Category Archives: biología

La manipulación genética, problema subsistente en Biología y Medicina

 
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Luis Polo Parada, académico de la Universidad de Missouri, ofreció la conferencia Nanotecnología y nanomedicina: la nueva frontera, en el CCADET de la UNAM.
Luis Polo Parada, académico de la Universidad de Missouri, ofreció la conferencia Nanotecnología y nanomedicina: la nueva frontera, en el CCADET de la UNAM.

7 de abril de 2011
• No se trata sólo de insertar material a las células, sino que éstas sobrevivan al proceso, dijo en el CCADET de la UNAM, Luis Polo Parada, académico de la Universidad de Missouri

Muchas enfermedades surgen cuando aparecen ciertas anomalías en el genoma de la célula o se altera la producción de proteínas; por ello, si se pudiera retirar aquella sección dañada y en su lugar insertar una correcta, se solucionarían muchos problemas de salud, y para esto sirve la manipulación genética, un campo cada vez más explorado por la biología y la medicina, expuso Luis Polo Parada, académico de la Universidad de Missouri.

Para hacer esto, se debe aplicar un método denominado transfección, que consiste en la introducción del material en células eucariotas mediante plásmidos (estructura constituida por ADN), vectores u otras herramientas.

En la conferencia Nanotecnología y nanomedicina: la nueva frontera, impartida en el Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET) de la UNAM, indicó que, por lo general, en los métodos que se han desarrollado en los últimos 25 años, la eficiencia es del dos al 40 por ciento, porque no se trata sólo de insertar el material a las células, sino que éstas sobrevivan al proceso.

“Para ello, se han elaborado sistemas como los de inyección directa, uso de partículas magnéticas y de ultrasonido para abrir membranas, entre otros. Todos tienen ventajas y desventajas, distintos costos o funcionan para un tipo, pero no para otros”, explicó.

Lo que se busca, agregó, es acelerar las partículas o el ADN para penetrar, hacer una especie de minibala que entre, pero no destruya o dañe, y si lo hiciera, que el deterioro fuese pequeño.

Muchos sistemas utilizan nanopartículas de oro, a las que adhieren elementos genéticos por fuera mediante atracción de cargas eléctricas; posteriormente, se usa cualquier sistema que genere ondas de choque o de presión, como gas o láser.

Un método efectivo ha sido el uso de nanotermitas, material explosivo cuyo desarrollo inicial estaba destinado a la armada. Este componente origina altas temperaturas, pero sin el efecto destructivo; producen de tres a seis mil grados centígrados en cuatro milisegundos al generar ondas de choque.

Así, se encontró que la frecuencia de choque de este material podía ser empleada para abrir la membrana e introducir un componente genético en la célula, concluyó.

Créditos: UNAM-DGCS-205/2011/unam.mx

El perrito de la pradera, especie endémica nacional, está en peligro de extinción

 
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perrito de la pradera2 de abril de 2011

* El pastoreo y la actividad agrícola han limitado su hábitat

* La bióloga Isela Verona exhortó a proteger el Cynomys mexicanus

* Puede utilizarse como atracción para el ecoturismo

El perrito de la pradera mexicana (Cynomys mexicanus) es una especie endémica nacional en peligro de extinción, porque su hábitat ha sido fuertemente fragmentado a consecuencia del pastoreo y la actividad agrícola que fomenta su erradicación por considerarse una plaga para el desarrollo de esta actividad económica, aunados a la cacería, la captura y el tráfico ilegal.

Tal aseveración fue hecha por la bióloga Martha Isela Verona Trejo, egresada de la Unidad Iztapalapa, al ofrecer la conferencia Conociendo al perrito de la pradera mexicana, en el auditorio un Paseo por los Libros del pasaje Zócalo-Pino Suárez, donde precisó que el hábitat se ha limitado (en tan sólo 15 años) de mil 500 a 286 kilómetros cuadrados, que comprenden los límites entre los estados de Coahuila, Nuevo León y San Luis Potosí; en Zacatecas ya desapareció.

Ante el adverso panorama de la ardilla –que recibió el nombre de perrito de la pradera mexicana por emitir un ladrido de cachorro– se han desarrollado programas de reintroducción a su medio ambiente original con escasos resultados ante la carencia de presupuesto para su vigilancia, pero acotó que la Semarnat desarrolla un proyecto para su protección, conservación y recuperación.

Isela Verona expuso que su preservación es fundamental para conservar el ecosistema de la zona, debido a que esta especie herbívora sirve de alimento a coyotes, águila real, zorrita norteña, comadreja y tejón, entre otros.

Además sus madrigueras son utilizadas como resguardo de otros animales e insectos y al influir directamente en la arquitectura del paisaje contribuyen en la remoción del terreno para el crecimiento de los pastizales.

Aseguró que estos animalitos tienen relevancia alimenticia para el ser humano, pero lo más significativo es su valor cultural y científico, y por ser una especie carismática puede utilizarse como atracción para el ecoturismo.

El perrito de la pradera mexicana tiene una edad de reproducción a los dos años, periodo de gestación de 28 a 32 días, apareamiento invernal y gestación en primavera de cuatro a cinco crías. Son diurnos, semiescabadores y muy sociables entre ellos, por lo que forman colonias numerosas.

Explicó que construyen sus moradas en madrigueras que cuentan con montículos de tierra alrededor y en los túneles construyen diversas áreas. Por último, dijo que si bien todavía su número no es muy limitado es necesario proteger esta especie, y lamentó que en algunos lugares haya campañas para erradicarla.

Créditos: Comunicación Social/IPN/ Comunicado: 128
Imagen: redescolarilce.edu.mx

Estudia Ranulfo Romo actividad cerebral de monos rhesus

 
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Ranulfo Romo, integrante del Instituto de Fisiología Celular de esta casa de estudios, ingresó a El Colegio Nacional.
Ranulfo Romo, integrante del Instituto de Fisiología Celular de esta casa de estudios, ingresó a El Colegio Nacional.

25 de marzo de 2011

• En su laboratorio, el investigador del IFC de la UNAM, que ingresó recientemente a El Colegio Nacional, registra cada recompensa con electrodos y estadísticas, en una estrategia de investigación que reúne a médicos, neurobiólogos y matemáticos
• Entre sus contribuciones, destacan las respuestas precisas y medibles a preguntas sobre cómo sentimos, memorizamos, percibimos y respondemos

Ranulfo Romo Trujillo, integrante del Instituto de Fisiología Celular (IFC) de esta casa de estudios, y quien recientemente ingresó a El Colegio Nacional, trabaja en su laboratorio con monos rhesus; ahí, mide su actividad cerebral, mientras ellos responden a estímulos externos.

Cada recompensa se registra con electrodos y estadísticas, en una completa estrategia de investigación que reúne a médicos, neurobiólogos y matemáticos. Entre sus contribuciones, destacan las respuestas precisas y medibles a preguntas sobre cómo sentimos, memorizamos, percibimos y respondemos.

Con esos animales, Romo y sus colaboradores resuelven en la UNAM problemas experimentales que involucran procesos cognitivos como la memoria, la comparación y la decisión. Busca correlacionar la actividad neuronal con el proceder de los sujetos.

Mi búsqueda es conocer cómo se representan los objetos en el cerebro. No existe conducta consciente que no use el mecanismo de la recompensa, indicó.

También, señaló que todo acto voluntario pasó antes por una forma inconsciente, de tal modo que el presente racional es, en realidad, pasado, pues el mecanismo cerebral que lo hace posible se anticipa a la conciencia.

Memorias

De niño, el universitario vivió en su natal Ures, entre veranos ardientes e inviernos gélidos; entonces, Romo Trujillo (Sonora, 1954), comenzó a preguntarse cómo dominar ese clima adverso.

Observó la naturaleza y lo hizo sin límite de tiempo; condujo sus pasos hacia el sitio donde estímulos externos como el frío y el calor se convierten en sensaciones internas, y la infancia y el lugar de origen se funden en memoria e identidad. Ese sitio es el cerebro, un dinámico entramado bioquímico al que Romo ha dedicado su vida académica.

Desde joven, decidió que la medicina le ayudaría a responder algunas preguntas fundamentales. Se dirigió a la Ciudad de México, donde cursó la carrera de Médico Cirujano en la UNAM. A los 19 años, en la Facultad de Medicina tomó un curso de neurofisiología con Marcos Velasco. Entonces, definió su especialidad y eligió su sendero hacia la investigación científica.

Neurobiología de la percepción

Ya titulado como médico, recordó, viajó a Francia, donde cursó un doctorado en Ciencias (en el área de neurociencias) en la Universidad de París. Las preguntas sobre cómo percibimos y reaccionamos ante los estímulos externos se incrementaron y buscaron respuestas en el laboratorio, siempre apegadas a la indagación experimental.

En la capital francesa, se vinculó con Wolfram Schultz, quien fue investigador asociado en la Universidad de Friburgo, en Suiza. Entonces, estudiaba un grupo de células productoras de dopamina, la sustancia de la que carecen los enfermos de Alzheimer.
Con las células dopaminérgicas comenzaron sus observaciones con monos rhesus, a los que entrenó para analizar el mecanismo de la recompensa, estímulo relacionado con casi todos nuestros actos cotidianos.

Más tarde, completó su formación posdoctoral con Vernon Mountcastle, en la Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkins, en Baltimore, Estados Unidos, donde ambos exploraron el sustrato biológico de la toma de decisiones.

Encontraron que en la corteza cerebral se genera un acopio neuronal del mundo externo. Es ahí donde las sensaciones se convierten en memoria y el pensamiento en toma de decisiones.

Distinciones

El trabajo académico de Romo Trujillo es reconocido a nivel mundial. Entre sus numerosos reconocimientos destacan los premios Delmuth de Neurociencias de la Fundación de Investigación Médica de Suiza, en 1990; en Ciencias Médicas Básicas de la Academia de Ciencias para el Mundo en Desarrollo (TWAS), 2002; de la Ciudad de México en Ciencias Básicas, 2008, y Ranwell Caputto de la Sociedad Argentina de Neurociencias, en 2009.

Asimismo, ha recibido la distinción Universidad Nacional a Jóvenes Académicos, el Premio Miguel Alemán Valdés, y el de Ciencia y Tecnología Manuel Noriega Morales de la OEA.

Sus investigaciones de frontera forman parte de los Proyectos del Milenio, financiados por el Banco Mundial, la Fundación Howard Hughes y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Desde 2005 es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos como “extranjero asociado”. Ese mismo año, impartió una conferencia plenaria en el Congreso de la Sociedad de Neurociencias, así como la Cátedra Brooks en la Facultad de Medicina de Harvard; en 2006, la Cátedra Teuber en el MIT y, en 2009, la Cátedra Ragnar Granet en el Instituto Karolinska.

Actualmente es editor en jefe de la revista Frontiers in Systems Neuroscience, y miembro del consejo editorial de Progress in Neurobiology.

Créditos: UNAM-DGCS-175/2011/unam.mx

Organizan investigadores del ICUAP el Segundo Simposio Nacional de Detección de Microorganismos

 
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23 de marzo de 2011

El Centro de Investigación en Ciencias Microbiológicas, del Instituto de Ciencias (ICUAP) de la BUAP, realizará el Segundo Simposio Nacional de Detección de Microorganismos, donde participarán especialistas de la Institución, así como el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, entre otras instituciones, quienes disertarán sobre las diferentes herramientas y técnicas, para la detección de microorganismos en el ambiente, los alimentos y el hombre.

La maestra en ciencias Edith Chávez Bravo, investigadora del ICUAP informó que este Simposio que se llevará a cabo el próximo 7 de abril, de 14:00 a 21:00 horas, en el auditorio Ingeniero Antonio Osorio García, de la Facultad de Ingeniería, en Ciudad Universitaria, es abierto a estudiantes, docentes e investigadores interesados en la materia, que podrán participar como asistentes o ponentes.

La finalidad de este evento es que “exista una complementariedad e interdisciplinariedad entre diferentes disciplinas científicas vinculadas con microorganismos, como biología o química”.

Actualmente, puntualizó la investigadora, la detección de microorganismos como bacterias, hongos, parásitos y virus, constituye una herramienta esencial a nivel clínico para el rápido diagnóstico de afecciones, “y contribuye en la reducción del alto consumo de antibióticos que ya está presentando un problema a nivel nacional”.

Los interesados en participar con proyectos de investigación, ya sea en ponencias o a través de carteles, pueden enviar sus propuestas especificando la temática: detección de microorganismos en alimentos, área médica o ambiental, al correo electrónico deteccion_mo@yahoo.com, antes del 30 de marzo.

Este Simposio tiene valor curricular y su costo es de 150 pesos para estudiantes y 250 pesos para profesionistas, cuota que deberán depositar en la cuenta número 400093838-1 del banco HSBC.

El comprobante de pago se entregará en el Centro de Investigación en Ciencias Microbiológicas, en Ciudad Universitaria, o bien escaneado al correo electrónico lewimx@yahoo.com.mx. Mayores informes o inscripciones al 2 29 55 00 extensiones 2540 o 2544.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx

El jaguar, animal envuelto en el mito

 
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El jaguar es el carnívoro más grande de todo el trópico americano.
El jaguar es el carnívoro más grande de todo el trópico americano.

14 de marzo de 2011

• Desde siempre, el felino ha estado ligado a símbolos de poder; los monarcas mayas evocaban su figura para evidenciar fuerza

En su cuento La escritura de Dios, Borges sugiere que la moteada piel del jaguar es el pergamino donde la divinidad escribe sus designios y los pone a vista de todos, a sabiendas de que nadie podrá descifrar el enigma, algo parecido a lo que pensaban los mayas, que veían en esta criatura a un emisario que conocía secretos indecibles tanto en esta tierra como en la de los muertos.

En maya, jaguar se dice balam, y serpiente, chan, y para quienes hablan esta lengua prehispánica, el felino encarna tal misticismo que su sola mención, junto a la del reptil, englobaba a todos los animales existentes. Más allá de lo que en español significa la palabra fauna, la voz chan-balam evoca un ying en perfecto equilibrio con su yang.

“Dime jaguar, cómo mirar en la oscuridad…”

Seguir los cautelosos pasos del jaguar no es interés exclusivo de científicos y naturalistas; los mayas solían hacerlo ya fuera para mirarlo cazar o para verlo desparecer en la oscuridad de alguna cueva subterránea. “Fue así como, tras observar sus costumbres crepusculares y nocturnas, este animal comenzó a ser asociado con el inframundo”, explicó María Teresa Uriarte Castañeda, del Instituto de Investigaciones Estéticas e integrante de la Junta de Gobierno.

Al respecto añadió que “en el mundo maya rara vez hay animales químicamente puros; siempre hay un rasgo que les confiere algo sobrenatural”, y el que el felino cace de noche y viva al abrigo de la penumbra, le otorgó esa aura de misterio que conserva hasta nuestros días.

“La presencia de los jaguares es evidente en el arte, lenguaje, religión e incluso en las relaciones de poder que regían al pueblo maya”, comentó la doctora Mercedes de la Garza, del Instituto de Investigaciones Filológicas, al hablar sobre la relevancia que tenía este depredador en el imaginario de ese grupo del Sureste.

“Los gobernantes podían vestirse como jaguar no para aparentar ser ese felino, sino con la intención de transformarse en él, aunque estos animales nunca fueron vistos como dioses, sino como símbolos”, dijo.

“Esto es evidente al hacer el recuento de los monarcas de Bonampak, como K’uk Bahlam I, cuyo nombre significa ‘Jaguar Quetzal’ y quien rigió del 431 de nuestra era al 434, o Kan Bahlam, ‘Serpiente Jaguar’, dirigente del 572 al 583, después de Cristo”, expuso Fernando Guerrero Martínez, de la Facultad de Ciencias.

Y esta fascinación de los poderosos no quedó plasmada sólo en los apelativos, sino en diversas esculturas y pinturas, como las que sobreviven en el cuarto 1 y 2 de Bonampak, ambas en el muro norte, donde se aprecia a un monarca con falda de jaguar y plumas de quetzal en la cabeza, en la primera, mientras que en la segunda, se ve a un gobernante completamente ataviado como el felino, abundó.

Símbolo que perdura

Han transcurrido muchos siglos desde que los mayas levantaron sus ciudades, vivieron en ellas y dejaron que finalmente las engullera la selva, pero el tiempo pasa y el jaguar no ha dejado de ser un símbolo para los mexicanos, tanto que, a la hora de lanzar campañas de preservación, la sola mención de este cazador provoca respeto y admiración inmediatos, comentó Gerardo Ceballos González, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM.

“Quienes nos dedicamos a la conservación lo consideramos un animal bandera, es decir, nos sirve para convencer a la gente de que es necesario cuidar ciertos hábitats para asegurar su supervivencia. Si yo argumentara que debemos crear una reserva para evitar la extinción de una rana, pocos me harían caso, pero si en vez de abogar por el anfibio, lo hago por el jaguar, la actitud es muy distinta… Tal es su carisma”, aseguró el biólogo.

En el mundo precolombino, era un animal envuelto en un aura de poder y misterio, en el actual también, “¿pues qué otra cosa podríamos decir los científicos del carnívoro de mayores dimensiones en todo el trópico americano y la especie de gato grande más desconocida a nivel mundial?”

“De él sabemos mucho menos que de los leones, los tigres o el puma; sin embargo, es un animal que tiene mucho que decirnos de nuestra cultura o de nuestro medio ambiente, pues hay pocos indicadores tan reveladores del estado de salud del ecosistema mexicano como el jaguar. A partir de su presencia podemos inferir la cobertura de vegetación en una zona determinada e incluso el número de potenciales presas, y lo que nos dice hoy este gato es preocupante: tenemos un México enfermo”.

En su poema He olvidado mi nombre, Carlos Pellicer hace un llamado a su estado natal a asombrase de la vida que florece en sus suelos y a tomar conciencia de que es dueño de una naturaleza exuberante y pródiga; a declararse, dice el escritor, “el Tabasco nuevo de un jaguar despertado”.

La invitación de Ceballos no es muy diferente a la del poeta, “porque como mexicanos debemos sabernos poseedores de una biodiversidad impresionante, que aunque en riesgo, aún está a tiempo de ser rescatada”, un esfuerzo que, quizá, nos otorgue un futuro muy distinto y haga de nuestro país un lugar para que sobreviva y prospere el felino insomne de aquellos versos.
Créditos: UNAM-DGCS-149-2011/unam.mx