Category Archives: construcción

Viviendas de interés social no apuestan por la calidad de vida

 
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casa

29 de abril de 2015

Medellín, abr. 29 de 2015 – Agencia de Noticias UN- Más que metros cuadrados, los habitantes de las viviendas de interés social requieren un hábitat de calidad donde aspectos como la ventilación, la buena iluminación o el poco ruido les permitan tener una óptima calidad de vida.

Así lo asegura el profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Sede Medellín, Ader García Cardona, quien forma  parte de una investigación que busca establecer lineamientos para la construcción de viviendas de interés social más eficientes.

Dicho trabajo se adelanta conjuntamente con otros estudiantes de la sede, en colaboración con investigadores de la Universidad San Buenaventura.

Según el profesor García hay condiciones de estándares de vida que amplían el concepto a otros asuntos y niveles más allá de la construcción. Estos no son tenidos en cuenta a la hora de erigir edificios o emprender planes de vivienda.

Por eso, la “Línea base para la construcción de vivienda de interés social sostenible” desarrolla un análisis en dos proyectos de viviendas de interés social ubicadas en el barrio Robledo Pajarito -al occidente de Medellín- para determinar cuáles son los aspectos en los que fallan estas edificaciones.

El profesor García señala que se ha realizado un trabajo de campo en el que se visitaron las viviendas y se habló con los habitantes con el fin de complementar el diagnóstico. Por ejemplo, en esta fase se analizó la institucionalidad (lo que ofrece el Estado a las comunidades para que vivan mejor), pero también se evaluaron temas como la movilidad, la conexión a servicios públicos, el uso de energías alternativas e incluso, el reciclaje.

Se trata de edificaciones masivas construidas en los últimos cinco años (Proyectos El Chagualón y La Huerta) que tienen capacidad de alrededor de 300 soluciones de vivienda y en las cuales se busca determinar las condiciones de vida.

En cuanto al aspecto estudiado por la Universidad Nacional, Daniel Camilo Velásquez, estudiante de décimo semestre de Arquitectura de la Sede Medellín, explicó que se busca definir los aspectos para lograr una vivienda que sea eficiente, tanto desde la accesibilidad y la bioclimática, como desde la eficiencia de los recursos.

Inicialmente, los investigadores se basaron en la planimetría de las viviendas con el fin de analizar cada espacio y determinar si realmente eran las proporciones adecuadas y si se estaba construyendo de forma correcta para posteriormente realizar el análisis de aspectos como el impacto del sol y la ventilación.

“Por ejemplo, se ha encontrado que los pisos más bajos tienen poca iluminación y ventilación; son viviendas húmedas, oscuras y de espacios reducidos”, agrega Velásquez.

Además, los habitantes de este tipo de casas normalmente son familias de hasta cinco personas e incluso más, y las áreas que ocupan no están pensadas para más de cuatro.

Aunque no se ha llegado a la etapa propositiva del proyecto, la idea es generar estándares de diseño en los que se puedan incluir aspectos necesarios en el hábitat, muy relacionados con el confort.

El estudiante menciona que estos factores se podrían generalizar a todas las viviendas de interés social que se están construyendo actualmente en Colombia, por lo que, al reunir los resultados de las investigaciones de todas las universidades que participan, se espera diseñar una tipología de vivienda que se pueda replicar.

Sin embargo, advierte que también es un problema relacionado con los constructores y los recursos económicos, pues asegura que en estos proyectos se intenta llevar al límite las áreas y los espacios, precisamente por ahorrar dinero y tiempo.

En su opinión, se trata de un gran error, pues antes de emprender proyectos es importante elaborar un análisis social de las poblaciones beneficiarias y lo que estas requieren.

La minería borra relaciones de pueblos indígenas con sus territorio

 
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tractor

29 de abril de 2015

Bogotá D. C., abr. 29 de 2015 – Agencia de Noticias UN- Desarrollo nacional con la visión de un país minero crea conflictos con los pueblos indígenas, pues estos tienen otras concepciones basadas en la naturaleza con la que establecen relaciones de reciprocidad.

Así lo evidencia una investigación desarrollada desde el Departamento de Geografía de la U.N., incluida en el libro Extractivismo minero en Colombia y América Latina.

Dicho trabajo aborda las implicaciones que tiene la minería para los territorios indígenas, respecto a las nuevas geopolíticas del desarrollo. También analiza cómo ese fenómeno genera confrontaciones, del extractivismo en particular, el cual acarrea cambios a nivel cultural, político, ambiental y territorial.

Astrid Ulloa, profesora del Departamento de Geografía de la Facultad de Ciencias Humanas de la U.N., explica que a partir de los procesos de minería se genera una serie de desigualdades de acceso, uso, toma de decisiones y control político sobre el territorio.

“Estos procesos hacen que tanto en Colombia como en Latinoamérica se den nuevas interacciones económicas y a la vez, nuevas confrontaciones en cuanto a la autonomía indígena”, afirma la profesora.

Un ejemplo de ello es la reconfiguración territorial, que va desde la transformación ambiental y los impactos irreversibles que tiene la minería, hasta un nuevo relacionamiento con los procesos de transformación, como el agua, que cambia las dinámicas de los indígenas.

Según la experta, existen procesos que borran las relaciones de los pueblos indígenas con sus territorios, planteándose una nueva noción.

De esta manera, cuando se propone el desarrollo nacional con una visión de un país minero, se construye una noción diferente de lo que serían las identidades nacionales.

“Esto crea conflictos frente a los pueblos indígenas, que tienen otras concepciones basadas en la naturaleza con la que establecen relaciones de reciprocidad con entes no humanos. De ahí que se hayan generado respuestas políticas que también son factores de confrontaciones en cuanto al control de territorios”, menciona la investigadora.

Una experiencia se da con el pueblo nasa, que plantea un control vertical del territorio, en el que se reconozca el derecho que tienen a tomar decisiones sobre el suelo y el subsuelo.

“Su concepción de territorio es más amplia y no se remite solamente a una porción de tierra sino a unas relaciones que tienen que ver con autonomía que responde a lo que quieren hacer en su zona”, señala la experta.

Otro de los elementos importantes destacados dentro de este trabajo, se refiere a la cantidad de conflictos que se generan cuando hay una territorialidad vertical indígena (que implica diferentes niveles que van desde el aire hasta el subsuelo), frente a otras nociones que lo único que tienen en cuenta es un territorio horizontal en vía de ser explotado.

Este trabajo, realizado con el grupo de investigación Cultura y Ambiente de la U.N. y diferentes semilleros, entre ellos el de Minería, Ambiente y Territorio, ha desarrollado una dinámica de talleres, trabajo de campo y discusiones permanentes de los enfoques metodológicos.

Los resultados fueron fruto de investigaciones adelantadas en cinco zonas del país: el territorio nasa del norte del Cauca, Guainía, Antioquia, el municipio de Vetas, en Santander y en la Colosa, Tolima.

El libro Extractivismo minero en Colombia y América Latina reúne trabajos y producción de estudiantes de pregrado y maestría, e investigadores de la U.N.

Otra novedad presentada por la Facultad de Ciencias Humanas de la U.N., es el libro Desigualdades ambientales en América Latina, ambos pertenecen a una serie dentro de la biblioteca abierta de la colección general de la Facultad, llamada Perspectivas Ambientales que posiciona los debates socioambientales, nacionales e internacionales que se dan desde la perspectiva de la ciencias sociales.

Búsqueda de coltán criminalizó cualquier tipo de minería diferente en el país

 
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agua

29 de abril de 2015

Bogotá D. C., abr. 29 de 2015 – Agencia de Noticias UN – La búsqueda de coltán -también conocido como oro azul- provocó la ilegalidad de las prácticas mineras en el Guainía y dejó en un vacío jurídico a los colonos e indígenas que vivían de la extracción del oro. Así lo evidencia estudio de la UN.

Hacia el 2009, el territorio se transformó, tras la divulgación de noticias nacionales sobre hallazgos y explotaciones de coltán, un mineral que abrevia la columbita-tantalita y que cuenta con características sobre las cuales no se tenía claridad en la época.

Ante el rumor del nuevo mineral que traería mayores recursos, pero que podría quedar en manos de actores del conflicto armado, el Gobierno declaró una nueva área estratégica minera en Guainía, Vichada, Vaupés y partes del Guaviare y el Amazonas, por medio de la Resolución 0045 de junio de 2012.

Pese a haber redefinido las formas de acceder y controlar los minerales, para blindar las zonas del posible conflicto, esta nueva figura minera dejó en pie la expansión del negocio bajo un modelo de gran empresa y criminalizó cualquier tipo de minería diferente.

Aunque todavía no hay presencia de la industria a gran escala en la región, la medida afectó directamente a más de 200 familias de la cuenca baja del río Inírida y de los resguardos Remanso, Chorrobocón y Venado, quienes quedaron excluidas.

La situación vivida por estas poblaciones fue conocida de primera mano por un antropólogo de la U.N., quien encaminó su tesis de maestría al estudio y análisis del fenómeno que generó el oro azul en Guainía.

“Coltán: falsa bonanza, restructuración territorial y movilización interétnica” es el título de la tesis laureada que nació de esa experiencia y en la que Fernando López Vega, hoy magíster en Geografía, sostiene que el coltán es un término coloquial y mediático que surgió en El Congo (África) hacia el 2001, para llamar la atención sobre la relación entre el conflicto armado y recursos como el tantalio, el tungsteno y el estaño.

Su investigación, desarrollada durante dos años, se resume en cuatro planteamientos: primero, que el coltán no es un mineral, sino una abreviatura de la columbita–tantalita; segundo, que el proceso para extraer tantalio de las rocas es muy complejo como para hacerlo viable y rentable; tercero, que su precio no es comparable con el de elementos como el oro; y, por último, que no hay bases científicas para afirmar que existen grandes cantidades del mineral en esa región.

Las rocas de columbita-tantalita son la fuente principal del tantalio, un elemento liviano con alta conductividad eléctrica, que permite producir microcondensadores con alta capacidad y dispositivos muy pequeños. Por eso es muy utilizado en el desarrollo de tecnologías de la información y la comunicación.

Según el investigador, obtener este material es complejo. El 50 % se extrae con procesos de gran minería y el resto con extracción a pequeña escala, como se hace en El Congo, donde existen yacimientos de explotación manual.

En cuanto a precios, estos materiales no son equiparables con otros como el oro, que según el Servicio Geológico de los Estados Unidos, desde 1970 al 2012, ha variado anualmente entre 10 millones y 100 millones de dólares por tonelada. Para este mismo periodo, el tantalio presentó cifras entre 100.000 y un millón de dólares, lo que confirma las falsas expectativas nacionales.

El trabajo de campo realizado por el antropólogo López Vega permitió identificar posibles yacimientos de tungsteno, pero no de tantalio. Según el antropólogo, existe muy poca información geológica sobre el oriente del país. Los recientes análisis realizados por el Grupo de Estudios de Geología y Mineralogía Aplicada de la UN (Gegema) dan cuenta de que no existen yacimientos de tantalio en la región.

Esta información es ratificada en parte por el profesor Thomas Cramer, del Departamento de Geociencias de la U.N., autoridad en el país en el tema de mineralogía. En su opinión, para hablar de yacimientos o reservas de tantalio en estas zonas se necesitan estudios profundos y mayor conocimiento, lo que llevaría no menos de 10 años.

El 42% de las enfermedades de trabajo son auditivas y respiratorias

 
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obre

27 de abril de 2015

Mutilación de dedos, manos y brazos en las fábricas; alteraciones respiratorias serias por el contacto continuo con polvos en empresas mineras y cementeras; diversos tipos de cáncer por estar expuestos a agentes químicos en fábricas de productos de asbesto, o al benceno, tetracloruro de carbono, percloroetileno, cromo y arsénico, entre otros, son ejemplos de los accidentes y enfermedades asociados al trabajo que a diario ocurren en México.

Rodolfo Nava Hernández, coordinador de Salud en el Trabajo de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, dijo que también hay problemas de cuello y columna vertebral asociados con los asientos de las oficinas; alteraciones en la salud por factores estresantes en bolsas de valores y redacciones de periódicos; daños en la vista y manos por movimientos repetitivos en personal de maquiladoras, además de afecciones auditivas por ruido constante en la industria metal-mecánica.

A propósito del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, a celebrarse este 28 de abril para crear conciencia de la importancia de la prevención de riesgos en ese entorno, así como para promover que sea seguro, saludable y decente, el universitario informó que de acuerdo con datos del IMSS en 2013 se reportaron en el país 415 mil 660 accidentes y seis mil 364 enfermedades asociadas.

“Estas cifras, no actualizadas para 2014 y 2015, tienen un sub registro, pues muchas empresas no reportan al IMSS los daños a sus empleados y los resuelven intramuros. Se estima que de cada 100 accidentes en esos entornos, se notifican sólo 60”, señaló.

Entre los casos más dramáticos, precisó el profesor del posgrado de la FM, se encuentran los mineros y las obreras de las maquiladoras, que con frecuencia adquieren cáncer, los primeros, y deformaciones en manos y disminución de la agudeza visual, las segundas, a consecuencia de la labor que desarrollan sin condiciones mínimas de seguridad.

“Según el IMSS, el 42 por ciento de las enfermedades ocasionadas por el ambiente de trabajo son auditivas y respiratorias, generalmente derivadas de la exposición al ruido en las industrias siderúrgica, metal-mecánica y textil; y al polvo, gases y humos tóxicos en las industrias minera, cementera y de la construcción”, precisó.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en América Latina se reconoce apenas el cinco por ciento de los casos de esas afecciones, por lo tanto existe un sub registro de 95 por ciento.

El problema es grave; falta información y medidas de seguridad para prevenir los accidentes y las enfermedades en esos ambientes. “Necesitamos que las comisiones de Seguridad e Higiene, que por ley deben existir y funcionar en todo centro de trabajo, sean eficientes”.

Cultura de la prevención

Este año, el tema del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo es “Únete a la construcción de una cultura de la prevención en materia de seguridad y salud en el trabajo”. La cultura sobre el tema, consideró Nava Hernández, es escasa en México.

No tenemos una cultura de prevención y el problema se agudiza en las micro, pequeñas y medianas empresas, que conforman el 90 de los centros de trabajo afiliados al IMSS. El restante 10 por ciento son grandes firmas, algunas multinacionales; muchas de ellas traen de sus países de origen la normatividad sobre seguridad que aquí aplican, explicó.

Naciones como Alemania, Francia y Japón son ejemplos a seguir en esta temática. “Hacen funcionar los comités de vigilancia de la seguridad, un factor importante para la prevención”.

El universitario adelantó que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social labora en dos normas oficiales mexicanas (NOM), una dirigida a la ergonomía ocupacional (que aborda temas como las cargas pesadas, los movimientos repetitivos y las posturas forzadas) y otra sobre factores de riesgo psicosocial (referente a la exposición a factores de estrés, las relaciones interpersonales negativas, acoso laboral y sexual, trabajo nocturno y rotación de turnos, entre otros) para tratar de incidir desde la normatividad en este tema.

Faltan profesionales en el área

Poco conocida como especialidad, la medicina del trabajo se imparte desde 1968 y ofrece grandes posibilidades de desarrollo profesional; la FM ofrece una gama de posibilidades académicas para la formación de profesionales en este campo. Existen alrededor de 250 especialistas certificados por el Consejo Nacional Mexicano de Medicina del Trabajo, que son todavía muy pocos.

La entidad universitaria participa en la formación y actualización de recursos humanos con la asignatura de Ambiente, Trabajo y Salud; asimismo, con el Programa de Servicio Social de Salud en el Trabajo, en el que cada año de 12 a 15 médicos pasantes realizan esa asistencia en algún centro laboral, donde llevan a cabo actividades para la prevención de problemas vinculados.

También ofrece una asignatura optativa para alumnos de pregrado: Introducción a la Medicina del Trabajo, que a partir de este año se impartirá en línea. Además, el diplomado de Salud en el Trabajo, el Seminario Permanente de Salud en el Trabajo; la maestría y el doctorado de Salud en el Trabajo, correspondiente al Programa en Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud de la UNAM.

Créditos: dgcs/UNAM/242/15

Con metodología evalúan viabilidad de microempresas rurales

 
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tierra

25 de abril de 2015

Bogotá D. C., abr. 25 de 2015 – Agencia de Noticias UN- Dicha herramienta, desarrollada por la U.N., les permite a microempresarios rurales y cofinanciadores hacer seguimiento y determinar la viabilidad de sus negocios en aspectos organizacionales, comerciales, productivos o financieros.

Un total de 90 planes de mejoramiento de todo el país fueron evaluados. En estos se determinó el cumplimiento de los estados financieros, las privaciones tributarias y la cantidad de clientes y de productos; asimismo, a través de la matriz DOFA (debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas), se identificaron acciones viables mediante el cruce de variables.

A partir de estos factores, se obtuvo un modelo de resultados que permitió la estructuración de los objetivos específicos y la definición de las actividades que se deben realizar para alcanzarlos.

También se creó una matriz de marco lógico, con la que se definió el propósito general, la meta y los indicadores con los cuales se van a cumplir los objetivos. Posteriormente se planeó el presupuesto y se seleccionaron los posibles cofinanciadores, que pueden ser instituciones públicas, privadas o de cooperación internacional.

Luego de la aplicación de esta herramienta, se determinó que de los 90 planes evaluados, el 40 % eran viables y atractivos para la inversión, el 48 % eran viables, pero no atractivos, y el 12 % no tenían viabilidad.

Este es un trabajo realizado con la Corporación de Planeación y Transferencia Tecnológica Agropecuaria (Plantta) del Grupo de Investigación, Gestión y Desarrollo Rural de la U.N., para el Programa de Oportunidades Rurales del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.

Gerardo Salcedo, ingeniero agrónomo e integrante del grupo, explica que este programa ya presentaba una herramienta de seguimiento a los proyectos con microempresarios. De hecho, la corporación también contaba con una metodología para evaluación de asociaciones rurales, que había aplicado con otros proyectos realizados con la Alcaldía de Bogotá.

Sin embargo, para la formulación de un plan de mejoramiento de estas microempresas, el grupo retomó la herramienta del Ministerio y la involucró con la de la corporación. Esto permitió analizar las áreas organizacionales, administrativas, económicas, comerciales, productivas y el potencial empresarial de cada una de ellas.

Este análisis se dio por medio de cinco herramientas: diagnóstico estratégico, matriz de resultados, matriz de marco lógico, matriz de cofinanciadores y resumen del plan de mejoramiento.

Un ejemplo exitoso conseguido con la metodología se dio con un microempresario del sector platanero, quien en una primera fase del programa se había beneficiado con recursos para obtener semillas sanas.

Con la herramienta se determinó que el proyecto productivo tenía un buen desarrollo en cuanto a coherencia organizacional, junta administrativa conformada, misión y visión. Todo esto permitió hacer parte de un proceso de formulación de perfiles de alianzas.

De esta manera, lograron no solo tener un cultivo tecnificado sino también que la empresa Frito Lay Colombia les comprara toda su producción.

La metodología hace parte de un artículo de la colección “Investigando y actuando en territorios rurales”, de la Dirección de Investigación y Extensión de la U.N. Sede Bogotá, editada por Fabio Alberto Pachón Ariza y Juan Patricio Molina Ochos. Esta es una de las novedades a presentarse en la Feria Internacional del Libro.