Category Archives: Medio Ambiente

Alarma en Fukushima, no es desastre nuclear

 
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Juan Luis François Lacouture, académico de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.
Juan Luis François Lacouture, académico de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

22 de marzo de 2011
• Es necesario construir las plantas nucleares con nuevas normas, que aseguren el material radiactivo dentro del reactor y minimicen los daños ambientales y poblacionales, consideró Juan Luis François Lacouture, académico de la Facultad de Ingeniería de la UNAM

La situación de alarma por los reactores afectados de la central de Fukushima, no puede calificarse como desastre nuclear. A diferencia del accidente en Chernóbil, Ucrania, ocurrido en 1986, se han seguido los procedimientos de seguridad, afirmó Juan Luis François Lacouture, académico de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM.

Es necesario construir las plantas nucleares con nuevas normas, que aseguren el material radiactivo dentro del reactor y minimicen los daños ambientales y poblacionales, detalló.

Las instalaciones de la ciudad japonesa soportaron el sismo de nueve grados Richter registrado en la costa Pacífico de la región de Tohoku, pero el tsunami posterior complicó el funcionamiento de sus dispositivos. Fue necesario inyectarles agua de mar y ácido bórico, para buscar su estabilización, detalló.

En la ponencia En espera de la primavera en Fukushima, el experto en ingeniería nuclear refirió que el daño registrado en la central nuclear servirá para mejorar las condiciones de los 435 reactores en funcionamiento alrededor del orbe, que producen el 15 por ciento de la electricidad que se consume en el planeta.

¿Cómo funciona una planta nuclear?

En un reactor se produce el proceso de fisión, mediante el cual un neutrón choca con el núcleo de un átomo de uranio, que se rompe en dos y libera energía; esto produce también elementos radiactivos, los productos de fisión, en una secuencia continua, conocida como reacción de fisión en cadena sostenida.

Se origina a partir de pastillas cerámicas de dióxido de uranio enriquecido, con un centímetro de diámetro, apiladas en tubos, que forman ensambles de combustible. Se colocan en el núcleo del reactor, donde se provocan las fisiones, dentro de una gran vasija de presión con agua, explicó.

El líquido en el dispositivo pasa por la vasija. En este proceso, se produce vapor que alimentará la turbina, para la generación de electricidad; éste se traslada a los condensadores y regresa al reactor para cerrar el ciclo termodinámico, como el utilizado en las plantas termoeléctricas convencionales.

La instalación cuenta con barreras, para evitar el escape de radiactividad. La primera es la pastilla de combustible, fabricada para soportar altas temperaturas; enseguida, los tubos con aleación de circonio; la siguiente es la vasija; posteriormente, está la contención primaria, una estructura de concreto armado, de metro y medio de espesor, y por último, el edificio, del mismo material.

Seguridad en el reactor

La fisión es controlada con barras de metal que absorben los neutrones. En un accidente, se apaga el reactor, como ocurrió en la central de Fukushima. En este punto, se genera alrededor del siete por ciento de la potencia original del dispositivo, que produce calor debido al decaimiento radiactivo de los productos de fisión.

Para prevenir daños es necesario conservar refrigerados el reactor y las albercas donde se almacenan las barras de combustible usadas. En caso de no mantenerlos fríos, existe un riesgo mayor de fuga de elementos radiactivos a la atmósfera.

Japón

El universitario recordó que las unidades I y III de la central de Fukushima están en el nivel cuatro, de la Escala Internacional de Accidentes Nucleares, que refiere a un suceso de consecuencias locales.

Los reactores se apagaron en el terremoto del 11 de marzo y el tsunami posterior arrastró los sistemas de suministro de combustible de los generadores diésel de emergencia; sin embargo, el sistema de refrigeración del núcleo aislado siguió en funcionamiento por ocho horas más, hasta que se agotaron las baterías que lo activaban.

Después, el nivel de agua en el núcleo comenzó a disminuir, lo que generó más vapor. Al entrar en contacto con los tubos de circonio, produjo hidrógeno y se venteó hacia la contención secundaria para disminuir la presión.

En la contención secundaria, el hidrógeno reacciona con el aire y explota; la estructura se debilita en la parte superior por estas detonaciones, pero la base, de concreto armado, aún permanece sólida, precisó.

Como una medida de prevención, en un radio de 20 kilómetros, se desalojó a los pobladores para evitar daños. Se suministraron pastillas de yoduro de potasio, para impedir el deterioro de la tiroides por absorción de yodo radiactivo, sustancia que tiene una vida media de ocho días, detalló.

La contaminación nuclear en las grandes ciudades, como Tokio, no representa un peligro. El nivel de radiación es menor en 600 veces a la dosis recibida en la obtención de una radiografía médica.

Los mayores accidentes nucleares en la historia han sido: Chernóbil, Ucrania, en 1986, de nivel siete; Mayak, Rusia, en 1957, de nivel seis; Windscale, Inglaterra, en 1957, de nivel cinco, y Three Mile Island, en Estados Unidos, en 1979, también de nivel cinco.

Créditos: UNAM-DGCS-169-2011/unam.mx

Soluciones urgentes o se agravará la situación hídrica del país

 
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Blanca Elena Jiménez Cisneros, investigadora del Instituto de Ingeniería de la UNAM.
Blanca Elena Jiménez Cisneros, investigadora del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

21 de marzo de 2011

• El calentamiento global recrudecerá la situación y los eventos extremos, como lluvias o sequías, serán más intensos y frecuentes, dijo Blanca Elena Jiménez Cisneros, investigadora del Instituto de Ingeniería de la UNAM

De continuar la situación actual, en la que no hay medidas técnicas sustentables, se presentan fugas y se carece de políticas de manejo y tratamiento del agua, los problemas se profundizarán y el recurso hará falta en el centro y norte del país, expuso Blanca Elena Jiménez Cisneros, investigadora del Instituto de Ingeniería (II) de la UNAM.

“A eso se suma el calentamiento global, que agravará la situación. Donde el agua es escasa lo será aún más; donde sí hay, habrá excedentes y eventos extremos; las lluvias y sequías, serán más intensas y frecuentes. El panorama no es alentador”, expuso.

Para México, el problema, en términos de cantidad y calidad, es muy serio y su solución requiere gran saber técnico; sería importante que los responsables de dar respuestas tuvieran mayores conocimientos. “De otra manera, se pierde tiempo en un asunto que demanda solución urgente”.

Además, tenemos una cobertura de 90 por ciento en agua potable, “que parece alto, pero en realidad está muy por debajo de otros territorios. Cuba, por ejemplo, tiene el 100, y en saneamiento estamos en 70 por ciento, entre los más bajos de América Latina”.

Nuestro país enfrenta problemas por falta y exceso hídrico, y también severas deficiencias en servicios. “Como nación en desarrollo, pero de alto ingreso, podríamos aspirar a contar con líquido para consumo humano en los hogares, es decir, asegurar que podamos beber directamente de la llave, como en Tijuana”. Sin embargo, hace falta voluntad política para cumplir este tipo de servicios; en saneamiento se hacen esfuerzos, pero sólo en la Ciudad de México, y el problema es de todo el territorio, advirtió.

Por razones históricas y económicas, se avanzó más en el centro y el norte, donde se tiene sólo 20 por ciento de los recursos y se emplean más para riego. En esas regiones también se registran graves problemas de sobreexplotación de acuíferos y de contaminación “natural” por arsénico y flúor, como en San Luis Potosí, Aguascalientes y Zacatecas.

En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Agua, este 22 de marzo, recordó que las Naciones Unidas instauraron la celebración en 1992. Todos los años tiene un tema diferente; en 2010, estuvo dedicado a la calidad del líquido, “pero habría que cuestionar cuándo se oyó hablar del tema o qué problemas de contaminación se solucionaron. Creo que cerraremos el año con una gran ausencia de reportes e informes positivos para la Organización. En 2011, el tema es Agua para las Ciudades. Respondiendo al Desafío Urbano”.

En el DF, donde en general se tiene buena calidad del líquido (con excepción del acuífero de la parte oriente), se presentan problemas por infiltraciones; también hay fugas de drenaje, “pero a nadie le importa el agua residual que se pueda colar al manto freático”.

Se debe dotar a toda la zona metropolitana de recursos suficientes para atender éste, uno de los problemas más serios en el mundo y un reto desde el punto de vista técnico. También se necesitan políticas costo-eficientes y de manejo.

Al hablar del aprovechamiento pluvial, Jiménez Cisneros dijo que es una solución para ciertas personas en determinadas condiciones. “Es rentable si se tienen más de 200 metros cuadrados de techo limpio y accesible, pero el sistema de tratamiento es caro”.

Es decir, hablamos de alguien que tiene una casa grande, que puede invertir y que vive en el sur de la Ciudad de México (en otras zonas llueve menos). Si puede, debe hacerlo, porque liberaría el líquido para otras comunidades. La medida sería importante, pero en volumen representa sólo una fracción de lo que se necesita.

En cuanto al reuso, explicó que en el DF se practica desde 1956, y añadió que la cifra de 10 por ciento debería incrementarse. El siguiente paso sería potabilizarla al grado de utilizarla para consumo humano. “La tecnología ya existe, pero primero hay que hacer que beber agua de la llave genere confianza, luego viene lo demás”.

Otro reto es la recarga de acuíferos. El criterio internacional es que debe hacerse con la misma calidad del líquido que tenía originalmente. Eso implica el tratamiento previo, porque recargarlo con agua de mala calidad lo contamina, y limpiarlo puede ser costoso.

Por último, Blanca Jiménez expuso que, como sociedad, debemos exigir a los responsables entregar programas claros de qué se va a hacer, cuánto va a costar y cuándo estarán las soluciones, es decir, “exigir que el gobierno haga su parte”.
Créditos: UNAM-DGCS-165-2011/unam.mx

Casi 80 por ciento de los fenómenos naturales que causan devastación son metereorológicos

 
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En este 2011, el Día Meteorológico Mundial lleva por tema “El clima y tú”.
En este 2011, el Día Meteorológico Mundial lleva por tema “El clima y tú”.

21 de marzo de 2011

• No es necesario que sean más intensos para que aumenten las afectaciones, pues los asentamientos humanos han ocupado espacios donde antes había otros entornos naturales, explicó Enrique Azpra Romero, del CCA de la UNAM
• El 23 de marzo se conmemora el Día Meteorológico Mundial, que en 2011 lleva por tema El clima y tú

De todos los fenómenos naturales que causan devastación y víctimas, casi 80 por ciento se debe a factores meteorológicos y climáticos, afirmó Enrique Azpra Romero, académico del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), cada año, los desastres relacionados con peligros meteorológicos, hidrológicos y climáticos causan significativas pérdidas de vidas, además de detrimentos económicos y sociales que pueden durar años.

Entre 1980 y 2005, ejemplificó, cerca de siete mil 500 catástrofes naturales alrededor del mundo provocaron el deceso de más de dos millones de personas y mermas patrimoniales estimadas en más de 1.2 trillones de dólares.

El 90 por ciento del total de esos fenómenos, y 75 por ciento de los daños económicos, fueron derivados de sequías, inundaciones, ciclones tropicales, tormentas, temperaturas extremas, deslizamientos de tierra e incendios, entre otros.

De ahí la importancia de conmemorar el 23 de marzo el Día Meteorológico Mundial, que en 2011 lleva por tema “El clima y tú”, refirió el universitario.

Aunque suena sencilla, la frase refleja lo que se padece cada vez más alrededor del mundo. Ejemplo de ello es que 2010 ha sido uno de los tres años más calientes desde que existen registros de temperatura.

“Se trata de lo que podemos hacer para que no se modifique tanto el clima debido a nuestras actividades, y darnos cuenta de la relación que tiene con nosotros”.

Inundaciones y ciclones tropicales afectan al territorio nacional anualmente, porque México está rodeado por océanos; además, en invierno, la llegada de masas de aire provenientes del norte del hemisferio puede causar nevadas o fríos muy intensos.

Las sequías también producen daños; sin sistemas de riego “estamos sujetos a los vaivenes de las precipitaciones”, abundó el experto.

Sin embargo, no es necesario que los fenómenos naturales sean más intensos para que aumenten los perjuicios, aclaró Azpra, pues los asentamientos humanos han ocupado espacios donde antes había otros entornos naturales, como cuencas lacustres. Es el caso del huracán Alex, en Monterrey, donde se invadió el lecho de un río, ejemplificó.

Con la cooperación internacional, hoy se cuenta con mejores herramientas para hacer pronósticos adecuados, destacó. Se tiene información y modelos físico-matemáticos, así como personal capacitado para hacer una interpretación de los resultados y emitir datos útiles para la población.

Día Meteorológico Mundial

En este contexto, recordó que el Día Meteorológico Mundial se conmemora el 23 de marzo, porque en 1950 se acordó establecer la OMM para que los países compartieran su información al respecto.

Así, se sustituyó a una antigua agrupación llamada Organización Meteorológica Internacional, que se declaró desparecida en 1951, año en que la OMM pasó a formar parte de la ONU como uno más de sus organismos especializados.

Al hablar de la importancia de compartir esos datos, Enrique Azpra expuso que la mitad del año México está afectado por fenómenos de latitudes tropicales, y la otra mitad, de latitudes medias.

“Si no tuviéramos información de regiones más al norte, en invierno sería difícil pronosticar las invasiones de aire frío, o si en verano no contáramos con las observaciones de naciones caribeñas, se dificultaría pronosticar la llegada de huracanes”, añadió.

Además, mencionó, la Organización ha diseñado un sistema de vigilancia mundial apoyado con satélites.

Por último, dijo que pequeñas acciones individuales como el ahorro de agua y energía, la recarga de acuíferos en áreas verdes y la siembra de árboles, contribuyen a la preservación del entorno. “Dañarlo, tarde o temprano se nos va a revertir”.

Créditos: UNAM-DGCS-166-2011/unam.mx

El sismo de Japón causó una redistribución de masa en la superficie terrestre

 
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Jaime Urrutia Fucugauchi, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM.
Jaime Urrutia Fucugauchi, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM.

17 de marzo de 2011

• Además, el terremoto y el tsunami cambiaron la velocidad de rotación del planeta y, con ello, disminuyó la duración del día en 1.8 millonésima de segundo, explicó Jaime Urrutia Fucugauchi, del Instituto de Geofísica de la UNAM

Los sismos intensos, como el de magnitud nueve ocurrido hace unos días en Japón, y el tsunami, ocasionan una redistribución de masa en la superficie terrestre, inciden en el momento angular del planeta y, con ello, los parámetros de rotación, cuya velocidad cambia y afecta la duración del día, explicó Jaime Urrutia Fucugauchi, investigador del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.

Entre los efectos del terremoto de Tohoku, Japón, destacan una disminución de la duración del día, estimada en 1.8 millonésima de segundo, y un desplazamiento de 15 a 17 centímetros del eje.

“Hay estimaciones reportadas entre unos 10 y 17. Los valores se afinarán con más datos sobre los movimientos en la falla y en la isla de Honshu”, precisó el científico, galardonado en 2009 con el Premio Nacional de Ciencias y Artes.

La información reportada, aclaró, se refiere al eje alrededor del que la masa terrestre está balanceada, ligeramente deslizado respecto del eje rotacional.

Hace unos días, el investigador Richard Gross, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, informó que el eje de rotación de la Tierra se desplazó unos 15 centímetros, el doble del efecto causado por el terremoto de Chile en 2010.

“Las consecuencias dependen, además de la intensidad del sismo, de la orientación relativa de la falla y de la latitud del epicentro. Uno de intensidad comparable que ocurra en la zona ecuatorial tiene más efecto en la rotación que el ocurrido a altas latitudes. Es el caso al comparar los de Sumatra y Chile; el primero, causa mayores cambios”, explicó Urrutia Fucugauchi.

Sobre el valor estimado de modificación rotacional y duración del día, se tienen incertidumbres y variaciones en los diferentes cálculos. “Además de los reportados por Gross, hay otros estudios como los del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia. Para el caso de Japón, los cálculos se volverán a revisar con el uso de datos de diversos instrumentos.

“Japón tiene una densa red de instrumentos de posicionamiento satelital (GPS), que permitirán cuantificar con alta precisión los movimientos de la isla y la distribución de masa asociada”, comentó.

Asimismo, recordó que han habido pocos sismos como el ocurrido en esa nación asiática, en cuanto a intensidad; entre ellos están el de Chile de 1960 (de magnitud 9.5); de Alaska en 1964 (9.2); de Sumatra en 2004 (9.1); de Kamchatka en 1952 (9), y el de Chile en 2010 (de magnitud 8.8).

Cambios con otros procesos

Las variaciones en la velocidad de rotación y duración del día también ocurren con otros procesos, como los cambios de distribución en la atmósfera e hidrosfera, y con las estaciones del año.

En las modificaciones estacionales, se tiene a una elíptica como órbita alrededor del Sol. “La Tierra acelera y desacelera al estar más lejos o más cerca del astro, y esto se traduce en cambios en el ritmo rotacional, comparable al observado con los sismos de gran magnitud”, indicó.

Igualmente, existen variaciones asociadas a procesos de la atmósfera y los océanos, entre ellos, el fenómeno de El Niño.

“Los cambios son de pequeña magnitud y han sido difíciles de cuantificar. En las últimas décadas, los sistemas de posicionamiento satelital (GPS) y las redes respectivas han proporcionado informes de mayor precisión que permiten medirlos y entender mejor lo que ocurre en el planeta”, finalizó.
Créditos: UNAM-DGCS-158-2011/unam.mx

BUAP sede del Congreso Nacional de Investigación en Educación Ambiental para la Sustentabilidad

 
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17 de marzo de 2011

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla será sede del Segundo Congreso Nacional para la Sustentabilidad, que tiene por objetivo compartir experiencias, analizar y debatir en torno a la investigación en educación ambiental y presentar propuestas de solución.

En este evento que realiza la Academia Nacional de Educación Ambiental (ANEA), de la que forma parte la Escuela de Biología de la BUAP, se desarrollarán temáticas como la incorporación de la dimensión ambiental al sistema educativo nacional, la educación ambiental para la conservación y manejo de ecosistemas, y políticas de desarrollo local y regional.

El Director de la Escuela de Biología de la BUAP, doctor Alejandro Cebada Ruiz, informó que como preámbulo al Congreso que se desarrollará del 23 al 26 de marzo, se impartirán nueve talleres sobre la educación ambiental formal y no formal que estarán a cargo de diversos especialistas del país.

Habrá también cuatro conferencias magistrales entre las que destacan “Investigación y acción social: un tejido complejo y fecundo de interacciones en el campo de la educación ambiental”, que impartirá la doctora Lucie Sauvé, profesora de la Universidad de Québec en Montreal, Canadá.

Otra será “La investigación en educación ambiental en México entre Sísifo y Pigmalión”, a cargo del doctor Edgar González Gaudiano, investigador de la Universidad Veracruzana.

Durante el evento se desarrollará una feria cultural, se presentarán libros y se llevarán a cabo 13 sesiones para la exposición de trabajos o proyectos en torno al tema.

Habrá seis simposios: Los paradigmas en la investigación en educación ambiental: aspectos epistemológicos y metodológicos; El papel de los posgrados de educación ambiental en la formación de investigadores; La relación entre investigación e intervención: tensiones y sinergias; Transdisciplina y educación ambiental aplicada; Aportes de la obra de Augusto Ángel Maya a la investigación en educación ambiental y Ciudadanía, educación y sustentabilidad ambiental del desarrollo.

Cebada Ruiz indicó que para este Congreso se espera la participación de miembros de la ANEA, investigadores, estudiantes y público interesado en la educación ambiental.

Para asistir los interesados sólo deberán presentarse al inicio del Congreso y pagar la cuota de inscripción que es de 600 pesos. Para obtener mayor información pueden llamar al 2 29 55 00 extensiones 7084, 7086 o 7087, y consultar la página www.biologia.buap.mx.

Recordó que desde hace más tres años la BUAP trabaja en conjunto con otras instituciones de la entidad, para congregar a educadores ambientales y realizar cursos de capacitación ya “que hace mucha falta no sólo hablar de educación ambiental sino también desarrollar un proyecto sobre éste tema en beneficio del estado”.

Créditos: BUAP/Comunicación Institucional/buap.mx