Category Archives: Medio Ambiente

Las altas concentraciones de CO2 incrementan temperatura del planeta

 
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Ligia Pérez Cruz, del Instituto de Geofísica de la UNAM.
Ligia Pérez Cruz, del Instituto de Geofísica de la UNAM.

6 de febrero de 2011

• Los niveles registrados en la Tierra se han dado en otros periodos geológicos, expuso Ligia Pérez Cruz, especialista del Instituto de Geofísica de la UNAM
• A través de la observación de las concentraciones se ha determinado cuáles periodos han tenido un clima más cálido o han sido más fríos

Al aumentar las concentraciones de dióxido de carbono (CO2), sea por actividad volcánica o quema de combustibles fósiles, la temperatura del planeta se incrementa. Por ello, se conoce que la temperatura registrada actualmente en la Tierra era semejante a la del Cretácico y quizá a la de otros periodos, expuso Ligia Pérez Cruz, del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.

La especialista aclaró que la medición de esas concentraciones ha podido determinar cuáles periodos geológicos han tenido un clima más cálido o más frío. Además, expuso que el CO2 es secuestrado por el océano, lo que provoca un efecto termorregulador.

Al impartir la ponencia Las mil y una láminas: archivo de la historia del clima, detalló “que enfrentamos una situación en la que hay tanto dióxido de carbono que provoca el incremento en la producción de ácido carbónico, lo que impacta en el desajuste del pH de las aguas y, en consecuencia, afecta a los organismos marinos, principalmente los corales.

“En la actualidad, si queremos un registro del clima, se utilizan diversas herramientas tecnológicas, como las estaciones meteorológicas o instrumentos electrónicos”.

Las estaciones tienen integradas una serie de aparatos que miden la intensidad de la lluvia, dirección del viento, intensidad, temperatura del aire, humedad relativa y radiación solar absoluta y neta, parámetros que determinan el tiempo y el clima en todo el mundo, explicó.

“Se tiene conocimiento y registros de los cambios de temperatura desde1850, año en que se contó con los instrumentos para estas mediciones, pero se sabe del clima del pasado debido a la paleoclimatología”.

Los especialista dijo que ella y sus colegas estudian registros que permiten entender cómo ha evolucionado y cambiado el clima. La paleoclimatología reconstruye cómo era el ambiente “y en esto trabajamos oceanógrafos, paleoceanógrafos y paleoclimatólogos”.

Los registros naturales depositados en la Tierra se dividen por su resolución temporal y por la información proporcionan. Están los episódicos, que se ubican en glaciares o el suelo, y los continuos, que se localizan desde en las cuencas marinas y hielos, hasta en los árboles, comentó en el auditorio Tlayolotl del IGf.

Estos registros se estudian con métodos geoquímicos y biológicos para obtener información de la atmósfera y la concentración de gases efecto invernadero en determinado periodo.

Los más estudiados en esta área son los núcleos de hielo, muestras que se toman mediante perforaciones o tubos cilíndricos de agua congelada para ser analizados a detalle. Si presentan una lámina clara y otra oscura, corresponde al tiempo de formación de un año. “La resolución que obtendremos tras analizarlas será anual”.

Al respecto, informó que un grupo de especialista del IGf trabaja en el Golfo de California y analiza registros de sedimentos laminados que posibiliten los estudios paleoclimáticos.

“Vemos los registros o archivos naturales de alta resolución, es decir, sedimentos laminados que nos ayuden a entender el tiempo y clima”, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-0076-2011/unam.mx

Ante el problema de abastecimiento es fundamental captación y reutilización del agua

 
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El problema del agua es también de educación, pues la gente debe saber cómo hacer un mejor uso para optimizar ese recurso.
El problema del agua es también de educación, pues la gente debe saber cómo hacer un mejor uso para optimizar ese recurso.

2 de febrero de 2011
• Para lograr una adaptación al calentamiento global, se deben plantear escenarios y acciones a nivel municipal y regional, consideró el coordinador General del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, Carlos Gay García
• Para finales de siglo, no se descarta un aumento de hasta 6.4 grados de temperatura a escala global

Ante el problema del agua en zonas como el Valle de México, se requieren acciones como la reutilización y la captura de lluvia que, aunque quizá no sean suficientes, “van a ayudar mucho”, consideró Carlos Gay García, coordinador General del Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC) de la UNAM.

En la clausura del diplomado “Política y gestión del agua en la Ciudad de México: un desafío multidimensional”, organizado por esta casa de estudios, el experto señaló que, además, para lograr una adaptación al calentamiento global, se deben plantear escenarios y acciones a nivel local, municipal y regional.

Al ofrecer la conferencia magistral “Cambio climático y recursos hídricos” explicó que, según los escenarios futuros de temperatura, el planeta será más caliente. No obstante, los de precipitación indican, por un lado, que lloverá más, y por otro, menos; “las necesidades del agua son imperiosas y obligan a un esfuerzo de planeación que tiene que considerar ambas posibilidades”.

Para finales de siglo, el planeta podría alcanzar de tres a cuatro grados más de temperatura, de acuerdo con las emisiones de gases de efecto invernadero; aunque, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), las temperaturas de hasta 6.4 grados más a escala global no se pueden descartar. De ahí, el reto de construir los escenarios nacionales y regionales.

Carlos Gay expuso que se observa un aumento de la temperatura en latitudes altas. También, la evaporación se incrementa en casi todo el mundo, y la elevación del nivel del mar estará entre 14 y 44 centímetros a fin del siglo, según previsiones del IPCC. Si hubiera cambios abruptos, por ejemplo, el deshielo de los glaciares de Groenlandia –hay evidencia de que la tasa de su ocurrencia es mayor a lo esperado–, habría un aumento de cuatro metros más en el nivel del mar.

Se observan más precipitaciones en latitudes altas y trópicos, y disminución en los subtrópicos, lo que se acentuará, e incrementará el número de días con lluvias intensas. “Éste es otro de fenómeno que se modifica: llueve menos, pero con mayor intensidad, lo que plantea retos en cuanto a la administración del agua”.

En la Torre de Ingeniería, Gay García expuso que, entre los factores no climáticos que afectan las precipitaciones, se encuentran el cambio de uso de suelo, la construcción y gestión de embalses, y la emisión de contaminantes.

Se debe hacer eficiente la utilización de los recursos naturales, no como en la actualidad porque, además, continúa el crecimiento poblacional: de siete mil millones de habitantes en la actualidad, habrá nueve mil 500 millones en 2050; de ellos, hoy mil 200 millones padecen problemas de estrés hídrico, y para entonces, serán entre dos mil 500 y tres mil millones de personas.

En el mundo, en los últimos años, el número de grandes catástrofes por inundación, es del doble a los ocurridos entre 1950 y 1980. Las pérdidas económicas han aumentado por un factor de cinco, y 140 millones de personas, en promedio anual, son afectadas por estos eventos, dijo el científico.

Además, se espera que las condiciones de extrema sequía aumenten en 30 por ciento a finales de siglo. El 2010 fue el año más caluroso en el récord; el anterior fue 1998, con una combinación de fenómenos como El Niño, explicó.

En su oportunidad, la coordinadora de Humanidades, Estela Morales Campos, dijo que las políticas en torno al agua son complejas porque no se trata de un tema “lineal”, sino que se entreteje con muchos otros.

El problema del agua, señaló, es también de educación, pues la gente debe saber cómo hacer un mejor uso para optimizar ese recurso.

En la clausura del diplomado, Ramón Aguirre, director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, reconoció que alrededor de este tema existen grandes deficiencias por resolver en la capital del país, como calidad, cantidad, cobertura y precio del vital líquido.

En la urbe, donde la demanda promedio es de 300 litros por habitante/día, no se encontrará una solución a este problema si se parte de que el agua es gratis o muy barata, opinó.

Asimismo, reconoció que el diplomado, organizado por la UNAM, es una contribución importante para entender la problemática del agua de la urbe.

Finalmente, Arsenio González Reynoso, secretario Técnico de Proyectos, del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC), y coordinador del diplomado, recordó que se contó con 29 profesores y conferencistas, 17 de ellos de la UNAM (de entidades como los institutos de Investigaciones Sociales y Jurídicas, de Geografía, Biología y Ecología, entre otros), y ocho de instancias como El Colegio de México, así como cinco del sector público, entre ellas la Secretaría del Medio Ambiente del DF, y 58 estudiantes. Al acto, asistió Alicia Ziccardi, directora del PUEC.
Créditos: UNAM-DGCS-067-2011/unam.mx

Ingeniería de la BUAP advierte sobre desastres naturales

 
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desas1 de febrero de 2011

La Facultad de Ingeniería de la BUAP, ha generado importantes líneas de investigación en el aspecto vulcanológico, meteorológico y sísmico, a través del trabajo que realiza el Laboratorio de Ciencias de la Tierra, manifestando así su preocupación por detectar y prevenir desastres naturales.

El Maestro en Ciencias Rogelio Ramos Aguilar, responsable del laboratorio, dijo que actualmente se trabaja en el Monitoreo y Vigilancia del Volcán Pico de Orizaba, en colaboración con la Secretaría de Protección Civil del Gobierno del Estado de Puebla, a través del observatorio vulcanológico que está instalado en el Volcán Sierra Negra, que se encuentra al lado.

La información generada ha dado pie para realizar importantes estudios geomorfológicos; se han identificado algunas modelaciones del glaciar y detectado aquellos contaminantes atmosféricos que pueden disminuir el hielo y el cambio climático en la zona”.

Se tiene instalada una cámara que capta la imagen del Pico de Orizaba, con la cual se puede monitorear el comportamiento que tiene y detectar cualquier variación que indique algún riesgo. Esta vigilancia permanente permitirá tomar las medidas preventivas en caso necesario.

Este trabajo se realiza gracias al convenio con el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, y el Instituto Tecnológico de Ciudad Serdán.

Dentro del mismo estudio se pretende actualizar el mapa cartográfico de la zona, para identificar barrancas con pendientes importantes en caso de erupción y procesos que han influido en las construcciones geológicas como fenómenos eólicos o de radiación solar.

En el ámbito meteorológico, se dispone de una estación colocada sobre el Laboratorio de Ciencias de la Tierra en Ciudad Universitaria, que permite enviar diariamente información atmosférica a diversas instancias.

El maestro Ramos Aguilar comentó que los resultados de este monitoreo se pueden consultar en la página electrónica www.buap.mx/investigacion/tierra.

Igualmente, “en el portal de Internet se ingresan mapas meteorológicos denominados isotermas, que son las líneas de temperatura para la capital poblana y el resto del estado; así como isoyetas, que corresponden a ls características de precipitación pluvial”.

Con respecto al estudio sismológico, indicó que en CU también se tiene instalado equipo sísmico, que grafica el comportamiento de un temblor aunque sea mínimo; en caso de actividad arriba de cinco grados en la escala de Richter, se activa una alarma que da aviso.

El responsable del Laboratorio de Ciencias de la Tierra, concluyó que las investigaciones que se realizan al respecto son fundamentales, ya que Puebla se encuentra en una franja de actividad sísmica, volcánica y meteorológica, por lo que es indispensable actualizar los datos que servirán para prevenir a la sociedad.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx

Posible, desaparición de glaciares del volcán Iztaccíhuatl en 2015

 
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Retroceso glaciar en el Iztaccíhuatl.
Retroceso glaciar en el Iztaccíhuatl.

31 de enero de 2011

• La disminución del hielo en esta zona se ha acelerado en las últimas décadas, y lo que iba a suceder en 25 ó 30 años, sería un hecho en alrededor de cinco años, destacó Hugo Delgado, investigador del IGf de la UNAM
• Con ello, se reduce una fuente de aporte a los acuíferos, advirtió

“De acuerdo con nuestras estimaciones, para 2015 los glaciares del Iztaccíhuatl, los únicos cercanos al Valle de México, desaparecerían, debido principalmente a dos factores: los efectos del cambio climático, y a que atravesamos por un periodo interglacial que no favorece la formación o conservación de esas masas de hielo”, afirmó Hugo Delgado Granados, investigador del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.

Este volcán tiene una altitud cercana a los cinco mil 200 metros en su cumbre superior, y a esta altura, la temperatura ambiente se ha incrementado; en ese sentido, “se debe recordar que para favorecer la conservación del hielo glaciar, se requieren temperaturas de cero grados durante la mayor parte del año”, refirió.

En los próximos años, este retroceso del hielo se notará, porque el Iztaccíhuatl cada vez estará menos cubierto por una capa blanca. Aquí, se debe hacer la distinción entre nieve y hielo glaciar, porque la primera es un fenómeno estacional que persistirá, mientras la segunda, depende de las temperaturas necesarias para alimentar a los glaciares, precisó.

Si bien es cierto que estos glaciares de cualquier manera iban a desaparecer, se tenía previsto que fuera a un ritmo más lento, en 25 ó 30 años, indicó el especialista en glaciología y vulcanología.

A lo largo de su existencia, y de manera normal, esas masas de hielo se alimentan en la época de precipitación sólida (a fines del otoño y durante el invierno), y en el periodo de secas, parte de esos cuerpos se funde y alimenta las escorrentías y los sistemas acuíferos, fuente importante de recursos hídricos para el hombre, subrayó.

Entonces, advirtió, al extinguirse los hielos glaciares se reduce este aporte a los acuíferos, que no es muy grande, pero en las condiciones actuales, cualquier porcentaje de agua que ya no aparezca en el ciclo hidrológico, puede ocasionar efectos negativos en la subsistencia humana.

Delgado Granados recordó que los glaciares del Popocatépetl, que también rodeaban al Valle de México, fueron declarados extintos a finales del año 2000 y principios de 2001.

Hugo Delgado Granados, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM.
Hugo Delgado Granados, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM.

Recurso no renovable

El hielo glaciar, señaló, es un recurso natural no renovable, que tarda años en formarse y es sensible a los cambios de temperatura, y del clima en general.

De hecho, los glaciares que subsisten en el planeta son remanentes de los que existieron en la última glaciación que, se calcula, terminó hace ocho o 10 mil años, y a partir de entonces, esas masas de hielo comenzaron a retroceder y hacerse más pequeñas, apuntó.

En México, durante ese periodo existieron glaciares en los nevados de Colima y Toluca, en el Ajusco, en la Sierra de las Cruces, y en la Sierra Nevada; sin embargo, muchos de ellos ya desaparecieron debido a que la temperatura ambiente no es lo suficientemente baja, y a que no son montañas muy altas, señaló.

No obstante, su derretimiento derivó, en algunos casos, en la formación de sistemas lacustres como los del Valle de México, y en otros, el agua resultante fue a dar a los ríos o al mar.

En todo el mundo, los glaciares sirven para entender qué sucede en el planeta. Por un lado, refirió, cambiamos de una glaciación a un periodo interglacial, pero adicionalmente, desde que el hombre empezó a usar combustibles fósiles contribuyó al calentamiento global, y esto se ha hecho más notable en las últimas dos décadas.

“Desafortunadamente, no se puede hacer gran cosa, porque se tendría que revertir el clima a nivel global, pero sí se pueden encontrar formas más efectivas de prevenir el efecto sobre el clima en general, en consideración de futuras generaciones”, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-064-2011/unam.mx

México ha perdido más de una tercera parte de su superficie forestal

 
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Martin Ricker señaló que todavía no se ha hecho un proyecto de flora que contenga una descripción detallada de cada especie vegetal de México.
Martin Ricker señaló que todavía no se ha hecho un proyecto de flora que contenga una descripción detallada de cada especie vegetal de México.

28 de enero de 2011
• La ONU designó a 2011 como el Año Internacional de los Bosques, lo que nos brinda la oportunidad de analizar y revalorar la importancia de estos ecosistemas, dijo Martin Ricker, investigador del Instituto de Biología de la UNAM

En su origen, 52 por ciento de la superficie terrestre mexicana estaba cubierta por bosques y selvas, expuso Martin Ricker, investigador del Departamento de Botánica del Instituto de Biología de la UNAM.

Sin embargo, en un estudio realizado en colaboración con especialistas del Instituto de Geografía y publicado en 2007 en la revista Biodiversity and Conservation, se observó que para el año 2000, el área forestal era de 33 por ciento de la superficie nacional, lo que corresponde a una pérdida del 36 por ciento, en comparación con el 52 por ciento original.

La riqueza vegetal del país era tanta, que al describir la exhuberancia natural de Texcoco, el gobernante Nezahualcóyotl escribió “no acabarán las flores, no cesarán mis cantos”, pero incluso en un país que impresionó a los conquistadores españoles por su variedad de climas y la diversidad de flora y fauna, la pérdida de áreas verdes por la actividad humana es un fuerte golpe para nuestra biodiversidad.

La importancia de conformar un catálogo de árboles

Martin Ricker señaló que es importante que los taxónomos se sumen a un proyecto que permita hacer una descripción acuciosa de la riqueza vegetal de México, especie por especie, tarea que hasta hoy no ha tenido alcances nacionales.

“Estudiar nuestra flora es crucial, porque la diversidad de México es impresionante. Hay más de 20 mil especies de plantas, y dentro de éstas, si consideramos que un árbol es un organismo que alcanza cinco metros de altura y tiene un tronco con un diámetro de por lo menos 10 centímetros, entonces contamos con más de tres mil especies arbóreas. Actualmente, elaboramos un listado actualizado de estas últimas”.

Mención aparte merecen los pinos (género Pinus), que dominan el mercado nacional de madera, insumo que incluso importamos de Estados Unidos. En México, existen 46 especies de pino, 40 por ciento de todas las que hay en el mundo. “Casi la mitad de las especies de pino del orbe crecen en nuestro país, y de éstas, el 39 por ciento son endémicas, es decir, no se les encuentra naturalmente fuera de México”.

Riqueza subaprovechada

El investigador explicó que la deforestación no es sólo un problema ecológico, sino algo que debe ser analizado con los conceptos y métodos de la economía ambiental, campo definido como “el estudio de cómo la humanidad se organiza para enfrentar el problema de la escasez de la naturaleza”.

Por ejemplo, abundó, la tala ilegal de árboles maderables aminora el precio de la madera en el mercado, lo que causa que las personas con plantaciones forestales acepten precios más bajos y tengan mayores dificultades para cubrir los costos de manejo de sus plantaciones.

“Sea por cosechar madera o porque los bosques son vistos como un obstáculo para la expansión ganadera, han desaparecido muchas áreas boscosas y selváticas, lo que nos hace perder un recurso que, bien aprovechado, serviría para impulsar el desarrollo económico”.

Al respecto, añadió que muchas de las llamadas “maderas tropicales corrientes no son nada corrientes, y se podrían aprovechar comercialmente”. Además, subrayó, se debe considerar que, a nivel mundial, el 18 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono, el causante principal del cambio climático, se debe a la deforestación de bosques y selvas.

Sin embargo, mencionó el académico, hay datos que permiten mantener cierto optimismo, pues según cifras del Informe de los recursos forestales mundiales 2010, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), las áreas forestales tropicales perdidas en los últimos 10 años son menores a las registradas en la década anterior, y se ha logrado que 12 por ciento de las zonas boscosas del orbe sean asignadas a conservación.

Por esta razón, el académico propuso duplicar la superficie de áreas forestales protegidas del país y desarrollar plantaciones forestales demostrativas como herramienta para enseñar qué es un aprovechamiento adecuado.

“La tierra constituye, con mucho, la parte más grande, más importante y más durable de la riqueza de un país”, señalaba el economista Adam Smith; sin embargo, por mucho tiempo el gobierno no ha reconocido al sector forestal industrial y no-industrial como estratégico para el desarrollo”, advirtió Ricker.

“Por ello, debemos aprovechar que México todavía cuenta con amplias áreas de bosques y selvas primarios conservables. Destruirlas y luego restaurarlas donde se pueda, es algo que saldría muy caro”, argumentó.

Año Internacional de los Bosques

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró a 2011 como el Año Internacional de los Bosques (AIB2011). Al respecto, Martin Ricker indicó que esta declaratoria brinda la oportunidad de instruir a la sociedad acerca de los ecosistemas forestales, y también lograr que el gobierno se enfoque en avanzar para la conservación y aprovechamiento adecuado de las áreas naturales de México.

Los bosques y selvas proporcionan importantes servicios ambientales, comerciales y no-comerciales, para la sociedad. Ejemplos son el suministro de productos maderables y no-maderables, el albergue para muchas especies de fauna y flora, el almacenaje de agua y prevención de la erosión del suelo, la captación de carbono que en la atmósfera aceleraría el cambio climático, y los paisajes para la recreación.

“Por todas estas funciones, es importante preservarlos”, finalizó.
Créditos: UNAM-DGCS-055-2011/unam.mx