Category Archives: física

Crean método para extraer iones de metales pesados de la sangre

 
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bateria

12 de marzo de 2015

Con cierta frecuencia, los bebés y niños pequeños chupan y tragan pilas desechables, que llegan a su organismo con cantidades dañinas de metales pesados como plomo, cadmio o mercurio.

Para extraer de la sangre esos metales tóxicos, José Rogelio Rodríguez Talavera, doctor en física y jefe del Departamento de Ingeniería Molecular de Materiales del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (CFATA) de la UNAM, ha desarrollado un método que, a nivel experimental, funciona a partir de una propuesta sencilla.

“La idea vino de una estudiante de licenciatura que trabaja en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a donde eventualmente llegan niños que se han comido una pila y se intoxican con plomo, cadmio o mercurio”, explicó.

En el hospital los médicos utilizan unas pinzas químicas llamadas quelantes, que forman complejos con iones de metales pesados, pero no los sacan del organismo, así que se quedan ahí por mucho tiempo y pueden tener consecuencias desastrosas, como envenenar al organismo.

Deflexión y extracción

Para resolver el problema, Rodríguez Talavera recurrió a un proceso llamado deflexión por campos magnéticos, que reúne y desvía los iones metálicos hacia un sitio, del cual posteriormente se pueden extraer.

“Existe un problema en física que consiste en que al haber cargas y un campo magnético producido por un imán, aquéllas se mueven hacia un lado, es decir, se deflectan. De ahí viene la idea: si se deflectan, los iones se concentran y ya reunidos pueden sacarse del organismo”, explicó.

En la primera fase de experimentación, el físico y sus colaboradores instalaron una celda con agua a la que añadieron plomo y un campo magnético intenso generado por unos imanes.

“El campo magnético deflectó los iones de plomo hacia un lado de la celda y los sacamos con una jeringa. Después esperamos un tiempo, siguió fluyendo el proceso, repetimos el procedimiento y así removimos los metales pesados. Si no ponemos el campo no se concentran los iones y tendríamos que hacer muchas extracciones para poder removerlos”, precisó.

Con este método, los científicos prácticamente duplicaron la concentración de iones extraídos, lo que redujo significativamente el número de veces que se hizo la extracción. “También se deflectan los iones ligeros, provenientes de calcio o sodio, pero esos se pueden recuperar fácilmente al beber electrolitos”.

El método no es doloroso ni invasivo. “El paciente no sentirá nada. Sólo se pone una manguerita, pasa por el campo magnético y sale con los metales. La extracción se puede hacer cada dos o tres minutos. Nuestro cálculo es que con tres o cuatro sesiones de un par de horas se reduce considerablemente la concentración de los iones de metales pesados”, dijo.

Pruebas en sangre

El método funciona bien a nivel laboratorio, pero falta probarlo en otras etapas, primero con un modelo animal y luego con seres humanos. “El proyecto experimental se terminó hace dos meses y ya se envió a publicación, ahora se harán las pruebas en sangre y luego en un paciente, que será primero un ratón o rata”, aclaró.

Al ingerir por accidente cantidades considerables de iones metálicos, éstos van al torrente sanguíneo, de donde se distribuyen al organismo y causan problemas severos de salud. “Ahí es donde este método puede ser implementado y ayudar a la recuperación del paciente”, destacó Rodríguez Talavera, quien en este mes comenzará a trabajar con modelos animales para avanzar en las pruebas.

Créditos: dgcs/UNAM/094/15

Con estaño, se busca resolver enigma del núcleo atómico

 
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soldador

23 de febrero de 2015

Bogotá D. C., feb. 23 de 2015 – Agencia de Noticias UN- Una de las incógnitas que siempre han inquietado a los físicos es por qué la fuerza nuclear mantiene unidos a los protones y neutrones dentro del núcleo del átomo. Un experimento con estaño, busca la respuesta.

“Queremos coger todas las variedades de estaño, acelerarlas e impactarlas contra una lámina de carbono, para analizar si, dependiendo de la radiación emanada, se puede obtener información sobre la distribución de las corrientes de protones y neutrones”, explica Diego Torres, profesor asociado del Departamento de Física de la Universidad Nacional.

Además, se aprovechará esta experiencia para evaluar si se pueden formar nuevos núcleos y distribuir neutrones y protones dentro de este.

Además del profesor Torres, en la investigación se encuentran involucrados estudiantes de maestría y un futuro alumno de doctorado de la U.N., quienes trabajarán en conjunto con las universidades de Rutgers y de São Paulo.

Hay que recordar que el núcleo está formado por neutrones y protones, por lo cual dentro de la investigación también será importante conocer cómo esta unión de partículas determina la estabilidad del átomo.

Lo anterior se puede hacer a través de una propiedad conocida como ‘momentos magnéticos’, que señalan cómo se mueven los protones y neutrones dentro del núcleo.

El estaño es un elemento muy conocido, pues se utiliza para soldar artefactos electrónicos. Químicamente es un material muy bueno y abundante.

Para el experimento, se tomará el núcleo de este elemento, que tiene 50 protones, cantidad que hace que sea muy estable.

El profesor Torres recuerda que existen diez isótopos de estaño estable. Los isotopos son un conjunto de elementos que tienen la misma cantidad de protones, pero diferentes neutrones.

Entonces, por ejemplo, el estaño tiene 50 protones, pero uno de sus isótopos, el estaño 112, tiene 50 protones y 62 neutrones. “Químicamente son los mismos, la única diferencia es la abundancia isotópica”, expresa el científico, quien agrega que el más abundante es el estaño 120.

“La pregunta detrás de todo esto es cómo hacen los neutrones para acomodarse dentro de los estaños y cómo se distribuyen y giran dentro del mismo”, sostiene.

De esta manera, se quiere averiguar la forma en que los protones y los neutrones forman núcleos estables y su comportamiento dentro de la materia.

El experimento se realizará en abril en la Universidad de Berkeley, Estados Unidos.

Aunque se trata de una investigación básica, los estudiantes que participan en este trabajo van a salir altamente capacitados en instrumentación nuclear, útil en campos como la radioprotección en hospitales.

Contaminación y calentamiento global amenazan la vida de los organismos que habitan el arrecife de coral

 
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mar

27 de enero de 2015

Los desechos que arroja el ser humano a los océanos y el cambio global del planeta amenazan la vida de los organismos que habitan el arrecife de coral, tanto los corales como su fauna y flora, incluidas macroalgas y la pradera submarina tropical, advirtió Susana Enríquez Domínguez, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM.

Tenemos un planeta que incrementa progresivamente su temperatura. Este fenómeno ejerce un grave estrés, sobre todo en las especies constructoras del arrecife de coral: los corales, los más afectados por ese aumento.

Se trata de un sistema que ha mostrado enorme fragilidad ante el cambio climático, en especial ante el calentamiento global, añadió la doctora en biología, adscrita a la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales Puerto Morelos, en Quintana Roo.

Nutrientes negativos

Enríquez explicó que ese sistema es eficiente y robusto si el ambiente es oligotrófico, es decir, si tiene poca disponibilidad de nutrimentos para mantener el crecimiento vegetal de algas, pastos marinos e incluso de las microalgas que viven en simbiosis con los corales.

Sin embargo, el crecimiento urbano y el mal manejo de los residuos que se producen en los hoteles tipo resort enriquecen en nutrientes estos ambientes, con lo que se modifica su naturaleza y se permite que especies oportunistas de rápido crecimiento, incluso de orígenes ajenos, sean las que tomen el relevo y cambien la comunidad de organismos, lo que afecta a esos ecosistemas tropicales. Por ello, el ser humano es su principal amenaza.

A nivel local esa situación constituye el mayor peligro, pues el valor paisajístico hace que la industria turística ejerza una fuerte presión en la mayoría de los países que tienen arrecifes de coral en sus costas.

Otros riesgos asociados a la presión turística y antropogénica local son la sedimentación, los encallamientos que afectan directamente su estructura y la contaminación por uso y abuso de combustibles fósiles para abastecer el incremento de tráfico marítimo (embarcaciones de recreo y cruceros).

De estas amenazas, las más graves son la fertilización y el incremento de residuos urbanos, sobre todo jabones que afectan al ambiente arrecifal, pues favorecen el desarrollo de especies oportunistas –incluidos microorganismos– y cambian su naturaleza, reiteró.

“Esta condición también aumenta la presencia de organismos patógenos y, por tanto, la incidencia de enfermedades; además, afecta negativamente las tasas de calcificación y el estado fisiológico de la mayoría de las especies que ahí habitan. De igual manera, propician la subsistencia de otras oportunistas, como algas que crecen rápidamente por encima de los corales y compiten con ellos por luz y espacio”, ahondó Enríquez Domínguez.

La contaminación causada por los residuos deriva en un cambio de fase en el ecosistema, donde pocas especies que no deberían vivir ahí se vuelven abundantes, mientras las nativas pierden protagonismo.

El sistema pierde su valor en biodiversidad y paisajístico, pues a estas variaciones de la estructura natural se suma el deterioro de la calidad del agua (más turbia) y los sedimentos (dejan de ser blancos y se vuelven oscuros y poco oxigenados, por lo que empiezan a oler mal y a ser tóxicos para muchos organismos que los habitan). Además, se produce una reducción de la calcificación, indispensable para construir arrecifes y mantener las playas.

Enríquez consideró que para conseguir que la sociedad sea consciente de lo que ocurre los científicos deben demostrar, con evidencias rotundas, cómo se produce este deterioro ambiental. “Nuestro trabajo se basa en encontrarlas para presentarlas a los tomadores de decisiones. El problema es que esta labor es compleja y lleva tiempo y ojalá que al llegar a ese punto todavía haya algo que preservar”, destacó.

Conversión de luz solar en energía

En la Unidad Académica de Puerto Morelos, la investigadora profundiza en el estudio de muchos de estos procesos desde el conocimiento de la fotobiología de estos organismos.

“Como biólogos tratamos de ver qué procesos permiten a la vida utilizar esa energía proveniente del Sol y mantener todos los desarrollos biológicos que, en el caso del arrecife y los organismos que contiene, conllevan no sólo el mantenimiento de su tejido vivo, sino también de producir grandes cantidades de carbonato para construir esa enorme estructura geológica que es el arrecife de coral”.

En la construcción de éstos, la energía lumínica proveniente de nuestra estrella es la base que mueve todo el proceso. Estos organismos son fotosintéticos, tienen cloroplastos, membranas fotosintéticas con las que utilizan la luz y la convierten en energía química y biológica, hacen fotosíntesis y producen energía para otros organismos, así como para calcificar.

En Puerto Morelos, donde hay una laguna arrecifal, estas estructuras están en aguas someras ricas en luz. Donde rompe la ola se ve la cresta del arrecife, que prácticamente sale del agua. Ahí crecen corales, algas y pastos marinos.

“Estos sistemas tienen una doble función: colectan suficiente energía para mantener sus procesos y, a la vez, inducen mecanismos que evitan daños causados por el exceso de luz, tanto visible como ultravioleta”, puntualizó.

Procesos fotoquímicos

En el laboratorio, Enríquez Domínguez y sus colaboradores describen la fisiología de diversos organismos arrecifales calcificadores, desde corales, macroalgas y pastos marinos, pero también esponjas simbióticas, y trabajan con métodos que ocurren a una escala de tiempo muy pequeña.

“Utilizamos fluorómetros para medir la señal de fluorescencia y su variabilidad como consecuencia de procesos fotoquímicos que suceden en fracciones de segundo y milisegundo. Algunos fluorómetros tienen resoluciones temporales de milésima de segundo y brindan información sobre los procesos más rápidos, que se registran en las primeras moléculas que colectan energía solar y la transfieren al lugar en el que se produce el primer evento fotoquímico, que es la emisión de un electrón”, detalló.

Al laboratorio los especialistas llevan muestras de tejidos de algas y de pastos marinos, así como trocitos de coral que mantienen vivos. “No podemos trabajar con la colonia entera, entonces los troceamos y mantenemos en condiciones semicontroladas, usamos herramientas no destructivas que nos permiten monitorearlos en condiciones naturales o en los tanques de la unidad académica. También trabajamos en camaritas para ver los flujos de oxígeno y de carbono que mantienen los tejidos de los organismos con el ambiente”.

Algunos, como los pastos marinos, tienen tejidos diversos, por lo que además del fotosintético (las hojas), se analizan sus rizomas, raíces y fisiología respiratoria, pues así se puede entender el balance de carbono de toda la planta.

Otra parte de su labor consiste en hacer modelos de simulación a partir de la descripción de la fisiología. “Colaboro con un científico inglés que hace modelos de distribución de la luz. Le doy datos de fisiología, de reflectancia y de absorción para ver cómo puede modular el cambio lumínico y así hemos simulado el campo lumínico dentro del dosel de una pradera de pastos marinos”.

Esta información es fundamental para hacer modelos de producción y determinar el impacto que se producirá en diferentes escenarios de cambio ambiental. Trabajamos en modelar la variación del campo lumínico en diferentes morfologías de coral y de una esponja emblemática en el Caribe, la de barril, señaló.

También, con un grupo de trabajo de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), Enríquez y su equipo, junto con el de otro investigador de la unidad, Roberto Iglesias, desarrollan modelos bio-ópticos para estimar, a partir de las descripciones fisiológicas y con el uso de datos del monitoreo satelital de la agencia estadounidense, que incluyen cambios de luz y de temperatura del agua, condiciones que propician el blanqueamiento de coral.

“Con esa base fisiológica podemos intentar predecir cuál será una condición concreta que llevará al blanqueamiento, con alta probabilidad y en un lugar específico. Estos modelos fisiológicos también permitirán, a futuro, describir la producción del arrecife de coral a partir del conocimiento de información ambiental clave”, finalizó.

Créditos: dgcs/UNAM/052/15

Ingenieros químicos, con un perfil salarial en ascenso

 
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quimicos

26 de enero de 2015

Bogotá D. C., ene. 26 de 2015 – Agencia de Noticias- Una investigación de la U.N. sobre el panorama actual de la ubicación salarial y salario de egresados de ingeniería muestra que, en comparación con ingenieros mecánicos, industriales y eléctricos, los recién egresados de ingeniería química tienen menor salario.

Los datos recogidos pertenecen al periodo 2001-2012 y dejan ver que la tasa de migración se encuentra en todas las universidades con programa de ingeniería química entre el 15 o el 20 % de profesionales ejerciendo fuera del país.

La Universidad Nacional sede Bogotá se coloca como tercera en mejores salarios por detrás de la Universidad de los Andes que tienen un perfil socioeconómico diferente al de los demás ingenieros químicos y de la Universidad Industrial de Santander, que tienen los mejores salarios.

En cuanto a la ubicación laboral, el país muestra una alta tasa de migración de profesionales en esta área. 20 egresados de cada 100 en promedio se van del país a trabajar en el exterior y no retornan, una cifra alta comparada con otros profesionales con cifras entre 8 y 10% de migración.

Un caso puntual muestra a la Universidad Pontificia Bolivariana, con la mitad de sus egresados fuera del país.

Los profesores Óscar Yesid Suárez Palacios y Paulo César Narváez Rincón, de la Facultad de Ingeniería, aseguraron también que, después de cinco o seis años de graduación los salarios pueden recibir un salario superior al de resto de profesionales de la ingeniería.

La investigación analizó, la ubicación laboral y el salario de los egresados de cinco programas de ingeniería, los salarios promedios de los egresados de ingeniería química por escuelas de procedencia, la ubicación laboral de los egresados de las mismas escuelas y el salario promedio por departamentos donde laboraban.

El estudio reveló también que, comparando el salario entre las distintas escuelas, existe una agrupación para la mayoría de las escuelas pero hay unos casos interesantes de reseñar:

En el caso de la Universidad Industrial de Santander, sus ingenieros químicos egresados tienen mejores salarios debido a que muchos de ellos ingresan al sector petrolero o a los relacionados con energía.

En contraste los profesionales de esta área egresados de la universidad de Antioquia, presentan los  salarios más bajos debido al promedio de ingresos para ingenieros químicos que tiene el departamento.

“Nos interesa mostrar estos datos a los estudiantes para que vean que en promedio los egresados de la UN Sede Bogotá están más alto que todas las escuelas a excepción de los primeros egresados de los Andes y los de la UIS. Lo que significa que esas tres son las universidades preferidas en el mercado en cuanto a ingenieros químicos.”, expresó el ingeniero Suárez.

Asimismo, el estudio arrojó otras conclusiones con respecto a la U.N., una de ellas afirma que en cuanto a la sede Bogotá, sus egresados no presentan una alta migración y un 80% de ellos laboran en la ciudad.

Otro panorama muestra la sede de Manizales que tiene una alta migración (70 de 100), debido a la muy poca industria química en el departamento de Caldas, además gran parte de los estudiantes no residen en esta zona.

Por su parte, el ingeniero Óscar Yesid apuntó que, a pesar de que la carrera tiene casi un 50 % de mujeres, los hombres ganan entre 12 y 14 % más de promedio.

 “Existe una desigualdad de género en la profesión. Recién graduados ganan casi lo mismo pero, a medida que aumenta la experiencia, los hombres tienden a ganar más y la brecha aumenta a medida que pasa el tiempo”, concluyó el ingeniero, agregando que aunque hay un buen panorama laboral, no está en el estado que quiere mostrar a los egresados.

Blastocystis sp, un extraño pasajero en los padecimientos intestinales

 
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ni idea

15 de diciembre de 2014

Blastocystis sp es un microorganismo intestinal que vive como parásito en humanos y animales en el planeta. Reportes recientes indican que los portadores de este microorganismo han aumentado y que el incremento, en más de 60 por ciento, ha sido particularmente en niños de países en vías de desarrollo.

Debido a que tiene varias formas y ante la falta de técnicas de diagnóstico sensibles y específicas, se confunde con otros parásitos y, en algunos casos, se interpreta de manera errónea en los estudios epidemiológicos.

A pesar de los avances para conocerlo, hay dudas sobre su vía de transmisión, virulencia, patogenicidad y ciclo de vida, indicó José Pablo Maravilla Campillo, académico de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

De acuerdo con el investigador –también jefe del Departamento de Ecología de Agentes Patógenos del Hospital General “Dr. Manuel Gea González” de la Secretaría de Salud–, se ha formulado una hipótesis de transición parasitológica, la cual propone que tanto la introducción de mejoras en los servicios sanitarios y la movilización de individuos, han favorecido la presencia de Blastocystis sp, organismo que se convirtió en un nuevo agente patógeno del hombre, al desplazar en frecuencia a los parásitos endémicos de países en vías de desarrollo como Entamoeba histolytica, Giardia lamblia y Cryptosporidium parvum.

“Se ha visto que la prevalencia de los parásitos más conocidos ha venido a la baja y, por el contrario, los casos de blastocistosis han ido a la alza”, advirtió el especialista.

Estudios epidemiológicos en Asia, donde se reporta alta incidencia, señalan que está asociado a diarrea y síntomas dermatológicos, como urticaria. Asimismo, que hay portadores asintomáticos, por lo que su papel patógeno no es del todo claro.

Naturaleza pleomórfica

Tiene cuatro formas: de cuerpo central, que habitualmente aparece en la mayoría de los estudios coprológicos. Otra es una fase de transición denominada granular, que se observa en los cultivos. Una más es la de trofozoíto, también identificado en cultivos y, por último, la de quiste.

Según Maravilla Campillo, la mayoría de los parásitos protozoarios patógenos a los humanos tienen la fase de trofozoíto y la de quiste; por lo que “se ha asumido que la segunda es la responsable de la transmisión de este parásito, aunque es difícil de identificar. De hecho, todavía no está claro cuál es el ciclo de vida de Blastocystis sp”.
En los esfuerzos por entender el comportamiento del microorganismo se analizan aspectos celulares y moleculares en sus distintas fases. Sin embargo, falta dar respuesta a interrogantes como qué ocurre en las etapas granular y ameboide y cómo se desarrolla el quiste. Aún más, cuál es la forma realmente infecciosa, pues se ha visto que su frecuencia es alta y el número de portadores que expulsan quistes del parásito en heces es menor al 21 por ciento.

Estudios en México

Un estudio hecho por especialistas de la UNAM (publicado en 2004) documentó que el 42 por ciento de los vendedores de alimentos del mercado de Xochimilco estaban infectados con Blastocystis sp. Otros análisis mostraron que entre el tres y el siete por ciento de los niños de ciertas zonas urbanas de Guadalajara y de la ciudad de México reportaron su presencia. El mismo fenómeno se observó en una comunidad rural de Guerrero, donde 80 por ciento de la población infantil lo padeció asociado a síntomas de desnutrición.

Respecto de la población del Hospital General “Dr. Manuel Gea González”, los investigadores, coordinados por Maravilla Campillo, identificaron que alrededor del 25 por ciento de los pacientes con trastornos gastrointestinales estaba infectado y que 35 por ciento de ellos mostró una asociación estadística con el desarrollo del Síndrome de Intestino Irritable (SII), el síntoma más grave de esta parasitosis.

De acuerdo con el especialista, diagnosticar el origen del SII es difícil, pues la enfermedad es multifactorial. “Sin duda, más del 25 por ciento de las consultas en gastroenterología es de personas que lo padecen; sin embargo, en otros países como Dinamarca, no hay evidencias de esa asociación con el microorganismo.

“De ahí que hayamos formado un grupo multidisciplinario que trabaja tanto desde la perspectiva del hospedero, como del parásito. Es un microorganismo del que no está del todo claro si es o no patógeno. Seguramente debe haber cepas patógenas y otras que sean comensales u oportunistas”.

No es invasivo, como las amibas, que penetran directamente el epitelio intestinal y pueden pasar al torrente sanguíneo. A Blastocystis sp se le encuentra en el moco intestinal, donde forma su nicho, aspecto que actualmente investiga Joel Martínez, aunque no se ha concluido si este nicho es exclusivo del microorganismo o un lugar para entrar en simbiosis con bacterias y pueda, a la larga, exacerbar un proceso inflamatorio y producir las señales que refieren algunos portadores.

Los síntomas que se han asociado son náuseas, anorexia, dolor y distensión abdominal, flatulencia y diarrea aguda. El dolor abdominal y la diarrea son los más frecuentes; no obstante, la manifestación clínica más importante es el SII. Adicionalmente, a este parásito se le han atribuido reacciones alérgicas y cutáneas, principalmente urticaria.

El extraño pasajero

La comunidad médica tiene problemas con el diagnóstico y con los síntomas, reconoció Maravilla Campillo. “En colaboración con Angélica Olivo y Mirza Romero se realizó un estudio genético en nuestra población y se concluyó que algunos pacientes presentan susceptibilidad genética para desarrollar SII y un proceso inflamatorio crónico, situación que se agrava por la infección con Blastocystis”.

Además, al confrontar las historias de los pacientes con SII con las de aquellos sin este padecimiento, por el hecho de presentar esa susceptibilidad la probabilidad de que desarrollen ese síndrome es de alrededor del 45 por ciento.
“Lo que ha quedado claro es que si se cursa con SII y los resultados de los análisis reportan a Blastocystis como único agente etiológico probable, el médico dará el tratamiento antiparasitario convencional y la persona al cabo de tres o cuatro días no tendrá molestias, pero puede volverse a infectar, pues persistirán sus prácticas de riesgo”.

De igual manera, se debe tomar en cuenta que durante los síntomas extra intestinales se puede recibir tratamiento sintomático; sin embargo, debido a la confusión respecto al papel patógeno del microorganismo referido, es posible que se retrase el régimen antiparasitario. “Como se ve, no se sabe fehacientemente si es patógeno, oportunista o comensal; aunado a ello, se puede confundir con hongos, con algunas levaduras o con otros parásitos”, reiteró.

Hoy, el grupo de científicos está empeñado en precisar su patogenicidad. “La investigación básica pretende determinar qué factores de virulencia pueden contribuir a su desarrollo y qué podría favorecer, en un futuro, su control y tratamiento.

“Queremos que los médicos sepan lo que hacemos, pues existen vacíos en el conocimiento, que van de errores de diagnóstico en el laboratorio, hasta la condición del microorganismo como productor de enfermedades gastrointestinales. Por lo pronto, proponemos identificar la presencia de cepas patógenas”.

Al momento, se cuenta con algunos marcadores genéticos evaluados en colaboración con Guiehdani Villalobos, Fernando Martínez y Arony Martínez. “Una vez que confirmemos su utilidad, podremos hacer la transferencia de esta tecnología a los distintos institutos y centros de salud para que se aplique y se desarrolle un diagnóstico claro con este marcador, que redunde en el tratamiento oportuno de los pacientes portadores”, concluyó Maravilla Campillo.

Créditos: dgcs/UNAM/723/14