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Espacios vacíos en erupciones dan cuenta de historia volcánica

 
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volcan

11 de abril de 2015

Bogotá D. C., abr. 11 de 2015 – Agencia de Noticias UN- El estudio y análisis de espacios vacíos de material sólido expulsado en eventos volcánicos ayuda a establecer qué tipo de erupción tuvo el volcán hace poco más de 4.000 años.

Así lo confirmó una investigación del programa de Geología de la U.N. en el volcán Azufral, ubicado a 12 kilómetros del municipio de Túquerres (Nariño).

Las pocas cantidades de espacios vacíos o vesículas halladas en el estudio ayudaron a concluir que antes la erupción volcánica era producida por la unión entre el magma y el agua. Así, lo sostiene Julieth Maritza Corredor, geóloga de la U.N., quien en su trabajo de grado se encargó de esta investigación.

Hay que tomar en cuenta que las vesículas son cavidades en los piroclastos (material sólido expulsado volcánicamente) que representan las huellas dejadas por los gases expulsados por la montaña, y se constituyen en registros de procesos físicos que impulsan el ascenso y erupción del magma.

Por su parte, la vesicularidad es el porcentaje de los espacios vacíos existentes en un piroclasto. El índice y rango de esta medición fueron claves para definir el tipo de emisión de material volcánico, gracias a un trabajo de recolección de muestras de una sucesión de 14 niveles en depósitos de una cantera, en el sector conocido como El Espino, al suroriente del volcán.

“Los niveles son las capas que se ven y se diferencian por color y textura. De ahí se recogieron entre 31 y 35 fragmentos por cada uno de los niveles, es decir 496, con un tamaño entre 2 y 9 centímetros, siendo la mayoría de un rango entre 2 y 4 centímetros”, señala la investigadora.

Las muestras se pesaron primero con aire y luego con agua, se impermeabilizaron y se volvieron a pesar. Posteriormente, se hicieron cálculos con fórmulas básicas de investigación para sacar los valores de espacios vacíos, junto con los análisis geoquímicos que determinaron su composición  y el trabajo estadístico que complementó el trabajo.

Pues bien, los resultados determinaron que el índice de la vesicularidad fue menor del 40 %, y la diferencia entre la mayor y menor cantidad de espacios fue superior al 60 %.

Esto significa que el tipo de erupción que se presentó en Azufral fue freatomagmática, que se produce por la interacción de agua y magma, y cuyo choque térmico la hace expulsar.

Hay otra erupción, la magmática, que se produce por la concentración de gases. La presencia masiva de espacios vacíos ayudaría a pensar que esta es la erupción que se presentaría.

“Pero los resultados dieron poca vesicularidad, y eso ayudó a pensar que el proceso fue freatomagmático en Azufral. La clave es el choque térmico cuando el agua es fría y el magma está a 700 grados centígrados, aproximadamente, lo que genera mayor expulsión de material”, concluye la geóloga Julieth Corredor.

A nivel general, una erupción freatomagmática puede tener una mayor explosividad que una magmática, pero con los espacios vacíos no se precisa la intensidad y alcance de la misma.

Una base de datos vigila e informa sobre los volcanes activos de México

 
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volcan

06 de abril de 2015

Conocer lo antes posible hacia dónde viajará la ceniza de un volcán, por cuál ladera se formará un lahar (flujo de sedimento y agua) al bajar en plena temporada de lluvias, son algunos aportes de una base de datos creada en el Centro de Geociencias (CGeo) de la UNAM para vigilar e informar sobre los volcanes activos de México.

En un país donde el Cinturón Volcánico Transmexicano atraviesa de oeste a este el territorio a lo largo de 880 kilómetros, existen por lo menos 14 volcanes activos, la mayoría dentro de esa zona y algunos fuera de ella, destacó Lucía Capra, investigadora y secretaria Académica del CGeo.

Desde 2007, Capra y un grupo de colegas crearon la base de datos www.geociencias.unam.mx/mexican_volcanoes, que les permite reunir e intercambiar información científica (publicaciones, mapas, simulaciones numéricas) y de divulgación para todo público (mapas de peligro, fotografías y videos).

Popocatépetl y Colima, los más vigilados

Actualmente, el sitio tiene información más abundante del Volcán de Colima (ubicado entre Colima y Jalisco), sobre el cual la universitaria encabeza un grupo de trabajo continuo, y del Popocatépetl (entre el Estado de México, Puebla y Morelos), pero también ha iniciado con datos del Ceboruco (en Nayarit), el Chichón (en Chiapas) y el Pico de Orizaba (entre Puebla y Veracruz).

“Nos dimos cuenta de que había muchos investigadores, de la UNAM y de otras universidades, que indagaban sobre volcanes activos. Consideramos oportuno realizar una base de datos para reunir los trabajos, saber qué hace cada quién e interactuar”, dijo.

Toda la información del sitio ha sido validada a través de una publicación científica. “No incluimos aquella de la que hay duda de su origen”, aclaró la investigadora.

La base incluye publicaciones científicas, la historia geológica y eruptiva de cada coloso activo, y busca agregar proyectos de estudiantes de posgrado que trabajen sobre el tema.

“Hoy activos son, principalmente, el Volcán de Colima y el Popocatépetl, pero potencialmente hay 10 o 12 más. Tenemos el ejemplo del Chichón, que antes de 1982 no era considerado activo ni peligroso y tuvo una erupción fuerte”, recordó.

En la base de datos, el usuario puede seleccionar el coloso de su interés y acceder a la información disponible, como mapas geológicos o de peligros, así como informes de la actividad eruptiva pasada.

“Algunos datos los producimos nosotros, pero involucramos a otros investigadores para que participen y nos digan cómo quieren que se presente la información”, precisó Lucía Capra.

La base actualiza a diario y de manera automática el pronóstico de la dispersión de ceniza del Popocatépetl y el Volcán de Colima. “El Servicio Meteorológico Nacional nos envía cada mañana el pronóstico de los vientos para las siguientes 72 horas y nosotros corremos un modelo que, en caso de haber una erupción en ese momento en el Popo o Colima, nos diría hacia dónde irían las cenizas. El modelo numérico se corre en un equipo de supercómputo que tenemos en el Centro de Geociencias”, señaló.

Otro dato en tiempo real es el monitoreo de los lahares del Volcán de Colima, dos páginas con información de dos barrancas principales, que se actualizan cada cinco minutos y ofrecen imágenes y algunos datos aportados por dos sensores sísmicos instalados.

“Los sistemas de monitoreo de lahares del Colima son únicos en México. Si llueve podemos ver si el agua se acumula de manera tal que pueda erosionar el material de la barranca y formar flujos de escombros”, abundó.

En ocasiones, por las barrancas bajan grandes bloques que miden más de un metro, arrastrados por flujos de lodo parecidos a coladas de cemento, que a su paso pueden dañar carreteras, afectar a personas o destruir antenas de alta tensión, como se ha observado en años anteriores.

“Desde ese punto de observación, estos flujos tardan alrededor de 20 minutos en alcanzar el poblado más próximo. Eso nos da la posibilidad de alertar a protección civil de que algo ocurre en la barranca para que estén atentos sobre alguna afectación a las localidades”, añadió la científica.

El Volcán de Colima tiene una red sísmica de ocho estaciones que depende de la universidad del estado, además de dos estaciones para lahares y cuatro sensores medidores de precipitaciones.

“Las estaciones de lluvia son necesarias en diversas laderas, pues las precipitaciones pueden ser muy localizadas, sobre todo a principio de la temporada. Son importantes para definir el umbral de lluvia que puede disparar la formación de un lahar, es decir, la cantidad mínima de agua para que ocurran los proceso de escurrimiento y erosión en los cauces de los ríos”.

El Popocatépetl, cuya vigilancia está a cargo del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), tiene una red de monitoreo que permite estudiar la actividad sísmica, deformación del edificio volcánico y composición de las emisiones de gases, entre otros.

“Tienen asesoría de un grupo de investigadores de la UNAM, que participa en el análisis de los datos y de los posibles escenarios eruptivos. Actualmente trabajamos en un nuevo mapa de peligros del Popocatépetl y participo en la realización del modelado numérico de posibles escenarios. La idea es que, si conocemos el estilo eruptivo, el tipo y magnitud que tuvo el coloso hace miles de años, se pueden modelar posibles escenarios futuros y prever las zonas de eventual afectación”, acentuó.

Para complementar la base de datos, a finales de este año se propondrá un nuevo mapa de peligro para el Popo; además, se avanza en la captura de información del Ceboruco con ayuda de la Universidad Veracruzana; en cuanto al Pico de Orizaba y el Cofre de Perote, inician la inclusión de mapas geológicos y de la información derivada de publicaciones recientes.

“Tenemos alrededor de 300 mil visitas de todas partes del mundo, desde público en general hasta investigadores de varios países, pues hay distintos niveles de información, desde divulgación hasta técnica”, finalizó.

Créditos: dgcs/UNAM/198/15

El conocimiento más allá de una milésima de micra

 
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micro

02 de marzo de 2015

El ojo humano restringe su posibilidad de mirar a simple vista objetos que midan menos de una décima de milímetro; por ello, Luis Rendón Vázquez es un gigante en un mundo poblado de entes diminutos, pues en complicidad con los microscopios y su alto grado de especialización, ha hecho perceptible lo implícito, incluso más allá de una milésima de micra.

“Pero al estar ocho horas diarias sentado frente al microscopio, encerrado, en la obscuridad, no me percaté que me había quedado calvo, de eso ni me di cuenta”, relató el técnico académico del Instituto de Física (IF) de la UNAM.

Dada su estrecha relación con los artilugios de la observación, les otorgó un nombre, al que se refiere siempre con familiaridad. “El primero que tuve fue en 1985, un 100 CX, que se llamó El Temido, y ese mismo fue donado en 2013 a la Universidad Tecnológica Fidel Velázquez, en Villa Nicolás Romero, Estado de México; El Goliat llegó en 1989, desde entonces estuve a cargo de él, hasta el 2006.

“También ya tenía bajo mi responsabilidad, desde el 2002, a El Cíclope, y actualmente al del Centro de Nanociencias y Micro y Nanotecnologías (Centro Nano) del IPN, le nombré Apolo”, dijo Rendón Vázquez.

Ya en 2002 con El Cíclope, primer microscopio de transmisión instalado no sólo en la UNAM, sino en México, equipado con un cañón de emisión de campo, hizo análisis con técnicas como contraste por número atómico, espectroscopía de electrones por pérdida de energía, holografía de electrones, difracción de electrones en haz convergente, nanodifracción y análisis químico por dispersión de energía.

En el campo de la microscopía electrónica, su producción académica incluye 38 publicaciones arbitradas y destaca, entre ellas, el artículo de coautoría, La Pintura Azul de los Mayas: un antiguo material nanoestructurado, publicado en el número 5272 de la revista Science, el 12 de julio de 1996, de la página 223 a la 225.

Con buenos ojos

El microscopista universitario evocó el proyecto que aún lo colma de ese entusiasmo que debe desbordarse entre los científicos.

“Me inventé un proyecto gratuito; como tenía que venir a checar el equipo los fines de semana, entonces lo abrí al público e invité a tres personas cada fin de semana para introducirlos en el mundo de la microscopía, y lo llamé Viajes Gulliver, por ser un recorrido por lo pequeñito. Era un total de nueve horas entre sábado y domingo, eran mini cursos, meramemente motivacionales”, rememoró.

Y es que el universitario aseguró que existe una gran brecha entre lo que realizan los científicos y la gente que se informa de ello; siempre ha estado en búsqueda de una forma más coloquial para hacerlo llegar al público no especializado.

En consecuencia, ha escrito textos como el cuento corto denominado Las aventuras del capitán Memo: Perdidos en la muestra in-merso, publicado en 1996 en la revista “Ciencia y Desarrollo”, que edita el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Enfocar, mover, amplificar

Por ser un incesante promotor de la microscopía electrónica, explorador de la óptica de electrones, divulgador de la ciencia y por sus aportaciones al desarrollo de la nanotecnología, en Villa Nicolás Romero se le dio el nombre de “Laboratorio de Nanotecnología Luis Rendón Vázquez” a una instalación que ha sido diseñada para la formación de nuevos científicos y tecnólogos mexiquenses.

Tras 30 años de labor como especialista en esta casa de estudios, actualmente realiza microscopía en el Instituto Mexicano del Petróleo, en la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa, en el Centro de Nanociencias y Micro y Nanotecnologías del IPN, además de que ya recibió una invitación del Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM) de la UNAM.

“Me falta hacer mucho: seguir con las estructuras cristalográficas, que aún tiene uno que entender; la ciencia no se acaba, lo complicado es cuando uno ya agarró la punta de la hebra y le dicen: ‘ya se acabó’”.

Créditos: dgcs/UNAM/123/15

1.400 millones de años, edad de rocas orinoquences

 
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roca

27 de febrero de 2015

Bogotá D. C., feb. 27 de 2015 – Agencia de Noticias UN- En lugar de hacer un cálculo relativo o mostrar un intervalo de edades, ya es posible determinar que, por ejemplo, en el Orinoco existen rocas con una edad de 1.400 millones de años.

Este fue un ejercicio realizado entre estudiantes y egresados de la U.N. pertenecientes al Grupo de Estudios en Geología Económica y Mineralogía Aplicada (Gegema), coordinado por el profesor Thomas Cramer. Además, se contó con la colaboración del Grupo de Investigaciones y Aplicaciones Nucleares y Geocronológicas, a cargo de la docente Mary Peña, de la Dirección de Asuntos Nucleares del Servicio Geológico Colombiano.

Llegar a estas edades absolutas se da gracias a la geocronología, estudio de datación de rocas que, de forma reciente, incursiona en la investigación geológica colombiana, con la implementación de los cálculos en muestras geológicas a través de la técnica U-Pb (uranio-plomo).

“La datación absoluta es una herramienta que habla de datos y cifras puntuales, siendo una alternativa a otros métodos empleados en la estratigrafía o la paleontología”, señala el profesor Marc Poujol, de la Universidad de Rennes (Francia).

El experto fue invitado por la Universidad Nacional y el Servicio Geológico, con el fin de dar a conocer las bondades de este estudio, el cual puede servir para calcular las edades de montañas o eventos geológicos, a partir de los resultados que se encuentren en las rocas.

Para el procedimiento, es necesario el uso del equipo ELEMENT 2, un sistema de espectrometría de masas con plasma inductivamente acoplado y, también, del sistema de ablación laser-LA-ICP-MS, del Servicio Geológico Colombiano, para el proceso de determinación de la edad de la roca.

Para que una datación sea exitosa, debe haber una transformación de un isótopo (átomo de un mismo elemento cuyo núcleo puede tener una cantidad diferente de neutrones) de condición radiactiva a estable. El intervalo de tiempo que hay de una condición a otra es el que determina las edades absolutas.

Un ejemplo de esa relación, que a su vez es técnica para el cálculo, es pasar del Uranio 238, uno de los isótopos radiactivos del uranio, al isotopo de plomo 206, que es estable, explica Amed Bonilla, geólogo miembro de GEGEMA.

Esta medida se da a través de una ecuación que muestra un decaimiento del elemento radiactivo para formar el estable y, de esta manera, despeja el tiempo. Es en este punto donde se determinan, por ejemplo, los más de 1.000 millones de años de las rocas del Orinoco.

El proceso 

El trabajo con la técnica de uranio y plomo comienza con las muestras de roca de las cuales se extraen los circones, un cristal que durante su formación incorpora cantidades considerables de uranio. Luego pasan a un montaje donde se endurecen y se pulen para dejar expuesta la superficie del circón.

Se coloca el cristal en una cámara donde se enfoca y se especifican los puntos de interés geológico, claves para la datación. Hay un láser con una longitud de onda de 193 nanómetros que funciona a gas con una mezcla de argón y flúor a alta temperatura. El circón se evapora y sus moléculas se mezclan en un aerosol con helio.

La muestra pasa por una antorcha de 7.000 grados centígrados y se ioniza, posteriormente llega a un separador magnético y termina en un detector, lista para ser cuantificada y determinar la edad.

Durante independencias americanas no se habló de multiculturalidad

 
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persona

12 de febrero de 2015

Bogotá D. C., feb. 12 de 2015 – Agencia de Noticias UN- En aquella época donde se llevaron a cabo las independencias de los estados en Hispanoamérica, no se podía hablar de multiculturalidad, de hecho, no sería un concepto siquiera pensado por los constructores de estas naciones.

Así lo afirmó Tomás Pérez Vejo, profesor e investigador del Posgrado de Historia y Etnohistoria de la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, invitado por el Instituto de Estudios Urbanos de la U.N. (IEU) dentro del seminario “Ciudad y espacio político en Latinoamérica”.

Según el académico, el pequeño número de personas que definieron las declaraciones y acciones de independencia, desde el Virreinato de Nueva España (México) hasta el Mar del Plata (Argentina), incluyendo a Colombia, crearon estados que no correspondían a las naciones étnicas y culturales, es decir, no tomaban en cuenta que dentro de un territorio habría más de una comunidad.

“A pesar de que las independencias fueron procesos finalmente exitosos, referencia en Occidente, ha sido muy complicado delimitar estas comunidades por la diversidad de culturas”, añadió el docente.

El profesor Pérez puso como ejemplo el que a México se le identifique frecuentemente con el pueblo azteca, cuando en su territorio también existen otras comunidades, incluso descendientes de los mayas.

“Para los constructores de un país como Colombia, en ese entonces, este era considerado Nación porque tenía su propia cultura. Pensar en un estado multicultural para aquellos días era un absurdo”, afirmó.

La realidad es otra para países como este, donde según la Autoridad Nacional de Gobierno Indígena, habitan en el territorio 102 pueblos. Además, hay que incluir en el componente multicultural poblaciones raizales, comunidad gitana (ROM) y afrocolombianas, entre otras. 

Otro de los aspectos en los que Tomás Pérez Vejo hizo énfasis es en que las independencias de los países hispanoamericanos buscaban otra alternativa de legitimidad, otra opción de poder.

En su libro Elegía Criolla, el investigador plantea que las luchas por la legitimidad de poder incluían las disputas entre los mismos americanos, en vez de criollos contra peninsulares (de la Península Ibérica) o entre naciones. 

En esta publicación, reseñada por Miguel Ángel Urrego en el Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, se sugiere que las independencias fueron guerras civiles más que de liberación, en las que se debatieron diversos proyectos alternativos de organización política y social. Esto generó una revolución que puso fin al régimen existente en estos países.