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Accesorios para personas con limitaciones de movimiento

 
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Diseño de ayudas técnicas post-ECV, aditamentos para la independencia y el autocuidado.
Diseño de ayudas técnicas post-ECV, aditamentos para la independencia y el autocuidado.

31 de Julio de 2012

Tras una intervención a un paciente afectado por un evento cerebrovascular (ECV), un grupo de terapistas ocupacionales en formación de la UN diseñaron aditamentos para darle independencia.

Las secuelas más comunes del ECV son la parálisis parcial, que afecta a un brazo y a una pierna del mismo lado del cuerpo (hemiparesia), o la parálisis de la mitad lateral del cuerpo (hemiplejia). En algunos casos, también afecta la comunicación.

El señor W. H. O., como se le denominó al paciente de este caso, tiene cuarenta años y, tras el evento, que le cambió la vida, perdió la movilidad de medio cuerpo y sufrió afasia expresiva (pérdida del habla).

Según Camilo Nempeque, uno de los investigadores, tras el trabajo de Terapia Ocupacional, en el que se le hicieron una serie de evaluaciones, se describió la manera en que el señor W. H. O. hacía sus actividades cotidianas y se identificaron sus habilidades y necesidades más inmediatas.

Con este trabajo, dice el investigador, se logró que el usuario tomara un baño de manera autónoma, en posición sedente (sentado), usando un accesorio diseñado según sus medidas antropométricas. “Se dio solución y se aumentó su independencia y calidad de vida”, cuenta.

Asimismo, explica que esta ayuda técnica consiste en una esponja alargada para enjabonar sus piernas y espalda, un tapete antideslizante para evitar caídas y una barra de apoyo en el baño para ingresar a la ducha.

Por otra parte, agrega, también se le ofreció autonomía a la hora de vestirse, gracias a las capacitaciones que se le dieron para tal fin. En cuanto a las actividades de ocio, se le proporcionó una lotería cuya elaboración se fundamentó en la experiencia vital del paciente, para afianzar el vínculo con su hijo.

Como apoyo a la intervención, y por tratarse de una necesidad expresada por la familia, se fabricó un tablero de comunicación alternativa (en cuyo diseño participaron profesionales en  Fonoaudiología) que permitió que el paciente alcanzara unos niveles de comunicación óptima.

El equipo de trabajo estuvo integrado, además, por los estudiantes de IX semestre del programa de Terapia Ocupacional Karen Beltrán, Mauricio León, Carolina Moya y Lorena Salamanca.

Según Nempeque, el terapeuta ocupacional desempeña un importante papel en la intervención de pacientes con cuadros post-EVC, pues posee las habilidades necesarias y el razonamiento clínico para saber qué instrumentos, modelos y marcos de referencia aplicar para evaluar y dar respuesta a las principales necesidades que presentan.

“La pericia en la implementación de ayudas técnicas que propicien la independencia del usuario se hace imprescindible, por cuanto los ECV son una de las principales causas de discapacidad en el país”, asevera.

Y puntualiza: “el reconocimiento del quehacer del terapeuta ocupacional en esta área favorecerá la calidad de vida de las personas que, como el señor W. H. O., vivieron un cambio radical en su vida y que, posiblemente, se sienten confundidas acerca de cómo abordar esta situación”.

Finalmente, dice que se debe efectuar el respectivo seguimiento para determinar si las ayudas técnicas diseñadas deben seguir usándose, si cumplieron su finalidad y si requieren modificaciones o cambios para optimizar su función.

Lea el artículo en: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/ndetalle/article/accesorios-para-personas-con-limitaciones-de-movimiento.html

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Presenta dislalia el cuatro por ciento de infantes en preescolar y primaria

 
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Fernando Fierro Luna, profesor adscrito a la Coordinación de Psicología Educativa de la Facultad de Psicología de la UNAM.
Fernando Fierro Luna, profesor adscrito a la Coordinación de Psicología Educativa de la Facultad de Psicología de la UNAM.

23 de julio 2012

La dislalia es la alteración en la articulación del lenguaje, y quienes la presentan experimentan dificultades para pronunciar algunos fonemas. En casos extremos, puede limitar la comunicación con otros, pues el habla puede no ser entendible.

Es considerada una de las barreras del lenguaje; tiene algunas causas de carácter biológico, o es producto de una limitada estimulación del entorno social al desarrollo infantil en este sentido.

Si ocurre antes de los cinco años de edad, se considera un proceso normal en la adquisición y expresión del lenguaje; posteriormente se denomina dislalia funcional, y se debe a alteraciones en el aparato fonoarticulador, es decir, en la estructura y funcionamiento de cuerdas vocales, boca, mejillas y labios.

A un nivel de mayor alteración, se puede deber a defectos en la audición, malformaciones en el aparato fonoarticulador o discapacidad intelectual. Generalmente se expresa en problemas de articulación como sustitución, omisión o distorsión de fonemas (l por r, palato por plato, egmoció por emoción, por ejemplo).

En México, algunos indicadores señalan que hasta cuatro por ciento de los niños en preescolar y primaria la presentan, aunque esta alteración puede mantenerse hasta la adolescencia, e incluso llegar a la adultez, lo que repercute en asignaturas escolares como la lecto-escritura.

Fernando Fierro Luna, de la Coordinación de Psicología Educativa de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, dijo que la mejor opción para su tratamiento es la participación multidisciplinaria.

Para su atención, intervienen desde odontólogos y terapeutas del lenguaje, hasta psicólogos, porque “si se presentan alteraciones en la articulación se hace necesaria la participación del profesional en los procesos de adaptación que el infante requiera para entender su situación, con un enfoque a su área socioafectiva e, incluso, en la intervención cognitiva, lo que favorece el conjunto o representaciones que el niño construye para entender y explicar su entorno.

Como complemento a la terapia de lenguaje, el psicólogo puede apoyarse en la estructuración ordenada de la expresión de sus mensajes. La participación se hace necesaria porque es común que los pequeños con dislalia sean objeto de burlas, segregación o sobreprotección por parte de compañeros, familiares e, incluso, maestros”, explicó.

La intervención psicológica debe encaminarse a la recuperación de la autoestima, la autoconfianza, favorecer sus niveles de comunicación y desarrollo intelectual, así como su desempeño académico.

Los programas de intervención se basan en el juego durante la infancia, y en etapas posteriores del desarrollo, se recurre a las conversaciones sobre temas específicos, comunicación a través de cartas o escritura de diarios, ejemplificó.

En cualquier etapa que se presente, se puede atender con la terapia adecuada, y llegar hasta la rehabilitación total en la mayoría de los casos.

Propuesta

Con años de experiencia y cerca de tres décadas como docente, Fierro Luna sugiere que la formación de los profesionales se enfoque a la detección de los niños con este problema en el nivel preescolar o básico, y se desarrollen las especialidades respectivas vinculadas con el ámbito de la atención a las alteraciones en comunicación humana. Sin embargo, lamentó, no es del todo posible en la actualidad, porque no existe una especialización en psicología relacionada con este ámbito.

Es necesario, enfatizó, que los equipos que brindan atención a las personas con necesidades educativas especiales en escuelas regulares, desarrollen una detección temprana y favorezcan programas de rehabilitación para quienes la presentan; esos grupos deben conformarse por un psicólogo, un pedagogo, una maestra de apoyo, un trabajador social, un terapeuta del lenguaje, así como una maestra de educación especial.

Leea el artículo completo: http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2012_455.html

Boletín UNAM-DGCS-455
Ciudad Universitaria.

Preocupante, la pérdida cotidiana de interacción padres-hijos

 
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Yolanda Bernal Álvarez, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM.
Yolanda Bernal Álvarez, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM.

7 de abril de 2011

• Los niños pasan largo tiempo solos y la televisión y los videojuegos se han convertido en un distractor, destacó Yolanda Bernal Álvarez, profesora de la UNAM
• Los padres de hoy tienden a asociar el estudio y la lectura con castigo, indicó

En la actualidad, la lectura y las relaciones familiares han dejado de ser consideradas como un valor. Prueba de ello, es que ya no existe una interacción cotidiana entre padres e hijos y cada vez son menos los ratos en que juegan o comparten un libro, advirtió Yolanda Bernal Álvarez, académica de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

Hoy, indicó, los niños pasan largo tiempo solos, y en esa soledad, la televisión y los videojuegos se han convertido en un distractor poderoso que le ha ganado espacio a la lectura. Además, los papás de hoy tienden a asociar a ésta y al estudio con castigo; entonces, es común que digan a los pequeños: “como no comiste bien o te portaste mal, te encierras a leer”.

Es un grave error porque los libros no deben verse así, sino como un instrumento agradable, de adquisición de información, regocijo y desarrollo de la imaginación, “eso es excelente para los infantes, por lo que es importante que cuenten con espacios donde se promueva la lectura y, al inicio, tratar de llevarlos de la mano”, enfatizó la doctorante en investigación psicoanalítica.

Para ello, los adultos deben considerar la edad del menor y los elementos que pueden motivarlo. Por ejemplo, para los más pequeños hay libros elementales, de materiales resistentes y con temas que son de su interés, como colores, formas y animales. Asimismo, al elegirlos se debe tomar en cuenta el gusto del infante, porque si se le impone uno en particular, se dificultará la posibilidad de que lea de manera gozosa y lúdica, apuntó.

El estilo para acercarse a la lectura depende del niño, porque algunos prefieren adoptar un papel pasivo y escuchar la lectura, y otros, optan por manipularlos y ver sus ilustraciones, mencionó.

En cuanto a quién lee más, si ellas o ellos, Bernal Álvarez consideró que si hay diferencias de género, éstas son construidas por la sociedad. “Por lo general, a la niña se le piden más actividades relacionadas con las labores del hogar y puede ser que también se le supervise en mayor medida en cuestiones de tareas y, como consecuencia, lea más”.

En cambio, agregó, a los hombres no se les exige mucho, se les da mayor libertad y están menos tiempo en su casa, lo que les ofrece menos oportunidad de estar en un lugar tranquilo para realizar esa actividad.

Alternativas

Si bien una limitante en el fomento a la lectura son los recursos económicos, existen alternativas como las ferias de libros o las bibliotecas públicas. Las primeras, abundó, se han convertido en buenas opciones, pues se asocian con diversión y esparcimiento.

Además, recomendó que como parte de la socialización de los menores se les incorpore el manejo de los textos, para que los consideren como algo natural. Aunque para lograr un cambio de esta naturaleza es preciso mejorar la educación, modificar la actitud de los padres hacia sus hijos y destinar más recursos a la instrucción.

Créditos: UNAM-DGCS-207/2011/unam.mx