Category Archives: biología

Los litorales mexicanos, vulnerables a los ciclones tropicales

 
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Por las características geográficas, los litorales de México están expuestos a los embates de los ciclones tropicales.
Por las características geográficas, los litorales de México están expuestos a los embates de los ciclones tropicales.

6 de noviembre de 2011

• Las más expuestas son 17 entidades costeras del país, seis en el Golfo de México y 11 en el Pacífico, informó Mario Gómez Ramírez, del Posgrado de Biología de la Facultad de Ciencias de la UNAM

Por las características geográficas, los litorales de México están expuestos a los embates de los ciclones tropicales. Aunque son fenómenos normalmente asociados a desgracias como pérdidas de vidas humanas y daños a infraestructuras, Mario Gómez Ramírez, de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM, dijo que también tienen que considerarse los beneficios.

Al respecto, señaló que una ventaja es el agua que llega a estados con climas secos-desérticos del norte del país; “ahí representan un suministro para las recargas de los mantos acuíferos”.

Formación de los fenómenos

Gómez Ramírez describió cómo se forman los ciclones tropicales. La temporada comienza el 15 de mayo en el Pacífico, y el primero de junio en el Atlántico y ambas concluyen el 30 de noviembre.

Por la vertiente del Atlántico, prosiguió, hay seis estados que tienen interacción con el Golfo de México, mientras que la parte oriental de Quintana Roo, con las Antillas. Del lado opuesto son 11 las entidades con el Océano Pacífico.

En esas zonas se manifiestan los fenómenos marinos. Además, la orografía permite que algunos lleguen a través de las llanuras costeras a las sierras Madre Oriental, Occidental y del Sur, de Chiapas, así como al Sistema Volcánico Transversal.

No obstante que estas cordilleras representan un contrafuerte natural, por sus respectivas alturas, la fuerza eólica logra rebasarlas.

Por las corrientes cálidas en la vertiente oriental del Golfo y las condiciones en el Caribe, se le considera región húmeda y formadora de ciclones tropicales, que contrasta con el Pacífico, donde existe la bajada de agua fría que transporta la corriente de California. Esta última, en su trayecto, choca con la ascendente de la corriente norecuatorial en la Bahía de Banderas.

Por lo que hace al Golfo de Tehuantepec, en verano, es una especie de “alberca caliente”, es decir, una zona ciclo genética que posibilita la formación de los fenómenos referidos, explicó.

Trayectorias

Para su formación se necesita una temperatura de por lo menos 27 grados centígrados. La presencia o ausencia de El Niño o La Niña, no necesariamente tienen que ver con el número o fuerza de éstos.

Gómez mencionó que la trayectoria es indistinta y en ocasiones errática; de ahí que algunos se formen en el estrecho de La Florida e impacten en México.

Otros ejemplos, agregó, son el típico de la sonda de Campeche, que causa estragos en la vertiente del Golfo de México, o los llamados “migrantes”, que configurados en la parte septentrional del mismo espacio marino, terminan en estados del norte del país, como Coahuila, Nuevo León o Tamaulipas, y los nombrados como tipo “Cabo Verde” del Atlántico Norte, que también llegan a impactar el territorio nacional.

En cambio, en la cuenca del Pacífico sur mexicano, ascienden en latitud y logran impactar la península de Baja California, sin dejar de lado los que atraviesan de un litoral a otro.

Las previsiones muchas veces no funcionan. En 2005, por ejemplo, no fueron suficientes los nombres de una lista preestablecida para la temporada; entonces, recurrieron a letras del alfabeto griego para designarlos.

“Los pronósticos previos a la temporada, están en función de una climatología; se apoyan en los archivos existentes de las condiciones de la atmósfera prevalecientes”, expuso el investigador.

El experto aseguró que en México no se tienen bases de datos sólidos para aludir a la incidencia del calentamiento global debido a la falta de una red de distribución de estaciones en la parte continental de observaciones en el medio marino, de una cultura de la observación, y de apoyos económicos, entre otras.
Créditos: unam.mx/boletin/655/2011

Imagen: filos.unam.mx

Investigan resistencia contra parásito oomycete en cultivos

 
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El phitophthora infestans es un parásito que ataca las especies vegetales conocidas como solanáceas
El phitophthora infestans es un parásito que ataca las especies vegetales conocidas como solanáceas

23 de octubre de 2011

Agencia de Noticias UN- La denominada gran hambruna irlandesa (1854) se produjo principalmente por la aparición del phitophthora infestans, un parásito que aún hoy ataca a varias especies vegetales en el mundo.

Y al igual que en el siglo XIX cuando acabó con los sembradíos de papa irlandeses, hoy sigue causando el mismo daño en todas las especies de este tubérculo, así como en la uchuva y el tomate, entre otras solanáceas.

En un principio este parásito era considerado un hongo, pero después se incluyó en la clasificación única de los oomycetes. Destruye la planta a nivel foliar, deja las hojas marchitas y el fruto se pudre.

Pero a diferencia de hace 150 años, su control se ejecuta a través de fungicidas, sin embargo, se calcula que su uso puede sumar 4 billones de dólares en todo el mundo, sin contar el daño ecológico que ocasiona en las aguas de los ríos cercanos a los cultivos,  por eso se buscan soluciones biológicas más económicas que no maltraten el medioambiente y que permitan hacerle resistencia a estos parásitos.

Cómo combatirlo

Partiendo de una variedad nacional del tomate inmune al parásito, creada por Corpoica en Rionegro (Antioquia), un grupo del Departamento de Química de la Universidad Nacional de Colombia busca desarrollar un sistema que permita crear defensas en otros cultivos.

“En el proyecto se analizaron dos clases de plantas, una resistente al parásito y otra susceptible. Se observó cómo el phitophthora ataca los espacios intercelulares de la hoja. Además se halló que las resistentes tenían mayor cantidad de proteínas que las susceptibles”, explicó Humberto Zamora, profesor asociado del Departamento de Química de la UN y director del grupo de investigación.

“El siguiente paso fue infectar las proteínas con el parásito y ver qué se producía. Se encontró que en ambas aumentaba la cantidad de proteínas en contra del phitophthora,  o sea que había una respuesta de defensa más contundente en la susceptible”, explicó Zamora.

También se encontró en la especie resistente una cantidad mayor de péptidos antimicrobianos, que defienden a la planta.

La investigación, que comenzó en 1998, busca la resistencia absoluta y, aunque ya se conoce cómo actúa, el profesor Zamora reconoce que se ha dado un gran paso, por lo que transferir la resistencia a variedades susceptibles, no solo de tomate, sino de otras especies, es un hecho que no está muy lejos de ser realidad.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

En México, sólo sobrevive el 10 por ciento de sus selvas

 
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Estuvieron prácticamente intactas hasta 1940, momento en que se empezaron a talar de manera masiva.
Estuvieron prácticamente intactas hasta 1940, momento en que se empezaron a talar de manera masiva.

16 de octubre de 2011

• Estuvieron prácticamente intactas hasta 1940, momento en que se empezaron a talar de manera masiva
• Son los ecosistemas terrestres más biodiversos del planeta, únicamente comparables con los arrecifes de coral en los océanos

“En la actualidad, sólo sobrevive el 10 por ciento de las selvas originales de México, porcentaje que representa alrededor de dos millones de hectáreas”, dijo Mariana Chávez Pesqueira, estudiante de doctorado del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM.

De acuerdo con la universitaria, esos ecosistemas estuvieron prácticamente intactos en nuestro país hasta 1940, pero a partir de ese año, por las políticas gubernamentales de colonización y establecimiento de ranchos ganaderos, se empezaron a talar de manera masiva para convertirlas en potreros de pastoreo.

En la conferencia Selvas altas en México, en el auditorio del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET), indicó que éstas representan siete por ciento de la superficie terrestre y que más de la mitad de ellas se encuentran en el continente americano, sobre todo en la zona del río Amazonas. En México, representan 10 por ciento del territorio nacional y se ubican en Chiapas, Oaxaca, Tabasco, Veracruz y San Luis Potosí.

Se conocen también como selvas altas perennifolias, bosques tropicales perennifolios, selvas lluviosas o húmedas. Su principal característica es que poseen una vegetación en extremo exuberante.

“Para que un ecosistema pueda llamarse así, debe tener un clima cálido y húmedo, una temperatura media anual que oscile entre los 22 y los 26 grados centígrados, y abundante lluvia todo el año (una media anual de mil 500 a tres mil milímetros)”, indicó.

Las selvas altas se hallan a una altitud que va desde el nivel del mar, hasta los mil metros, y se localizan entre el trópico de Cáncer y el trópico de Capricornio. El término altas se refiere a que tienen árboles de gran altura; y lo de perennifolias, a que su vegetación no pierde el follaje en todo el año y siempre es verde.

Son los ecosistemas terrestres más biodiversos del planeta, únicamente comparables con los arrecifes de coral en los océanos.

“Los organismos más abundantes son los artrópodos (insectos, arañas y crustáceos, entre otros), a diferencia, por ejemplo, de las plantas, que solamente representan alrededor del 10 por ciento del total de los que las habitan, entre los que hay, además, hongos, algas, mamíferos, reptiles, aves y anfibios”, apuntó Chávez Pesqueira.

Se dividen en cuatro estratos: emergente, conformado por árboles de más de 40 metros de altura; dosel, donde se ubican otros de gran altura, muchas plantas epífitas y lianas; sotobosque, existen árboles y plantas más pequeños, así como helechos arborescentes y, finalmente, piso, donde se encuentran algunas herbáceas, helechos y una gran variedad de microorganismos.

La regeneración natural depende principalmente del proceso conocido como dinámica de claros, en el que debido a la caída de árboles (por muerte natural o viento) se abre un espacio en el dosel que permite la entrada de luz al piso de la selva (a donde sólo llega el uno por ciento de toda la que reciben los estratos superiores) y, por consiguiente, la germinación y el crecimiento de nuevas plantas.

Desde que se forma un claro en una selva, hasta que ésta vuelve a alcanzar la madurez pasan de 60 a 140 años, y aproximadamente seis por ciento de esos entornos es ocupado por claros en diferentes estadios de regeneración.

Chávez Pesqueira añadió que ese tipo de zonas en el país se vieron afectadas en la década de los 50 del siglo pasado, por la construcción del ferrocarril del Sureste y de varias presas hidroeléctricas, así como por la expansión de la red carretera y de la industria petrolera.

“Además, a partir de la reforma agraria, una vez que se agotaron las tierras agrícolas disponibles, el gobierno envió a la gente a las selvas”.

De este modo, regiones con estos ecosistemas como La Huasteca, en San Luis Potosí; Los Tuxtlas, en Veracruz, y Bonampak, en Chiapas, sufrieron un deterioro tan grande que actualmente viven lo que podría denominarse una situación de emergencia ecológica por su alto grado de fragmentación.

“Por ejemplo, 75 por ciento de la selva de Los Tuxtlas –donde la UNAM tiene una estación de investigación biológica– ha desaparecido, 20 por ciento está constituido por fragmentos aislados, y únicamente cinco por ciento por áreas grandes y protegidas”.

La investigadora afirmó que hoy, en México, la principal causa de desmonte es la ganadería, seguida por los incendios provocados por humanos, la agricultura y la tala ilegal. “La primera ocasiona que lo que antes era un paisaje totalmente selvático, ahora esté lleno de potreros, donde sólo sobreviven ciertas partes de selva en la zonas altas o inaccesibles para el ganado”.
Créditos: unam.mx/boletin/609/2011

Imagen: blogs.ihrivieramaya.com

Ola invernal debe impulsar desarrollo tecnológico en el campo

 
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La innovación y desarrollo tecnológico en el campo son necesarias para evitar y contrarrestar los efectos nocivos de las lluvias sobre la agricultura.
La innovación y desarrollo tecnológico en el campo son necesarias para evitar y contrarrestar los efectos nocivos de las lluvias sobre la agricultura.

28 de septiembre de 2011

Agencia de Noticias UN- La innovación y desarrollo tecnológico en el campo son necesarias para evitar y contrarrestar los efectos nocivos de las lluvias sobre la agricultura.

Esta fue una de las consideraciones de algunos de los distintos sectores gubernamentales, privados, mixtos y académicos que participaron en el foro ‘La innovación y el desarrollo tecnológico en la política de seguridad alimentaria y nutricional: Efecto cambio climático’, en la Universidad Nacional de Colombia.

Diego Aristizábal, director de Corpoica, destaca la necesidad de la inversión en investigación científica y tecnológica como estrategia de crecimiento económico del campo. En este sentido, asegura que la corporación busca desarrollar técnicas para enfrentar episodios como las heladas del año 2007, en las que fueron afectadas cerca de 160 mil hectáreas de cultivos.

“No contábamos con elementos para contrastar el efecto de las heladas, más que regar en la madrugada los cultivos o hacer quema de llantas en medio de estos. Fue entonces cuando entendimos que la tecnología disponible en el país no era suficiente”, comentó el directivo.

Explica que la corporación trabaja en la promoción de la vacunación del ganado, indicadores de calidad de suelos, sistemas agroforestales, soluciones tecnológicas para recuperar la capacidad de las pasturas para reducir las emisiones de gases invernadero entre otras investigaciones y reitera la urgencia de que Colombia se interese en este frente de desarrollo para la agricultura y la seguridad alimentaria.

En este sentido, Gonzalo Andrade, asesor de la Vicerrectoría de Investigación de la UN, señala que la Institución cuenta con más de 2000 profesores trabajando en temas relacionados con seguridad alimentaria, adscritos a varios grupos de investigación que trabajan en agendas de conocimiento para sectores que necesiten desarrollos tecnológicos. “Actualmente nos ocupamos de áreas como ambiente y biodiversidad, biotecnología, materiales, energía y hábitat”, indica.

Renglón seguido, subraya el interés de la UN  por apoyar los requerimientos de investigación del Gobierno y trabajar de acuerdo con las necesidades reales de la sociedad.

Créditos: agenciadenoticias.unal.edu.co

Determinan áreas prioritarias para la conservación de las 129 especies de mamíferos marinos del mundo

 
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Con el título de Distribución y conservación global de los mamíferos marinos, el texto identifica 20 sitios clave para la conservación de 123, y seis más, que habitan lugares de agua dulce, como el río Amazonas.
Con el título de Distribución y conservación global de los mamíferos marinos, el texto identifica 20 sitios clave para la conservación de 123, y seis más, que habitan lugares de agua dulce, como el río Amazonas.

25 de septiembre de 2011
• El artículo, de Gerardo Ceballos, del IE de la UNAM, en coautoría con Sandra Pompa, estudiante de doctorado, y Paul R. Ehrlich, de la Universidad de Stanford, se publicó en el Proceedings of the National Academy of Sciences
• Identificó 20 áreas críticas para su preservación
• En México, habitan aproximadamente 50 por ciento de ellos, lo que significa una gran responsabilidad

Gerardo Ceballos, investigador del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM, en coautoría con Sandra Pompa, estudiante de doctorado, y Paul R. Ehrlich, investigador de la Universidad de Stanford (uno de los ecólogos más prestigiados en los últimos 50 años), publicó en el Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), un artículo en el que, por vez primera, se mapea la distribución mundial de las 129 especies de mamíferos marinos.

Con el título de Distribución y conservación global de los mamíferos marinos, el texto identifica 20 sitios clave para la conservación de 123, y seis más, que habitan lugares de agua dulce, como el río Amazonas.

“Por primera vez en la historia, diseñamos mapas de las áreas de distribución de cada una de ellas. También, hay una base de datos con información, como patrones de riqueza de las endémicas y en riesgo”, comentó.

Se ubican nueve sitios clave para la conservación debido a su riqueza, pues contienen 84 por ciento de las especies de mamíferos marinos. Además, se identifican otros 11 para la conservación, por su condición de irreemplazables; es decir, son singulares por ser los únicos sitios donde se encuentran ciertas especies endémicas. De ellas, seis están en las regiones marinas y cinco de agua dulce.

Procesos de extinción masiva

Estamos en medio de uno de los procesos de extinción de especies más grande en la vida del planeta. Han habido cinco masivas en tiempo geológico, es decir, millones de años, y estamos en la sexta.

Se llaman masivas a las ocurridas de manera abrupta, con un porcentaje muy alto. Por ejemplo, en el Cretácico desapareció el 95 por ciento de las especies, incluidos los dinosaurios. “La sexta es la única en los anales causada por el ser humano, y sus implicaciones directas van a responder el porqué es importante la conservación de los mamíferos marinos”, dijo Ceballos.

Una de las razones, quizá la más importante, es que recibimos del buen funcionamiento de los ecosistemas lo que llamamos servicios ambientales, beneficios que obtenemos de la naturaleza, como la concentración de los gases de la atmósfera, la calidad y la cantidad del agua, la fertilización de suelos y la prevención de desastres naturales. En el caso de los mamíferos marinos, su presencia indica la “salud” de su entorno.

Sitios prioritarios para la conservación

Estos sitios tienen dos características, una es la riqueza de mamíferos, como los del Golfo de California, en México, y otra es la presencia de especies exclusivas, como la vaquita marina, en el mismo lugar; la foca de Baikal, en el lago Baikal, Rusia, o el lobo marino de las Galápagos.

Esta información es útil porque constituye un conocimiento científico que permite ver los patrones de distribución y enfocar los esfuerzos a las áreas más importantes; no desperdigarlos, porque se cuenta con personal y recursos limitados, por lo que se deben destinar a regiones en las que se tendrá un mayor beneficio.

Los mamíferos marinos sufren una serie de impactos negativos derivados de las actividades del hombre. Son afectados por la destrucción directa, como la cacería de ballenas, o la indirecta, como los delfines atrapados en las redes de los barcos atuneros o tiburoneros, o porque la pesca excesiva en un área termina con su alimento. Con esto disminuye la capacidad del ambiente para mantenerlos.

“La vaquita marina, especie exclusiva de México, es el mamífero marino más amenazado del planeta, porque probablemente se extinga en los próximos 10 ó 15 años si no se logran instrumentar medidas de conservación exitosas”, alertó.

Se calcula que hay entre 300 y 350 ejemplares en todo el mundo, es decir, en el Golfo de California, frente al delta del río Colorado. De éstas mueren entre 30 y 35 ejemplares al año atrapadas en las redes en la pesca de tiburón y sierra, entre otros.

El mamífero acuático que se extinguió más recientemente (en 2008), en el río Yangtsé o Amarillo, en China, es el baiji, un delfín de agua dulce, debido a la caza ilegal y la medicina tradicional, que empleaba partes del cuerpo de ese animal.

En México, habitan aproximadamente 50 por ciento de las especies de mamíferos marinos del planeta, lo que significa una gran responsabilidad para su conservación.

Créditos: unam.mx/boletin/565/2011

Imagen: Wikipedia