el subsuelo invaluables pistas sobre la historia natural de épocas en la que los seres humanos aún no habitaban la Tierra.

La exposición permanente del Museo Paleontológico de Villa de Leyva (así como el de Historia Natural, adscritos a la Facultad de Ciencias de la UN) cuenta con varias colecciones compuestas por piezas fósiles halladas principalmente en la villa, como invertebrados marinos de las eras paleozoica (540-250 millones de años) y mesozoica (250-65 millones de años), vertebrados marinos como peces y grandes reptiles, habitantes de la región hace aproximadamente 130 millones de años, cuando buena parte del territorio colombiano estaba cubierto por agua marina.

El museo, que también cuenta con una colección fósil de plantas terrestres, vestigios de una región costera por aquel entonces en esta zona del país, alberga más de 3.000 piezas fósiles, de las cuales se presentan alrededor de 500 fragmentos en sala. Destaca la diversidad de ammonites, moluscos cefalópodos, parientes extintos de los actuales pulpos y calamares, y fragmentos de tres grandes grupos de reptiles que dominaban los mares por aquel entonces: cronosaurios, ictiosaurios y plesiosaurios.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Fósiles, volcanes y estructura terrestre, en la Revista Mexicana de Ciencias Geológicas

 
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Susana Alaniz Álvarez, una de los tres editores en jefe de la Revista Mexicana de Ciencias Geológicas.
Susana Alaniz Álvarez, una de los tres editores en jefe de la Revista Mexicana de Ciencias Geológicas.

30 de mayo de 2011

• Con artículos en inglés y español, prioriza casos de estudio en Iberoamérica, dijo su editora en jefe, Susana Alaniz Álvarez
• La publicación del Instituto de Geología, del Centro de Geociencias y de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, está incluida en los índices Scopus, SCI, Georef, SciELO, Latindex e Irmicyt, entre otros

Estudios de fósiles de plantas y animales que habitaron la Tierra hace millones de años; descripciones de la estructura interna de volcanes y fallas del territorio nacional; métodos ópticos para analizar rocas piroclásticas que emergen tras la actividad volcánica o estudios sobre el origen y evolución del sistema solar, son algunos contenidos de la Revista Mexicana de Ciencias Geológicas, editada por la UNAM.

En la publicación cuatrimestral colaboran el Instituto de Geología (IGL), el Centro de Geociencias (CGeo) y la Facultad de Ingeniería (FI) de esta casa de estudios, además de la Sociedad Geológica Mexicana, el Instituto Nacional de Geoquímica, y la Sociedad Mexicana de Paleontología, informó Susana Alaniz Álvarez, quien desde 2005, es una de los tres editores en jefe.

“Los asuntos que se abordan se enfocan a cualquier proceso relacionado con las ciencias de la Tierra, y se usan como casos de estudio, de preferencia, aquellos ocurridos en Iberoamérica”, detalló Alaniz, investigadora del CGeo, con sede en el campus Juriquilla.

Algunos análisis refieren la evolución del Golfo de México o descubrimientos paleontológicos que impactan en el conocimiento de la evolución de una especie, en la tectónica o en el paleoambiente de una zona.

“También, hay artículos sobre la geología de alguna región, por ejemplo, publicamos uno que describe de manera detallada la estructura interna de volcanes y fallas de la Sierra de las Cruces, que es particularmente interesante porque es el límite poniente de la Ciudad de México”, señaló.

Geología y geofísica bilingüe

Incluye temas de geología, referentes a procesos que ocurren en lapsos de millones de años, y de geofísica, que utiliza diversos métodos para conocer la estructura interna actual de la Tierra.

“Hemos recibido manuscritos sobre geofísica, principalmente de países en vías de desarrollo, que consideran que el acceso libre por internet, y la difusión sin costo de los artículos tiene ventajas, además pueden enviarlos en español o en inglés”, indicó.

El énfasis en trabajos de Iberoamérica es importante. “Una de las razones por las que esta publicación entró en uno de los índices más prestigiados –Science Citation Index–, fue que había un nicho importante de revistas con datos fundamentales de geociencias en la región; otra es que se edita en ambos idiomas (desde 2004, el 57 por ciento de los artículos están en inglés y el 43 por ciento en español)”.

Respecto al nivel de estudios de ciencias de la Tierra en América Latina, el Caribe, España y Portugal, consideró que éste se puede saber por el número de artículos científicos publicados en revistas de alto impacto, indizadas en las dos mayores bases de datos de literatura científica: las del Journal Citation Reports del ISI Web of Knowledge, y Scopus, pero también por el número de publicaciones incluidas en estas bases.

Así, en la primera Brasil cuenta con 65 revistas incluidas; España, 60; México, 22; Argentina, 10, y Portugal, dos. Estas bases pueden ser consultadas desde la página de la Dirección General de Bibliotecas de la UNAM.

La calidad de los estudios geológicos en esos países se puede evaluar directamente con los manuscritos que se someten a la Revista Mexicana de Ciencias Geológicas. En los últimos años, hemos recibido muchos de Perú, Argentina, Brasil, Venezuela, Cuba, España, Uruguay y Guatemala. “Como editora, puedo decir que el trabajo de los españoles, brasileños y argentinos es muy bueno, además hacen excelentes revisiones de manuscritos si les solicitamos algún arbitraje”, dijo.

Indizada y en crecimiento

La inclusión de la publicación universitaria en índices internacionales, especialmente en ISI Web of Science (SCI), ha logrado que se considere un foro atractivo para la difusión de los resultados de investigaciones científicas.

“En 2002, cada número contenía cinco artículos, y en el 2011, se ha incrementado a más de 15; en 2001, éramos siete editores científicos, y ahora somos 14, de los cuales tres somos editores en jefe. En el 2006, el factor de impacto fue de 0.682; en 2008, de 1.224 (la revista con el segundo factor de impacto más alto entre las 12 publicaciones mexicanas evaluadas ese año), y en el 2009, de 1.349”, añadió.

Además de SCI, está incluida en Scopus; Current Contents/Physical; Chemical & Earth Sciences; Zoological Records; Georef; Scientific Electronic Library Online (SciELO); Geomex; Índice de Revistas Latinoamericanas, Españolas y Portuguesas en Ciencia, Tecnología, Artes y Humanidades (Latindex); Índice de Revistas Latinoamericanas en Ciencias; Actualidad Iberoamericana, e Índice de Revistas Mexicanas de Investigación Científica y Tecnológica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Irmicyt).

Publicación en línea

La Revista Mexicana de Ciencias Geológicas existe desde 1975, cuando era la Revista del Instituto de Geología. En 1994, cambió su nombre al actual, para aumentar su audiencia y la participación de otras entidades dentro y fuera de la UNAM.

Desde 2002, se difunde también en línea, lo que ha ampliado el universo de lectores y mejorado la visibilidad. “La distribución en papel fue muy costosa, y por problemas con el sistema de correos, ineficiente. En cambio, por la web se descargan aproximadamente 300 artículos por día y el mayor número proviene de México, Estados Unidos, China, España, Alemania, Uruguay, Argentina y Colombia”.

Además, cerca del 20 por ciento de las descargas se hace a través de un enlace de páginas externas, y muchas de ellas son portales de ediciones científicas, finalizó la investigadora.

Créditos: UNAM-DGCS-320-2011/unam.mx

Presenta investigador estudio preliminar de la Carta Paleontológica del Estado de Puebla en la BUAP

 
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25 de febrero de 2011

El estado de Puebla puede estar entre las entidades federativas fosilíferas más importantes en la región centro-sur de la República Mexicana, debido a que en su territorio se han encontrado diversos fósiles de todos los periodos precámbricos, informó el maestro Delfino Hernández Láscares, investigador del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa.

En la conferencia Estudio preliminar de la carta paleontológica del Estado de Puebla, el académico enfatizó que al construir la autopista Tehuacán-Oaxaca, “se abrió una gran posibilidad de localizar fósiles sobre todo Pensilvánicos como troncos de madera fósil, entre ellos calamites”, por lo que “se deben intensificar los estudios por parte de los investigadores”.

Señaló que el interés por realizar nuevas cartas a cargo del personal de diferentes instituciones educativas, permitirá enriquecer la geología del estado poblano y conocer un poco más acerca del tema.

En su conferencia durante el XII Congreso Nacional de Paleontología que organiza la Escuela de Biología de la BUAP, comentó que para realizar su investigación se basó en dos cartas completas de geología: una del Servicio Geológico Mexicano, anteriormente conocido como Consejo de Recursos Minerales, y otra del INEGI del año 2000.

El investigador consideró que existen varias zonas importantes: “la región de Patlanoaya que corresponde al Paleozoico Superior, donde se encontraron conodontos, braquiópodos, plantas, crinoideos, espinas de esponja y corales; la de los Reyes Metzontla, San Francisco Xochitepec, que presenta plantas fósiles”.

En la parte noroeste del Estado de Puebla, está la región de Honey-Pahuatlán y Huauchinango; otra zona es la de San Juan Raya que corresponde al Cretácico inferior, que se caracteriza por amonoideos, equinoideos, micro fósiles y en los últimos dos años por huellas de dinosaurio; una más es la de Tepexi de Rodríguez, en donde se han obtenido una gran cantidad de marcas de peces.

Al hablar acerca de la era Cenozoica, Hernández Láscares dijo que ésta es representada por tortugas en la región de Buenaventura; en la zona de Valsequillo se tienen reportados restos de mamut; en Pie de Vaca se hallaron aves, felinos y camellos del Terciario Oligoceno.

Mencionó que en su investigación se están trabajando nuevos lugares, que son Nopalan y San Martín Atexcal, comunidades donde se localizan huellas de dinosaurios.

“A pesar de la intensa deformación estructural de los diversos materiales, podrá publicarse la Carta Paleontológica del Estado de Puebla, que mostrará que del 10 al 15 por ciento de los fósiles corresponden al periodo Paleozoico, 70-75 del Mesozoico y el restante al Cenozoico”, finalizó.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx

Los mayas utilizaron, simbólica y físicamente, fósiles marinos en Palenque

 
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Martha Cuevas, Jesús Alvarado, José Luis Ruvalcaba y Francisco Riquelme, muestran una laja de piedra con el fósil de un pez.
Martha Cuevas, Jesús Alvarado, José Luis Ruvalcaba y Francisco Riquelme, muestran una laja de piedra con el fósil de un pez.

30 de junio de 2010
• Esa civilización mesoamericana sabía que millones de años atrás la región que habitaban fue mar, reveló un estudio conjunto de la UNAM y el INAH
• Como símbolos en sus deidades, y como parte del estuco con el que construyeron edificios y templos, 31 fósiles de peces y moluscos, dientes de tiburón y espinas de mantarraya fueron hallados en la zona arqueológica

Un estudio reciente de 31 fósiles marinos descubiertos hace 68 años en la zona arqueológica de Palenque, en Chiapas, comienza a develar un misterio: los mayas sabían que el suelo que pisaban fue, millones de años atrás, un océano inmenso, un sitio marino primigenio al que los muertos regresaban tras su paso por esta vida.

Para integrar su conocimiento de ese ecosistema acuático, incluyeron en las representaciones de sus dioses dientes de tiburón, espinas de mantarraya y fósiles de peces y moluscos, visibles en las paredes y escalinatas de estuco, con el que construyeron edificios y templos, hace más de mil 200 años.

Se trata de una de las conclusiones del trabajo conjunto, que desde 2007, realizan Jesús Alvarado Ortega, del Instituto de Geología (IGl) de la UNAM, y Martha Cuevas García, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Para fortalecer con más miradas científicas su estudio, integraron al grupo multidisciplinario a Francisco Riquelme, estudiante de doctorado del IGl, y a José Luis Ruvalcaba Sil, investigador del Instituto de Física (IF).

Ellos han escudriñado los fósiles marinos mediante análisis que incluyen microscopía de barrido, detección de “huellas químicas” y estudios físicos, para conocer la composición de materiales como huesos y estuco, con pruebas de sonoluminiscencia, fluorescencia y difracción de rayos X, utilizando la técnica PIXE (siglas en inglés de Emisión de Rayos X Inducida por Partículas).

Los cuatro especialistas trabajan con 31 fósiles encontrados en Palenque en 1952, cuando el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier, descubrió en ese sitio el emblemático Templo de las Inscripciones.

Los vestigios fueron hallados principalmente en contextos funerarios; dientes de tiburón y espinas de mantarraya fueron depositados como parte de las ofrendas. La presencia de estos elementos, consideraron los académicos, era una conexión entre sus dos mundos: el marino y el terrenal.

Análisis multidisciplinarios

El paleontólogo Jesús Alvarado explicó que los fósiles pertenecen a varios periodos; los más antiguos corresponden al Paleoceno, de hace 63 millones de años.

Los restos fueron utilizados principalmente con fines rituales durante el periodo Clásico Tardío, entre los años 600 y 850 después de Cristo, cuando seguramente fueron descubiertos por los pobladores de Palenque, acotó.

En tanto, el especialista en peces fósiles, Alvarado, realizó trabajos de prospección paleontológica para cotejar los materiales utilizados en esa zona con las rocas que contenían los fósiles, comprobando que eran los mismos.

“Palenque está construido sobre diferentes formaciones geológicas, que son las portadoras de los diferentes materiales arqueológicos, como rocas que fueron utilizadas para construir la ciudad y que son las que tienen fósiles de peces en sus lajas”, indicó el investigador.

El terreno actual de ese sitio es casi plano, pero sospecha que los pobladores de esa ciudad maya modificaron la estructura de la región al extraer muchas lajas, y fue cuando encontraron los fósiles de 63 millones de años.

Tierra que fue mar

Alvarado explicó que hace cinco millones de años no existía Centroamérica como parte del continente, ni como la línea territorial actual conectada a Sudamérica y Norteamérica.

“Antes, esa zona eran pequeños islotes y formaba corredores que permitían pasar a los organismos vivos; por ello, hay una mezcla singular del norte y del sur, y no es homogénea”, explicó.

El cambio del ecosistema marino al terrestre ocurrió por la dinámica del planeta. Un choque entre la parte norte y sur de América provocó movimientos en las placas tectónicas, que modificaron los niveles continentales respecto al mar, lo que favoreció la formación de una zona territorial intermedia.

De aquel tiempo datan los fósiles de peces, crustáceos, grandes tiburones, mantarrayas y tortugas que dejaron sus fósiles hasta la época maya, para integrarse a una cosmovisión que integró al mar y la tierra.

Este trabajo, reconoció Martha Cuevas, ha permitido realizar análisis multidisciplinarios de los fósiles y reinterpretar el conocimiento que esa cultura tuvo de un pasado marino que integró a su cosmovisión.

“La existencia de esos fósiles nutrió la concepción maya de una ciudad marina asociada al inframundo”, comentó la arqueóloga, y añadió que la idea central del trabajo entre el INAH y la UNAM fue comprobar si el contacto con esos vestigios aportó elementos a su visión del mundo.
Créditos: UNAM. DGCS -392/unam.mx