Category Archives: Medio Ambiente

Inaugura IPN Laboratorio de Investigación en Calidad y Conversión

 
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11 de febrero de 2011

• El laboratorio, cuya inversión asciende a 1.3 millones de pesos, permitirá diagnosticar la calidad de la energía eléctrica de la Línea “B” del Sistema de Transporte Colectivo Metro

La Directora General del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Yoloxóchitl Bustamante Díez, inauguró el Laboratorio de Investigación en Calidad y Conversión de Energía de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), Unidad Culhuacán, cuya inversión asciende a 1.3 millones de pesos.

Dicho laboratorio fue creado con recursos del Fondo Mixto de Fomento a la Investigación Científica y Tecnológica CONACYT-Gobierno del Distrito Federal, a través del Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal (ICyTDF), como parte de un proyecto de investigación que realiza el IPN para diagnosticar la calidad de la energía eléctrica de la Línea “B” del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

Acompañada por el Director del ICyTDF, Julio Mendoza Álvarez, así como por el Director de la ESIME Culhuacán, Miguel Ángel Rodríguez Zuño, la titular del IPN señaló que este tipo de acciones representan el mejor ejemplo de que la suma de esfuerzos permite ofrecer resultados que benefician a todos.
Bustamante Díez dijo que este proyecto que realiza el Politécnico resulta de gran trascendencia, pues es fundamental el óptimo y adecuado funcionamiento del Sistema de Transporte Colectivo Metro, por el importante número de personas que lo utilizan de manera cotidiana.

“Nos parece que cada vez es más importante que nos demos cuenta que los recursos económicos siempre son limitados, y lo que podemos hacer es aplicar el talento en todos estos proyectos, pues si se equipa en el IPN un laboratorio, entonces se abre una posibilidad de aprendizaje mayor para los jóvenes, con lo cual se potencializan las posibilidades de más proyectos, y a su vez, se hace un círculo virtuosos, que es lo que necesitamos”, refirió.

En su oportunidad, el Director del Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal, Julio Mendoza Álvarez, mencionó que actualmente está abierta una convocatoria para el desarrollo de un sistema de iluminación de lámpara led, para bajar el consumo de energía en el Metro, en el cual el IPN también podría participar.

Es importante, agregó, ir a buscar proyectos que incidan sobre las necesidades, en este caso de la ciudad de México, a fin de que atiendan estas convocatorias para dar solución a problemáticas tales como la del agua, el transporte y la energía renovable, entre otros.

Ismael Araujo Vargas, responsable del proyecto para diagnosticar la calidad de la energía eléctrica de la Línea “B” del Sistema de Transporte Colectivo Metro, precisó que el Laboratorio de Investigación en Calidad y Conversión de Energía está integrado por osciloscopios de alta precisión, multímetros de gran exactitud, un analizador de potencia de 12 canales y una fuente trifásica de voltaje programable, entre otros.

Subrayó que esta infraestructura beneficiará principalmente a estudiantes de los dos últimos semestre de la carrera de Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica, toda vez que coadyuvará a fortalecer el posgrado, principalmente de las maestrías en Ingeniería en Microelectrónica y la de Sistemas Energéticos, además de impulsar el desarrollo de prototipos.

Araujo Vargas indicó que algunos de los proyectos que pueden realizarse en este laboratorio son: el de diagnóstico de calidad de la energía en instalaciones industriales, el desarrollo de convertidores electrónicos y la fabricación de diversos sistemas ahorradores de energía, entre otros.

Créditos: Comunicación Social/IPN/ Boletín 033

El crudo invierno actual, producto del movimiento planetario y la baja actividad solar

 
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Imagen de la NASA que muestra cómo las nevadas afectan el norte del continente americano.

Imagen de la NASA que muestra cómo las nevadas afectan el norte del continente americano.

11 de febrero de 2011

• Víctor Manuel Velasco, del Instituto de Geofísica de la UNAM, indicó que las condiciones actuales de la Tierra son muy similares a las que había hace 400 años; entonces, se registraron las temporadas más frías de la era moderna

Pocas veces en Estados Unidos se había visto una precipitación de nieve tal, que en Chicago comenzaron a llamarla Snowpocalipsis, “sin embargo, esto está muy lejos de ser algo apocalíptico, es más bien uno de los procesos naturales que atraviesa regularmente la Tierra”, expuso Víctor Manuel Velasco, del Instituto de Geofísica de la UNAM.

Actualmente, Chicago es una de las urbes más afectadas por este fenómeno, del que alertó Velasco en mayo de 2010; entonces viajó allá para ofrecer la conferencia Enfriamiento global.

Desde 2002, el académico se ha dedicado a estudiar la actividad solar y el impacto que tiene en el planeta, “y las observaciones obtenidas nos llevaron a pronosticar, en 2008, que el clima comenzaría a enfriarse alrededor de 2010, y la naturaleza comienza a demostrar si el vaticinio era cierto o no”.

Este periodo, que el investigador denominó como “una mini-era del hielo” responde a la baja actividad solar, pero también al movimiento planetario. Hoy tenemos condiciones muy similares a las que se dieron hace aproximadamente 400 años. En esa época, se registraron los inviernos más crudos que conoce la era moderna, explicó.

“Hablamos del lapso entre 1645 y 1715, que se conoce como el Mínimo de Maunder, etapa en que las manchas solares desaparecieron prácticamente de la superficie del astro, y en la que nuestro planeta ocupaba una posición muy similar a la que tiene hoy respecto al centro de masa de nuestro Sistema”.

Algo que, a la hora de estudiar el cambio climático, pocas veces consideran los científicos, es el lugar preciso que la Tierra ocupa en el Sistema Solar en un momento determinado, pero hacerlo nos abre horizontes de estudio insospechados, añadió.

El científico señaló que esta “mini-era de hielo” durará de 60 a 80 años, “lo que nos obliga a replantear nuestra economía, tecnología y ciencia. Por ejemplo, en el norte comienza a haber un déficit de energía, y habrá una necesidad mayor de alimentos; debemos pensar en ello hoy para comenzar a prever para el mañana”.

¿Pero cómo conciliar las evidencias de que el planeta se enfría con aquellas que aseguran que se calienta? “Actualmente vivimos una revolución científica en la que, por un lado, están las supercomputadoras y, por el otro, la inteligencia humana. Sólo el ser humano crea conocimiento y ciencia, y quienes apostaron por los ordenadores hicieron un diagnóstico equivocado. Será la naturaleza la que demuestre qué teoría es la correcta, “y sin embargo —concluyó el académico—, la Tierra se enfría”.
Créditos: UNAM-DGCS-0085-2011/unam.mx

Metodología usada en documentos oficiales sobre cambio climático, inadecuada

 
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Francisco Estrada Porrúa, del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.
Francisco Estrada Porrúa, del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.

9 de febrero de 2011

• Debido a que los escenarios están mal diseñados, si la información es introducida a los modelos de impacto, se obtienen estudios con errores, señaló Francisco Estrada Porrúa, del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM

La metodología utilizada en documentos oficiales sobre cambio climático no produce resultados consistentes y éstos dependen de qué corrida o modelo sea utilizado, y se ha demostrado que los aplicados no son adecuados para cálculos relacionados con el tema, señaló Francisco Estrada Porrúa, del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

“Tras una exhaustiva revisión de la metodología utilizada en documentos como la Cuarta Comunicación Nacional ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático; el Cuarto Informe Nacional sobre Biodiversidad, y La Economía del Cambio Climático, nos dimos cuenta que ésta no es la más adecuada”, señaló.

Al impartir la ponencia Una revisión de los escenarios de cambio climático utilizados en los documentos nacionales de México, señaló que si los entornos de trabajo están mal diseñados y esa información es introducida en los modelos de impacto, se obtiene un estudio con errores.

Los métodos utilizados para estos análisis fueron diseñados principalmente para pronosticar el tiempo. El downscaling es un proceso que consiste en relacionar dos estados de alguna variable: una que representa un espacio grande y otra que reproduce un espacio mucho menor, y ésa fue la opción empleada para el desarrollo de estos textos.

“Lo preocupante es que dichos estudios son usados para tomar decisiones, pese a que la metodología propuesta no ha sido utilizada en ningún otro análisis de cambio climático en el mundo y, por tanto, no ha sido evaluada. Hay que tratar la estadística con respeto, sobre todo en este tipo de labores”, expuso.

La metodología utilizada para estas empresas toma las variables de gran escala del modelo y las relaciona con las locales; sin embargo, dijo, esto no es lo más adecuado, porque hace una transformación a partir de ellas, algo nada conveniente para estos estudios. “Hay muy pocos métodos que manejen variables con tendencia y eso representa un problema en estadística”.

“Si los documentos nacionales están basados en esto, pediría que fueran evaluados”, dijo. Los patrones espaciales y magnitudes son arbitrarios y aleatorios; incluso la física del modelo es reemplazada por patrones y magnitudes aleatorias.

Los resultados muestran que las consecuencias son tan graves que invalidarían las evaluaciones que se realizaron en dichos escenarios; por tanto, no deben ser utilizados para la toma de decisiones, o en política pública, hasta que sean revisados y evaluados rigurosamente por pares.
Créditos: UNAM-DGCS-0081-2011/unam.mx

Las altas concentraciones de CO2 incrementan temperatura del planeta

 
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Ligia Pérez Cruz, del Instituto de Geofísica de la UNAM.
Ligia Pérez Cruz, del Instituto de Geofísica de la UNAM.

6 de febrero de 2011

• Los niveles registrados en la Tierra se han dado en otros periodos geológicos, expuso Ligia Pérez Cruz, especialista del Instituto de Geofísica de la UNAM
• A través de la observación de las concentraciones se ha determinado cuáles periodos han tenido un clima más cálido o han sido más fríos

Al aumentar las concentraciones de dióxido de carbono (CO2), sea por actividad volcánica o quema de combustibles fósiles, la temperatura del planeta se incrementa. Por ello, se conoce que la temperatura registrada actualmente en la Tierra era semejante a la del Cretácico y quizá a la de otros periodos, expuso Ligia Pérez Cruz, del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.

La especialista aclaró que la medición de esas concentraciones ha podido determinar cuáles periodos geológicos han tenido un clima más cálido o más frío. Además, expuso que el CO2 es secuestrado por el océano, lo que provoca un efecto termorregulador.

Al impartir la ponencia Las mil y una láminas: archivo de la historia del clima, detalló “que enfrentamos una situación en la que hay tanto dióxido de carbono que provoca el incremento en la producción de ácido carbónico, lo que impacta en el desajuste del pH de las aguas y, en consecuencia, afecta a los organismos marinos, principalmente los corales.

“En la actualidad, si queremos un registro del clima, se utilizan diversas herramientas tecnológicas, como las estaciones meteorológicas o instrumentos electrónicos”.

Las estaciones tienen integradas una serie de aparatos que miden la intensidad de la lluvia, dirección del viento, intensidad, temperatura del aire, humedad relativa y radiación solar absoluta y neta, parámetros que determinan el tiempo y el clima en todo el mundo, explicó.

“Se tiene conocimiento y registros de los cambios de temperatura desde1850, año en que se contó con los instrumentos para estas mediciones, pero se sabe del clima del pasado debido a la paleoclimatología”.

Los especialista dijo que ella y sus colegas estudian registros que permiten entender cómo ha evolucionado y cambiado el clima. La paleoclimatología reconstruye cómo era el ambiente “y en esto trabajamos oceanógrafos, paleoceanógrafos y paleoclimatólogos”.

Los registros naturales depositados en la Tierra se dividen por su resolución temporal y por la información proporcionan. Están los episódicos, que se ubican en glaciares o el suelo, y los continuos, que se localizan desde en las cuencas marinas y hielos, hasta en los árboles, comentó en el auditorio Tlayolotl del IGf.

Estos registros se estudian con métodos geoquímicos y biológicos para obtener información de la atmósfera y la concentración de gases efecto invernadero en determinado periodo.

Los más estudiados en esta área son los núcleos de hielo, muestras que se toman mediante perforaciones o tubos cilíndricos de agua congelada para ser analizados a detalle. Si presentan una lámina clara y otra oscura, corresponde al tiempo de formación de un año. “La resolución que obtendremos tras analizarlas será anual”.

Al respecto, informó que un grupo de especialista del IGf trabaja en el Golfo de California y analiza registros de sedimentos laminados que posibiliten los estudios paleoclimáticos.

“Vemos los registros o archivos naturales de alta resolución, es decir, sedimentos laminados que nos ayuden a entender el tiempo y clima”, concluyó.
Créditos: UNAM-DGCS-0076-2011/unam.mx

Ante el problema de abastecimiento es fundamental captación y reutilización del agua

 
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El problema del agua es también de educación, pues la gente debe saber cómo hacer un mejor uso para optimizar ese recurso.
El problema del agua es también de educación, pues la gente debe saber cómo hacer un mejor uso para optimizar ese recurso.

2 de febrero de 2011
• Para lograr una adaptación al calentamiento global, se deben plantear escenarios y acciones a nivel municipal y regional, consideró el coordinador General del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, Carlos Gay García
• Para finales de siglo, no se descarta un aumento de hasta 6.4 grados de temperatura a escala global

Ante el problema del agua en zonas como el Valle de México, se requieren acciones como la reutilización y la captura de lluvia que, aunque quizá no sean suficientes, “van a ayudar mucho”, consideró Carlos Gay García, coordinador General del Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC) de la UNAM.

En la clausura del diplomado “Política y gestión del agua en la Ciudad de México: un desafío multidimensional”, organizado por esta casa de estudios, el experto señaló que, además, para lograr una adaptación al calentamiento global, se deben plantear escenarios y acciones a nivel local, municipal y regional.

Al ofrecer la conferencia magistral “Cambio climático y recursos hídricos” explicó que, según los escenarios futuros de temperatura, el planeta será más caliente. No obstante, los de precipitación indican, por un lado, que lloverá más, y por otro, menos; “las necesidades del agua son imperiosas y obligan a un esfuerzo de planeación que tiene que considerar ambas posibilidades”.

Para finales de siglo, el planeta podría alcanzar de tres a cuatro grados más de temperatura, de acuerdo con las emisiones de gases de efecto invernadero; aunque, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), las temperaturas de hasta 6.4 grados más a escala global no se pueden descartar. De ahí, el reto de construir los escenarios nacionales y regionales.

Carlos Gay expuso que se observa un aumento de la temperatura en latitudes altas. También, la evaporación se incrementa en casi todo el mundo, y la elevación del nivel del mar estará entre 14 y 44 centímetros a fin del siglo, según previsiones del IPCC. Si hubiera cambios abruptos, por ejemplo, el deshielo de los glaciares de Groenlandia –hay evidencia de que la tasa de su ocurrencia es mayor a lo esperado–, habría un aumento de cuatro metros más en el nivel del mar.

Se observan más precipitaciones en latitudes altas y trópicos, y disminución en los subtrópicos, lo que se acentuará, e incrementará el número de días con lluvias intensas. “Éste es otro de fenómeno que se modifica: llueve menos, pero con mayor intensidad, lo que plantea retos en cuanto a la administración del agua”.

En la Torre de Ingeniería, Gay García expuso que, entre los factores no climáticos que afectan las precipitaciones, se encuentran el cambio de uso de suelo, la construcción y gestión de embalses, y la emisión de contaminantes.

Se debe hacer eficiente la utilización de los recursos naturales, no como en la actualidad porque, además, continúa el crecimiento poblacional: de siete mil millones de habitantes en la actualidad, habrá nueve mil 500 millones en 2050; de ellos, hoy mil 200 millones padecen problemas de estrés hídrico, y para entonces, serán entre dos mil 500 y tres mil millones de personas.

En el mundo, en los últimos años, el número de grandes catástrofes por inundación, es del doble a los ocurridos entre 1950 y 1980. Las pérdidas económicas han aumentado por un factor de cinco, y 140 millones de personas, en promedio anual, son afectadas por estos eventos, dijo el científico.

Además, se espera que las condiciones de extrema sequía aumenten en 30 por ciento a finales de siglo. El 2010 fue el año más caluroso en el récord; el anterior fue 1998, con una combinación de fenómenos como El Niño, explicó.

En su oportunidad, la coordinadora de Humanidades, Estela Morales Campos, dijo que las políticas en torno al agua son complejas porque no se trata de un tema “lineal”, sino que se entreteje con muchos otros.

El problema del agua, señaló, es también de educación, pues la gente debe saber cómo hacer un mejor uso para optimizar ese recurso.

En la clausura del diplomado, Ramón Aguirre, director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, reconoció que alrededor de este tema existen grandes deficiencias por resolver en la capital del país, como calidad, cantidad, cobertura y precio del vital líquido.

En la urbe, donde la demanda promedio es de 300 litros por habitante/día, no se encontrará una solución a este problema si se parte de que el agua es gratis o muy barata, opinó.

Asimismo, reconoció que el diplomado, organizado por la UNAM, es una contribución importante para entender la problemática del agua de la urbe.

Finalmente, Arsenio González Reynoso, secretario Técnico de Proyectos, del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC), y coordinador del diplomado, recordó que se contó con 29 profesores y conferencistas, 17 de ellos de la UNAM (de entidades como los institutos de Investigaciones Sociales y Jurídicas, de Geografía, Biología y Ecología, entre otros), y ocho de instancias como El Colegio de México, así como cinco del sector público, entre ellas la Secretaría del Medio Ambiente del DF, y 58 estudiantes. Al acto, asistió Alicia Ziccardi, directora del PUEC.
Créditos: UNAM-DGCS-067-2011/unam.mx